EN CUBA / Quejas de intelectuales críticos

CARTA EN RECHAZO A LAS ACTUALES OBSTRUCCIONES Y PROHIBICIONES DE INICIATIVAS SOCIALES Y CULTURALES

“Cuando vinieron buscando a los judíos, yo callé pues no era judío;
cuando vinieron buscando a los comunistas, yo callé pues no era comunista;
cuando vinieron buscando a los sindicalistas, yo callé pues no era sindicalista;
después, vinieron buscándome a mí, y nadie habló”.

Niemöller

Poco tiempo después de haberse realizado exhaustivos análisis “públicos” del período “gris” de nuestra historia reciente, se respira en Cuba el aliento de la re-pavonización. Sin intención de atribuir responsabilidades universales a ninguna persona o institución en específico, hemos tomado nota de una serie de hechos que dan fe de un clima de incremento del control burocrático-autoritario y de obstrucción de iniciativas sociales. Cada uno de ellos por separado recuerda algunas conocidas prácticas de la década del ´70. Aquí resumimos algunos de los que conocemos mejor.

  • Obstrucción de la participación de un grupo de compañeros que llevaban consignas ecologistas y socialista-autogestionarias en la manifestación por el Primero de Mayo del 2008; algunos de los cuales fueron posteriormente separados de sus centros de trabajo;
  • Prohibición de un espacio de debate estudiantil sobre temas políticos y sociales de nuestro país desde posiciones Socialistas, reconocido inicialmente por el departamento de filosofía del Instituto de Ciencias y Tecnologías Aplicadas (INSTEC), que culminó con la expulsión de una estudiante de las filas de la FEU, y la separación de un profesor de dicha institución;
  • Separación de su centro laboral y de las organizaciones políticas donde militaban a varios trabajadores, por recibir y/o publicar críticas propositivas en el espacio digital Kaos en la Red (socialista y contrahegemónico); alegando la institución el uso incorrecto de la red digital;
  • Continua exclusión de los artistas del género hip-hop underground de los espacios públicos, escenarios y medios de comunicación social, así como casos puntuales de persecución policial de algunos de esos artistas;
  • Obstrucción de la entrada libre de público a las últimas sesiones de debates abiertos del Último Jueves, organizados por la revista Temas;
  • Obstrucciones, detenciones e impedimentos, a raíz de la marcha-performance contra la violencia convocada autónomamente el 6 de noviembre del 2009;
  • Presiones sobre el proyecto Esquife, organizador del Encuentro Teórico Medios Digitales y Cultura, y exigencia de control de acceso de público al espacio del evento;
  • Conato de acto de repudio, con presencia de la policía y de ambulancias, contra el proyecto autónomo OMNI-Zona Franca y su expulsión del espacio que ocupaba desde hace 10 años, en la Galería Fayad Jamís de Alamar, así como la retirada de apoyo al Festival Poesía sin Fin por parte de los funcionarios del sector cultural;
  • Separación de su centro de trabajo en la Televisión de Granma de dos trabajadores alegando trasmisión de un “material pornográfico” (obra vanguardista premiada en varios eventos auspiciados por el ICAIC), acto que suscitó una declaración de protesta de la UNEAC provincial.

Todos estos hechos tienen un rasgo común, se trata de acciones desde la “institucionalidad oficial” contra iniciativas culturales caracterizadas por el compromiso activista en pro de una autonomía solidaria. Vemos con gran preocupación la posibilidad de que este tipo de actos desacertados y esterilizantes se generalicen como tendencia. Sentimos en ellos el resurgir de un pensamiento que creíamos ya desterrado de la vida cultural de nuestro país.

Nos posicionamos en contra de tal represión silenciosa que está afectando aproyectos y personas cuyo único “error” ha sido el de llevar a cabo iniciativas que no fueron “orientadas desde arriba”.

Si el capitalismo es el poder del capital frente a la gente de a pie, entonces estamos en contra del capitalismo, y si el “socialismo” es el poder de una burocracia en contra del resto de la sociedad, entonces también estamos en contra de este “socialismo”. Pero el socialismo no tiene que ser esto, el socialismo que nos entusiasma es el proyecto que socializa –comparte– todos sus recursos, donde todos tenemos igual acceso al ejercicio del poder; y no crea alguien que nos referimos a una utopía: ya hay por ahí algunos hogares y colectivos que hacen realidad estas prácticas.

