Actos en la FHC

FHCLa Fundación Hispano Cubana invita a los siguientes actos, que tendrán lugar durante el mes de NOVIEMBRE en su sede (C/ Orfila, 8, 1ºA, 28010 Madrid). Primer acto: Encuentro con Manuel Cuesta Morúa, historiador, portavoz del Partido Arco Progresista y de la Corriente Nuevo País. También es miembro del Comité de Ciudadanos por la Integración Racial y coopera muy de cerca en iniciativas como la Demanda Ciudadana por Otra Cuba. LUNES 4, 19:00h. Segundo acto: Presentación del libro Caballeros en el tiempo, de Armando de Armas, periodista y escritor. Editorial Atmósfera Literaria. Participan el autor; Luis Felipe Díaz Galeano, director de Atmósfera Literaria; y Guillermo Gortázar, presidente de la FHC e historiador. MARTES 26, 19:00h. Tercer acto: Encuentro con Berta Soler, representante de las Damas de Blanco en Cuba. JUEVES 28, 19:00h.

 

La Fundación Hispano Cubana participará, como todos los años, en la Feria Internacional del Libro de Miami los días 22, 23 y 24 de noviembre. Nombre de la caseta: Fundación Hispano Cubana. Número de caseta: 342. Sección: E.

Humor negro suizo

LA HABANA COMPITE POR SER CIUDAD-MARAVILLA

 Jorge Olivera Castillo, La Habana.

(CUBANET) Parece una broma, pero es cierto que la capital cubana se encuentra entre las finalistas del evento Las 7 Nuevas Maravillas/Ciudades, patrocinado por la fundación suiza New 7 Wonders / Cities, para elegir las 7 ciudades-maravilla del mundo actual. La presentación de la lista tuvo lugar hace unos días, en Zurich, y el fallo será dado a conocer el 7 de diciembre de 2014.

La habana ruinas“Es vergonzoso escuchar estas cosas. La ciudad cayéndose a pedazos y sin embargo compitiendo por un premio”, dijo Madelaine, de 50 años, a pocos metros del edificio donde vive, en la intersección de las calles Merced y Compostela, en el municipio Habana Vieja. A finales del mes pasado, colapsó el techo de la segunda planta del inmueble donde vive. Ella, a pesar de los riesgos, se niega a abandonar su apartamento, ubicado en el primer piso. “La opción que tengo es irme para un albergue. Prefiero quedarme aquí pase lo que pase”.

Hechos similares se repiten frecuentemente en los barrios habaneros. Casi la mitad de las viviendas capitalinas se encuentran en estado deplorable. Cada mes se contabilizan varios derrumbes, totales y parciales, que dejan a decenas familias sin hogar.

“Hay partes de La Habana que parecen haber sido bombardeadas. Yo no sé cómo se va reconstruir la ciudad. Por suerte, este edificio está bastante fuerte. Hay algunos que dudo resistan un año más. Con otra temporada de lluvias o un cicloncito, se van abajo”, señala Alfredo, de 61 años, residente en el municipio Centro Habana.

La prensa oficial no aborda el tema en toda su dimensión. Solo ofrece coberturas limitadas que más bien encubren los pormenores de una tragedia nacional sin soluciones a la vista.

Para paliar la situación haría falta construir más de un millón de viviendas. El número de albergados y de familias que conviven en locales inhabitables, tanto en el centro como en la periferia de la ciudad, choca con la insuficiente disponibilidad financiera del Estado para acometer una tarea de esa magnitud.

Uno de los últimos derrumbes, que ya son parte de la rutina en La Habana Vieja, ocurrió hace menos de una semana. Esta vez le tocó al edificio situado en la esquina formada por las calles Leonor Pérez y Cuba. “Era de esperar que sucediera en cualquier momento. Hay que ir por el medio de la calle y mirando para arriba. Al menos, yo lo hago. No quisiera morir aplastado por los escombros”, manifestó Ricardo, un anciano de 72 años que vive en la otra cuadra del incidente.

Al comentarle sobre la nominación de La Habana para el certamen auspiciado por la fundación suiza, se limitó a proferir una palabrota y retirarse, con el rostro crispado.

Viruta

2013-05-11

PLEONASMO. En un titular de primera plana de un matutino madrileño se alude a un “peronista disidente” que pugna por desbancar a la viuda Kirchner,  peronista también, pero de otro grumo. ¿Quién, siendo peronista, no es disidente? El peronista es un partido que vino a este valle de broncas con la oposición incorporada.Lo suyo es de fábrica. Un “peronista disidente” no es un individuo, es un pleonasmo.

