Elecciones USA 2020: Paso por paso hasta la toma de posesión


(ContactoMagazine.com / Revista Digital Latina desde 1998, Los Ángeles, California) El proceso comenzó con la votación del 3 de noviembre y concluirá con el juramento presidencial el 20 de enero de 2021.

En Estados Unidos no hay un cuerpo electoral nacional, como existe en la mayoría de los países, donde abundan los tribunales electorales y constitucionales, que se dedican a determinar quién ganó una elección presidencial. El proceso norteamericano es largo y tedioso, pero tiene un rigor ético notable de más de dos meses de duración desde el día de las elecciones. Así ha funcionado el sistema estadounidense desde hace más de dos siglos.

En 2020 y 2021, este proceso seguirá el mismo curso de siempre. Las casillas electorales reportan lo que tienen en sus manos el mismo día de la votación, y los medios de comunicación, basados en esos datos, declaran presidente a uno u otro candidato de acuerdo con el número de votos que ha llegado a sus manos. En 2020, producto de la pandemia del nuevo coronavirus, una enorme cantidad de electores envió su voto por correo, lo cual ha hecho más lento el conteo. Varios tribunales, incluida la Corte Suprema de Estados Unidos, han permitido contar votos que llegaron a los centros de votación después del 3 de noviembre, día de las elecciones, siempre que tengan el matasellos del Servicio Postal con la fecha del día 3 de noviembre.

Por todo lo anterior, nadie se declaró ganador o perdedor el día 3 como suele ocurrir en cada elección. El día 7 de noviembre, la Associated Press, la agencia de prensa más grande del mundo, y otros medios estadounidenses, entre ellos Fox News, declararon presidente electo al candidato demócrata Joe Biden. La declaración de los medios se ha hecho históricamente de esta manera y se ha convertido en una tradición. El presidente en funciones, Donald Trump, denunció fraude electoral y advirtió que disputaría la elección en los tribunales.

Trump y sus simpatizantes han acusado también a las grandes organizaciones noticiosas de haber emprendido una campaña en su contra para favorecer a Biden. Un estudio realizado por el Pew Research Center entre febrero y marzo de 2020, revela que 79% de los encuestados cree que los medios tienden a favorecer a uno de los dos lados de un conflicto, en materia política y temas sociales. Ese porcentaje aumentó 7% con respecto a 2019. El mismo estudio indica que 83% de los participantes culpa a los medios de esa tendencia y solamente 16% a los periodistas.

El proceso administrativo oficial para definir el ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos continuará ahora como siempre, de esta manera:

* El 8 de diciembre los estados de la nación tienen que presentar a los miembros de su Colegio Electoral. En total son 538 miembros a nivel nacional que otorgan a sus estados la totalidad de los votos electorales que corresponden a cada uno de ellos de acuerdo con su población, excepto Maine y Nebraska, que dividen los votos entre los candidatos. Por ejemplo, California es el estado con mayor número de votos electorales, un total de 55. El candidato que tenga mayoría se lleva los 55 votos.

Los funcionarios electorales de cada estado cuentan los votos entre finales de noviembre y principios de diciembre. Cada estado tiene que concluir el proceso de certficación de votos, para luego entregar los resultados en una fecha límite, conocida como “puerto seguro” y que en 2020 es el 8 de diciembre.

* El 14 de diciembre, los miembros del Colegio Electoral se reúnen en sus respectivos estados y oficialmente emiten su voto por un candidato. Los gobernadores estatales también certificarán los resultados en cada estado.

* El 23 de diciembre, las boletas electorales de los miembros de cada colegio tienen que llegar al Congreso de Estados Unidos. Los miembros del Colegio Electoral pueden cambiar de opinión y votar por otro candidato que no sea el que se comprometieron a respaldar, pero esto podría tener severas consecuencias. A principios de 2020, la Corte Suprema de Estados Unidos mantuvo en vigencia, por unanimidad, leyes estatales que castigan o destituyen a esos electores que cambian su voto, conocidos como “electores desleales”.

* El 6 de enero de 2021, el Congreso cuenta los votos electorales y certifica al ganador. En esta ocasión es importante destacar que el Congreso número 117, es decir los nuevos miembros del Senado y la Cámara de Representantes serán juramentados el 3 de enero. Este nuevo Congreso es el que contará los votos tres días después y certificará al ganador. Miembros del Senado y de la Cámara se reúnen ese día para dar punto final a la elección. Funcionarios elegidos previamente por el Congreso leen en voz alta, por orden alfabético de los estados, las boletas de los electores. Este es el paso final del proceso de pasar de presidente electo a presidente.

Se necesitan 270 votos electorales de los 538, para ganar la elección.

* El 20 de enero de 2021, el presidente electo y su vice tomarán el juramento de servir al país y a la Constitución, y desde ese mismo momento quedan a cargo del poder ejecutivo del Gobierno. Esta ceremonia se conoce como “inauguration” (inauguración) y se lleva a cabo aun si el ganador es el presidente en funciones.

Respuestas a Priscila Guilayn, corresponsal en España del diario brasileño “O Globo”

1. Es usted una figura importante de la generación de los 50 de Cuba. ¿Cómo la Cultura, en Cuba, se ha visto afectada por el régimen de Fidel Castro?

