Muere en Madrid el poeta Félix Grande

De izquierda a derecha: Manuel Díaz Martínez, Félix Grande y Roberto Branly. Hotel Habana Libre, La Habana, 1967. (Archivo: MDM)

De izquierda a derecha: Manuel Díaz Martínez, Félix Grande y Roberto Branly. Hotel Habana Libre, La Habana, 1967. (Archivo: MDM)

A los 76 años ha muerto en Madrid el poeta Félix Grande. Los viejos y buenos amigos se me están yendo. Hace dos días se me fue en México, a los 74, José Emilio Pacheco.  A Félix lo conocí en La Habana en 1967. Acababa de ganar el Premio Casa de las Américas con uno de sus mejores libros de poemas: Blanco Spirituals. Además de sus versos, sus ensayos literarios y La balada del abuelo Palancas –biografía de un abuelo suyo narrada con prosa envidiable, en la que su condición de poeta se impone-, Félix deja una reconocida obra como estudioso del flamenco. Nuestras casuales y esporádicas conversaciones -la última fue en el Segundo Encuentro Sevilla Casa de los Poetas, organizado por el poeta y editor Francisco José Cruz-, siempre fueron animosas, menos la que sostuvimos cuando le quitaron la dirección de Cuadernos Hispanoamericanos. Entonces lo senti perplejo y dolido (razones le sobraban). Tuvimos en común la devoción por la poesía y por dos maestros esenciales: Antonio Machado y César Vallejo. Félix Grande: magnífico poeta, excelente prosista, persona entrañable.

Félix Grande dedicatoriaQuerido Manuel: Gracias por tu -tan buena- poesía, y por ese tremendo desgarrón que con tanta cortesía llamas “leve rasguño”. Te correspondo con este carnet de identidad que es La balada… Y quiero que no olvides que siento por ti admiración y cariño.

Un gran abrazo.

Félix

La Celac en la Cuba de los Castro

Gabriel C. Salvia y Manuel Cuesta Morúa

(LA NACIÓN, Argentina, 20/1/2014) Desde fines de enero de 2013, Cuba quedó al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un organismo cuya creación fue impulsada por Hugo Chávez como alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), este último también integrado por los Estados Unidos y Canadá. Podría sonar simplista afirmar que la Celac es la versión subdesarrollada de la OEA. ¿Pero cómo tomar en serio a un organismo que estableció una cláusula democrática y termina siendo presidido por una dictadura? Algo similar resultaría impensable en la Unión Europea (UE) y de hecho fueron principalmente los países del Viejo Continente los que formularon las recomendaciones más categóricas a Cuba durante su Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU del 1° de mayo de 2013, en Ginebra.

Por ejemplo, Alemania le recomendó a Cuba “abstenerse de todas las formas de hostigamiento, intimidación y detención arbitraria de activistas en favor de los derechos humanos”; Holanda le pidió “poner fin a la represión, investigar actos de repudio y proteger a todas las personas que sean víctimas de intimidación o violencia”; Francia le solicitó “garantizar la libertad de expresión y de reunión pacífica, así como la libre actividad de los defensores de los derechos humanos, los periodistas independientes y los opositores políticos”; y España le reclamó “respetar la libertad de expresión, asociación y reunión, y reconocer personalidad jurídica a las asociaciones de derechos humanos mediante un sistema de registro oficial inclusivo”.

En esa oportunidad, salvo Chile, ningún país latinoamericano expresó en Ginebra una recomendación a Cuba en línea con las formuladas por los países de la UE y otras democracias desarrolladas, como Suiza, Australia y Canadá.

Por eso no resulta extraño que, en su momento, ningún gobierno latinoamericano haya cuestionado en Caracas (2011) la incorporación de Cuba a la Celac y tampoco observado en Santiago de Chile (2013) la increíble contradicción de que un país gobernado por un régimen de partido único, al quedar a cargo de la presidencia pro tempore del organismo, sea el que tenga que intervenir en caso de ruptura del orden constitucional en un Estado miembro.

En la Cláusula Democrática de la Celac, suscripta el 3 de diciembre de 2011 en Caracas, se dice reafirmar el respeto al Estado de Derecho, la defensa de la democracia, los derechos humanos, las libertades fundamentales y a las autoridades legítimamente constituidas como expresión de la voluntad soberana de los pueblos. Además de todos los cuestionamientos en materia de derechos humanos que se le formulan a Cuba, si hay algo muy claro es que de un régimen de partido único no pueden surgir autoridades legítimas desde la perspectiva democrática. Por lo tanto, existe una responsabilidad moral e institucional de los Estados miembros de la Celac en legitimar al régimen militar de los hermanos Castro y negarle al pueblo cubano sus aspiraciones democráticas.

Raúl caricaturaAsimismo, la igualdad de trato que se le brinda a la dictadura cubana desmerece a los gobernantes latinoamericanos surgidos en elecciones libres y competitivas. En todos los países que integran la Celac -menos Cuba- para convertirse en jefe de Estado como mínimo hay que ganar una elección general ante uno o más candidatos de otro partido. En algunos casos, los aspirantes presidenciales tienen que imponerse primero en una votación interna o primaria, luego alcanzar un determinado porcentaje de votos en la elección general ante uno o más partidos y finalmente triunfar en un ballotage, como sucedió recientemente en Chile con Michelle Bachelet.

