España: hoy, aniversario 40 de las elecciones de 1977

Las elecciones del 15 de junio de 1977 en España, que dieron paso al prodigio  de la Transición –la etapa más benéfica de la historia española–, fueron posibles porque los más influyentes líderes políticos de aquella época sustituyeron el sectarismo, que tantos daños había causado a la nación, por el sentido común. No hay duda de que la guerra civil había sido una rigurosa lección magistral. Quieran Dios y Lenin que no se olvide.

Los 10 peores países en cuanto a libertad de prensa

(DDC, Washington, 28/4/2017) Freedom House colocó a Cuba entre los diez peores países del mundo en cuanto a libertad de prensa, según recogió en su informe anual.
El informe evalúa el grado de libertad de prensa en 199 países y territorios, a los que otorga una puntuación entre el 0 (máxima libertad) y el 100 (mínima), lo que sirve de base para determinar si tienen prensa “libre” (31% de los países), “parcialmente libre” (36%) o “no libre” (33%).
La Isla entró en la clasificación de países de prensa no libre, obtuvo 91 puntos (de 100) y ocupó el puesto sexto, compartido con Guinea Ecuatorial, entre los diez peores sitios del mundo.
Los diez países y territorios del mundo con menos libertad de prensa son Corea del Norte (con 98 puntos), Turkmenistán (98), Uzbekistán (95), Crimea (94), Eritrea (94), Cuba (91), Guinea Ecuatorial (91), Azerbaiyán (90), Irán (90) y Siria (90).
La nota media global en libertad de prensa de 2016 fue 49,40, la peor desde 2004, 13 años en los que la situación ha ido en declive informe tras informe con un ligero repunte en 2011 y 2012.
El informe de Freedom House destaca dentro de su balance regional la situación de la Isla.
“Aunque Cuba sigue siendo uno de los entornos mediáticos más cerrados en el mundo, en 2016 surgieron varios nuevos sitios de noticias en la Isla y otros más establecidos ampliaron su alcance. En respuesta, las autoridades intensificaron las detenciones y la intimidación de periodistas críticos, se apoderaron de sus materiales y evitaron que algunos viajaran al extranjero a entrenamientos o conferencias. Sin embargo, el régimen no pudo impedir una mejora en el alcance y la calidad de la información disponible”, apunta Freedom House.
En general, señala EFE, la libertad de prensa en el mundo cayó en 2016 a su punto más bajo en 13 años con “amenazas sin precedentes” en países hasta ahora “modelo” como EEUU y marcados retrocesos en Polonia, Bolivia, Turquía y Serbia.
El declive se debe también al aumento de la represión en los estados autoritarios y a los movimientos de Rusia y China para tener más influencia fuera de sus fronteras, concluye este estudio que se presenta este viernes en el “Newseum” de Washington, el museo de la prensa.
En los pasados días, Reporteros Sin Fronteras colocó a la Isla en el puesto 173 de su lista de 180 países y señaló que el deterioro de la libertad de prensa en Cuba es “muy serio”.

Reedición de un libro olvidado

Alberto Lamar libroHace pocos días presentaron en Miami la segunda edición de BIOLOGÍA DE LA DEMOCRACIA(*), libro polémico que se publicó en Cuba hace 90 años, provocando una borrasca política nacional. Su autor, Alberto Lamar Schweyer (Matanzas, 1902-La Habana, 1942), fue un brillante intelectual –ensayista, periodista, narrador– que abandonó los círculos de izquierda, donde había sobresalido (fue miembro del Grupo Minorista), y se convirtió, estigmatizado por sus viejos correligionarios, en consejero del general Gerardo Machado, dictador que ha pasado a la historia con dos apelativos que lo retratan implacablemente: “el Asno con Garras” y “el Mussolini Tropical”. (Sus paniaguados lo llamaban “el Egregio”.)  En su prólogo para la actual edición de BIOLOGÍA DE LA DEMOCRACIA, Ángel Velázquez Callejas dice que este libro “debe considerarse uno de los primeros documentos teóricos escritos por un intelectual cubano sobre el pensamiento de derecha”, y a su autor lo presenta, con sobrada razón, como “uno de los autores cubanos más conspícuos de las primeras décadas del siglo XX”. Este aserto se ve avalado por el hecho de que la Introducción de las célebres MEMORIAS de la Infanta de España doña Eulalia de Borbón lleva la firma de Lamar Schweyer.

