FELIZ NOCHE VIEJA

POR SUPUESTO

Por supuesto, sabemos
que la noche no advierte
que te abismas en ella
con tu propia negrura,
que su enigma es enigma
porque tú la interrogas,
que su nombre es un nombre
porque tú lo pronuncias.

MDM

ADIÓS AL 2010 CON MÚSICA CUBANA

ALFONSO MARTÍNEZ GALILEA / 3 POEMAS

Néstor de la Torre: LA HERMANA DE LAS ROSAS. 1908.

UNA MUJER

Reparad un momento en esta adolescente
Que roza los cincuenta. Es hermosa. Sus formas
Se han ido acentuando, sin recurso ni estrago.
Vive ausente en el pozo claro de su belleza.
Sueña con días jubilosos
En paraísos clausurados.

En paraísos tibios de hoteles de una noche.

Reparad en el timbre de su voz cantarina.
En su perfil amable.
En su gracia risueña.
En sus gestos, bordados

Como trazos bordados en un tejido rígido,
En el tejido de la muerte.

La muerte la acompaña. Va con ella a la plaza.
Juntamente con ella se distrae y se admira.
Y las dos pasan juntas, mientras hombres atónitos
Las piropean, tontos.

Que no os deslumbre su belleza intacta,
Tontos hombres que andáis piropeándola,
Su belleza, que crece como una flor, al lado
-Reparad, por favor-
De la flor deslumbrante de la muerte.

ABBA

Padre ¿qué tal estás? ¿Nada quieres decirme?
¿No hay cosa que lo valga, no hay nada que te traiga
A decirme esas cosas que no dirías nunca
A nadie? Padre, escúchame: ¿Nada quieres decirme?

¿No te vendría bien contarme de esas cosas
Que no dirías nunca a nadie?… Padre, atiéndeme.
También yo te contara, si pudiera, esas cosas
Que a nadie contaría que pudiera escucharlas.

Háblame, Padre, escúchame: yo también voy a hablarte.
Vamos a hablar los dos como dos contertulios
Y que el sueño nos venza mientras hablamos quedo
Como a dos contertulios a los que el sueño vence.

Hablamos… por hablar. Hablamos porque se habla.
Conjuramos la muerte hablando quedamente.
Y la muerte se sienta a charlar con nosotros
Y nosotros hablamos y hablamos quedamente

Y la muerte nos habla en una lengua oscura
Que no acabamos de entender.

KALEL

Adolescente errante, tu vida es sólo un sueño
vanidoso y feliz del que nunca despiertas.
Ante ti van abriéndose las silenciosas puertas
y los hondos recintos que conoces pequeños.

Tus pasos son ligeros, audaces sin empeño.
Cruzas por vagas sendas carreteras desiertas,
páramos soñolientos, abandonadas huertas,
pedregales estériles y regatos risueños.

Paras buscando albergue, bullicioso o sombrío.
Mides con buen sentido el rastro de tus pasos.
Te alejas solitario por la orilla del río.
Nadie te sigue en esos rumorosos ocasos.

También el horizonte se te antoja pequeño.

Tras este largo sueño te espera el otro sueño.

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Alfonso Martínez Galilea (Logroño, 1959). Poeta y editor. Mantiene inédita casi toda su obra poética. Sólo ha publicado poemas en revistas. Como editor ha desarrollado una intensa actividad de divulgación de obras ajenas.

OPINIÓN AJENA

El último año y medio del mandato del [presidente Manuel] Zelaya será, desde mi punto de vista, extraordinariamente difícil para nuestra relación bilateral. Su búsqueda de inmunidad por las numerosas actividades criminales que se han llevado a cabo en su gobierno hará que atente contra el estado de derecho y la estabilidad institucional.

Charles Ford, embajador de Estados Unidos en Honduras.
15 de mayo de 2008.

Se manejan muchas hipótesis para explicar por qué el año pasado el gobierno de Barack Obama fue a tales extremos para forzar a Honduras a restituir al presidente depuesto Manuel Zelaya.

Ahora, la publicación de dos cables en WikiLeaks provenientes de la embajada estadounidense en Tegucigalpa refuerzan una de esas teorías: Estados Unidos sabía que Zelaya era una amenaza para la Honduras democrática, pero decidió que el país debía tolerar sus violaciones constitucionales a favor del realismo político (concepto de política que pone la situación y necesidades específicas de un país por encima de principios éticos o teóricos).

Pragmáticamente hablando, Hugo Chávez era el hombre a complacer. Luego de una década en el poder, la influencia del presidente venezolano sobre la región era notable. George W. Bush había chocado con él. Obama trataba de demostrar que podían llevarse bien, como quedó en evidencia en su cálido apretón de manos de abril de 2009, en la Cumbre de las Américas en Puerto España.

Honduras ofrecía una oportunidad para coincidir. Zelaya era un protegido de Chávez. Apoyarlo como un presidente democráticamente electo era una manera de congraciarse con la izquierda extrema de América Latina.

Sin embargo, Honduras no estaba dispuesta a ser el cordero del sacrificio. La remoción de Zelaya por parte del resto del gobierno tomó desprevenido al embajador estadounidense Hugo Llorens. Salvar la dignidad se convirtió en la prioridad.

El cable de Ford, escrito cuando entregaba su puesto a Llorens luego de tres años en Tegucigalpa, apoya esa premisa. En el resumen inicial, Ford escribió: “Rebelde perpetuo, el objetivo principal de Zelaya en su mandato es enriquecerse él y a su familia y quedar públicamente como un mártir que intentó hacer el bien, pero que siempre se vio frustrado por intereses poderosos e innombrables”. El Departamento de Estado dice que no hace comentarios sobre documentos clasificados.

