Últimos libros recibidos

El cadáver de la sirena, poesía, de Acerina Cruz (Maspalomas, Gran Canaria, 1983), Editorial Idea, Tenerife, España, 2012; Un cuento de hadas que termina mal, narrativa, de Rafael Alcides (Barrancas, Cuba, 1933), editorial Pepitas de Calabaza, Logroño, España, 2014; Los ojos grandes, poesía, de Rafael Pérez Foncea (Logroño, 1974), Editorial Mangolele, Logroño, 1914.

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El agotamiento hacia la ausencia

Teódulo López Meléndez, Caracas.

TeóduloLos apagones suelen suceder por la falta de innovación. Quien se mueve en lo social-político tiene el deber de apelar constantemente a la inteligencia para encontrar planteamientos novedosos, de modificación de los caminos. Las prácticas que muestran ausencia de resultados se dejan por otras.

Podemos admitir la inexistencia de un país alerta, con criterio suficiente para moverse con sagacidad en este cuadro absurdo de las maniobras cuasi infantiles y de la repetición de los mensajes desgastados. Aún así, podrían haberse instrumentado innovaciones, pero la falta de una voz con capacidad de remover los óxidos se encuentra con un cuerpo social incapaz de remover los óxidos.

Uno puede admitir la inexperiencia, pero también constatar los oídos sordos. Como se constatan los lugares comunes que exigen aumento salarial o se arquean con las apelaciones repetitivas y repetidas. Agreguemos siempre la referencia a “restituir” y a “rescatar” sin que exista la percepción de que el mensaje que puede calar en amplios sectores del país pasa por otro lenguaje, uno donde las palabras “futuro” o “democracia de este siglo” tengan preeminencia.

Lo que se constata es un país sin la fuerza interna para sacudirse la camisa de fuerza y alzarse cual Prometeo liberado. Lo que se percibe es un país debilucho apenas con una fuerza de vanguardia retratada en esos muchachos de valor inmedible. El país se solaza con la información represiva y no con las posibilidades de modificaciones tácticas. El país se detiene más en la anécdota que en su obligación de corregir entuertos o en la circunstancia por encima del fondo o en la minucia por encima de la conciencia de que el país está derruido.

En un Primero de Mayo ya no hay respuestas. Un movimiento sindical anquilosado que apenas encuentra expresión en alguna empresa del Estado arruinada no indica nada, menos que nada en relación a una fuerza concomitante con una voluntad de salida. Los tradicionales aumentos ya han sido engullidos por la inflación desbordada o los planteamientos de contratación colectiva se hacen sin que asome una apertura hacia los intereses de otros grupos sociales.

La repetición del mensaje oficialista poniendo parches en una economía en ruinas sin que asome la menor rectificación de fondo y el desgaste obvio de los figurones públicos hundidos en un lenguaje de apariencias configuran un cuadro de agotamiento final que puede tener los escapes más impensados, sin que ello excluya la resignación de la ausencia. En cadena nacional fue anunciado que el Estado compraría toda la producción nacional, estableciendo así un monopolio de Estado similar al de la Unión Soviética y aún en contraste con los tímidos anuncios cubanos de apertura, pasando literalmente desapercibido tal anuncio.

La gente admite la necesidad de organizarse y algunos pequeños sectores lo hacen, pero son la excepción a la regla, dado que, si bien comprenden las severas amenazas que penden sobre toda posibilidad de comunicación, algo los inmoviliza en el refugio privado. Mientras, la inteligencia nacional parece centrada en el egoísmo, parcela que no le es excluyente, pero que en ella adquiere dimensiones de suicidio.

Los conceptos se vacían o se deforman. Se habla de “reconquistar o rescatar la democracia” olvidando que ello implica volver atrás, a los tiempos de una representativa que se agotó sobre sí misma y originó el presente y que el siglo exige nuevas formas de ejercicio político, amén de hacer de tal aserto una especie de advertencia a los sectores populares de que cambiar lo actual equivaldría a un regreso al pasado. Por lo demás, se apela a formas deformadas como el señalamiento de “antipolítica”, uno manejado alegremente para señalar y devaluar cualquier crítica a los cogollos dirigentes, unos que día a día muestran una degeneración total de la política como concepto y praxis. No es la antipolítica lo que aflora, lo que se señala es la necesidad de reaparición de la política.

El país se desgaja. Aparecen cadáveres en los ríos y en las avenidas. Lo dicho: no hay concentración de energía que no busque su salida ni espacio abandonado que no busque ser llenado. Es tal la anomia que ya lo más lamentable sería el agotamiento hacia la ausencia.

