Prisión permanente revisable

La prisión permanente revisable es una ley equilibrada. Permite dos posibilidades racionales: que vuelva a ser libre un arrepentido y que jamás vuelva a la calle un peligro público.
 A la vista está que ni la cárcel ni la amputación de las manos han suprimido el robo, ni la pena de muerte ni la cadena perpetua el asesinato; pero es de suponer que esos castigos habrán evitado alguna cantidad de asesinatos y robos. Sin duda, la disminución de los delitos guarda relación con la severidad de las sanciones.
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En Cuba hubo unas votaciones que la dictadura vende como “elecciones”

(CIBERCUBA, 12/3/2018) A continuación reproducimos el comunicado de CubaDecide sobre el proceso de votaciones para elegir a los 605 diputados al Parlamento y los 1.265 delegados a las 15 Asambleas Provinciales del Poder Popular, celebrado este domingo 11 de marzo en Cuba.

Las organizaciones y ciudadanos que promueven Cuba Decide realizamos hoy un ejercicio de observación de las votaciones que organizan las autoridades de la dictadura.

Aclaramos que la ley electoral vigente en Cuba no permite la elección directa por parte de la ciudadanía de los candidatos a nivel provincial ni a la Asamblea Nacional. Dicha ley contempla que el total de candidatos en boleta sean designados por instancias del oficialismo, y ese total es exactamente igual al número de delegados por elegir, por tanto todos los candidatos en boleta son delegados de facto, y las llamadas elecciones son un mero ejercicio de ratificación en el que es imposible en la práctica que algún candidato no salga elegido.

En consecuencia, la llamada Ley Electoral en Cuba determinadamente imposibilita a la ciudadanía elegir libremente a sus representantes.

En adición, la Constitución vigente declara al Partido Comunista Cubano como “la fuerza dirigente superior de la sociedad”, impone de manera arbitraria que el sistema político y social de partido único y el socialismo son irreversibles, y prohíbe toda reforma constitucional al respecto. En consecuencia, la Constitución cubana viola el principio básico de la democracia y de las leyes internacionales, que se basa en la participación activa de la ciudadanía en la determinación del sistema político económico y social.

En conclusión, el sistema de gobierno y el sistema electoral cubanos están diseñados para garantizar el secuestro de la soberanía nacional a manos del grupo de generales en la dirección del Partido y del Consejo de Estado, y para perpetuar el poder de los mismos.

Lo anterior pone en evidencia a priori la ilegitimidad de los delegados que conformarán las asambleas provinciales y  el parlamento nacional, así como el Consejo de Estado y de Ministros que allí se designe.

La observación realizada por los promotores de CubaDecide dio seguimiento a la convocatoria para que los electores, desafiando las presiones y represalias de la dictadura, no fueran a votar o anularan su boleta durante las votaciones de candidatos a las asambleas provinciales y nacional.

Las decenas de incidentes que reportamos de acoso a los observadores en varias ciudades del país, y la obstaculización activa por parte de las fuerzas represoras del ejercicio de observación, junto al alto número de arrestados, muestran que en la práctica el proceso de votaciones y el escrutinio no es transparente y que está marcado por la represión y el hostigamiento de la ciudadanía por parte de la policía y los agentes de la Seguridad del Estado, cuyo proceder viola incluso la ley electoral vigente.

En los colegios donde de hecho se pudo realizar la observación, el 37% de los electores tuvo el valor de mostrar su rechazo al sistema electoral y de gobierno, así como su apoyo a la realización de un voto libre y con garantías para cambiar el sistema a través de la anulación de la boleta, o no presentándose a votar.

La jornada de hoy ha sido una confirmación de que en nuestro país se pretende imponer una sucesión dinástica por parte de un poder ilegítimo que intenta perpetuarse. Sin embargo, aún bajo condiciones de fuerte represión y vigilancia por parte de las autoridades de la dictadura, una parte significativa del electorado cubano ha demostrado su voluntad y necesidad de cambio de sistema y su apoyo a los objetivos de la campaña CubaDecide.

Esperamos que el mundo se ponga de parte del pueblo cubano en estos momentos decisivos. Exhortamos a todos los cubanos dentro y fuera de la Isla, a los gobiernos democráticos de los países hermanos, y a todos los ciudadanos de buena voluntad a:

1) Denunciar la ilegitimidad de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los representantes del Consejo de Estado y de Ministros que en este marco se designen.

