Llamado de “Patria y Vida” por la libertad de Cuba

Los artistas de Patria y Vida han sido secuestrados, desaparecidos y procesados por el Estado Cubano

Convocamos con este manifiesto a todos los cubanos en el mundo al llamado de Patria y Vida, por la libertad de Cuba

El terror de los meses de abril y mayo en Cuba, han estado marcados por la represión y el acoso de la Seguridad del Estado a artistas, activistas y periodistas independientes. A raíz de la popularidad de la canción Patria y Vida creció el asedio del gobierno sobre Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel (Osorbo) Castillo Pérez, fundamentalmente. Cercos policiales, detenciones arbitrarias, mujeres abusadas y golpeadas por policías, y funcionarios públicos, cámaras de vigilancia instaladas por empresas del gobierno frente a las viviendas de activistas, además de la cancelación de líneas telefónicas y la señal de internet, impidiendo la comunicación y denuncia de las atrocidades de la dictadura.

Los agresivos discursos del Presidente y de otras autoridades del Gobierno Cubano durante el 8vo Congreso del PCC, generaron un clima de violencia y represión similar al de la llamada Primavera Negra, en 2003. De manera inmediata encarcelaron a activistas en varias partes del país y allanaron la vivienda de Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, destruyendo sus obras y llevándoselo preso a él y a sus amigos. Ante esta acción violenta el artista comenzó una huelga de hambre y sed que se extendió por siete días, lo que provocó un nuevo allanamiento de su casa en la madrugada del 2 de mayo, como ya hicieran el 26 de noviembre de 2020. Fue sacado en contra de su voluntad, y secuestrado en el Hospital Calixto García, donde todavía se encuentra, incomunicado y aislado. Se estableció un rígido cerco policial alrededor del hospital, que impide la visita de familiares, amigos y allegados. Luis Manuel no tiene acceso a teléfono ni al sistema de comunicación que hemos establecido para estas situaciones de peligro. Se evidencia la complicidad de las autoridades médicas, que incluso lo han grabado sin su consentimiento, intentando convencer a la opinión pública con videos manipulados que han salido en la Televisión Nacional. Dichos videos solo demuestran su deplorable estado físico y de conciencia, lo que nos lleva a suponer que ha sido sometido a métodos de tortura. Miembros de la Iglesia Católica o del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, han manifestado intención de acceder al hospital y tampoco se les ha permitido.

Maykel Castillo se encuentra desaparecido hace más de siete días, encausado por los delitos fabricados de Atentado, Desacato y Resistencia. Fue secuestrado sin orden de detención por la Policía Nacional Revolucionaria, después de más de un mes de prisión domiciliaria, impuesta por la Seguridad del Estado. Durante ese tiempo fue detenido al menos en tres ocasiones y liberado antes de 72 horas. Finalmente, el 18 de mayo, es sacado de su casa, sin zapatos y sin camisa, y no le han permitido realizar la llamada telefónica a la que tiene derecho. No se encuentra en ninguna estación policial, ni se había registrado proceso penal alguno en su contra, hasta que, en respuesta al Habeas Corpus presentado, y para mantenerlo apresado, fabricaron las causas ya señaladas. El artículo 249 de la Ley de Procedimiento Penal establece que Maykel tiene derecho a comunicarse vía telefónica con un abogado o con su familia, para informar de su estado y su ubicación. Actualmente, Maykel está desaparecido.

Eliexer (Funky) Márquez Duany, también fue secuestrado el 18 de mayo, con esta sumarían decenas de detenciones arbitrarias en estos meses a activistas y artistas cubanos. Fue liberado ese mismo día en horario nocturno, con una medida cautelar que le impide salir de su casa libremente y después de ser amenazado con causas penales similares a las de Maykel Castillo. Al menos a cinco artistas más se les impuso el recurso de medida cautelar para silenciarlos e impedir su acceso a las calles.

Todas estas irregularidades y violaciones de carácter legal y humano, además de la complicidad del sistema judicial cubano, y otras instituciones, con las prácticas represivas del Estado, demuestran la precaria situación de los derechos civiles y naturales en Cuba. Múltiples organizaciones internacionales han manifestado preocupación por la seguridad de activistas, artistas y periodistas independientes a lo largo de toda la Isla y por la criminalización de estas prácticas dentro de un régimen totalitario. Suman siete los activistas procesados injustamente por intentar llegar a donde está Luis Manuel, engrosando la larga y creciente lista de 145 presos políticos, que el Estado Cubano no reconoce. Sus nombres son: Esteban Rodríguez, Mary Karla Ares, Thais Mailén Franco, Inti Soto, Ángel Cuza, Yuisán Cancio y Adrián Curuneaux. Los seis se manifestaron pacíficamente en un boulevard de La Habana y fueron violentados por la policía y los agentes de la Seguridad del Estado, mientras el pueblo gritaba Patria y Vida para impedir que se los llevaran. El gobierno penaliza de esta manera el apoyo popular como forma de escarmiento con fines políticos de control de la población.

Cuba ha violado de forma brutal las medidas de protección internacional otorgadas por la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos a Maykel Castillo, Luis Manuel Otero, y otros 18 miembros y allegados al Movimiento San Isidro. Amnistía Internacional ha nombrado nuevamente a Luis Manuel Otero preso de conciencia.  

El video “Patria y Vida”, creado por el deseo de reconciliación nacional y de llevar la esperanza al interior de la sociedad cubana, fue recibido por la dictadura con un despliegue brutal y agresivo hacia artistas y ciudadanos. Todos los integrantes del evento musical han sido difamados en los medios oficiales. Los cubanos han sido multados solo por escucharla y reprimidos por utilizar la frase en redes sociales, en carteles o en los muros de sus viviendas. El video ha sido censurado por el régimen con actos violentos.

La represión directa de Luis Manuel, Maykel y Eliexer hoy, es resultado terrible de ese combate contra una canción por parte del Estado Cubano, es la confirmación de su lógica de “Patria o Muerte”. Esta declaración está inspirada en nuestros deseos de libertad y justicia para Cuba. Para que ningún joven como Denis Solís González o Luis Robles Elizástegui sea procesado y añadido a la lista de presos políticos, por rapear en contra del régimen o por llevar un cartel de denuncia, públicamente. Para que ningún grupo opositor, como las Damas de Blanco, UNPACU, FANTU, MSI, 27N, MONR, Cuba Decide y otros muchos, sean hostigados y sus líderes detenidos, golpeados o torturados, a veces por labores humanitarias como repartir comida y medicinas a personas pobres. Para que tengamos comida y medicina para todos. Para que la juventud cubana pueda participar de la construcción de su futuro. Para que todos los cubanos puedan entrar a su tierra sin importar ideologías. Por una Cuba de todos y no para unos pocos.

Exigimos al Estado Cubano la libertad y exoneración inmediata de todos los Convictos y Condenados de Conciencia, los recientemente detenidos y encausados y los más de 100 casos actuales. Solicitamos a la comunidad internacional solidaria que exija a Cuba el cumplimiento de los compromisos adquiridos en materia de derechos humanos y que cese el estado de terror instaurado.

¡Libertad y justicia para todos los presos políticos y de conciencia!

¡Patria y Vida!

Suscrito por los co-autores de Patria y Vida aún libres:

Discurso de Fidel Castro en la clausura del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura. La Habana, 30 de abril de 1971.

Señores invitados:

Como saben los compañeros del Congreso, hoy llevamos ya dieciséis horas y cuarto trabajando todos sin parar un solo minuto.  Por eso nosotros no queremos abusar, ni mucho menos que algunos se vayan a dormir a esta hora, y por eso trataremos de ser breves. 

No vamos a hablar de los puntos, las conclusiones, las recomendaciones, porque de eso largamente se ha hablado y se acaba de exponer en la declaración del Congreso. 

Nos parece que lo más importante es señalar, a los efectos de sacar las conclusiones útiles, otros aspectos que merecen señalarse.  En primer lugar, este Congreso ha sido el desarrollo consecuente de una línea de masas en la educación. 

En este Congreso han participado prácticamente todos los profesores y maestros del país, que suman casi 100 000.  Tuvieron lugar miles de reuniones en la base.  Se trajeron al Congreso, y se discutieron 413 ponencias.  Se recibieron en el Congreso 7 843 recomendaciones.  Se compatibilizaron 4 703, es decir:  quedaron 4 703 después de compatibilizadas.  Y se discutieron 4 703 recomendaciones.  Y se aprobaron entre 2 500 y 3 000 —falta el dato exacto— que saldrán junto con los dictámenes, en las Memorias de este Primer Congreso. 

De manera que aquí se ha traído la expresión fiel de lo que piensan, lo que sienten, lo que anhelan, lo que preocupa y lo que desean nuestros educadores. 

Al éxito del Congreso ha contribuido el apoyo pleno de todas las organizaciones de masas y de los organismos.  De manera que en su Congreso los educadores han contado con un apoyo total del país. 

El Congreso se ha caracterizado por su magnífica organización, su extraordinario trabajo previo —que comenzó desde la base—; se ha caracterizado por la seriedad de los análisis y las discusiones; se ha caracterizado por la profundidad de los debates; se ha caracterizado por el extraordinario espíritu de trabajo. 

Se trabajó de verdad y sin descanso en este Congreso, ¡tanto, que apenas se durmió!  Y como resultado de ese trabajo se ha logrado lo que puede calificarse de un magnífico programa educacional para nuestro país, es decir, para esta etapa de la Revolución.  De hecho tenemos ya el programa de la educación para la Revolución para esta década, y que resume la experiencia de nuestros educadores en estos años. 

El Congreso ha puesto de manifiesto algo que no nos toma por sorpresa, que es el considerable número de cuadros y de valores educacionales que se han ido desarrollando en estos años de Revolución. 

El Congreso puso en evidencia también los niveles que se van alcanzando y la complejidad creciente de estos problemas.  Y, por tanto, la necesidad de un mayor esfuerzo de superación, de un mayor rigor en el estudio y en el trabajo, para responder a una exigencia creciente de la calidad y de la técnica en la medida en que crece el propio nivel de nuestros educadores.  Y en la medida en que crecen, por supuesto, las complejidades en nuestros problemas educacionales. 

Se reveló un superior espíritu de camaradería entre los delegados del Congreso.  Y entre los compañeros, prevaleció en todo instante un espíritu verdadero de fraternidad, de compañerismo, de cooperación, sin egoísmos, sin individualismos, sin grupismos, sin ninguna manifestación por parte de nadie absolutamente del deseo de prevalecer o de predominar o de ganar popularidad. 

El Congreso se caracterizó, además, por una gran exigencia.  Y en las sesiones plenarias prevalecía un fuerte espíritu de crítica y, podríamos decir, de presión por cada uno de los delegados que pedía hacer uso de la palabra.  Es decir, la rápida e inmediata inconformidad con el menor detalle, con el menor descuido, con la menor pérdida de tiempo. 

De manera que a nosotros nos parecía que este Congreso era un poco la imagen de la futura sociedad de nuestro país.  Y habrá que ver si en un mundo así podrá vivir un analfabeto, un ignorante, y si incluso no se plantea desde ahora, entre otras muchas razones que se han expuesto de orden económico, científico y de todo tipo, la educación como condición elemental de vida espiritual y moral del hombre del futuro.  Porque creemos que en una sociedad que avanza hacia niveles superiores de cultura, la vida para el ignorante será moralmente insoportable. 

Nosotros observábamos todas estas características a medida que se desenvolvía el Congreso, y meditábamos sobre estos problemas. 

Los debates fueron amplísimos en las Comisiones, los criterios fueron expuestos con absoluta franqueza, con absoluta libertad, como no se puede concebir en ninguna otra sociedad que no sea socialista, expresando en todo instante únicamente los intereses de la comunidad, los intereses de la patria, que son los intereses de los trabajadores, los intereses de los estudiantes, los intereses de los niños. 

No exponían aquí los profesores y maestros sus preocupaciones por un grupito de niños privilegiados que podían ir a la escuela, no venían aquí a defender con calor y con pasión las iniciativas y los criterios que irían a beneficiar una minoría de clases explotadora y privilegiada.  Defendían los criterios y los intereses de los hijos de nuestros trabajadores y de nuestros campesinos, a lo largo y ancho de la isla; expresaban y reflejaban las inquietudes por aquellos niños que van a las escuelas humildes todavía, sí, muy pobres todavía, pero muy dignas, de las montañas de Baracoa o de la Sierra Maestra o del Escambray o de la Ciénaga de Zapata o de la Península de Guanahacabibes. 