La imagen de defensor de los pobres oprimidos por la élite adinerada es precisamente la que los partidarios de Zelaya en Washington y Tegucigalpa le vendieron a la prensa durante los meses subsecuentes a su remoción del mando. Pero Ford había encontrado un fraude. “Su errático comportamiento parece más evidente cuando de manera deliberada alienta protestas callejeras en contra de políticas de su propio gobierno, sólo para resolver el asunto (quejas del magisterio, del gremio transportista, etcétera) a último momento”.

Aunque “gentil y encantador”, escribió Ford, “también existe un Zelaya siniestro, rodeado por unos cuantos asesores con nexos tanto en Venezuela como en Cuba y el crimen organizado”. Observaba inquieto lo que los opositores de Zelaya denunciarían con insistencia en privado durante el siguiente año: “Debido a su relación cercana con personas con presuntos lazos con el crimen organizado internacional”, no se puede confiar en el presidente. “Soy incapaz de informar a Zelaya sobre acciones en contra del narcotráfico debido a mi preocupación de que esto pueda poner en riesgo la vida de agentes estadounidenses”.

El intuitivo diplomático también reconoció el desdén de Zelaya hacia otras instituciones. Zelaya “resiente la mera existencia del Congreso, el procurador general y la Corte Suprema”. Esa molestia se hizo evidente en junio de 2009 cuando la Corte Suprema decretó que un referéndum sobre su reelección era inconstitucional. Zelaya respondió llevando una turba a irrumpir en las instalaciones militares donde se almacenaban las boletas de votación de la consulta nacional.

Los hondureños estaban consternados. La Corte Suprema emitió una orden de arresto, los militares lo deportaron y el Congreso votó para removerlo de su cargo.

Casi un mes después, según otro cable filtrado, Llorens envió su propio análisis legal a Washington. En dicho documento reconoce que podría haber un caso en contra de Zelaya por varias violaciones a la Constitución. Sin embargo, también afirma que “no hay duda” de que la decisión de la Corte Suprema de emitir una orden de arresto en contra de Zelaya era “una conspiración” con el Congreso y el procurador general.

Esto es absurdo. Las acciones conjuntas de dos ramas del gobierno y un procurador general independiente para hacer valer la Constitución de un país difícilmente podrían ser calificadas de “conspiración”. Llorens también afirma que Zelaya tenía derecho a la “presunción de inocencia”, pero incluso un estudiante de primer año de derecho sabe que esa presunción sólo aplica para casos criminales.

Otro detalle de lógica extraña se relaciona con el Artículo 239 de la Constitución que dice que un presidente puede ser removido de su cargo por cualquier intento de eliminar la prohibición constitucional de reelección. Llorens alega que el artículo “no estipula quién determina si ha sido violado o cómo”. Sin embargo, considera que está más calificado que la Corte Suprema de Honduras para hacer tal determinación.

En toda la crisis constitucional en Honduras, el Departamento de Estado  rehusó dar a conocer su análisis legal. Ahora sabemos por qué: El caso a favor de Zelaya era poco sólido y sabía muy bien que Zelaya era una amenaza para la democracia hondureña.

Mary Anastasia O’Grady: “Lo que EEUU sabía de Manuel Zelaya”. THE WALL STREET JOURNAL, Estados Unidos, 19/12/2010.

TEATRO

Raymond Carver es seguramente el cuentista norteamericano más importante de la segunda mitad del siglo XX. Violento, minimalista, el estilo de Carver pasa a la historia como un momento cumbre en el discurso narrativo estadounidense. Según el escritor chileno Roberto Bolaños, Carver es el Chejov norteamericano.

Yesler de la Cruz le da vida a Mecánica popular, una terrible historia de violencia familiar, (d)escrita de manera inigualable y actuada con entrega y contemporaneidad.

Yesler de la Cruz canta, toca la guitarra e interpreta el narrador, la pareja envuelta en la historia, y el bebé que se disputan tras una violenta discusión doméstica.

El final de la obra, a pesar de eludir la explicitación, no es apto para corazones sensibles.

Mecánica popular, de Raymond Carver, con Yesler de la Cruz, dirigida por Yoshvani Medina.

ArtSpoken Performing Arts Center

529 SW 12th Ave., Miami 33130,

Viernes 7 y sábado 8 de enero del 2011,

a las 8 pm, domingo 9 de enero a las 4 pm.

Entrada $20.

Reservaciones al 305 528 3514.

Visite www.artspoken.org

*En la misma velada se presentarán los monólogos El dado Job, de Ulises Cala, protagonizado por el brasileño Marcio Conceiçao, con las actuaciones del propio Yesler de la Cruz y la intérprete colombiana Lina Maya; y El estiércol de los mayores, de Jorge Félix Rodríguez, interpretado por la actriz peruana Katia Ribeyro.

LA CUNA DE LA ILEGALIDAD

Laritza Diversent, La Habana.

(CUBANET) A pocos se les ocurriría pensar que un francés puede estar ilegal en París o un británico en Londres. Sin embargo, los agentes de la policía cubana no dudan a la hora de detener a un santiaguero, tunero o guantanamero, porque los consideran ilegales en Ciudad de La Habana.

Para las autoridades es ilegal el ciudadano que traslade su domicilio por más de 30 días, sin efectuar el cambio de dirección y su inscripción en el Registro de Direcciones. Si esa persona se encuentra en la capital y proviene de otro territorio del país el asunto se complica.

