Entrevista a Manuel Díaz Martínez

Manuel Díaz Martínez

Inquieto, curioso y amiguero por naturaleza, es un hombre que se interesa por casi todo. Con ochenta años de periplo vital se dispone a publicar su próximo libro, titulado Cantos y Cuentos (Serie Biblioteca Cubana de la Editorial Verbum, Madrid), donde además de poeta y narrador, se descubre como ilustrador.

Por Ángela Molina Calzadilla

(TAGOROR DIGITAL, Gran Canaria, España, 27-10-2016) Poeta, ensayista y periodista, Manuel Díaz Martínez ha publicado catorce libros de poemas, es autor de dos ediciones comentadas de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (La Habana, Arte y Literatura, 1982; Madrid, Akal, 1993) y de una edición (Verbum, 1996) de las cartas que Severo Sarduy le enviara a La Habana. En 2002, sale a la luz su libro de memorias Sólo un leve rasguño en la solapa (Logroño, AMG Editor); en 2006, el Centro Cultural Cubano de Nueva York le otorgó la medalla “La Avellaneda”, en reconocimiento a su aporte a la cultura cubana; y en 2008 se publica su libro de ensayos y artículos Oficio de opinar (Valencia, Editorial Aduana Vieja).

Miembro correspondiente de la Real Academia Española, de su inagotable quehacer intelectual da cuenta su blog personal https://diazmartinez.wordpress.com/ en el que además de la literatura, se dan cita la actualidad política, las artes visuales y la música, amén de un sinfín de temas.

Desde que fue “invitado” a salir de su tierra, en 1992, Díaz Martínez reside en Las Palmas de Gran Canaria, donde en 1994 le fue otorgado el Premio Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por su libro Memorias para el invierno.

Aún en su verbo y su presencia se siente la falta, esencial, de Ofelia, su esposa y protagonista del poemario El país de Ofelia, presentado en Las Palmas en 2015, cincuenta años después de su primera edición.

¿Qué es la poesía para Manuel Díaz Martínez?

Dar una definición de la poesía equivale a colocar otra pieza en un puzle posiblemente inabarcable. La poesía es la filosofía por otros medios. Ambas son actividades de la conciencia, pero la filosofía actúa de mediadora entre el ser y la razón y está obligada a explicarse, que es como decir que está obligada a hacernos pensar, en tanto que la poesía, arte a fin de cuentas, media entre el ser y los sentidos y está obligada a sensibilizarnos, que es como decir que está obligada a provocarnos emociones. Lo que son la duda y la reflexión para la filosofía, son las sensaciones y las intuiciones para la poesía. Aquí viene a cuento citar a Eliot: “La auténtica poesía puede comunicar antes de ser entendida.” Aunque ya la vamos “entendiendo” si nos comunica algo, pero ésta es otra faceta del tema.

¿Cuál es para usted el “por qué” de la poesía?

La poesía comparte con las religiones la necesidad humana de rebasar los límites visibles de la al parecer ciega e inexorable realidad que nos ciñe y condiciona, límites que anuncian, a cada paso que damos, el final de lo que conocemos, de lo que amamos, de lo que somos. Las religiones encaran este espanto con la piadosa promesa de cielos de acogida, espacios que son el resultado del ejercicio poético básico: el de imaginar. La poesía no nos promete nada, pero nos auxilia en nuestra necesidad espiritual de ennoblecer lo que conocemos y hacemos, y en la no menos imperiosa necesidad de darle una dimensión infinita, un sentido trascendente, al hecho, sin duda prodigioso, de estar en el mundo. La poesía, vista así, que es como la veo y siento, viene a ser una maniobra de salvamento, un instrumento para abrir caminos hacia nosotros mismos.

El poema ¿es revelación o trabajo?

No me cabe duda de que el poema es el resultado de un desvelo –“desasosiego” diría Pessoa– que, en un casi siempre sorpresivo estado de gracia, descubre la manera de expresarse. Yo he tenido la experiencia de escribir versos sin saber lo que escribía ni a dónde quería llegar, como si me los dictasen, y sólo después de releerlos varias veces descubrir el sentido que los enlazaba. Fruto de tan enigmática experiencia es mi poema “La cena”. Recuerdo que el gran poeta cubano José Lezama Lima decía que cuando él estaba claro escribía prosa, y cuando estaba oscuro escribía versos. Creo que esa “claridad espiritual” que, según Walter Otto, propician las musas griegas puede interpretarse también como una oscuridad radiante. Unamuno, comentando los Versos sencillos, de José Martí, advirtió que sólo en el mármol negro se ve uno.

¿Cree que el arte construye humanidad?

La Historia nos enseña que la belleza y la piedad, aun siendo ambas sentimientos sublimes, no van necesariamente de la mano, o sea, no son consustanciales. En ocasiones, hasta se excluyen. Un gran novelista contemporáneo, premio Nobel de Literatura, ha escrito que encuentra tanta belleza en una corrida de toros como en una sonata de Mozart. Y ni él bromeaba ni yo me asombro, aunque sí me estremezco.

¿Cuál es la relación, si la hay, entre poesía y política?

