Una nación sin diálogo

Hace casi nueve años, el periódico español EL PAÍS publicó este artículo mío. Raúl Castro acababa de heredar de su hermano mayor todos los poderes que éste ejerció durante 47 años. Los acontecimientos más mediáticos de la Cumbre de las Américas recién celebrada en Panamá -el cordial encuentro de Raúl Castro y Barak Obama y las brutales agresiones de la delegación castrista a los representantes de la oposición cubana- avalan y actualizan cuanto dije en mi artículo

Manuel Díaz Martínez

(EL PAÍS, 19/12/2006) En dos ocasiones en menos de cuatro meses, el general Raúl Castro, que en julio asumió interinamente los poderes cedidos por su hermano mayor, ha hecho público su deseo de dialogar con el Gobierno estadounidense. “Queremos reafirmar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el diferendo prolongado entre Estados Unidos y Cuba”, dijo el general hace pocos días en La Habana, en medio de un desfile de tropas, armamentos y civiles con banderitas.

Como manifestación de cordura no está mal. Pero hay un diálogo previo, mucho más importante y perentorio, que el régimen castrista ha rechazado siempre y soslaya ahora: el que debe haber entre todos los cubanos, gobernantes y gobernados, para resolver el diferendo nacional entre autoritarismo y libertad, entre autocracia y democracia. Un diálogo que puede determinar, incluso, cambios radicales en la política de Washington hacia la isla.
Es indudable que las pésimas relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que duran más de cuarenta años y tienen el embargo como invitado de piedra, son parte del problema cubano. Pero no son la parte principal del problema. Son un factor exógeno derivado del factor interno, que es el básico y que no es otro que el sistema estalinista implantado en la isla desde hace casi medio siglo -durante el apogeo de la guerra fría- bajo los auspicios de la difunta Unión Soviética.
Un régimen político se define como dictadura cuando proscribe el diálogo social, y Cuba, con un adalid incuestionable, un partido único, una economía centralizada, una prensa monocorde, un Parlamento unánime, una judicatura cautiva, una policía omnipresente y una oposición amordazada, es una nación sin diálogo desde 1959. Desde ese año, en la sociedad cubana impera en solitario el monólogo dictado por el líder y repetido por la élite del poder omnímodo e inmóvil al que todavía se sigue llamando revolución. Recuerdo que en su último viaje a México, el poeta Rafael Alberti dijo que él detestaba la muerte y que le gustaría que la gente se muriera hablando, palabras ante las cuales pensé con murria y zozobra que en Cuba sólo una persona moriría como quería Alberti y que las demás estábamos condenadas a morir oyendo.
Los dirigentes castristas jamás han aceptado debatir nada seriamente, ni en público ni en privado, con sus críticos nacionales, cuya legitimidad como ciudadanos e interlocutores han negado de manera sistemática, acusándolos de traición, de venderse al imperialismo, etcétera. En la Cuba comunista, entre los dirigentes y los disidentes siempre aparecen interpuestos los interrogadores de la Seguridad del Estado y los jueces de los tribunales revolucionarios. (Mientras el general Raúl Castro proponía a los norteamericanos que se sentaran con él a una mesa de negociaciones, ingresaban en prisión, uno en Santa Clara y otro en La Habana, otros dos periodistas independientes -Raymundo Perdigón Brito y Ahmed Rodríguez Albacia-, es decir, dos impertinentes incitadores del prohibido debate nacional).
En mayo de 1991, una decena de intelectuales cubanos suscribimos un manifiesto en el que pedíamos, entre otras cosas, que el Partido Comunista y el Gobierno escucharan las opiniones y sugerencias de la oposición interna acerca de los problemas del país. El momento era singularmente complejo porque comenzaba el llamado Periodo Especial, o sea, la crisis económica en que se abismó la isla al derrumbarse el campo socialista europeo, con el que Cuba mantenía casi todo su comercio exterior y del que recibía el petróleo y otros productos de primera necesidad. Las autoridades reaccionaron ante nuestro reclamo según su costumbre: su prensa (la única), que por supuesto no publicó el manifiesto, nos cubrió de injurias y nos llamó “cómplices de una operación enemiga”, y su burocracia nos represalió de diversas maneras. A la postre, todos los que firmamos el manifiesto tuvimos que exiliarnos. Algunos, antes del exilio, conocieron el despido laboral y la cárcel.
Es cuando menos una curiosa paradoja que el segundo jefe histórico y actual dirigente máximo de un régimen tan nacionalista, tan altivo en la valoración de su soberanía y tan orgulloso de su independencia, prefiera entenderse primero con los norteamericanos, sus más encarnizados enemigos, que con los opositores internos, que son pacíficos, dialogantes y, casualmente, cubanos.
Considero, no obstante, que es un gesto positivo que el general regente se muestre dispuesto a limar asperezas con los vecinos del norte, pero es recomendable -y así se lo han sugerido desde Washington- que antes cumpla con algunas obligaciones domésticas, lo que le aseguraría un más rápido entendimiento con ellos. Para empezar, deberá poner en la calle, cuanto antes, a los trescientos y tantos presos políticos que languidecen en las cárceles de la isla. Y sería estupendo que se acordara de que Cuba es signataria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y honrara ese compromiso.
Pero me temo que, de momento, no hará nada de eso. Éstas y otras medidas de carácter político serán las últimas que decrete el general, y lo hará cuando no le quede más remedio para prolongar su estancia en el poder. Antes, con el mismo propósito, introducirá reformas económicas menores encaminadas a aliviar las duras condiciones de vida que la revolución ha impuesto a los cubanos durante más de cuatro décadas.
Por ahora, más monólogo y policías.
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Los que escapan del paraíso