2) Apoyar el derecho del pueblo cubano a cambiar el sistema en un Plebiscito Vinculante con garantías para poder realizar elecciones libres, justas y plurales.

La Habana, 12 Marzo 2018.

CubaDecide.org

Nicanor Parra, un antipoeta contra el orden establecido

El escritor fallecido instaló la figura del individuo común que habla en el lenguaje de todos los días

Óscar Hahn
Nicanor Parra foto

Nicanor Parra

(EL PAÍS, España, 24/1/2018) El chileno Nicanor Parra ha sido uno de los grandes renovadores de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Cuando esta estaba dominada por el magisterio abrumador de Pablo Neruda, se atrevió a proponer un proyecto que era el exacto reverso del canon nerudiano. El mismo Parra lo formuló muy bien cuando dijo: “Los poetas bajaron del Olimpo”. Frente a la imagen del vate como ser superior, que se expresa en un tono serio y elevado, Parra instaló la figura del antipoeta, un individuo común y corriente, que habla en el lenguaje de todos los días. Y frente al orden establecido, frente a la solemnidad y a la seriedad, replica con la desacralización, la irreverencia y el humor, a través de la antipoesía.
A estas alturas, cuando bastante antipoesía ha corrido por debajo y por encima de los puentes, es necesario hacer un par de observaciones. La primera: no comparto la idea de Parra de que la expresión poética tiene dos caras: una repudiable, la poesía; y la otra, ineludible, la antipoesía. La expresión poética tiene muchas caras. No es dual, sino plural, y la antipoesía no es un nuevo género, sino una de las varias tendencias que fluyen por el espacio literario.

Segunda observación. Ninguna estética, por muy necesaria que haya sido cuando irrumpió en escena, puede arrogarse el monopolio perenne del discurso poético y mirar de manera despectiva a las otras propuestas. Cita de Parra: “La poesía es una mierda”. Esa especie de sectarismo literario terminó por estancar a la poesía chilena durante un buen tiempo. Pero, en fin, Nicanor Parra era un provocador innato, y exigirle que no lo fuera es atentar contra su naturaleza. Como decía él en uno de sus discursos: “El antipoeta se concede a sí mismo el derecho a decirlo todo”. De acuerdo, pero una cosa es el derecho a decirlo todo, y otra el derecho de los demás a no aceptarlo todo.

El aporte de Nicanor Parra a la poesía en lengua española es indiscutible. Parra formalizó e institucionalizó elementos que han existido en la poesía desde siempre, pero que se encontraban latentes o dispersos. Alguien, para restarle méritos, dijo que todo eso ya estaba en el aire. El problema es que cuando las cosas permanecen en el aire, se las lleva el viento, y lo que hizo Parra fue bajarlas a tierra y ponerles un nombre: antipoesía. Hay que festejar a Nicanor Parra con las palabras que le dedicó Antonio Cisneros: “Estamos en deuda contigo, viejo aguafiestas”.

¿Elecciones en Cuba?

Hace 69 años que en Cuba no se celebran elecciones libres, multipartidistas, democráticas. Las últimas datan de 1948 y en ellas ganó la presidencia de la República el doctor Carlos Prío Socarrás. Prío fue derrocado en 1952 por el golpe cuartelario que encabezó el general Fulgencio Batista, cuya dictadura duró hasta 1959, fecha en la que fue derrotada por la revolución castrista, que devino en otra dictadura. Las elecciones que el castrismo ha escenificado, en los 58 años que lleva en el poder, no son sino ficciones teatrales donde los candidatos son actores designados o admitidos por el Partido Comunista, el único legalizado en el país. Ayer hubo en Cuba, a nivel municipal, una de esas escenificaciones. La oposición democrática –proscrita en la isla– intentó participar en ella, pero sus candidatos –propuestos y aprobados en las asambleas de barrio que se realizan a tal efecto– no pudieron ejercer el derecho que como ciudadanos cubanos tienen a votar y ser elegidos, derecho inútilmente amparado por la Constitución vigente. Las fuerzas represivas de la dictadura lo impidieron empleando sus abominables métodos de siempre. En fin, más de lo mismo,

