LIBERTAD DIGITAL TV / DEBATE SOBRE LA “LEY SINDE”

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OPINIÓN AJENA

Quizá esos jóvenes airados y valerosos que desafían a los tanques en El Cairo acaben viendo el amanecer de libertad que no pudieron ver sus colegas de Teherán en 2009 o de Pekín veinte años atrás. O tal vez ese horizonte sea tan efímero como el que, también en Teherán, en el 69, sustituyó la tiranía del Sha por la de los barbudos ayatolláhs fanáticos del integrismo y la teocracia. Nadie lo sabe en estas horas inciertas en que Egipto, el corazón intelectual y demográfico del mundo árabe, se mueve entre las convulsiones alternativas de la revolución y del golpe de Estado. Sí sabemos que ya no hay vuelta atrás, y que o cae el régimen autoritario de Mubarak o permanece en medio de un baño de represión y de sangre. Y que la crisis política que ha estallado en el Mediterráneo sur es el punto de no retorno de un proceso crucial en el equilibrio del mundo que conocemos; un punto a partir del cual la comunidad árabe puede abrirse en cadena a esa democracia que siempre se ha mostrado conflictiva en el universo musulmán… o acelerar su tránsito hacia una islamización capaz de desestabilizar el orden internacional hasta una tensión límite. […]

Ignacio Camacho: “La pelota egipcia”. ABC, España, 31/1/2011.

LA INCÓGNITA EGIPCIA

Contagiado por los acontecimientos de Túnez, Egipto -un país con más de 83 millones de habitantes, el 40% de los cuales vive con menos de 2 euros al día- es hoy comparable a un volcán en erupción. La revuelta popular contra el presidente Hosni Mubarak, quien en 30 años ejerciendo el poder a su antojo se ha convertido en un faraón dispuesto a prolongar su dinastía pasándole el cetro a su hijo, se ha cobrado ya un centenar de muertos. Sobre el actual caos egipcio flota una pregunta angustiosa: ¿tendrá esta revuelta, hasta hoy sin líder visible, una apoteosis democrática o, instrumentalizada por el minoritario pero muy beligerante islamismo, desembocará en una teocracia, como le sucedió a la que bajó del trono al sha de Irán? Soy optimista: me inclino a creer que la segunda posibilidad no se materializará. Estoy entre los que sospechan que ha comenzado la democratización del mundo árabe.

ENTRE MELODÍAS TEÑIDAS DE AZUL

Belkys Rodríguez Blanco, Las Palmas de Gran Canaria.

(CANARIASALDIA.COM, 26/1/2011) Es el viento que viene del océano quien le susurra los colores, los versos y las melodías. Con absoluta precisión va saltando de una cuerda a otra, acariciándolas, escuchando sus confesiones y cada sonido que les arrebata es un estallido de pasión, de vivencias teñidas siempre de azul.

En la villa de Ingenio, custodiada por montañas, es donde él tiene su casa y su fundación. Dejando atrás la plaza de La Candelaria, en una callecita estrecha y empedrada hay una puerta grande, de madera envejecida, con una campanilla de sonido dulce que te conduce a un mundo donde la música y la poesía se funden en un solo cuerpo.

Se dice del Maestro Blas Sánchez que tiene una personalidad caleidoscópica.

–Bueno, yo puedo hacer varias cosas. Por ejemplo, soy pintor, escultor, compositor, concertista, violinista y guitarrista y cuando me concentro toco hasta la campana.

Además de propiciar un espacio para la poesía, en su fundación dedica usted mucho tiempo al trabajo con los niños.