En 1980, un ómnibus entró a la fuerza en la Embajada del Perú en La Habana. En 1994, miles se cubanos se lanzaron al mar. El éxodo continúa

Camilo Ernesto Olivera Peidro, La Habana.
Embajada PerúLos miles de cubanos hacinados en la embajada no pedían agua ni comida, sino que les dieran la salida de Cuba. (Foto archivo)
(CUBANET, 4/4/2015)  En el terreno, ubicado en Quinta Avenida entre las calles 72 y 74, no quedo ni rastro de la otrora Embajada del Perú. Este sitio se convirtió, en abril de 1980, en el refugio de más de 10 000 cubanos que decidieron escapar de un fracaso con nombre de paraíso. El castrismo ubico allí, durante los 80s, un museo en recordación, entre otras cosas, de las enardecidas turbas que protagonizaron los mítines de repudio contra los que se iban.
Ómnibus irrumpe en laembajada
En la tarde del 1ro de Abril de 1980, un ómnibus de la ruta 132 irrumpió por el portón del garaje de la legación diplomática. Era el tercero que entraba de ese modo. Fue tiroteado por guardias apostados en los alrededores. Venían doce personas. Estas habían protegido el vehículo con planchas de acero y sacos de arena en el lugar de los asientos. El rebote de una de las balas, disparadas por sus colegas contra las planchas, fulmino al sub-oficial y custodio Pedro Ortiz Cabrera. El gobierno cubano exigió la devolución de los asilados, acusándoles como responsables de la muerte del custodio. El gobierno peruano se negó. La tensión diplomática entre ambos países llego a su punto álgido en la madrugada del 4 de abril.
Cuba amaneció con la noticia de que la embajada de Perú en La Habana estaba sin escoltas. Todo el que quisiera, podía acceder y acogerse a asilo.
A la medianoche del día 6, había 10.803 cubanos refugiados en 5ta y 72.
El dueño de la finca, observa
Sobre las 10 pm, del día 5 de abril, un auto ZIL limousine de color negro llego acompañado de cuatro carros Alfa Romeo rojos. Del auto descendió Fidel Castro. Observo el perímetro de la embajada. Los refugiados que estaban más próximos a la cerca, retrocedieron instintivamente. En ese momento, el grueso de las armas apostadas en la zona apuntaba hacia el área tras el cercado. Un silencio tenso se apodero del lugar.
Castro dialogo con Ernesto Pinto, Encargado de Negocios de la legación. Luego, Pinto   partió. Al otro día, fue enviado junto con su familia de vuelta a Perú.
Para ese momento un fuerte cerco policial, apoyado por turbas paramilitares, detenía y golpeaba a cualquiera que intentaba llegar. El dueño de la finca, no estaba dispuesto a permitir más cimarrones.
El palenque por dentro
Miles de personas hacían fila para tomar agua de un grifo ubicado en el patio trasero de la casa. Apenas había espacio para estirar las piernas. Los más agiles, improvisaron su refugio en el techo y los arboles del jardín.
Las autoridades cubanas comenzaron a lanzar cajas con comida y bolsas con leche y agua. En los primeros momentos, el caos y la desesperación provocaron escenas, que fueron tomadas por camarógrafos del ICAIC bajo la dirección de Santiago Álvarez. La Televisión Nacional, mostraba a la “escoria golpeándose entre sí por acaparar la comida”.
Un periodista peruano, Cesar Hildebrant, capto las primeras fotos que mostraron lo que estaba sucediendo dentro del lugar. Estas fueron sacadas subrepticiamente y dadas a conocer al mundo. Otras imágenes, en video, fueron confiscadas por las autoridades cubanas. Hace unos años, estas últimas, pudieron ser vistas en una televisora de Miami; y rebotaron hacia muchos en Cuba.
La verdad ilumino en un día, lo que la mentira oculto y tergiverso durante años.
Tocata y Fuga por El Mariel
Entre abril y Octubre de 1980, salieron de Cuba 125 000 cubanos, a través del Puerto de Mariel, rumbo a Estados Unidos.
Casi mil, que permanecieron en la embajada hasta Junio, fueron trasladados hacia Lima. Allí fueron ubicados en un campamento de refugiados dentro del Parque “Túpac Amaru”. La mayoría logro llegar a los Estados Unidos durante los años posteriores, gracias a la ayuda de la Fundación Nacional Cubano-Americana y otras entidades humanitarias.
En agosto de 1994, estallo otra crisis migratoria. Miles de cubanos intentaron cruzar el Estrecho de La Florida en embarcaciones precarias. Muchos de los que tiraron huevos y piedras a los que se iban en 1980, se lanzaron a la travesía, huyendo, 14 años después.

