DECLARACIÓN DE BOGOTÁ

2013-03-23Los escritores cubanos reunidos en la ciudad de Bogotá, participantes en el Primer Festival Vista de Colombia,

Teniendo en cuenta la situación de acoso, amenazas y persecución en que desarrollan su labor los artistas y escritores de la Isla que no comulgan con la ideología oficial o simplemente trabajan de manera alternativa,

Ante las continuas violaciones a los derechos de asociación y movimiento de los creadores independientes,

Ante el recrudecimiento de las actividades represivas del régimen vigente en la Isla, las cuales incluyen el secuestro de varios creadores en territorio cubano –casos de los escritores y periodistas Victor Manuel Domínguez, Roberto Quiñones Haces, Henry Constantín Ferreiro, Ileana Alvarez y Francis Sánchez, del escritor y activista LGTB Pedro Manuel González Reinoso, de la escritora y músico Lía Villares y del músico Gorki Águila, a quienes se les ha impedido viajar fuera de Cuba en los últimos 12 meses teniendo incluso sus documentos en regla y sus permisos y pasajes de avión ya pagados; y del escritor Ángel Santiesteban, que el 27 de abril pasó 24 horas en un calabozo de La Habana bajo falsas acusaciones de la policía política, que buscaba impedir su asistencia a la edición de este Festival Vista en la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá,

Conociendo, además, que la lista de creadores cubanos secuestrados por la dictadura en los últimos meses es más amplia (los nombres relacionados en esta declaración son solo los más conocidos o aquellos que en su momento han tenido más impacto mediático),

Acordamos:

a) Condenar la escalada represiva contra los escritores y artistas alternativos residentes en Cuba

b) Exigir al régimen cubano que respete el derecho de los escritores y artistas a crear en libertad, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos

c) Emprender una campaña internacional de denuncia que dificulte a la dictadura la implementación impune de sus violaciones

d) Pedir la solidaridad, en forma de firmas, de todos aquellos escritores y artistas cubanos, y de otros países, capaces de sensibilizarse con sus colegas retenidos por la fuerza en la Isla

La presente declaración continuará acumulando firmas de adhesión en las próximas semanas para luego circular en todos aquellos medios informativos que se hagan eco de ella, y será propuesta a la comisión de derechos humanos en Ginebra.

Somos conscientes de que, tras 60 años en el poder, el régimen vigente en Cuba ha tejido una vasta red de compromisos y apoyos a nivel internacional, en virtud de una ideología totalitaria. Pero no podemos permanecer impasibles ante el abuso de todo un Estado contra creadores cuyo único “pecado” ha sido pensar con cabeza propia y crear en consecuencia, en un país cuyas instituciones y leyes responden prioritariamente a los intereses del Partido Comunista y sus dirigentes.

Bogotá, Colombia. 30 de abril de 2018

Firmas en Bogotá (30 de abril de 2018):

Ángel Santiesteban-Prats (escritor, Cuba)
Armando de Armas (escritor, Cuba)
Armando Añel (escritor y editor, Cuba)
Faisel Iglesias (escritor, Cuba)
Luis Pérez de Castro (escritor, Cuba)
Rafael Vilches Proenza (escritor, Cuba)

Firmas alrededor del mundo (en progresión):

