Manifiesto por la libertad lingüística

MANIFIESTO LEÍDO POR JORGE CAMPOS, PRESIDENTE DEL CÍRCULO BALEAR, EN LA MANIFESTACIÓN EFECTUADA HOY EN PALMA DE MALLORCA
EN DEFENSA DE LA LIBERTAD LINGÜÍSTICA

Nosotros, los ciudadanos hoy reunidos, y unidos, en Palma de Mallorca, para defender la libertad, no queremos continuar con la actual situación de imposición lingüística del catalán en prácticamente todos los ámbitos de nuestra sociedad. Desde los públicos, tan importantes como la educación, la administración, o la sanidad. Hasta los privados, como el comercio y el deporte.

Reivindicamos un bilingüismo en libertad. La misma libertad que utilizamos en nuestras relaciones cotidianas para comunicarnos, la queremos cuando nos dirigimos y/o utilizamos los servicios públicos que sostenemos económicamente todos. Las lenguas son instrumentos de comunicación, para unir, no para dividir. Y esa unión se consigue desde la libertad, no con la imposición.

Por ello, los ciudadanos de Baleares manifestamos que:

Queremos libertad de elección de lengua para poder escolarizar a los niños en cualquiera de las dos lenguas mayoritarias de Baleares. Porque apoyamos nuestras lenguas, nuestro mallorquín, menorquín e ibicenco, junto a nuestra, también, lengua castellana, oficial del Estado y compartida por más de 400 millones de personas.

Queremos que la lengua sea considerada un mérito y no un requisito excluyente que dificulte el acceso al trabajo.

Queremos disfrutar de nuestras manifestaciones culturales, teatrales, sin la politización nacionalista a la que actualmente se ven sometidas.

Queremos que nuestros mallorquín, menorquín e ibicenco no se pierdan con el actual proceso de sustitución por un catalán estándar ajeno a lo que siempre hemos hablado.

Estas reivindicaciones pasan, necesariamente, por una nueva normativa lingüística que no cree barreras donde no las hay ni las ha habido nunca.

Exigimos:

La derogación de la actual Ley de Normalización Lingüística de 1986, y todos los decretos que la desarrollan en el ámbito educativo, administrativo y sanitario. Y su sustitución por una nueva Ley de usos de las lenguas oficiales, basada en la libertad y en la realidad social de Baleares.

Esta nueva regulación debe venir acompañada de una normativa que para el acceso a la función pública considere a las lenguas como un mérito, nunca como un requisito excluyente.

Estas soluciones son válidas para el ámbito de la Comunidad Autónoma de Baleares, pero la discriminación lingüística no sólo nos afecta a los ciudadanos españoles de esta comunidad, también a millones de compatriotas de otras partes de España, hoy aquí representados. Por este motivo, solicitamos también a esos otros representantes de la soberanía popular en las Cortes, que garanticen con medidas legales de alcance nacional el derecho a poder ser educado en el idioma oficial del Estado en cualquier parte de nuestro territorio. Porque el problema es nacional.

De esta forma conseguiremos, en Baleares y en España, devolver los derechos a sus verdaderos titulares: las personas. Garantizando en las comunidades autónomas con dos idiomas oficiales los derechos de los hablantes de ambas lenguas.

Somos las personas las que decidimos y elegimos libremente. Las que hoy hemos dicho fuerte y claro, con una sola voz, que: “Nuestras lenguas nos unen. Volem llibertat d’elecció.

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Artículo 3

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

El 18 Brumario

Teódulo López Meléndez, Caracas.

Al historiador,  académico y amigo Germán Carrera Damas

TeóduloUno lee a los analistas señalándoles a los militares cómo cumplen órdenes ilegales, se dedican a gritar “Patria, socialismo o muerte” o presentan “boletines de guerra” al Comandante en Jefe después de arriesgadas operaciones de ocupación de aeropuertos donde no había más que una secretaria. Tengo la ligera sensación de un esguince de percepción.

Generales engordados ha habido en este país desde la Guerra de Independencia. Recordemos cómo las mejores tierras fueron repartidas entre los victoriosos comandantes independentistas, punto histórico donde Chávez debería ir a buscar los orígenes del latifundio en Venezuela. Durante el período democrático hubo muchas comisiones y más de un Ministro de Defensa desapareció del territorio patrio.