Represión en Cuba

En medio de negociaciones con EEUU, 610 detenidos por motivos políticos

CCDHRN(CUBANET, 2/4/2015) Durante marzo de 2015, la CDHRN (Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional) registró al menos 610 detenciones arbitrarias por motivos políticos, la cifra más alta de los últimos siete meses, a lo largo de los cuales ha sido notoria la tendencia al incremento de este tipo de acciones represivas, al tiempo que identificamos 95 casos de personas que sufrieron otras formas de represión política incluyendo agresiones físicas, hostigamiento policial y actos vandálicos o de “repudio”.
En Cuba se sigue criminalizando el ejercicio de todos los derechos civiles y políticos.
Por si fuera poco, sigue vigente en la Ley Penal la figura denominada “peligrosidad social pre-delictiva” (hasta 4 años de cárcel). Si bien cesaron los fusilamientos en 2003 y las largas condenas de prisión por motivos políticos han disminuido en la última década, el gobierno continúa reprimiendo, muchas veces brutalmente, toda expresión de disidencia pacifica respecto de diversas formas de abuso de poder por parte de un régimen de partido y pensamiento únicos que ha entrado ya en su año 57 ejerciendo una autoridad omnímoda.
Nuestra Comisión no espera un mejoramiento significativo, al menos a corto plazo, en cuanto a la situación de derechos civiles y políticos y otros derechos fundamentales debido a la posición inmovilista del gobierno y a su oposición a cualquier esfuerzo o propuesta en favor de las urgentes reformas jurídicas, económicas y políticas que necesita y merece el pueblo de Cuba.
A cambio de magros y declinantes sistemas de educación y asistencia médica, que sirven de argumento a una enorme maquinaria de propaganda interna y externa, el pueblo de Cuba ha sido despojado de todos sus derechos civiles y políticos y otros derechos esenciales.
Como botón de muestra basta recordar que, según cifras oficiales, los trabajadores cubanos reciben un salario promedio mensual de apenas 20 dólares, al tiempo que se les niega todos los derechos laborales y sindicales, incluyendo los derechos de huelga y de organizar sindicatos independientes. No hay que olvidar que unos 50
prisioneros por motivos políticos continúan languideciendo en las prisiones.
Los cubanos, al igual que todos los pueblos, también tenemos derecho a todos los derechos, incluyendo el de no ser perseguidos o intimidados por nuestra lucha pacífica para salir de la pobreza y la profunda desesperanza. Al tiempo que no desconocemos que existen grandes problemas de derechos humanos en las Américas, nuestra Comisión considera que en Cuba seguimos sufriendo la peor situación de derechos civiles y políticos y otros derechos fundamentales en todo nuestro Hemisferio.

MDM / Poema

Cristo de MantegnaEXAMEN DE CONCIENCIA

Señor,
tú eres una mentira piadosa.

Diseñé para ti las potestades
y te hice un cuerpo de materias leves
-harina cernida, licor de uvas.

A la hora de padecer o desear
te he llamado entre sollozos a sentarte a mi lado
y he abusado de ese Amor con que fragüé
tu espacioso corazón.
Y a la hora de la muerte
-para ella especialmente fuiste hecho-
he implorado la eternidad de tus olvidos,
que son tu piedad,
y he pedido una parcela en el distrito melodioso
que para ti fundé
con frescura de huerto y mullidas negligencias
mas allá de todo,
más acá de nada,
una noche en que estuve a solas con mi noche.

Señor,
fue de angustia y desespero
el instante en que eché al aire
tus alas invisibles:
en ellas convoqué la ligereza
para mi carga de temores.
Pero después de todo lo vivido,
te confieso, Señor,
que aún amo la quimera en que tracé tu realidad,
mas no la realidad que en la vigilia te impuse.

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ

(De El carro de los mortales, 1989)