Aldito Menéndez (artista plástico, Cuba)
Alberto Lauro (escritor, Cuba)
Amir Valle (escritor, Cuba)
Ana María Valenzuela (escritora, Cuba)
Andrés Barca Díaz (fotógrafo y escritor, Cuba)
Ariel Aboal (fotógrafo y escritor, Cuba)
Arístides Pumariega (artista plástico, Cuba)
Armando Chaguaceda (historiador y ensayista)
Alejandro González Acosta (escritor, Cuba)
Armando León Viera (escritor y periodista, Cuba)
Alejandro Querejeta Barceló (escritor, Cuba)
Baltasar Santiago Martín (escritor, Cuba)
Carlos Alberto Dueñas (escritor, Cuba)
Carlos Alberto Montaner (escritor y periodista, Cuba)
Carlos Barrunto (escritor, Cuba)
Carlos Michel Fuentes (escritor y dibujante, Cuba)
Carmen Morales Ramírez (escritora, Cuba)
Daniel Carrazana (teatrista, Cuba)
Daniel Morales (escritor, Cuba)
Delio Regueral (fotógrafo, Cuba)
Denis Fortún (escritor, Cuba)
Francisco Alemán de las Casas (escritor, Cuba)
Jacovo Machover (escritor, Cuba)
Javier Iglesias (escritor y guionista, Cuba)
Joaquín Gálvez (escritor, Cuba)
Jorge Olivera Castillo (escritor y periodista, Cuba)
Jorge Sanguinetty (escritor y economista, Cuba)
José Antonio Navarrete (curador y editor, Cuba)
José Hugo Fernández (escritor, Cuba)
José M. Fernández Pequeño (escritor, Cuba)
Josep Rodríguez (escritor, Cuba)
Juan de Jesús Gutiérrez (artista plástico, Cuba)
Irasema Otero (cineasta, Cuba)
Isbel González (escritor y diseñador, Cuba)
Lilianne Ruiz (periodista y promotora, Cuba)
Lilo Vilaplana (cineasta, Cuba)
Luis de la Paz (escritor y periodista, Cuba)
Luis Felipe Rojas (escritor y periodista, Cuba)
Luis González (escritor, Cuba)
Luis Leonel León (editor y periodista, Cuba)
Mairym Cruz Bernal (escritora, Puerto Rico)
Mamela Fiallo (periodista y traductora, Ecuador)
Manuel Alberto Morejón (periodista, Cuba)
Manuel Díaz Martínez (escritor, Cuba)
Manuel Gayol Mecías (escritor y editor, Cuba)
Manuel Vázquez Portal (escritor, Cuba)
María del Carmen Ares Marrero (dramaturga, Cuba)
María Elena Faguagua (escritora y académica, Cuba)
María Eugenia Caseiro (escritora, Cuba)
Marlene Azor (académica, Cuba)
Massiel Rubio (escritora y actriz, Cuba)
Mayda Anias Martínez (escritora, Cuba)
Mayra del Carmen Hernández (editora, Cuba)
Mercedes Eleine Gonzalez (editora, Cuba)
Michel G. Nuñez (fotógrafo, Cuba)
Nereyda González (académica, Cuba)
Nonardo Perea (escritor y artista audiovisual, Cuba)
Norge Sánchez (escritor, Cuba)
Odette Alonso (escritora, Cuba)
Orlando Luis Pardo (escritor, Cuba)
Pedro Junco López (escritor, Cuba)
Rafael Almanza (escritor, Cuba)
Ramón Fernández Larrea (escritor, Cuba)
Rebeca Ulloa (escritora y promotora, Cuba)
Regina Coyula (historiadora y periodista, Cuba)
Tony Joaquín (escritor y guionista, Cuba)
Verónica Vega (escritora, Cuba)
Waldo González López (escritor, Cuba)
Yoaxis Marcheco (escritora y promotora, Cuba)

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Antología de Izet Sarajlic

Recientemente, Seix Barral (Editorial Planeta) publicó, bajo el título de DESPUÉS DE MIL BALAS, 120 poemas del gran poeta Izet Sarajlić (Bosnia-Herzegovina, 1930-2002), considerado uno de los poetas eslavos más importantes del siglo XX y el más traducido de los balcánicos en todos los tiempos. La traducción fue realizada, directamente del serbocroata, por Fernando Valverde y Branislava Vinaver. La edición lleva un magnífico prólogo de Erri de Luca, el gran amigo italiano de Sarajlić, así como dos apéndices: un texto crítico de Dorde Slavnić y una memoria escrita por Tamara, la hija del poeta. En DESPUÉS DE MIL BALAS, la selección más amplia que se ha publicado de la obra de Sarajlić, retumba la última guerra de los Balcanes, sufrida por el poeta y su familia en la sitiada Sarajevo. De ahí el título de la antología.

SÓLO AHORA

Sólo ahora que en la cabeza ha caído la escarcha,
cuando me temo que por mí doblan las campanas,
sólo ahora que los violines quedan muy lejos
comprendo quién es el poeta: el poeta es aquél
que siempre empieza de nuevo.

