Ignacia de Lara

Ignacia de Lara libroDías atrás, en la Casa Museo Tomás Morales, en el pueblo grancanario de Moya, me obsequiaron con un libro titulado IGNACIA DE LARA. PERFIL BIOGRÁFICO. OBRA POÉTICA Y OBRA EN PROSA, editado por el Cabildo de Gran Canaria y debido al meticuloso trabajo investigativo de María Inmaculada Egüés Oroz, profesora de la Universidad de las Palmas. Gracias a este libro me enteré de la existencia de Ignacia de Lara Henríquez (Las Palmas de G. C., 1880-1940). Apena comprobar cómo ha estado tantos años olvidada por sus coterráneos esta extraordinaria mujer –generosa, brillante, valiente y culta– que dejó una obra en verso y prosa pletórica de vida y practicó su fe cristiana poniéndola al servicio del avance social. Comparto con ustedes este conmovedor poema de Ignacia de Lara:

TRISTEZA

¡A la par que la tierra irá llenando
las ya desiertas cuencas de mis ojos,
de sus arterias seguirá lanzando
el borbotón de los claveles rojos!

Y seguirá la roca acantilada
irguiéndose gentil, medio velada
a veces por las brumas,
y seguirá tenaz el oleaje
lanzándose furioso al abordaje
con sus garras de espumas.

Mi parcela de lumbre, indiferente
el sol repartirá serenamente
al renacer el día,
y el borbotón de luz cada mañana
arrancará el cristal de mi ventana
chispazos de alegría.

Los suspiros irán diciendo al viento
las estrofas que dicta el sentimiento
a cada corazón,
y habrá una ardiente pulsación gigante
arrancando de un pecho palpitante
un grito de emoción.

¡La primavera seguirá tornando
en cada año amorosa celebrando
sus nupcias con el sol,
y habrá cantos de amor entre el ramaje
y teñirán la gloria del paisaje
ocasos de arrebol!

¡Cuando apagada esté mi ardiente hoguera
podrá el destino hacer que esté a mi vera
un rosal florecido,
y en bandadas al sol irá volando
como lluvia de pétalos girando
la floración del nido!

¡Volverá con su puro y grato ambiente
con su atracción de hogar, dulce y caliente
¡la alegre Nochebuena!
y del abuelo al nieto eslabonado
quedará el cerco familiar cerrado
en torno de la cena.

El eco de mi cantar lanzado al viento
volteará diluyéndose su acento
allá en la lejanía,
la luz después desplegará su gama…
¡un aliento de nardos y retama
irá aromando el día!

Las almas soñadoras, que son ascua,
en todo alegre amanecer de Pascua
algún calor pondrán,
en el recuerdo sepultado y yerto
del triste pelotón de los que han muerto
¡y nunca volverán!

A esas almas suplico en mi agonía
que al llegar esa fiesta ¡que fue mía!
evoquen mi memoria;
¡esa limosna espiritual les pido!
para cuando me vaya hacia el olvido…
¡sin nombre y sin historia!

(24 de diciembre de 1932)

El último amor de Paul Valéry

valery-fotoPoeta de gélida perfección, Paul Valéry (1871-1945) cayó fulminado, al final de sus días, por una suerte de amor fou terrible y total. Su musa, 30 años menor, acabó abandonándole. Dos meses después, Valéry moría dejando un conjunto de 150 poemas inéditos, Corona & Coronilla, rescatados en Francia el año pasado y que lanza ahora Hiperión en versión del propio editor, Jesús Munárriz. El Cultural rescata su historia y anticipa los versos más encendidos.

Blanca Berasátegui

(EL CULTURAL, EL MUNDO, España, 17/11/2016) Amor hasta la víspera de la muerte. El poeta Paul Valéry vivió los últimos siete años de su vida una intensa y secreta historia de amor, que le colmó de ternura, de poesía y desgarro, por este orden. Su amada, Jeanne Loviton, novelista, independiente, culta y de ajetreada vida sentimental, le hizo tensar al poeta su vena más lírica y escribir al final de su vida centenares de poemas de amor, desconocidos e inéditos desde entonces. Muchos de ellos, hasta 150, han sido recogidos en el libro Corona & Coronilla (en español en el original), que publicará Hiperión en edición bilingöe dentro de unos días.