Torturas en revolución

Golpes, descargas eléctricas, amenazas de violación y torturas sicológicas, aplicación de sustancias químicas, son algunas de las formas de tortura aplicadas a manifestantes detenidos.
Francisco Olivares
(EL UNIVERSAL, Venezuela, 20/4/2014) Una de las situaciones más dramáticas sufridas en estos dos meses por los detenidos en manifestaciones ha sido “el sufrimiento físico y mental” al que han sido sometidos la mayoría de ellos con “tratos crueles, inhumanos y degradantes que se ajustan a la definición de tortura”. Así lo destaca el informe elaborado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
La UCAB realizó entrevistas en profundidad sobre un grupo de 30 detenidos, de los cuales 27 fueron estudiantes. Las entrevistas se realizaron entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, en Caracas y Altos Mirandinos. El cuestionario utilizado se adapta a los estándares internacionales sobre derechos vulnerados.
Si bien las entrevistas se realizaron sobre 30 detenidos, entre más de 2 mil que han sido llevados a prisión, los relatos provenientes de todas las zonas del país en donde se han producido manifestaciones, indican que se trata de una generalidad.
Los testimonios recogidos por la UCAB, así como los medios de comunicación y otras organizaciones de DDHH, dan cuenta de “la existencia de patrones de represión y control del orden público contrarios al uso proporcional de la fuerza y a las garantías mínimas de toda persona sometida a cualquier forma de detención y a los estándares básicos de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes”, destaca el informe.
Golpes y agresiones
La definición de tortura, vigente en la Convención contra la tortura de la ONU señala que es: “todo acto que inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por una acto que haya cometido, o de intimidarla o coaccionar a esa persona u otras, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejerció de funciones públicas, a instigación suya, o su consentimiento.”
El tipo de maltrato físico que más fue reportado entre los entrevistados fue el de golpes con puños y patadas. La tercera parte de estas acciones fueron durante el traslado y en especial en los centros de reclusión de la GNB y CICPC. Cabe destacar que la mayoría de los detenidos estuvieron incomunicados al menos durante 48 horas antes de que pudieran contactar a un familiar. Los golpes reportados también se realizaron con las cachas de las armas tal como lo relata Joaquín Sumalla: “A mí me golpearon entre 5 a 6 funcionarios, me dieron como siete cachazos en la cabeza”.
Este tipo de violencia, fuera de este informe, ha sido reportado en numerosos casos en todo el país. El que más se difundió fue la agresión que recibió Marvinia Jiménez, atacada por una funcionaria con un casco. A Jorge Luis León de Valencia le reventaron los vidrios de los lentes en los ojos y le pasaron por encima en una moto. Edberg Cantillo, detenido el 28 de febrero, lo atropellaron con una moto y luego entre varios lo golpearon con rolos por la espalda y la cabeza hasta que lo dejaron inconciente. En camino al Destacamento 52 de la GNB lo despertaron con descargas eléctricas para luego rematar la acción golpeándolo con los cascos.
De rodillas sin alimentos
Una vez en el centro de detención, algunos reportaron haber pernoctado a la intemperie sin ingerir alimentos ni agua. Del grupo de entrevistados 11 señalaron haber sido puestos de rodilla sobre una alcantarilla por largos períodos. Tal fue el caso de Angel González quien relató que lo dejaron unas 5 horas arrodillado a pesar de que sufre de una lesión en una de ellas. Si volteaban a se movían eran golpeados. Otras funcionarias les pisaban los dedos con los tacones.
Varios detenidos reportaron la aplicación de sustancias químicas tales como gas pimienta y combustible. El relato de Damián Martín da cuenta de ello. Martín fue capturado por el CICPC y narra cómo le aplicaron gas pimienta en la cara y lo golpearon con cascos en el trayecto hacia la sede en Parque Carabobo. Una vez allí, los funcionarios hicieron una fila donde cada uno le pegaba y le gritaban ¡opositor maldito! ¡te las das de arrecho carajito! Uno de ellos le dio una patada en el estómago que lo dejó casi inconciente. Luego lo metieron en un cuarto y un funcionario alto y fornido le dio un golpe en la cara luego otro hizo lo mismo. Allí terminó vomitando por el gas y los golpes frente a la burla de los funcionarios.
Gasolina y kerosene
Otros casos reportaron la aplicación de sustancias como gasolina, kerosene y pólvora, para incriminarlos. Nelson Gil manifiesta que los funcionarios seleccionaron a un grupo para incriminarlos en la quema de una patrulla. “Nos llevaron uno por uno a una habitación”. Allí mientras un funcionario lo retenía, otro le rociaba las manos con gasolina y le ordenaba que se limpiara con el pantalón. A Marco Coello lo arrodillaron le rociaron las manos con pólvora y más tarde le hicieron una prueba balística. Coello fue detenido el 12 de febrero y aún permanece tras las rejas.
A Luis Boada lo pusieron de rodillas con la cara tapada, le rociaron todo el cuerpo con gasolina y lo amenazaron con quemarlo.
Técnicas sin rastro
Las técnicas para torturar sin dejar rastro también se han utilizado. Marco Coello refiere que estando arrodillado le presentaron una declaración ya redactada por los funcionarios en la que le dijeron: “firma esta declaración en la que dice que tu eres responsable de la quema de las patrullas”. Al negarse a firmar la declaración lo amenazaron con volver a golpearlo. Al negarse lo llevaron esposado a un cuarto oscuro, le envolvieron el cuerpo con goma espuma. Así lo golpearon con bates y palos de golf y un extinguidor. También le dieron tres choques eléctricos y patadas. Todos estos hechos fueron ejecutados por siete funcionarios. La narración está en el informe de la UCAB.
Destaca el informe que muchas de las secuelas físicas de dolor, así como hematomas y heridas, permanecían presentes al momento de las entrevistas, a pesar de que éstas se realizaron con más de 10 días de haber ocurrido las torturas, lo que para los autores del informe, evidencia la aplicación de un sufrimiento físico orientado a ocasionar dolor o sufrimiento, independientemente que su propósito haya sido la obtención de información o la intimidación y coacción de los detenidos.
Maltrato sicológico
Entre los 30 entrevistados por los expertos de la UCAB se encontró que siete de los detenidos fueron amenazados con abuso sexual a los que fueron expuestos cuatro hombres y tres víctimas de sexo femenino, una de ellas menor de edad.
A la periodista Andrea Jiménez se le amenazó con abusar sexualmente de ella, con mutilarle extremidades, con matarla y con llevarla al INOF en donde sería igualmente violada. A Lisset Francis, además de amenazarla con dispararle, sus captores le hicieron insinuaciones de acoso sexual al referirse a ella como “carne fresca”. A la menor de edad, cuyo nombre está en reserva, la amenazaron con abusar sexualmente de ella y que luego la matarían. No le permitieron tener contacto con los abogados hasta pocas horas antes de la audiencia.
Algunos fueron obligados a escuchar los golpes y gritos que se producían en otra habitación donde otra persona estaba siendo sometida a torturas. Pierluigi Di Silvestre fue detenido con sus tres hijos, lo obligaron a presenciar cómo efectivos de la GNB golpeaban a sus hijos.
Como mecanismo de intimidación, para evitar que los detenidos denunciaran la violación a sus derechos, se les amenazaba con que podían “hacerles algo más adelante”; “no vayas a decir nada, tengo las llaves de tu casa y sé dónde vives”; “cuidado en la calle los vamos a estar siguiendo”.