El castigo es severo: multa de 300 pesos si el presidente del gobierno del municipio donde reside no le reconoce el derecho, o de 200 si está reconocido pero no oficializado en la correspondiente oficina del Carné de Identidad. Luego le sigue la detención, y por último la deportación hacia su lugar de origen. La pena es la misma para los que permanezcan en la capital luego de vencida la autorización de permiso de residencia transitoria expedida por el Registro de Direcciones.

Así lo ordena el Decreto-Ley 217 de 22 de abril de 1997, que establece las “regulaciones migratorias internas para Ciudad de La Habana”. Una disposición que, supuestamente, para asegurar el derecho a la higiene de los habaneros, prohíbe a los cubanos provenientes de otras provincias, residir con carácter permanente en la capital sin autorización.

Sin embargo, es un principio internacionalmente reconocido que ningún Estado puede limitar los derechos de un grupo de sus gobernados, para supuestamente garantizar el de otros ¿Acaso todos no disfrutan de los mismos derechos y son iguales ante la ley?

No obstante, el decreto emitido por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros tiene más de 13 años de vigencia. Más de 25 sesiones parlamentarias y la Asamblea Nacional, ignoran la inconstitucionalidad de una disposición legal que afecta las relaciones familiares.

Se multa a las personas que residan en la capital sin tener domicilio reconocido por la oficina del Registro de Direcciones. No importa si hay lazos familiares o conyugales entre el “ilegal” y el propietario de la vivienda donde reside. Ambos son castigados.

Esta disposición también lesiona el derecho de propiedad. El ciudadano necesita para arrendar su inmueble un dictamen sobre el cumplimento de la disposición. Los trámites que impone deben ser cumplidos por las personas que permuten, se adjudiquen por herencia, legado, o donación, una vivienda ubicada en la capital.

Frente a estas restricciones los cubanos carecen de medios para defender sus derechos por vía judicial. Ningún tribunal tiene facultad para sancionar una norma jurídica del sistema legal, como inconstitucional.

Esa atribución es exclusiva de la Asamblea Nacional, que hasta hoy no ha hecho nada frente a la violación de un derecho, que implica la vulneración de otros. Los centros laborales no contratan, las escuelas no matriculan, si el ciudadano, sea niño o adulto, no tiene la dirección que le corresponde. Esta norma ha convertido la capital de los cubanos en una ciudad prohibida y la cuna de la ilegalidad.

CUBA / ¿INOCENTADA?

Según la tradición, hoy, 28 de diciembre, es el Día de los Santos Inocentes, que en Cuba se ha celebrado siempre con “inocentadas” de todos los calibres. El artículo que a continuación reproduzco, donde se critica a los burócratas del régimen que entorpecen la rápida formación del nuevo empresariado capitalista cubano, ha aparecido, precisamente hoy, en el periódico Granma, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, cuyo primer secretario es Fidel Castro. Léanlo y verán que parece una broma colosal, como diría Virgilio Piñera. MDM

PARA CADA PROBLEMA, UNA SOLUCIÓN

Hay que desatar sobre la marcha los nudos de la burocracia que entorpecen la entrega expedita de licencias a los Trabajadores por Cuenta Propia

Por Félix López

Florentino Jesús Bello Bello, joven de la barriada de Santa Fe, en Guanabacoa, llegó temprano a la oficina municipal donde se tramitan las inscripciones para el Trabajo por Cuenta Propia (TPCP). Como está interesado en vender pulpas de frutas (*), entregó la Licencia Sanitaria que le otorgó la Dirección Municipal de Higiene y Epidemiología, se afilió al régimen especial de Seguridad Social y se inscribió ante la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Carelia Piñera atiende el trámite de Florentino J. Bello Bello, quien opina que el proceso de la licencia ha sido rápido.

Todos esos trámites los realizó Florentino en menos de una hora y en un mismo sitio. En el transcurso de cinco días recibirá su acreditación como TPCP. “El proceso, dice, no solo ha sido rápido. También encontré personas amables que me explicaron qué hacer y evacuaron mis dudas”.

Pero no todos los aspirantes a cuentapropistas han corrido la suerte de Florentino. En una visita integral realizada por directivos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la ONAT y el Instituto Nacional de la Vivienda (INV) a los municipios capitalinos La Habana del Este, San Miguel del Padrón, Playa y Cerro; y Güira de Melena, en La Habana, se detectaron algunos nudos que venían entorpeciendo la agilidad y efectividad de este proceso.

Idalmys Álvarez Mendive, subdirectora de Empleo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, explicó a Granma que “en La Habana del Este, por ejemplo, se les estaba solicitando a las personas (como requisito para obtener una licencia de TPCP) cuatro documentos que no eran necesarios y no aparecen en la legislación vigente. Eso implicaba gestiones excesivas, demoraba el proceso y creaba una irritación lógica en las personas”.

A partir de esa primera comprobación, añade Idalmys, se hicieron las correcciones necesarias para que la obtención de una licencia sea lo más expedita posible y no trasplantar a este proceso las prácticas burocráticas que han caracterizado a otros trámites de la población. “Desde un inicio se orientó que todos los organismos implicados se situaran en una misma oficina, de manera que el proceso fluyera con rapidez, romper barreras y propiciar un cambio de mentalidad. Si hoy hablamos de actualización del modelo económico, no es ocioso actualizar nuestros modos de hacer las cosas”.

Cuando Idalmys habla de nuevas maneras de hacer las cosas, se refiere literalmente a cero “peloteo” de las personas, evitar demoras e irritaciones innecesarias, ofrecer toda la información posible y cumplir las leyes al pie de la letra. De las 178 actividades incluidas en el TPCP solo siete de ellas implican el trámite de un documento adicional (**); y hasta el día de hoy todas, con excepción de las licencias relacionadas con el transporte (en todas sus modalidades), se realizan en las oficinas de los municipios.