Estaban representando los intereses de todos los niños sin excepción; luchaban por todo aquello que de un modo o de otro podía mejorar la calidad de la enseñanza que reciben esos niños, la enseñanza de 1 600 000 niños matriculados en nuestras escuelas primarias, la de casi 200 000 estudiantes de los cursos regulares de la enseñanza media y superior y de cientos de miles de adultos que estudian en las escuelas de superación obrera y campesina u otras escuelas; en fin, los intereses de más de 2 300 000 personas que estudian, que quiere decir los intereses más sagrados de nuestro pueblo, los intereses más fundamentales de nuestra patria, de los cuales depende el presente, pero sobre todo depende en grado extraordinario el futuro. 

Eso es lo que representaban aquí los delegados al Congreso, todos:  los intereses de toda la sociedad, de una sociedad que ha erradicado la explotación del hombre por el hombre, que ha erradicado el sistema de explotación que existía. 

Y por eso, solo en un proceso revolucionario y solo después de una Revolución tan profunda como la que ha tenido lugar en nuestra patria podía tener lugar un congreso como este.  Porque en el pasado ¿qué habría sido un Congreso como este?  —y eso nos decían algunos delegados.  Demandas de tipo económico de toda índole, en medio de una lucha lógica por la supervivencia, facciones.  Aquí habrían estado representadas todas esas corrientes que fueron combatidas. 

Aquí habríamos tenido un conjunto de profesores y maestros representando, en algunas ocasiones, desde luego, estos mismos intereses que representan ahora: los de los campesinos, los de los obreros, los de los estudiantes; habrían tenido posiblemente una minúscula participación en este Congreso. 

Habrían estado representadas todas las organizaciones y partidos burgueses, un Congreso dividido en una docena de partidos; habrían estado representados —por supuesto— los intereses de los explotadores, bien representados. Aquí habrían estado representadas todas las corrientes más oscurantistas, más retrógradas y más negativas.  Eso no habría podido llamarse jamás Congreso. 

¿Pero qué caracterizó muy especialmente este Congreso?  ¿Qué nos llamó extraordinariamente la atención?  Y es que en este Congreso, donde se discutieron incontables cuestiones, donde se presentaron cientos de ponencias y miles de recomendaciones, en que lógicamente muchas de esas materias tenían que ser y eran objeto de apasionados debates, sobre todo todas aquellas que tenían que ver con las técnicas, con los problemas de los métodos, evaluaciones, problemas prácticos de los muchos que se han referido aquí; en este Congreso donde se discutió tanto sobre todos los problemas discutibles y controvertibles, sin embargo, en lo que se refiere a las cuestiones ideológicas, en lo que se refiere a las cuestiones revolucionarias, en lo que se refiere a las cuestiones políticas, había una posición firme, sólida, unánime, monolítica (APLAUSOS). 

Y los temas que suscitaban más ardor, más pasión y más unanimidad, los que provocaron los más clamorosos aplausos, fueron precisamente esos temas que abordaban las cuestiones ideológicas, las cuestiones políticas, las cuestiones revolucionarias, y que revelaban hasta qué punto las ideas revolucionarias, las ideas patrióticas, las ideas internacionalistas, las ideas marxista-leninistas han calado profundamente en el corazón y en la conciencia de nuestro pueblo y muy especialmente en una gran parte de nuestros educadores.  Y cómo los maestros enviaron aquí delegados que eran fiel reflejo de ese pensamiento, de esas ideas, de esas posiciones verticales y radicales en la política que es fundamental. 

Y por eso nosotros nos sentimos alentados y nos sentimos optimistas de saber que nuestros educadores —en cuyas manos está la educación de más de 2 millones de personas, la educación de la actual generación—, nuestro movimiento de educadores ha alcanzado ya esos niveles de conciencia revolucionaria y política. 

Se ha logrado elaborar un conjunto de ideas magníficas.  No podríamos pretender, ni mucho menos, que hemos logrado ya la perfección, que todas las ideas ya fueran las óptimas.  Pero sí tenemos la impresión de que nos hemos acercado al máximo, a lo óptimo. 

Y lógicamente en años sucesivos, y respondiendo incluso a nuevas experiencias y a nuevas necesidades, haremos mayores avances.  Pero con lo que se ha elaborado bien se puede decir que se inicia en nuestra educación una nueva etapa, de que se inicia una verdadera revolución en nuestra educación. 

Creemos que este Congreso significará un salto de calidad incuestionable; creemos que este Congreso contribuirá a poner en primer plano la importancia de la educación; creemos que este Congreso contribuirá decisivamente a que nuestro pueblo todo tome conciencia de la importancia fundamental de este problema. 

Creo que este Congreso que ha logrado “a priori” el apoyo de todos y muy especialmente de nuestras organizaciones de masas, tendrá asegurado ese apoyo en los años futuros en un nivel superior al que hayamos alcanzado jamás. 

Creo que este Congreso contribuirá a elevar extraordinariamente la dignidad de los educadores, que este Congreso elevará ante la conciencia de todo el pueblo el papel de los educadores como reconocimiento a su trabajo y, además, como reconocimiento a su sentido del deber. 

Y aunque el papel del educador merezca el reconocimiento de todo el pueblo, merecen especial reconocimiento esas palabras emanadas del Congreso al expresar que los propios educadores contribuirán decisivamente a ello, que los propios educadores deberán alcanzar el más alto puesto en la estima de nuestro pueblo por su propio esfuerzo, por su propio trabajo, por su propio espíritu de superación. 

En el Congreso se señalaron las dificultades que todavía nos encontramos —las muchas dificultades— en la realización práctica de las tareas de la educación; problemas de muy diversa índole, que iban desde los problemas de la familia, los problemas de los servicios, los problemas del transporte y, en fin, muchas de esas dificultades de orden material que obstaculizan el trabajo, el desempeño óptimo de la actividad, muchas de las cuales infortunadamente tardaremos todavía años por resolver.  Pero que, sin embargo, hay entre ellas muchas que pueden ser aliviadas, que pueden ser mejoradas en la misma medida en que todo el pueblo, todas las organizaciones de masa y todos los organismos ponían especial empeño en ayudar a obviarlas. 

Esa toma de conciencia acerca de la importancia de la educación por todo el pueblo, sin duda nos ayudará a facilitar las condiciones de trabajo de los maestros.  Esa toma de conciencia que es la que hace que cuando alguien en un carro —en los lugares donde no hay ningún otro vehículo— se encuentre un maestro esperando para ir a la escuela o de regreso de la escuela, enseguida se acuerde de que es un maestro, que ese maestro está formando a las nuevas generaciones, que cada hora que pierda, cada minuto que pierda lo pierde el país, y se detenga allí, por apurado que vaya, para prestarle una cooperación y una ayuda. 

He citado este ejemplo como uno de los muchos, de los miles de ejemplos en que la toma de conciencia, el espíritu de cooperación puede cooperar con el trabajo de la educación. 

De la misma manera los organismos que están al frente de los servicios, y muy especialmente las organizaciones de masas, cuyo apoyo es tan fundamental y decisivo en las tareas de la educación…

Porque algo en lo cual había unánime criterio es que la educación, donde los educadores juegan un papel muy importante, es sin embargo deber de todos y tarea de todos, obligación de todos y esfuerzo de todos (APLAUSOS). 

Por nuestra parte, por parte de la dirección de nuestro Partido y del Gobierno Revolucionario, que siempre ha tenido preocupación por los problemas de la educación, que sin duda de ninguna clase ha dado a esta actividad grandes recursos de todo tipo, al extremo de que hoy trabajan en el campo de la educación, de la cultura y de la ciencia —como expresó aquí en el día de hoy la compañera Olga— 165 000 trabajadores, casi   100 000 profesores y maestros, sin contar las decenas de miles de jóvenes que se están preparando para esta actividad. 

Tendrán —decimos— del Partido y del Gobierno Revolucionario el máximo interés, porque para todos nosotros este Congreso servirá además para que tengamos una información más pormenorizada, más detallada de los problemas, y además dispongamos de ese magnífico material que se ha elaborado para trabajar en el campo de la educación. 

Pues, aunque se hayan puesto al servicio de la educación grandes recursos, todavía no veíamos con suficiente claridad, todavía no acabábamos de ver con suficiente claridad cómo aún quedaban recursos potenciales para apoyar la actividad de la educación; recursos que la Revolución tiene en sus manos y que, aunque han trabajado en ese sentido, pueden todavía aportar mucho más a la educación. 

Tenemos, desde luego, las organizaciones de masas, identificadas absolutamente con la tarea de los educadores.  Pero además tenemos otros recursos técnicos, tenemos esos medios masivos de comunicación, tenemos esos recursos que se han señalado. 

Tenemos el Instituto del Libro, por ejemplo.  Es cierto que se ha hecho un esfuerzo de impresión grande.  Es cierto que se han triplicado, cuadruplicado, los libros impresos.  Es cierto que, incluso, si vamos a atender el 100% de las necesidades, todas esas imprentas y todas esas capacidades son todavía limitadas, aun incluyendo la nueva imprenta que nos facilitaron los amigos de la República Democrática Alemana y que está a punto de entrar en producción. 

Pero hay que tener un criterio preciso acerca de las prioridades de nuestro Instituto del Libro.  Y ese criterio se puede resumir con estas palabras:  en los libros que se impriman en el Instituto del Libro, la primera prioridad la deben tener los libros para la educación (APLAUSOS), la segunda prioridad la deben tener los libros para la educación (APLAUSOS), ¡y la tercera prioridad la deben tener los libros para la educación!  (APLAUSOS.) Eso está más que claro. 

A veces se han impreso determinados libros.  El número no importa.  Por cuestión de principio, hay algunos libros de los cuales no se debe publicar ni un ejemplar, ni un capítulo, ni una página, ¡ni una letra!  (APLAUSOS.) 

Claro está que tenemos que tener en cuenta el aprendizaje, nuestro aprendizaje.  Claro está que en el transcurso de estos años hemos ido cada día conociendo mejor el mundo y sus personajes.  Algunos de esos personajes fueron retratados aquí con nítidos y subidos colores.  Como aquellos que hasta trataron de presentarse como simpatizantes de la Revolución, ¡entre los cuales había cada pájaro de cuentas!  (RISAS.)

Pero que ya conocemos, y nuestra experiencia servirá para los demás, y servirá para los países latinoamericanos, y servirá para los países asiáticos y los países africanos. 

Hemos descubierto esa otra forma sutil de colonización que muchas veces subsiste y pretende subsistir al imperialismo económico, al colonialismo, y es el imperialismo cultural, el colonialismo político, mal que hemos descubierto ampliamente.  Que tuvo aquí algunas manifestaciones, que no vale la pena ni detenerse a hablar de eso.  Creemos que el Congreso y sus acuerdos son más que suficientes para aplastar como, con una catapulta esas corrientes. 

Porque en definitiva, en Europa, si usted lee un periódico burgués liberal de Europa y en Europa, para ellos los problemas de este país no, no son los problemas de un país a 90 millas de Estados Unidos, amenazado por los aviones, las escuadras, los millones de soldados del imperialismo, sus armas químicas, bacteriológicas, convencionales, y de todo tipo.  No es el país librando una épica batalla contra ese imperio que nos quiere hundir y bloquear por todas partes, ¡no! No son estos problemas que nos plantean las condiciones de un país subdesarrollado, que tiene que librar su sustento en condiciones difíciles.  No son los problemas de los más de 2 millones de niños y jóvenes o de estudiantes que tenemos que atender, llevarles libros, materiales, lápices, ropa, zapatos, muebles, pupitres, pizarras, medios audiovisuales, tizas, alimentos en muchas ocasiones —puesto que tenemos medio millón aproximadamente que comen en las escuelas—, aulas, edificaciones, ropa, zapatos.  ¡No!  Para esos señores que viven aquel mundo tan irreal estos no son problemas, esto no existe. 