Maduro no importa

Es simplemente el tonto útil, el títere de quienes realmente mandan en Venezuela

Moisés Naím
 (EL PAÍS, 14/5/2017) Nicolás Maduro no debe seguir siendo presidente de Venezuela.
Es difícil decidir cuál es su peor defecto. ¿Qué es más grave, la cruel indiferencia que muestra ante el sufrimiento de millones de venezolanos o sus brutales conductas dictatoriales? ¿Qué es más indignante, su inmensa ignorancia o verlo bailando en televisión mientras en las calles sus esbirros asesinan a jóvenes indefensos? La lista de fallas es larga y los venezolanos la conocen; 90% de ellos repudian a Maduro. Y no son solo los venezolanos. El resto del mundo también ha descubierto —¡por fin!— su carácter despótico, corrupto e inepto.
Y sin embargo… Maduro no importa. Sacarlo no basta. Él es simplemente el tonto útil, el títere de quienes realmente mandan en Venezuela: los cubanos, los narcotraficantes y los viudos del chavismo. Y, por supuesto, los militares. Tristemente, las fuerzas armadas han sido subyugadas y están al servicio de los verdaderos dueños del país. Así, vemos a diario cómo los uniformados están dispuestos a masacrar a su pueblo con tal de mantener en el poder a la oligarquía criminal que domina Venezuela.
El componente más importante de esta oligarquía es el régimen cubano. Hace tres años escribí: “La ayuda venezolana es indispensable para evitar que la economía cubana colapse. Tener un Gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano. Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible”. Es obvio: la prioridad para La Habana es seguir controlando y saqueando Venezuela. Y sabe cómo hacerlo. Los cubanos han perfeccionado las técnicas del Estado policial: la represión constante pero selectiva, la compra de conciencias a través de la extorsión y el soborno, el espionaje y la delación. Pero, sobre todo, el régimen cubano sabe cómo cuidarse de un golpe militar. Esa es la principal amenaza para toda dictadura y, por eso, controlar a las fuerzas armadas es un requisito indispensable para cualquier dictador que se respete. Los cubanos han exportado a Venezuela sus técnicas de control y sus efectos son evidentes: los militares que no simpatizan con el régimen de Chávez y Maduro han sido neutralizados, mientras que quienes lo apoyan se han enriquecido. No es casualidad que en Venezuela haya hoy más generales que en la OTAN o en EE UU. O que muchos altos oficiales estén exiliados, encarcelados o muertos. Por eso la esperanza de que militares patriotas, democráticos y honrados defiendan a la nación y no a quienes la expolian ha sido hasta ahora tan solo eso, una esperanza.
Las fuerzas armadas han sido subyugadas y están al servicio de los verdaderos dueños del país
Pero, además, Cuba se topó en Venezuela con un regalo inédito en los anales de la geopolítica: el presidente de una potencia petrolera, Hugo Chávez, invita a una dictadura en bancarrota a que controle funciones vitales en asuntos de inteligencia, elecciones, economía, política y, por supuesto, vigilancia militar y ciudadana. Hay pocas decisiones importantes del Gobierno de Venezuela que no sean aprobadas, moldeadas u ordenadas furtivamente por el régimen cubano.
O influidas por los narcotraficantes. Ellos constituyen el otro gran poder que hace que Maduro no importe mucho. Venezuela es hoy una de las principales rutas de la droga a EE UU y Europa. Esto significa que hay miles de millones de dólares en juego y que en el país opera una vasta red de personas y organizaciones que controlan ese comercio ilícito y la enorme cantidad de dinero que genera. Según las autoridades estadounidenses, una de esas personas es el vicepresidente Tareck El Aissami, así como un buen número de militares y de familiares y socios de la oligarquía chavista.
Esa oligarquía, formada por los herederos políticos de Chávez, es el tercer gran componente del poder real en Venezuela. Naturalmente, Nicolás Maduro; su esposa, Cilia Flores, y muchos de sus parientes y socios forman parte de esa oligarquía. En esa élite hay diferentes “familias”, “carteles” y grupos que rivalizan por el poder político, por influir en las decisiones del Gobierno y en nombramientos de importancia, así como por el control de mercados ilícitos, del tráfico de personas al contrabando de armas o al lavado de dinero. El contrabando y la comercialización de comida, medicinas y productos de todo tipo así como la especulación con las divisas, con los bonos de la deuda y el negocio de finanzas y seguros son algunas de las muchas otras actividades corruptas con las que se lucra la oligarquía chavista. Y también los cubanos, los militares y sus cómplices civiles. Los tres grupos se entremezclan en negocios, corrupción y ejercicio del poder.
Sacar a Maduro es necesario. Pero no es suficiente. Es indispensable neutralizar a los tres nefastos carteles criminales que realmente mandan en Venezuela. No será fácil. Pero es posible.

