La realidad de Anays, la niña que soñaba con ser abogada

Anays junto a su abuela.  (Foto del autor.)

Anays junto a su abuela. (Foto del autor.)

He aquí un caso, uno de tantos, que echa por tierra a la propaganda castrista respecto de la salud pública y la atención a la infancia y la juventud en Cuba. Una propaganda mentirosa de la que se hace eco, irresponsablemente, la izquierda internacional. Aunque la protagonista de este drama y yo tenemos los mismos apellidos, no somos parientes. MDM

Fernando Vázquez, Camagüey.

(CUBANET, Cuba, 4/5/2015) Anays Milagro Díaz Martínez no pudo alcanzar su sueño de estudiar Derecho, luego de que en el año 2011, a solo 3 meses de cumplir sus 15 años de edad, fue intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones, por un tumor que hoy día la mantiene inválida.

Anays fue operada en el hospital pediátrico Eduardo Agramontés Piña, de Camagüey, por presentar un tumor maligno de células gigantes de huesos, entre la segunda y cuarta vertebra de la columna dorsal. Dicha operación se realizó el día 16 de febrero del año 2011 y fue nuevamente llevada al salón de operaciones un mes después, el día 16 de marzo.

Desde su cama, en su casa en el reparto Saratoga, Camagüey, Anays nos contó que su sueño de ser abogada terminó luego de concluir sus estudios preuniversitarios en la escuela Enrique Hart Dávalos y no recibir la oportunidad de ingresar en la cercana universidad Ignacio Agramontés y Loynáz, debido a su estado de postración.

Miriam Díaz Rodríguez, una de las tías de Anays, nos dijo que renunció a su condición de militante del Partido Comunista de Cuba, para no tener que limitarse a la hora de plantear los problemas que aquejan a su sobrina, como le sucedió cuando intercedió por ella ante la dirección municipal de la Vivienda.

“En los cuatro años que lleva en cama Anays, la policlínica más cercana solo le ha entregado lo que se conoce como módulo de encamado, que consiste en una pieza de hule, dos metros de tela antiséptica, una toalla y seis jabones. Éstos últimos en ocasiones no los recibe”, dijo Miriam.

Del delegado de la circunscripción, la abuela de Anays, Delmida Lucia Rodríguez González, refirió que el mismo no viene nunca. Los trabajadores sociales que le prometieron un refrigerador y nada, a pesar de que Anays es considerada como caso social por el gobierno y las entidades de salud.

Según Delminda, la ayuda que le ha brindado el gobierno a la joven ha sido insuficiente. Una muestra de ello fue el susidio por valor de 7000 pesos que se les aprobó para reparar su vivienda y que Delmida rechazo, porque, según sus palabras “no alcanzaban ni para comprar la puerta de entrada de la casa”.

También, de acuerdo con Delmida y Miriam, cuando llueve mucho se le inunda la casa y tienen que auto evacuarse en viviendas de personas caritativas, llevando a Anays en una silla de ruedas que le entregó una fundación canadiense.

(Cualquier persona o entidad que desee brindar ayuda a este caso, la dirección de esta familia es calle A número 116, entre 1ra y 2da, reparto Saratoga, Camagüey. Más detalles, escribir al correo electrónico del reportero Fernando Vázquez: fernandofelisiano@gmail.com )

Las 6 armas de Castro contra la rebelión

F Castro fotoLiu Santiesteban, Nueva York.

(CUBANET, 29/4/2015)  Hay una pregunta recurrente cuando de Cuba se trata: ¿por qué los cubanos no se rebelan? ¿Por qué no protestan en masa?

Ante todo habría que decir que el 20% de la población de Cuba se ha rebelado mediante la emigración. Esa ha sido nuestra particular votación al no tener elecciones libres y plurales.

Pero hay 6 medidas muy específicas que tomó Castro desde el principio de su revolución, para evitar una revuelta popular en su contra. Tal vez en ellas se encuentran las respuestas a esa pregunta que una y otra vez nos hacen a los cubanos.

1- Armas:

Es célebre en la historia de la guerrilla castrista antes de 1959, el asalto a una armería en Ciudad de la Habana, el 9 de abril de 1958. Aunque esta acción fue fallida por la intervención de la policía, Fidel Castro se dio cuenta de lo peligroso que podría resultar que el pueblo tuviera armas a su alcance. Después de todo, su revolución no habría sido posible sin acceso a las armas. Así que las prohibió. Nadie más que el ejército y la policía, podrían portar y usar armas.