Él tenía 67 años y ella 35. Fue en París y en 1938 cuando se conocieron. Paul Valéry era ya por supuesto el gran poeta y el influyente pensador que fue, y Jeanne Loviton (“Jean Voilier” firmaba sus novelas) era una abogada divorciada, dueña de editoriales jurídicas y de un largo y documentado recorrido amoroso entre conocidos escritores de la época. De repente, todo cambia. Un Valéry distinto, otro hombre, bien lejano del agudo poeta cerebral, amante de disquisiciones filosóficas y científicas, se nos revela en Corona & Coronilla. Aquí está el Valéry enamorado y sensual, hipersensible, el hombre inseguro y temeroso de perder lo alcanzado: “ oh triunfo de mi ocaso, que doras mi crepúsculo con mirada de amor”. Cuando Jeanne lo abandonó, siete años más tarde, para casarse con el editor Robert Denoël, acusado por cierto de colaboracionista y más tarde asesinado, el poeta sólo sobrevivió dos meses a su tristeza.

¿Por qué estos poemas de amor de Valéry han quedado hasta ahora descolgados de su bibliografía? Poco comprensible, porque los especialistas de Valéry conocían su existencia y, sobre todo, porque el poeta, con su lucidez intelectual intacta, los corrigió y dejó escrito que “hay buenas cosas en este montón, este pobre montón de horas devotas y cantarinas… Sí que valió la pena. Forma un conjunto como no hay otro, creo, en nuestra poesía”.

El editor y traductor de la obra, Jesús Munárriz, achaca el secretismo que rodeó la existencia de estos poemas a que “su musa fuera una persona conocida y muy controvertida, una mujer envuelta en escándalos -Celine incluso le acusó de ser cómplice del asesinato de su marido- y que además viviera mucho tiempo”. Lovitón murió en efecto en 1996, con 93 años.

Los originales de los poemas, muchos más de los que se publican ahora, (algunos han sido censurados por “excesivamente explícitos”, según el editor francés, que no tuvo fácil el permiso de su publicación) fueron subastados y vendidos a las universidades de Austin (Texas) y Keio ( Japón). Quedan, al parecer, miles de cartas que algún día verán la luz.

La publicación de Corona & Coronilla es pues un acontecimiento y dibuja de otro modo el retrato de un hombre siempre atento a su proceso mental y creador. Ni rastro de estos poemas en sus Cuadernos, ese gran diario intelectual -28.000 páginas- que el poeta fue escribiendo dia a dia, “entre la lámpara y el sol”, durante 51 años. Ahora sabemos que había más. Estaban ocultos sus poemas de amor, “tesoros ciertos que funden los cuerpos”.

[QUERIDO VENENO MíO]

¡Querido veneno mío,
todo, todo en ti, la carne,
la profunda cabellera,
la Venus de tu garbeo
y la Psique de tu espíritu,
y el corazón que me entiende,
que parece responderme,
todo en ti, todo me quema,
me enloquece por unirme
a ese caudal de emoción!

[LO SIENTO, AMOR, PERO NO…]

Lo siento, amor, pero no, no son flores,
rosas no son, ni crespos crisantemos,
son versos que imaginan que me amas,
versos sin más, tontos como las lágrimas.

Lo siento, amor, no son flores, tampoco
claros diamantes ni piedras de color
para entibiarse con tu dulce calor;
son versos que a tu paso voy sembrando.

Los voy robando a esa punzante pena,
pena por ti que siempre hacia la noche,
no importa dónde esté, festivo el rostro,

se hinca en mi ser y lo hace estremecerse…
Ah si pudieran, tan pronto como se hacen,
huir de mi cabeza hacia tu corazón…

A LA PROFUNDA ROSA

Umbría y honda rosa, fragante gruta en sombra,
oh Rosa de placer, cuyo placer es llanto,
rosa húmeda a la espera de una caricia errante
por sus bordes de cáliz donde la carne es flor,

con tu agua deliciosa, oh blanda Rosa, embriaga,
hasta el divino exceso de la dicha animal,
a un corazón que huyendo de la horrible aventura
de vivir, el veneno de su extraño mal bebe…

Deja que en ti se fundan los labios favoritos
cuya labor tan tierna y sinuosa aviva
en ti cada vez más, siempre más dulcedumbre;

mientras que la belleza que te lleva palpita
y palpitante inspira una ternura hermana
que su suspiro llama y que se precipita…

[ERA HERMOSA, CON UN CORAZóN LLENO…]

Era hermosa, con un corazón lleno de contrastes:
le gustaban los patos, el amor, los pederastas
que llevan el correo en bandeja de plata.
Seguía los cursos de los Maestros, pero soñando
en una lección bien distinta, en claridades menos austeras,
en tales enseñanzas de otras complementarias,
en tal saber, seguido en la sombra, de un suspiro.
Era tierna. Era dulce acurrucarse
voluptuosamente, como una gata, en Ella.
Ver cómo iba muriendo el día en su pupila
muy cerca, y esperar en silencio el amor.