R. Como todos los regímenes comunistas, el de Castro ha pretendido reducir la cultura a la esfera de la propaganda ideológica, por lo cual hacer arte y literatura bajo este régimen ha sido una agonía. La imposición de un discurso único, con la correspondiente ausencia de libertad de expresión, es el peor escenario para la creación cultural, y éste es el escenario en que la cultura ha sido obligada a sobrevivir en la Cuba de Castro. Pero la experiencia cubana vuelve a demostrarnos que la cultura es un bastión que las tiranías nunca consiguen tomar íntegramente.

2. En 1991 usted ha sido uno de los firmantes de la Carta de los Diez intelectuales que le pedían a Castro la liberación de los presos políticos y una reforma en el régimen. ¿Cuál ha sido la reacción de Castro a esa Carta? ¿Qué ha sufrido usted (y sus demás compañeros firmantes de la misma carta) desde entonces?

R. La respuesta de Castro fue la de un gobernante negado a debatir civilizadamente con sus críticos, sobre todo si son cubanos: nos acusó de colaboración con “el enemigo imperialista”. “Traidores abyectos” nos llamaron sus periódicos, que no se atrevieron a publicar la Carta. Quienes la firmamos recibimos diversos castigos, desde la cesantía y la exclusión social hasta la cárcel. Todos tuvimos que exiliarnos.

3. ¿Cuál era su opinión hacia Fidel Castro y su manera de gobernar hasta entonces? ¿Su visión sobre Castro ha ido cambiando con los años?

R. Cuando Castro estaba en la Sierra Maestra y cuando se estrenaba como gobernante, su ideario, contenido en el Programa del Moncada y en sus soflamas de entonces, era el de un socialdemócrata. Después se declaró marxista-leninista y se alió con la Unión Soviética, y a partir de ese momento condujo la revolución hacia el estalinismo. La Unión Soviética lo respaldó económica y militarmente, garantizándole la existencia del modelo totalitario que le ha permitido practicar sin limitaciones el caudillismo de izquierda que con tanto éxito mediático protagoniza desde hace medio siglo. Cuando firmé la Carta, hacía tiempo que mi desencanto de la revolución era irreversible. Mis tropiezos con el régimen se remontan a 1967. Entonces formé parte del jurado que le dio el premio de la Unión de Escritores al poeta contestatario Heberto Padilla, premio que provocó el primer conflicto grave entre el régimen y los intelectuales. En 1968 fui sancionado por el Partido Comunista cubano por esto y por manifestar mi desacuerdo con la invasión soviética a Checoslovaquia, que Castro apoyó. A causa de esta sanción, estuve diez y seis años sin poder publicar ni una letra en mi país y sin poder viajar al extranjero.

4. ¿Cuáles han sido los mayores errores de Fidel Castro y sus actitudes más reprochables en su opinión?

R. Castro jamás se ha equivocado en su contra. Quiso ser el dueño de Cuba y lo consiguió sin cometer ni un solo error. Lo más dañino para Cuba de cuanto ha hecho es haber establecido un sistema rigurosamente autocrático, en el que su voluntad ha sido la primera y la última instancia de poder. Así, la inteligencia y la iniciativa personal del ciudadano, o sea, la fuerza creadora de la nación, quedó abducida por el líder omnímodo, cuyo nombre ha llegado a fundirse simbólicamente con el del país. No olvidemos la aberración, mundialmente generalizada, de que discrepar de Castro significa situarse contra Cuba. Por supuesto, un régimen de estas características sólo se construye mediante el falseamiento de la realidad, la divinización del adalid y la coacción sin límite.

5. ¿Qué, en su opinión, se puede sacar de positivo del régimen de Fidel?

R. La lección de que los caudillismos de izquierda son tan nocivos para las naciones como los de derecha, y que las libertades democráticas son imprescindibles para el progreso material y el equilibrio espiritual de los pueblos. Es una lección oportuna en estos tiempos latinoamericanos, en los que parece prosperar de nuevo el mesianismo populista.

6. ¿Cómo, cuándo y por qué ha tomado usted la decisión de exiliarse? ¿Y por qué en España?

R. Al firmar la Carta de los Diez y el Proyecto de Programa Socialista Democrático, fui echado de la emisora de radio en que trabajaba y quedé políticamente estigmatizado y a merced de la arbitrariedad castrista, por lo cual decidí emigrar. No me fue fácil hacerlo porque el Gobierno se negaba a darme el permiso de salida. Finalmente me lo concedió por gestiones del entonces presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, amigo de Castro. Decidí venir a España porque es un país de mi idioma, porque yo tenía una invitación para dirigir un curso de literatura en la Universidad de Cádiz y porque aquí cuento con muchas y buenas amistades.

7. ¿Desde el exilio, cuál es su ligación con Cuba? ¿Consigue usted (o lo desea) desconectarse de la actualidad política? ¿Sufre, se angustia o alimenta expectativas con relación a lo que está pasando y puede pasar?¿Desea usted volver a vivir a Cuba?

R. Mantengo correspondencia con colegas y amigos míos que siguen en Cuba. Por interés propio y también por mis obligaciones como director de la revista Encuentro de la Cultura Cubana estoy al tanto de lo que sucede en la isla, siempre con la esperanza de que de un momento a otro aparezcan señales inequívocas de la tan ansiada transición democrática. En cuanto a volver a vivir en Cuba, no tengo intención de hacerlo, salvo que mis hijas regresen. Soy ciudadano español, tengo setenta años y aquí me siento en casa.

