Nueva entrega de “Sibila”

SibilaEstá en circulación el Nº 49 de SIBILA, preciosa revista de arte, música y literatura que se publica en Sevilla (España) los meses de octubre, enero y abril, bajo la dirección de Juan Carlos Marset y asistida por un consejo editorial integrado por Rosario Acal, César Camarero, Francisco José Cruz, Joaquín Gallego, Antonio Gamoneda, Antonio Garrigues Walker, Hans Ulrich Gumbrecht, Cristóbal Halffter, Cristina Iglesias, Pedro Lastra, César Antonio Molina, Mercedes Monmany, Luis de Pablo y Mario Vargas Llosa.

En esta entrega aparecen textos de Jaime Jaramillo Escobar, Manuel Díaz Martínez, Rafael Cadenas, Lucía Estrada, Mercedes Escolano, Ada Salas, Sergio Rodríguez Saavedra, Eduardo Hurtado, Federico Díaz-Granados, Gustavo Adolfo Garcés, Yolanda Pantín, José Iniesta, José Luis Rey, Juan Carlos Mestre, Álvaro Valverde, Francisco Jarauta, Alberto Ruiz de Samaniego, Ryszard Krynicki, Pedro Serrano, Ednodio Quintero, Ilan Stavans, Victoria de Stéfano, Tomás Marco, Noni Benegas y Mercedes Zavala. Las ilustraciones son de Tony Cragg. (Suscripciones: informacion@sibila.org)

Viruta

Cuando Pablo Iglesias era jacobino, decía que la guillotina es un instrumento de y para la democracia. Cuando devino bolchevique, habló de tomar el cielo por asalto y suprimir la prensa privada. Después, ya de chavista, dijo que las expropiaciones son democráticas y que “Cuba es una democracia ejemplar”. Desde hace unos días es socialdemócrata y adora a Zapatero. Estoy esperando que llegue a democristiano o Testigo de Jehová para sentirme menos intranquilo. Perdónenme, pero es que para los exiliados cubanos, y yo soy uno de ellos, la suspicacia es como una mosca cojonera.

Premian al poeta chileno Raúl Zurita

Raúl Zurita fotoRaúl Zurita (Santiago de Chile, 1950) gana el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, dotado con 60 mil dólares, el segundo premio literario de mayor importancia que se otorga en Chile. La entrega del galardón al conocido autor de PURGATORIO se efectuó en La Chascona, casa de Neruda en Valparaíso, y estuvo a cargo del ministro de Cultura, Ernesto Ottone. Otros poetas chilenos que han obtenido este premio son Carmen Berenguer, Nicanor Parra y Oscar Hahn. El jurado estuvo compuesto por Naín Nómez, Cristián Warnken, Mercedes Roffé, Jorge Boccanera y Roberto Echavarren, En esta convocatoria del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda quedaron finalistas el chileno Efraín Barquero y la mexicana Elsa Gross.

PALIMPSESTO 31

Revista Palimpsesto 31Ya está circulando el Nº 31 de PALIMPSESTO, magnífica revista de creación dirigida por el poeta Francisco José Cruz y editada por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Carmona (Sevilla, España). Este número se inicia con una colección de textos del poeta peruano Alonso Ruiz Rosas, quien es entrevistado por Francisco José Cruz. Otro material que se destaca es una selección de poemas del húngaro György Faludy (1910-2006), con introducción y versiones de Alfonso Martínez Galilea. Colaboran en este número, además, Jorge Cadavid, Inmaculada Lergo, Eduardo Chirinos, Virgilio Cara, Jesús Aguado, Mayco Osiris Ruiz y Carlos Germán Belli. La revista está ilustrada con bellas imágenes del Perú tomadas por el gran fotógrafo peruano Martín Chambi (1891-1973). Con cada número de PALIMPSESTO se entrega un libro de poemas primorosamente editado, y en esta ocasión el libro elegido es POEMETOS DE ALMA RUBENS Y OTROS POEMAS, del poeta cubano José Manuel Poveda (1888-1926), con prólogo de Milena Rodríguez Gutiérrez.