(*) CreateSpace Independent Publishing Platform, enero, 2017.

Alberto Lamar foto

Alberto Lamar Schweyer

Tzvetan Tódorov

(LIBERTAD DIGITAL-EFE, 8/2/2017) El franco-búlgaro Tzvetan Tódorov, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2008, deja a su muerte una vasta obra de notable impacto en el pensamiento de Occidente, en la que indagó acerca del poder de la empatía humana. Falleció a los 77 años tras sufrir una enfermedad degenerativa.
Tódorov ha contribuido en las últimas décadas a enriquecer el debate filosófico levantando cuestiones que están asociadas a la inmigración, el terrorismo o la xenofobia. “El enemigo se invoca en los discursos populistas demagógicos, a los que les encanta trazar ante un pueblo vengador un personaje culpable de todos los males que nos afectan. Pueden ser los inmigrantes de los países pobres o los musulmanes“, contaba el pensador en un artículo publicado en Le Monde en 2015.
“El neoliberalismo es un peligro muy próximo, porque, de momento, es la ideología de nuestros gobernantes. Hay otras ideologías que se perciben que son peligrosas, pero el neoliberalismo sustituye a la democracia, con lo cual nos encontramos en un régimen que ya no corresponde a la definición de democracia”, dijo Tódorov en una entrevista con Efe en 2014.
 “Logró vencer un enemigo de envergadura, el sistema del apartheid, sin verter una gota de sangre. Lo que hizo fue encontrar en sus enemigos ‘una luz de humanidad’ y comprendió las razones de su hostilidad y acabó por convertirlos en sus amigos”, sostuvo Tódorov sobre Nelson Mandela.
Escapó del régimen comunista búlgaro
Considerados sus trabajos un símbolo del espíritu de la unidad de Europa, del Este y del Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia, Tódorov buceó en las relaciones de alteridad (condición de ser otro) después de haber huido del régimen comunista de su Bulgaria natal.
El pensador se mudó a París en 1963, cuando contaba con 24 años, y se doctoró en Psicología en 1966. Divulgador de los formalistas rusos, Tódorov estudió semiótica y exploró las teorías de la literatura fantástica. En 1973 obtuvo la nacionalidad francesa y continuó sus trabajos como profesor e investigador del Centro de Investigaciones de las Artes y el Lenguaje de la Escuela de Altos Estudios Sociales de París.
Influenciado por las obras del escritor ruso Vassili Grossman y el francés Germaine Tillion, publicó decenas de obras en sus vertientes como filósofo, lingüista, sociólogo, historiador, crítico y teórico literario.
Traducidas a más de una veintena de países, destacan entre sus obras Elogio de lo cotidiano (1998), un ensayo en el que sostenía que “la vida moderna e industrial lleva a la degradación de la vida cotidiana. Hoy no se admiran los gestos”, como aseguró años después.
El jardín imperfecto, Memoria del mal, tentación del bien –un excepcional análisis del siglo XX–, El nuevo desorden mundial: reflexiones de un europeo, Los aventureros del absoluto, El espíritu de las Luces y La literatura en peligro son otras de sus obras destacadas.
En los últimos años, publicó La pintura de la Ilustración. De Watteau a Goya (2011), Los enemigos íntimos de la democracia (2012) e Insumisos (2015), que repasa la labor de personajes como Malcolm X, Nelson Mandela y Edward Snowden.
Después del fallecimiento de Zygmunt Bauman, en enero de este año, la filosofía occidental ha perdido a otro de sus principales pensadores. En uno de sus últimos escritos, Tódorov demandaba cordura y moderación ante un mundo cada vez más imprevisible. “Cuidado con los dos extremos: no tenemos que avergonzarnos de elegir este camino del medio”, alertaba.