Por consiguiente, agilizar las gestiones de los ciudadanos es un asunto que incumbe directamente a las principales autoridades de los territorios.

Una segunda visita integral, realizada por el MTSS, la ONAT y el INV (3 y 6 de diciembre) a los municipios de Centro Habana, La Lisa, Guanabacoa y Regla permitió comprobar que el proceso marcha con menos tropiezos, porque ya no se solicitan a las personas documentos innecesarios y las direcciones municipales de Higiene y Epidemiología, que son las encargadas de otorgar las licencias epidemiológicas (a los vendedores de alimentos, en todas sus modalidades), han agilizado el proceso.

Ahora se trabaja en crear las condiciones para que las licencias relacionadas con el transporte, como el resto de las demás, se tramiten en cada municipio. Eso evitaría a las personas el tránsito tedioso entre una y otra oficina.

METAMORFOSIS DE LA BUROCRACIA

Carelia Piñera, funcionaria de la dirección municipal de Trabajo en Guanabacoa, recibe a las personas con una sonrisa que les hace olvidar el rato que pasaron en la cola. Tiene a mano la Gaceta Oficial y sabe explicar, de manera específica, sobre la filiación al régimen especial de Seguridad Social. Carelia ha identificado que en este tema radican las mayores dudas de las personas que se acercan a la oficina y sabe que algunos hasta han desistido de tramitar la licencia de TPCP, al conocer de su obligatoriedad.

Ojalá que en cada oficina, tras cada buró, o en todos los lugares adonde el pueblo acude a recibir un servicio público existiera una Carelia. Ella cobra el mismo salario y tiene las mismas ocupaciones cotidianas de sus colegas; trabaja en una oficina pequeña, que comparte con otras tres funcionarias, pero tiene una ética, le gusta lo que hace y siente placer cuando una persona se despide agradecida. Este homenaje a Carelia, muy merecido, lleva implícito un mensaje a todos aquellos burócratas que para cada solución tienen un problema.

Como decía recientemente un compañero, “la burocracia es como una hidra pero no con miles de cabezas, sino con miles de nalgas”.

En busca de opiniones sobre el tema de la Seguridad Social, Idalmys Álvarez, del MTSS, puso una reflexión sobre la mesa: “Este proceso implica un cambio de mentalidad y de la responsabilidad individual de las personas. Hay que cumplir todas las normas: inscribirse en la ONAT y afiliarse a la Seguridad Social. Evadir el fisco, por ejemplo, conlleva una penalización y es responsabilidad personal. Eso hay que inculcarlo, educarlo y también cumplirlo.

“La gente piensa que hay un grupo de contribuciones y que esta es la menos importante. Los jóvenes, por ejemplo, pareciera que no están pensando en su vejez, una realidad que ven lejana. Pero la afiliación a la Seguridad Social es obligatoria para inscribirse en el TPCP. Obviamente, el tema no se soluciona con decir que es obligado. Hay que saber explicar qué significa para los Trabajadores por Cuenta Propia el derecho a la prestación por maternidad de la trabajadora, la pensión por invalidez total, la pensión por edad y la pensión por causa de muerte a familiares del trabajador fallecido”.

¡ECHÓ A ANDAR LA LOCOMOTORA!

Durante el recorrido por los municipios capitalinos, trasladamos a Idalmys Álvarez algunas inquietudes de cuentapropistas que llegan a través de correos a la redacción de Granma: varias relacionadas con restricciones y medidas absurdas que les impiden realizar sus actividades en calles y plazas principales de las ciudades, sobre todo en el interior del país.

Idalmys responde que existe una legislación muy clara al respecto: “La Resolución No.32/2010, en su Capítulo II, Artículo 11, expresa que los Trabajadores por Cuenta Propia pueden ejercer la actividad para la que han sido autorizados en: a) su domicilio u otro local o espacio arrendado, con observancia de las normas establecidas por el Consejo de la Administración Municipal del Poder Popular; b) áreas comunes habilitadas al efecto, con la autorización del Consejo de la Administración Municipal del Poder Popular correspondiente; c) el domicilio del usuario, en las actividades que debido a su naturaleza deben realizarse en este.

“Los TPCP deben entender que no es llegar y levantar un kiosco en cualquier sitio. La licencia lo autoriza a ejercer una actividad laboral, pero no da derecho a violar la legislación. Existen normas de los gobiernos locales, de planificación física y de arquitectura que deben cumplirse. Muchas cosas se flexibilizaron. Ahora nos toca fomentar la legalidad”.

Ese espíritu parece estar presente en los miles de cubanos que por estos días tramitan sus licencias para ejercer el TPCP. Según datos del MTSS, las actividades más elegidas son la de elaboración y venta de alimentos (en todas sus modalidades), los trabajadores contratados, comprador vendedor de discos y productor vendedor de artículos varios de uso en el hogar. Entre los inscritos, hay un predominio de personas desvinculadas, en más de un 60 %. Todos reciben como identificación una credencial elaborada en papel de seguridad, con una banda holográfica y plastificada.

Y como el proceso de entrega de licencias está en pleno desarrollo, nadie debe sorprenderse con alguna visita o control sorpresivo. En el municipio Regla, por ejemplo, una funcionaria de la dirección municipal de Trabajo recibió a los visitantes con una “bienvenida” que ya debería pertenecer a nuestra prehistoria: “Nadie puede venir a controlar si antes no se presenta ante nuestros superiores y pide permiso”. A lo que Lourdes Garrido, directora de Servicios Fiscales de la ONAT, le respondió segura, pero con una sonrisa: “¿Usted no escuchó al compañero Raúl? Ya echó a andar la locomotora”.