Entrevista inédita con Jorge Luis Borges

Un chico de 15 años le pidió al escritor en 1982 una cita para un trabajo de la escuela y para su sorpresa se la concedió. Ahora, 30 años después de la muerte del escritor de ‘El Aleph’, aquella entrevista sale a la luz

Claudio Pérez Míguez

(EL PAÍS, Madrid, 15/6/2016) Cuando cursaba el tercer año de la escuela secundaria, en Don Bosco, partido de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con quince años de edad, la profesora de literatura, una española llevada de pequeña a Argentina y muy admiradora de la obra de García Lorca, Josefa Iglesias de Fanelli, pidió como trabajo práctico que eligiéramos a alguien para hacerle una entrevista.

La literatura y la figura de Borges, tan controvertida en la Argentina de aquellos años, ya había llamado mi atención, por lo que tuve la idea de hacerle a él ese reportaje. Ni yo ni mi entorno próximo teníamos contactos literarios, por lo que pensé ver si encontraba su número en la guía telefónica. Buscando por Borges, encontré que estaba, todavía, a nombre de su madre, Leonor Acevedo de Borges, que ya había muerto. Aún recuerdo el número: 42-2801. Inmediatamente llamé, me atendió Fanny Úbeda, la señora que se encargaba de la casa, y me dijo que Borges estaba de viaje.

Como el plazo para la entrega del trabajo transcurría, buscamos a otras personas para cumplir con la tarea, pero cuando faltaban dos días, se me ocurrió intentarlo de nuevo. Me volvió a atender Fanny, y cuando yo esperaba hablar con alguien para explicarle mi idea y que este se lo trasladara a Borges, ella le pasó el teléfono directamente a él, que habiendo escuchado mi propuesta me dijo: “Venga mañana o pasado, 10 o 10 y media”. Esa misma noche preparé las preguntas. Se las mostré a mi padre para que me diera su opinión sobre el cuestionario, y me dijo por qué en lugar de tratar de hacer una entrevista imitando a la que le hacían los periodistas, buscando generalmente alguna declaración explosiva que diera un titular, no trataba de encararla desde mi punto de vista, viendo lo que pudiera interesarme a mi edad. Me pareció un buen consejo y traté de reformularlo de esta manera.

Como el trabajo había que presentarlo en equipo, invité a mis compañeros, varios me acompañaron, y por supuesto estuvimos en su casa el día siguiente a las 10.

Este encuentro me permitió seguir frecuentándolo en su domicilio, llevarlo a dialogar a mi colegio, a mi casa, y un gran número de encuentros que seguramente definieron mi gusto por los libros y lo literario. Pero esto ya es otra cosa, en lo que nos concierne, la entrevista fue realizada en el piso de Borges, en la calle Maipú 994, de Buenos Aires, el 29 de julio de 1982, más de un año antes del retorno de la democracia a Argentina. El resultado es el que transcribimos a continuación, y que se conservó inédito hasta la fecha. “A mí se me hace cuento” que ya han pasado más de tres décadas de ese día y que se cumplan 30 años de su muerte. “El tiempo que los mármoles empaña”, cambia muchas cosas y otras no, su palabra sigue iluminándome.

¿Podría contarnos cómo estaba constituida su familia?

Sí. Mi madre era criolla, era católica, pero católica a la manera argentina, es decir, más una cuestión social que teológica. Mi abuela inglesa, era de tradición protestante, predicadores metodistas. Ella sabía de memoria la Biblia. Ud. le recitaba un versículo cualquiera y ella le decía, sí, Libro de Job, capítulo tal, versículo tal y seguía adelante. Entre los protestantes hay mucha gente que conoce de memoria la Biblia. En los hoteles, por ejemplo en Inglaterra, en Escocia y en Nueva York también, siempre en el cajón de la mesa de luz hay una Biblia. Y además las citas bíblicas que serían pedantescas en castellano, son comunes en inglés. La gente continuamente está citando versículos de la Biblia o frases bíblicas, y eso no resulta pedante. En cambio, en los países católicos resultaría forzado. De modo que mi abuela era muy religiosa, metodista.