Me da la impresión que muchos olvidan que los militares son tan venezolanos como nosotros los civiles. Durante la Colonia se realizaban los llamados Juicios de Residencia, procedimiento mediante el cual la Corona encarcelaba a sus administradores que sueltos por estas tierras se llenaban los bolsillos. Esos juicios están recogidos en un sinnúmero de tomos publicados por la Academia Nacional de la Historia. Lo que quiero decir es que no se trata de un vicio militar esto de “aprovechar” al gobierno de turno para “resolverse”. Es un vicio nuestro, de los venezolanos, uno que quizás llegó de España, uno llamado corrupción, pero que está entronizado en la conciencia del ser nacional. Los militares corruptos es posible que sean más vistosos por los uniformes, pero si nos ponemos a hacer memoria de los civiles que se llenaron con pasados gobiernos y se están llenando con este nos damos cuenta de un principio general, sólo que con este hay militares vestidos de civil, para disimular que esto es una dictadura militar y no más.

Elizabeth Burgos escribió un interesante artículo sobre la dictadura militar birmana. Ya, cuando la manifestación de los monjes budistas, yo había analizado la situación allí, en especial la de la admirada Aung San Suu Kyi. Lo interesante es que cuando Elizabeth tenía la mente en Birmania yo la tenía en Corea del Norte, antes, inclusive, de que hiciera su experimento atómico. Es evidente que ambos andábamos pensando en férreas dictaduras militares, sólo que la tradición venezolana parece indicar otra cosa. No niego que podamos avanzar hacia una situación como la birmana o como la norcoreana, todo dependiendo de si hay o no hay interlocutor civil.

Veamos: la Asamblea Nacional aprueba en primera discusión la Ley de Procedimientos Electorales y escucha uno las declaraciones de un joven apellidado Caldera –que no tiene nada que ver con la familia Caldera–, Secretario General de “Primero Justicia”. Después de decirle a ese texto todos los improperios y ante mi impaciencia de televidente forzado que preguntaba en voz alta ¿Y? ¿Y?, el joven Caldera concluyó asegurando que eso reforzaba la participación electoral de su partido, que ello conllevaba el fortalecimiento de la vía electoral, a pesar de que se eliminaba de un plumazo el principio constitucional de la representación proporcional. De manera que el joven Secretario General de “Primero Justicia” convocó a una rueda de prensa para ratificar que en cualquier condición la vía electoral será la norma de su partido. Algo así como que si se nos pide que vayamos en cuatro patas y ladremos, su partido estará allí. Al día siguiente escucho a la gente del PPT, compañero del proceso, hablando del mismo texto con una dignidad y una fortaleza que me hizo preguntar cuál era el partido supuestamente en el gobierno. Aquella comparación llevaba a pensar que era “Primero Justicia” el que estaba en el gobierno y el PPT el que estaba en la “oposición”. Podría celebrar –Juan José y Rafael Tomás Caldera, por quienes tengo gran aprecio, deben entender que la broma de mal gusto va hacia otra parte– que al fin, por aquello de que debe haber de todo en una democracia, había aparecido en el escenario nacional un Caldera bolsa. Sin embargo, no es tan fácil. Lo complicado es que no hay un interlocutor civil válido.

Los militares tienen un olfato especial para saber cuándo un gobierno está llegando a su fin. Antes no actúan. Dada la situación mundial y lo sucedido con los integrantes de las dictaduras del Cono Sur, uno se pregunta sobre el tono con que los analistas de los temas militares se quejan de la inacción uniformada. Es cierto que tenemos un gobierno que perdió su legitimidad de origen, que con su comportamiento se ha hecho un gobierno de facto que viola la Constitución, que se ha convertido en una dictadura de estos tiempos.

Uno de los hechos más importantes de las últimas semanas, a mi modo de ver, es el asalto a la casa de AD en el oriente del país con Ramos Allup dentro. Un vistazo a los últimos resultados electorales indica una sensible recuperación adeca. A mí me llaman del interior del país para preguntarme mis opiniones sobre el presente y siempre los interlocutores añaden una coletilla, “por cierto, ayer pasó por aquí Ramos Allup” o “¿sabes quién estuvo la semana pasada aquí? Ramos Allup”. Los detractores de Ramos Allup tienen todo el derecho a decirle lo que les parezca –a mi me parece que en más de una ocasión no oye– pero es bueno señalar que Ramos Allup no descansa. AD se está reconstruyendo a pasos agigantados. AD es el primer partido, en fuerza y tamaño, que se le opone a la dictadura.