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(*) La actividad se denomina “Elaborador vendedor de alimentos y bebidas no alcohólicas a domicilio”.

(**) Las siete actividades para las que se necesita presentar documentos adicionales son: restaurador de obras de arte, cantero, productor vendedor de artículos de alfarería, productor vendedor o recolector vendedor de artículos de alfarería u otros materiales, con fines constructivos, asistente infantil para el cuidado de niños, elaborador vendedor de alimentos y bebidas no alcohólicas (en sus cuatro modalidades) y elaborador vendedor de vinos.

MENSAJE DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

“Las fuerzas [de seguridad] lanzaron piedras a las tiendas de campaña, luego cortaron las cuerdas y la tienda se nos vino encima. Mi hija levantó un lateral de la tienda para salir, pero seguían cayendo piedras por ese lado, así que intentamos salir por el otro. Mientras me arrastraba para salir de la tienda, tres agentes antidisturbios me pegaron con las porras. Levanté el brazo izquierdo para protegerme de la paliza y me dieron fuerte en ese brazo. También me golpearon en otras partes del cuerpo…”Este es el relato de una mujer saharaui de 60 años que cuenta a Amnistía Internacional cómo fue agredida por las fuerzas marroquíes durante el desmantelamiento del campamento de protesta en El Aaiún.

La intervención dio paso a violentos enfrentamientos entre las fuerzas marroquíes y los saharauis. El resultado fue 13 víctimas mortales –2 saharauis y 11 miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes–, así como centenares de heridos, edificios y casas marroquíes y saharauis destruidos o dañados.

Mientras 200 saharauis fueron detenidos en relación con lo ocurrido, no consta que ningún  miembro de las fuerzas marroquíes haya sido investigado por los abusos.

Cuando hay una crisis de derechos humanos como esta, nuestros esfuerzos se concentran en sacar a la luz lo que ocurre. Un equipo de Amnistía Internacional ha estado allí en misión de investigación y ha documentado, entre otras situaciones, malos tratos y torturas contra saharauis. La mayoría presentaba cicatrices y heridas visibles que coincidían con sus testimonios.

A pesar de ello, el Gobierno de Marruecos se ha negado a aceptar una investigación independiente de la situación de derechos humanos.

Queremos que se sepa la verdad. Queremos pedirte, a ti que puedes, que seas una voz más exigiendo justicia. Ayúdanos a conseguir más firmas y únete a Amnistía Internacional. Tu contribución, por pequeña que sea, es lo que nos permite actuar rápida y eficazmente ante abusos de derechos humanos como los del Sáhara.

OPINIÓN AJENA

La casa de José Lezama Lima (1910-1976), en la habanera calle Trocadero, 162, donde el escritor vivió prácticamente toda su vida, fue declarada el pasado domingo, día del centenario de su nacimiento, Monumento Nacional por las autoridades culturales del mismo régimen que lo marginó, mortificó y ninguneó en los últimos diez años de vida. Es el estilo de las dictaduras totalitarias: homenajear a los intelectuales cuando llevan años muertos, cuando ya no existe el menor peligro de que puedan denunciar las injusticias que padecen los pueblos. […]

También en su estudio (una habitación pequeña, sin ventanas, situada cerca de la cocina y cuyas puertas comunicaban con un dormitorio, el comedor y un cuarto de desahogo) recibió a sus amigos y trabajó hasta que la muerte de su madre, su adorada Rosa Lima de Lezama, tornó el recinto demasiado silencioso y sombrío, como él mismo explicaría años después. Esas paredes, donde vivió, disfrutó con la literatura y también sufrió, es hoy oficialmente Monumento Nacional. Para muchos cubanos y no cubanos amantes de su obra, esa humilde casa de la calle Trocadero era hace tiempo un monumento. Lo de ahora de no deja de ser un ejercicio intolerable de hipocresía.

Diego Talavera: “La casa de Lezama Lima”. LA PROVINCIA, España (Canarias), 27/12/2010.

VALENTÍN GARCÍA YEBRA (E.P.D.)

Hace alrededor de veinte años, cuando yo aún vivía en La Habana, la poetisa Dulce María Loynaz, entonces directora de la Academia Cubana de la Lengua, de la cual yo era miembro numerario, me pidió que le mostrara algunos rincones emblemáticos de la ciudad a un académico de la Real Academia Española que se hallaba de visita en Cuba invitado por ella. Así tuve la suerte de conocer a Valentín García Yebra, quien murió el pasado día 13 en Madrid y de cuyo fallecimiento acabo de enterarme. Don Valentín, un verdadero sabio y una de las personas más nobles, accesibles y solidarias que he conocido en los ya largos años que llevo padeciendo este mundo, había nacido en tierras leonesas en 1917. Dedicó su dilatada vida y su inteligencia a atesorar saberes y emplearlos en enriquecer la cultura española y universal como profesor de idiomas, traductor de autores clásicos y modernos, teórico del arduo oficio de traducir, editor de libros, académico de la Lengua y publicista. Fue un estudioso infatigable y un trabajador prolífico. En su caso, biografía y bibliografía se confunden. Hace algunos años lo visité en su piso madrileño, donde fui recibido por él y su esposa como un miembro de la familia muy querido. A don Valentín debo, además de su amistad, el haber apoyado mi condición de miembro correspondiente de la RAE después de que la Academia Cubana de la Lengua, ya bajo la dirección del profesor oficialista Salvador Bueno y estando yo recién llegado al exilio, decidiera dolosamente separarme de su membresía.

