Entrevista a Manuel Díaz Martínez

Manuel Díaz Martínez

Inquieto, curioso y amiguero por naturaleza, es un hombre que se interesa por casi todo. Con ochenta años de periplo vital se dispone a publicar su próximo libro, titulado Cantos y Cuentos (Serie Biblioteca Cubana de la Editorial Verbum, Madrid), donde además de poeta y narrador, se descubre como ilustrador.

Por Ángela Molina Calzadilla

(TAGOROR DIGITAL, Gran Canaria, España, 27-10-2016) Poeta, ensayista y periodista, Manuel Díaz Martínez ha publicado catorce libros de poemas, es autor de dos ediciones comentadas de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (La Habana, Arte y Literatura, 1982; Madrid, Akal, 1993) y de una edición (Verbum, 1996) de las cartas que Severo Sarduy le enviara a La Habana. En 2002, sale a la luz su libro de memorias Sólo un leve rasguño en la solapa (Logroño, AMG Editor); en 2006, el Centro Cultural Cubano de Nueva York le otorgó la medalla “La Avellaneda”, en reconocimiento a su aporte a la cultura cubana; y en 2008 se publica su libro de ensayos y artículos Oficio de opinar (Valencia, Editorial Aduana Vieja).

Miembro correspondiente de la Real Academia Española, de su inagotable quehacer intelectual da cuenta su blog personal https://diazmartinez.wordpress.com/ en el que además de la literatura, se dan cita la actualidad política, las artes visuales y la música, amén de un sinfín de temas.

Desde que fue “invitado” a salir de su tierra, en 1992, Díaz Martínez reside en Las Palmas de Gran Canaria, donde en 1994 le fue otorgado el Premio Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por su libro Memorias para el invierno.

Aún en su verbo y su presencia se siente la falta, esencial, de Ofelia, su esposa y protagonista del poemario El país de Ofelia, presentado en Las Palmas en 2015, cincuenta años después de su primera edición.

¿Qué es la poesía para Manuel Díaz Martínez?

Dar una definición de la poesía equivale a colocar otra pieza en un puzle posiblemente inabarcable. La poesía es la filosofía por otros medios. Ambas son actividades de la conciencia, pero la filosofía actúa de mediadora entre el ser y la razón y está obligada a explicarse, que es como decir que está obligada a hacernos pensar, en tanto que la poesía, arte a fin de cuentas, media entre el ser y los sentidos y está obligada a sensibilizarnos, que es como decir que está obligada a provocarnos emociones. Lo que son la duda y la reflexión para la filosofía, son las sensaciones y las intuiciones para la poesía. Aquí viene a cuento citar a Eliot: “La auténtica poesía puede comunicar antes de ser entendida.” Aunque ya la vamos “entendiendo” si nos comunica algo, pero ésta es otra faceta del tema.

¿Cuál es para usted el “por qué” de la poesía?

La poesía comparte con las religiones la necesidad humana de rebasar los límites visibles de la al parecer ciega e inexorable realidad que nos ciñe y condiciona, límites que anuncian, a cada paso que damos, el final de lo que conocemos, de lo que amamos, de lo que somos. Las religiones encaran este espanto con la piadosa promesa de cielos de acogida, espacios que son el resultado del ejercicio poético básico: el de imaginar. La poesía no nos promete nada, pero nos auxilia en nuestra necesidad espiritual de ennoblecer lo que conocemos y hacemos, y en la no menos imperiosa necesidad de darle una dimensión infinita, un sentido trascendente, al hecho, sin duda prodigioso, de estar en el mundo. La poesía, vista así, que es como la veo y siento, viene a ser una maniobra de salvamento, un instrumento para abrir caminos hacia nosotros mismos.

El poema ¿es revelación o trabajo?

No me cabe duda de que el poema es el resultado de un desvelo –“desasosiego” diría Pessoa– que, en un casi siempre sorpresivo estado de gracia, descubre la manera de expresarse. Yo he tenido la experiencia de escribir versos sin saber lo que escribía ni a dónde quería llegar, como si me los dictasen, y sólo después de releerlos varias veces descubrir el sentido que los enlazaba. Fruto de tan enigmática experiencia es mi poema “La cena”. Recuerdo que el gran poeta cubano José Lezama Lima decía que cuando él estaba claro escribía prosa, y cuando estaba oscuro escribía versos. Creo que esa “claridad espiritual” que, según Walter Otto, propician las musas griegas puede interpretarse también como una oscuridad radiante. Unamuno, comentando los Versos sencillos, de José Martí, advirtió que sólo en el mármol negro se ve uno.