Sin embargo, el régimen cubano sostiene que es democrático, pero no caben dudas de que la forma en la que Raúl Castro llegó a ser jefe de Estado -y antes su hermano Fidel- careció de la competencia electoral que caracteriza a una genuina democracia. Con independencia de la natural diversidad de modelos democráticos, todos tienen en común el respeto a las libertades fundamentales de sus ciudadanos, en especial las establecidas en los artículos 19, 20 y 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que el régimen cubano viola expresamente.

De todo esto se pretenderá reflexionar, nada menos que en La Habana, el próximo 28 de enero, durante el II Foro Democrático en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos que organiza el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), con base en Buenos Aires, con el coauspicio local del Arco Progresista, Nuevo País y el Comité Ciudadano por la Integración Racial, con el título “La declaración especial de defensa de la democracia de la Celac y su incompatibilidad con el sistema de partido único de Cuba”.

Este encuentro se realizará en el contexto de la Cumbre de la Celac que durante esos días se realizará en La Habana y que tendrá a su dictadura como anfitriona de los jefes de Estado y gobierno de los países latinoamericanos. Tanto la seguridad personal de los asistentes, como la garantía al derecho humano universal a la libertad de reunión y expresión durante el Foro convocado por Cadal y sus contrapartes cubanas, serán también responsabilidad de todos los Estados miembros de la Celac, incluida la Argentina, con su declamado liderazgo internacional en la defensa de los derechos humanos.

[Gabriel C. Salvia es presidente de CADAL y Manuel Cuesta Morúa es Portavoz del Arco Progresista de Cuba. Las autoridades cubanas prohibieron a Salvia participar como periodista en el Celac y lo devolvieron a la Argentina, y al opositor cubano Cuesta Morúa lo detuvieron.]

Nuevo libro de María Elena Cruz Varela

María Elena libro

El viernes 7 de febrero, a las 7:00 pm, se presentará el libro María Elena Cruz Varela (Ahura Mazda Editions, Inc. 2012), colección de poemas y fotografías de esta renombrada poeta cubana. La presentación la hará el escritor Juan Benemelis y el acto tendrá lugar en el Café Demetrio (300 Alhambra Circle, Coral Gables 305-448-4949, Miami, EEUU.)

 María Elena Cruz Varela (Colón, Cuba, 1953), poeta, narradora y periodista, reside actualmente en Miami. Tras obtener en 1989 el Premio Julián del Casal por su poemario Hija de Eva, fue líder del grupo disidente Criterio Alternativo y encabezó la célebre Carta de los Diez, que exigía cambios al régimen de Fidel Castro. Exiliada en España, su novela Juana de Arco: el corazón del verdugo obtuvo en 2003 el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio. Fue candidata al Premio Príncipe de Asturias (1992) y obtuvo el Premio Mariano de Cavia de la prensa española (1995). En 2012 recibió la Medalla Avellaneda del Centro Cultural Cubano de Nueva York.

Fallece José Emilio Pacheco

JEPACHECOEn la ciudad de México, donde había nacido hace 74 años, murió ayer José Emilio Pacheco. Muchos colegas suyos de reconocida valía, entre ellos Carlos Fuentes, lo han incluido, con razón, en la nómina de los mejores poetas latinoamericanos del siglo XX. Entre los importantes galardones de que fue merecedor figuran el Cervantes y el Reina Sofía. José Emilio y yo fuimos amigos, pero nunca nos vimos las caras. Nuestra amistad fluyó a través del correo y de recados que llevaban y traían amigos comunes, como Efraín Huerta. La única carta de José Emilio que conservo en el exilio es la que muestro a continuación. Me llegó dentro de una caja con alimentos y medicinas que José Emilio envió para mis hijas, entonces muy pequeñas. Un gesto que no olvido ni olvidaré nunca.

Pacheco carta

Muy estimado Manuel

Gracias por el magnífico artículo y las fotos(*). Espero que salgan pronto junto con otro de Mario y algún fragmento de lo que escribió en Unión Julio Cortázar.

Aprovecho la amabilidad de Roberto(**) para enviarte algo de lo que me pediste: los cereales y la medicina, la más parecida al Ferravite que no encontré en ninguna farmacia y me dicen que ya no se produce. Meat Johnson lo ha remplazado por Croscin (!). De cualquier modo lo seguiré buscando. Te escribiré después y a la próxima oportunidad te envío los libros

Un abrazo

José Emilio

(*) Referencia a un artículo mío sobre José Lezama Lima, publicado en Siempre!, en páginas especiales que esta revista mexicana dedicó al poeta y novelista cubano, en las que también se publicaron textos de Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar.

(**) Roberto Fernández Retamar.