8. Fidel Castro y los castristas insisten que Cuba es un país democrático, porque todos sus cargos son elegidos de manera directa y secreta. Sin embargo, el PCC es el partido único. ¿Qué opina usted?

R. Todos los castristas son elegidos para cualquier cargo de manera directa o indirecta y nada secreta por Fidel Castro. En Cuba no hay elecciones sino votaciones de candidatos al Poder Popular, que es un parlamento decorativo, designados o aprobados por el partido único. Léase la ley electoral cubana y se entenderá perfectamente lo que acabo de decir.

9. ¿El pueblo cubano, en general, ve a Castro como un demócrata? ¿El pueblo le apoya, le quiere, le admira? ¿O le teme?

R. En Cuba queda gente que apoya y admira a Castro y, además de su familia, habrá quien lo quiera, porque en el mundo hay público para todo. En Rusia hay nostálgicos de Stalin que salen en procesión con su retrato, y en muchos puntos del planeta, incluso en Estados Unidos, Hitler aún tiene seguidores. Me atrevería a afirmar que en Cuba o donde sea sólo los ignorantes y los muy ingenuos han de estar convencidos de que Castro es un demócrata. De lo que sí estoy seguro es de que en Cuba todos le temen, empezando por su hermano el general.

10. ¿Qué puede significar que un grupo plantee la formación de un nuevo partido político y solicite su registro legal? ¿Puede conllevar algún tipo de reprimenda? ¿O simplemente sería rechazado? ¿O no sería ni siquiera aceptado para trámite?

R. Muchos grupos opositores y de derechos humanos han hecho los trámites para legalizarse. Los funcionarios del Ministerio de Justicia les reciben los formularios, pero les dan una callada eterna por respuesta. El Gobierno, que no se compromete con una negativa explícita, prefiere mantenerlos en la ilegalidad para represaliarlos “legalmente” cuando lo estime oportuno.

11. ¿Cómo viven los opositores de Castro que no se han ido de Cuba?

R. Viven en el filo de la navaja, entre la calle, la cárcel, el hospital y el paredón de fusilamiento. Castro ha organizado partidas de porristas llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, compuestas por policías vestidos de civil y partidarios del Gobierno armados con garrotes, cuya misión consiste en reventar a golpes manifestaciones públicas y reuniones de los opositores. Como la fuerza uniformada no interviene, parece que es “el pueblo indignado” (Castro dixit) el que se enfrenta a los discrepantes. Los opositores, los activistas de derechos humanos y los periodistas independientes son constantemente acosados por la policía política, que los detiene, registra sus domicilios y les confisca sus máquinas de escribir, sus aparatos de fax, sus libros, etcétera, y les orquesta “mítines de repudio” frente a sus casas. En marzo de 2003, tres jóvenes negros que robaron una lancha en La Habana para llegar a Estados Unidos fueron fusilados tras un juicio sumario ordenado por Castro, quien declaró que con estas ejecuciones enviaba un mensaje disuasorio a quienes pensaran secuestrar transportes para salir del país. Es decir, que el asesinato de esos tres infelices que no le dieron un pellizco a nadie fue el texto de un mensaje de terror.

12. ¿Cuál es la situación de la prensa en Cuba? ¿Es posible hacer periodismo independiente? ¿Ha habido libertad de prensa con Fidel?

R. Castro suprimió la prensa libre en Cuba en 1960, año y medio después de tomar el poder y luego de garantizar desde la Sierra Maestra que respetaría la libertad de prensa, e impuso un férreo dominio estatal sobre todos los medios de comunicación. Desde entonces, la única prensa en Cuba es la oficial, en la que, por supuesto, sólo se publica lo que el Gobierno quiere. Hace unos pocos años, desafiando el monopolio informativo del régimen, surgieron en la isla los periodistas independientes, auténticos kamikazes de la comunicación, cuyos textos, prohibidos en Cuba, son divulgados en el extranjero por el exilio cubano a través de Internet y otros canales. El periodismo independiente sobrevive pese al acoso implacable del Gobierno. Reporteros sin Frontera afirma que Cuba es, después de China, el país con más periodistas presos, y el primero en términos porcentuales.

13. ¿Sabe usted cuántos cubanos están actualmente en la cárcel por no compartir las mismas ideas políticas de Fidel Castro? En marzo del 2003, 75 opositores del régimen fueron encarcelados. ¿Desde entonces, han seguido las detenciones?

R. Según las denuncias que he leído últimamente, hechas por organizaciones de derechos humanos que operan dentro de Cuba, hay algo más de trescientos presos políticos en las prisiones castristas. No se dispone de una cifra exacta porque el Gobierno no facilita información al respecto, aparte de que no reconoce tener presos políticos en sus prisiones. Por otro lado, los periodistas independientes siguen siendo detenidos. Por ejemplo, en diciembre último, la policía detuvo a Raymundo Perdigón Brito en la ciudad de Santa Clara y a Ahmed Rodríguez Albacia en La Habana y, como siempre, les requisó sus enseres de trabajo.

14. ¿Cómo ve usted las reacciones de la Comunidad Internacional ante las actitudes represoras de Castro?