¿Cree que el arte construye humanidad?

La Historia nos enseña que la belleza y la piedad, aun siendo ambas sentimientos sublimes, no van necesariamente de la mano, o sea, no son consustanciales. En ocasiones, hasta se excluyen. Un gran novelista contemporáneo, premio Nobel de Literatura, ha escrito que encuentra tanta belleza en una corrida de toros como en una sonata de Mozart. Y ni él bromeaba ni yo me asombro, aunque sí me estremezco.

¿Cuál es la relación, si la hay, entre poesía y política?

La poesía se relaciona con todo lo que el hombre ve, siente y hace. Las relaciones entre poesía y política no han podido ser sino conflictivas porque son las relaciones de contrapeso entre la libertad espiritual del individuo y la autoridad, siempre coactiva, de los poderes establecidos. Es evidente que, en los contados momentos en que esas relaciones no han sido conflictivas, la poesía ha salido perdiendo.

En su próximo libro, titulado Cantos y Cuentos, se incluyen textos narrativos e ilustraciones de su autoría. ¿De dónde rescató los poemas inéditos que presentará en esa publicación?

En ese libro hay poemas inéditos, escritos recientemente, junto a otros aparecidos hace años en publicaciones periódicas y no recogidos en ninguno de mis libros anteriores. Los cuentos que reúno en este volumen han sido publicados sólo en revistas o antologías colectivas. Dos de las viñetas que ilustran el libro, las que van en páginas interiores, las hice para La Gaceta de Cuba, y la de portada apareció en 1995 en la revista Espejo de Paciencia, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Un poeta predilecto:

Fernando Pessoa.

Un paisaje entrañable para usted:

La playa de Las Canteras, Gran Canaria.

Una canción especialmente querida:

“La bella cubana”, de José White.

Una nostalgia:

Mi niñez en La Habana Vieja.

Una frase lapidaria:

“El respeto al derecho ajeno es la paz”, Benito Juárez.

Un libro que no haya querido terminar de leer:

Memorias de ultratumba, de Chateaubriand.

Un libro imprescindible:

Don Quijote de la Mancha, de Cervantes.

Una poetisa injustamente olvidada

El pasado agosto se cumplieron 110 años de la muerte de la poetisa, prosista y traductora Mercedes Matamoros (Cienfuegos, 1851-La Habana, 1906), una de las voces femeninas más intensas y audaces de la poesía cubana. Para recordarla, comparto con ustedes dos sonetos suyos que revelan su talento y, sobre todo, su fuerte personalidad. El primero, “La muerte del esclavo”, fue escrito en 1879, siete años antes de que en Cuba se aboliera la esclavitud.

LA MUERTE DEL ESCLAVO
Por hambre y sed y hondo pavor rendido,
del monte enmarañado en la espesura,
cayó por fin entre la sombra oscura
el miserable siervo perseguido.
Aún escucha a lo lejos el ladrido
del mastín, olfateando en la llanura,
y hasta en los brazos de la muerte dura
del estallante látigo el chasquido.
Mas de su cuerpo de la masa yerta
no se alzará mi voz conmovedora
para decirle: –¡Lázaro, despierta!–
¡Atleta del dolor, descansa al cabo!
Que el que vive en la muerte nunca llora,
y más vale morir que ser esclavo.
TORMENTO
Yo no puedo vivir sin contemplarte,
ni puedo ser dichosa sin oírte;
¡alas no tengo yo para seguirte!
¡voces no tengo ya con que llamarte!
¡Quisiera ser voluble para odiarte;
quisiera tener fuerzas para huirte;
esquivez y desdenes para herirte;
orgullo y dignidad para olvidarte!
Mas no me atrevo ningún daño a hacerte
¡yo no puedo dictar fallo de muerte
Contra el tirano cruel que me tortura!
Medito mi venganza hora tras hora,
¡y en lo íntimo del pecho que te adora,
para ti, caro bien, solo hay dulzura!…

Punto de vista

Dos titulares en EL PAÍS de hoy:

“GRUPOS CHAVISTAS ASALTAN EL PARLAMENTO DE VENEZUELA. Cientos de personas ingresan a la fuerza al Palacio Legislativo para impedir una sesión especial en la que se discutiría un juicio político contra el presidente Nicolás Maduro.” ● “LA DIFTERIA VUELVE A MATAR EN VENEZUELA. La enfermedad, erradicada en el país hace 24 años, ha reaparecido. Los médicos aseguran que hay al menos 20 muertos en los poblados del sur pero el Gobierno lo niega.”