VENEZUELA: Un autogolpe de ida y vuelta

El Supremo rectifica y renuncia a atribuirse poderes del Parlamento

Gina Montaner

(EL MUNDO, España, 2/4/2017) Evidente que la situación en Venezuela es muy cambiante y los acontecimientos de las últimas horas ponen de manifiesto las fisuras en el seno del gobierno de Nicolás Maduro.

El pasado miércoles la noticia era un autogolpe fulminante del Poder Judicial sobre el Poder Legislativo, con dos sentencias polémicas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que le arrebataban las competencias a la Asamblea Nacional y le otorgaba facultades supraconstitucionales a Maduro. O sea, le pisaban el tubo de oxígeno a los restos de una democracia desguazada.

Sin embargo, después de romper un hilo constitucional que provocó denuncias internacionales y protestas de la oposición en Venezuela, inesperadamente este sábado el TSJ en su página web anunció que se revertían las decisiones que habían atentado contra una Asamblea Nacional cuyo control mayoritario está en manos de la oposición. Veinticuatro horas antes la fiscal general Luis Ortega Díaz había denunciado que las sentencias representaban una clara violación al orden Constitucional. Esa misma noche el propio Maduro convocó una reunión del Consejo de Defensa de la Nación para revisar los contenidos de las polémicas sentencias.

Para desentrañar este comportamiento bipolar del chavismo hay que juntar las piezas de un rompecabezas que apunta a divisiones en el núcleo duro del gobierno. Justo cuando el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) se acababa de reunir en un pleno extraordinario para discutir la grave crisis institucional y humanitaria que atraviesa Venezuela, el ardid en Caracas de un autogolpe no hizo más que consolidar el clamor internacional y debilitar los argumentos de los aliados de la revolución bolivariana. No tenia sentido hablar de intenciones de una “intervención militar” liderada por Estados Unidos cuando el propio gobierno de Maduro orquestaba un golpe de mando para solidificar una dictadura al estilo totalitario de Cuba.

¿Le convenía a Maduro desenmascararse como el victimario del pueblo venezolano y no como la víctima de una “injerencia” imperialista? Parece que el sucesor de Hugo Chávez no estaba por la labor de unas medidas que, según ha publicado ‘El Nacional de Caracas’, fueron tramadas por el ala más extremista del chavismo, con Diosdado Cabello y Tareck Al Aissami a la cabeza. Aparentemente el presidente estaba más inclinado a enviar un “mensaje duro y contundente” al Parlamento, pero no al extremo de estrangularlo.

Lo cierto es que Cabello, primer vicepresidente del Partido Unidos de Venezuela (PSUV), no perdió tiempo en aplaudir la decisión del TSJ y en su programa semanal ‘Con el mazo dando’ dijo que los representantes de la oposición debían someterse a las nuevas sentencias del máximo tribunal.

En este juego de poderes donde unos y otros mueven hilos, merece la pena resaltar lo que dijo Maduro en la clausura de un evento poco después de las declaraciones de la fiscal general: “No sabía nada del pronunciamiento que iba a hacer la fiscal como no sabía nada de la sentencia n° 156 que emitió la Sala Constitucional”. Lejos de un lenguaje confrontacional, se mostró como alguien ajeno a los insólitos acontecimientos y preocupado por señalar que en Venezuela no hay una dictadura de facto. Poco después escenificó el desmontaje de un autogolpe de ida y vuelta.

Es en este tira y afloja dentro del chavismo donde podría producirse una ruptura que profundice aún más las grietas entre las distintas facciones, sin perder de vista hacia dónde pudieran apuntar las lealtades e intereses de las fuerzas armadas y la policía política que ejercen la represión. Por lo pronto, queda por ver si la fiscal general tomará medidas contra los magistrados que produjeron las controvertidas sentencias. La única manera de que este extraño episodio termine correctamente es si Luisa Ortega Díaz los acusa ante los tribunales por vulnerar el orden democrático. Sólo así Venezuela no caerá en una dictadura definitiva.