Viruta

Matanza inocentesIGNORANCIA. El sonriente Rodríguez Zapatero quiso elevar el nivel de la alegría en España. Y para conseguirlo se agenció tres ministras divertidísimas. Tres morillas de Jaén: Axa, Fátima y Marién. Una, doctora en Genética por la cadena McDonald’s, descubrió que lo que la mujer embarazada porta en la tripa es una albóndiga. Una albóndiga que, al ser parida -¡oh, súbito prodigio!-, se hace bebé. Y hasta llora y se mea. Si Herodes hubiese sabido esto, no habría esperado, para hacer sus deberes profilácticos, a que las judías pariesen y los chiquillos pulularan por aquí y por allá con los balones y los jodidos patinetes. Anticipándose unos minutos en cada caso, sólo unos minutos, habría evitado quedar en la historia con tan mala prensa.  

La acción de la paciencia

Teódulo López Meléndez, Caracas.

2012-06-16_1Pedir paciencia a los venezolanos puede resultar una de las empresas más temerarias, dado que argumentan han pasado 15 años y ante la voracidad que se come la calidad de vida, y ante la desorientación general, todavía claman por acciones que no ven materializarse. Manejamos el término paciencia tal como lo entiende la tradición filosófica, esto es, como constancia valerosa, como un sinónimo de entereza.

 

La paciencia ha sido considerada siempre una virtud, pero acompañada siempre de la sombra del conformismo, lo que hace probable  que los pueblos no logren ver el exacto momento histórico de un salto cualitativo, de uno que no tenga nada que ver con el vacío.

 

Es difícil entender el tiempo de paciencia como uno de reflexión y de cultivo, de organización y de producción de ideas, de visualización del futuro. Más aún lo es percibir que desde la definición del futuro se está incidiendo de manera determinante en el cambio del presente. Tener el camino delineado es la única posibilidad de saber a dónde ir cuando llegue el instante que los procesos sociopolíticos suelen ofrecer.

 

Ese instante no llueve como maná, es también producto de la paciencia creadora y del estado mental de alerta, del cultivo de la verdad y de la superación de las falsificaciones, entre las cuales muchas veces se coloca una simulada pacificación como simple estratagema táctica de reducción de las resistencias.

 

La impotencia, denominador común de quienes no ven salida y, sin embargo, están conscientes del agravamiento progresivo que asfixia, sólo puede superarse mediante el crecimiento constante de un personalismo social que avance en la construcción de un cuerpo común que los impotentes no visualizan como condición esencial.

 

Jamás un cambio histórico se ha dado para restaurar y los ejemplos que podamos conseguir sólo indican inestabilidad, provisionalidad e ilusión momentánea que será seguida de otro sacudón. Los saltos nunca deben olvidar el estadio anterior, uno que debe ser entendido y asimilado libre de fango y distorsiones. Los pueblos también exigen, aunque no se den cuenta con precisión y el ánimo de salir de lo que quieren salir valga en su psiquis aparentemente más que la oferta sustitutiva, el ofrecimiento emocionante, el desafío que permita la conformación de la voluntad colectiva.

 

Hay razones objetivas que determinan el instante, como puede serlo una gran crisis económica -ejemplos a granel hay-, pero las verdaderas causas del instante vienen de una decisión colectiva, del previo engranaje de un corpus claro de lo que se quiere y que deberá sustituir a lo que no se quiere. Podríamos definirlo como la creación de una conciencia, lo que también podríamos plantear como una paciencia creativa, una que logre evitar con inteligencia la peligrosa sombra de la resignación. Paciencia no es error repetido, no lo es incurrir en estrategias equivocadas o en omisiones vergonzosas o en entendimientos por debajo de la mesa. La paciencia es acción penetrante y acertada. La verdadera paciencia es una acción que no ceja un instante de construir lo sustitutivo y de preparar para su final lo que hay que sustituir.

 

La mentira en la que se vive, y que a ratos conduce o a la exigencia de acciones descabelladas o a la entrega en brazos de la abulia, debe ser sustituida por la creación del mecanismo alterno y por la convicción del poder colectivo consciente. El instante, producido por las condiciones objetivas, pero creado en lo profundo de la psiquis, permitirá la transformación del sentido de sumisión en uno de creación sustitutiva. Es así como la paciencia deja de ser defecto u omisión, para convertirse en el punto nodal del gran salto cualitativo en procura de la justicia social, de nuevas formas de protagonismo no excluyente, de nuevas formas democráticas adaptadas al futuro y no al pasado, de lo que he llamado un pragmatismo pleno de ideas sobre una organización social en que un nuevo concepto de poder y de ejercicio político tome las riendas del propio destino.    

 

La “realidad” se alimenta de apariencias. La falsificación es su nutriente preferido. La existencia del mismo hecho de conocer y de tener la “imagen” es condición indispensable para que algo se convierta en real. El punto clave es la sustitución de la apariencia, lo que no pueden lograr los pueblos que nadan en ella. Vivimos en un presente donde se ha hecho de la apariencia el “cambiante” de cada día. La paciencia creativa conseguirá el instante de luz, a la manera en que lo hemos definido, cuando pase la escoba sobre las apariencias y se haga sustitución. Creo es de Susan Sontag esta frase: “Las ideas conceden permiso”.