Ante el arsenal de groseras artimañas que, en medio de la debacle venezolana, ha empleado Nicolás Maduro para impedir el referéndum revocatorio, seguir calificando de “autoritario” al régimen chavista es una broma. Maduro es un tirano y su gobierno es una tiranía. Una tiranía que se parapeta, paradójicamente, tras el desastre nacional que ella misma ha creado. No hay pretexto mejor que el caos –del que invariablemente los culpables son “los otros”– para que un sátrapa se erija en garante del orden que el país necesita para recomponerse y avanzar hacia ese futuro luminoso que los salvapatrias llevan siempre en la mochila. Si la oposición no consigue, ya, apuntillar al chavismo, hoy agónico e intentando consumar un golpe de Estado, Venezuela lo va a lamentar por largo tiempo. Los organismos internacionales, como la ONU y la OEA, y los Gobiernos democráticos del Continente deben movilizarse para evitar que la pavorosa crisis que padece ese sufrido país latinoamericano desemboque en una tragedia mayor.

De interés para los lectores de poesía

ant-poesia-hispanoamericanaLa editorial Visor, de Madrid, en su colección La Estafeta del Viento, publicó en 2008 Juegos de manos (Antología de la poesía hispanoamericana de mitad del siglo XX). El extenso e ilustrativo prefacio y la selección de poetas y textos se deben a los críticos, investigadores y profesores universitarios Ángel Esteban y Ana Gallego Cuiñas. En las 1176 páginas de esta muestra continental se incluyen cincuenta y cinco autores:

ARGENTINA: Alberto Girri, Olga Orozco, Roberto Juarroz, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik. BOLIVIA: Jaime Sáenz, Eduardo Mitre. COSTA RICA: Eunice Odio. COLOMBIA: Fernando Charry Lara, Álvaro Mutis, Darío Jaramillo, Juan Gustavo Cobo. CUBA: Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Carilda Oliver Labra, Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Manuel Díaz Martínez, Luis Rogelio Nogueras. CHILE: Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Óscar Hahn, Raúl Zurita. ECUADOR: Jorge Enrique Adoum. EL SALVADOR: Claribel Alegría, Roque Dalton. HONDURAS: Roberto  Sosa. MÉXICO: Rubén Bonifaz Nuño, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Homero Aridjis, Marco Antonio Campos. NICARAGUA: Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli. PARAGUAY:Elvio Romero. PERÚ: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos. PUERTO RICO: Francisco Matos Paoli, Hjalmar Flan. URUGUAY: Mario Benedetti, Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Ida Vitale, Washington Benavides. VENEZUELA: Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo.

Venezuela: Nueva zancadilla del TSJ al revocatorio

Periódicos de hoy traen la noticia de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano determina ahora, marginando la ley que debe defender, que la oposición deberá recoger firmas equivalentes al 20% del padrón electoral de cada uno de los 24 estados del país, del 26 al 28 del presente mes. La oposición rechaza esta exigencia, señalando que la ley exige el 20% del registro electoral de toda la nación.

Está visto que la mejor manera de gobernar un país haciendo lo que te dé la gana es creando una cordial alianza con el Tribunal Supremo de Justicia. Tú nombras a los magistrados que más te gusten y puedes echarte a dormir aunque tengas al Congreso, a la ciudadanía y a las potestades celestiales en contra. Esta delicia la aprendió Maduro de su ídolo Hugo Chávez, y éste, a su vez, de sus maestros los Castro. Si en Venezuela el Congreso, electo por el pueblo, no estuviera suplantado por el TSJ, electo por Maduro, se haría el revocatorio de una puñetera vez y el heredero de Chávez, y hoy Atila de Venezuela, no seguiría siendo el Bípedo Impune.

[Caricatura: MDM.]