TRADUCCIÓN Y ENRIQUECIMIENTO DE LA LENGUA DEL TRADUCTOR (fragmento)

Valentín García Yebra
Discurso de ingreso a la Real Academia Española (27 de enero de 1985)

Primera parte: Importancia histórica de la traducción.

La traducción ha sido desde hace milenios uno de los procedimientos más importantes, acaso el más importante, para la propagación de la cultura, para la creación y el desarrollo de nuevas literaturas y para el enriquecimiento de las lenguas utilizadas para traducir.

Pero conviene precisar ya aquí qué entendemos por traducción.

En sentido muy amplio –he escrito en otro lugar (Nota 1)– es traducción cualquier actividad expresiva, toda manifestación que sirva para exteriorizar sensaciones, ideas, afectos o sentimientos. El dolor y el placer (físico o anímico), el amor y el odio, la tristeza y la alegría, la admiración y el desprecio pueden traducirse en gestos o ademanes del rostro, en actitudes del cuerpo, de las manos, de la mirada. ¡Cuántas cosas pueden decirse, en total silencio, sólo con los ojos!

En un plano más elevado, las diversas artes sirven para traducir, para trasladar desde el espíritu del artista hasta el ámbito perceptivo del espectador o del oyente, las impresiones recibidas por aquél en su contacto con el mundo, elaboradas en la cámara secreta de su alma. El proceso mediante el cual se exteriorizan y se comunican las vivencias artísticas es, en efecto, un acto de traslación, es decir, de traducción. El movimiento y la actitud en la expresión gestual o en la danza, el color en la pintura, el sonido en la música, son los signos utilizados en el proceso de comunicación correspondiente. A la traslación o traducción efectuada mediante estos signos podría dársele el nombre genérico de traducción semiótica. Esta manera de comunicarse, este género de traducción lo comparten con el hombre, aunque con grandes limitaciones, muchos animales.

La palabra, el signo lingüístico, es el instrumento peculiar de la comunicación humana. También esta comunicación por la palabra es esencialmente traslación de contenidos anímicos del emisor al receptor, y, en tal sentido, es siempre traducción. Lo es desde su nivel más bajo hasta sus más altas cumbres. Así lo han comprendido grandes escritores. Pero quizá nadie lo haya expresado con tanta nitidez como Proust. Veía Proust el alma humana impresionada por las cosas del mundo como un libro esencial, el único libro verdadero; un libro que el escritor no tiene que inventar, puesto que ya existe en cada uno de nosotros; lo que ha de hacer es traducirlo (Nota 2). Casi lo mismo piensa Valéry de la misión del poeta: “Colocado entre su hermoso ideal, aún no formulado, y la nada, el poeta es una especie de traductor” (Nota 3). A este género de traducción, cuyo instrumento es la palabra, podríamos darle el nombre de traducción lingüística.

Sí estrechamos aún más los límites del concepto, debernos prescindir de los enunciados orales, que son objeto de un tipo de traducción llamada interpretación. La «interpretación» es tan antigua como la comunicación entre hablantes de lenguas distintas. Este tipo de comunicación interlingüística oral, ágrafa, se remonta a los tiempos prehistóricos y, por su misma naturaleza, es indocumentable. Como los orígenes de las lenguas, los comienzos de la interpretación están envueltos en una masa de impenetrable negrura, y nada de lo que pudiéramos decir sobre ellos traspasaría los límites de la hipótesis. Como dijo hace ya 30 años Antonio Tovar, “Desde el punto de vista del lingüista, la contemplación de los milenios de la prehistoria hace que parezca insoluble el problema del origen del lenguaje” (Nota 4).

Llegamos así a la traducción escrita. Esta es la traducción que ahora nos interesa, y en adelante la llamaremos simplemente “traducción”. Pero la traducción de textos escritos admitiría múltiples divisiones y subdivisiones. Me referiré tan sólo a una pareja de subespecies: la traducción intralingüística y la interlingüística. Llamamos traducción «intralingüística» a la que se produce sin salir del ámbito de una misma lengua, reformulando en ella un texto de tal manera que en su nueva forma conserve íntegro el contenido anterior. La traducción “interlingüística”, en cambio, consiste en reproducir en una lengua lo escrito previamente en otra, de tal modo que el mensaje final sea por su contenido y, en lo posible, también por su estilo, equivalente al mensaje original. La finalidad de ambos tipos de traducción viene a ser la misma: reformular un texto de manera que tengan acceso a su contenido y, en la traducción interlingüística, también, en lo posible, a su estilo, lectores a quienes la formulación original les resulta incomprensible, o difícilmente comprensible.

Un tipo intermedio entre ambas clases de traducción es la nueva formulación de obras escritas en una lengua que, aun llevando el mismo nombre de aquella en que se reescriben, ha evolucionado de tal modo que el texto original es inaccesible para la mayoría de los lectores. Tal sucede con las obras escritas en alto alemán antiguo o alto alemán medio, en inglés antiguo o en inglés medio, incluso en francés antiguo y, hasta cierto punto, en francés medio; también, aunque en menor medida, con obras de nuestra literatura castellana primitiva; así, del Poema del Cid se han hecho al castellano moderno varias traducciones, versificadas unas, otras en prosa. La traducción propiamente intralingüística consiste en reproducir en un nivel de lengua accesible a los lectores, por medio del equivalente más próximo en cuanto al sentido, el mensaje de un texto escrito originalmente en otro nivel de la misma lengua. No suelen darse estas traducciones en estado puro. Así, la de las Soledades y la del Polifemo de Góngora por Dámaso Alonso combinan la traducción con la paráfrasis.