La creciente política de concebir a aquellos que piensan y actúan diferente a “lo orientado” como “disidentes”, “mercenarios” o “contrarrevolucionarios” no afecta en lo más mínimo a la contrarrevolución real, cuya imagen más bien se fortalece, al dejar muy poco espacio para la crítica socialista en la aplicación de la consigna “conmigo o contra mí”. Al no practicarse el merecido respeto por la diversidad, también se está resquebrajando la unidad del proceso revolucionario.

El único remedio para tratar de evitar las nefastas consecuencias que vislumbramos, es promover el diálogo cultural, el respeto a la autonomía y a las capacidades auto-organizativas y gestionadoras de proyectos y personas que emergen en nuestra sociedad. También resulta imprescindible reconocer que la situación actual reclama vínculos de nuevo tipo entre los actores político-culturales cubanos, frente a la emergencia irreversible de nuevos hechos sociales, como las tecnologías digitales o la imposibilidad del aislamiento del país bajo una “urna de cristal”.

En las actuales circunstancias, es imprescindible empeñarnos e incluso arriesgarnos a cuanto esfuerzo sea necesario para salvaguardar los contenidos de nuestro proyecto de liberación social. Hoy nuevamente cobran valor las palabras de Martín Luther King cuando decía «Cobardía hace la pregunta: ¿es seguro? Conveniencia hace la pregunta: ¿es política? Vanidad hace la pregunta: ¿es popular? Pero la consciencia hace la pregunta: ¿es correcto? Y llega un momento en que uno debe tomar una posición que no es ni segura, ni política, ni popular; pero uno debe tomarla porque es correcta».

Esta declaración rechaza todo intento de silenciar a las personas y proyectos que trabajan en la búsqueda de la transformación social hacia un «mundo donde otros mundos sean posibles». Revolución y cultura sólo tienen sentido si son sinónimos de crítica y creación.

La Habana,18 de diciembre de 2009.

Si usted desea adherirse a esta carta a nombre propio o a nombre de algún proyecto, puede hacerlo en cualquier momento. Para ello envíe un correo electrónico a suscripcionesahora@gmail.com con su nombre completo y el de su proyecto (si lo desea), su nacionalidad y brevísima información que permita  identificarlo. Poner en el asunto del email: SUSCRIBO

OBSERVATORIOCRÍTICO (25/12/2009).

Adhesiones a la carta

Lista de personas firmantes  (ordenados alfabéticamente). (27 firmantes, 28/12/2009):

Angel Vale González, Armando Chaguaceda, Carlos Díaz Caballero, Carlos Simón Forcade, Daisy Valera, Delonis Escalante Rodríguez, Dmitri Prieto Samsónov, Erasmo Calzadilla Rodríguez, Esteban Díaz, Félix Guerra, Hibert García Jordá, Hilda Landrove Torres, Irina Echarry Campo, Isbel Díaz Torres, Jimmy Roque Martínez, Jorge Luis Acanda González (el joven), Karel Negrete Vázquez, Luis Amaury Rodríguez Ramírez, Manuel Castro Rodríguez, Mario G. Castillo Santana, Marlene Azor, Miguel Arencibia Daupés, Ovidio D´Angelo Hernández, Pedro Campos Santos, Rubén Lambida Balmaceda, Yenisel Rodríguez, Yusimí Rodríguez López.

Lista de grupos o proyectos firmantes (ordenados alfabéticamente):

Cátedra Haydeé Santamaría, El Guardabosques, Grupo de Estudios Culturales Nuestra América, Observatorio Crítico, Socialismo Participativo y Democrático.

MENSAJE DE FIN DE AÑO

Teódulo López Meléndez, Caracas.

Termina la primera década de un siglo y podemos asegurar que el valor fundamental que se ha puesto en discusión ascendente ha sido el de la ciudadanía. El reclamo por el cambio de los viejos paradigmas que guiaban el comportamiento político ha estado presidiendo de manera insistente el mundo inmenso de la comunicación interpares.

La vieja democracia representativa ha sido señalada como perteneciente a otra centuria, a otro proceso socio-histórico-económico. Las decisiones se aproximan cada vez a más a una voluntad colectiva formada de manera inédita y por medios insurgentes.

Hemos vivido en estos diez años la agonía de un viejo mundo y los balbuceos de otro. El economicismo estalló, no sólo como repetición de una crisis puntual, sino como el brote de exigencias de edificación de justicia en el mundo económico.

Hemos asistido, quizás de manera imperceptible, a los indicios de reorganización de la distribución del poder y a modificaciones en su esencia misma.