La familia de mi madre era católica, como dije, a la manera de los países latinos, de un modo superficial. Mi padre era agnóstico, es decir, librepensador, y nos llevábamos todos muy bien, eso jamás provocó una discordia.

Que más puedo decir de mi familia. Mi padre era profesor de Psicología, en el Colegio de Lenguas Vivas, y yo recuerdo exactamente lo que ganaba, él era abogado además, era Secretario Civil. Él tenía que dar dos clases de Psicología por semana en Lenguas Vivas y le pagaban 100 pesos al mes. Cien pesos al mes era dinero entonces, y ahora corresponde más bien a la literatura fantástica. Cien pesos no significan nada. En ese tiempo sí, todo era mucho más barato que ahora. Yo recuerdo que el dólar estaba a 2 pesos con cincuenta centavos. Creo que actualmente ha subido el precio, ¿no? Nuestra moneda es la mas baja del mundo, creo.

Por el lado de mi padre y mi madre, era una familia militar, mi abuelo el Coronel Francisco Borges se hizo matar, realmente, en la batalla de La Verde, que ocurrió cerca del pueblo de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires. Mis abuelos hicieron la campaña de la independencia, luego las guerras civiles, la guerra con el Brasil, todo eso.

Ahora, por el lado de mi abuela inglesa, no. Eran predicadores y profesores.

¿Qué estudios realizó usted?

Pocos. Yo estudié en el Collège de Ginebra, estudié y tengo mi bachillerato. Ahí había dos materias principales, que eran el francés y el latín. Yo comprendí que si estudiaba bien francés y latín podía prescindir de las otras materias, lo cual ha hecho que yo sea extraordinariamente ignorante, ya que estudié física, botánica, mineralogía, zoología, música, gimnasia, química y no sé absolutamente nada de ellas. Historia sí me gustaba. Pero historia en Suiza no es una materia obligatoria, es optativa. Si usted quiere puede estudiar historia Suiza, si no, no. Yo estaba interesadísimo en conocer la historia de Suiza ya que yo estaba ahí, entonces la estudié. Sí son obligatorias, la historia antigua, la moderna, etc, pero no la Suiza.

Ese es el único título que tengo, los demás son títulos Honoris Causa, que no son más que generosidades, soy Doctor Honoris Causa de Tucumán, de Nueva York, de universidades italianas, colombianas, mexicanas, luego de Harvard, de Oxford, de la Sorbona, pero creo que no puedo llamarme Doctor ya que estos doctorados Honoris Causa son un favor que le otorgan a uno y que por supuesto agradezco, ya que es un honor, aunque no sé si lo merezco.

Personalmente solo puedo decir que soy bachiller del Collège de Calvino en Ginebra.

¿A qué edad toma conciencia de su vocación literaria?

Yo no sé. No recuerdo una época sin leer ni escribir. Yo siempre estaba leyendo y escribiendo. Ahora mi padre me dijo que solo leyera lo que me interesaba, que no leyera un libro por el sentimiento del deber, porque era famoso. Que leyera solo cuando me interesara, y que solo escribiera cuanto tuviera una necesidad de hacerlo. Que escribiera mucho, que rompiera mucho y que no me apresurara a publicar, ya que publicar no es parte necesaria del destino de un escritor.

¿Cómo llega a publicar su primer libro?

Mi primer libro lo publiqué tardíamente, yo tenía 24 años. Se llamó Fervor de Buenos Aires, y se publicó aquí, en Buenos Aires. Mi padre me dio 300 pesos que me permitieron la impresión de 300 ejemplares. No se puso en venta, lo repartí entre mis amigos. A mí me gustaba mucho. Pero, en realidad, era el cuarto libro que escribía. Había escrito tres antes, que curiosamente, destruí. Tal vez debería haber destruido ese también.