R. Por el mundo circula la creencia de que hay dictadores malos, como Pinochet, porque son de derecha, y dictadores buenos, como Castro, porque son de izquierda, y esta tontería forma parte del conjunto de factores que determinan la tibieza con que la comunidad internacional reacciona habitualmente ante la violación de los derechos humanos en el único país con dictadura que existe en América Latina. Sólo cuando en Cuba se comete un abuso espectacular, como el encarcelamiento masivo de opositores en 2003 y el sobrecogedor fusilamiento ese mismo año de tres secuestradores de un bote, la comunidad internacional reacciona enérgicamente, hasta que al cabo de unos días vuelve a fijarse más en los talibanes detenidos en Guantánamo por “el imperialismo” que en los demócratas presos en las infectas cárceles de “la Cuba revolucionaria”.

15. ¿Qué papel ha jugado, en su opinión, el embargo estadounidense, para que Cuba se encuentre tal y como está actualmente? ¿Es el embargo el gran culpable de que la economía cubana sólo haya descrecido en estos años?

R. El embargo estadounidense ha jugado un papel muy menor en el desastre económico cubano y, en cambio, ha proporcionado a Castro una magnífica coartada para cargarle a Estados Unidos la responsabilidad de ese desastre y, además, para reprimir a la oposición interna presentándola como colaboradora de “una potencia extranjera”. El embargo dura cuarenta años y en este lapso Cuba ha comerciado con más países que antes de la revolución, ha recibido créditos internacionales astronómicos que no ha pagado y que probablemente no pague nunca y, sobre todo, disfrutó de una beca soviética que se elevaba a la cifra de 5.500 millones de dólares anuales, más petróleo barato y otros insumos. ¿Qué hizo Castro con esos fabulosos recursos financieros? Guerras y guerrillas. Cuando se derrumbó la Unión Soviética y comenzó el llamado Período Especial, los cubanos constatamos que no teníamos ni agricultura ni industria. Sólo titulares de Granma, un ejército enorme, mucha policía y gritos de Patria o Muerte.

16. ¿Qué papel pueden jugar los presidentes de izquierdas para que el comienzo de la transición tarde más o menos? ¿Brasil, Argentina y Chile pueden hacer algo? ¿La ayuda económica y el apoyo político de Chávez es fundamental para Cuba en este momento? ¿Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa tienen relevancia o peso político suficiente para influir contra una posible transición en Cuba?

R. Por principio, las democracias deberían favorecer la transición en Cuba. Parece lo lógico. Pero eso depende de la calidad moral, la tendencia política y los intereses de quienes gobiernan. Generalmente, para el político en el poder no cuentan tanto los principios como los fines. Los escritores y los artistas tendemos a sobredimensionar el papel de la ética en la política, de ahí nuestras repetidas perplejidades y decepciones. Los Gobiernos que usted cita, menos el de Chile hasta ahora, y los cuatro mandatarios que usted nombra están cerca o muy cerca de Castro y lejos o muy lejos de la oposición cubana, por tanto son obstáculos en el tránsito de la dictadura a la democracia en mi país natal. Pero ninguno, ni siquiera el Tío Rico McChávez con sus petrodólares, podrá impedir que Cuba se reincorpore, más tarde o más temprano, al sistema democrático.

17. ¿Ha cambiado algo desde julio, cuando Fidel nombró a Raúl Castro como presidente del Consejo de Estado?

R. Sí: ha aumentado el secretismo del régimen, se ha intensificado la represión policial y ha crecido la incertidumbre de los cubanos respecto a su futuro.

18. ¿Cree usted que Cuba ya ha entrado en un proceso de transición? ¿Cree usted en una transición con Fidel vivo?

R. Desde el triunfo de la revolución, es la primera vez que Castro no está visible ni ejerciendo oficialmente el poder. Esta novedad traza la frontera, por el momento sólo psicológica, entre un antes y un después en Cuba. Que esta frontera deje de ser un sentimiento o una expectativa y se convierta en un hecho objetivo depende de que Castro desaparezca. Sin Castro será imparable la descomposición del régimen, primera etapa del proceso de transición.

19. ¿Qué cree usted que pasará con la muerte de Fidel?

R. Raúl Castro y su corte intentarán mantenerse a flote todo el tiempo que puedan, para lo cual harán reformas económicas que alivien las severas condiciones de vida de los cubanos, sin hacer, mientras puedan evitarlas, reformas políticas que pongan en riesgo su permanencia en el poder. Lo más probable es que clonen parcial o totalmente los modelos chino y vietnamita. También buscarán la manera de entenderse con los norteamericanos, pero les será más fácil entenderse con los europeos. Cabe la posibilidad de que remodelen las relaciones con Hugo Chávez y no descarto que, al discutir sus planes, surjan discrepancias y hasta rupturas entre el general y sus subordinados. A la oposición interna, en tanto no se vean obligados a pactar con ella, le seguirán dando en la mera madre, como se dice en México. No me negará usted, estimada Priscila, que esta respuesta parece un oráculo de Ifá.

20. ¿Qué, en su opinión, ha hecho Fidel Castro a Cuba y a los cubanos? ¿Cuál es el legado de Fidel Castro?

R. Sobre este tema podríamos hablar largo y tendido, pero me limitaré a decir que a los cubanos Fidel Castro nos despertó con un sueño y nos abandona con una pesadilla.