Hay que estar locos de remate, adormecidos hasta el infinito, marginados de la realidad del mundo, para creer que estos no son nuestros problemas, para ignorar estos reales problemas que tenemos nosotros, que van desde el libro de texto, el medio audiovisual, el programa, la articulación de los programas, los métodos de enseñanza, los niveles, las preparaciones, etcétera, etcétera, etcétera.  Y creen que los problemas de este país pueden ser los problemas de dos o tres ovejas descarriadas que puedan tener algunos problemas con la Revolución, porque “no les dan el derecho” a seguir sembrando el veneno, la insidia y la intriga en la Revolución.  Por eso, cuando trabajábamos en estos días en el Congreso, algunos decían que seguramente a eso me iba a referir yo esta noche.  Pero, ¿por qué?  ¿Por qué tengo que referirme a esas basuras?  ¿Por qué tenemos que elevar a la categoría de problemas de este país problemas que no son problemas para este país?  (APLAUSOS.)  ¿Por qué, señores liberales burgueses?  ¿Acaso no sienten y no palpan lo que opina y lo que expresa la masa de millones de trabajadores y campesinos, de millones de estudiantes, de millones de familias, de millones de profesores y maestros, que saben de sobra cuáles son sus verdaderos y fundamentales problemas?  (APLAUSOS PROLONGADOS.) 

Algunas cuestiones relacionadas con chismografía intelectual no han aparecido en nuestros periódicos.  Entonces:  “¡Qué problema, qué crisis, qué misterio, que no aparecen en los periódicos!”  Es que, señores liberales burgueses, esas cuestiones son demasiado intrascendentes, demasiado basura para que ocupen la atención de nuestros trabajadores y las páginas de nuestros periódicos (APLAUSOS). 

Nuestros problemas son otros, y ya aparecerán las historias, y ya aparecerán los problemillas en alguna revista literaria:  más que suficiente.  Y algún rato de ocio, de aburrimiento —si es que cabe— lo puede dedicar el público como un entretenimiento o como una ilustración útil a esas cuestiones que quieren a toda costa que las elevemos a la categoría de problemas importantes. 

Porque ellos allá, todos esos periódicos reaccionarios, burgueses, pagados por el imperialismo, corrompidos hasta la médula de los huesos, a 1 000 millas de distancia de los problemas de esta Revolución y de los países como el nuestro, creen que esos son los problemas.  ¡No!, señores burgueses:   nuestros problemas son los problemas del subdesarrollo y cómo salirnos del atraso en que nos dejaron ustedes, los explotadores, los imperialistas, los colonialistas; cómo defendernos del problema del criminal intercambio desigual, del saqueo de siglos.  Esos son nuestros problemas. 

¿Y los otros problemas?  Si a cualquiera de esos “agentillos” del colonialismo cultural lo presentamos nada más que en este Congreso, creo que hay que usar la policía, no obstante lo cívicos y lo disciplinados que son nuestros trabajadores y que son estos delegados al Congreso.  No se pueden ni traer, eso lo sabe todo el mundo.  Así es.  Por el desprecio profundo que se ha manifestado incesantemente sobre todas estas cuestiones. 

De manera que me he querido referir a esto para explicarles el porqué a los liberales burgueses. 

Están en guerra contra nosotros.  ¡Qué bueno!  ¡Qué magnífico!  Se van a desenmascarar y se van a quedar desnudos hasta los tobillos.  Están en guerra, sí, contra el país que mantiene una posición como la de Cuba, a 90 millas de Estados Unidos, sin una sola concesión, sin el menor asomo de claudicación, y que forma parte de todo un mundo integrado por cientos de millones que no podrán servir de pretexto a los seudoizquierdistas descarados que quieren ganar laureles viviendo en París, en Londres, en Roma.  Algunos de ellos son latinoamericanos descarados, que en vez de estar allí en la trinchera de combate (APLAUSOS), en la trinchera de combate, viven en los salones burgueses, a 10 000 millas de los problemas, usufructuando un poquito de la fama que ganaron cuando en una primera fase fueron capaces de expresar algo de los problemas latinoamericanos. 

Pero lo que es con Cuba, a Cuba no la podrán volver a utilizar jamás, ¡jamás!, ni defendiéndola.  Cuando nos vayan a defender les vamos a decir:  “¡No nos defiendan, compadres, por favor, no nos defiendan!” (APLAUSOS.)  “¡No nos conviene que nos defiendan!”, les diremos. 

Y desde luego, como se acordó por el Congreso, ¿concursitos aquí para venir a hacer el papel de jueces?  ¡No!  ¡Para hacer el papel de jueces hay que ser aquí revolucionarios de verdad, intelectuales de verdad, combatientes de verdad!  (APLAUSOS.)  Y para volver a recibir un premio, en concurso nacional o internacional, tiene que ser revolucionario de verdad, escritor de verdad, poeta de verdad (APLAUSOS), revolucionario de verdad.  Eso está claro.  Y más claro que el agua.  Y las revistas y concursos, no aptos para farsantes.  Y tendrán cabida los escritores revolucionarios, esos que desde París ellos desprecian, porque los miran como unos aprendices, como unos pobrecitos y unos infelices que no tienen fama internacional.  Y esos señores buscan la fama, aunque sea la peor fama; pero siempre tratan, desde luego, si fuera posible, la mejor. 

Tendrán cabida ahora aquí, y sin contemplación de ninguna clase, ni vacilaciones, ni medias tintas, ni paños calientes, tendrán cabida únicamente los revolucionarios. 

Ya saben, señores intelectuales burgueses y libelistas burgueses y agentes de la CIA y de las inteligencias del imperialismo, es decir, de los servicios de inteligencia, de espionaje del imperialismo:  En Cuba no tendrán entrada, ¡no tendrán entrada!, como no se la damos a UPI y a AP  ¡Cerrada la entrada indefinidamente (APLAUSOS), por tiempo indefinido y por tiempo infinito!

Eso es todo lo que tenemos que decir al respecto. 

Ahora, esos instrumentos:  cuanto libro se publique aquí, cuanto papel se imprima, cuanto espacio dispongamos útil dondequiera, en todos los medios de divulgación, no digo que los vayamos a usar ciento por ciento en la educación.  Desgraciadamente, no podemos.  Pero no podemos no porque no estén disponibles ahí, sino porque no tendríamos los materiales, el personal calificado necesario para dedicar la televisión entera, entera a la educación.  Si la educación es atractiva, la cultura forma parte de la educación; las mejores obras culturales, las mejores creaciones artísticas del hombre y de la humanidad forman parte de la educación.  Pero todo lo que pueden ser usadas, serán usadas.  Y deberán ser cada vez más usadas. 

Aquí se hablaba de la necesidad que tenemos de películas infantiles, de programas de televisión infantiles, de literatura infantil.  Y no Cuba, prácticamente el mundo está carente de eso.  Pero, ¿cómo vamos a tener programas infantiles si surgen algunos escritores influidos por esas tendencias y entonces pretenden ganar nombre, no escribiendo algo útil para el país sino al servicio de las corrientes ideológicas imperialistas?  Cómo han estado recibiendo premios esos señores, escritores de basura en muchas ocasiones.  Porque independientemente de más o menos nivel técnico para escribir, más o menos imaginación, nosotros como revolucionarios valoramos las obras culturales en función de los valores que entrañen para el pueblo. 

Para nosotros, un pueblo revolucionario en un proceso revolucionario, valoramos las creaciones culturales y artísticas en función de la utilidad para el pueblo, en función de lo que aporten al hombre, en función de lo que aporten a la reivindicación del hombre, a la liberación del hombre, a la felicidad del hombre. 

Nuestra valoración es política.  No puede haber valor estético sin contenido humano.  No puede haber valor estético contra el hombre.  No puede haber valor estético contra la justicia, contra el bienestar, contra la liberación, contra la felicidad del hombre.  ¡No puede haberlo! 

Para un burgués cualquier cosa puede ser un valor estético, que lo entretenga, que lo divierta, que lo ayude a entretener sus ocios y sus aburrimientos de vago y de parásito improductivo (APLAUSOS).  Pero esa no puede ser la valoración para un trabajador, para un revolucionario, para un comunista.  Y no tenemos que tener ningún temor a expresar con toda claridad estas ideas.  Si los revolucionarios hubieran tenido temor por las ideas, ¿dónde demonios estarían?  Tendrían 10 cadenas en el cuello y 100 000 patas sobre los hombros —no digo pies—, patas de verdugos y de opresores y de imperialistas.  Por algo una revolución es una revolución y existe y se desarrolla. Y por algo existen los revolucionarios y para algo existen los revolucionarios. Y esas son y tienen que ser y no pueden haber otras valoraciones. 

Pues decíamos que, claro, es lógico que nos falten libros de literatura infantil.  Unas minorías privilegiadas escribiendo cuestiones de las cuales no se derivaba ninguna utilidad, expresiones de decadencia.  ¡Ah!, pero en parte también porque aquí se han adoptado ciertos criterios.  En los tiempos contemporáneos, ¿se considera intelectual a quién?  Hay un grupito que ha monopolizado el título de intelectuales y de trabajadores intelectuales.  Los científicos, los profesores, los maestros, los ingenieros, los técnicos, los investigadores, no, no son intelectuales.  Ustedes no trabajan con la inteligencia.  Según ese criterio los educadores no son intelectuales. 

Pero también ha habido una cierta inhibición por parte de los verdaderos intelectuales, que han dejado en manos de un grupito de hechiceros los problemas de la cultura.  Esos son como los hechiceros de las tribus en las épocas primitivas, en que aquellos tenían tratos con Dios, con el Diablo también, y además curaban, conocían las hierbas que curaban, las recetas, las oraciones, las mímicas que curaban. 

Y ese fenómeno todavía en medio de nuestro primitivismo se produce.  Un grupito de hechiceros que son los que conocen las artes y las mañas de la cultura y pretenden ser eso. 

Y por eso se ha planteado que nosotros en el campo de la cultura tenemos que promover ampliamente la participación de las masas y que la creación cultural sea obra de las masas y disfrute de las masas.  Y que los mejores valores que ha creado la humanidad en todos los siglos, desde la literatura antigua, las esculturas, las pinturas, igual que lo fueron los principios de la ciencia, la matemática, la geometría, la astronomía, puedan ser patrimonio de las masas, puedan estar al alcance de las masas, puedan comprenderlas y disfrutarlas las masas.  Y que las masas sean creadoras. 

¿No tenemos acaso casi 100 000 profesores y maestros?  ¿No hemos visto nosotros en este Congreso brillantísimas intervenciones, agudas y profundas inteligencias, imaginación, carácter, tantas virtudes a raudales?  ¿Es que acaso entre casi 100 000 profesores y maestros, para señalar solo un sector de nuestros trabajadores, no podrían promover un formidable movimiento cultural, un formidable movimiento artístico, un formidable movimiento literario?  ¿Por qué no buscamos, por qué no promovemos, para que surjan nuevos valores, para que podamos atender esas necesidades, para que podamos tener literatura infantil, para que podamos tener muchos más programas de radio y de televisión educacionales, culturales, infantiles?  Es eso lo que debemos hacer, es eso el movimiento de masas que debemos proponer. 

¿Qué mejor ejemplo que el de hoy, en los espectáculos que brindaron los alumnos, jovencitos de la secundaria y de la preuniversitaria?  Algunos de esos alumnos representaban determinadas escuelas, donde todos los alumnos participan en algún Círculo de Interés Científico, y donde todos los alumnos participan en actividades culturales, y escriben, escriben poesía, y obras literarias, y obras de teatro, y representan, y practican todas las actividades culturales.  Y aquí los hemos visto esta noche. 

Si nosotros podemos hacer eso en todas las escuelas, y podemos hacerlo —¿no vimos un grupo de niños?—, podemos y debemos hacerlo desde los círculos infantiles, en la escuela primaria, en la secundaria, en la fábrica.  ¿Qué pueden preocuparnos a nosotros las magias de esos hechiceros?  ¿Qué pueden preocuparnos, si nosotros sabemos que tenemos la posibilidad de a todo un pueblo hacerlo creador, de a todo un pueblo hacerlo intelectual, hacerlo escritor, hacerlo artista?  ¡Todo un pueblo!  Si la Revolución es eso, si el socialismo es eso, si el comunismo es eso, porque pretende para las masas, pretende para toda la sociedad liberada de la explotación los beneficios de la ciencia, de la cultura, del arte.  Si eso, y todo lo que forme parte del bienestar del hombre… ¿Por qué luchamos? ¿Para qué luchamos? 