La poesía se relaciona con todo lo que el hombre ve, siente y hace. Las relaciones entre poesía y política no han podido ser sino conflictivas porque son las relaciones de contrapeso entre la libertad espiritual del individuo y la autoridad, siempre coactiva, de los poderes establecidos. Es evidente que, en los contados momentos en que esas relaciones no han sido conflictivas, la poesía ha salido perdiendo.

En su próximo libro, titulado Cantos y Cuentos, se incluyen textos narrativos e ilustraciones de su autoría. ¿De dónde rescató los poemas inéditos que presentará en esa publicación?

En ese libro hay poemas inéditos, escritos recientemente, junto a otros aparecidos hace años en publicaciones periódicas y no recogidos en ninguno de mis libros anteriores. Los cuentos que reúno en este volumen han sido publicados sólo en revistas o antologías colectivas. Dos de las viñetas que ilustran el libro, las que van en páginas interiores, las hice para La Gaceta de Cuba, y la de portada apareció en 1995 en la revista Espejo de Paciencia, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Un poeta predilecto:

Fernando Pessoa.

Un paisaje entrañable para usted:

La playa de Las Canteras, Gran Canaria.

Una canción especialmente querida:

“La bella cubana”, de José White.

Una nostalgia:

Mi niñez en La Habana Vieja.

Una frase lapidaria:

“El respeto al derecho ajeno es la paz”, Benito Juárez.

Un libro que no haya querido terminar de leer:

Memorias de ultratumba, de Chateaubriand.

Un libro imprescindible:

Don Quijote de la Mancha, de Cervantes.

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Una poetisa injustamente olvidada

El pasado agosto se cumplieron 110 años de la muerte de la poetisa, prosista y traductora Mercedes Matamoros (Cienfuegos, 1851-La Habana, 1906), una de las voces femeninas más intensas y audaces de la poesía cubana. Para recordarla, comparto con ustedes dos sonetos suyos que revelan su talento y, sobre todo, su fuerte personalidad. El primero, “La muerte del esclavo”, fue escrito en 1879, siete años antes de que en Cuba se aboliera la esclavitud.

LA MUERTE DEL ESCLAVO
Por hambre y sed y hondo pavor rendido,
del monte enmarañado en la espesura,
cayó por fin entre la sombra oscura
el miserable siervo perseguido.
Aún escucha a lo lejos el ladrido
del mastín, olfateando en la llanura,
y hasta en los brazos de la muerte dura
del estallante látigo el chasquido.
Mas de su cuerpo de la masa yerta
no se alzará mi voz conmovedora
para decirle: –¡Lázaro, despierta!–
¡Atleta del dolor, descansa al cabo!
Que el que vive en la muerte nunca llora,
y más vale morir que ser esclavo.
TORMENTO
Yo no puedo vivir sin contemplarte,
ni puedo ser dichosa sin oírte;
¡alas no tengo yo para seguirte!
¡voces no tengo ya con que llamarte!
¡Quisiera ser voluble para odiarte;
quisiera tener fuerzas para huirte;
esquivez y desdenes para herirte;
orgullo y dignidad para olvidarte!
Mas no me atrevo ningún daño a hacerte
¡yo no puedo dictar fallo de muerte
Contra el tirano cruel que me tortura!
Medito mi venganza hora tras hora,
¡y en lo íntimo del pecho que te adora,
para ti, caro bien, solo hay dulzura!…

Punto de vista

Dos titulares en EL PAÍS de hoy:

“GRUPOS CHAVISTAS ASALTAN EL PARLAMENTO DE VENEZUELA. Cientos de personas ingresan a la fuerza al Palacio Legislativo para impedir una sesión especial en la que se discutiría un juicio político contra el presidente Nicolás Maduro.” ● “LA DIFTERIA VUELVE A MATAR EN VENEZUELA. La enfermedad, erradicada en el país hace 24 años, ha reaparecido. Los médicos aseguran que hay al menos 20 muertos en los poblados del sur pero el Gobierno lo niega.”

Ante el arsenal de groseras artimañas que, en medio de la debacle venezolana, ha empleado Nicolás Maduro para impedir el referéndum revocatorio, seguir calificando de “autoritario” al régimen chavista es una broma. Maduro es un tirano y su gobierno es una tiranía. Una tiranía que se parapeta, paradójicamente, tras el desastre nacional que ella misma ha creado. No hay pretexto mejor que el caos –del que invariablemente los culpables son “los otros”– para que un sátrapa se erija en garante del orden que el país necesita para recomponerse y avanzar hacia ese futuro luminoso que los salvapatrias llevan siempre en la mochila. Si la oposición no consigue, ya, apuntillar al chavismo, hoy agónico e intentando consumar un golpe de Estado, Venezuela lo va a lamentar por largo tiempo. Los organismos internacionales, como la ONU y la OEA, y los Gobiernos democráticos del Continente deben movilizarse para evitar que la pavorosa crisis que padece ese sufrido país latinoamericano desemboque en una tragedia mayor.