[DE TUS FRUTOS, OH JEANNE, FRESA…]

De tus frutos, oh Jeanne, fresa, durazno, almendra,
conocemos el tierno y potente sabor:
son frutos que han crecido gracias a tu fervor,
que se aprietan, se muerden, se chupan, beben, besan.

El jugo de Ternura más el zumo de Amor,
mientras va canturreando el alma con el alma,
al exprimir tus frutos, uno brota, otro cae,
y tanto uno como otro en tu sedosa estancia.

IL DISPERATO

Lo que será, pronto ya no será;
mañana está muriendo en este mismo día:
detrás de mí, que perderé lo que amo,
huye en verdad el flujo del tiempo por venir.

Días que llegaréis, estáis ya concluidos,
gentes que naceréis, hijos que el amor siembra
en el futuro con colores de poema,
muertos estáis, pues viviréis superfluos.

La vida es rica en falsa pedrería;
si acaece que la hora te sonríe
detén a la esperanza, una vieja fulana:

bajo su maquillaje mira la eterna mueca,
retén tu boca, o teme que al llegar la mañana
descubras que has besado a una inmunda babosa.

Leonard Cohen (R.I.P.)

leonard-cohen-fotoLeonard Cohen era un juglar de la época clásica que cantaba sus poemas en el parking de los supermercados. Ha muerto… dicen los periódicos.

DESTINO

Quiero que tu cálido cuerpo desaparezca
educadamente y me deje solo en la bañera
porque quiero considerar mi destino.
¡Destino! ¿por qué me encuentras en esta bañera
ocioso, solo, sin lavar, sin siquiera
la intención de lavarme excepto en el último momento?
¿Por qué no me encuentras en lo alto de un poste de teléfonos,
reparando las líneas que van de ciudad a ciudad?
¿Por qué no me encuentras cabalgando a través de Cuba,
un hombre gigantesco con un machete rojo?
¿Por qué no me encuentras explicando máquinas
a pupilos poco privilegiados, españoles negroides,
contentos de que no sea un cursillo sobre escritura creativa?
Vuelve aquí pequeño y cálido cuerpo,
es la hora de otro día.
El destino ha huido y yo te elijo a ti
que me encontraste mirándote fijamente en un almacén
una tarde hace cuatro años
y has dormido conmigo desde entonces.
¿Qué te parecen mis ojos de pescador después de todo este tiempo?
¿Soy lo que esperabas?
¿Acaso estamos demasiado tiempo juntos?
¿Acaso se avergonzó el destino ante la doble toalla turca,
nuestro conocimiento de nuestras pieles,
nuestro amor que es proverbial en todo el bloque,
nuestro acuerdo de que en cuestiones espirituales
yo debo ser el Hombre del Destino
y tú la Mujer de la Casa?

LEONARD COHEN

Una poetisa injustamente olvidada

El pasado agosto se cumplieron 110 años de la muerte de la poetisa, prosista y traductora Mercedes Matamoros (Cienfuegos, 1851-La Habana, 1906), una de las voces femeninas más intensas y audaces de la poesía cubana. Para recordarla, comparto con ustedes dos sonetos suyos que revelan su talento y, sobre todo, su fuerte personalidad. El primero, “La muerte del esclavo”, fue escrito en 1879, siete años antes de que en Cuba se aboliera la esclavitud.

LA MUERTE DEL ESCLAVO
Por hambre y sed y hondo pavor rendido,
del monte enmarañado en la espesura,
cayó por fin entre la sombra oscura
el miserable siervo perseguido.
Aún escucha a lo lejos el ladrido
del mastín, olfateando en la llanura,
y hasta en los brazos de la muerte dura
del estallante látigo el chasquido.
Mas de su cuerpo de la masa yerta
no se alzará mi voz conmovedora
para decirle: –¡Lázaro, despierta!–
¡Atleta del dolor, descansa al cabo!
Que el que vive en la muerte nunca llora,
y más vale morir que ser esclavo.
TORMENTO
Yo no puedo vivir sin contemplarte,
ni puedo ser dichosa sin oírte;
¡alas no tengo yo para seguirte!
¡voces no tengo ya con que llamarte!
¡Quisiera ser voluble para odiarte;
quisiera tener fuerzas para huirte;
esquivez y desdenes para herirte;
orgullo y dignidad para olvidarte!
Mas no me atrevo ningún daño a hacerte
¡yo no puedo dictar fallo de muerte
Contra el tirano cruel que me tortura!
Medito mi venganza hora tras hora,
¡y en lo íntimo del pecho que te adora,
para ti, caro bien, solo hay dulzura!…