Izet Sarajlić

Nicanor Parra, un antipoeta contra el orden establecido

El escritor fallecido instaló la figura del individuo común que habla en el lenguaje de todos los días

Óscar Hahn
Nicanor Parra foto

Nicanor Parra

(EL PAÍS, España, 24/1/2018) El chileno Nicanor Parra ha sido uno de los grandes renovadores de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Cuando esta estaba dominada por el magisterio abrumador de Pablo Neruda, se atrevió a proponer un proyecto que era el exacto reverso del canon nerudiano. El mismo Parra lo formuló muy bien cuando dijo: “Los poetas bajaron del Olimpo”. Frente a la imagen del vate como ser superior, que se expresa en un tono serio y elevado, Parra instaló la figura del antipoeta, un individuo común y corriente, que habla en el lenguaje de todos los días. Y frente al orden establecido, frente a la solemnidad y a la seriedad, replica con la desacralización, la irreverencia y el humor, a través de la antipoesía.
A estas alturas, cuando bastante antipoesía ha corrido por debajo y por encima de los puentes, es necesario hacer un par de observaciones. La primera: no comparto la idea de Parra de que la expresión poética tiene dos caras: una repudiable, la poesía; y la otra, ineludible, la antipoesía. La expresión poética tiene muchas caras. No es dual, sino plural, y la antipoesía no es un nuevo género, sino una de las varias tendencias que fluyen por el espacio literario.

Segunda observación. Ninguna estética, por muy necesaria que haya sido cuando irrumpió en escena, puede arrogarse el monopolio perenne del discurso poético y mirar de manera despectiva a las otras propuestas. Cita de Parra: “La poesía es una mierda”. Esa especie de sectarismo literario terminó por estancar a la poesía chilena durante un buen tiempo. Pero, en fin, Nicanor Parra era un provocador innato, y exigirle que no lo fuera es atentar contra su naturaleza. Como decía él en uno de sus discursos: “El antipoeta se concede a sí mismo el derecho a decirlo todo”. De acuerdo, pero una cosa es el derecho a decirlo todo, y otra el derecho de los demás a no aceptarlo todo.

El aporte de Nicanor Parra a la poesía en lengua española es indiscutible. Parra formalizó e institucionalizó elementos que han existido en la poesía desde siempre, pero que se encontraban latentes o dispersos. Alguien, para restarle méritos, dijo que todo eso ya estaba en el aire. El problema es que cuando las cosas permanecen en el aire, se las lleva el viento, y lo que hizo Parra fue bajarlas a tierra y ponerles un nombre: antipoesía. Hay que festejar a Nicanor Parra con las palabras que le dedicó Antonio Cisneros: “Estamos en deuda contigo, viejo aguafiestas”.

José Lorenzo Fuentes (E.P.D.)

Ha muerto en Miami, donde vivió su exilio, el narrador y periodista José Lorenzo Fuentes, a quien me unía una amistad de casi medio siglo. Era de Santa Clara, como yo, y había nacido en 1928. Considerado un maestro del cuento hispanoamericano por notorios peritos en la materia, como su gran amigo Gabriel García Márquez, José Lorenzo deja, entre libros de cuentos y novelas, una obra insoslayable a la hora de ponderar lo mejor de la narrativa cubana. José Lorenzo y yo compartimos éxitos literarios, ilusiones y desilusiones políticas, un manifiesto histórico, represalias palaciegas y, desde hace más de veinte años, el exilio. Su partida me ha dejado solo con tantos recuerdos comunes que no consigo asumirla. La última vez que estuvimos juntos fue, en 1994, en Amherst (Estados Unidos), en cuya Universidad disertamos sobre la odisea de escribir en la Cuba que habíamos dejado. En Amherst, a pocos pasos de la casa de Emily Dickinson, se tomó la foto que muestro aquí.

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[Foto: Escritores cubanos en Amherst. De izquierda a derecha, de pie: Miguel Ángel Sánchez, Antonio Benítez-Rojo y Enrico Mario Santí; sentados, Manuel Díaz Martínez, José Lorenzo Fuentes y James J. Pancrazio. (1994)]

Una hermosa historia bien contada

Gabi Papito Estrellita libroUn perrito y una perrita, hermanos y muy aventureros, hacen un fatigoso viaje a través de un inmenso bosque, movidos por la ilusión de adquirir uno de los objetos fantásticos que fabrica un búho que es sabio y mago. Pero, en una de las pocas casas que hay en aquel bosque –en la cual, como estaban fatigados, les permiten descansar, y, como estaban hambrientos, les dan de comer–, alguien, muy débil y enfermo, necesita ayuda. A los conmovidos y agradecidos viajeros, entonces, se les ocurre una buena idea, tan buena que hace felices a todos.