Esto es, se está reconstruyendo un dialogante civil válido. Yo, que nunca he sido adeco, lo reconozco. Como AD no ha asumido el neoliberalismo como doctrina partidista, lo que la debe convertir en detestable a los ojos de los conversos, es un interlocutor atractivo, por la sencilla razón, como en la década de los 40 –en que AD proclamaba la necesidad de un gobierno civil contra la posibilidad de reelección de López Contreras y planteaba reivindicaciones sociales profundas–, que lo único que le falta ahora a AD es hacerse abanderada de profundos cambios sociales, tal vez armarse de agua y jabón, como acostumbro decir. O retirar el GPS  empeñado de la tienda de la historia.

El cuadro no es el del retroceso. La única palabra está en purificar, en limpiar, en actuar para un avance democrático. Tal como lo dejó claro Rómulo Betancourt en 1945. Lo que pasó tres años después es harina de otro costal. No soy un determinista histórico, pero conocer la historia de este país ayuda a comprender lo que vivimos en el presente y lo que quizás vivamos en el futuro.

En estos días cargo a Marx conmigo. –¡Oh, escándalo!–, exclamarán los conversos. Sí, asalta mi condición de analista El 18 de Brumario de Luis Bonaparte. Y mi condición de simple analista me obliga a considerarlo: El verdadero y real peligro que tiene enfrente la presente dictadura es la recuperación ostensible de Acción Democrática.

Cuentecito cubano (enviado por una cordobesa)

Un cubano, que fue en vida muy bueno, al morir, como era de esperar, fue al Cielo. Llevaba más de mil años disfrutando de la eternidad cuando un buen día le dijo a Dios:

–Dios mío, quisiera que me permitieras conocer el Infierno por una noche, para saber cómo es ese lugar.

Dios, en su infinita bondad, le dijo:

–Si es tu voluntad, que así sea.

Nuestro buen hombre se fue esa noche al Infierno. Bajó hacia su entrada por unas escaleras de mármol blanquísimo. Vio por doquier luces de neón y una puerta se abrió de manera espectacular, dando paso a un Edén surcado por ríos de ron, whisky, champán, y atestado de las mujeres más hermosas que jamás hubiese visto, todas desnudas y llamándolo. Bebió a lo bestia, comió cuanto quiso y folló sin parar. En fin, pasó la mejor noche de su vida y regresó de madrugada al Cielo.

A la mañana siguiente, habló con Dios y le manifestó su deseo de mudarse definitivamente al Infierno. Dios, en su infinita misericordia, nuevamente aceptó.

Arreglados sus asuntos burocráticos de empadronamiento celestial, a la semana estaba camino del Infierno. Bajó las mismas escaleras y se abrió nuevamente la puerta, pero esta vez cayó en una gigantesca olla llena de azufre. Se hundió en ella mientras el Diablo lo punzaba con su tridente y otro demonio trataba de meterle un consolador con pinchos por el culo. Con mucho esfuerzo, logró sujetarse al borde, sacó la cabeza y dijo al Diablo, que reposaba sentado en su trono:

–Señor de las Tinieblas, ¿qué es esto? Yo estuve aquí la semana pasada y todo era maravilloso…

Y el Diablo respondió:

–Tú, como cubano que eres, ya deberías saber que una cosa es ser turista y otra residente.

“Cubaencuentro”: Convocan a movilización en internet por libertad en Cuba

Movilización web

Varios blogueros y páginas web cubanas han convocado a una movilización general en internet para el próximo lunes primero de junio, a favor de las libertades en la Isla, señala un comunicado de los organizadores.

Según la nota, hasta el momento se han sumado cientos de sitios con “el objetivo de concientizar a la opinión pública internacional sobre la realidad cubana, y presionar al régimen de La Habana”.

La movilización consiste en que “todos los blogs y webs de cubanos y no cubanos que se adhieran a la convocatoria deben abrir sus páginas con un mismo post o entrada”: un “Llamamiento al gobierno cubano y al mundo” que permanecerá como cabecera durante el lunes.

Esta convocatoria pide “a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan” a exigir al régimen de la Isla “liberar a los presos políticos; levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar y salir de su país; y levantar las prohibiciones de acceso a internet”.