Hemos visto -inclusive en el día de Navidad- brotes de intolerancia, violaciones a los derechos humanos, pero al menos la humanidad no ha asistido del todo impasible a estas incidencias de un trasnocho ideológico que como polución pervive en el aire planetario y se arrastra persistente sobre la medición del tiempo.

En nuestro país venezolano ha sido la década de una incidencia histórica muy parecida a una repetición de lo que ha sido nuestro pasado. Podemos admitir que aún no se conforma una voluntad nacional coherente de salto hacia adelante. Se perciben confusiones, incongruencias, no asimilación plena del desafío hacia lo político que planteo la ocurrencia de este suceso plenamente explicado por un comportamiento que lo generó y por una sociedad abstraída de todo interés por el destino colectivo. La multiplicidad que como un torbellino nos sacude se parece más bien a un brote anárquico, a una incoherencia improductiva, a una asimilación distorsionada del nuevo papel ciudadano protagónico que aún no ha madurado.

La tendencia venezolana a que cada año que llega será peor que el anterior no se modificará en 2010. Este diciembre triste nos ha indicado lo que nos espera. El torbellino del caos aparece en el horizonte como una visión de tornado que gira amenazante. Amalgamar las partes dispersas de este conglomerado social requiere aún del cemento y de la voluntad, de una maduración que es parsimoniosa, de un asegurar de posibilidades que aún se sitúa  en el territorio de la incógnita.

No obstante, hay que admitir que las lecciones de la historia indican cohesiones rápidas, impensadas, sorprendentes. El maniqueísmo de pesimismo u optimismo debe ser reemplazado por la atención que no descansa, por un alerta permanente, por lo que he denominado durante esta década como “una interrogación ilimitada”. Debemos preguntarnos aunque muchas de las demandas no obtengan respuestas, dado que la falta de respuesta lo es al obligar a una reformulación de los términos de su lanzamiento, a una modificación de las palabras que usamos para redactarlas, a una alteración de las palabras y de la sintaxis de las frases.

La asunción de una nueva cultura puede parecer un largo proceso y de hecho lo es, sólo que el empuje humano lleva a la determinación antes de que esté plenamente constituida y obliga a su asimilación plena a una velocidad no sujeta a previsión ni cálculo. Se debe partir que es hacia delante que se marcha, nunca hacia atrás.

En sustitución de un “Feliz Año” que escapa a las proyecciones del análisis digo que estaré en el 2010 con la mente puesta en mi país, como lo estuve en la década que termina. Es poco, lo sé.

EL PODER DE CREAR

Teódulo López Meléndez, Caracas.

Teódulo Los analistas que se han ocupado del poder lo instituyen como esencial a la cohesión humana. Es potestas y auctoritas. Se le puede identificar con fuerza o con autoridad. No obstante hay un paradigma premoderno del poder y otro atribuible al siglo XVIII. Esto es, ya el poder no controla por infundir miedo sino a través de instituciones de gobierno. Se ejerce por la vía jurídica, por la vía de la conciencia social o por la vía de la imposición histórica.

Poder significa, desde Max Weber, imponer la propia voluntad, aún contra toda resistencia y cualquiera sea el fundamento. Quizás de aquí provenga el cruce de los conceptos de poder y dominación. El poder para los marxistas es atribuible a la capacidad de una clase social de realizar diferentes objetivos específicos. Hanna Arendt consideraba opuestos violencia y poder.

El ejercicio del poder se ha hecho así inherentemente conflictivo. Este concepto de poder se ha hecho ineficaz. Arendt le dio su toque cuando lo llamó la capacidad de actuar concertadamente. Es lo que otros autores han llamado “poder con”. Lo que debemos derruir es el poder como “poder sobre”. Foucault habla de una convocatoria más bien a una serie indefinida de distribuciones horizontales de poder.

La crisis de las instituciones obsoletas pueden conducir al extremo del horizontalismo absoluto, pero está claro que la falta total de organización no funciona, lo que puede replantear épocas autoritarias en respuesta al desorden. A su vez, el desprecio justificado por los dirigentes puede plantear la aparición de lo que se ha dado en llamar “el poder de la referencia social”, una no perteneciente a quien la tiene sino a la gente que la otorga o la quita.

