El libro del desasosiego

Teódulo López Meléndez

Cuando el señor Alves –fiel servidor de nuestra embajada en Portugal, ya fallecido- puso sobre mi escritorio de Ministro Consejero O livro do desassossego escrito por “Bernardo Soares”, heterónimo de Fernando Pessoa, jamás imaginé que tendría que parafrasearlo muchos años después para describir la situación venezolana. Tampoco imaginé que Alves me había puesto delante un libro de la magnitud y de la trascendencia de aquel. En aquellos años se había abierto el famoso baúl donde el gran poeta había amontonado centenares de originales y yo le había dicho que me comprara todo lo que fuese apareciendo. Escribía yo a toda velocidad mi libro Pessoa, la respuesta de la palabra, el que sería publicado muchos años después por la Academia Nacional de la Historia de mi país (1992).

Hago la referencia porque desde aquel día cada vez que oigo la palabra desasosiego la asocio a Pessoa. Es más, creo que el poeta se apoderó de ella de tal manera que es imposible separarla de su nombre. Sin embargo, lo que los venezolanos viven día a día es una falta absoluta de sosiego que, sólo tal vez por mi compenetración con Pessoa, asocio en este texto. Lo que percibo es que les parece vivir en una irrealidad, en un estado alterado, en una incongruencia tal que los hace parecer actores de una tragicomedia. Los venezolanos flotan sobre esta nube de incontinencia y tratamos de llegar al día siguiente para encontrarnos con una nube sustituta de la anterior, y así día tras día.

El desasosiego se ha apoderado de la nación. Los venezolanos han aprendido que los países no tienen fondo y que pueden seguir cayendo indefinidamente. El día anterior fue muy malo, pero fue mejor que el hoy. Padecemos una crisis de desabastecimiento como no recuerdo, una inflación galopante que devora el dinero y los ingresos, una inseguridad que nos ha restringido en nuestros horarios y en nuestras salidas, una devaluación de hecho que trata de ocultarse penalizando a quienes hablen del dólar paralelo, una carestía que nos hace temblar y, lo peor, un empeño en seguir destruyendo.

Se prohíbe la distribución de determinados productos en la frontera, se militariza la distribución de la gasolina, se trata de enfrentar el problema despreciando a los productores nacionales y haciendo compras masivas de alimentos en el exterior, muchas de ellas en el odiado imperio. Venezuela es un imperio, el de la incongruencia, el de la desfachatez, el de la inopia más pura y perversa y, por supuesto, el de la injerencia en los asuntos internos de otros países y el de las agresiones económicas a Colombia.

Tenemos nueve años escribiendo el libro del desasosiego, pero el desasosiego está llegando a límites peligrosos. El país está sembrado en la angustia, cada hora espera una noticia mala y la noticia mala llega. Cada día se produce un hecho fuera de toda lógica, pero los venezolanos piensan que ha podido ser peor. Sin embargo, el desasosiego ha convertido al país venezolano en una bomba de tiempo. Hace unos días asistí a un centro comercial a hacer diligencias y de golpe me encuentro con las santamarías abajo; cuando logro salir la policía me advierte que me desvíe pues –según dicen- en la esquina hay un maletín con explosivos. Comento que allí no hay ninguna oficina importante. Cada día hay una historia. Cada día un sobresalto. Cada día la imposibilidad de conseguir algo. Cada día una amenaza: no habrá más pan, deberemos comer yuca, alega el dedo ex-omnipotente que desgobierna a la república.

Esta es la república del desasosiego. El desasosiego es otro elemento que nunca es suficiente, puede ir en aumento, como en efecto va. Cada día los venezolanos agregan una página al libro del desasosiego que, con paciencia inaudita, escriben y se dejan escribir. Por ello he advertido a los candidatos presurosos que anuncian sus postulaciones para las elecciones regionales de octubre que el primer deber no es ser candidatos, sino el de oponerse al régimen –ahora agregaría que poner los ojos sobre el desasosiego- y mantenerse sobre los problemas de la gente que lo demás vendrá por sí solo cuando llegue la hora de las encuestas. Por ello miro con aprehensión ese comunicado de los “intelectuales” donde apenan se limitan a pedir al gobierno transparencia, claridad y amplitud. Alegan que es en homenaje al 23 de enero de 1958 y a los intelectuales que se opusieron a la dictadura de entonces, pero no encuentro allí ni homenaje ni nada que se le parezca, ni un comportamiento como el de aquellos hombres y mujeres. No quiero ser “abajofirmante” y menos de documentos timoratos. El país requiere que sus intelectuales hablen claro, no que se refugien en bojote a hacer de declarantes pávidos.