21. ¿Un estadista, un líder, un dictador? ¿Quién es Castro en su opinión?

R. El mejor actor del siglo XX.

(2006)

Mientras traza su camino el caracol. Entrevista a Manuel Díaz Martínez.

Javier Bello (Universidad de Chile) y Ángeles Mateo del Pino (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)

Manuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936) es de esos autores que escriben para inquietar, revolver y conmover, que son las cualidades que, según él, debe tener la poesía. Su constante curiosidad, su deseo de indagar y el ansia de descubrir le han conducido a la palabra para buscar en ella una forma de liberación, un reto, una magia que le permita asomarse a lo que hay de abismo en la cotidianidad de la vida. Esta curiosidad se materializa, como frutos dispersos, a lo largo de su existencia. Poeta, periodista, diplomático, miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, editor, traductor…, son señales de una vida marcada por la necesidad constante de decirse y decir a los otros. Su intensa trayectoria literaria adquiere rostro en las numerosas obras que ha ido publicando como leves rasguños. La poesía tal vez sea el afán que más lo ha ocupado, prueba de ello son sus libros: Frutos dispersos (1956); Soledad y otros temas (1957); El amor como ella (1961); Los caminos (1962); El país de Ofelia (1965); La tierra de Saúd (1966); Vivir es eso (1968); Mientras traza su curva el pez de fuego (1984); Escritos al amanecer (1987); El carro de los mortales (1988); Memorias para el invierno (1995); Paso a nivel (2005); y las antologías Poesía inconclusa (1985); Alcándara (1991); Concerto Grosso (bilingüe español-italiano) (1996) Señales de vida 1968-1998; Antología poética (bilingüe español-italiano) (2001); Un caracol en su camino 1965-2002 y Un caracol en su camino 1965-2005. Sin embargo, también lo habita la lectura de los otros, aquellos con los que establece un diálogo y a los que reconoce como pares en el difícil ejercicio de la escritura. Sus ediciones comentadas son una buena muestra de esta labor crítica: Rimas. Gustavo Adolfo Bécquer (1993); Cartas. Severo Sarduy (1996); Vida de Flora y otros poemas. Virgilio Piñera (1999) y Poemas cubanos del siglo XX. Antología (2002). Sin olvidar otra de sus pasiones, el periodismo, que lo ha llevado a colaborar en la prensa, tanto local como nacional, así como a dirigir las revistas Espejo de paciencia (1995) y, actualmente, Encuentro de la cultura cubana. Pero la vida a veces tiene sus recompensas. Su quehacer creativo ha sido reconocido con premios tan importantes como el Nacional de Poesía de la Unión de Escritores y Artista de Cuba (1967), Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria (1994) y el Gran Premio Internacional de Poesía de la Academia Internacional Oriente-Occidente de Rumanía (1998), entre otros. Las muecas del destino lo han llevado de una isla a otra. Reside en Las Palmas de Gran Canaria desde 1992.

Pregunta: ¿Qué rasgos fundamentales definen su evolución como poeta a través del tiempo? ¿Ha sido la suya una palabra sometida al tiempo, como quería Antonio Machado?

Respuesta: Mi deseo de que la mía sea una “palabra en el tiempo” me parece que es lo que determina mi evolución como poeta. Recuerdo que, en un ensayo escrito hace muchos años, sostuve que no hay texto independiente de su autor ni autor independiente de su contexto. Me ha gustado aceptar los desafíos de esta fatalidad, una fatalidad que ha sido objeto de instrumentalización política y de algunos conatos de escamoteo retórico, como aquello del arte por el arte o, más reciente, lo de la autonomía del texto, etcétera. He luchado por alejarme de tales extremos por considerarlos falsificaciones de la expresión poética, que es, básicamente, el resultado de la libre confrontación del espíritu con el mundo exterior. A excepción de Paso nivel, de 2005, estos primeros años del milenio podrían considerarse como una etapa de recuento de su producción literaria, ya que han aparecido tres antologías y un libro de memorias, del que sabemos que pronto se publicará una edición corregida y aumentada.

P: ¿Considera Ud. que su obra se encuentra en una etapa de revisión tanto por su parte como por la de sus lectores y críticos?

R: Es natural que a un escritor que está entrando en su ocaso, que es mi caso, le dé por dejar la casa en orden, como dijo Virgilio Piñera pocos años antes de cerrar la puerta. Éste es el propósito que me animó a escribir mi libro de recuerdos [Un leve rasguño en la solapa, Logroño, AMG Editor, 2002] y hacer mi última antología [Un caracol en su camino, Cádiz, Editorial Aduana Vieja, 2005]. Incluso, al repasar ahora mis poemas les he hecho a no pocos de ellos correcciones y cambios formales pretensamente definitivos. Esas correcciones y cambios obedecen a mi incurable manía perfeccionista, pero soy consciente de que las antologías y las modificaciones de textos publicados responden al deseo, más o menos definido, de establecer un canon de la propia obra, o sea, de fijar los textos por los cuales nos gustaría ser evaluados. Ahora bien, los lectores me han demostrado que todos los poemas, aun los que apreciamos menos, encuentran un público. Recientemente, la escritora cubana Lourdes Gil, última esposa de Heberto Padilla, me dijo que Heberto repetía de memoria un poema mío que le gustaba, y es precisamente un poema que no figura entre los que quiero más. Por parte de la crítica hay nuevas aproximaciones a mi poesía. Hubo una muestra de ellas en el homenaje que me ofrecieron en Las Palmas de Gran Canaria, en mayo pasado, la Universidad de Las Palmas y la Fundación Mapfre Guanarteme.