–La fundación se creó para rescatar mis obras y se ha orientado siempre hacia la poesía y la música fundamentalmente. Yo sigo componiendo para mis alumnos y enseñándoles. Tengo dieciséis ahora y son maravillosos. Trece de ellos tocan en la orquesta Alisio y Son. Más del sesenta por ciento de la cultura que se ve por la televisión local de Ingenio, están ellos.  A  mí lo que me gusta es pasar el tiempo pero sin perder  tiempo. Yo siempre le digo a mis alumnos que el tiempo no existe, hay que crearlo. Hay que concentrarse en pocas cosas, hacerlo a la perfección, pero que no sea una sola cosa, porque eso aburre también y puede embrutecer. Un niño que dibuja bien, que escribe poemas, que puede escribir su fantasía, al mismo tiempo que las asignaturas obligatorias, tiene una salida muy importante para el porvenir. En las edades tempranas el niño puede crear, desarrollar la fantasía, pero de una manera ordenada, sin exagerar. Necesita jugar, distraerse, pero tampoco ser sumiso de la tecnología de hoy, que hace que el niño esté sentado durante horas mirando un aparato que no es creativo.

¿Qué recuerda de su propia infancia en el internado de San Antonio en Las Palmas?

–Entré a los 12 años y ya a esa edad sabía que no quería volver a Ingenio. No quería ir a los tomateros como mi madre, ni ser carnicero como mi padre; entonces, allí tenía que jugarme mi porvenir. En el colegio nunca me vieron en un recreo o en un partido de fútbol. Me pasaba toda la vida estudiando y estudiándome a mí mismo, porque siempre he tenido como norma hacer un recuento por la noche de lo que he hecho durante el día, una autocrítica. Si iba yo a distraerme con los compañeros, seguro perdía tiempo. Entonces, las monjas me dieron todas las posibilidades para que estudiara. También se aprovecharon de mí ya que a los trece años había creado una rondalla de mayores, un coro, tocaba el órgano… Las monjas me escogieron porque yo era un músico. El niño pequeño que era yo entonces encuentra frente a él un mundo que era como el mar que estaba contemplando y me dije: “¿Cómo puedo afrontar el Atlántico?”. Trabajaba con el violín, componía y hacía los deberes para la escuela. Cuando llegó el momento había dos alternativas: el bachiller o el examen de fin de carrera de violín. Las monjas me dijeron: “Del bachiller no vivirás nunca, tú eres violinista, tú eres músico. Ve a Tenerife y preséntate, que cuando tengas que tocar el violín no te preguntarán si tienes el bachiller”. Y tenían razón, ni en Francia ni en Madrid me preguntaron si yo tenía el bachiller.

¿Cómo vive un canario la aventura madrileña en los años 50 y cuarenta y un años dentro de un pentagrama parisino?

–Recuerdo que en Madrid estaba yo repartiendo unos papelitos que me dio un chico del partido comunista. No tenían ni la hoz ni el martillo, pero decían: “Derecho a la palabra”. Un día llego a la casa donde vivía, me encuentro la puerta abierta y las cuerdas del violín y de la guitarra rotas, cortadas y las partituras por el suelo. Antoñita, la casera, me dijo que habían venido unos señores de la policía buscando algo y que ella les abrió porque le enseñaron una pistola. Salí y cuando regresé ella me dio un sobre con un tique de ida simple a París. Recuerdo que ya en el tren vinieron dos policías vascos y me pidieron el pasaporte y me preguntaron qué había pasado con las cuerdas del violín y de la guitarra. Me desearon suerte y me dejaron ir, aunque sabían que yo había tenido problemas con la policía. Me recomendaron un sitio en París donde había vascos y me dijeron que ellos me recibirían con el corazón abierto. Llegué a París bajo la nieve. Yo cantaba muy bien, además tocaba el violín y la guitarra en las calles. Dormía bajo el puente de Notre Dame. Éramos trece personas. No eran indigentes, era gente bohemia, casi todos extranjeros, pintores, escultores que no tenían dinero. Había un bretón que era el jefe. Nosotros éramos como los apóstoles y él era el profeta. Había un mejicano y como yo ganaba dinero tocando y cantando y les daba de comer a ellos, él me dijo que ya no iba a volver a mojarme cuando lloviera y entonces me regaló un sombrero mejicano. Yo le puse cuatro tubitos y mientras tocaba y cantaba en Notre Dame y en el bulevar Saint Michel, el agua caía en el sombrero y salía por los tubos. La gente divertida tiraba monedas desde los balcones al sombrero. En París, Neruda me llamaba El Isleño. Lo recuerdo recitando sus poemas con esa voz de cura. Le gustaba que yo lo acompañara porque decía que yo tocaba despacio. Nos reuníamos primero en su casa, pero aquello se hizo chiquitico y en un colegio de religiosas le prestaron una capillita. Allí  nos reuníamos con Borges, Cortázar, Alejo Carpentier, Alberti y se convirtió en la tertulia hispanoamericana. Nunca faltaron los versos del gran poeta cubano José Martí. Todos estaban pendientes de mí no sólo por la guitarra, sino porque los bocadillos los hacía yo. Compraba el pan de baguette, paté y el vino, el más malo del mundo, también lo tenía asegurado.