No podemos extender el concepto de poder de la modernidad a la posmodernidad por una razón muy sencilla: el hombre no es sólo un depositario de derechos sino un “empoderador” que gestiona. Foucault es el contemporáneo más próximo que se ha ocupado del poder. Ya hemos visto como habla de “distribuciones horizontales”. En efecto, el poder vertical es resistido por una red de redes en la era presente de lo tecnológico que coadyuva a la sustitución de una sociedad informada por una sociedad comunicada.

La identidad entre poder y dominación ha llevado a este dañino paradigma del poder como “poder sobre”. Los rasgos del poder desafiado por una cultura que llama al intelecto a “empoderarse” en imbricación con los demás del devenir histórico apunta ahora al nuevo paradigma del poder como  “poder hacer”, uno que podemos definir como el poder como un derecho de creación.

MIS MAESTROS ESPAÑOLES

Estos párrafos están destinados a un libro que prepara mi viejo amigo Ángel Esteban, profesor de la Universidad de Granada y gran conocedor de la literatura cubana. El libro reunirá textos de diversos autores sobre un tema caudaloso: los vínculos entre las respectivas literaturas de España y Cuba.

“El león está hecho de carnero asimilado”. Éstas son palabras de Valéry que aluden al fenómeno indudable de que los poetas mayores se alimentan de otros no tan grandes como ellos. Estoy convencido de que los poetas de todas las envergaduras están hechos de poetas de todos los tamaños. En mi caso creo que, aunque no poco provecho obtuve de los innumerables que he devorado, estoy básicamente hecho de unos cuantos leones más o menos bien digeridos, en su mayor parte españoles.

No hace mucho le dije a un periodista que me entrevistaba para el diario La Opinión de Tenerife: “Comencé a escribir poemas, siendo un adolescente, bajo el influjo de Bécquer. Lo primero que me atrajo de él es que en su verso la hondura no impide la transparencia. Luego, cuando lo estudié, supe que con sus Rimas fue uno de los iniciadores de la poesía moderna en español. Esto es lo que intento explicar en el prólogo que escribí para la edición comentada de las Rimas a que usted se refiere, publicada por la editora Akal hace dieciséis años”.

Pero si el romántico sevillano me dio la pauta para comenzar a pergeñar mis primeros poemas, otros bardos españoles me habían atraído antes, y de tal modo, que a ellos debo el nacimiento de mi devoción por la poesía. Me refiero principalmente a ese dúo de sentidores vitalistas, tan disímiles en el ramaje y tan similares en la raíz, que son Jorge Manrique y Francisco de Quevedo. Leyéndolos descubrí, y acogí entre mis preocupaciones, siendo yo jovencísimo, el algoritmo existencial vida-muerte-olvido –la obsesión más aguda y latente en mi poesía–, y constaté la suerte de contar para mi uso y disfrute con un taller tan bien equipado como es el idioma que ambos, con otros clásicos ibéricos antiguos y modernos –Berceo, el Marqués de Santillana, Lope de Vega, los Machado, León Felipe, el Dámaso Alonso de Hijos de la ira…–, me cedieron. No es sorprendente, pues, que José Lezama Lima, al dedicarme un ejemplar de su Poesía completa, anotara que en mi escritura “el hueso quevediano se une con las brisas habaneras”.

A lo largo de mi vida intelectual me he mantenido en contacto, provechoso, con la literatura española –bastante poco atractiva para la mayoría de los escritores cubanos desde finales del siglo XIX hasta hoy, más interesados en la francesa y la anglosajona–, cuya influencia en mí ha sido tan fructuosa que siempre se me ha visto como el más “hispano” de mi generación, aunque me parece que no es desdeñable lo que he llegado a digerir de algunos leones franceses. Por ejemplo, en primerísimo lugar, de Apollinaire, Valéry y Prévert, a los que sigo degustando.

En un libro de recuerdos que titulé Sólo un leve rasguño en la solapa dedico unos párrafos a Miguel Hernández. No podía dejar de hacerlo porque, como digo allí, entre los poetas españoles que guiaron mis primeras tentativas en el verso está el autor de El silbo vulnerado y El rayo que no cesa. He aquí dos de esos párrafos en que me empeño en explicar cosas importantes que me enseñó este prodigioso vecino de Orihuela, ya rayo vulnerado y silbo que no cesa: “Tiempo más adelante, en los primeros meses de la revolución cubana, llegó a mis manos, en una edición argentina, el Miguel Hernández de Viento del pueblo. Mucho me apoyé en este libro, así como en los ejemplos que me brindaban Maiakovski, Neruda, Brecht, Vaptzárov, para demostrar a escépticos y exquisitos que también las convicciones políticas –y, más que las convicciones, las emociones y pasiones políticas– pueden generar poesía, a condición, claro está, de que anden por medio el espíritu y la destreza de un poeta genuino que vibre con los dramas de la calle como con los de su propia intimidad. […] Mucho tiempo fui de los que aseguran que la poesía está en las cosas y el poeta la descubre. Hoy prefiero decir que la poesía está en el poeta y las cosas se la provocan. Creo que la poesía no es un mundo aparte, sino una parte del mundo. Y pienso que la grandeza de un poeta estriba en la fuerza reveladora del idioma con que responde a la provocación de las cosas, en la amplitud de su capacidad de respuesta a los infinitos estímulos con que las infinitas cosas lo acosan. Un poeta que me ha obligado a esta reflexión es Miguel Hernández”.