Severiano de Heredia

 

En 1846 llegó a Francia, de la mano de su madre adoptiva –la ciudadana francesa Madeleine Godefroy–, un mulatico habanero de apenas diez años llamado Severiano de Heredia. Era primo de dos poetas oriundos de Santiago de Cuba: José María Heredia y Heredia, icono del romanticismo hispanoamericano y autor de la “Oda al Niágara”, y José María de Heredia y Girard, icono del parnasianismo francés y autor de LES TROPHÉES. Aquel niño antillano trasplantado a Francia llegó a ser ministro de la III República y alcalde de París, sin olvidar nunca la remota isla donde había nacido, como lo demuestra su militancia en una asociación de franceses solidarios con la Cuba independentista. La vida de este interesante y olvidado personaje –que incluso sustituyó a Víctor Hugo en la presidencia de la Association Philotechnique, dedicada a promover la superación cultural de los adultos, que aún existe– ha sido narrada, tras largos años de investigación, por el conocido historiador francés Paul Estrade en su último libro, aparecido en 2011: SEVERIANO DE HEREDIA. ESE MULATO CUBANO QUE PARÍS HIZO ALCALDE, Y LA REPÚBLICA MINISTRO. “El negro del Elíseo”, como le decían a De Heredia los racistas de su época, murió en 1901 y descansa en el cementerio parisiense de Batignolles.

paul-estrade-libro

Presentación de “Cantos y Cuentos” en Gran Canaria

cantos-y-cuentos-portadaCANTOS Y CUENTOS, mi último libro, será presentado el martes 27 del presente mes, a las 20:00h, en la librería Canaima (C/ Senador Castillo Olivares, 7, Las Palmas de Gran Canaria). La presentación estará a cargo de la escritora y periodista Belkys Rodríguez Blanco. En CANTOS Y CUENTOS, publicado en la Serie Biblioteca Cubana, de la Editorial Verbum, reúno poemas y relatos escritos a lo largo de varios años, algunos inéditos y otros aparecidos en revistas y antologías colectivas.

Entrevista a MDM en La Provincia

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ: “ME TEMO QUE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO NO CAMBIARÁ NADA EN CUBA”

mdm-foto-la-provincia-entrevistaManuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936) tuvo que dejar su tierra y venir a Canarias hace casi 25 años, tras cuestionar al gobierno de Castro como firmante de la Carta de los Diez. Cree que la muerte de Fidel no traerá ningún cambio.

Cira Morote Medina

LA PROVINCIA, Las Palmas de Gran Canaria, 27/11/2016

¿Qué sintió en el momento en el que supo que había fallecido Fidel Castro?

Ni tristeza ni alegría, porque este hombre ha estado tanto tiempo haciéndonos daño, que el hecho de que se muera ahora no creo que vaya a cambiar nada en Cuba. En realidad hace diez años que estaba fuera de combate, y en el plano personal de los cubanos que nos sentimos agraviados por él, lo mismo da que siga existiendo como que no. No me alegro de la muerte de nadie, pero eso no es un castigo, es un hecho natural, lo que me hubiera gustado es sentarlo ante un tribunal.

¿Llegó a conocerlo?

Sí, cuando se le otorgó en Cuba la Medalla José Martí a Rafael Alberti. Yo era muy amigo del poeta y cuando llegó a Cuba yo ya estaba vetado, pero él preguntó por mí, y me invitaron al Palacio de la Revolución. Allí, sentado, conversando con Alberti, llegó Fidel y Alberti fue quien nos presentó. “¿Usted conoce al poeta?”, le dijo. Y él contestó: “No, no tengo el gusto”. Entonces Rafael le explicó que yo era un poeta cubano. Fidel me preguntó mi nombre y entonces me dijo: “Ah, sí, tu nombre me suena. Has escrito cosas en el Granma”. Tenía una memoria prodigiosa, me dio la mano y eso fue todo.

¿Tuvo la oportunidad de decirle lo que pensaba de su forma de gobernar?

No, no tuve esa oportunidad.

¿Y le hubiera gustado?

Pues sí, me hubiera gustado mucho podérselo decir.

¿Cómo lo definiría?

Como un hombre muy inteligente y muy inescrupuloso. Esas dos cosas unidas son terribles, como dos armas de fuego que se juntan. Fue un hombre muy ambicioso y narcisista. En una entrevista que me hicieron para un periódico latinoamericano me hicieron la misma pregunta y contesté: “Es el actor más grande del siglo XX”. Era un animal político, lo que le interesaba era vencer, siempre vencer a sus enemigos.