P: ¿En este contexto, qué lugar han ocupado los homenajes que se le han
hecho en Salamanca y Las Palmas? ¿Qué importancia han tenido para Ud.
en lo literario y personal estos reconocimientos?

R: Con los años llegan los lauros, y yo los recibo con infinita gratitud, entre otras cosas porque amortiguan las impertinencias de ese tal Cronos, pero, sobre todo, porque te demuestran que no has vivido inútilmente. El homenaje en Las Palmas, al que ya me referí, y el que me dio en la Universidad de Salamanca, en junio de 2000, el Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, son actos que me gustará recordar siempre. En el de Las Palmas, que fue ideado y dirigido por la profesora Ángeles Mateo del Pino, alguien que se ha ocupado mucho y bien de mi obra en los últimos años, se juntaron viejos y nuevos amigos, cubanos y no cubanos, todos valiosos y muy queridos por mí, que andan dispersos por el mundo. Desde La Habana, por ejemplo, vino Rafael Alcides, uno de los mayores poetas cubanos de hoy, amigo mío desde hace más de cuatro décadas y al cual
hacía catorce años que no veía. Ése fue un homenaje de alta temperatura
emocional.

P: ¿Qué lugar cree que ocupa su obra en el panorama cultural actual de Cuba, a pesar de su ausencia de trece años y los dieciséis años que estuvo
censurado dentro de la isla? ¿Cómo circuló su obra durante esos años?

R: Durante los diez y seis años (de 1969 a 1985) que estuve censurado en Cuba, mis libros dejaron de circular y mi nombre desapareció de las revistas y los periódicos cubanos. Lo mismo está pasando desde que en febrero de 1992 me exilié en España. No obstante, en Cuba hay poetas y críticos que no se han olvidado de mí. Prueba de ello es que me he visto representado en las últimas antologías publicadas en la isla: Doscientos años de poesía cubana, de Virgilio López Lemus [La Habana, Casa Editora Abril, 1999] y Las palabras son islas. Panorama de la poesía cubana del siglo XX, de Jorge Luis Arcos [La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1999]. López Lemus es un crítico que conoce bien mi obra, a la que ha dedicado dos ensayos, uno de los cuales es el prólogo a mi antología Alcándara, de 1991, el último libro mío publicado en Cuba. Arcos, como López Lemus, es un
estudioso de la poesía cubana, especialmente del grupo liderado por Lezama Lima. A este grupo dedicó un muy interesante libro titulado Orígenes: la pobreza irradiante. El gobierno de Castro da señales de ser más flexible que antes respecto a los poetas que pueden aparecer o no en las antologías que se hacen en Cuba. Nunca olvidaré que, hace veinticinco o treinta años, el poeta Raúl Luis quiso hacer en colaboración conmigo, para la editorial Letras Cubanas, una antología como la de Arcos y desistimos porque se nos prohibía incluir en ella a Heberto Padilla por ser un autor no grato al régimen.

P: ¿De qué manera cree que ha influido su obra en las generaciones poéticas posteriores? En este sentido, ¿podría decirse que ha ejercido mayor
influencia en la generación del 80 que en la promoción del 60? ¿Por qué?

R: Mi obra no ha influido en las generaciones poéticas que me han sucedido, y mucho menos en los poetas de los 80. Éstos le dieron la espalda al coloquialismo, que fue y de alguna manera sigue siendo mi cuerda formal. Es cierto que, en manos de algunos autores, el coloquialismo devino una caricatura de sí mismo, un grotesco malentendido. Los poetas de los 80 iniciaron una reacción que los condujo a un neobarroquismo cuya referencia más próxima es Lezama y que está en las antípodas de todo lo que estética e ideológicamente representó el coloquialismo en su apogeo, allá en los primeros años de la revolución. Quizás el más nítido ejemplo de esa reacción sea la obra de Ángel Escobar. Un caso muy interesante, como conjunción de lo coloquial y lo barroco, es el de la poesía de José Kózer. Kózer, un poco más joven que yo, es un poeta enormemente creativo
que se las ha ingeniado para barroquizar el coloquialismo. Repito que mi poesía no ha tenido eco, que yo sepa, en las generaciones posteriores a la mía; pero hay poetas jóvenes, de la isla y de la diáspora, que me escriben y muestran interés por lo que he escrito.

P: Más allá de las diferencias evidentes, ¿cree Ud. que exista una poesía de
rasgos diferenciados previa a la Revolución y una posterior a ella? De igual
manera, ¿sostiene Ud. que existe una poesía cubana de dentro y otra de
fuera?