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“33 revoluciones”, de Canek Sánchez Guevara

canek-libroPublicado por Alfaguara, ya está a la venta un libro que esta editorial nos presenta como “una revolución literaria”. Se titula 33 REVOLUCIONES y su autor es Canek Sánchez Guevara (La Habana, 1974-México, 2015), nieto del Che Guevara. En la nota de contraportada leemos que “33 REVOLUCIONES es la brillante obra póstuma de Canek Sánchez Guevara. Como si de un vinilo de 33 canciones se tratara, esta novela cuenta el día a día de un hastiado burócrata en una isla caribeña donde hay una constante verbalización: todos sus habitantes dicen lo mismo con distintas palabras; doce millones de discos rayados que se repiten una y otra vez. En el país nada funciona y a nadie parece importarle, pero el inconformismo del protagonista le hace distanciarse de los que lo rodean y buscar una salida de esa isla asfixiante”. He comenzado a leer el libro y tengo la sensación de estar penetrando, a través de un túnel, en la pesadilla que dejé en Cuba cuando salí al exilio. Se ha incorporado a esta edición un oportuno glosario de cubanismos que ayudará a muchos lectores a no perderse ni un solo matiz del estilo narrativo de este talentoso nieto disidente lde del Che.

Tiempos apócrifos

helio-ayala-libroEl pasado día 13, en la Casa Museo Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria), fue presentado por Juan Francisco González-Díaz, autor del prólogo, el poemario TIEMPOS APÓCRIFOS, de Helio Ayala Díaz, libro donde encontré los mejores textos que he leído de este poeta en ascenso. Con una luminosa viñeta de portada de Beatriz Astudillo Meléndez, el libro fue editado por Cuadernos La Gueldera. En la contratapa se pueden leer estas palabras mías:

“Leyendo los poemas de Helio Ayala Díaz reunidos bajo el elocuente título de TIEMPOS APÓCRIFOS asistí de nuevo a ese diálogo, de intensidad variable según el artista y su circunstancia, que los poetas más apegados al mundo objetivo, como Helio, suelen establecer entre su experiencia personal –por lo común situada en la nostalgia, que es un ayer domesticado– y su mirada –siempre inquisitiva, a veces resignada y a veces rebelde– sobre la realidad que los rodea, que es, en todo momento y lugar, una inagotable fuente de insatisfacciones. Celebro que los artistas no vuelvan la espalda a la cotidianidad de la vida, que es donde está lo que somos, donde quizás descubrimos lo que quisiéramos ser y donde nos encuentra lo que nos trasciende.”

Una caricatura, una polémica

Como mi archivo es una leonera, cuando ahí busco algo siempre encuentro lo que no busco. En esta ocasión lo que apareció es una estupenda caricatura (sin firma), hecha por ya no recuerdo quién, en la que estamos el doctor Portuondo y yo.
En 1964 tenía yo 28 años y, en las páginas de LA GACETA DE CUBA, me ensarcé en una polémica sobre el surrealismo con el profesor José Antonio Portuondo, uno de los saurios ilustrados que en la Cuba de aquella época auxiliaban al régimen en la faena de imponernos el realismo socialista. Entonces yo me sentía revolucionario, pero no estaba dispuesto a aceptar ninguna coyunda, ni como escritor ni como nada. Aquella caricatura aparecida en LA GACETA DE CUBA (aquí la muestro) ilustra un artículo mío, titulado “El profesor y el poeta”, que desató la ira soviética de mi contrincante.

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Lista de autores premiados con el Nobel de Literatura

Puede obtener más información sobre estos autores en la web de los premios.