En un primer momento usted creyó en la Revolución. ¿Dejó de hacerlo cuando firmó la Carta de los Diez o antes? ¿Y cuáles fueron las razones de esa decepción?

Fueron muchas las razones. Evaluaba las cosas que no me gustaban, pero siempre confié. Me decía, es un hecho humano, se cometen errores, pero se puede mejorar. Daba un plazo para que se solucionaran las cosas, pero sucedieron hechos muy desagradables que me hicieron comprender que no había nada que hacer. Lo peor que hizo Castro con Cuba y Latinoamérica fue traicionar una revolución en la que muchos millones de hombres confiamos, al convertirla en algo diferente de lo que decía. Fue una decepción muy grande.

¿Por la falta de libertad de expresión?

Por ahí se empieza, eso hace imposible expresar un pensamiento útil para que no se cometan errores. Las críticas eran recibidas por Fidel como ataques a la Revolución. No entendía que se podía disentir desde dentro y a favor. Privó a los cubanos de la iniciativa personal y el pensamiento propio. Si usted priva a todo un pueblo de la iniciativa personal y la posibilidad de emitir opiniones está desarmando a todo un pueblo. Por muy brillante que sea una persona, no puede sustituir la mente de millones de personas. Para ser revolucionario a sus ojos había que ser un criado de él.

¿Cuándo decide irse? ¿Recuerda ese momento exacto?

Sí, cuando firmé la Declaración de Intelectuales Cubanos/Carta de los Diez. Nos dirigíamos al gobierno para pedir medidas que evitaran lo que se nos venía encima, que era el Período Especial, cuando desapareció la Unión Soviética. Pasando por encima de la costumbre de ver toda crítica a la Revolución como un ataque, decidimos hacer ese documento donde pedíamos la libertad de los presos políticos, la creación de un diálogo nacional, pensaran como pensaran los actores, medidas económicas, etcétera. Nos reprimieron y todos tuvimos que ir saliendo. A mí me dieron 48 horas para abandonar el país.

¿Por qué eligió España?

Porque aquí tenía muchos amigos, entre ellos Diego Talavera [periodista y exdirector de LA PROVINCIA], que me llamaban para ver si estaba bien. Además, era mi idioma y mi cultura.

¿Cuba hubiera sido la misma sin el bloqueo norteamericano?

No hubieran sido las cosas como fueron sin el bloqueo, porque hizo alguna mella en la economía cubana, pero no fue decisivo, no fue lo que provocó el descalabro. Cuando el bloqueo existía estaba la ayuda soviética, que era de cinco mil millones de dólares anuales. Por otro lado, Cuba podía comerciar con el resto del mundo y de hecho lo hacía. Además, los Estados Unidos nunca incluyeron la venta de alimentos y medicinas en el bloqueo, sólo que imponía que tenía que hacerse la transacción pagando en efectivo y por antelación.

Se dice que la educación y la sanidad en Cuba son lo más positivo de la Revolución.

La enseñanza es buena, es cierto, y la Medicina en Cuba lo es y lo era desde mucho antes, desde el siglo XIX. Los médicos cubanos siempre han sido buenos y eso permanece.

¿Qué le parece el aperturismo que ha iniciado Raúl Castro?

Podría ser bueno si existiera la voluntad política, pero lo cierto es que después del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos la represión y la emigración han crecido en Cuba.

¿Por qué?

La represión para evitar que los descontentos puedan reorganizarse para resistir al régimen, aprovechando la situación de buenas relaciones con Estados Unidos.

¿Cómo haría una transición hacia un sistema democrático?

Abriendo gradualmente la economía, permitiendo la prensa libre y la formación de partidos políticos.

¿Y con reconciliación nacional?

Debe haber generosidad y sentido común para no prolongar el enfrentamiento violento e irracional. Pero los que hayan cometido delitos de sangre, deben ser juzgados.

¿Quiere volver a Cuba?

No, la muerte de Fidel, si tiene resultados, no los veo todavía. Todo queda ahora en manos de los mismos, que se están configurando como una monarquía hereditaria. Raúl está formando a su hijo para gobernar. Es una casta familiar, que dará paso a una casta militar, que ya está dominando la economía. Poco a poco se transformará en un régimen de capitalismo de Estado, como China y como la Italia de Mussolini, salvo que los dioses nos protejan.