–¿Cómo se siente usted siendo un personaje de la música en la villa de Ingenio: un hombre admirado, respetado y querido?

–Yo nunca he pretendido que se toquen mis obras ni mucho menos. Me basta que un niño pequeño toque una de ellas y ahora con lo que hacemos en las noches poéticas, con la orquesta infantil Alisio y Son, yo puedo decir que estoy orgulloso de haber existido; el resto, no me interesa. La mayor parte de mis obras se tocan y no pagan derechos. Incluso el ayuntamiento publicó un homenaje a Ingenio con música mía y al final del vídeo no figura ni el compositor. Esto no es justo. Han querido inaugurar una plaza con mi nombre y yo he dicho que no, que no utilicen más mi nombre aquí en Ingenio. Todo el mundo me quiere y yo los quiero a todos, pero ellos están allí y yo aquí. A los eventos en la fundación viene gente de toda la isla y también de otras islas. La casa se va quedando pequeña. Pero no podemos comprar otra porque están muy caras. Aunque las subvenciones desaparecen, queremos mantener el festival de guitarra, del timple y del violín. Yo pienso que la crisis no es económica, es intelectual. Hacía falta, era una necesidad para que la gente tomara conciencia de cómo se puede ganar la vida y cómo construirse y auto educarse.

¿Cómo definiría la música que usted compone?

–Yo compongo para mí y compongo al mismo tiempo para los dedos de mis alumnos. Si lo complico ellos no pueden tocar. Los compositores en realidad no buscamos complicaciones, ni tampoco tonterías. La melodía debe ser fácil, sencilla, que el pueblo pueda comprenderla, aunque comprender los sonidos es muy complicado. Tú dices: “me gusta o no me gusta”. Esto no es brujería, es una posición de dedos, cómo se apoyan y cómo se puede obtener un sonido.  Alguien que está haciendo la tesis sobre mí dice que estoy fuera del cauce. Empleo acordes clásicos; por ejemplo, soy un enamorado de la música renacentista y a partir de ahí compongo, porque la estructura es clásica, pero luego viene el enlace, el acorde que da la novedad que yo aporto. Yo soy un compositor solitario, no acepto los pedidos. Compongo cuando quiero, cuando me sale del corazón.

Un hombre puede ser un pentagrama con signos propios o un acorde que brota del dolor o del regocijo. La música de este maestro solitario suele mezclarse con las palabras dichas desde la parsimonia y la sabiduría. Creativo, apasionado, curioso, defensor de la libertad y del sentido común, me hechiza con esa apariencia de duende peliblanco y bonachón, con cada nota que se desprende de su guitarra, con una mirada transparente, con el encanto de las melodías que poco a poco van tiñendo de azul el mar en la ventana.

MOTÍN EN CÁRCEL CUBANA

En estos días tuvo lugar un motín en la prisión para jóvenes conocida como El Pre, situada a escasa distancia de la ciudad de Santa Clara (centro de Cuba). Fuentes de la oposición interna informaron del hecho, en el cual, según estas fuentes, hubo algunos muertos. Como es habitual, el régimen castrista no ha ofrecido información al respecto. La Comisión Cubana de Derechos Humanos afirma que en el país hay más de 200 prisiones y alrededor de 80.000 reclusos. Dadas las característics infernales del sistema penitenciario cubano, denunciadas constantemente por la disidencia, las organizaciones de derechos humanos y los mismos presos, es raro que no se produzcan más motines en las cárceles de la isla.