La población es víctima del desasosiego. Las elecciones regionales están lejos, aunque celebremos el pronunciamiento de los partidos que proclaman el compromiso de presentar un solo candidato y la declaración principista de “Podemos”. Las cosas van de mal en peor. La única verdad es que no podemos tener la certeza de que esto llegue hasta las elecciones regionales. Algo huele muy mal en Dinamarca. Hay que ocuparse del desasosiego. Hay que poner sobre la mesa un proyecto de país que entusiasme. Hay que prever, olfatear los síntomas que asoman por todas partes y que huelen tan fuerte que logran opacar los fétidos de la basura que está en todas las calles de todas las ciudades. Del desasosiego a la ira hay un solo paso.

Los estudios de opinión indican que ya la población no separa al dedo ex-omnipotente de todas las desventuras que vivimos. Las encuestas señalan que el dedo ex-omnipotente va en barrena. Caminar un poco indica que la población ya no acepta a estos desarrapados que corren a aprobar apoyos sobre las FARC porque el dedo ex-omnipotente lo dijo o que se apresuran a llevar testigos de nuevo ante el disfraz de parlamento para inculpar a Nixon Moreno –el estudiante, ya graduado, refugiado en la Nunciatura Apostólica por ser culpable del primer planteamiento estudiantil que sacudió al país- o que se dedican estúpidamente a “diagramar” como es la IV Flota que los norteamericanos piensan reactivar o que se rasgan las vestiduras porque ven venir un “noriegazo”. La paranoia los hace ver helicópteros gringos bajando sobre Miraflores a llevarse al dedo ex-omnipotente por aquello del narcotráfico.

De desasosiego a barril de pólvora hay un paso. Los sectores populares –no ya sólo la clase media- padecen de falta de leche para los niños, de muerte de conductores, de asaltos en las busetas, de cobro de peaje en sus barrios, de escasez generalizada, de imposibilidad de cubrir la cesta básica. De tantas y tantas cosas que están transformando el desasosiego en profunda rabia.

Pessoa: “Lo que sobre todo hay en mi es cansancio y aquel desasosiego que es gemelo del cansancio, cuando este no tiene más razón de ser que la de estar siendo”.

http://www.webarticulista.net,
Venezuela, 30.01.08

Poemas

EX CORDE

Señor,
protege el desasosiego
de ese hombre, mira que el fuego
en sus entrañas no cese,
y bendice la penumbra
en que su faz resplandece
frente al abismo que alumbra
la luz de su ordenador.

Él es como tú, Señor,
competente y sigiloso
en su infinita faena,
e igual que tú va esparciendo
caminos sobre la arena.

No dejes de devolverle,
si algún día
la extravía,
la inquietud de que se vive,
y que de ti nunca espere
la quietud de que se muere.

(Y por más prisa que tengas,
no olvides cada mañana
asomarte a su ventana.)

Esto te pido, Señor,
para ese poeta amigo
que me sigue a todas partes
y que a todas partes sigo.

LA CASA DE DOSTOIEVKI

En tu casa, todo en orden:
la luz fraudulenta del invierno
ahuma las ventanas
y extiende su pátina sobre los muebles.

En los retratos lamidos por el tiempo
eres el mismo que compró la lámpara
y saludó al portero,
y el que trajo el caballo de madera
para el más pequeño.

Todo en orden en tu casa,
Fiódor Mijáilovich:
sobre la mesa de trabajo
yacen los restos de tus últimos insomnios
junto a los velones quemados
de la madrugada.

