BIEN CULTURAL DE TRADICIÓN MILENARIA

El gravísimo problema que tienen los toros cuando entran al ruedo y tropiezan con la fiesta es que no saben sublimar la situación. Esto se debe a su odiosa incapacidad para la abstracción y a que suspenden en historia y filosofía. Si las hemorragias que le vemos al de la foto se las provocara un José Tomás, en un coso cualquiera, a ciertos entusiastas predicadores de la tauromaquia que fatigan la prensa, probablemente estos señores no sabrían cómo agradecer tanto privilegio. Seguro estoy de que el ego se les saldría a borbotones por todos los caños del cuerpo después de haber sido beneficiados, como lo fue inútilmente el morlaco de la foto, con una concienzuda aplicación de tradición cultural milenaria. Esos predicadores tienen letras y el toro no. Por tanto, si se decidieran a sustituir a la bestia en el albero de la plaza, iban a disfrutar del privilegio de ser lidiados: en cada banderilla que les clavaran y en cada rejonazo que les atizaran detectarían, gozosos, la presencia de signos rebosantes de añeja poesía y reverberaciones clásicas. Pues eso, los toros no saben cuánta cultura les cuelga. De ahí que no disfruten de las corridas.

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LA DICTADURA DESNUDA

Teódulo López Meléndez, Caracas.

Las dictaduras son mundos desnudos. Permiten ver todo lo que no se debe ver, no por su voluntad, sino por una propia idiosincrasia. Las dictaduras trazan fronteras y se vigila atentamente lo que todos hacemos. Podemos decir que la psicología de la dictadura lo es de la desnudez. La dictadura es un mundo de fronteras, especialmente civiles, lingüísticas y mentales. Las dictaduras procuran injertar en las personas una dependencia de los actos dictatoriales, una que se refleja en una paradójica transparencia: en la dictadura podemos mirar con más claridad en las acciones gubernamentales y en el comportamiento de las sociedades que las padecen. Puede alegarse que en un régimen de libertades existe una expresión que nos permite conocer los intríngulis del poder, lo cual es cierto hasta cierto punto, pero la dictadura nos permite redirigir la mirada hacia el cuerpo social con mucha mayor claridad.

La dictadura procura la reducción al absurdo, lo que clarifica la mirada hacia adentro. En democracia existe demagogia, mentiras, alteraciones, hipocresías, pero el ejercicio de la libertad se convierte en un manto que nos dificulta la mirada en el espejo. La dictadura se especializa en grandes montajes teatrales derivados del nacionalismo y el patriotismo, todo envuelto en una gran producción de amedrentamiento. Ello conlleva al reconocimiento rápido de las carencias psicológicas y de las deformaciones sociales.

En democracia se soporta en mejor grado la vida cotidiana. En dictadura se vive bajo la esperanza de que en algún momento se saldrá de la pesadilla. En democracia a la gente no le interesa comprender, la apatía es su norma, el interés por lo público se marchita. En dictadura se entiende poco, o se procura no entender. El país pasa a convertirse en un lugar donde hay que estar, si no se tiene la fuerza económica para la emigración. En democracia se tiene el apoltronamiento de que llegarán nuevas elecciones y otro vendrá. En dictadura se sabe que el medio de transporte no llegará, a no ser la implosión o la explosión.

La dictadura es una fábrica de mundos, una permanente industria de paraísos ahora perfectamente armables sobre el territorio donde ella se ejerce. Se nos convence de que basta la lealtad para ser uno de los privilegiados habitantes de este territorio paradisíaco. Basta que pongamos todo nuestro esfuerzo en la asunción de estos mundos virtuales de signos que la dictadura fabrica con una eficacia que no muestra ni para desarrollar un real aparato productivo ni para alimentar a una población ni para dar la tenue apariencia de ejercicio del poder con eficacia.

La dictadura es perversa pues nos lleva a imbuirnos hasta tal extremo de un mito que semeja una religión de Estado. Ella pasa a ser la promesa y la garante de la promesa. Una de los primeros elementos que así entran en crisis es la subjetividad dado que las referencias en el fondo padecen de una extrema precariedad. Pero hay algo que a la dictadura se le escapa: que dentro de ese cuerpo social dominado nace el deseo de crear, de inventar. Y sucede porque no hay otra solución. La dictadura agobia de tal manera que la manera ideal de enfrentarla es creando sentido. El régimen identitario se hace combinación de dictadura y democracia. La dictadura lucha por cambiarlo todo, pero sólo en apariencia, mediante el procedimiento de renombrar, rebautizar y reinaugurar. La democracia perdida se empeña en recuperarse partiendo de una imagen estable de sí misma, no acepta la necesidad de crear sino de restituirse, colaborando así con la dictadura en el aumento de la fragilidad.