¿Y qué era lo que precisamente excitaba el interés de ustedes, la pasión de ustedes, en este Congreso, si no pensando en lo que podían llevar allí de cultura, de adelanto, de mejora, de bienestar, de felicidad, a los niños y a los jóvenes y a los obreros que ustedes enseñan? 

Y eso es lo que queremos para todo el pueblo.  Eso es lo que queremos para las futuras generaciones.  Y en nuestras manos está.  ¿Qué nos lo impide?  ¿Qué nos lo puede impedir?  ¡Nada! Ninguna barrera, ningún obstáculo se impone, como no sean todavía nuestras limitaciones materiales, nuestras faltas de niveles, nuestras faltas de cuadros.  ¡Eso es lo único!

Aquí todos los recursos disponibles, todas las riquezas, todos los brazos, todas las inteligencias, todos los corazones, están al servicio de eso. 

Y esa será nuestra sociedad del futuro, representada aquí por estos jóvenes.  Pero es que tenemos que arreglárnoslas para llevar a la actividad a millones de niños y de jóvenes, luchar, trabajar por el desarrollo económico del país, por la base material, que junto al desarrollo de la ciencia, de la educación y del movimiento de cuadros y de personal calificado nos permita hacerlo. 

¡Nada nos lo puede impedir!  Esa es la maravillosa ventaja de nuestra patria hoy.  No vivimos en el capitalismo, no hay burgueses saqueando a los obreros, ¡no!  Nuestros recursos están en manos del propio pueblo. 

Y así, mientras Europa capitalista decae, y decae cada vez más, y no se sabe a dónde va a parar en su caída, como barco que se hunde…  Y con los barcos, en este mar tempestuoso de la historia, se hundirán también sus ratas intelectuales. 

Cuando digo ratas intelectuales, esté claro que no nos referimos, ni mucho menos, a todos los intelectuales. ¡No!  ¡Allá también son una minoría!  Pero digo los marineros, las ratas que pretenden convertir en cosa trascendental su mísero papel de tripulantes de embarcaciones que se hunden en los mares tempestuosos de la historia. 

Es así.  Y es cuestión de años, ¡y tal vez ni siquiera de muchos!  Es cuestión de tiempo. Esas sociedades decadentes, podridas y carcomidas hasta la médula de los huesos por sus propias contradicciones, no durarán largo tiempo.  Y mientras van hacia el fondo, nosotros, con trabajo, con esfuerzo, con dificultades, sí, pero vamos hacia arriba. 

Este Congreso lo demuestra. ¿Qué es esto sino la corroboración de esta idea, el fruto de esta Revolución, el fruto de esta profunda transformación de nuestras estructuras económicas y nuestras estructuras sociales?  Parte del cual es esta humanidad, esta fuerza monolítica, esta formación ideológica profunda, esta masa politizada de educadores, que saben donde están las debilidades, dónde están los problemas, cómo debemos combatirlos, qué debemos priorizar en esa lucha.  Y que nada nos lo puede impedir.  Que hoy nos lo impiden, repito, nuestras limitaciones, pero cada día tendremos más recursos, cada día tendremos más escuelas como la que inauguramos en días recientes; cada día tendremos más base material, más instalaciones, más medios audiovisuales, más recursos. 

Ahora será seguido con los incrementos de producción de barras para la construcción, de cemento, de industrias de la construcción; iremos disponiendo cada vez de recursos mayores, para construirlas primero una, después dos; después serán decenas, y después serán cientos.  Y sabemos que ese es nuestro porvenir.  Y ya no es un porvenir lejano:  ya se ve, ya se vislumbra. 

Estamos conscientes de cuanta escuelita pobre:  todavía hay        630 000 muchachos en aulas multígradas en el país, muchas escuelas todavía en peores condiciones.  ¡Pero vamos hacia delante!  Ese es nuestro porvenir, un porvenir ya no lejano. 

Los próximos años serán testigos de esos avances, los próximos años, ¡seguro!, producto de este espíritu que hoy tiene nuestro pueblo, nuestras masas de trabajadores, espíritu similar al que revelan nuestros educadores. 

Debemos señalar, al hablar de estos problemas, cómo nuestro país en medio del bloqueo, en medio de las agresiones imperialistas, sin embargo ha podido luchar, ha podido defenderse, ha podido fortalecerse; cómo, a pesar de nuestra escasez de recursos, hemos podido ir sobreviviendo estos años; podremos ir mejorando, y avanzando en la misma medida en que otros países también hermanos comienzan a despertar, en la misma medida en que otros pueblos hermanos empiezan a sumarse a esta batalla, en la misma medida en que comienza el aislamiento a la inversa —poco a poco y después ampliamente— del imperialismo que nos aisló y nos bloqueó.

Hay que decir que en estos años hemos tenido la cooperación, el apoyo de los países socialistas. Y, como hemos señalado en otras ocasiones, de la Unión Soviética muy especialmente.  Por eso, hoy tenemos la satisfacción de contar aquí con una delegación soviética presidida por el Presidente del GOSPLAN y viceministro de la Unión Soviética, el compañero Baibakov, que en estos días ha estado discutiendo planes de cooperación económica con Cuba, esencialmente las formas de nuevos desarrollos de renglones básicos de nuestra economía como, por ejemplo, la electricidad, que nos proponemos elevar en 300 000 kilowatts los próximos…  en algo más de 300 000.  Estamos montando instalaciones industriales eléctricas: Tallapiedra, Regla se empezará a montar, O’Bourke se está terminando, se harán otras instalaciones en Santiago de Cuba y Matanzas, que ya tenemos los equipos; y aparte de eso, capacidades adicionales por 300 000 kilowatts, que serán suministrados los equipos por la Unión Soviética y que nos permitirán elevar en más de un 50% nuestra actual capacidad eléctrica, que es ya más del doble de la que teníamos antes del triunfo de la Revolución (APLAUSOS). 

Y ya sabemos la necesidad que tenemos de esos recursos básicos para el desarrollo económico, para el propio desarrollo de la educación, aunque ciertamente hemos señalado la importancia fundamental de que esos recursos costosos nosotros los usemos de manera óptima y los sepamos ahorrar. 

Hay también implicados en estos análisis con la delegación soviética planes de desarrollo de la industria textil, también con el propósito de duplicar nuestras capacidades en los próximos cinco años, de la industria de pulpa y de papel, de la minería, de la mecanización de la caña, de los talleres automotrices y otros programas en estudio. 

De manera que sin duda, con un esfuerzo serio y responsable en todos los campos, como se está viendo en la educación, nosotros no tenemos la menor duda de que venceremos las dificultades cualesquiera que sean y marcharemos adelante. 

También en la noche de hoy se encuentra presente la delegación de otro país que ha tenido una actitud amistosa hacia nosotros y que han estado cooperando en planes de asistencia técnica, que es la delegación de Suecia. 

En el terreno de la educación, ellos nos están ayudando ahora a la construcción de un magnífico Instituto de Electrónica, muy moderno, con todos los medios de la base material.  E igualmente, para la provincia de Las Villas, un Instituto de Refrigeración, que es sumamente importante para nosotros, y de mecánica especializada. 

También nosotros ya hemos empezado a trabajar en ese Instituto de Electrónica.  Se están empezando a hacer también los primeros esfuerzos en el de refrigeración. 

Tenemos también y estamos en la necesidad de llevar adelante construcciones en la Facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana, para instalar equipos que hemos estado recibiendo. 

De manera que frente a las dificultades, los obstáculos, frente al bloqueo imperialista, frente a la irritación y al mal humor de los imperialistas, nosotros marcharemos adelante.  Y sin duda que lo lograremos al ritmo más rápido posible en la medida en que optimicemos nuestros esfuerzos, en que optimicemos nuestros recursos, en que superemos nuestras debilidades, nuestras deficiencias. 

Y en esa marcha hacia adelante, los educadores tienen un papel fundamental, más que definido y expresado en el documento del Congreso, un papel decisivo.  Aunque desde luego —como les decía esta tarde a algunos delegados— el fruto del esfuerzo de hoy, los verdaderos frutos del esfuerzo de hoy, en la medida en que realicemos este magnífico programa trazado por el Congreso, no son frutos próximos. 

Les decía:  próximamente tendremos solo satisfacciones morales.  En los próximos cinco años, diez años, con esa enorme masa de más de  un millón de niños en la primaria, con esa explosión de alumnos hacia las secundarias de más de 100 000 por año, en la medida en que superemos nuestras actuales dificultades materiales y tengamos todos los libros y mejores libros, y mejores programas y más articulados, y más cuadros y mejores niveles y mejor base material y más medios audiovisuales y más maestros y más escuelas, los frutos del esfuerzo trazado en este Congreso y de los esfuerzos del país nos proporcionarán en lo fundamental satisfacciones morales. 

Desde luego, los millones de personas que estudien recibirán algo más que satisfacciones morales.  Recibirán una mejor educación, una magnífica perspectiva de futuro.  Las familias cuyos hijos se eduquen, cada vez en forma más eficiente, recibirán algo más que satisfacciones morales.  Experimentarán la satisfacción y la felicidad de ver para sus hijos esas perspectivas. 

Para la economía del país, en bienes materiales no habrá desde luego ahora, sino en largos años, los frutos. 

Y si miramos hacia adelante, los frutos de este Congreso, los mejores, los más altos, ya no solo en el orden moral, ya no solo en el orden de los beneficios directos de tener una mejor educación o la felicidad de la familia por esa causa, sino en el orden material, están a 20 años vista, a 25, a tal vez 30, cuando logremos mejores profesores de los multígrados de primero, segundo y tercer grados, cuando logremos muchos de los anhelos que nos hemos propuesto.  Solo dentro de 15, 20, 25, 30 años podrá el país ver los mejores frutos. 

Pero al menos tendremos todos grandes satisfacciones de orden moral.  Nuestros maestros y nuestros profesores, nuestros educadores, nuestros trabajadores de la cultura y de la ciencia tendrán el bienestar moral, tendrán la felicidad, tendrán la satisfacción de lo que más nos preocupa.  Porque si les preguntamos a ustedes qué los haría más feliz en los años futuros, ustedes dirán:  ¡Ese programa de educación, el cumplimiento de ese programa, el vencimiento y la superación de las dificultades, más recursos, más escuelas, más medios, más cuadros, más apoyo! 

Y nosotros estamos seguros de que para esta masa de casi 100 000 educadores, su mayor satisfacción, su mayor felicidad la irán experimentando en la medida en que vayan obteniendo esos logros y en la medida en que esos logros sean resultado del esfuerzo de ustedes mismos, en la medida en que sean fruto de este Congreso. 

Hoy, dentro de unos minutos, habrá terminado este evento.  Mas no debemos declararlo propiamente clausurado.  Hemos, si se quiere, clausurado una reunión. 

Ahí está el programa, ahí están los acuerdos.  Ahora hay que llevarlos a cabo, ahora hay que cumplirlos. 

¿Por qué vamos a disolvernos al uso tradicional?  ¿Por qué dejar de seguirnos considerando Congreso de la Educación y la Cultura?  ¿Por qué no considerarnos delegados de ese Congreso hasta el próximo Congreso?  (APLAUSOS.) ¿Por qué no declararnos aptos para reunirnos en cualquier otro momento en que haga falta otra vez?  (APLAUSOS.)

Si estamos contentos, si estamos satisfechos de esta camaradería, de esta fraternidad, de esta hermandad; si sabemos que tenemos grandes tareas por delante que tenemos que cumplir; si sabemos que tenemos que ir cumpliendo esas tareas y que irlas controlando, ¿por qué no seguirnos considerando Congreso? 

¿Por qué no tener de nuevo otras oportunidades de reunirnos en estos próximos tres años, si no por una semana, en ocasiones por un día, dos días, para llevar a cabo cualquier política, para discutir cualquier cuestión, para tratar cualquier problema? 