  1. Sully Prudhomme (Francia).
  2. Theodor Mommsen (Alemania).
  3. Bjørnstjerne Bjørnson (Noruega).
  4. Frédéric Mistral (Francia) y José Echegaray (España).
  5. Henryk Sienkiewicz (Polonia).
  6. Giosuè Carducci (Italia).
  7. Rudyard Kipling (Reino Unido).
  8. Rudolf Christoph Eucken (Alemania).
  9. Selma Lagerlöf (Suecia).
  10. Paul von Heyse (Alemania).
  11. Maurice Maeterlinck (Bélgica).
  12. Gerhart Hauptmann (Alemania).
  13. Rabindranath Tagore (India).
  14. No se concedió.
  15. Romain Rolland (Francia)
  16. Verner von Heidenstam (Suecia).
  17. Karl Adolph Gjellerup (Dinamarca) y Henrik Pontoppidan (Dinamarca).
  18. No se concedió.
  19. Carl Spitteler (Suiza).
  20. Knut Hamsun (Noruega).
  21. Anatole France (Francia).
  22. Jacinto Benavente (España).
  23. William Butler Yeats (Irlanda).
  24. Władysław Reymont (Polonia).
  25. George Bernard Shaw (Irlanda).
  26. Grazia Deledda (Italia)
  27. Henri Bergson (Francia).
  28. Sigrid Undset (Noruega).
  29. Thomas Mann (Alemania).
  30. Sinclair Lewis (Estados Unidos).
  31. Erik Axel Karlfeldt (Suecia).
  32. John Galsworthy (Reino Unido)
  33. Ivan Bunin (nacido en Rusia, residente en Francia).
  34. Luigi Pirandello (Italia).
  35. No se concedió.
  36. Eugene O’Neill (Estados Unidos).
  37. Roger Martin du Gard (Francia).
  38. Pearl S. Buck (Estados Unidos)
  39. Frans Eemil Sillanpää (Finlandia).
  40. No se concedió.
  41. No se concedió.
  42. No se concedió.
  43. No se concedió.
  44. Johannes Vilhelm Jensen (Dinamarca).
  45. Gabriela Mistral (Chile).
  46. Hermann Hesse (nacido en Alemania, residente en Suiza).
  47. André Gide (Francia).
  48. T. S. Eliot (nacido en Estados Unidos, residente en el Reino Unido).
  49. William Faulkner (Estados Unidos).
  50. Bertrand Russell (Reino Unido).
  51. Pär Lagerkvist (Suecia).
  52. François Mauriac (Francia).
  53. Winston Churchill (Reino Unido).
  54. Ernest Hemingway (Estados Unidos).
  55. Halldór Kiljan Laxness (Islandia).
  56. Juan Ramón Jiménez (Español).
  57. Albert Camus (Francia).
  58. Boris Leonidovich Pasternak (Unión Soviética).
  59. Salvatore Quasimodo (Italia).
  60. Saint-John Perse (Francia).
  61. Ivo Andrić (Nacido en Austria-Hungría, residente en Yugoslavia).
  62. John Steinbeck (Estados Unidos).
  63. Giorgos Seferis (Grecia).
  64. Jean-Paul Sartre (Francia).
  65. Mikhail Sholokhov (Unión Soviética).
  66. Shmuel Yosef Agnon (nacido en Austria-Hungría y residente en Israel) y Nelly Sachs (nacida en Alemania y residente en Suecia).
  67. Miguel Ángel Asturias (Guatemala).
  68. Yasunari Kawabata (Japón).
  69. Samuel Beckett (Irlanda).
  70. Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn (Unión Soviética).
  71. Pablo Neruda (Chile).
  72. Heinrich Böll (Alemania).
  73. Patrick White (nacido en el Reino Unido, residente en Australia).
  74. Eyvind Johnson (Suecia) y Harry Martinson (Suecia).
  75. Eugenio Montale (Italia).
  76. Saul Bellow (Nacido en Canadá, residente en Estados Unidos).
  77. Vicente Aleixandre (España).
  78. Isaac Bashevis Singer (nacido en Rusia, residente en Estados Unidos).
  79. Odysseas Elytis (Grecia).
  80. Czesław Miłosz (nacido en Polonia, residente en Estados Unidos).
  81. Elias Canetti (Bulgaria).
  82. Gabriel García Márquez (Colombia).
  83. William Golding (Reino Unido).
  84. Jaroslav Seifert (nacido en Austria-Hungría, residente en Checoslovaquia).
  85. Claude Simon (Francia).
  86. Wole Soyinka (Nigeria).
  87. Joseph Brodsky (nacido en la Unión Soviética, residente en Estados Unidos).
  88. Naguib Mahfouz (Egipto).
  89. Camilo José Cela (España).
  90. Octavio Paz (México).
  91. Nadine Gordimer (Sudáfrica).
  92. Derek Walcott (Santa Lucía).
  93. Toni Morrison (Estados Unidos).
  94. Kenzaburō Ōe (Japón).
  95. Seamus Heaney (Irlanda).
  96. Wisława Szymborska (Polonia).
  97. Dario Fo (Italia).
  98. José Saramago (Portugal).
  99. Günter Grass (Alemania).
  100. Gao Xingjian (nacido en China, residente en Francia).
  101. V. S. Naipaul (nacido en Trinidad y Tobago, residente en el Reino Unido).
  102. Imre Kertész (Hungría).
  103. J. M. Coetzee (Sudáfrica).
  104. Elfriede Jelinek (Austria).
  105. Harold Pinter (Reino Unido).
  106. Orhan Pamuk (Turquía).
  107. Doris Lessing (Reino Unido).
  108. Jean-Marie Gustave Le Clézio (Francia).
  109. Herta Müller (Alemania).
  110. Mario Vargas Llosa (Perú).
  111. Tomas Tranströmer (Suecia).
  112. Mo Yan (China).
  113. Alice Munro (Canadá).
  114. Patrick Modiano (Francia).
  115. Svetlana Aleixievich (Bielorrusia).
  116. Bob Dylan (Estados Unidos).