2- Transporte:

Este ha sido un problema sin solución por más de medio siglo en Cuba. Trasladarse dentro de una misma ciudad es casi una misión imposible, que puede tomar varias horas. Hacerlo de una provincia a otra o de un extremo de la isla a otro, ciertamente lo es.

Nunca se han construido más carreteras o líneas de tren en Cuba; y se han abandonado el 90% de estas sin mantenimiento por más de 50 años.

Los automóviles siempre han sido “otorgados” a personas comprometidas con el régimen y se prohibió la importación de cualquier medio de transporte.

Aunque recientemente se ha autorizado la compraventa de vehículos, los precios son inaccesibles para la gran mayoría de la población; que debe ahorrar más de 20 años de salario íntegro para comprar un automóvil.

Los vuelos de avión también son pocos y caros.

Esto ha traído un efecto negativo no solo para los ciudadanos que no podían ni pueden trasladarse con facilidad, sino que también ha afectado el transporte de mercancías, lo que me lleva al siguiente punto.

3- Dinero:

En los primeros años de su revolución, Castro nacionalizó todas las empresas privadas. Primero las grandes industrias y luego todos los pequeños negocios, incluso los cajones de limpiabotas.

Más tarde le robaría sus propiedades a los ciudadanos que tuvieran más de una casa. En algunos casos, permitió que algunas personas conservaran dos viviendas, mientras no estuvieran a nombre del mismo individuo. También la compraventa de inmuebles; solo se podía intercambiar una casa por otra, hasta que hace un par de años se legalizaran las transacciones inmobiliarias.

Al hacer esto, junto al cambio de la moneda, Castro dejó sin recursos, en pocos años, a los más de 6 millones de habitantes que tenía Cuba en aquel entonces.

Él sabía muy bien lo que una clase pudiente podía hacer por un grupo de jóvenes inconformes para llevarlos al poder.

Así, el 98% de la población pasó a trabajar y depender del estado castrista para cobrar a fin de mes. Lo que redujo rápidamente el deseo de protesta por miedo a perder el trabajo. Algo que sucedía y sucede continuamente cuando alguien se declara abiertamente en desacuerdo con el régimen.

Así, por lo general, quienes se oponen políticamente a Castro dependen de la ayuda financiera del exterior por lo que pueden ser acusados fácilmente de mercenarios.

4- Comunicación:

Afectada por la falta de transporte fluido y constante; manipulada tras la confiscación de todos los medios de prensa plana, radio, televisión y cine y rematada con la asignación de teléfonos fijos solo a los adeptos fidelistas; la comunicación entre cubanos dentro de Cuba, ha sido otro de los calvarios de nuestro pueblo.

Incluso para personas que apoyaran el sistema, la situación podía complicarse. Mi abuelo, por ejemplo, quien estuvo en la marina de guerra toda su vida, solo le llegó el traslado de su teléfono de Holguín a La Habana a 20 años después de solicitarlo.

Ya él había solicitado uno nuevo que tras esperar también años ya se lo había instalado. Solo así pude yo tener teléfono en casa de mi madre, previo cambio de dirección de mi abuelo a nuestro apartamento.

Entonces, 20 años después de la llegada del internet al mundo, Cuba está cerrada y sin acceso a la red. Cuesta medio mes de sueldo conectarse durante una hora y ninguna transacción puede hacerse por este medio dentro de la isla. Esto ha garantizado que no se desarrollen sectores claves que empoderarían a la sociedad civil y enriquecerían a los cubanos, como el transporte, las comunicaciones y el poder adquisitivo. Algo que ha sido siempre el objetivo de los hermanos Castro, ratificado recientemente por Raúl, cuando dijo que no se permitiría la acumulación de riquezas, en el marco de las nuevas reformas.

5- Política

Cuba estuvo casi 20 años sin celebrar elecciones de ningún tipo tras la toma del poder por Fidel Castro.

En 1976 se establece una nueva constitución y con ella el partido único, el Partido Comunista de Cuba, pasa a ser la máxima autoridad de la sociedad, por encima de cualquier otro pensamiento político.

A partir de este momento, se afianzó una de las armas más potentes contra la rebelión en Cuba, pues desde entonces la creación, participación o apoyo a otro partido político quedó convertido en delito, lo que siempre ha sido un derecho. Esto viola el derecho de asociación de la Carta Universal de los derechos humanos.