Y por eso nosotros proponemos, como el último acuerdo de estas sesiones, que nos sigamos considerando Congreso de la Cultura en activo, y que nos sigamos considerando aptos y dispuestos para volvernos a reunir en cualquier situación, en cualquier circunstancia para ver cómo marcha el programa, cómo marcha el trabajo, hasta que dentro de tres años sean elegidos los nuevos delegados del Congreso. 

Y por eso les preguntamos a ustedes si están de acuerdo (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE:  “¡Sí!”). 

Entonces que levanten la mano los que están de acuerdo (LOS DELEGADOS LEVANTAN LA MANO). 

¡Perfectamente! 

Y siguiendo la costumbre del Congreso:  ¿Hay alguien en contra?  (EXCLAMACIONES DE: “¡No!“)

¡Muy bien! 

Entonces les deseamos, compañeros, los mayores éxitos en el cumplimiento del programa trazado por el Congreso. 

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Ex oficiales de las FAR y el MININT firman manifiesto dirigido a los militares cubanos

Movidos por la actual crisis en la isla, un grupo de ex oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba y del Ministerio del Interior, entre los que figura el General de Brigada Rafael del Pino, han publicado un manifiesto que da inicio al “movimiento de militares cubanos objetores de conciencia”.

La propuesta está inscrita en el 126 aniversario del Grito de Baire, “gesta definitiva por la independencia para iniciar la construcción de la patria que Martí deseaba alcanzar” y reconoce que “mientras en todo el país se generaliza la pobreza, una casta corrupta de altos oficiales y burócratas han constituido un estado mafioso y vive a sus anchas”.

El documento, al que Radio y Televisión Martí tuvo acceso, señala que la élite militar controla “todas las actividades rentables en el monopolio de GAESA sin que nadie fiscalice sus operaciones e ingresos ni se inviertan las ganancias en beneficio del pueblo”.

Además denuncia que el régimen ha desatado “una guerra contra el pueblo y sus iniciativas económicas”.

“El nuevo estado mafioso bajo su control no se responsabiliza por la población, pero tampoco otorga libertades económicas ni políticas para buscar la prosperidad de forma independiente. Los ciudadanos son esclavos en una plantación moderna en la que ni siquiera se les garantiza el alimento”, indica el texto.

​Los firmantes, entre los que se encuentran también el Teniente Coronel Omar Ruiz Matoses FAR-MININT (Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ministerio del Interior)  -padre de los opositores Ariel y Omara Ruiz Urquiola-, el Teniente Coronel Mario Riva Morales FAR, el Teniente Coronel Alfredo Lima Pérez FAR, y el 1er Teniente Ángel Madrazo Giro MININT, han declarado lo siguiente como Objetores de Conciencia:

1- Nos oponemos a cualquier orden o plan de usar la fuerza militar para reprimir las justas protestas y demandas de la población. Una casta mafiosa imparte hoy órdenes represivas a los cuerpos armados contra nuestros compatriotas. Esas son órdenes inmorales. Nadie debe cumplir órdenes represivas contra nuestras familias, vecinos, amigos y demás ciudadanos. Exhortamos a todo el que pueda hacerlo que solicite su baja o jubilación de esos cuerpos. Basta ya de reprimir mujeres, ancianos, niños y jóvenes que exigen una vida digna.

2- Nos oponemos a que las FAR continúe el reclutamiento para el servicio militar general en medio de la actual crisis. El único peligro real e inmediato para la nación es la hambruna general. Los núcleos familiares necesitan poder contar hoy con sus jóvenes para que los apoyen en múltiples tareas vinculadas a la supervivencia cotidiana.

3- Nos oponemos a que GAESA continúe siendo un monopolio militar no transparente cuyas propiedades, accionistas, actividades y ganancias no son fiscalizadas de manera independiente ni de dominio público. Sus ganancias tienen que ser conocidas e invertidas en beneficio de toda la sociedad cubana. GAESA es el núcleo financiero de un nuevo estado mafioso. Una élite de militares y civiles corruptos se ha apropiado de las empresas económicas más lucrativas y se enriquece al margen de toda fiscalización. La nueva casta explotadora sigue hablando en nombre de la revolución que ellos mismos enterraron hace mucho tiempo mientras la población –en especial a los jubilados- es abandonada a la más terrible miseria. No hay ya una revolución ni socialismo que defender. ¡Basta ya!

4- Nos oponemos a que las armas sean usadas para agredir al pueblo. Nuestro deber profesional es protegerlo, no asesinar compatriotas. Si llegara el momento en que alguien se atreviera a impartir la orden de disparar contra el pueblo, el verdadero mandato de la patria a todos los militares en esas circunstancias es rechazarla y proteger a los ciudadanos de cualquier ataque. Ha habido demasiadas muertes. Lo que queremos y exigimos es “Patria y Vida”. La patria libre, independiente, soberana, democrática y próspera que soñó José Martí.

En declaraciones a Radio Televisión Martí, Ruiz Matoses, quien sirvió tanto en las FAR como en el Minint y cumplió 20 años de prisión por pedir la renuncia de Fidel y Raúl Castro, expresó que “ya es hora de que se escuche a un sector de las fuerzas armadas cubanas que no comulga con el estado de cosas de reinante en nuestra tierra”. ■

Punto de vista

La prensa española divulga hoy unas declaraciones hechas por el vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, en las cuales éste afirma que “no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España”, puesto que existen políticos independentistas catalanes “en las cárceles y en el exilio”. Es sorprendente esta deducción en boca del señor Iglesias, quien no hace mucho afirmó (el vídeo quizás pueda verse aún en Youtube) que Cuba –ese país con un solo partido político gobernado por los mismos mandamases desde hace 62 años, y que tiene la cuarta parte de su población en el exilio y a los opositores al régimen perennemente vigilados por la policía o encarcelados– es, nada más y nada menos, “una democracia ejemplar”. ¿Qué será la democracia para el señor vicepresidente de España?

El PEN Internacional demanda “respetar la integridad y el ejercicio de la libertad artística del Movimiento San Isidro”

La artista cubanoamericana Coco Fusco pide respaldo de las instituciones culturales estadounidenses, profesionales, periodistas, en torno a la represión actual en Cuba.

 (14/YMEDIO, La Habana, 3/12/2020) El PEN Club International y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio demandaron el miércoles al Gobierno cubano poner fin al descrédito, el hostigamiento, las amenazas y las detenciones de artistas, escritores y periodistas críticos, a raíz de los sucesos en torno al Movimiento San Isidro.

“Las tácticas represivas utilizadas por las autoridades cubanas incluyen amenazas, citaciones, interrogatorios, detenciones arbitrarias, allanamientos y confiscaciones de material periodístico u otros bienes y la limitación arbitraria de la libertad de circulación”, lamentan en una declaración.

Condenan además que “la represión y las amenazas se han incrementado notablemente desde los Decretos 370 y 349, que violan la libertad de expresión y de arte: todo contenido artístico debe ser sometido al Estado para su aprobación”.

En tal sentido, condenan la existencia de estos decretos, solicitan su derogación y hacen un llamado urgente al Estado de Cuba para, además de acabar con la represión sobre artistas, escritores y periodistas independientes, “declare nulo el proceso penal contra Denis Solis González y permita su inmediata liberación”.

Asimismo, pidieron “respetar el diálogo y los acuerdos entre el Ministerio de Cultura y los artistas independientes” y “respetar la integridad y el ejercicio de la libertad artística del Movimiento San Isidro y de todos los artistas y escritores de Cuba”.

¿Qué más tiene que pasar para un pronunciamiento?

La artista, escritora y curadora cubanoamericana Coco Fusco publicó este miércoles una carta abierta a instituciones culturales estadounidenses, profesionales de las artes, periodistas y varios cubófilos pidiendo un pronunciamiento con lo que está sucediendo actualmente con activistas que apoyan al Movimiento San Isidro.

Fusco se refirió en específico a las amenazas contra la artista Tania Bruguera y el periodista Carlos Manuel Álvarez, incluida la demonización en los medios estatales. 

Alertó de que “es probable que estas tácticas de intimidación sean el preludio de la presentación de cargos formales contra ellos y contra otros, seguidos de arrestos y posible encarcelamiento”.

“Tanto Bruguera como Álvarez están siendo llamados mercenarios pagados por fundaciones estadounidenses y agencias estatales para desestabilizar la revolución cubana. Otros artistas que participaron en la discusión del 27 de noviembre también están siendo blanco de los medios estatales cubanos. Entre el grupo original de cubanos que se declaró en huelga de hambre en protesta por el arresto del rapero Denis Solís, varios siguen bajo arresto domiciliario”, lamentó.

“¿Qué más tiene que pasar para que las fundaciones, museos y periódicos estadounidenses que han apoyado a Tania Bruguera y Carlos Manuel Álvarez se pronuncien sobre esta situación? ¿Dónde están todos los conservadores del museo que se entusiasman con el trabajo de Tania? ¿Dónde está el MoMA? ¿Dónde están los coleccionistas que lo han comprado? ¿Dónde están los editores que han publicado Carlos Manuel Álvarez? ¿Dónde están los financiadores que han otorgado becas y premios a Bruguera y Álvarez?”, se preguntó.

“¿Dónde están los líderes de Black Lives Matter que se tomaron el tiempo para saludar a Fidel tras su muerte pero no dijeron nada sobre la brutalidad policial contra los artistas negros en Cuba? ¿Por qué los medios progresistas estadounidenses ignoran esto? No ha habido nada de esto en The Nation , Mother Jones , In These Times , The Intercept , Democracy Now , Latino USA o Remezcla o Radio Ambulante”, lamentó. 

Otros apoyos

El escritor argentino Eduardo Sacheri expresó su solidaridad y su respeto por el Movimiento San Isidro en un mensaje que publicó a través de su cuenta en Twitter.

Manifestó su solidaridad “por la lucha que están llevando adelante por algo tan importante y básico como la libertad de expresión, no solo para los artistas e intelectuales, sino para todos los seres humanos”.

También desde Argentina, como recogió un extenso hilo en Twitter la profesora Sabrina Ajmechet, han enviado sus mensajes de respaldo al San Isidro figuras del mundo de la cultura, académicos, políticos, como Graciela Fernández Meijide, Hugo Vezzetti, Jesús Rodríguez, Patricia Bullrich, Marcelo Cavarozzi, Diego Scott, Fernando A. Iglesias, Ernesto Sanz, Lilita Puig, Hilda Sabato, Fabio Quetglas, entre otros.

El fascismo está tan a la izquierda como el comunismo

El término se ha convertido en un arma atómica usada, principalmente, por la izquierda para describir a cualquiera con el que no esté de acuerdo

Por Julio M. Shiling, Miami

Fascismocomunismovocabulario político

(14ymedio, La Habana, 26/12/2020) “Fascista” es uno de los términos más utilizados para marcar a los enemigos políticos. Este fenómeno se ha engrandecido en proporciones épicas dada su inmersión en la cultura popular. Mientras que la mayoría de las personas o los grupos que lo emplean saben, extraordinariamente, poco sobre el fascismo, entienden todo lo que necesitan saber y es que tiene connotaciones negativas. El término se ha convertido en un arma atómica usada, principalmente, por la izquierda para describir a cualquiera con el que no estén de acuerdo. 

Sin embargo, algunos de la derecha, con la intención de obtener puntos de corrección política, también han sucumbido a la tentación y lanzan golpes con ella de vez en cuando.  

La verdad es que su mal uso demuestra el alto nivel de analfabetismo político que existe. Algunos grupos radicales de izquierda, como Antifa, incluso lo tienen incrustado en su nombre: “antifascismo”. Sin embargo, no debería sorprender a nadie que, igual que pocos de ellos se han molestado en leer a Karl Marx o Friedrich Engels, es probable que ni siquiera hayan oído hablar de Giovanni Gentile, el supervisor intelectual del fascismo. Esta farsa ingeniosa de manipulación de conceptos y lenguaje, si se confronta conscientemente, sorprendería a muchos.

Luigi Sturzo, el prominente sacerdote y sociólogo italiano, categorizó al fascismo “como comunismo negro y el comunismo como fascismo rojo”. Sturzo, uno de los fundadores intelectuales de la Internacional Demócrata Cristiana y un antifascista y anticomunista de toda la vida, hizo una sólida conexión entre el fascismo y el comunismo en términos sencillos. El acoplamiento de lo que se percibe falsamente como opuestos en el espectro ideológico, no podría estar más lejos de la verdad.  