Con la misma moneda

Moneda cubana

En Cuba, a los trabajadores el Estado les paga en pesos cubanos, pero en la mayoría de los establecimientos comerciales y de servicios los obliga a pagar en “pesos convertibles”, o sea, en moneda extranjera. Tómese en cuenta que un dólar vale en Cuba veinticuatro pesos. Esta disparidad monetaria impide, a la mayor parte de la población, acceder a los productos de primera necesidad y a los servicios que se ofertan fuera del sistema de racionamiento. Contra este sostenido atentado a la economía popular, que tan devastadoramente incide en el nivel de vida de la población, organizaciones del exilio efectuarán una protesta en diversos países, bajo el lema de CON LA MISMA MONEDA, el día 29 del presente mes. Dentro de la isla, la movilización por la revaluación del peso cubano y su utilización como moneda única en el país la encabezará la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR).

Natalia Sosa Ayala / Poemas

Natalia Sosa Ayala

La autora en 1973. Foto Keim.

En diciembre de 1995, poco antes de morir, mi mujer recibió un regalo de una desconocida. Una tarde, empleados de la floristería de El Corte Inglés depositaron en el apartamento en que nos había alojado la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, frente a la playa de Las Canteras, una hermosa planta en un tiesto de barro. Atada al tronco de la planta pendía una tarjeta con una dedicatoria manuscrita: “A Ofelia Gronlier, por su artículo sobre los balseros”. La firmaba Natalia Sosa. Días después del funeral de Ofelia supe quién era la agradecida lectora.

La poetisa y novelista Natalia Sosa Ayala, semi inválida a causa de una hemiplejia irreversible, ocupaba un pequeño piso en Las Palmas, muy cerca del mar, en compañía de un gato hiperquinético al que llamaba Fermín. En ese piso, Natalia y yo conversamos muchas veces en el breve tiempo que duró nuestra amistad. Un día del año 2000 me enteré por un periódico de que había muerto.

Natalia nació en la capital grancanaria en 1938. Era hija del escritor Juan Sosa Suárez y siendo adolescente publicó su primer poema en una revista local. En 1959 aparece su primera novela, Stefanía, y, cuatro años más tarde, la segunda, Cartas en el crepúsculo. Publicó tres libros de poemas: Muchachas sin nombre (1980), Autorretrato (1981) y Diciembre (1992). En 1996 salió en Las Palmas su libro Desde mi desván y otros artículos. Neurosis. Cartas, conjunto de confesiones, reflexiones, recuerdos y artículos de prensa.

No he leído sus novelas, pero sí sus dos últimos poemarios, en los cuales se percibe el eco de algunas voces femeninas de la poesía iberoamericana: Agustini, Ibarbourou, Loynaz, Sansores… En estos cuadernos de amores perdidos, angustias tenaces y reproches a Dios hay textos que merecen figurar en cualquier antología de la lírica española del siglo XX, como los que siguen.

Natalia libro 1

DÉJAME SER TU AMIGA

Señor, de entre todas las cosas
que yo amaba, sólo me quedas tú,
vagabundo infinito de las almas.

De entre todas las cosas
que me amaban
–ya tú sabes: tristezas,
risas, sufrimientos, distancias–,
sólo tú, Señor, dueño del Tiempo,
me has tendido
el afilado canto de tu mano.

Y tengo miedo a esta dulce red que me aprisiona
y para siempre quedarme encadenada.

No lo hagas, Señor, yo te lo pido.
Si de verdad me quieres,
ven conmigo, déjame que te hable,
déjame ser tu amiga triste y dulce,
mas no me quites,
Señor,
mi corazón de humana.

RUEGO

Señor, aparta de mí el cáliz
del recuerdo. Que no beba ya más
de su amargura. Dame en cambio
transparencia pura y una dosis
pequeña de esperanza.

Señor, aparta de mi lado
la tristeza y siembra –tú lo puedes–
abedules.

Señor, dame la vuelta. Mide
la anchura, lo hondo de mi angustia
y haz del desamor un río de fuego
que resucite mi mortal vacío.

A ti te hirió el amor con luz certera
y nadie notará si me regalas
un diminuto resplandor perdido.

A MIS MANOS

No te bastó, Señor, dar a mis manos
la posesión del verso,
ni haberlas hecho leves, hijas de la tibieza,
ni te bastó tampoco coronarles el vuelo
ni que mis dedos fueran pequeñas hierbas ávidas.