PAPITO Y ESTRELLITA. Texto: María Gabriela Díaz Gronlier. Ilustraciones: Manuel Uhia. Editorial Verbum, Madrid, 2017.

Cuentos cubanos, una antología

2012-07-26_1En 1974 apareció la primera edición (se harían dos más: 1979 y 1983) de la antología CUENTOS CUBANOS, publicada en Barcelona por la editorial Laia en su colección Literatura. La editora encabeza el libro con la siguiente nota informativa:

“Imaginación, notable riqueza de formas, tremendismo, penetración en los mundos fantásticos de lo onírico, crítica irónica de las bases mismas de un sistema social autoritario… convergen en esta antología de CUENTOS CUBANOS.

Rogelio Llopis, antólogo y prologuista de la edición original cubana –que publicó también Equipo Editorial de San Sebastián con el título CUENTOS CUBANOS DE LO FANTÁSTICO Y EXTRAORDINARIO–  los había clasificado por capítulos a menudo imprecisos, pero que en su conjunto daban idea del clima que la lectura del libro podía provocar: pérdida de la identidad, sátira, fábula, humor negro, ciencia ficción, realismo mágico… podrían ser, en efecto, los hilos conductores de ese brillante universo que los cuentistas cubanos han sido capaces de crear.

La mayoría de los cuentos son posteriores a 1949: en muchos de ellos, la imagen de la revolución del pueblo está presente, eleva la anécdota casi infantil a profundidades insospechables.

Consideramos, finalmente, que esta antología constituye un ejemplar libro de lectura para adultos, para cuantos consideran que la literatura cumple todavía con una sana función sedante sin perder por ello su más valioso carácter de denuncia.”

Los autores incluidos en este libro son, por orden alfabético: Leonardo Acosta, Armando Álvarez Bravo, Ángel Arango, Reinaldo Arenas, Antón Arrufat, Antonio Benítez Rojo, Onelio Jorge Cardoso, Alejo Carpentier, Miguel Collazo, Arnaldo Correa, Esther Díaz Llanillo, Manuel Díaz Martínez, Eliseo Diego, Arístides Fernández, Manuel Herrera, Juan Luis Herrero, Enrique Labrador Ruiz, José Lezama Lima, César López, José Lorenzo Fuentes, María Elena Llana, Rogelio Llopis, Ángela Martínez, José Martínez Matos, Rubén Martínez Villena, Marinés Medero, Isidoro Núñez Miró, Germán Piniella,  Virgilio Piñera, Évora Tamayo y Ezequiel Vieta.

Borges se confiesa

Un chico de 15 años le pidió a Borges en 1982 una cita para hacer un trabajo de la escuela y Borges se la concedió. Treinta años después de la muerte del escritor, aquella entrevista salió a la luz.

Borges foto entrevistador

Claudio Pérez Míguez

(EL PAÍS, Madrid, 15/6/2016) Cuando cursaba el tercer año de la escuela secundaria, en Don Bosco, partido de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con quince años de edad, la profesora de literatura, una española llevada de pequeña a Argentina y muy admiradora de la obra de García Lorca, Josefa Iglesias de Fanelli, pidió como trabajo práctico que eligiéramos a alguien para hacerle una entrevista.

La literatura y la figura de Borges, tan controvertida en la Argentina de aquellos años, ya había llamado mi atención, por lo que tuve la idea de hacerle a él ese reportaje. Ni yo ni mi entorno próximo teníamos contactos literarios, por lo que pensé ver si encontraba su número en la guía telefónica. Buscando por Borges, encontré que estaba, todavía, a nombre de su madre, Leonor Acevedo de Borges, que ya había muerto. Aún recuerdo el número: 42-2801. Inmediatamente llamé, me atendió Fanny Úbeda, la señora que se encargaba de la casa, y me dijo que Borges estaba de viaje.