¿A qué van los empresarios extranjeros a Cuba?

LA DICTADURA MILITAR QUE LIDERA EL GENERAL RAÚL CASTRO CONDUCE A CUBA, CON EL AUXILIO DE INVERSORES EXTRANJEROS, A UN RÉGIMEN DE CAPITALISMO FASCISTA

Roberto Álvarez Quiñones
(DIARIO DE CUBA, 12/10/2016) La ola mundial de acercamiento a Cuba luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington y del viaje del presidente Barack Obama a la Isla evidencia el pragmatismo político del siglo XXI, que apunta a promover y expandir intereses económicos y comerciales, y no precisamente la democracia, como se alega en los medios diplomáticos.
Salvando las diferencias de contexto, propósitos y consecuencias, la actual luna de miel con Raúl y Fidel Castro tiene cierto parecido con la “política  de apaciguamiento” que aplicaron Gran Bretaña, Francia y otros países europeos a la Alemania fascista en los años 30, supuestamente para evitar una nueva conflagración mundial.
Aquella ingenua y fatal política de permitir a Hitler hacer todo lo que quería facilitó que Alemania se armara hasta los dientes, violara el Tratado de Versalles que puso fin a la Primera Guerra Mundial, invadiera territorios europeos, y terminara desatando la más devastadora guerra en la historia de la humanidad.
Tras la firma de los pactos con Hitler, Winston Churchill se lo advirtió en el Parlamento al primer ministro británico Neville Chamberlain, artífice del “apaciguamiento”: “Tuvo usted para elegir entre la humillación y la guerra, eligió la humillación y nos llevará a la guerra”. Y así fue.
Volviendo al presente, hacer la vista gorda ante la brutal represión política de la dictadura  y concederle a los Castro todo lo que piden, sin que ellos muevan ninguna ficha, igualmente  revela el escaso conocimiento que tiene la comunidad internacional de la naturaleza del castrismo y de la realidad cubana en general.
O sea, se parece a lo ocurrido 80 años atrás. Entonces muchos políticos europeos no conocían a fondo el carácter genéticamente expansionista del nazismo y las verdaderas intenciones de Hitler. Confiaban en que Alemania atacaría solo a la Unión Soviética para acabar con el comunismo, pero no a Occidente.
Ahora, con la idea de que el castrismo se puede minar desde dentro, y de que se puede empoderar a los cubanos emprendedores, la Administración Obama hizo el disparo de arrancada, sin tener en cuenta la vocación jurásica de los Castro y el férreo andamiaje de leyes estalinistas que rigen en Cuba y que blindan a la nomenklatura contra “los intentos de destruir la revolución”, etc.
Rápidamente la Unión Europea (UE), y el resto del mundo comenzaron una “emulación” para ver quién hace más gracia a la Junta Militar cubana, y quién envía a la Isla más empresarios y  funcionarios gubernamentales.
¿Qué pueden encontrar en Cuba los hombres de negocios? ¿De qué pueden hablar con funcionarios que no saben nada de economía de mercado, a la que rechazan legal y estúpidamente?
Sin mercado y con dos monedas
Para empezar, el país no cuenta propiamente con un mercado nacional, debido al bajísimo poder adquisitivo de la población y a la circulación de dos monedas. El salario promedio en Cuba, de unos 25 dólares mensuales (unos 600 pesos), es el más bajo de todo Occidente. Es inferior al de Haití, de unos 60 dólares mensuales, según la entidad global Nationmaster. En El Salvador y en República Dominicana, dos naciones pobres, es de 365 y 355 dólares mensuales, respectivamente.
Una de las dos monedas cubanas, el CUP, con el que se pagan los salarios, equivale a 4,2  centavos de dólar y no es convertible. No vale nada, solo sirve para comprar unos pocos alimentos subsidiados y algunos servicios como la electricidad, el agua y el gas.
El otro peso, el CUC,  que es convertible y se compra a razón de 24 CUP por un CUC, circula en tan poca cantidad que no puede constituirse en demanda efectiva de mercado alguno. Y vale recordar que al llegar Castro al poder había un solo peso, convertible al instante en  dólares a  uno por uno.