La traducción que ahora nos interesa, de la que afirmamos que es enriquecedora de la lengua terminal, es la traducción interlingüística; es decir, la que implica una pareja de lenguas tan diferentes entre sí, que los hablantes de una no pueden, sin previo estudio y adiestramiento, comprender la otra.

También en la traducción interlingüística podemos distinguir dos variedades: una, que sería la traducción interlingüística en sentido estricto, a la cual llamaré traducción sin más determinaciones, y otra, a la que daré el nombre de traducción implícita, que se produce cuando un lector cuya lengua no es la del original, al leer y comprender el texto producido en ésta, va reproduciendo mentalmente su contenido, y, hasta cierto punto, su estilo, en la lengua propia. Esta traducción se diferencia de la anterior principalmente en que la nueva formulación no se materializa en un texto escrito, y en esto se acerca a la interpretación. Aquí me referiré sobre todo a la traducción interlingüística en sentido estricto. Pero también la traducción implícita contribuye grandemente al enriquecimiento de la lengua del traductor. Y a veces será necesario tenerla en cuenta.

Antes de pasar a la exposición histórica con la aportación de datos que pongan de manifiesto la realidad y la amplitud del influjo ejercido por la traducción en el trasvase de culturas y en el enriquecimiento de las lenguas receptoras, permítaseme una consideración teórica sobre los distintos modos de traducir. Las diferentes actitudes del traductor no carecen de importancia para nuestro tema.

En su célebre ensayo “Sobre los diferentes métodos de traducir” (Nota 5), expone Friedrich Schleiermacher que, a su juicio, no hay para la traducción más que dos caminos: “O bien el traductor deja al escritor lo más tranquilo posible y hace que el lector vaya a su encuentro, o bien deja lo más tranquilo posible al lector y hace que vaya a su encuentro el escritor”. Esta formulación le parecía a Ortega, que la divulgó entre los lectores de lengua española en Miseria y esplendor de la traducción (Nota 6), “lo esencial sobre el asunto”.

Pero no fue Schleiermacher el primero en establecer tal dilema. En su “Rede zum Andenken des edeln Dichters, Bruders und Freundes Wieland”, cuatro meses anterior a la lectura pública del ensayo de Schleiermacher, expresa Goethe la misma idea en términos sorprendentemente semejantes: “Hay dos máximas de la traducción: una pide que el autor de la nación extranjera sea traído hasta nosotros de tal modo que podamos considerarlo como nuestro; la otra, por el contrario, exige que seamos nosotros quienes nos dirijamos al [autor] extranjero y nos adaptemos a su situación, a su manera de hablar, a sus peculiaridades”.

Este planteamiento no era, en realidad, nuevo. Herder (Nota 7) presenta la distinción entre ambas maneras de traducir como establecida desde hacía mucho: “Man hat längst eine zweifache Art der Uebersetzung voneinander unterschieden”. “Una –prosigue, coincidiendo en lo sustancial con Schleiermacher y con Goethe– procura traer hasta nosotros el original palabra por palabra; incluso, cuando es posible, con los sonidos de las expresiones. Se le ha dado el nombre de traducción (Übersetzung), poniendo el acento en über [= tra, trans, ‘al otro lado’]. El otro género traduce (übersetzt), es decir, presenta al autor tal como habría escrito para nosotros de haber tenido como suya nuestra lengua”.

Esta doble y dispar tendencia existía en la práctica y en la teoría de la traducción casi desde sus comienzos. Pero, con muy raras excepciones, una tendencia no excluía por completo la otra. Muy pocos teóricos de la traducción, y en menor número aún los traductores, aceptarían la polarización de Ortega, para quien “sólo cuando arrancamos al lector de sus hábitos lingüísticos y le obligamos a moverse dentro de los del autor, hay propiamente traducción” (Nota 8). Ni Herder ni Schleiermacher, y menos aún Goethe, que elogia con entusiasmo las traducciones de Shakespeare por Wieland y Eschenburg siguiendo la tendencia opuesta, suscribirían la tajante afirmación de Ortega: “Hasta ahora no se han hecho más que seudotraducciones” (Nota 9).

Por lo demás, la dicotomía de los dos caminos es en sí misma inaceptable. Como escribió muy bien F. Rosenzweig (Nota 10), si el planteamiento de los dos caminos “quisiera ser más que la antitética explicación de una realidad múltiplemente enmarañada y confundida y nunca antitéticamente separada, el ideal de una traducción de Platón sería o bien una edición teubneriana del texto [griego], o bien la Crítica de la razón pura de Kant”. En realidad, la traducción es siempre una transacción entre las dos tendencias, con predominio de una u otra.

Cualquiera que sea la tendencia dominante, la traducción influye en la lengua receptora, en la lengua del traductor.

Si el traductor tiende a extranjerizar su lengua acercándola lo más posible a la del original, introducirá en la lengua de la traducción frecuentes préstamos y calcos, neologismos léxicos y fraseológicos, que, en la medida en que sean aceptados por los lectores, enriquecerán la lengua de éstos, acrecentando en ella la capacidad expresiva; el traductor facilitará así la tarea de los escritores que van a servirse de la lengua como instrumento para sus creaciones. Es cierto que puede suceder, sucederá incluso con frecuencia, que el traductor extranjerizante se deje influir por la lengua del original sin advertir este influjo, dando lugar a las que suelen llamarse «interferencias lingüísticas», intromisiones de la lengua extranjera en la del traductor sin el consentimiento, y hasta sin el conocimiento de éste. En tales casos, el daño lo sufrirá casi exclusivamente el traductor, pues el influjo abusivo de la lengua extranjera desprestigiará su obra. La lengua misma puede resentirse de momento, sobre todo si es grande el número de traductores extranjerizantes; a la larga, acabará asimilando lo que le convenga y eliminando lo que le resulte extraño.