Como el plazo para la entrega del trabajo transcurría, buscamos a otras personas para cumplir con la tarea, pero cuando faltaban dos días, se me ocurrió intentarlo de nuevo. Me volvió a atender Fanny, y cuando yo esperaba hablar con alguien para explicarle mi idea y que este se lo trasladara a Borges, ella le pasó el teléfono directamente a él, que habiendo escuchado mi propuesta me dijo: “Venga mañana o pasado, 10 o 10 y media”. Esa misma noche preparé las preguntas. Se las mostré a mi padre para que me diera su opinión sobre el cuestionario, y me dijo por qué en lugar de tratar de hacer una entrevista imitando a la que le hacían los periodistas, buscando generalmente alguna declaración explosiva que diera un titular, no trataba de encararla desde mi punto de vista, viendo lo que pudiera interesarme a mi edad. Me pareció un buen consejo y traté de reformularlo de esta manera.

Como el trabajo había que presentarlo en equipo, invité a mis compañeros, varios me acompañaron, y por supuesto estuvimos en su casa el día siguiente a las 10.

Este encuentro me permitió seguir frecuentándolo en su domicilio, llevarlo a dialogar a mi colegio, a mi casa, y un gran número de encuentros que seguramente definieron mi gusto por los libros y lo literario. Pero esto ya es otra cosa, en lo que nos concierne, la entrevista fue realizada en el piso de Borges, en la calle Maipú 994, de Buenos Aires, el 29 de julio de 1982, más de un año antes del retorno de la democracia a Argentina. El resultado es el que transcribimos a continuación, y que se conservó inédito hasta la fecha. “A mí se me hace cuento” que ya han pasado más de tres décadas de ese día y que se cumplan 30 años de su muerte. “El tiempo que los mármoles empaña”, cambia muchas cosas y otras no, su palabra sigue iluminándome.

¿Podría contarnos cómo estaba constituida su familia?

Sí. Mi madre era criolla, era católica, pero católica a la manera argentina, es decir, más una cuestión social que teológica. Mi abuela inglesa, era de tradición protestante, predicadores metodistas. Ella sabía de memoria la Biblia. Ud. le recitaba un versículo cualquiera y ella le decía, sí, Libro de Job, capítulo tal, versículo tal y seguía adelante. Entre los protestantes hay mucha gente que conoce de memoria la Biblia. En los hoteles, por ejemplo en Inglaterra, en Escocia y en Nueva York también, siempre en el cajón de la mesa de luz hay una Biblia. Y además las citas bíblicas que serían pedantescas en castellano, son comunes en inglés. La gente continuamente está citando versículos de la Biblia o frases bíblicas, y eso no resulta pedante. En cambio, en los países católicos resultaría forzado. De modo que mi abuela era muy religiosa, metodista.

La familia de mi madre era católica, como dije, a la manera de los países latinos, de un modo superficial. Mi padre era agnóstico, es decir, librepensador, y nos llevábamos todos muy bien, eso jamás provocó una discordia.

Que más puedo decir de mi familia. Mi padre era profesor de Psicología, en el Colegio de Lenguas Vivas, y yo recuerdo exactamente lo que ganaba, él era abogado además, era Secretario Civil. Él tenía que dar dos clases de Psicología por semana en Lenguas Vivas y le pagaban 100 pesos al mes. Cien pesos al mes era dinero entonces, y ahora corresponde más bien a la literatura fantástica. Cien pesos no significan nada. En ese tiempo sí, todo era mucho más barato que ahora. Yo recuerdo que el dólar estaba a 2 pesos con cincuenta centavos. Creo que actualmente ha subido el precio, ¿no? Nuestra moneda es la mas baja del mundo, creo.

Por el lado de mi padre y mi madre, era una familia militar, mi abuelo el Coronel Francisco Borges se hizo matar, realmente, en la batalla de La Verde, que ocurrió cerca del pueblo de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires. Mis abuelos hicieron la campaña de la independencia, luego las guerras civiles, la guerra con el Brasil, todo eso.

Ahora, por el lado de mi abuela inglesa, no. Eran predicadores y profesores.

¿Qué estudios realizó usted?