De interés para los lectores de poesía

ant-poesia-hispanoamericanaLa editorial Visor, de Madrid, en su colección La Estafeta del Viento, publicó en 2008 Juegos de manos (Antología de la poesía hispanoamericana de mitad del siglo XX). El extenso e ilustrativo prefacio y la selección de poetas y textos se deben a los críticos, investigadores y profesores universitarios Ángel Esteban y Ana Gallego Cuiñas. En las 1176 páginas de esta muestra continental se incluyen cincuenta y cinco autores:

ARGENTINA: Alberto Girri, Olga Orozco, Roberto Juarroz, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik. BOLIVIA: Jaime Sáenz, Eduardo Mitre. COSTA RICA: Eunice Odio. COLOMBIA: Fernando Charry Lara, Álvaro Mutis, Darío Jaramillo, Juan Gustavo Cobo. CUBA: Gastón Baquero, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Carilda Oliver Labra, Roberto Fernández Retamar, Heberto Padilla, Manuel Díaz Martínez, Luis Rogelio Nogueras. CHILE: Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Óscar Hahn, Raúl Zurita. ECUADOR: Jorge Enrique Adoum. EL SALVADOR: Claribel Alegría, Roque Dalton. HONDURAS: Roberto  Sosa. MÉXICO: Rubén Bonifaz Nuño, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Homero Aridjis, Marco Antonio Campos. NICARAGUA: Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli. PARAGUAY:Elvio Romero. PERÚ: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos. PUERTO RICO: Francisco Matos Paoli, Hjalmar Flan. URUGUAY: Mario Benedetti, Idea Vilariño, Amanda Berenguer, Ida Vitale, Washington Benavides. VENEZUELA: Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo.

3 poemas de Juan Carlos Flores

juan-carlos-flores-fotoJuan Carlos Flores (La Habana, 1962), el poeta hallado muerto en su domicilio habanero hace unos días, es considerado por los conocedores de su obra “una de las voces más importantes y singulares de la poesía cubana actual”. Aparece entre los fundadores del proyecto cultural OMNI-Zona Franca y “llamó la atención inmediatamente por sus intervenciones públicas en Festivales de Poesía abordando la necesidad de reivindicar en Cuba los derechos de la sociedad civil” (YusnabyPost). Flores obtuvo dos premios nacionales (el de la Unión de Escritores y el de la Crítica) por su libro LOS PÁJAROS ESCRITOS. MDM

ARDILLAS

Las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/ los que venimos para admirar a las ardillas/ porque necesitamos algo en qué depositar nuestra capacidad de admiración/ las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/ los que venimos para admirar a las ardillas/ porque necesitamos algo en qué depositar nuestra capacidad de admiración/ sí somos hombres hermosos y somos seres deformes/ las ardillas juegan sobre el árbol indiferentes a nosotros/

ANTÍLOPES

He soñado con antílopes: sobre el plano policromático se desplazaban y eran felices y eran libres. Yo que con frecuencia tengo las atroces pesadillas de vulgar novela policíaca y escribo para hacer más tenue, más llevadero el horror de vivir, puesto que entre mis pesadillas y lo real hay un vínculo. He soñado con antílopes: sobre el plano policromático se desplazaban y eran felices y eran libres.

PATINADORES

“los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen”. (las patinetas se fabrican en serie y no se diferencian las unas de las otras, las personas se fabrican según método antiguo antes del nacimiento de la industria y son muy diferentes las unas de las otras). “los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen”. (grupo, no pertenezco a ningún grupo y no me reconozco en ningún grupo, mi verdadero y único amigo es dios ausente, la sensación de soledad se haría más intensa si yo saliera a caminar y me detuviera frente a la iglesia tamaño caracol). “los patinadores cruzan rápido sobre el asfalto y desaparecen con la misma velocidad con que aparecen”.

JUAN CARLOS FLORES

Poemas del siglo XX

Heberto Padilla carEN TIEMPOS DIFÍCILES

A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
esta es, sin duda, la prueba decisiva.

Heberto Padilla

(Cuba, 1932-2000)