EL IMAGINERO DE CÁDIZ

A Nadia y Fernando Quiñones

El imaginero de Cádiz tiene su covacha
en una calle que huele a marisco y hortaliza.
A la puerta del taller, un perro enorme y triste
anuncia que allá adentro, en la penumbra
y el polvo de aquel agujero con olor a engrudo
y serrín, a masilla y esmalte, a humo, a trapo,
hay alguien: un viejo huesudo y sonriente
que apenas cabe entre sus herramientas
y asoma el rostro equino entre vírgenes
tullidas, ángeles sin alas y sin ojos,
pies de Cristo carcomidos, mantos desgarrados,
nimbos de cobre mancillados de verdín…
El perrazo sandio que nos mira, que nos huele
agónicamente y gruñe al mundo con desgana,
anuncia que allá adentro está su amo: alguien
que por unas monedas más o menos —que a lo sumo
darán para tabaco y vino— hace que a los altares
y hornacinas regresen los ausentes,
que de nuevo sangre el flaco costado del Señor,
que vuele un ángel, que lloren las Marías,
que por algún tiempo más amenacen como fuego
las espadas de los arcángeles en las tinieblas.

(Cádiz-Madrid, 1987)

MAL TIEMPO

Para Pío E. Serrano

Afuera llueve demasiado, pero
por momentos amaina el temporal,
y entonces queda goteando sobre todo
una pertinaz melancolía.

Pronostican para las próximas horas
silencios torrenciales
y al final de la jornada
una mudez en forma de nieve.

Serán inútiles las precauciones
para evitar los estragos del mal tiempo,
nos comunica el meteorólogo E. M. Cioran.

DÉCIMA A LA MUERTE DE MI PADRE

Mientras mi padre vivía,
mi ayer era mi presente:
él me servía de puente
con aquella lejanía.
Mirándolo, yo creía
en un tiempo sin pasado.
Mas, tan pronto como se ha ido,
el tiempo ha retrocedido
arrastrando lo que ha sido
adonde va lo olvidado.

NÁUFRAGO

Los sobrevivientes somos
el óxido de los naufragios.

Soy un hangar repleto de horizontes
con las hélices torcidas.

Los náufragos cavamos en la espera
un agujero donde hablar con Dios.

MDM

Defensa propia

No es sorprendente que las actuales turbulencias en la franja de Gaza, ocupada por los yihadistas de Hamás desde que a mediados de 2007 asestaran un golpe de Estado a sus rivales de Al Fatah, sean usadas por el antisemitismo para volver a inculpar de todas las fechorías imagnables al Estado de Israel. Es lo que los judeófobos, en alianza con los enemigos de Estados Unidos y del liberalismo democrático, han hecho siempre. En los días de la última guerra israelolibanesa escribí el presente artículo, que los nuevos sucesos en Oriente Próximo han reactualizado en lo básico, por lo cual hoy decido sacarlo del cajón y colgarlo aquí.

Acabo de leer un artículo del novelista argentino Marcos Aguinis en que éste dice: “Llama también la atención que cuando no se quiere tener enfrentamientos con Israel, basta con no atacarlo”. La historia demuestra que ninguno de los conflictos armados entre árabes e israelíes lo comenzaron éstos.

El que hoy nos preocupa no se aparta de la tradición. Una tradición que se inició un día después de que se proclamara, el 14 de mayo de 1948, por mandato de la ONU, el Estado de Israel. Cuando los ciudadanos judíos brindaban aún por el estreno de su largamente soñado Hogar Nacional, tropas egipcias, sirias, jordanas, libanesas e iraquíes los atacaron. Fue el primer intento árabe de echarlos al mar.

Mientras sus vecinos —atrasados entonces y ahora— invertían esfuerzos y recursos en borrarlo del mapa, Israel tecnificaba su agricultura y se industrializaba. Hoy, pese al rosario de guerras que le han impuesto y al criminal acoso de un terrorismo racista que desde hace decenios viene cebándose en su población, este pequeñísimo país (21.000 km², menos de la mitad de Cataluña) es el más desarrollado y el único democrático de la región. Desarrollo y democracia de los que también se beneficia su numerosa población árabe.