Así quedaron ilegalizados todos los partidos políticos y la mayoría de sus líderes fueron detenidos, encarcelados o exiliados. Incluso sufrieron esto los miembros del Directorio Revolucionario Cubano, con los que Fidel tenía rivalidad desde antes de 1959. Incluso, algunos miembros del Partido Comunista fueron perseguidos y torturados.

6- Religión

Esto fue posible porque desde 1959 y hasta 1976, Fidel se había dado a la tarea de sustituir no solo la fe en Dios, por la fe en su revolución; sino también porque sustituyó al mismo Dios en todos, o casi todos los corazones cubanos.

Así empezamos a ver en las puertas de las casas, placas que decían: “Esta es tu casa Fidel”, en vez de la tradicional imagen del sagrado corazón de Jesús.

Cientos de curas y monjas fueron expulsados del país, se cerraron miles de organizaciones de caridad, y el estado pasó a ser el único benefactor autorizado. Algo que ya sabemos es insostenible económicamente.

Aun hoy cuando ya no está prohibido celebrar la Navidad y los arbolitos no tienen que estar escondidos, ni las Vírgenes y santos tampoco; la policía persigue y saquea a los grupos de activistas independientes que reúnen con esfuerzo y ayuda del exterior, juguetes para los niños o comida para las pobres. Sobre todo si los activistas se declaran a favor del respeto a los Derechos Humanos.

En la declaración de independencia de los Estados Unidos, Washington y los llamados padres fundadores de la patria norteamericana, establecieron que todos los hombres son iguales, porque así lo había dispuesto Dios; por tanto ningún hombre podía disponer lo contrario. Y por eso se respetó, aunque hubo una lucha de años para llevar esa máxima a la práctica, sobre todo una lucha racial. De hecho hubo una guerra civil, la Guerra de secesión, para que se respetara la libertad individual de todos los individuos y se aboliera la esclavitud.

En la constitución de 1976 en Cuba y tras casi 20 años de éxodo, destierro, persecución política y religiosa, se estableció en la constitución que el partido único era la única religión y su presidente, el primer ministro y Dios mismo, con todos los poderes en su mano, incluso el de quitarle los derechos humanos a los cubanos.

Quitarle ese poder divino a Los Castro y restablecerlo en un ser supremo, respetado por todos: Dios, como instancia divina y en un sistema capitalista y democrático como instancia legal, es lo que hoy se nos hace todo un reto. No solo por la maquiavélica acción castrista constante sino también por el desprestigio de la iglesia católica en Cuba, que se ha puesto del lado de los represores tantas veces, en vez de ejercer de embajadora y defensora de Dios y su misericordia y justicia, ante los cubanos. Como también ha hecho gran parte de la comunidad yoruba que siempre ha apoyado a los Castro.

No obstante habría que decir que la iglesia cristiana o evangélica ha dado muchos de sus hijos a esta lucha; y han sacado y sacan, la cara por el honor de Dios y de todos los cubanos en muchísimas ocasiones. Probablemente porque son personas de una fe que roza muchas veces en el fanatismo o sectarismo, algo que ha sido en este caso positivo para la causa de la libertad de Cuba, pues resulta mucho más difícil sustituirles la fe que tienen y mucho menos sustituirles a Cristo.

Si los cubanos hoy no se rebelan o pocos lo hacen es porque, por más de medio siglo, han sido y son sometidos a un control totalitario por parte de una sola familia: la familia Castro Ruz. Con el consabido riesgo de persecución, cárcel, exilio o muerte que conllevan hoy la oposición frontal al régimen castrista.

Una nación sin diálogo

Hace casi nueve años, el periódico español EL PAÍS publicó este artículo mío. Raúl Castro acababa de heredar de su hermano mayor todos los poderes que éste ejerció durante 47 años. Los acontecimientos más mediáticos de la Cumbre de las Américas recién celebrada en Panamá -el cordial encuentro de Raúl Castro y Barak Obama y las brutales agresiones de la delegación castrista a los representantes de la oposición cubana- avalan y actualizan cuanto dije en mi artículo

Manuel Díaz Martínez

(EL PAÍS, 19/12/2006) En dos ocasiones en menos de cuatro meses, el general Raúl Castro, que en julio asumió interinamente los poderes cedidos por su hermano mayor, ha hecho público su deseo de dialogar con el Gobierno estadounidense. “Queremos reafirmar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el diferendo prolongado entre Estados Unidos y Cuba”, dijo el general hace pocos días en La Habana, en medio de un desfile de tropas, armamentos y civiles con banderitas.