¿Cuántas hamburguesas con papas fritas  podría  vender  un empresario extranjero en La Habana a un precio de 3.50  CUC,  digamos, si ello representa  el 14% del salario mensual promedio? La doble moneda también impide calcular los costos de producción. Nadie sabe hoy en Cuba, otrora azucarera mundial,  cuánto cuesta exactamente producir una libra de azúcar.
En la Isla no puede haber un mercado ni negocios serios si no se unifican las dos monedas y si los salarios no se cuadruplican, al menos. Para eso hay que aumentar espectacularmente la tasa de productividad (la más baja de América),  y la  producción de bienes y servicios no gratuitos. Pero eso solo se puede lograr si se liberan las fuerzas productivas, cosa a la que se niegan  ambos hermanos Castro.
Por otra parte, en Cuba está prohibido que las empresas extranjeras contraten a sus empleados. Tienen que pedirlos al Gobierno, que los provee ya filtrados por la Seguridad del Estado para que sirvan de espías del régimen en esas compañías mixtas (asociadas con el Estado) y, sobre todo, para confiscarles el grueso del salario en divisas. Eso obliga a los inversionistas extranjeros a pagar un salario adicional clandestino, si quieren que los empleados trabajen bien y no roben productos o equipos. Ello encarece el costo laboral.
Enriquecimiento de la elite militar
Igualmente, los empresarios foráneos no pueden negociar con el incipiente sector privado isleño, que supuestamente es al que quiere beneficiar Washington con su acercamiento a Cuba. Por ley, los cuentapropistas no pueden relacionarse con los extranjeros, quienes solo pueden hacer negocios con el Estado y los militares que controlan la economía. Encima, se les prohíbe a los cuentapropistas crear capital. Es decir, no pueden ampliar sus precarios timbiriches de corte medieval.
Por último, invertir capital solo tiene sentido cuando se cumplen tres condiciones básicas: 1) garantías legales a la propiedad y la operatividad de la compañía; 2) seguridad de que se obtendrá un rápido retorno en ingresos que cubran el monto de la inversión realizada; y 3) la existencia de un mercado, interno o externo, que prometa buenas ganancias. El régimen de los hermanos Castro no ofrece ninguna de esas tres condiciones.
Nada hace la dictadura con organizar ferias comerciales en La Habana y enviar a sus ministros por el mundo a tratar de captar inversiones, ni con reducir los impuestos al capital extranjero, si el país carece de credibilidad en el sector financiero y empresarial internacional. Incluso periódicamente deja de pagar a los inversionistas en territorio cubano.
La credibilidad se logra jugando limpio, con leyes que protejan al capital extranjero, permitan el capital privado cubano, y pagando a los acreedores. Eso no existe en Cuba, donde imperan las arbitrariedades de una casta político-militar empecinada en negarles  las libertades y derechos elementales a sus ciudadanos y a los capitalistas extranjeros.
Lo peor es que no hay posibilidad alguna por ahora de elevar los salarios, ni de unificar las dos monedas, ni se puede crear un mercado mayorista o minorista. Y el régimen se niega a abrir su economía. Además, el país carece de infraestructura  en carreteras, puertos, aeropuertos, acueductos, transporte, servicios bancarios, o eficiencia en las telecomunicaciones e internet, y no tiene dinero para construirlas.
Para colmo, el idilio extranjero con la Isla tiene lugar cuando su economía  ya está totalmente dominada por las fuerzas armadas, y a la “revolución” se le desdibuja su fisonomía ortodoxa  marxista para parecerse cada vez más a un régimen militar fascista.
Conclusión: luego de echar un vistazo al panorama de la Cuba castrista queda claro que lo que buscan, o lo único que pueden encontrar hoy en la isla caribeña los empresarios capitalistas con el “deshielo” es explotar los salarios miserables imperantes en el país para producir a muy bajo costo con vistas a la exportación, al tiempo que la elite político-militar y sus familiares se enriquecen y se perpetúan en el poder.
¿Es eso promover la democracia?