“No paz con Israel, no negociaciones con Israel y no reconocimiento de Israel”. Ésta fue la respuesta que los Estados árabes dieron en la Conferencia de Jartum, hace cuarenta años, a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, dirigida a garantizar la estabilidad en la zona. Aunque algunas fichas se han movido desde entonces, esa declaración de guerra la mantienen vigente la dictadura hereditaria siria (con influencia decisoria en el Líbano) y la teocracia medieval iraní (ahora en busca de poderío nuclear), amén de los grupos terroristas islámicos que ellas apadrinan y arman, como Hizbulá y Hamás.

Si Hizbulá, Hamás y organizaciones afines, enemigas acérrimas de las libertades democráticas, han sido y siguen siendo un ariete para la nación hebrea, también han sido y siguen siendo un cáncer en los territorios donde se asientan. Ellas han frustrado sistemáticamente, con atentados sangrientos, todos los esfuerzos que se han hecho a favor de la paz, y han atraído, una y otra vez, sobre la sufrida población de esos territorios, las furias de la guerra. A Hamás, la Yihad Islámica y los Mártires de Al Aksa se debe que el pueblo palestino no haya recuperado todas las tierras que perdió en las sucesivas guerras entre árabes e israelíes y, sobre todo, que no tenga ya su propio Estado. Un Estado con granjas y fábricas y sin escuelas de niños suicidas. Un Estado con dirigentes responsables que a los candidatos a mártires les quiten los cinturones de bombas y les den trabajo y estudio.

Si Hizbulá, que es una legión del ejército iraní insertada en el Líbano, no hubiese cumplido las órdenes de ese aventurero fascista de nombre impronunciable que desde Teherán preconiza la desaparición de Israel, la aviación israelí no estaría bombardeando nada en el Líbano. No habría muerto ningún niño ni en Qana ni en Haifa.

Hamás ha provocado la guerra en Gaza; Hizbulá, en el Líbano. Lo menos que debería exigirles el mundo a estas bandas demenciales es que dejen de escudarse tras los civiles que arrastran al desastre. Lo que no se puede pretender es que los judíos acepten mansamente un segundo Holocausto.
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Publicado en el periódico La Provincia, de Las Palmas de Gran Canaria,
el martes 1 de agosto de 2006.

La opinión ajena

No hay objetivo político, ni consideración ideológica, ni intereses económicos, ni razones éticas que puedan invocarse para justificar la apelación al terrorismo como instrumento de lucha y del narcotráfico como fuente financiera de grupos y personas. Juntos o por separado, están considerados como crímenes contra la humanidad, los delitos que generan sus acciones no prescriben y los autores reciben el repudio del mundo entero.

Oswaldo Álvarez Paz
,
“Chávez, terrorismo y narcotráfico”,
http://www.webarticulista.net
Venezuela, 21.01.2008

Contra un crimen anunciado

Acabo de leer con espanto, en el periódico digital El Imparcial, que un joven afgano de 23 años, estudiante de periodismo, ha sido condenado a muerte en su país por difundir artículos contrarios al Islam. El joven, Sayed Perwiz Kambajsh, fue juzgado a puerta cerrada y careció de defensa porque no pudo costearse un abogado y no se le proporcionó uno de oficio. A Sayed se le aplicó la ley islámica, que no reconoce la libertad de expresión, libertad que, según la información de que dispongo, sí se reconoce en la Constitución del país. La noticia añade que el vicefiscal encargado del caso, Hafizulá Jaliqyar, advirtió en rueda de prensa que serán encarcelados los periodistas que apoyen al reo.

Reporteros sin Fronteras ha pedido al presidente afgano, Hamid Karzai, que impida la ejecución del muchacho. La petición de RsF debería ser respaldada ahora mismo por los gobiernos y personalidades que se han comprometido con la Alianza de Civilizaciones, comenzando por el promotor principal de este proyecto, el presidente Rodríguez Zapatero. No se debe tolerar, en nombre del multiculturalismo ni de nada, esta espeluznante violación del derecho a la vida y a la libertad de credo y expresión. No se puede guardar silencio ante un hecho como éste sin humillar nuestras convicciones democráticas.

¿Aceptaríamos hoy, aquí, la Inquisición?