Como manifestación de cordura no está mal. Pero hay un diálogo previo, mucho más importante y perentorio, que el régimen castrista ha rechazado siempre y soslaya ahora: el que debe haber entre todos los cubanos, gobernantes y gobernados, para resolver el diferendo nacional entre autoritarismo y libertad, entre autocracia y democracia. Un diálogo que puede determinar, incluso, cambios radicales en la política de Washington hacia la isla.
Es indudable que las pésimas relaciones entre Estados Unidos y Cuba, que duran más de cuarenta años y tienen el embargo como invitado de piedra, son parte del problema cubano. Pero no son la parte principal del problema. Son un factor exógeno derivado del factor interno, que es el básico y que no es otro que el sistema estalinista implantado en la isla desde hace casi medio siglo -durante el apogeo de la guerra fría- bajo los auspicios de la difunta Unión Soviética.
Un régimen político se define como dictadura cuando proscribe el diálogo social, y Cuba, con un adalid incuestionable, un partido único, una economía centralizada, una prensa monocorde, un Parlamento unánime, una judicatura cautiva, una policía omnipresente y una oposición amordazada, es una nación sin diálogo desde 1959. Desde ese año, en la sociedad cubana impera en solitario el monólogo dictado por el líder y repetido por la élite del poder omnímodo e inmóvil al que todavía se sigue llamando revolución. Recuerdo que en su último viaje a México, el poeta Rafael Alberti dijo que él detestaba la muerte y que le gustaría que la gente se muriera hablando, palabras ante las cuales pensé con murria y zozobra que en Cuba sólo una persona moriría como quería Alberti y que las demás estábamos condenadas a morir oyendo.
Los dirigentes castristas jamás han aceptado debatir nada seriamente, ni en público ni en privado, con sus críticos nacionales, cuya legitimidad como ciudadanos e interlocutores han negado de manera sistemática, acusándolos de traición, de venderse al imperialismo, etcétera. En la Cuba comunista, entre los dirigentes y los disidentes siempre aparecen interpuestos los interrogadores de la Seguridad del Estado y los jueces de los tribunales revolucionarios. (Mientras el general Raúl Castro proponía a los norteamericanos que se sentaran con él a una mesa de negociaciones, ingresaban en prisión, uno en Santa Clara y otro en La Habana, otros dos periodistas independientes -Raymundo Perdigón Brito y Ahmed Rodríguez Albacia-, es decir, dos impertinentes incitadores del prohibido debate nacional).
En mayo de 1991, una decena de intelectuales cubanos suscribimos un manifiesto en el que pedíamos, entre otras cosas, que el Partido Comunista y el Gobierno escucharan las opiniones y sugerencias de la oposición interna acerca de los problemas del país. El momento era singularmente complejo porque comenzaba el llamado Periodo Especial, o sea, la crisis económica en que se abismó la isla al derrumbarse el campo socialista europeo, con el que Cuba mantenía casi todo su comercio exterior y del que recibía el petróleo y otros productos de primera necesidad. Las autoridades reaccionaron ante nuestro reclamo según su costumbre: su prensa (la única), que por supuesto no publicó el manifiesto, nos cubrió de injurias y nos llamó “cómplices de una operación enemiga”, y su burocracia nos represalió de diversas maneras. A la postre, todos los que firmamos el manifiesto tuvimos que exiliarnos. Algunos, antes del exilio, conocieron el despido laboral y la cárcel.
Es cuando menos una curiosa paradoja que el segundo jefe histórico y actual dirigente máximo de un régimen tan nacionalista, tan altivo en la valoración de su soberanía y tan orgulloso de su independencia, prefiera entenderse primero con los norteamericanos, sus más encarnizados enemigos, que con los opositores internos, que son pacíficos, dialogantes y, casualmente, cubanos.
Considero, no obstante, que es un gesto positivo que el general regente se muestre dispuesto a limar asperezas con los vecinos del norte, pero es recomendable -y así se lo han sugerido desde Washington- que antes cumpla con algunas obligaciones domésticas, lo que le aseguraría un más rápido entendimiento con ellos. Para empezar, deberá poner en la calle, cuanto antes, a los trescientos y tantos presos políticos que languidecen en las cárceles de la isla. Y sería estupendo que se acordara de que Cuba es signataria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y honrara ese compromiso.
Pero me temo que, de momento, no hará nada de eso. Éstas y otras medidas de carácter político serán las últimas que decrete el general, y lo hará cuando no le quede más remedio para prolongar su estancia en el poder. Antes, con el mismo propósito, introducirá reformas económicas menores encaminadas a aliviar las duras condiciones de vida que la revolución ha impuesto a los cubanos durante más de cuatro décadas.
Por ahora, más monólogo y policías.