Inmiscuirse en la psicología de la dictadura no es nada nuevo. Los intentos de analizarlas desde este ángulo han sido muchos, especialmente en casos de gran traumatismo como Argentina y Chile. Puede verse siempre el intento de implantar un nuevo ser social con sus consecuentes constructos subjetivos provocados intencionalmente desde el poder. Los especialistas han llegado a hablar de “dictadura de la psicología” en este proceso de abordar la mente humana y las triquiñuelas del poder dictatorial.

La dictadura, especialmente la populista e ideologizada, se la pasa, pues, haciendo psicología y construyendo mundos. En estos intentos se despoja de las ropas, se muestra desnuda y es allí, en su exposición carnal, donde hay que pescarla, domeñarla y exorcizarla. Para ello se requiere el combate en su terreno, no en el de la añoranza, sino en el de la obligada creación de ideas y de desafío mediante el señalamiento de una fortaleza de futuro fundada sobre una concepción nueva del mundo político y social.

OPINIÓN AJENA

[…] Primero, Gaza no es un campo de concentración y si lo fuera sería culpa de sus propios dirigentes,los terroristas de Hamás. Contrariamente a lo que se pinta en los medios gracias a un detallado esfuerzo de propaganda antiisraelí, en Gaza no se está fraguando ninguna crisis humanitaria. Hace unos meses se inauguró una piscina olímpica (aunque con separación estricta de sexos) y la semana pasada se celebró por todo lo alto la apertura del primer centro comercial. Es más, cabe recordarle a David Cameron, que el nivel de vida en Gaza, según las estadísticas de la ONU, es superior al de Turquía.

Segundo, no debe olvidar que Hamás e Israel están en un estado de guerra y no porque Israel lo haya querido, sino porque la organización palestina sigue fiel a su objetivo de borrar del mapa al estado judío. […]

Rafael L. Bardají: “Gaza: la jaula de oro”. ABC, España, 30/7/2010.

EN BUSCA DE LA UNIDAD DE ACCIÓN

LLAMAMIENTO A TODAS LAS FUERZAS PRO DEMOCRACIA DE CUBA

Compatriotas:

Gracias a la postura firme asumida por la generalidad de nuestros presos de conciencia, así como a la abnegación del mártir Orlando Zapata, de las dignas Damas de Blanco y del licenciado Guillermo Fariñas, el régimen totalitario ha anunciado su disposición de poner en libertad a todos los cautivos políticos no vinculados a hechos de sangre.

De ese modo se cumplirá –al menos por el momento– el que siempre ha permanecido como primer punto en los reclamos de todas nuestras organizaciones y coaliciones. Esta realidad aconseja que pasemos a una nueva fase en nuestra lucha pacífica.

Creemos que un aspecto fundamental a tomar en cuenta es que todos nos juntemos, lleguemos a los consensos posibles sobre el futuro inmediato de nuestra Patria y hablemos en ese sentido con una sola voz.

Lo anterior –desde luego– no impide que mantengamos nuestras diferencias en otros aspectos, ya que, como demócratas que somos, es natural que no lleguemos a alcanzar una falsa unanimidad basada en la imposición, como la que suelen exhibir los comunistas.

Estamos seguros de que la materialización de un encuentro de esa naturaleza satisfará los anhelos de la gran mayoría de todos los opositores, defensores de los derechos humanos y otras personalidades independientes de nuestra Patria –tanto en nuestro Archipiélago como en el Exilio–, así como las de los amigos extranjeros de la democracia cubana, que nos han hecho exhortaciones en ese sentido.

Esa coincidencia no puede lograrse –siquiera en parte– sobre la base de un proyecto determinado, pues los hechos demuestran que hace más de un lustro que no ha habido una coincidencia de ese tipo. Por consiguiente, la consigna no puede ser “Únete a mi proyecto”, sino “Juntémonos en un espacio común a todos”.

Experiencias anteriores (como las de Concilio Cubano o la Asamblea para Promover la Sociedad Civil), aunque fueron válidas en sus respectivos momentos, no se ajustan al grado de madurez alcanzado por las fuerzas independientes de nuestra Patria. El principio en el que ellas se basaron (“una organización: un representante”) encierra un elemento de injusticia, habida cuenta de las grandes diferencias en número de miembros, extensión territorial, etcétera, de las distintas entidades. Además, cualquier intento de congregarlas a todas simultáneamente implicaría enormes dificultades logísticas y dependería de la decisión que el régimen totalitario tome acerca de si tolerar o no la reunión.

Por todo ello creemos que un marco más racional y justo para el encuentro de todos implicaría la existencia de un conjunto de delegados que, pese a ser menor en número –digamos, dos o tres veintenas–, fuese representativo de todo el amplio espectro de las organizaciones independientes de hoy en Cuba. A nuestro juicio, esto podría implicar que asistiesen delegados de los opositores de cada provincia, representantes de las organizaciones de envergadura nacional, así como los dirigentes nacionales más reconocidos.

Ésa es justamente la estructura que tiene la Agenda para la Transición Cubana, según su Reglamento. Pero no pretendemos que esto sea aceptado tal y como está funcionando al presente por quienes valoren la posibilidad de aceptar ese espacio tal y como funciona al presente. Permanecemos abiertos a cualquier sugerencia o propuesta de modificación, cosa que puede ser decidida por nuestra Junta Nacional.