Richard Pipes, uno de los individuos más eruditos de la historia rusa, señaló que el comunismo y el fascismo eran concretamente “herejías del socialismo” (Pipes 253). El historiador polaco-estadounidense eminente abordó el hecho de que ambos sistemas utilizaban esquemas totalitarios para organizar la sociedad y el poder político. Este punto fue quizás planteado mejor por Hannah Arendt en su clásico Los orígenes del totalitarismo (1951). Arendt anatomizó el prototipo totalitario, y estableció los paralelismos entre la Alemania de Hitler y la Unión Soviética de Stalin. La politóloga y escritora germano-estadounidense articuló de manera prístina que los elementos comunes en su aplicación sustantiva resultaban ser congéneres. Había una razón fuerte para ese hecho.  

La Primera Internacional (1864-1876) fue testigo de una guerra territorial entre las facciones socialistas en lucha. Las dos corrientes principales fueron el anarquismo colectivo de Mijail Bakunin y el mal llamado “socialismo científico” de Marx. Una vez que el polvo se asentó, fue la secta marxista la que predominó y mantuvo un control hegemónico sobre el socialismo. Grandes problemas comenzaron a desarrollarse cuando la “ciencia” del marxismo comenzó a ser refutada.

A principios del siglo XX, los componentes principales del marxismo se estaban desintegrando. Las predicciones que reposaban sobre una interpretación “científica” de las leyes de la historia y que yacían en el determinismo económico, nunca se realizaron. En lugar de la depauperación incremental prevista de los trabajadores y, por consiguiente, de los capitalistas, los salarios y el nivel de vida crecieron. El proletariado, el esperado agente de lanzamiento de una revolución comunista mundial, encontró atractivo y viable el sistema capitalista y atendió sus imperfecciones por medio de reformas, los sindicatos y otras asociaciones comerciales. En otras palabras, el marxismo, tal como se había vendido en la Primera (1864-1876) y Segunda Internacional (1889-1916), capituló moral y epistemológicamente una vez que las “leyes de la historia” no se materializaron.

Esto presentó una crisis en lo que se conoce como el marxismo clásico. Sus seguidores acérrimos buscaron vías de rescate. En el plano teórico, pensadores como Eduard Bernstein aceptaron el capitalismo, creyeron que podía ser movido hacia la izquierda y formularon una rama llamada socialdemocracia. Otros comunistas, como Antonio Gramsci y el grupo conocido como la Escuela de Frankfurt, señalaron las fallas de la variante clásica en su determinante de cambio: la esfera económica. Estos fundadores de lo que hoy se alude como marxismo cultural o neomarxismo dejaron de lado al proletariado, le entregaron al intelectual la tarea del vanguardismo y excusaron a Marx y Engels proponiendo que solo cuando la cultura fuera controlada hegemónicamente se podía elevar la concienciación popular y comenzar una deconstrucción sistémica radical. Otros revisionistas marxistas, como Georges Sorel, se distanciaron de la estructura inviable del marxismo clásico y abrazaron la noción de sindicalismo revolucionario radical dentro de una sociedad orgánicamente conectada.

No todos los marxistas en esa crisis, sin embargo, se desempeñaron a prescribir recetas intelectuales. Dos de estas personas fueron Vladímir Lenin y Benito Mussolini. Ambos eran hombres de acción revolucionaria. Lenin alteró el marxismo con su infame adendum, usando un partido de vanguardia para implementar una dictadura necesaria del proletariado e institucionalizar el centralismo democrático, un mecanismo rígido de disciplina de partido. Mussolini, un marxista entrenado cuyo padre amigó a Marx en la Primera Internacional, también se impacientó con las leyes de la historia no recurrentes y, como Lenin, promovió la revolución violenta. El socialista francés y ex marxista Sorel, con su sindicalismo insurreccional y la visión orgánica de la sociedad y el Estado, fue el puente intelectual para Mussolini en su camino desde el marxismo al fascismo. De Lenin adoptó el principio de un partido revolucionario de vanguardia.

La inclusión del elemento de nación en el pensamiento fascista fue obra del político italiano, socialista y miembro fundador del Partido Fascista Italiano, Dino Grandi. Ya en 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Grandi sostuvo que los comunistas habían errado y malinterpretado las características de la guerra. Para Grandi fue esta “una lucha de clases entre naciones” (Gregor 121). El comunismo chino, vietnamita y cubano ofrecen ejemplos flagrantes de nacionalismo fusionado con el comunismo. Los movimientos de “liberación nacional”, han sido todos típicamente inspirados por el comunismo y enfocados en el nacionalismo.    

Un fascista es un nacionalista socialista. El Partido Nazi era el Partido Obrero Nacional Socialista Alemán. Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Alemania nazi, se refirió insistentemente al régimen que representaba como una versión superior del socialismo (Mira 125, Peikoff 10). China comunista, con su economía híbrida y Estado marxista-leninista-maoísta, tiene un gran parecido en la práctica al fascismo. Es hora de destruir la etiqueta falsa. El fascismo está tan a la izquierda como el comunismo. Ambos son hijos del socialismo.

MOLE: un movimiento por la libertad de expresión en Cuba

MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba

Por Camila Acosta

(CUBANET, La Habana, 13/5/2020)  Como esclavos en el cepo, recibiendo azotes constantes, nos han mantenido a los cubanos durante más de sesenta y un años. Ese látigo ha logrado silenciar, aterrorizar y subyugar a muchos, pero no a todos; ha logrado demorar la rebelión, pero no impedirla. Por mucha piel que laceren, siempre hubo ‒y habrá‒ en Cuba cimarrones que enfrentan el peligro, porque la libertad es un llamado de la naturaleza; la libertad de opinión y expresión es una necesidad personal, social y humana.

Por eso hoy el Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido en frente de resistencia cívico. Esta organización ha nacido producto de la indignación colectiva, pero también resultado de un contexto cada vez más represivo, fundamentalmente a raíz de la crisis por la COVID-19 y la imposición de multas asociadas al Decreto-Ley (DL) 370, la Ley Azote.

Antecedentes

El Decreto-Ley 370, Sobre la Informatización de la Sociedad en Cuba, entró en vigor el 4 de julio de 2019, pero no fue hasta enero de 2020 que se comenzara a implementar. Entre enero y mayo de 2020, un total de 21 periodistas, comunicadores, activistas, disidentes y ciudadanos cubanos han sido azotados en virtud de esta disposición legal, y al menos una docena de personas han sido amenazadas con sus castigos. La aplicación de la norma conlleva una multa de 3 000 pesos (120 dólares) y el decomiso de equipos de trabajo, en este caso los teléfonos celulares y ordenadores.

El efecto ejemplarizante de estas sanciones es fundamental, pues en Cuba el salario mínimo mensual es de 16 dólares, por lo que, para la mayoría de los cubanos, la multa resulta impagable; además de que comprar un teléfono celular es un sacrificio extremo.

Según los inspectores del Ministerio de Comunicaciones y los agentes de la Seguridad del Estado ‒quienes dirigen las puniciones‒, los transgresores, al publicar denuncias en las redes sociales, violan el artículo 68, inciso i de dicho DL, el cual establece que se considera una contravención asociada a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones: difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas.

La ambigüedad es evidente. Lo primero es que ni Facebook ‒la red social en donde se hallan las publicaciones “delictivas”‒ ni ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.) son redes públicas, sino empresas o monopolios privados. Y, contrario al “interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”, es todo aquello que estimen los funcionarios que imponen la norma y, por lo demostrado por ellos, es todo lo que constituya una denuncia a las arbitrariedades y violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado cubano; es decir, lo que atente contra los intereses ideológicos del Partido Comunista de Cuba (PCC), la “moral socialista”, las costumbres e integridad económica de la cúpula de militares, funcionarios y sus familias corruptas.

Mientras en otras naciones la preocupación ha sido establecer regulaciones en internet de manera que se respete al máximo los estándares de libertad de expresión, en Cuba ha ocurrido todo lo contrario. Por las posibilidades de libertad y acceso a la información que brinda, Internet se ha convertido en una amenaza para la estabilidad del sistema totalitario cubano y, por tanto, su control constituye un asunto de primer orden.

Por otro lado, con la imposición del 370 el gobierno cubano transgrede el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En materia de libertad de expresión resulta inconstitucional pues, al decir de Laritza Diversent, Directora de Cubalex, la Constitución cubana condiciona los derechos que en ella se reconocen a lo que establezcan leyes menores. La Constitución de la República de Cuba está llena de contradicciones, al igual que varias de las normativas establecidas en el Código Penal.

El mes de abril del presente año, justo en medio del recrudecimiento de la crisis por la pandemia de coronavirus, aumentaron las imposiciones de multas adscriptas al Decreto-Ley 370. Debido a esta escalada represiva, el 19 de abril varios periodistas independientes, artistas, activistas y ciudadanos cubanos hicieron pública una Declaración contra la Ley Azote.

“Por ´pensar y hablar sin hipocresía´ los cubanos estamos siendo hostigados y corremos peligro de contagio por la COVID-19, así como de ir a prisión”, señala el documento y añade: “Los azotados con el DL 370, la Ley Azote, conscientes de que informar, opinar y expresarse libremente no constituyen delitos, y de que las leyes injustas se deben cambiar, no acatar, disponemos que, a partir de este momento, nos negamos a pagar las multas derivadas de la aplicación de esta norma y todas aquellas que violen nuestros derechos humanos”.

Entre las exigencias se hallan: la eliminación del Artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370; el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos cubanos, la liberación inmediata del periodista independiente Roberto Jesús Quiñones y el otorgamiento de personalidad jurídica a la prensa independiente cubana.

La campaña llamó la atención de organizaciones de derechos humanos y medios de prensa, nacionales e internacionales. El 6 de mayo se logró un hecho sin precedentes en la historia de Cuba: un total de cuarenta y siete organismos de este tipo publicaron el comunicado “Cuba y su Decreto-Ley 370: aniquilando la libertad de expresión en internet”. En la declaración se repudia la imposición del DL 370 y la persecución en contra de periodistas y actores de la sociedad civil independiente en Cuba, así como se conmina a gobiernos y demás entidades a repudiar estos actos y exigir al régimen cubano el respeto de los pactos internacionales de derechos humanos.

“Si bien la situación de represión de la libertad de expresión y prensa es histórica y sistemática, la escalada represiva actual se recrudece en el marco de la aplicación del Decreto-Ley 370 (…); reiteramos nuestra plena solidaridad con las y los periodistas independientes y actores de la sociedad civil perseguidos en el ejercicio de su libertad de expresión”, expone el documento.

Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE)

La campaña contra la Ley Azote se ha ido articulando hasta lograr aunar a cubanos dentro y fuera de Cuba. El Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido para estructurar ese trabajo e implementar acciones en este sentido.

MOLE está integrado por periodistas independientes, artistas, intelectuales, activistas de derechos humanos y cubanos de la sociedad civil independiente que pretenden exigir la derogación tanto del artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370 como de todas las regulaciones nacionales que atenten contra la libertad de expresión en Cuba.

Asimismo, la organización se propone mantener la vigilancia sobre acciones por parte del gobierno, sus instituciones y órganos represivos que puedan coartar la libertad de expresión de cualquier ciudadano cubano; informar y denunciar ante la opinión pública y los organismos internacionales estos atropellos; brindar apoyo emocional y acompañamiento legal a las personas víctimas de violaciones de este tipo; así como promover en los cubanos una educación sobre sus derechos ciudadanos.

De esta manera, MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba.

Más de 60 años bajo una única ideología, un mismo sistema y partido político, ha generado en la Isla una cultura cívica casi nula; por eso, advertimos que los cubanos debemos comprender, primero, cuáles son nuestros derechos ciudadanos, para luego saber exigirlos. La libertad de expresión es un derecho humano y reclamar su respeto compete a todos. En este marco, la labor de los periodistas independientes, activistas y sociedad civil en general, resulta trascendental pues son ellos quienes informan, denuncian, generan estados de opinión y demandan respuestas de los gobiernos.