No te bastó vestirlas de plumajes silvestres,
amantes de las flores, despojadas de prisas.
Les diste, además, una raíz extraña
que hoy hundes en la tierra en donde nada crece.

Tú sabes que ellas aman los diminutos nidos,
pero tú las cargaste con el peso del odio
y has hecho de mi tacto envenenado río.

Dime, entonces, para qué las colmaste
de este sentir inquieto
si a la vez las heriste con el signo terrible
de todo lo que espanta.

Oh, dulce tacto mío.

Ellas, que apenas rozan, como abejas celestes,
las márgenes heridas del alma de las cosas.

Ah, Señor, son mis hijas, criaturas nacidas
de mi cuerpo salvaje, enredaderas puras,
limpias barcas de plata que navegan los mares
de soledades tristes. Un olor a naranjos
impregna mis estancias,
cuando suben por ellas pleamares latentes
de otro ser aterido por mi misma tristeza.

Por tener la imperfecta belleza de lo rudo,
por haber puesto en ellas mi alma de gaviota,
aunque tú las despojes de su normal destino
y las hayas dotado de oscuras avideces,
yo las amo, Señor,
yo bendigo, extraño creador de virtudes lejanas,
las manos que me diste.

SEÑOR

Señor,
si yo te hablara del corazón
terreno que me has dado,
del ardoroso fuego en que consumo
la pesada carga de los días;
si te hablaran, por mí,
las mil pequeñas ramas de mis venas
y escucharas,
Señor,
mi voz que asciende a ti
sin esperanza;
si oyeras una vez, atentamente,
el ritmo de mi pecho dolorido
y como el viento acude a una ventana
acudieras también al alma mía
y de golpe tu boca me nombrara,
yo te hablara, Señor,
como una amiga.
Pero, lejanamente, distante y
ausentado, te presiento a la orilla
de mi vida, llevándotelo todo,
todo aquello que amo y me desvive.
Cuántas veces tus cuerdas he pulsado,
cuántas otras te he dicho
hermano y padre
y has permanecido en tu silencio
oscuramente sórdido y vacío.

Señor,
perdona que este día asuma amargamente
tu triunfo perdurable.
Me arrebataste todo y todo es tuyo.
Mi corazón, no obstante, permanece,
huido como tú en las distancias,
huido de tu mano lejanísima,
terrenal por tu gracia y por tu gracia
herido.

Asómate al celaje de tu gloria
y mírame vagar ligera y sola
ahogando en un poema mi renuncia.

(Del libro Autorretrato.)

Crueldad con el toro, también con el caballo. ¡Viva la “fiesta”!

Fue visto y no visto, pero la voltereta fue horrorosa. Acababa Hermoso de Mendoza de parar al cuarto de la tarde, al que dejó en los medios, mientras se dirigía al terreno de tablas a lomos del caballo Patanegra, un castaño lusitano de tres años de edad. Citó desde ahí al toro para colocar el primer rejón de castigo; se acercó con lentitud, y con intención, al parecer, de hacer un quiebro. Inexplicablemente, Patanegra se quedó parado, se levantó de manos y, ante la cercanía del toro, intentó saltar por encima de él. Quedó a merced de su enemigo, que lo empitonó de lleno por el vientre, lo derribó, y caballo y caballero sufrieron las embestidas del toro en unos momentos que fueron realmente dramáticos. El toro se cebó con el caballo, al que levantó en peso con el pitón hundido en los pechos. Cuando las cuadrillas consiguieron por fin llevarse al toro, el caballo tenía la barriga abierta, en una imagen muy desagradable y conmovedora por su sangrienta espectacularidad.

Tras una cura de urgencia en el túnel de cuadrillas, Patanegra fue trasladado al hospital de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense con heridas muy graves, mientras Hermoso de Mendoza, que sólo sufrió magulladuras, lloraba desconsoladamente. […]

Antonio Lorca: “Horrorosa voltereta a Hermoso”. El País, Madrid, 24/05/2009.

MDM: Entrevista en “La Opinión de Tenerife”

Cabecera del suplemento cultural de La Opinión de Tenerife, edición de ayer, donde aparece esta entrevista.

Cabecera del suplemento cultural "2C", del diario "La Opinión de Tenerife", edición de ayer, donde aparece esta entrevista.

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ / POETA

Entrevistador: Eduardo García Rojas

–¿Podemos hablar de dos literaturas en Cuba tras el triunfo de la revolución castrista? ¿Una del exilio y otra dentro de la isla?