Cuando leí por primera vez a León Felipe –en una Habana donde exiliados republicanos divulgaban su nombre y sus versos mientras el general Franco mandaba borrarlos en la enlutada España de entonces–, sobre todo cuando leí su poema “Como tú…”, me di cuenta de que la voz de este león, entre clásica y moderna, que unía con rigor y fervor castellanos los saberes de la plaza y de la cátedra, iba a alimentar la mía, como en efecto ha sido. El primero en notarlo –en mi libro Vivir es eso– fue Nicolás Guillén, con cuyo voto -y con los del vasco Gabriel Celaya y el gallego José Ángel Valente- ese libro obtuvo un premio en Cuba. De la vida y la obra de León Felipe en México me daba noticias uno de sus más próximos amigos, refugiado como él en ese país. Me refiero al poeta, crítico, traductor y periodista asturiano José María Álvarez Posada, Celso Amieva, que tiene calle en su Llanes natal, con quien sostuve correspondencia durante años y quien me aportó un conocimiento más íntimo de la poesía española, y de la mexicana, del siglo XX.

En 1990 asistí al Congreso Internacional Antonio Machado ante Europa, que se celebró en febrero de ese año en la Universidad de Turín. Don Antonio es la mayor de mis devociones. La que siento por él envuelve al maestro de letras y al de vida y se ahonda con el tiempo. Aquel cónclave de machadianos me brindó la ocasión ideal para escribir el texto más pensado de cuantos he escrito sobre el autor de Campos de Castilla, el más sustancioso león, junto a José Martí, de los que me he nutrido. De dicho texto, que leí en una sesión presidida por el hispanista italiano Giuseppe Bellini y en la que también leyeron sus ponencias el poeta español Félix Grande y el novelista portugués José Saramago, son los párrafos siguientes: “En nuestros días, Machado no es ya el dios tutelar que nos fue presentado durante el apogeo de la “poesía social”, allá en los años de la posguerra española. Otros poetas –Juan Ramón, Cernuda, Aleixandre– ocuparon su sitio cuando nuevas proyecciones de la lírica lo determinaron así. Pero pensar que la hora de Machado pasó es una superficialidad. ¿Pasó ya la hora de Quevedo, de Tiziano, de Mozart? Suponer que una obra esencial como la suya es efímera o que puede ser acallada por las tendencias sucesivas es descreer de la poesía. No hay un gran poeta, y Machado lo es, que no sea al mismo tiempo un hombre de su época y un huésped permanente de la actualidad. […] Para una parte considerable de los poetas cubanos, sobre todo desde la década de los 50, Machado se convirtió en un modelo entrañable. No padeció don Antonio, en Cuba, la mutilación que le infligió la lectura demasiado tendenciosa que de su obra hicieron en España los cultores de la “poesía social” –lectura, en definitiva, comprensible en las circunstancias de la encarnizada lucha ideológica contra el franquismo–. También ese tipo de lectura se hizo en Cuba, pero sin bruscos desbalances en el aprecio de las diferentes zonas de la obra machadiana”.

Wilde en España

Oscar Wilde (1854-1900) no pisó nunca tierra española ni de ningún país de habla castellana, lo que no fue óbice para que muy pronto, en una época en que las comunicaciones no eran veloces como hoy, su nombre se difundiera y su obra se valorara en el ámbito de la hispanidad. Este fenómeno ha sido estudiado por el escritor y profesor Sergio Constán (Las Palmas de Gran Canaria, 1974), y el producto de sus investigaciones fue su tesis de grado, que finalmente se ha convertido en un documentado y ameno libro de 370 páginas que he leído con placer y provecho, Wilde en España. La presencia de Oscar Wilde en la literatura española (1882-1936), publicado por la casa editorial leonesa Akrón y que está actualmente en las librerías.