MOLE es actualmente uno de los frentes más visibles y confrontativos al gobierno totalitario dentro del país, por eso el régimen responderá como suelen hacerlo las dictaduras en su ocaso: con más represión y censura. Aunque tememos por nuestra integridad física y psicológica, reconocemos que claudicar no es la solución, pues sería la muerte en vida de los cimarrones que todos, de alguna manera, llevamos dentro y que, tarde o temprano, se rebelan y terminan venciendo el látigo, el azote del opresor.

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba.

 

A la izquierda le encanta la censura

Por Pedro Fernández Barbadillo

(LIBERTAD DIGITAL, Madrid, 26/4/2020) La izquierda ha sacado el censor que lleva dentro. Quiere antes declaraciones falsas que la desagradable realidad. Quien diga la verdad, provoca desafección, desmoraliza y desgasta al Gobierno más progresista, más feminista, más numerosos y más inepto que ha padecido España.

En los últimos días, hemos sabido por boca de ministros y generales que se nos vigila y que el mismo Gobierno que es incapaz de contar los muertos por el Covid19 y de suministrar mascarillas y EPIs a los sanitarios no va a consentir que nadie le critique. Lo ha dicho Isabel Celáa: “No podemos permitir que haya mensajes negativos“. Otro socialista, Alfonso Gómez Celis, encima vicepresidente del Congreso, acaba de decir estas palabras: “En esta pandemia tenemos que desechar a los que señalan con el dedo los errores”. ¿A qué se refiere con ‘desechar’? Conociendo el pasado del PSOE, ese verbo produce miedo.

De momento, los socialistas se están contentado con manipular las ruedas de prensa para que nadie pueda preguntar por qué ha sido España durante semanas el país del mundo con más muertos por millón de habitantes y con denunciar a quienes refutan su discurso de “Sólo era una gripe”, “Todos los países europeos están igual”, “El Gobierno no tiene nada de lo que arrepentirse”, “Hay que arrimar el hombro”. Así, el PSOE ha denunciado a Vox y a la tertuliana Cristina Seguí por ‘delito de odio’, ese nuevo crimen político que sustituye al de ‘contrarrevolucionario’ aplicado en las tiranías comunistas.

“Envenenar el ambiente” en 1931

Por ahora, los socialistas y sus aliados morados no pueden cerrar los periódicos que molestan sus desayunos. Cuando en España las izquierdas en sus distintas manifestaciones han gozado de la facultad legal para hacerlo, se han quedado a gusto. El gobernante que más periódicos ha ordenado clausurar ha sido Manuel Azaña.

Al cumplirse el mes de la huida de Alfonso XIII y la proclamación de la II República, el Gobierno Provisional había permitido el asalto a un centro monárquico, encarcelado al propietario de ABC por sospechoso de haber cometido un asesinato aunque el cadáver no aparecía, una quema de iglesias y conventos y el cierre de varios periódicos de derechas.

El ministro de Gobernación, Miguel Maura, con unos modales de cacique que su padre habría repudiado, convocó a finales de mayo a su despacho a los directores de los diarios de Madrid para pedirles que diesen la noticia de la muerte, por la Guardia Civil, de ocho miembros de la CNT que formaban parte de una columna que quería arrasar San Sebastián, a fin de demostrar a todos los españoles que él haría cumplir la ley.

Acudieron todos, incluso aquellos cuyos diarios estaban suspendidos desde el 12 de mayo (…). Les rogaba diesen a conocer la noticia del motín en San Sebastián. Ahora bien –continué-: el diario que utilice la noticia para su campaña política, o intente envenenar el ambiente con ella, será suspendido, y suspendido quedará mientras yo esté en este Ministerio.

“Envenenar el ambiente” de Maura no se distingue mucho de “los bulos y desinformaciones que generan un gran nivel de estrés y alarma social” de la Guardia Civil sumisa al Gobierno de Sánchez.

La Ley de Defensa de la República

El 10 de agosto de 1932, se produjo la ‘sanjurjada’, el último pronunciamiento decimonónico. El mismo general que había contribuido a traer la República como director general de la Guardia Civil se sublevó en Sevilla y Madrid. El Gobierno, presidido desde octubre anterior por Azaña, conocía los planes de Sanjurjo y venció sin problemas el cuartelazo.

Azaña aprovechó la ocasión para aplicar la terrible Ley de Defensa de la República (vigente desde octubre anterior), que daba al gobierno un poder inmenso para reprimir a la oposición y perseguir a los ciudadanos que se le antojasen.

El artículo 42 de la Constitución establecía que “En ningún caso podrá el Gobierno extrañar o deportar a los españoles, ni desterrarlos a distancia superior a 250 kilómetros de su domicilio”; pero Azaña y su compañero Casares Quiroga, ministro de Gobernación, amparados en la Ley de Defensa de la República, deportaron a sospechosos a Villa Cisneros, en el Sáhara. Meses antes habían deportado a varios anarquistas a Guinea Ecuatorial.

Respecto a la prensa, el Gobierno republicano, en el que había tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y De los Ríos) y uno de ERC (Carner Romeu), ordenó el cierre de docenas de periódicos.

Casi 130 periódicos cerrados

Desde semanas antes de la ‘sanjurjada’, según el periodista Julián Cortés Cavanillas, estaban suspendidos La Correspondencia, El Imparcial, El Popular, El Mundo y Mundo Obrero, todos editados en Madrid. La lista de las publicaciones cerradas por orden gubernamental, sin que lo decidiera ningún juez, la hizo Justino Sinova (La Prensa en la Segunda República española. Historia de una libertad frustrada). En total, 127 periódicos.

La mayoría, por no decir la totalidad, de las cabeceras eran de derechas, católicas, tradicionalistas/carlistas y monárquicas. El único punto común entre ellas no era su implicación en la rebelión militar (inexistente, como se comprobó al no producirse procesamientos), sino su línea editorial desfavorable al Gobierno. Había semanarios de humor como Gracia y Justicia, revistas como Blanco y Negro dedicadas a la moda, las variedades y el cotilleo, y publicaciones de pensamiento de difusión muy reducida como Acción Española.

La suspensión, que en varios casos duró hasta meses, afectó a cabeceras que existen hoy, como ABCLas Provincias de Valencia, El Adelantado de Segovia, El Ideal de Granada, La Verdad de Murcia, Diario de JerezEl Día de Palencia, La Gaceta Regional de Salamanca, El Correo de AndalucíaDiario Montañés de Santander, El Pueblo Vasco de Bilbao, El Diario de Ávila y el Diario de Navarra, entre otros.

Se trató del mayor cierre de periódicos ordenado jamás por un Gobierno español. En la guerra civil cada bando cerró los periódicos que no coincidían con su ideología, pero no fueron tan numerosos. Se dieron casos como el de La Vanguardia, que pasó a publicarse entre el 22 de julio de 1936 al 25 de enero de 1939 con una línea editorial favorable al Frente Popular y la Generalidad de Companys a convertirse, después de un día de cierre para adaptarse, en partidario exaltado de Franco a partir del 27 de enero de 1939.

‘ABC’, cerrado por más de cien días

ABC, bestia negra de los republicanos por su carácter monárquico, fue suspendido el 10 de agosto por la noche y reapareció el 30 de noviembre. En el editorial de ese día, el periódico se quejó de la dureza de la medida, tomada por un Gobierno supuestamente democrático:

“La suspensión gubernativa de ABC ha durado nada menos que tres meses y medio, ¡quince semanas! Ni en los tiempos de Calomarde, ni en los de Narváez, ni en los de Primo de Rivera… Durante todos los gobiernos de seis reinados y de dos repúblicas se aplicó jamás a un periódico una sanción gubernativa tan dura sin justificación legal.”

En una medida admirable, la empresa mantuvo el pago de los salarios de sus trabajadores, aunque carecía de ingresos: 837 obreros de talleres, 67 redactores y 81 empleados. El 20 de julio de 1936, el ABC fue incautado por la UGT y regresó a sus propietarios el 29 de marzo de 1939.

Las repetidas sanciones y persecuciones contra los periódicos por parte de los Gobiernos de la República, en su mayoría de izquierda, convirtieron en una burla el artículo 34 de la Constitución republicana:

“Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a la previa censura. En ningún caso podrá recogerse la edición de libros y periódicos sino en virtud de mandamiento de juez competente. No podrá decretarse la suspensión de ningún periódico, sino por sentencia firme.”

Quizás por la omnipotencia gubernamental y la violación de la Constitución, las izquierdas son admiradoras de los años republicanos…

 

 

Entrevista con Ginsberg

La muerte de nuestros contemporáneos nos envejece. Cuando en la foto de grupo en que estamos comienzan a clarear las filas, nos asalta la certeza de que nuestro tiempo se despide y nosotros nos vamos con él. La mancha de vacío que nos asedia se expande con cada figura que se borra, pero mayor es el terreno que gana el desamparo si la que abandona la foto significó algo especial en nuestra vida. Mucho ha significado Allen Ginsberg para mi generación. Este desvergonzado y sonriente judío de New Jersey, profeta de la inconformidad como Whitman lo fue del sueño americano, desde su místico vitalismo dio, a su manera, una respuesta afirmativa a la demanda de Albert Camus, herética para las cabezas esclavizadas de todas los dogmas, de aprender a vivir el tiempo de los rebeldes.

Al comienzo de los 60 llegó el joven Ginsberg a La Habana. Ya era uno de los astros de la constelación beat junto a Jack Kerouac, Lawrence Ferlinghetti, Jakson Pollock, Gregory Corso, William Burroughs y Robert Rauschenberg. Lo entrevisté para el Hoy, pero no pude publicar la entrevista: el cuaquerismo de izquierda, que es el reflejo especular del de derecha, la censuró. Y eso que no les dije a mis escandalizados superiores en el periódico que el poeta me había recibido impecablemente desnudo, sentado en el centro de la cama en posición yoga.

He aquí la entrevista, que permaneció inédita durante más de treinta años:

GINSBERG HABLA Y YO ANOTO

Allen Ginsberg, poeta norteamericano, joven apaleado, está en La Habana otra vez. Vino con su jacket de piel roto, sus zapatos de lona y sus barbas a lo Profesor Nimbus para decir lo que le guste o lo que le dé la gana en relación con los libros de poesía que participan este año en el Concurso Literario Latinoamericano de la Casa de las Américas. Es, pues, uno de los jueces del premio de poesía. Todos esperamos que su aullido se haga sentir.

Conversamos en la habitación 1802 del hotel Habana-Riviera. Me arrellano en un butacón, apresto la pluma y el cuaderno de notas y me dispongo a oír y escribir.

Ginsberg sonríe y comienza a soltar la lengua:

–Me gusta la revolución, pero me disgusta lo que sucede con los homosexuales, porque yo mismo soy homosexual.

Hace una pausa y saca una risita de triunfo de la misma forma como Mandrake saca un pollo de su chistera. Continúa:

–Es decir, no precisamente homosexual, pues lo mismo me gustan los hombres que las mujeres. Walt Whitman dijo que la homosexualidad no es un problema social, sino una forma, una variedad de la naturaleza humana. En este siglo mecanizado, la ternura entre los hombres sirve de buena simiente para la democracia y el comunismo. Como dicen los jóvenes poetas rusos, el comunismo viene del corazón, o lo que es igual, del feeling. Luego entonces no hay por qué cuidar policíacamente el corazón. He oído que aquí existe un Departamento de Lacras Sociales… Antes habría que investigar los sentimientos de los que trabajan allí, que no entienden los signos exteriores del feeling, como la ropa, el cabello, la expresión de la cara… No hablo ahora de homosexualidad únicamente, hablo de todas las variedades individuales del verano de los hombres en este siglo. Pero estoy complacido de ver que los verdaderos revolucionarios, la mayoría de los que encuentro, son gentes muy simpáticas y entienden este problema sin ansiedad histérica o puritana y tienen en sus ojos la vieja estrella cubana.

Vuelve a sonreír. Le gustó el hallazgo de “la vieja estrella cubana”. Retoma la palabra:

–Una revolución debe abrir conciencias y sentimientos, debe ser una llamada al amor. Y el amor es real, es del cuerpo, no está en el cielo, como dicen los squares eclesiásticos y la gente cerebral, para quienes el amor no es más que un esquema mental.

Le disparo la primera pregunta:

–¿Ahora escribes algún libro?