¡¡Asiste!!

La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) hace un llamamiento a toda la ciudadanía para participar hoy, domingo 27 de octubre, a las 13:00h, en una concentración bajo el lema “Justicia para un final con vencedores y vencidos”. La cita es en los Jardines del Descubrimiento, Plaza de Colón, Madrid.

Guevarismo tardío

Aleardo F. Laría

(DIARIO RÍO NEGRO, Argentina, 22/10/2013) Es comprensible que un fenómeno tan dramático como la violencia política de la Argentina de los setenta sea objeto de renovados análisis políticos, ideológicos y morales. El acento puesto en el juzgamiento y castigo de los militares y demás responsables de execrables delitos de lesa humanidad ha dejado en una zona de penumbra la intervención que en la espiral de violencia tuvieron las organizaciones armadas de izquierda. Sin embargo, son ya numerosos los libros y ensayos que han venido publicándose en los últimos tiempos con la pretensión de llenar ese vacío y hacer un balance que resulte históricamente más equilibrado.

Che carocaturaUno de los temas que más intrigan a los nuevos investigadores es el referido a las razones ideológicas y emocionales que llevaron a gran parte de una generación juvenil a depositar tantas esperanzas en el ejercicio de la “lucha armada”, una metodología que suponía poner en riesgo la propia vida pero al mismo tiempo disponer de la vida de los demás. Esto sólo era posible si se disponía de una elaborada construcción ideológica y moral que permitiera soportar el peso de tamaño desafío.

En ese constructo estaban presentes ingredientes conocidos: el marxismo, con su visión de que la lucha de clases llevaba de modo ineluctable a la derrota del capitalismo y al surgimiento de una sociedad nueva; el viejo culto al mito revolucionario que había arrancado con la Revolución Francesa y luego fue retomado por Lenin tras su éxito al liderar la inimaginable Revolución Rusa y también ciertas ideas del maniqueísmo cristiano que se colaron gracias a la Teología de la Liberación. Sin embargo, son muchos los componentes que todavía queda por añadir.

El ensayo que lleva por título Furia ideológica y violencia en la Argentina de los 70  (Editorial Ariel), escrito por Daniel Muchnik y Daniel Pérez, es un aporte relevante para el desvelamiento de causas concurrentes que habían sido hasta ahora menos valoradas. Muchnik hace un trabajo de repaso del contexto internacional con la presencia ominosa de la Guerra Fría y el papel relevante que tuvo la Cuba de Fidel Castro y el Che Guevara en trasladar la idea romántica de la lucha librada en la Sierra Maestra. Miles de jóvenes latinoamericanos fueron seducidos por la idea de que era posible reproducir esa lucha en sus respectivos países. Como bien señala Muchnik, “la lucha armada fue una iluminación que enceguecía y taponaba la racionalidad. Una religión con fieles convencidísimos”.

La izquierda “antiimperialista”, desde siempre, ha venido acusando obsesivamente a los “agentes de la CIA” de promover decenas de golpes militares que tuvieron lugar en América Latina a lo largo del siglo XX y razones no le han faltado. Pero ha incurrido en un error de daltonismo al percibir un solo color del problema. Ha ignorado el hecho cierto de que centenares de jóvenes fueron entrenados en los campamentos militares de los alrededores de La Habana para emprender “salvajes y suicidas aventuras guerrilleras que ensangrentaron el continente y promovieron la llegada al poder de feroces dictaduras militares”.

En la segunda parte del ensayo citado, Daniel Pérez, que en su juventud recibió entrenamiento en Cuba para plegarse a la aventura guerrillera en Bolivia (1969), hace una de las búsquedas intelectuales más profundas y sólidas que se hayan hecho hasta el presente sobre este fenómeno. Resulta imposible resumir en una breve nota la cantidad, variedad y riqueza de los ingredientes que Pérez va analizando para reconstruir el itinerario ideológico y emocional recorrido por toda una generación de jóvenes seducidos por las luces que emitía el faro de la Revolución Cubana. Una obra de imprescindible lectura para quien quiera conocer a fondo el sustrato ideológico, religioso, místico y antropológico que estaba detrás de aquellos comportamientos juveniles.