Constán ha dividido su trabajo en dos fases. En la primera se dedica a precisar cómo el fenómeno Wilde aparece en España y quiénes fueron los que propiciaron este venturoso suceso. En la segunda se emplea a fondo en rastrear las huellas wildeanas en los narradores, dramaturgos y poetas españoles del período que va de 1882, año en que José Martí asiste a una conferencia de Wilde en Nueva York y escribe sobre el entonces semidesconocido irlandés el primer artículo en castellano (publicado el mismo año en El Almendares, de La Habana, y en La Nación, de Buenos Aires), y 1936, cuando se inicia la Guerra Civil en España, tragedia que por su magnitud produce una honda cesura en el proceso cultural de este país.

Uno de los atractivos de este libro es que nos pasea por la intrahistoria de la literatura de la España efervescente, renovadora y bohemia de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

MDM

Lección hondureña

El domingo 29 de noviembre el pueblo hondureño impartió al mundo una lección de civismo y cordura eligiendo un nuevo presidente en comicios que contaron con la participación de más del 60% del electorado y con el visto bueno de observadores extranjeros. Lo hizo pese a la hostilidad internacional promovida por el lobby chavista –al que por sectarismo, oportunismo, intereses económicos o cobardía política se sumaron casi todos los gobiernos, incluyendo el norteamericano– y al sabotaje de los zelayistas dentro del país, azuzados por el propio Zelaya desde la embajada brasileña en Tegucigalpa con la chulesca anuencia de Lula.

Con estas elecciones culminó un proceso electoral que se inició antes de que el prevaricador Zelaya fuese defenestrado, y es de esperar que sean, si los enemigos externos e internos del equilibrio democrático en Honduras no lo impiden, el principio del fin de la borrasca política que hace cinco meses azota a ese pequeño, pobre y corajudo país.

Pero los adalides de la cruzada bolivariana, con el petrocésar Chávez al frente, más los líderes latinoamericanos y europeos que por razones crematísticas o ideológicas les espesan solícitamente el puchero –en primer lugar los gobernantes de Brasil, Argentina, Paraguay y España–, se muestran renuentes a reconocer las elecciones hondureñas, renuencia que se reflejó en la Declaración de la última Cumbre Iberoamericana, celebrada en la ciudad portuguesa de Estoril. Es comprensible que así sea porque en ellas el derrotado ha sido el castrochavismo, ese neopopulismo mechado de demagogia indigenista en el que la descolocada izquierda mundial, huérfana de horizonte desde la caída del muro, ha encontrado un alero donde posarse.

El pretexto esgrimido para impugnarlas es que se realizaron a la sombra de un régimen “de facto”.

En primer lugar, el gobierno presidido por Roberto Micheletti es resultado del cumplimiento de la Constitución y la legalidad hondureñas en la destitución de Manuel Zelaya, por lo tanto es de jure. En segundo lugar, los observadores internacionales que las supervisaron las declararon impecables. En tercer lugar, es asombroso que hasta la mandataria chilena Michelle Bachelet olvide que el primero de la serie de gobiernos democráticos de la cual el suyo es, hasta hoy, el último fue el de Patricio Aylwin, salido de las urnas en las elecciones organizadas por el dictador Augusto Pinochet en 1989, al cabo de 17 años de un espantoso régimen militar, ése sí régimen de facto tras golpe de Estado sangriento. Si la presidenta chilena, que no cuestionó nunca la legitimidad de las elecciones en que siempre salía reelecto su amigo Fidel Castro, considera que el nuevo presidente hondureño no debe ser reconocido internacionalmente –dentro del país ya lo reconoció el pueblo que lo votó– por haber sido electo en comicios organizados por un gobierno de facto, debería ser consecuente y declarar, alto y que se le entienda, que tampoco debió legitimarse la elección de Aylwin.

Pero si lo hace, habría que preguntarle, como al resto de los presidentes que impugnan los comicios hondureños, si hay algún procedimiento mejor que unas elecciones democráticas para pasar de un régimen de facto a uno de jure. ¿Cómo habrían tenido que transitar los chilenos hacia la demoracia si no se hubieran celebrado las elecciones de 1989, o si Pinochet al final no las hubiera respetado? ¿O si no las hubiese reconocido la comunidad internacional? ¿Cuánto sacrificio, cuántas cárceles, cuántos muertos más les habría costado el peaje?