Los que escapan del paraíso

En 1980, un ómnibus entró a la fuerza en la Embajada del Perú en La Habana. En 1994, miles se cubanos se lanzaron al mar. El éxodo continúa

Camilo Ernesto Olivera Peidro, La Habana.
Embajada PerúLos miles de cubanos hacinados en la embajada no pedían agua ni comida, sino que les dieran la salida de Cuba. (Foto archivo)
(CUBANET, 4/4/2015)  En el terreno, ubicado en Quinta Avenida entre las calles 72 y 74, no quedo ni rastro de la otrora Embajada del Perú. Este sitio se convirtió, en abril de 1980, en el refugio de más de 10 000 cubanos que decidieron escapar de un fracaso con nombre de paraíso. El castrismo ubico allí, durante los 80s, un museo en recordación, entre otras cosas, de las enardecidas turbas que protagonizaron los mítines de repudio contra los que se iban.
Ómnibus irrumpe en laembajada
En la tarde del 1ro de Abril de 1980, un ómnibus de la ruta 132 irrumpió por el portón del garaje de la legación diplomática. Era el tercero que entraba de ese modo. Fue tiroteado por guardias apostados en los alrededores. Venían doce personas. Estas habían protegido el vehículo con planchas de acero y sacos de arena en el lugar de los asientos. El rebote de una de las balas, disparadas por sus colegas contra las planchas, fulmino al sub-oficial y custodio Pedro Ortiz Cabrera. El gobierno cubano exigió la devolución de los asilados, acusándoles como responsables de la muerte del custodio. El gobierno peruano se negó. La tensión diplomática entre ambos países llego a su punto álgido en la madrugada del 4 de abril.
Cuba amaneció con la noticia de que la embajada de Perú en La Habana estaba sin escoltas. Todo el que quisiera, podía acceder y acogerse a asilo.
A la medianoche del día 6, había 10.803 cubanos refugiados en 5ta y 72.
El dueño de la finca, observa
Sobre las 10 pm, del día 5 de abril, un auto ZIL limousine de color negro llego acompañado de cuatro carros Alfa Romeo rojos. Del auto descendió Fidel Castro. Observo el perímetro de la embajada. Los refugiados que estaban más próximos a la cerca, retrocedieron instintivamente. En ese momento, el grueso de las armas apostadas en la zona apuntaba hacia el área tras el cercado. Un silencio tenso se apodero del lugar.
Castro dialogo con Ernesto Pinto, Encargado de Negocios de la legación. Luego, Pinto   partió. Al otro día, fue enviado junto con su familia de vuelta a Perú.
Para ese momento un fuerte cerco policial, apoyado por turbas paramilitares, detenía y golpeaba a cualquiera que intentaba llegar. El dueño de la finca, no estaba dispuesto a permitir más cimarrones.
El palenque por dentro
Miles de personas hacían fila para tomar agua de un grifo ubicado en el patio trasero de la casa. Apenas había espacio para estirar las piernas. Los más agiles, improvisaron su refugio en el techo y los arboles del jardín.
Las autoridades cubanas comenzaron a lanzar cajas con comida y bolsas con leche y agua. En los primeros momentos, el caos y la desesperación provocaron escenas, que fueron tomadas por camarógrafos del ICAIC bajo la dirección de Santiago Álvarez. La Televisión Nacional, mostraba a la “escoria golpeándose entre sí por acaparar la comida”.
Un periodista peruano, Cesar Hildebrant, capto las primeras fotos que mostraron lo que estaba sucediendo dentro del lugar. Estas fueron sacadas subrepticiamente y dadas a conocer al mundo. Otras imágenes, en video, fueron confiscadas por las autoridades cubanas. Hace unos años, estas últimas, pudieron ser vistas en una televisora de Miami; y rebotaron hacia muchos en Cuba.
La verdad ilumino en un día, lo que la mentira oculto y tergiverso durante años.
Tocata y Fuga por El Mariel
Entre abril y Octubre de 1980, salieron de Cuba 125 000 cubanos, a través del Puerto de Mariel, rumbo a Estados Unidos.
Casi mil, que permanecieron en la embajada hasta Junio, fueron trasladados hacia Lima. Allí fueron ubicados en un campamento de refugiados dentro del Parque “Túpac Amaru”. La mayoría logro llegar a los Estados Unidos durante los años posteriores, gracias a la ayuda de la Fundación Nacional Cubano-Americana y otras entidades humanitarias.
En agosto de 1994, estallo otra crisis migratoria. Miles de cubanos intentaron cruzar el Estrecho de La Florida en embarcaciones precarias. Muchos de los que tiraron huevos y piedras a los que se iban en 1980, se lanzaron a la travesía, huyendo, 14 años después.