–No creo que se pueda hablar de dos literaturas cubanas, una de adentro y otra de afuera. Si la revolución no hubiese suprimido la libertad de imprenta, penalizado la discrepancia política e impuesto determinados dogmas estéticos, y los escritores que emigraron hubiesen permanecido en la isla y allí hubiesen hecho su obra en libertad, veríamos básicamente lo mismo que estamos viendo ahora, o sea, una literatura compleja por su diversidad ideológica, temática y formal; pero como en ese hipotético escenario no habría un mar entre unos escritores y otros, no se nos ocurriría hablar de dos literaturas. Diversas interpretaciones conceptuales y vivenciales de una experiencia nacional común no son distintas literaturas, sino una afortunada literatura.

–¿Cómo afecta a la poesía?

Bastante menos que a la narrativa, al teatro y al cine. La poesía, por ser más íntima, es más libre, está menos sujeta a tiempo y espacio. La narrativa, el teatro y el cine, y éstos dos últimos en mayor medida, suelen estar más sujetos, por imperativos dramatúrgicos, a elementos relacionados con el sitio y la circunstancia social.

¿Cree que hay elementos comunes entre los que viven en la isla y los que forman parte de la diáspora? Si es así, ¿cuáles serían?

Sí, los raigales, los que conforman lo que antes llamé experiencia nacional común: todos compartimos una historia, una cultura, aunque tengamos diferencias accidentales y distintos proyectos de país.

¿Cómo le ha afectado el exilio en su creación literaria?

Aunque vine a un país de mi propio idioma y cuyas cultura e historia son parte importante de mi formación como cubano, al principio me sentí desubicado y estuve algún tiempo sin crear. La desubicación la sentí con mayor intensidad en lo tocante al lenguaje. Cuando dos países hablan un mismo idioma, un mismo idioma los separa, como ironizó Bernard Shaw refiriéndose a Inglaterra y Estados Unidos. Pero salí pronto del atasco. Por lo demás, mi creación literaria se ha visto favorecida por la libertad de que disfruto en el exilio.

Vive en Gran Canaria, ¿qué visión tiene de la literatura de las islas?

Estimo que, en términos generales, lo mejor que ha dado este archipiélago en materia de creación artística está en el campo de la pintura, aunque tiene la gloria de contar con el inmenso Galdós. Hay poetas canarios que me interesan especialmente, como Luis Feria, Andrés Sánchez Robayna y Eugenio Padorno. Leo con placer a algunos de los más jóvenes, entre los cuales se destacan Pedro Flores y Tina Suárez Rojas.

¿Hay temas que de alguna manera caractericen a los escritores y poetas nacidos en islas? ¿Hasta que punto afecta la insularidad a estos creadores?

En la literatura cubana, que es la que conozco mejor, no existe ese determinismo insular por el que usted pregunta, y aunque el poema más importante de Virgilio Piñera, La isla en peso, comience diciendo “la maldita circunstancia del agua por todas partes” y lo insular sea el tema del célebre diálogo entre Juan Ramón Jiménez y Lezama Lima,  en nuestra literatura la insularidad no ha sido una obsesión. Hoy sí lo es para los cubanos en general, pero no por culpa de la isla sino del régimen que los aísla. En la era de Internet, lo que se ha convertido en ciencia-ficción es la insularidad.

Usted es autor de una antología de poetas cubanos del siglo XX. ¿Por qué están los que aparecen en este libro y no otros?, ¿cómo definiría el trabajo de los autores seleccionados?

Usted alude a mi antología Poemas cubanos del siglo XX, editada por Hiperión en el 2002. Es una selección para la cual, como su título indica, tomé en cuenta  poemas, no autores. Se trata de un homenaje mío a la poesía cubana de ese siglo, e incluí los poemas que me gustan más, los que prefiero como lector, fuesen de quien fuesen. No todos los autores de esos textos figuran en la cartelera de los notables. Los hay muy jóvenes y poco conocidos. El siglo XX es el período más fecundo y fascinante de la poesía cubana.

¿Cuál es su visión de la literatura cubana de nuestros días? ¿Cree que hay cierta apertura en cuanto a temas se refiere?, ¿mayor crítica con la realidad que impone el régimen?