–Estoy escribiendo un diario de mi estancia en Cuba. De estas notas y sueños saco mis poemas. Cuando regrese a Estados Unidos voy a escribir poemas sobre Cuba y los publicaré en Evergreen Review. Si escribo crónicas es seguro que tendré problemas con el Departamento de Estado.

Hay encima de la mesa una estatuilla de Buda bañada por la luz de la lámpara. Ginsberg ha recostado, a los hombros del minúsculo Gautama, unas varillas de olor muy finas, a las que acerca una y otra vez la llama de un fósforo. No logra prenderlas. Desiste y se queja de su gripazo. Le disparo la segunda pregunta:

–Como poeta, ¿qué es lo que actualmente te interesa más?

–Actualmente lo que más me interesa es explorar mi conciencia y mis sentimientos y comunicarlos a los demás y a mí mismo en un ritmo que pueda mover el cuerpo. La poesía es una cosa fisiológica, como la música de los santeros.

–¿A todos los poetas de tu grupo les gusta nuestra revolución?

–La mayor parte de los poetas norteamericanos de mi generación simpatizan con la revolución cubana, salvo algunos excéntricos, que simpatizan sólo con su excentricismo.

Me viene a la mente el plantón que le dio Sartre al Premio Nobel. Tengo delante de mí a Ginsberg y no quiero perder la oportunidad de hacerle esta pregunta:

–Si la Academia Sueca te concediera el Nobel, ¿qué harías con el dinero, en caso de aceptar el premio?

–Si la Academia Sueca me otorgara el Nobel, con el dinero compraría algunos kilogramos de marihuana; daría unos miles de dólares al grupo de muchachos que hace cinematografía del desnudo en Nueva York (la Film Makers Cooperative, de la revista Film Culture); daría otros miles de dólares a algunos poetas esqueléticos de los Estados Unidos y la India; me compraría una buena grabadora; finalmente, viajaría por Rusia y China durante dos años.

Le disparo la última pregunta:

–Si pudieras hablar con el comandante Fidel Castro, ¿qué problemas le plantearías?

–Le plantearía tres asuntos: a) la necesidad de cuidar el valor social y la sensibilidad de los que aquí llaman “enfermos”(*); b) le recomendaría la legalización de la marihuana porque no forma hábito y no es tóxica, se usa en medidas de recreación y no de vicio y es una amenaza social menor que el tabaco y el alcohol y, además, facilita una percepción aguda de la mente; c) si es posible, dar un gran golpe de alma y propaganda, que hiciera tambalear a la revista Time y sacudiera toda la paranoia gubernamental de Estados Unidos, aboliendo la pena capital en Cuba. Se pueden buscar otros modos más agudos para tratar con los enemigos de la revolución. Por ejemplo, pueden darles hongos mágicos y ponerlos a trabajar en los ascensores del Habana-Riviera.

Me despido de Ginsberg. Él queda en la habitación 1802. Yo salgo al fresco del malecón.

(*) En Cuba, homosexual.

La hija madrileña a la que Pablo Neruda abandonó y llamaba “vampiresa de 3 kilos”

Por Paco Rego

Malva Marina no podía hablar ni caminar a causa de la hidrocefalia

(EL MUNDO, Madrid, 20/2/2018) Malva nació con hidrocefalia en un hospital de Madrid y al estallar la Guerra Civil la familia huyó a Montecarlo, donde el gran poeta se desentendió de su hija, “un ser perfectamente ridículo”, decía él, y de su mujer. La niña murió a los ocho años.
Un libro rescata ahora la tragedia. «Mi nacimiento fue como un accidente de tráfico. Me detuve en seco, me quedé atrancada, retenida en un lugar a media vida entre el interior y el exterior del útero, en un túnel negrísimo. Tuvieron que tirar de mí con mucha fuerza para extraerme hacia la luz del día. No es de extrañar considerando el tamaño que tenía mi cabeza ya entonces, aunque su verdadero e imparable crecimiento aún no había empezado. Así y todo lograron sacarme y fui a parar a una fría habitación de hospital que excluía eficazmente el tórrido calor de Madrid…».
Así comienza la narración de Malva (Ed. Rey Naranjo), la primera novela de la poeta neerlandesa Hagar Peeters. Han pasado 84 años y Peeters sacude el manto de misterio que durante ocho décadas cubrió la vida de esta niña con hidrocefalia, Malva Marina, ocultada y repudiada por su propio padre, uno de los más grandes poetas de la historia. Malvita, como la trataban en familia, vino al mundo en Madrid en 1934 y murió a los ocho años en Gouda, la ciudad holandesa que da nombre al famoso queso. Fue hija de Pablo Neruda, «única y legítima -señala la socióloga y profesora de Español Leonor Ruiz Martínez, autora del blog Microcríticas Literarias-, fruto de su matrimonio con Maria Hagenaar Vogelzang -Maruca-, con la que se había casado en Java» cuatro años antes.
Estamos a 18 de agosto de 1934, dos años antes de que estalle la Guerra Civil española. Malva acaba de nacer en un hospital madrileño. Y en principio nada hace suponer que aquella criatura de gran cabeza, a la que han bautizado como Malva Marina Trinidad Reyes Basoalto, más que unir a sus padres, supondrá el comienzo de una tragedia.
Malva, flor de agua que crece cerca del mar, nació con una cabeza desproporcionada, fruto de una hidrocefalia que anunciaba una muerte prematura, irremediable. «Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor», la describió el poeta Vicente Aleixandre tras una de sus visitas a la pequeña, en el céntrico barrio de Argüelles, donde Rafael Alberti les había encontrado hogar en la quinta planta de la Casa de las Flores, así conocida por la cantidad de jardineras abarrotadas de geranios que decoraban (y que hoy todavía lucen) sus grandes y luminosos balcones.
Pero en Neruda, seudónimo bajo el que se ocultaba el chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, el nacimiento de una hija enferma estaba fuera de todos sus cálculos. Primero la ocultó -«es un ser perfectamente ridículo», llegó a decir, «una especie de punto y coma»- y después borró a la «vampiresa de tres kilos» de su vida, abandonándola para siempre. Cuesta entender que del autor de Cien sonetos de amor nacieran tales palabras. Él, además, que era hijo de un obrero ferroviario y de una maestra de escuela, cuya infancia y juventud tampoco habían sido fáciles. Como no lo fue su matrimonio con la bella Maruca o también la Javanesa, en alusión a su origen, la isla de Java, siguiendo la costumbre del poeta de rebautizar a sus conquistas. Él, de su puño y letra, la retrataría así en Confieso que he vivido: «Era una mujer alta [superaba el 1,80] y suave, extraña totalmente al mundo de las artes y las letras». Y también a los ambientes de fiestas y bohemia que tanto gustaban al que iba a ser su esposo (se casaron en Java el 6 de diciembre de 1930), entonces cónsul de Chile en la isla.
No sólo fue la primera esposa del laureado escritor, sino que además era la madre de Malva Marina, su única y malograda descendiente. Tras conocerse en un partido de tenis celebrado en uno de los clubes más refinados de Java, Neruda y Maruca se casaron. Sería una luna de miel corta y con final traumático. Chile lo reclama y, de vuelta a Santiago, la capital donde Neruda se corrió sus grandes farras, el cambio de vida resulta un infierno para la flamante esposa. El poeta no tarda en reencontrarse con sus amigos juerguistas del pasado y vuelve a la dolce vita, en compañía de escritores, pintores, músicos y mujeres, su pasión y perdición.
Maria Hagenaar, embarazada, sin amigos y con un marido al que sólo ve al amanecer, se rebela. Ya no soporta más ausencias e infidelidades y quiere volver a Europa. Neruda, para aplacarla, echa mano de influyentes amigos del Gobierno y consigue que lo envíen a Madrid. La República manda. Y la ciudad es un hervidero de escritores, artistas, filósofos, músicos, científicos, arquitectos, escultores… la vanguardia de las letras y la ciencia en aquel Madrid da nuevos ánimos a la pareja. Tras unos meses como agregado en el departamento cultural de la embajada de Chile, es ascendido a cónsul general. El glamour vuelve a sus vidas .
La bienvenida de Lorca
En la quinta planta de la Casa de las Flores, entonces símbolo del vanguardismo urbanista, la tranquilidad parece reinar. Malva, dicen los médicos, sigue creciendo a buen ritmo en el vientre primerizo de Maruca. Faltan tres meses para su llegada al mundo. Y Neruda, el futuro padre, dedica más horas a organizar tertulias en su casa que al consulado.
Hasta que nace Malva y ya únicamente los íntimos -Federico García Lorca, Rafael Alberti, quien le había conseguido el piso de alquiler en Argüelles, Vicente Aleixandre…- era n bien recibidos. Lorca, desde Granada, le dio la bienven ida a Malva como mejor sabía: Delfín de amor sobre las viejas olas,/ Cuando el vals de tu América destila/ Veneno y sangre de mortal paloma/ Niñita de Madrid, Malva Marina,/ No quiero darte flor ni caracola;/ Ramo de sal y a mor, celeste lumbre,/ Pongo pensando en ti sobre tu boca.
Al parecer, al comienzo Neruda no era muy consciente del alcance de la enfer medad de su hija, a la que consideró «una maravilla» al poco de nacer. De esa ceguera propia de padre debutante dan fe las palabras de un Vicente Aleixandre sorprendido, tal vez asustado, quien tras visitar a la r ecién nacida trazó con palabras la radiografía de aquel c uerpecito «con cabeza feroz, crecida sin piedad…». Dice así: «Salí a la terraza corrida y estrecha, como un ca mino hacia su final. En él, Pablo, allá, se inclinaba sobre lo que parecía una cuna. Yo le veía lejos mientras oía su voz: “Malva Marina, ¿me oyes? ¡Ven, Vicente, ven! Mira qué maravilla. Mi niña. Lo más bonito del mundo”. Brotab an las palabras mientras yo me iba acercando. Él me ll amaba con la mano y miraba con felicidad hacia el f ondo de aquella cuna. Todo él ciega dulzura de su vo z gruesa. Llegué. Él se irguió radiante, mientras me esp iaba. ¡Mira, mira! Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino…».
Muy pronto, cuando comenzó a tomarle el pulso al mal de la niña, la desilusión de Neruda fue en aumento. Se fue alejando más y más de su hija, y también de su esposa. Es probable que para entonces mantuviera alguna relación con la argentina Delia del Carril, La Hormiguita, por la que después abandonaría a su mujer y a su hija.
A un mes del nacimiento de su hija le confiesa por carta a su amiga Sara Tornú, esposa del poeta argentino Pablo Rojas Paz, con la que Neruda habría mantenido algún flirteo: «Oh Rubia queridísima… La chica [Malva] se moría, no lloraba, no dormía; había que darle con sonda, con cucharita, con inyecciones, y pasábamos las noches enteras, el día entero, la semana, sin dormir (…) Aquella cosa pequeñilla sufría horriblemente, de una hemorragia que le había salido en el cerebro al nacer. Pero alégrate, Rubia Sara, porque toda va bien; la chica comenzó a mamar y los médicos me frecuentan menos…».
Tras una etapa plagada de desencuentros, infidelidades de él y de rechazo hacia su hija, en 1936 el poeta abandona definitivamente a su mujer y a su niña para irse a vivir con la Hormiguita. Las deja casi sin dinero en Montecarlo, ciudad a la que llegan huyendo de la Guerra Civil. Maruca cruza toda Francia con su niña enferma hasta llegar a Holanda, donde se instala en la ciudad de Gouda. Madre e hija pasan hambre y penurias. Maruca vive en pensiones y trabaja en lo que encuentra mientras a su niña la deja al cuidado de una familia cristiana. Suplica a Neruda que le mande dinero para poder darle de comer a su hija: «Mi último centavo lo gastaré en enviar esta carta».
La hija olvidada por el nobel de Literatura murió el 2 de marzo de 1943 en Gouda, donde está enterrada, lejos del mar donde crece la flor de la Malva Marina. Tenía ocho años. [Su madre, a través del Consulado de Chile en La Haya avisa a Neruda de la muerte de la pequeña y le pide reunirse con él. El silencio fue su respuesta].

[«Malva» (editada por Rey Naranjo), primera novela de la escritora holandesa Hagar Peeters, está ya a la venta.]