Si, por el contrario, el traductor ama la pureza de su lengua y procura mantenerla libre de todo influjo innecesario de la lengua extraña, tendrá que esforzarse en buscar nuevas posibilidades expresivas acordes con la estructura y la tradición de su propia lengua, que la hagan capaz de manifestar conceptos, sentimientos o matices que percibe en la lengua ajena y que nunca ha visto expresados en la suya. Hace más de cuatrocientos años, en la “Epistola a i lettori del modo del tradurre” que antepuso a su traducción italiana de la Poética de Aristóteles, expresaba Alessandro Piccolomini este principio básico de la teoría de la traducción: “i sentimenti et concetti […], in tutte le lingue i medesimi interamente saluar si possono” (Nota 11). Después han repetido lo mismo eminentes lingüistas, como Roman Jakobson, y teóricos de la traducción, como Ch. R. Taber y E. A. Nida: el primero afirma en su breve pero sustancioso artículo “On Linguistic Aspects of Translation”: “No lack of grammatical device in the language translated into makes impossible a literal translation of the entire conceptual information contained in the original” (Nota 12).

Y Taber y Nida afirman: “Toute idée qui peut s’exprimer dans une langue peut s’exprimer dans une autre” (Nota 13). Pero nadie lo ha dicho con tanta fuerza y belleza como Wilhelm von Humboldt: “La maravillosa cualidad de las lenguas es que todas, al principio, se limitan al uso corriente de la vida, pero luego pueden, hasta el infinito, ser elevadas por el espíritu de la nación que las trabaja a usos cada vez más altos y cada vez más variados. No es demasiado atrevido afirmar que en cada una, incluso en las hablas de pueblos muy rudos que no conocemos suficientemente […], puede expresarse todo, lo más alto y lo más profundo, lo más fuerte y lo más delicado. Pero esos tonos dormitan, como en un instrumento no pulsado, hasta que la nación aprende a despertarlos” (Nota 14).

Son los traductores quienes están especialmente llamados a despertar en su propia lengua esos tonos dormidos en ella y que sienten vibrar en la lengua original. Si no son capaces de excitar en su lengua nuevas fuerzas expresivas equivalentes a las que dan vida al texto de la lengua ajena, no podrán traducir el texto original; su traducción será inadecuada, no será una traducción valiosa.

La decisiva importancia de la traducción en el desarrollo y enriquecimiento de las lenguas está atestiguada por la historia. Lo que Schleiermacher dice del alemán se puede aplicar a todas las lenguas cultas. En su citado ensayo leemos: “Del mismo modo que acaso ha sido preciso traer y cultivar aquí muchas plantas extranjeras para que nuestro suelo se hiciera más rico y fecundo, y nuestro clima más agradable y suave, así también notamos que nuestra lengua, porque nosotros mismos, a causa de la pesadez nórdica, la movemos demasiado poco, sólo puede florecer y desarrollar plenamente su propia fuerza a través de los más variados contactos con el extranjero” (Nota 15).

Que las lenguas florecen y se desarrollan en contactos con otras lenguas es un hecho observable desde los tiempos más remotos. Nada lo prueba mejor que la historia de la traducción.

NOTAS

NOTA 1. «La traducción en el nacimiento y desarrollo de las literaturas», En torno a la traducción, Madrid, Gredos, 1983, págs. 277-306; cit. pág. 277.
NOTA 2. A la recherche du temps perdu, éd. de la Pléiade, t. III, pág. 890.
NOTA 3. Cl. Pichois y A.-M. Rousseau, Littérature comparée, Paris, Armand Colin, 1967; trad. esp. de G. Colón Doménech, Literatura comparada, Madrid, Gredos, 1969, pág. 193.
NOTA 4. «Linguistics and Prehistory», Word, 10 (1954), 2-3, págs. 333-350, cit. por G. Mounin, Histoire de la linguistique des origines au XXe siècle, Paris, 1967; trad. esp.: Historia de la lingüística, Madrid, Gredos, 1968, pág. 349.
NOTA 5. Ueber die verschiedenen Methoden des Uebersetzens, reprod. en Das Problem des Uebersetzens, herausgegeben von H. J. Störig, Stuttgart, Henry Goverts Verlag, 1963, págs. 38-70. Cito por mi trad. esp. en Filología Moderna, núms. 63-64, pág. 352.
NOTA 6. Pág. 74 de la ed. bilingüe publicada, con trad. alemana de Gustav Kilpper, por Edition Langewiesche-Brandt, Ebenhausen bei München, 1956.
NOTA 7. Cit. por Rolf Kloepfer, Die Theorie der literarischen Uebersetzung, München, Wilhelm Fink Verlag, 1967, pág. 49.
NOTA 8. Pág. 76 de la o. c.
NOTA 9. Ibid.
NOTA 10. «Die Schrift und Luther», en H. J. Störig, o. c., pág. 221.
NOTA 11. Cfr. mi «Esbozo de una “Teoría de la traducción” en la Italia renacentista», Estudios ofrecidos a Emilio Alarcos Llorach, II, pág. 100.
NOTA 12. On translation, ed. by R. A. Brower, Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1959, pág. 235.
NOTA 13. Ch. R. Taber et E. A. Nida, La traduction: théorie et méthode. Londres, Alliance Biblique Universelle, 1971, pág. 3.
NOTA 14. Traduzco el texto cit. por Rolf Kloepfer, o. c., pág. 55.
NOTA 15. L. c., pág. 374.