No tengo una visión de conjunto de la literatura cubana última, pero he percibido en la que se escribe en la isla la aparición de temas que hasta no hace mucho eran tabú, tachados oficialmente de decadentes y contrarios a la “moral socialista”, como, por ejemplo, el sexo en general y el homoerótico en particular. También he percibido que se ha ensanchado un poco el espacio de la crítica. Refiriéndome a los límites de la crítica permitida a los intelectuales en Cuba, he dicho en otra parte que parece que recientemente les han ampliado en unos metros el patio de la prisión. Como popularmente se dice en Cuba, allí se permite de vez en cuando jugar con la cadena, pero jamás con el mono.

Usted fue un hombre de la revolución, ¿cuándo se produce su divorcio con ella?, ¿qué desencadenó que se apartara de este camino?

Fui un hombre de la revolución hasta que comprendí que la revolución había dejado de ser mía, y ese momento lo determinaron dos hechos horribles: el proceso estalinista e inmediato fusilamiento, en 1989, del general Ochoa y otros mandos militares acusados de traficar con droga, supuestamente sin que el gobierno lo supiera –algo inconcebible en un país tan vigilado–, y el intento de linchamiento, en 1991, de la poetisa disidente María Elena Cruz Varela, que además fue encarcelada. Durante años, otros hechos me fueron desencantando, pero los que le dieron el tiro de gracia a mi compromiso con la revolución fueron éstos. Rompí con el régimen firmando la Carta de los diez. Yo vivía en Cuba y, entre otros castigos, me dejaran sin trabajo.

Es autor de un libro de recuerdos, Sólo un leve rasguño en la solapa, ¿lo escribió como ajuste de cuentas con su pasado?

Dice una melancólica canción, de moda en Cuba cuando me casé, que recordar es volver a vivir. Escribí ese libro no tanto para recordar como para repensar mi ya larga vida. No lo escribí con el propósito de ajustar cuentas, sino con el de desvelar parte de la intrahistoria de la realidad cubana que me ha tocado vivir. Lo hice con la esperanza de que mis vivencias sean útiles a quienes lo lean. Ya he comenzado otro con los recuerdos que dejé en el tintero.

En estos tiempos de crisis económica global, ¿es necesaria la poesía?

Más que nunca. La poesía ayuda a sobrellevar la realidad. Mejor que las religiones, que suelen complicarla.

También es autor de una edición comentada de las Rimas de Bécquer, ¿qué le atrae de este poeta?, ¿qué descubrió cuándo acometió este trabajo?

Comencé a escribir poemas, siendo un adolescente, bajo el influjo de Bécquer.  Lo primero que me atrajo de él es que en su verso la hondura no impide la transparencia. Luego, cuando lo estudié, supe que con sus Rimas fue uno de los iniciadores de la poesía moderna en español. Esto es lo que intento explicar en el prólogo que escribí para la edición comentada de las Rimas a que usted se refiere, publicada por la editora Akal hace dieciséis años.

Las brújulas perdidas o cómo hacer la revolución con GPS

Teódulo López Meléndez, Caracas.

TeóduloEl Norte magnético es diferente del Norte geográfico, aprendí en la escuela cuando la escuela era escuela. También que en lo sitios donde no servía la brújula era en los polos porque allí se producía la convergencia de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre. Al iniciar mi artículo me divierto porque se me ocurre buscar las palabras “Norte” y “brújula” en Wikipedia y las nociones que encuentro son exactamente las mismas que estaban en mi libro de estudiante de primaria.

Como todavía, como buen venezolano, soy capaz de ejecutar “complejos” procesos deductivos, llego a una conclusión de “alta inteligencia”: la definición de los modernos servidores tiene que ser la misma por la sencilla razón de que el Norte sigue siendo el Norte y la brújula sigue siendo la brújula.

Es evidente que ando distraído. ¿Debo titular brújulas perdidas o GPS perdidos? Me digo que es banal lo que me planteo. Si Jessie Chacón es el Ministro del Despropósito Impopular para la Ciencia, qué diablos hago yo con estas disquisiciones triviales. Debo ira hasta China en el siglo IX para determinar cómo fue este estupendo invento y cómo, en sus inicios, el pedacito de mental imantado flotaba sobre el agua.

Todo lo que uno busque para definir a la Venezuela de hoy tiene que ir a buscarlo en un pasado remoto. Aquí se funciona con brújula y no con GPS y las brújulas están desaparecidas. El país perdió la brújula, los dirigentillos jamás tuvieron una, estamos en una zona donde además tales adminículos no funcionan porque la línea de la fuerza obtusa enloquece y desorienta.