¿Cómo surgen sus obras? ¿Se sienta a escribir sistemáticamente o lo hace cuanto siente la necesidad?

Eso es muy complejo. Yo siento que hay algo que quiere que yo lo escriba, y yo trato de disuadirlo. Pero si hay un tema que vuelve, un argumento de un cuento o un poema que vuelve, entonces lo escribo. Me parece un error buscar temas, hay que dejar que los temas lo busquen y lo encuentren a uno. Si no salen libros fabricados.

Creo que todo el mundo escribe así, aunque los periodistas, no, ellos buscan temas. Y, por ejemplo, un escritor que admiro mucho, Capdevila, escribió un libro sobre las catorce provincias argentinas, es muy raro que todas le interesaran, y menos que le interesaran favorablemente. Eso es ponerse a fabricar un libro. Yo por ejemplo he escrito un poema al agua, y no se me ocurrió escribirle al fuego, a la tierra y el aire. Sería una cosa mecánica. Escribí un poema al agua porque me interesaba. De modo que buscar temas es un error. Hay escritores que se proponen escribir sobre la vida de los campesinos de tal sitio, y así salen los libros.

¿Cuál de sus libros prefiere y por qué?

Bueno, la mayoría no me gusta. Me resigno a ellos. Aproveché las llamadas obras completas para omitir dos libros. Para mí, mi mejor libro es el que se titula El libro de arena. Es de fácil lectura, es un libro breve, no uso ninguna palabra que requiera el uso del diccionario. Es un libro de cuentos, y otro libro de cuentos que me gusta es El informe de BrodieEl libro de arena es el único del que estoy satisfecho. Tal vez el tiempo juzgue así también y borre los demás, que son realmente borrables borradores.

Pero hay mucha gente que admira toda su obra…

Sí, pero yo no me encuentro entre ellos. Eso es un error, y no sé si agradecerlo, porque no sé si hay que agradecer los errores.

¿Cómo se definiría a sí mismo?

Si yo tuviera que definirme diría un escritor, aunque tal vez sería mejor decir un lector, ya que yo creo ser mejor lector que escritor.

¿Cómo trascurre un día en la vida de Jorge Luis Borges?

Bueno por la mañana si tengo suerte, vienen a verme periodistas de Quilmes. Pero generalmente mis días no son tan favorables, luego duermo una siesta y escribo algo.

¿Qué es para usted la amistad?

Cuando Eduardo Mallea publicó el libro Historia de una pasión argentina, yo pensé: será sobre la amistad, ya que la amistad es la pasión argentina, quizá la única. Yo tengo esa impresión de que la amistad es muy importante para nosotros, lo cual está bien, no?

¿Cómo definiría Buenos Aires?

Yo tengo un poema, en mi último libro, que se llama La Cifra. Voy a citar el primer verso, que es una definición: “He nacido en otra ciudad que también se llamaba Buenos Aires”, es decir, que ha cambiado tanto que es otra. Es que uno no llega impunemente a los 83 años. A los 83 años casi todos mis amigos están en La Recoleta. La ciudad ha cambiado enteramente. Yo nací en el centro de Buenos Aires, en la calle Tucumán entre Esmeralda y Suipacha. Toda la manzana, salvo el almacén que estaba en la esquina, era de casas bajas, con azoteas, con patios, con aljibes, había algunas casas altas que se hicieron después, en la calle 25 de Mayo o Reconquista.

¿Qué podría decirle a los jóvenes que se empiezan a interesar por lo problemas del país?