 

“Meletea”, nueva revista

MeleteaAl amparo de Meletea, musa griega del pensamiento y la imaginación, dos jóvenes y valiosos intelectuales canarios -la poetisa Acerina Cruz y el ensayista Daniel Barreto- han puesto en marcha un proyecto destinado a intensificar las inquietudes culturales en este archipiélago. Se trata de una revista de poesía y pensamiento que aparecerá cuatro veces al año. El primer número de Meletea acaba de salir, impreso en Gran Canaria por Gráficas Tirma, y en versión digital (www.revistameletea.com). Envíe su mensaje a revistameletea@gmail.com si desea suscribirse.

Los puntos suspensivos

Teódulo López Meléndez, Caracas.

TeóduloLa opereta parece suspendida, inmovilizados los hilos de las marionetas, mientras la calle sigue recordando la vigencia de un conflicto. Apenas, en los recovecos del poder, se escucha sobre cumplimiento fiel de los lapsos para designar al nuevo Tribunal Supremo de Justicia; tal “apego a la norma” nos hace olvidar desde cuándo se le vencieron sus tiempos a esos magistrados suplantados por suplentes, aclaratoria esta última absolutamente necesaria pues hay que recordar que los suplentes suplantan.

Interpelación de John Kerry ante la Comisión de Política Exterior del Senado o los vientos primaverales de la Roma “Santa” que mandan informaciones sobre el amor por las islas vecinas o las declaraciones de altos funcionarios a la RAI, son las fuentes para tratar de suplantar los puntos suspensivos que también consiguen algún consuelo en las declaraciones de los cancilleres de UNASUR a la prensa española donde se transpira el deseo de incorporar a algún dirigente estudiantil a la mesa del “diálogo” aunque sea traído desde los hermosos claustros de Columbia University.