R: Entre la poesía cubana previa a la revolución y la posterior al triunfo de ésta hay diferencias, pero dentro de una continuidad. Obviamente, la revolución determinó un antes y un después respecto de muchas cosas en Cuba, y en la poesía ocurrió lo que tenía que ocurrir dadas las circunstancias: hubo, inmediatamente después del triunfo revolucionario, un renacimiento del interés por lo social, interés que ya antes de 1959, en las décadas de los 20 y los 30, había irrumpido con fuerza en nuestra literatura vinculada a las vanguardias, con los poetas Agustín Acosta, Regino Pedroso, Nicolás Guillén y Manuel Navarro Luna formando parte del elenco de figuras principales, y se produjo, consecuentemente, en oposición a todo barroquismo y esteticismo, una reválida del lenguaje coloquial, el que también tuvo notables representantes en la República, como José Zacarías Tallet, Rubén Martínez Villena, María Villar Buceta y Virgilio Piñera. Mi generación, la del 50, protagonizó ese renacimiento temático y formal porque, como diría Milosz, se propuso “humanizar el canto” para acercarlo a “los nómadas del valle”. En cuanto a la segunda pregunta, pienso que las simetrías y asimetrías entre la poesía escrita en Cuba y la escrita por cubanos en el exilio es un tema atrayente que
tendrá que estudiarse como un avatar de la producción poética de los cubanos, de todos, en los últimos cincuenta años. Es un fenómeno de la poesía cubana, a la que percibo como un solo cuerpo. Y la percibo así porque tanto la escrita dentro de la isla como la escrita fuera tienen un eje común: la historia y la cultura de nuestra nación. Valiéndome de un título de José Lezama Lima, las veo como “fragmentos a su imán”.

P: ¿Podría Ud. darnos algunas claves de lectura que considere imprescindibles para acercarse a la poesía cubana contemporánea?

R: No sé cuáles puedan ser esas claves. Cuba es un país con una parte importante de su gente dispersa por el mundo. Había un chiste de cuando existía el campo socialista que presentaba a Cuba como un país que tenía su territorio en el Caribe, su población en Estados Unidos y su gobierno en la Unión Soviética. Bromas aparte, nuestra enorme emigración determina que la poesía cubana contemporánea se realice en diversos escenarios, hasta en otros idiomas, con lo que eso supone de variedad de orientaciones estéticas, matices lingüísticos, tendencias ideológicas, influencias autorales y qué sé yo cuántas cosas más. Cada comunidad cubana en el extranjero es como una provincia de nuestra nación, y entre las provincias de una nación hay diferencias. Quizás una clave de lectura sea tomar esto en cuenta.

P: ¿Considera Ud. que la cultura cubana se encuentra plenamente viva o ha
sufrido un proceso de estancamiento en los últimos quince años, después
del Periodo Especial?

R: Es difícil saber hasta qué punto está viva o estancada la cultura en un país como Cuba, donde la intelectualidad soporta el peso de un Estado omnímodo, omnipresente y restrictivo, dueño único y celoso de todos los medios de comunicación, de las editoriales, de las imprentas. No creo que la cultura actual en Cuba sea sólo lo que el Estado divulga o lo que los intelectuales de la isla sacan a la luz. Para medir la vitalidad de la cultura cubana en el eufemísticamente denominado Período Especial hay que esperar a conocer todo lo que se haya escrito para las gavetas. No olvidemos que cuando creíamos que la narrativa en la Unión Soviética era sólo lo que publicaban los reclutas del realismo socialista, Pasternak ocultaba en su datcha de Peredélkino el manuscrito de El doctor Zhivago. Dicho esto, subrayo que en Cuba hay poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas de innegable valía, bastantes de los cuales son, desgraciadamente, o
turibularios de la dictadura o pacientes víctimas de ésta.

P: ¿Cuál manifestación de la cultura ha sobrevivido mejor a las circunstancias sociopolíticas del último medio siglo y de qué formas?

R: En la Cuba de Castro, ninguna manifestación de la cultura ha salido ilesa del dirigismo comunista. En sus comienzos, el régimen aspiró, igual que todos los de su estirpe, a convertir la cultura en una mucama eficiente y dócil de la propaganda ideológica, pretensión que ocasionó choques frontales con sectores de la intelectualidad. Uno de esos choques fue el Caso Padilla. De un tiempo a esta parte, el régimen, más experimentado, más sabio por viejo pero también por diablo, es menos pretencioso y, aparte de fagocitar maquiavélicamente a autores fallecidos que en vida detestó y vetó, admite que la mucama se tome algunas licencias siempre que no sea respondona.

P: ¿Qué pregunta no le gustaría que le hicieran? ¿Cuál no le han hecho nunca?

R: Éstas, por ejemplo. Pero me incitan a rescatar un simpático recuerdo de mi lejana juventud que viene a cuento. Después de oírle una conferencia espléndida en la Universidad de La Habana, me acerqué al gran ensayista cubano Jorge Mañach diciéndole “Doctor, perdone que le haga una pregunta indiscreta”, a lo que me respondió “Mire, joven, las preguntas nunca son indiscretas; el indiscreto podría ser yo al responderle”.

_________________

Javier Bello, poeta y profesor de la Universidad Diego Portales (Chile). Ha
publicado diversos articulos y su poesía aparece antologada en numerosas
obras, tanto nacionales como internacionales. Es coeditor del Retablo de
Literatura Chilena en Internet y de la revista electrónica Cyber Humanitatis. Algunos de sus libros son: La noche venenosa (poesía) (1987). La huella del olvido (sonetos) (1989), El fulgor del vacío (poesía) (2002) y Desencanto personal. Reescritura de Canto General de Pablo Neruda (2004).