Pocos. Yo estudié en el Collège de Ginebra, estudié y tengo mi bachillerato. Ahí había dos materias principales, que eran el francés y el latín. Yo comprendí que si estudiaba bien francés y latín podía prescindir de las otras materias, lo cual ha hecho que yo sea extraordinariamente ignorante, ya que estudié física, botánica, mineralogía, zoología, música, gimnasia, química y no sé absolutamente nada de ellas. Historia sí me gustaba. Pero historia en Suiza no es una materia obligatoria, es optativa. Si usted quiere puede estudiar historia Suiza, si no, no. Yo estaba interesadísimo en conocer la historia de Suiza ya que yo estaba ahí, entonces la estudié. Sí son obligatorias, la historia antigua, la moderna, etc, pero no la Suiza.

Ese es el único título que tengo, los demás son títulos Honoris Causa, que no son más que generosidades, soy Doctor Honoris Causa de Tucumán, de Nueva York, de universidades italianas, colombianas, mexicanas, luego de Harvard, de Oxford, de la Sorbona, pero creo que no puedo llamarme Doctor ya que estos doctorados Honoris Causa son un favor que le otorgan a uno y que por supuesto agradezco, ya que es un honor, aunque no sé si lo merezco.

Personalmente solo puedo decir que soy bachiller del Collège de Calvino en Ginebra.

¿A qué edad toma conciencia de su vocación literaria?

Yo no sé. No recuerdo una época sin leer ni escribir. Yo siempre estaba leyendo y escribiendo. Ahora mi padre me dijo que solo leyera lo que me interesaba, que no leyera un libro por el sentimiento del deber, porque era famoso. Que leyera solo cuando me interesara, y que solo escribiera cuanto tuviera una necesidad de hacerlo. Que escribiera mucho, que rompiera mucho y que no me apresurara a publicar, ya que publicar no es parte necesaria del destino de un escritor.

¿Cómo llega a publicar su primer libro?

Mi primer libro lo publiqué tardíamente, yo tenía 24 años. Se llamó Fervor de Buenos Aires, y se publicó aquí, en Buenos Aires. Mi padre me dio 300 pesos que me permitieron la impresión de 300 ejemplares. No se puso en venta, lo repartí entre mis amigos. A mí me gustaba mucho. Pero, en realidad, era el cuarto libro que escribía. Había escrito tres antes, que curiosamente, destruí. Tal vez debería haber destruido ese también.

¿Cómo surgen sus obras? ¿Se sienta a escribir sistemáticamente o lo hace cuanto siente la necesidad?

Eso es muy complejo. Yo siento que hay algo que quiere que yo lo escriba, y yo trato de disuadirlo. Pero si hay un tema que vuelve, un argumento de un cuento o un poema que vuelve, entonces lo escribo. Me parece un error buscar temas, hay que dejar que los temas lo busquen y lo encuentren a uno. Si no salen libros fabricados.

Creo que todo el mundo escribe así, aunque los periodistas, no, ellos buscan temas. Y, por ejemplo, un escritor que admiro mucho, Capdevila, escribió un libro sobre las catorce provincias argentinas, es muy raro que todas le interesaran, y menos que le interesaran favorablemente. Eso es ponerse a fabricar un libro. Yo por ejemplo he escrito un poema al agua, y no se me ocurrió escribirle al fuego, a la tierra y el aire. Sería una cosa mecánica. Escribí un poema al agua porque me interesaba. De modo que buscar temas es un error. Hay escritores que se proponen escribir sobre la vida de los campesinos de tal sitio, y así salen los libros.

¿Cuál de sus libros prefiere y por qué?

Bueno, la mayoría no me gusta. Me resigno a ellos. Aproveché las llamadas obras completas para omitir dos libros. Para mí, mi mejor libro es el que se titula El libro de arena. Es de fácil lectura, es un libro breve, no uso ninguna palabra que requiera el uso del diccionario. Es un libro de cuentos, y otro libro de cuentos que me gusta es El informe de BrodieEl libro de arena es el único del que estoy satisfecho. Tal vez el tiempo juzgue así también y borre los demás, que son realmente borrables borradores.

Pero hay mucha gente que admira toda su obra…

Sí, pero yo no me encuentro entre ellos. Eso es un error, y no sé si agradecerlo, porque no sé si hay que agradecer los errores.

¿Cómo se definiría a sí mismo?