La gente no sabe hacia dónde ir, no hay Norte. Nadie sabe dónde está el Norte. No hay Norte. Si no se señala el camino hacia el Norte es porque ninguno de estos espantapájaros sabe dónde está. Aquí lo que sabemos es dónde está el show. Dónde el camino paciente hacia una estatización brutal mientras el “socialismo” destruye en procura de llegar a la meta anhelada del comunismo. Dónde se puede medrar, dónde se puede cuidar al partido en espera de mejores tiempos, dónde se puede camuflar para convivir con la dictadura, dónde se puede “marchar” para dejar claro qué protesta hay.

Desechemos las brújulas. Arrasemos como en la Guerra Federal. Destruyamos, que entonces no tendrá ninguna importancia dóonde queda el Norte o dónde queda el Sur, dónde está la izquierda o dónde la derecha, que ante la ausencia manifiesta de voces podemos todavía realizar una importación de “inteligencia” para que nos oriente y nos diga de las virtudes y hasta nos permita decir que Obama es un fracaso pues anda rodeado de izquierdistas y centristas, cuando en verdad lo que hace es lo que tiene que hacer, un gobierno de centroderecha –en su primera etapa– y bipartidista como corresponde a la crisis sistémica que deberá superar y superará.

En este país hasta las “brújulas” son importadas. Todo es importado. Volvemos a tener una economía de puerto, sólo que desde los consumidores se agregan nuevos productos, como el de la inteligencia. Aquí vivimos del ridículo: “rodeen el sitio, que no saquen nada”, “esperen que esté andando la cadena nacional para realizar el allanamiento e impedir que hagan escándalo”, “después informaremos en otra cadena”, “ahora sí los tenemos”, “usan al canal para tapar negocios ilícitos”, “nadie podrá decir que los cerramos para combatir la libertad de expresión”. Ridículos. Al menos los servicios de inteligencia tampoco tienen brújulas.

Aquí nadie se plantea el uso del GPS. Cómo podrían hacerlo si ni siquiera saben usar las brújulas. Aquí se vive dependiendo de lo que el dueño de los cuatro puntos cardinales diga desde la pantalla, desde la pantalla-ojo, en esta nueva manera de gobernar que se reduce a hablarles a las cámaras. El destruir para supuestamente después edificar es de bárbaros. No son capaces ni siquiera de hacer la revolución.

Entonces deberíamos lanzar nosotros el grito: ¡Hagamos la revolución! Vamos a hacer nosotros la revolución. Vamos a producir una universidad del siglo XXI, vamos a lanzar las ideas del siglo XXI, vamos a hacernos ciudadanos del siglo XXI, vamos a definir instituciones desde el poder instituyente y dejémosles a los revolucionarios de pacotilla y embuste su poder constituido. Algo se les debería ocurrir a los productores del campo con sus empleados rurales. Algo se les debería ocurrir a los empresarios, como por ejemplo los dedicados a la construcción iniciar un plan de vivienda popular de iniciativa privada, porque da la impresión de que sin subsidios oficiales no son nada. Los revolucionarios del gobierno hacen en la universidad lo mismo de siempre, encapucharse y quemar.

Vamos nosotros a hacer la revolución, visto que quienes tienen el poder no saben hacerla. Recurramos al poder instituyente, a los GPS, dejemos atrás a quienes no tienen ni brújulas. Comencemos a comportarnos en todo de otra manera, hagamos debates de otra manera, organicemos de otra manera muy distinta a las organizaciones tradicionales de la Era Industrial que ya terminó y con ella las llamadas instituciones intermedias que debían servir de correaje entre abajo y arriba y terminaron siendo frenos, partidocracias, cadenas opresoras. Vivimos en la Era Digital, la era de los GPS. La democracia de la Era Industrial se acabó. Hay que hacer la revolución buscando la democracia del siglo XXI.

Hagamos nosotros la revolución, antes que estos del Despropósito Impopular se metan hasta en la sopa y acogoten la sopa. Debemos ser nosotros los revolucionarios, porque ellos no lo son. Son apenas Atilas, tenientes de Atila, Ministros del Despropósito Impopular para la Destrucción. Vamos a transformar, antes que lleguen con sus excretas a demostrar cómo todo puede envilecerse. O sigan sentados gimoteando, ante los medios por ahora existentes, como vírgenes plañideras.