De interés para los lectores de poesía

ant-poesia-hispanoamericanaLa editorial Visor, de Madrid, en su colección La Estafeta del Viento, publicó en 2008 Juegos de manos (Antología de la poesía hispanoamericana de mitad del siglo XX). El extenso e ilustrativo prefacio y la selección de poetas y textos se deben a los críticos, investigadores y profesores universitarios Ángel Esteban y Ana Gallego Cuiñas. En las 1176 páginas de esta muestra continental se incluyen cincuenta y cinco autores:

ARGENTINA: Alberto Girri, Olga Orozco, Roberto Juarroz, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik. BOLIVIA: Jaime Sáenz, Eduardo Mitre. COSTA RICA: Eunice Odio. COLOMBIA: Fernando Charry Lara, Álvaro Mutis, Darío Jaramillo, Juan Gustavo Cobo. CUBA: Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Carilda Oliver Labra, Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Manuel Díaz Martínez, Luis Rogelio Nogueras. CHILE: Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Óscar Hahn, Raúl Zurita. ECUADOR: Jorge Enrique Adoum. EL SALVADOR: Claribel Alegría, Roque Dalton. HONDURAS: Roberto  Sosa. MÉXICO: Rubén Bonifaz Nuño, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Homero Aridjis, Marco Antonio Campos. NICARAGUA: Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli. PARAGUAY:Elvio Romero. PERÚ: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos. PUERTO RICO: Francisco Matos Paoli, Hjalmar Flan. URUGUAY: Mario Benedetti, Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Ida Vitale, Washington Benavides. VENEZUELA: Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo.

Venezuela: Nueva zancadilla del TSJ al revocatorio

Periódicos de hoy traen la noticia de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano determina ahora, marginando la ley que debe defender, que la oposición deberá recoger firmas equivalentes al 20% del padrón electoral de cada uno de los 24 estados del país, del 26 al 28 del presente mes. La oposición rechaza esta exigencia, señalando que la ley exige el 20% del registro electoral de toda la nación.

Está visto que la mejor manera de gobernar un país haciendo lo que te dé la gana es creando una cordial alianza con el Tribunal Supremo de Justicia. Tú nombras a los magistrados que más te gusten y puedes echarte a dormir aunque tengas al Congreso, a la ciudadanía y a las potestades celestiales en contra. Esta delicia la aprendió Maduro de su ídolo Hugo Chávez, y éste, a su vez, de sus maestros los Castro. Si en Venezuela el Congreso, electo por el pueblo, no estuviera suplantado por el TSJ, electo por Maduro, se haría el revocatorio de una puñetera vez y el heredero de Chávez, y hoy Atila de Venezuela, no seguiría siendo el Bípedo Impune.

[Caricatura: MDM.]

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“33 revoluciones”, de Canek Sánchez Guevara

canek-libroPublicado por Alfaguara, ya está a la venta un libro que esta editorial nos presenta como “una revolución literaria”. Se titula 33 REVOLUCIONES y su autor es Canek Sánchez Guevara (La Habana, 1974-México, 2015), nieto del Che Guevara. En la nota de contraportada leemos que “33 REVOLUCIONES es la brillante obra póstuma de Canek Sánchez Guevara. Como si de un vinilo de 33 canciones se tratara, esta novela cuenta el día a día de un hastiado burócrata en una isla caribeña donde hay una constante verbalización: todos sus habitantes dicen lo mismo con distintas palabras; doce millones de discos rayados que se repiten una y otra vez. En el país nada funciona y a nadie parece importarle, pero el inconformismo del protagonista le hace distanciarse de los que lo rodean y buscar una salida de esa isla asfixiante”. He comenzado a leer el libro y tengo la sensación de estar penetrando, a través de un túnel, en la pesadilla que dejé en Cuba cuando salí al exilio. Se ha incorporado a esta edición un oportuno glosario de cubanismos que ayudará a muchos lectores a no perderse ni un solo matiz del estilo narrativo de este talentoso nieto disidente lde del Che.

Tiempos apócrifos

helio-ayala-libroEl pasado día 13, en la Casa Museo Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria), fue presentado por Juan Francisco González-Díaz, autor del prólogo, el poemario TIEMPOS APÓCRIFOS, de Helio Ayala Díaz, libro donde encontré los mejores textos que he leído de este poeta en ascenso. Con una luminosa viñeta de portada de Beatriz Astudillo Meléndez, el libro fue editado por Cuadernos La Gueldera. En la contratapa se pueden leer estas palabras mías:

“Leyendo los poemas de Helio Ayala Díaz reunidos bajo el elocuente título de TIEMPOS APÓCRIFOS asistí de nuevo a ese diálogo, de intensidad variable según el artista y su circunstancia, que los poetas más apegados al mundo objetivo, como Helio, suelen establecer entre su experiencia personal –por lo común situada en la nostalgia, que es un ayer domesticado– y su mirada –siempre inquisitiva, a veces resignada y a veces rebelde– sobre la realidad que los rodea, que es, en todo momento y lugar, una inagotable fuente de insatisfacciones. Celebro que los artistas no vuelvan la espalda a la cotidianidad de la vida, que es donde está lo que somos, donde quizás descubrimos lo que quisiéramos ser y donde nos encuentra lo que nos trasciende.”