Si yo tuviera que definirme diría un escritor, aunque tal vez sería mejor decir un lector, ya que yo creo ser mejor lector que escritor.

¿Cómo trascurre un día en la vida de Jorge Luis Borges?

Bueno por la mañana si tengo suerte, vienen a verme periodistas de Quilmes. Pero generalmente mis días no son tan favorables, luego duermo una siesta y escribo algo.

¿Qué es para usted la amistad?

Cuando Eduardo Mallea publicó el libro Historia de una pasión argentina, yo pensé: será sobre la amistad, ya que la amistad es la pasión argentina, quizá la única. Yo tengo esa impresión de que la amistad es muy importante para nosotros, lo cual está bien, no?

¿Cómo definiría Buenos Aires?

Yo tengo un poema, en mi último libro, que se llama La Cifra. Voy a citar el primer verso, que es una definición: “He nacido en otra ciudad que también se llamaba Buenos Aires”, es decir, que ha cambiado tanto que es otra. Es que uno no llega impunemente a los 83 años. A los 83 años casi todos mis amigos están en La Recoleta. La ciudad ha cambiado enteramente. Yo nací en el centro de Buenos Aires, en la calle Tucumán entre Esmeralda y Suipacha. Toda la manzana, salvo el almacén que estaba en la esquina, era de casas bajas, con azoteas, con patios, con aljibes, había algunas casas altas que se hicieron después, en la calle 25 de Mayo o Reconquista.

¿Qué podría decirle a los jóvenes que se empiezan a interesar por lo problemas del país?

Yo no sé, hay tantos problemas. A lo mejor este país logra salvarse, aunque yo no veo cómo. La situación es mala, y no solo aquí sino en el mundo entero. Tal vez todos los momentos sean terribles y sintamos más este porque está más cerca. Yo no veo salvación posible, y tal vez vayamos hacia la tercera guerra que puede ser la última. Lo que está sucediendo, en el Líbano, lo que sucedió aquí, lo que está sucediendo en Irak o en Irán. Esperemos que no, porque sería un suicidio de la humanidad.

¿Cree que los jóvenes deben interesarse por la política?

Yo no sé. A mí no me interesó nunca la política. Me interesa más la ética. Creo que si cada uno actúa éticamente eso puede tener un efecto político muy grande.

¿Qué forma de gobierno prefiere?

Yo querría un mínimo de gobierno, pero lamentablemente todavía los gobiernos, aún los gobiernos malos, son necesarios. Como la policía, que es evidentemente necesaria. Si fuéramos éticamente perfectos no serían necesarios los gobiernos, que son un peligro, sin duda. Pero yo no puedo opinar en materia política, soy un anarquista conservador. Mi padre era anarquista. Una vez fuimos a Montevideo y mi padre me dijo que me fijara en las banderas, en las aduanas, en los uniformes, en las iglesias, en las comisarías, porque todo eso iba a desaparecer. Nosotros, cuando fuimos a Europa, en el año 14, viajamos sin pasaporte. No había pasaporte, usted pasaba de un país a otro como de una habitación a otra. Luego vino la Primera Guerra Mundial, la desconfianza, el espionaje, y ahora todo ha cambiado, no se puede dar un paso sin identificarse, es muy triste eso. Espero que en Quilmes[1] estén mejor las cosas que en Buenos Aires…

¿Cómo imagina el futuro de Argentina?

Yo quiero pensar que habré muerto, pero creo que vamos barranca abajo. Yo ya no tengo esperanza, ustedes son jóvenes, tal vez tengan esperanzas, yo ya no tengo ninguna.

Muchas declaraciones suyas generan polémica, y hay gente que cree que usted busca ese efecto…

¡Por supuesto que no! El que piense eso no me conoce nada.

Para terminar ¿querría dejarnos algún consejo o mensaje?

Yo no he sabido manejar mi vida, no puedo dirigir la vida de los demás. Mi vida ha sido una serie de equivocaciones. No puedo dar consejos, ando un poco a la deriva, cuando pienso en mi pasado me avergüenza. Yo no doy mensajes, los políticos dan mensajes.

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[1] Quilmes es un municipio de la Provincia de Buenos Aires, anexado a la Capital y a solo 20 km de ésta. Esto que dice Borges es un chiste.