Nos detendremos, por ser de notoria actualidad, en una de las ideas presentes en la densa burbuja cognitiva de los jóvenes idealistas de aquella época: la idea de la superioridad moral, el firme convencimiento de que la pertenencia a la izquierda otorga un sello de superioridad moral frente al resto de los mortales. Como señala Pérez, “el revolucionario se desliza sin sospecharlo hacia una concepción que lo coloca a 1.000 kilómetros de distancia de la igualdad pregonada como su gran ideal y termina jugando un rol objetivamente aristocrático, muy diferente al que creía representar”.

Ese convencimiento interior lleva no sólo a dividir el mundo en dos categorías antagónicas –la pureza revolucionaria que enfrenta a la derecha infame– sino también a estar por encima de las instituciones y las leyes o inclusive a ejecutar a sangre fría a los agentes que supuestamente sirven a esa derecha. Esta concepción explica conductas tan llamativas como la protagonizada recientemente por Juan Cabandié y sus exigencias dirigidas a obtener un especial trato personal de una funcionaria policial. Una prueba de que los descendientes de aquella generación trágica no han extraído toda la enseñanza moral de los luctuosos hechos de la década de los setenta.

La superioridad moral de la “izquierda progresista”, ese guevarismo tardío, se refleja también en las farragosas “cartas abiertas” que algunos intelectuales lanzan desde las alturas de la Biblioteca Nacional, convertida en un nuevo monte Sinaí. Todos quienes piensan distinto entran en la reciclada categoría de idiotas útiles: “Ofreciendo un rostro y una retórica supuestamente progresistas, arropados en banderas de larga prosapia libertaria, terminan por volverse funcionales a los verdaderos diseñadores de las estrategias destituyentes”.

El ensayo de Pérez permite también hacer algunas incursiones en el terreno de la antropología revolucionaria y deja preguntas inquietantes. ¿Será verdad –se pregunta y nos pregunta– que es el amor desinteresado por la igualdad de los seres humanos lo que ha estimulado y estimula la denominada “lucha revolucionaria”? ¿O, tal vez, quienes se embarcan en la aventura de la “lucha revolucionaria” lo hacen para huir de la igualdad y dejar atrás el anonimato y la oscuridad de las muchedumbres?

La presencia silenciosa pero omnipotente del ego, el deseo de prolongar la existencia buscando un pequeño o gran lugar en el recuerdo de los demás, forma parte del fuerte deseo instintivo que sienten los seres humanos de alejar el fantasma de la muerte. Un deseo humano, demasiado humano, compartido con igual devoción tanto por los revolucionarios como por los simples hombres vulgares que no han recibido el energizante llamado de la Historia.

[Tomado de Análisis Latino (CADAL)]

Viruta

Scan0001EL SILVIO VULNERADO. ¿Qué quieren ustedes que les diga? Me da lástima Silvio Berlusconi. Sus conciudadanos no paran de elegirlo. Por eso este hombre está siempre braceando en las aguas, mayores o menores, de algún conflicto, cuando lo mejor para él y para todos sería que no abandonara jamás esas albercas cuajadas de ninfas que los periódicos han hecho famosas. Parece mentira que en la Unión Europea no exista una ley que proteja a los ancianos de los entreveros partidistas. Ni siquiera un aviso humanitario que desaconseje elegirlos. Si sus vecinos no lo obligasen, hoy sí y mañana también, a ser jefe de Gobierno, senador y esto y lo otro, el Cavaliere podría dedicar los arrestos (no judiciales) que le quedan a ser feliz en compañía de esas atentas amigas suyas, heredadas de Don Hilarión, que se desviven por verlo contento. Ahora anuncia la vox populi, que suele ser vox dei, que ha comprado un senador. ¡Qué capricho! Sólo a una persona con el cerebro pocho -gaje de la edad y el uso inclemente de la política- se le ocurre comprar un senador. Un hombre joven y sano habría invertido la plata, digo yo, en un chalet con vista al mar o en un coche de alta gama. Es verdad que al chalet se lo puede tragar un tsunami y que un Rolls Royce puede conducir a un desastre de carretera. Pero ni los chalets ni los automóviles tienen el hábito de hablar. Los senadores, sí. Y lo hacen en los hemiciclos, y en las comisarías, y en los mítines, y en los juzgados, y según en qué lugar dicen qué cosas. Así lo acredita Su Señoría Sergio de Gregorio, el Prodigioso infiel. Soy tan añejo como Berlusconi, pero, aunque tengo la casa llena de tarecos, seguramente porque no soy político nunca se me ocurriría adquirir un senador. Ni gratis me apetece tener uno. Otra cosa es una piscina con ninfas.