Represión en Cuba

En medio de negociaciones con EEUU, 610 detenidos por motivos políticos

CCDHRN(CUBANET, 2/4/2015) Durante marzo de 2015, la CDHRN (Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional) registró al menos 610 detenciones arbitrarias por motivos políticos, la cifra más alta de los últimos siete meses, a lo largo de los cuales ha sido notoria la tendencia al incremento de este tipo de acciones represivas, al tiempo que identificamos 95 casos de personas que sufrieron otras formas de represión política incluyendo agresiones físicas, hostigamiento policial y actos vandálicos o de “repudio”.
En Cuba se sigue criminalizando el ejercicio de todos los derechos civiles y políticos.
Por si fuera poco, sigue vigente en la Ley Penal la figura denominada “peligrosidad social pre-delictiva” (hasta 4 años de cárcel). Si bien cesaron los fusilamientos en 2003 y las largas condenas de prisión por motivos políticos han disminuido en la última década, el gobierno continúa reprimiendo, muchas veces brutalmente, toda expresión de disidencia pacifica respecto de diversas formas de abuso de poder por parte de un régimen de partido y pensamiento únicos que ha entrado ya en su año 57 ejerciendo una autoridad omnímoda.
Nuestra Comisión no espera un mejoramiento significativo, al menos a corto plazo, en cuanto a la situación de derechos civiles y políticos y otros derechos fundamentales debido a la posición inmovilista del gobierno y a su oposición a cualquier esfuerzo o propuesta en favor de las urgentes reformas jurídicas, económicas y políticas que necesita y merece el pueblo de Cuba.
A cambio de magros y declinantes sistemas de educación y asistencia médica, que sirven de argumento a una enorme maquinaria de propaganda interna y externa, el pueblo de Cuba ha sido despojado de todos sus derechos civiles y políticos y otros derechos esenciales.
Como botón de muestra basta recordar que, según cifras oficiales, los trabajadores cubanos reciben un salario promedio mensual de apenas 20 dólares, al tiempo que se les niega todos los derechos laborales y sindicales, incluyendo los derechos de huelga y de organizar sindicatos independientes. No hay que olvidar que unos 50
prisioneros por motivos políticos continúan languideciendo en las prisiones.
Los cubanos, al igual que todos los pueblos, también tenemos derecho a todos los derechos, incluyendo el de no ser perseguidos o intimidados por nuestra lucha pacífica para salir de la pobreza y la profunda desesperanza. Al tiempo que no desconocemos que existen grandes problemas de derechos humanos en las Américas, nuestra Comisión considera que en Cuba seguimos sufriendo la peor situación de derechos civiles y políticos y otros derechos fundamentales en todo nuestro Hemisferio.

MDM / Poema

Cristo de MantegnaEXAMEN DE CONCIENCIA

Señor,
tú eres una mentira piadosa.

Diseñé para ti las potestades
y te hice un cuerpo de materias leves
-harina cernida, licor de uvas.

A la hora de padecer o desear
te he llamado entre sollozos a sentarte a mi lado
y he abusado de ese Amor con que fragüé
tu espacioso corazón.
Y a la hora de la muerte
-para ella especialmente fuiste hecho-
he implorado la eternidad de tus olvidos,
que son tu piedad,
y he pedido una parcela en el distrito melodioso
que para ti fundé
con frescura de huerto y mullidas negligencias
mas allá de todo,
más acá de nada,
una noche en que estuve a solas con mi noche.

Señor,
fue de angustia y desespero
el instante en que eché al aire
tus alas invisibles:
en ellas convoqué la ligereza
para mi carga de temores.
Pero después de todo lo vivido,
te confieso, Señor,
que aún amo la quimera en que tracé tu realidad,
mas no la realidad que en la vigilia te impuse.

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ

(De El carro de los mortales, 1989)