Nada que la canciller Holguín anuncia su nuevo arribo a Caracas a engrandecer sus ojos ante lo que sus ojos ven o el imperturbable canciller Figueiredo se sienta cómodo ante la ausencia de ese nefasto asesor de política exterior que ha minimizado el profesionalismo de Itamaraty. No. Se mantienen los puntos suspensivos. Nadie sabe si existen porque ya se acordó todo o porque nada es acordable. Lo único que tenemos es la repetición diaria de que Ley de Amnistía no habrá, noticia que se cuela entre los barrotes de los presos como si fuesen los papelitos que los de Guasina, en tiempos perezjimenistas, se pasaban por los huecos abiertos en las paredes de sus rústicas celdas.

Visto todo lo cual nos lleva a recordar el 2003, con el célebre acuerdo firmado, para el más absoluto incumplimiento, por el gobierno y la Coordinadora Democrática, cuando no tenía patas de mesa, más eso que eufemísticamente se llama “las fuerzas vivas de la nación”, dado que tales fuerzas entonces existían y hoy no. La calle era comandada por esa Coordinadora, mientras hoy la Mesa no comanda nada. Cualquier comparación entre 2003 y 2014 nos muestra clara la derivación totalitaria avanzando implacable, pero también el desguace del formalismo opositor, pasado de estampar en el famoso “acuerdo” incumplido el requerimiento de “separación de poderes” hasta la realidad de hoy de pedir puestos en los poderes.

Sobre la calle se va desde tiernos alegatos paternos convertidos en airada protesta “literaria” contra esos desfachatados que persisten en perturbar los encuentros familiares, hasta la repetición del lugar común “buscan un muerto”, como si la lista no fuese larga y no tuvieran otro repertorio bucal no asimilable a esas detestables expresiones como “trapo rojo” o “pote de humo”. O esa entrañable afirmación “no saben por qué protestan”, respondida por la inmensa labor de los fotógrafos que muestran los ojos de las más bellas jóvenes con máscara antigás o de los muchachos a pecho descubierto.

Hay puntos suspensivos. El “fiel cumplimiento” de los lapsos para el TSJ presagia el altruista propósito de superar el lapso récord establecido por Kissinger y Le Duc Tho en París, lo que llevó al negociador vietanamita a comprarse una casa en la ciudad-luz y el gobierno francés garantizaba la privacidad, terminado todo con la ocupación de Saigón por el ejército inspirado por Ho Chi Minh, ocupación que todavía hoy nos preguntamos si era conocida previamente por el zorruno Secretario de Estado norteamericano. Si lo quieren en jerga llanera pueden llamarlo “nos quieren poner esta vaina como entierro e’ pobre”.

El enemigo es un sistema político bicéfalo que solo puede ser enfrentado mediante un cambio histórico que sustituya los puntos suspensivos por claros puntos sobre la íes. Las posibilidades del país pasan por una insurgencia de sustitución de la clase dirigente. Aquí no se trata de la resurrección de la democracia (la representativa está muerta y no revive). Se trata de un parto de historia: la liquidación de un sistema y el nacimiento de una democracia del siglo XXI.

Camaradas

Gabo y FidelEl 1 de enero de 1999, Gabriel García Márquez y José Saramago asistieron, invitados por Fidel Castro, al acto principal de los festejos oficiales por el cuadragésimo aniversario de la tiranía, celebrado en Santiago de Cuba. En aquel acto, en el cual compartieron la tribuna con Castro, ambos portadores del Nobel escenificaron un reñido torneo de ditirambos dedicados al dictador. El torneo lo ganó Saramago, pero estuvo a punto de perderlo cuando García Márquez dijo que Castro “es un gran escritor”. La bufonada me hizo recordar que a Jorge Luis Borges -el inmenso Borges-, por cubrir de ditirambos a otro dictador, los académicos suecos le negaron el premio que concedieron al colombiano y al portugués.

Repugna y deprime la sumisión cortesana de García Márquez a un megalómano siniestro como Fidel Castro, a quien sirvió hasta el último momento sin importarle crímenes ni ruinas. Quien es amigo de un tirano es inevitablemente enemigo del pueblo que éste tiraniza, y no redime su culpa logrando que el Patriarca le quite la bota de encima a algún crítico que lo incordia. García Márquez tendió sus brazos protectores a varios intelectuales cubanos perseguidos por Castro, pero habría sido mucho mejor que nos hubiera ayudado a transformar en una democracia el Macondo con presos políticos que nos legó su amigo.

Por lo demás, lamento que Gabriel García Márquez haya cerrado para siempre su taller de fabulador.