Yo no sé, hay tantos problemas. A lo mejor este país logra salvarse, aunque yo no veo cómo. La situación es mala, y no solo aquí sino en el mundo entero. Tal vez todos los momentos sean terribles y sintamos más este porque está más cerca. Yo no veo salvación posible, y tal vez vayamos hacia la tercera guerra que puede ser la última. Lo que está sucediendo, en el Líbano, lo que sucedió aquí, lo que está sucediendo en Irak o en Irán. Esperemos que no, porque sería un suicidio de la humanidad.

¿Cree que los jóvenes deben interesarse por la política?

Yo no sé. A mí no me interesó nunca la política. Me interesa más la ética. Creo que si cada uno actúa éticamente eso puede tener un efecto político muy grande.

¿Qué forma de gobierno prefiere?

Yo querría un mínimo de gobierno, pero lamentablemente todavía los gobiernos, aún los gobiernos malos, son necesarios. Como la policía, que es evidentemente necesaria. Si fuéramos éticamente perfectos no serían necesarios los gobiernos, que son un peligro, sin duda. Pero yo no puedo opinar en materia política, soy un anarquista conservador. Mi padre era anarquista. Una vez fuimos a Montevideo y mi padre me dijo que me fijara en las banderas, en las aduanas, en los uniformes, en las iglesias, en las comisarías, porque todo eso iba a desaparecer. Nosotros, cuando fuimos a Europa, en el año 14, viajamos sin pasaporte. No había pasaporte, usted pasaba de un país a otro como de una habitación a otra. Luego vino la Primera Guerra Mundial, la desconfianza, el espionaje, y ahora todo ha cambiado, no se puede dar un paso sin identificarse, es muy triste eso. Espero que en Quilmes[1] estén mejor las cosas que en Buenos Aires…

¿Cómo imagina el futuro de Argentina?

Yo quiero pensar que habré muerto, pero creo que vamos barranca abajo. Yo ya no tengo esperanza, ustedes son jóvenes, tal vez tengan esperanzas, yo ya no tengo ninguna.

Muchas declaraciones suyas generan polémica, y hay gente que cree que usted busca ese efecto…

¡Por supuesto que no! El que piense eso no me conoce nada.

Para terminar ¿querría dejarnos algún consejo o mensaje?

Yo no he sabido manejar mi vida, no puedo dirigir la vida de los demás. Mi vida ha sido una serie de equivocaciones. No puedo dar consejos, ando un poco a la deriva, cuando pienso en mi pasado me avergüenza. Yo no doy mensajes, los políticos dan mensajes

[1] Quilmes es un municipio de la Provincia de Buenos Aires, anexado a la Capital y a solo 20 km de ésta. Esto que dice Borges es un chiste.

Camaleonismo

Camaleón.jpgEn estos días, contemplando el ruedo ibérico, me ha venido a la mente una anécdota que me contó el gran poeta Nicolás Guillén. Según Nicolás, hubo en su natal Camagüey, en tiempos de la República, un político que se hizo célebre militando en el Partido Liberal y, de buenas a primera, se declaró conservador. En vista de la perplejidad general, aprovecho, para explicarse, un mitin de su nuevo partido, y comenzó su intervención preguntando “¿Saben ustedes, queridos amigos, por qué, habiendo sido liberal toda mi vida, hoy me proclamo conservador?”, y el silencio que tal pregunta produjo fue roto por alguien que le gritó “Porque te vendiste, hijo de puta”. Contando esta anécdota me viene a la mente también que, allá por los años 40 del siglo pasado, había en Cuba un polítiquero leído y escribido que cambiaba de bandera como de calcetines y le puso una etiqueta chulísima al camaleonismo: “El permanente renuevo”. Ahora recuerdo que Fidel Castro, mientras estaba en la Sierra Maestra, se mostraba socialdemócrata –lean el Programa del Moncada y otros documentos suyos de entonces–, y tan pronto como agarró el poder dijo, urbi et orbi, desde la terraza del Palacio Presidencial, que era comunista, lo había sido siempre y lo sería hasta su muerte. Y esto era lo cierto. La prueba de que, al rectificar, no mentía está a la vista: un país arruinado con una población esclavizada.