Tampoco tenemos la pretensión de que la composición de la Agenda permanezca como ahora. Existe la posibilidad no sólo de incorporar nuevos delegados en representación de las organizaciones que decidan ingresar en la Agenda, así como nuevos representantes nacionales. También podría convocarse a nuevas elecciones provinciales a fin de que los opositores de cada una de éstas –incluyendo a los miembros de las nuevas organizaciones incorporadas a la Agenda– puedan participar en la selección de un nuevo representante en cada provincia.

Por parte del Secretariado Pro Tempore que integramos actualmente los abajo firmantes –y una vez renovada la Junta Nacional conforme a lo planteado en el párrafo precedente–, expresamos la disposición a convocar anticipadamente a nuevas elecciones del Secretariado Pro Tempore, de modo que surja la posibilidad de que los nuevos representantes puedan ser elegidos para integrar este órgano ejecutivo.

Cumplamos el mandato del Apóstol Martí: ¡Juntarnos es la palabra de orden!

La Habana, 28 de julio de 2010.

En nombre de la Agenda para la Transición Cubana: Martha Bonachea Rojas, Félix Antonio Bonne Carcassés, Francisco Chaviano González, René Gómez Manzano, Ana Margarita Perdigón Brito.

MENSAJE DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

Como se ha informado en este blog, la ciudadana iraní Sakineh Mohammadi aguarda el inminente cumplimiento de la sentencia que la condena a morir lapidada por adúltera.

Sakihen y su familia confían en que la presión internacional pueda detener la siniestra cuenta atrás hacia la ejecución. ¡Sabemos que, con tu apoyo, podemos salvar su vida! Ya lo hicimos con las nigerianas Safiya Husaini y Amina Lawal, a quienes la presión internacional salvó de morir lapidadas.

El Gobierno iraní ha reaccionado a la presión internacional contra la lapidación de Sakineh con una campaña de acoso y amenazas.

El abogado de Sakineh, Mohammad Mostafaei (en la foto), está en paradero desconocido desde el 25 del presente mes, un día después de ser interrogado por las autoridades iraníes, quedando luego en libertad. Antes de desaparecer, Mohammad dejó escrito en su blog: “Es posible que me detengan”. Ese mismo día, su mujer y su cuñado fueron detenidos.

Además, esta semana hemos mantenido una reunión con la Embajada de Irán en Madrid, a petición suya, lo que demuestra que la presión internacional está surtiendo efecto. Desde Amnistía Internacional ya hemos enviado más de 236.000 firmas a las autoridades iraníes contra la ejecución de Sakineh y necesitamos conseguir muchas más para ejercer toda la presión posible.

A tus conocidos pídeles que firmen aquí contra la lapidación de Sakineh.
Con tu apoyo y el de tus amigos es posible que podamos parar las piedras.

OPINIÓN AJENA

No habrá corridas de toros en Cataluña. Pero conviene no llevarse a engaño acerca de lo que en términos reales supone la abolición: salvo en la plaza Monumental de Barcelona, tampoco las había desde hace años. De hecho, era una fiesta condenada a su desaparición por la decreciente afición a la misma. Si la iniciativa legislativa popular ha prosperado es porque se hacía eco de una demanda ciudadana que, además, ha contado con una mayoría en el Parlamento catalán después de seguir los procedimientos exigidos por el ordenamiento jurídico e incorporar las conclusiones de un amplio debate canalizado institucionalmente. Si los recursos legales que han anunciado los grupos contrarios a la prohibición no prosperan, el compromiso con el Estado de derecho exige respetar la decisión del Parlamento autónomo. Lo mismo que debería suceder en caso contrario entre los partidarios de la abolición.

[…] Que las corridas de toros remitan a lo que algunos sectores políticos y de opinión consideran parte de la idiosincrasia nacional española, ya sea para defenderla o para combatirla, no obliga a enjuiciar su prohibición en términos nacionalistas. Sería tanto como plegarse a explicar la decisión del Parlamento en términos de victoria de unos nacionalistas sobre otros, todos ellos de acuerdo en un único punto: en que las corridas son, en efecto, una fiesta nacional. Muchos de los ciudadanos que han apoyado su abolición en Cataluña lo han hecho, sin embargo, por razones que nada tienen que ver con sentimientos identitarios, sino con su rechazo a lo que consideran un culto bárbaro al maltrato de los animales. De la misma forma que otros muchos que se han sentido ajenos al debate, y a los que resulta indiferente que se prohíban o no las corridas, están resueltamente en contra de que se consideren como una fiesta nacional. Será, en todo caso, una tradición, que ni es sagrada ni puede convertirse en prueba obligatoria de la españolidad de los ciudadanos. […]

Editorial: “De toros e identidades”. EL PAÍS, España, 29/7/2010.