Los hondureños deben gratitud al señor Micheletti y a las instituciones que, primero, libraron al país del golpe de Estado castrochavista urdido por Zelaya y su mentor venezolano, y, después, hicieron posible, con su monolítica defensa de las leyes y la soberanía nacionales, que el pueblo pudiese consolidar la normalidad democrática eligiendo libremente un nuevo mandatario.

MDM

Así se gobierna en Barataria

Teódulo López Meléndez, Caracas.

TeóduloBarataria es una isla barata. Barataria es una donación. Barataria es un experimento. Barataria es una ficción. Barataria es una ópera cómica. Barataria es en lo que nos hemos convertido. Barataria es el regalo de unos nobles acomodaticios al escudero.

En Barataria se entremezclan lo bufo y lo trágico. Nuestro señor Don Quijote está perplejo. Barataria ya no es la república de Sancho, insigne gobernante. Arthur Sullivan y W.S. Gilbert aseguran que Barataria no es su obra estrenada en 1889. Arguyen que la pureza de las dictaduras excede a la época victoriana y a la concepción de la “ópera Savoy”. Barataria es ahora una creación colectiva. Barataria es una nueva invención literaria, una novela menor, en el fondo una regeneración literaria que abandona la decadencia del género y se alza en el siglo XXI como máxima expresión de la locura.

En Barataria se cruzan los personajes de la invención y de la realidad. Montesquieu se ha introducido en Barataria y cuando ha oído que hay que eliminar la separación de poderes se ha declarado en huelga de hambre. Cuando ha visto que en Barataria se llevan presa a la jueza que dicta sentencia ha suspendido la ingesta de líquidos y ha radicalizado su huelga. Personajes de todos los colores abandonan la ficción de los libros donde vivían y se dirigen a Barataria, la materialización en ciudad terrena del absurdo, la realización literaria suprema de la opereta, de la zarzuela, de la obra menor.

Barataria existe. Barataria nos envuelve. Barataria es la prueba de que la imaginación no ha cedido paso, de que no se puede hablar de una decadencia ficcional. Vivimos en Barataria. Somos Barataria. Sancho Panza arguye que renuncia a gobernarla. Asegura que es un escudero serio. Incluso ha dicho que exige que su nombre no sea considerado para las legislativas. Barataria es ingobernable, Barataria es el entrecruce de los cómicos medievales, en las plazas hay festejos y la lengua vulgar que precede al nacimiento de la nueva lengua sirve de expresión a las fiesta carnavalescas y a las parodias.

Orwell quiere robarse a Barataria. Melville quiere cambiarle el nombre a su ballena. Los grandes juristas y los historiadores pretenden estudiar a Barataria. Sócrates anda diciendo por allí que el veneno que se bebió se llamaba Barataria y no cicuta. Shakespeare está pidiendo autorización para venir a Barataria bajo el alegato de que quiere volver a sus andanzas de representar en los mercales, en los pedevales. Pretende  incrementar un tanto su penetración en el poder de los monarcas.

Hay conmoción en el mundo de la ficción. Mientras los habitantes de Barataria, los baratos, huyen en balsas, este humilde escribidor busca desesperadamente a Mijaíl Bajtín en procura de una explicación de la literatura paradójica. Quieren reformar la constitución de Barataria. Van tres anuncios de reforma, mientras los resolvedores de Sudoku dicen que están cerca de descifrar los enigmas numéricos y encerrados sólo piensan en elecciones, mientras los gobernantes hacen de Barataria un cuartel donde ya no hay civiles, sólo oficiales que gritan “patria, socialismo o muerte”. Los civiles han sido erradicados de Barataria. “1984” se ha convertido en 2009. Sólo hay uniformes. Para vivir en Barataria hay que uniformarse, encadenarse, batir las aletas.

Vienen de todas partes, a constituir la Quinta Internacional, a organizar la continental de Barataria para proclamar a las FARC como beligerantes, a sustituir a los baratos que observan los bajeles en los cuales flotar hacia la huída. Barataria es un imán, Barataria atrae, Barataria tienta a los que quieren dejar a Robinson en una isla desierta. La literatura renace, la música marcial recobra su esplendor, Chaplin observa y sus oficiales le dicen que debe pronunciar un discurso. Lo pronuncia, está grabado, alega ante los baratos sobre lo humano y sobre la libertad y sobre la renuncia a la guerra. Para su sorpresa los baratos reaccionan y lo aplauden. La mujer que llora ante el medio radioeléctrico presto a autocensurarse se levanta esperanzada. Piensa que Barataria ha terminado. Piensa que ya no es originaria de Barataria y que no es una barata ante el ojo totalitario en forma de pantalla. Es un film. Chaplin era un actor. Darwin vacila y reflexiona sobre Barataria como mejor laboratorio que Las Galápagos.