Máximo y Mínimo: mojiganga

Ayer domingo se teatralizaron en Cuba otras votaciones. No elecciones. El único que elige, ya se ha dicho mil veces, es el partido único. Es el que aprueba las listas (cerradas) de candidatos. Muchos de éstos son militantes del partido solitario. Los demás son comparsas. Pero todos terminan siendo diputadísimos con la misma misión: obedecer. En fin, nada nuevo. Lo de siempre. Volvió a ganar el partido que es, casualmente, el de los hermanos Máximo y Mínimo. El gobierno se negó a que hubiese observadores extranjeros. Llevaba razón: habrían muerto de aburrimiento a pie de urna antes de dar fe de la rutina. O sea, de eso, de la mojiganga. ¿Los nuevos diputados elegirán de nuevo presidente a Máximo? Se rumorea que sí, aunque no se sabe si lo elegirán entero o elegirán sólo las partes que aún no están necrosadas. Ahora mismo están escaneando a Máximo en el CIMEQ para precisar qué cantidad de presidente queda disponible. Se teme que aún sea mayor que la de Mínimo. El pueblo en la calle se muerde las uñas.

Reportó: Max Estrella

Terrorismo santificado

La Asamblea Nacional de Venezuela, compuesta en casi su totalidad por diputados incondicionales de Hugo Chávez, ha santificado el terrorismo reconociendo, con la abstención solamente de los siete diputados del partido izquierdista Podemos (desgajado hace poco de la coalición de gobierno), “el carácter beligerante” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), guerrillas que desde hace más de treinta años siembran la muerte y la destrucción en Colombia, por lo cual han convertido este extenso y rico país sudamericano en uno de los más turbulentos y peligrosos del planeta.

Con este desafiante e injerencista reconocimiento político a los insurrectos de Tiro Fijo y similares –con el que se pretende legitimar y de hecho se consolida el tantas veces denunciado contubernio chavista con los mismos–, la Asamblea Nacional venezolana complace, una vez más –es la función que le ha asignado el régimen–, un deseo de Hugo Chávez, quien recientemente y a cuenta de la liberación de dos mujeres secuestradas por las FARC retó a la comunidad internacional exigiendo, nada más y nada menos, que la Unión Europea y Estados Unidos borren de la nómina de organizaciones terroristas a las nombradas partidas criminales colombianas.

Está claro que Hugo Chávez no sabe qué hacer para acrecentar el vedetismo político al que tanto rédito saca y que parece amar por encima de todas las cosas. Aunque la proposición del Calígula caraqueño –más amante del circo que el romano– ha de tener no pocos seguidores en este mundo cada vez más gelatinoso, donde principios esenciales de la convivencia civilizada se relativizan y desdibujan sin cesar en manos de sectarismos de diverso cuño, esperemos que todavía haya la suficiente reserva de sensatez que impida el blanqueo moral de pandillas armadas dirigidas por aventureros ansiosos de poder; pandillas que en América Latina, desde el período de apogeo de la revolución cubana y entonces tuteladas por ésta, practican los delitos comunes más execrables –asesinatos, secuestros, tortura, extorsiones, narcotráfico, trapicheo con armas– en aras de la lucha “revolucionaria”. Pandillas que se llaman FARC, ELN o Sendero Luminoso y cuyas primeras víctimas son las clases a las que, según su retórica marxistoide, quieren redimir.

En relación con este tema, recomiendo la lectura de El furor y el delirio (Tusquets Editores, 2004), libro donde el ex guerrillero argentino-cubano Jorge Masetti expone su aleccionadora experiencia. Como el frustrado Masetti, muchos somos los que podemos dar fe de lo que sufren los pueblos cuando sujetos habituados al ejercicio del crimen bajo palio redentorista consiguen treparse al gobierno.

Desde su aparición, las FARC y el ELN no han hecho otra cosa, con la temprana complicidad de Fidel Castro y hoy de su epígono bolivariano, que sabotear sañudamente, sin escatimar sangre, no una tiranía, sino los esfuerzos de la nación colombiana –por fortuna exitosos, pese a todo– para mantener el funcionamiento de las instituciones democráticas y conjurar la bancarrota del país.

Sería una catástrofe moral, hoy por hoy improbable, que estas delictuosas sectas armadas dejasen de ser consideradas, y combatidas, como lo que son: manaderos de terrorismo. Me temo que Chávez, por el momento, tendrá que conformarse con la obediencia de su asamblea de títeres.