Hay que hacer negocios con Barataria, se dice en las grandes islas. Hay que tener un diálogo franco con Barataria, dice el sesudo chileno Valenzuela desde su cargo obtenido en la capital del imperio a cambio del cambio de un sombrero tejano en las honduras de Centroamérica. Los Balcanes se estremecen ante la declaración solemne de Barataria de que Kosovo no existe. El gran vecino de Barataria, en ensayo de su condición de imperio bufo naciente, estudia el envío de un procónsul a gobernar a Barataria si se pone molesta. Se apellidará García y será investido para gobernar a la nueva provincia en las ruinas de Itamaraty.

Barataria está aquí. Barataria es un regalo. Barataria es la gran atracción universal. Barataria es ella misma la nueva Exposición Mundial. Los científicos búlgaros que tienen contacto con los extraterrestres han incluido en su cuestionario de 20 preguntas una sobre Barataria. Los extraterrestres no han contestado. Primero están procesando en sus computadoras toda la literatura bufa del planeta terrestre recalentado.

Nos toca asumir la voluntad y escribir la nueva historia.

Comunicado de la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana

A NUESTROS LECTORES

LA REVISTA ENCUENTRO DE  LA CULTURA CUBANA Y CUBAENCUENTRO.COM CONTINÚAN SUS ACTIVIDADES

(CUBAENCUENTRO.COM). La Asociación Encuentro de la Cultura Cubana –editora de la revista Encuentro de la cultura cubana y del dominio Cubaencuentro.com y propietaria de sus derechos de reproducción- ha tenido que posponer sus actividades provisionalmente como consecuencia de la crisis financiera internacional y su repercusión en las subvenciones habituales que hacen posible su tarea.

En estas circunstancias, parte del equipo del diario digital y algunos miembros del Consejo de Redacción de la Revista han decidido iniciar una andadura propia, desvinculándose de nuestra Asociación.

Esto no significa que los proyectos de Encuentro hayan concluido sus actividades. El mensaje más importante que deseamos transmitirles es que tanto la Revista como Cubaencuentro.com seguirán publicándose.

El próximo número de la Revista (53/54) está en vías de publicación a principios de 2010. En cuanto a Cubaencuentro.com, un nuevo equipo que incluye a algunos de los periodistas, y a los colaboradores de ambos proyectos está reestructurando sus contenidos.

Cubaencuentro.com es el resultado de un esfuerzo colectivo que incluye, sin duda alguna, la dedicación del equipo de redacción que ha gestionado con éxito sus contenidos. Pero que no hubiera sido posible sin la decisiva participación de su creador, Manuel Desdín, quien presentó la idea a la Asociación, y, con un equipo informático no menos dedicado, elaboró y diseñó la estructura y soporte, el sistema de navegación y todo el desarrollo informático que ha permitido su presentación actual. Este equipo continúa trabajando en el proyecto, sin interrupción en su labor.

No menos importante para el desarrollo y el éxito que hayan podido alcanzar la Revista y el Portal ha sido la generosidad con que todos sus colaboradores han respondido a nuestra invitación de participar con sus reflexiones en el debate plural que nos ha alentado desde sus inicios.

Cubaencuentro.com continúa existiendo y cuenta con los recursos necesarios para brindar el soporte de Internet adecuado, de forma moderna y dinámica, a los contenidos más diversos, desde la colección de la Revista Encuentro, la presentación de análisis y noticias hasta videos y blogs. Sin una estructura tecnológica de esta naturaleza, de acuerdo a los requerimientos actuales de la tecnología, es prácticamente imposible hacer avanzar un proyecto en Internet. Nuestras páginas continúan abiertas a colaboradores y lectores.

Nuestro trabajo continuará sin que nos anime criterio alguno de exclusividad, pero con el mismo empeño de contribuir a un mejor entendimiento entre todos los cubanos desde la plural geografía que los acoge, de buscar la creación de consensos democráticos y de generar debates constructivos para el futuro en libertad de nuestra nación, con una última y única meta: la reconciliación nacional de todos los cubanos, en un clima de democracia y de respeto a los Derechos Humanos.

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En Madrid
7 de diciembre de 2009