Ángeles Mateo del Pino, profesora de Literatura Hispanoamericana en la
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Ha publicado numerosos
articulos en revistas nacionales e internacionales. Algunos de sus libro son:
Josefina Plá. Calendario de desengaños (Cuentos) (2002). Josefina Plá. El
verde dios desnudo
(poesía) (2003), y Nuevos tiempos. Nuevas lecturas. Una
mirada crítica
(Multiculturalidad y multidisciplinariedad) (coed., en prensa).
Actualmente prepara la edición crítica de Hombres sin mujer, de Carlos
Montenegro.

Ley de vida

La Generación del 50 cubana va desapareciendo. En diez años, de 2010 a lo que va de 2020, se han despedido de este mundo once de sus miembros, en su mayoría conocidos básicamente como poetas: Francisco de Oraá (en 2010), Luis Marré (en 2013), Mario Martínez Sobrino (en 2016), Nivaria Tejera (en 2016), José Triana (en 2018), Carilda Oliver Labra (en 2018), Rafael Alcides (en 2018), Armando Álvarez Bravo (en 2019), Roberto Fernández Retamar (en 2019), César López (en 2020) y Pedro de Oraá (ayer).

Ezra Pound, la última entrevista

Grazia Livi

Grazia Livi: Ya sé que usted ve a muy poca gente. Todo el mundo habla de Pound como una figura lejana, casi mítica. Yo dudaba al venir a visitarle, me daba un poco de miedo.

Ezra Pound: ¿Miedo? Ya comprendo. Estropeo todo lo que toco. Siempre me he equivocado.

G.L: En el fondo estoy maravillada de que me haya recibido. Y me pregunto, ahora, lo que puede pensar un hombre como usted por la irrupción en su vida privada de personas de los grandes medios de difusión, como la televisión y la prensa.

E.P: ¿Debo responderle con un epigrama?

G.L: Si le parece…

E.P: No, voy a responderle con otra pregunta. ¿Prefiere vivir sola en una habitación o en una cloaca por donde pasen decenas de tuberías?

G.L: Sola en una habitación, naturalmente. ¿Entonces por qué me ha recibido?

E.P: ¡Oh! !Está muy claro!

G.L: ¿Acaso debo creer que le es completamente indiferente responder o no a mis preguntas?

E.P: Mire, toda mi vida creí que sabía algo. Después llegó un día extraño y me di cuenta de que no sabía nada. Y las palabras se han vaciado de sentido.                                                          

G.L: Quizá nuevos elementos se han introducido en la vida del hombre, como una fuerza viva. Me refiero a la mecanización creciente y a su influencia anti-poética y enajenante sobre la humanidad…

E.P: Sí, también. Pero al mismo tiempo creo que todo esto es temporal. Pienso que hay algo de germinal en la humanidad, que le puede hacer sobrevivir la mecanización. En suma, creo que una buena parte de la conciencia humana sobrevivirá, a pesar de todo y será capaz de luchar contra las fuerzas de la inconsciencia.

G.L: ¿Pero con qué medios? ¿El arte? En The spirit of romance escribió “el arte es un fluido que se mueve más allá y por encima de los hombres…”

E.P: ¡Oh, los medios! Yo no sé ya nada. He olvidado hasta el nombre de ese filósofo griego que decía que nada existe, pero que si algo existiese sería incognoscible, y que si se pudiera conocer, no se podría comunicar.

G.L: Tomándole al pie de la letra, ¿el mundo actual no es más que un magma en perdición, para el que no existe ninguna vía de salvación?

E.P: No. No es eso. El mundo contemporáneo no existe. No existe nada que no esté en relación con el pasado y con el futuro. El mundo actual es una fusión, un arco en el tiempo. Pero se lo repito, yo ya no sé nada. He llegado demasiado tarde a la incertidumbre total.

G.L: ¿Es una constatación o una verdad que le hace sufrir?

E.P: Es algo a lo que he llegado por el sufrimiento… Sí, por el sufrimiento.

G.L: Así, pues, si el mundo actual no existe, no existe, por lo tanto un hombre contemporáneo.

E.P: Eso es, no existe un hombre contemporáneo. Existe solamente un hombre que pueda tener una mayor consciencia de los errores.

G.L: Quizá no he comprendido bien, ¿errores u horrores?

E.P: Errores y horrores, ambos. Y los más imbéciles son los que creen que saben algo. Yo, por el contrario, sé que no sé nada…

G.L: Pero cuando usted escribió A Lume Spento, Lustra, cuando estudió a Confucio o durante su trabajo sobre la espléndida elevación de los Cantares, ¿tenía ya esa certeza?

E.P: Oh, sí, sí que la tenía. Efectivamente, y lo vuelvo a repetir, he llegado demasiado tarde a la duda.

G.L: Si hubiera alcanzado antes esta gran duda, ¿cómo hubiera encauzado su vida y obra?

E.P: ¡Hubiera evitado tantos errores! Tenía buenas intenciones que no he sabido realizar. He sido estúpido… La conciencia me llegó demasiado tarde, y demasiado tarde la certeza de no saber nada.

G.L: ¿Qué le ata al mundo desde que ha llegado a la suprema certeza de la incertidumbre?

E.P: Nada me ata a la vida, sencillamente, estoy hundido.

G.L: Y yo que imaginaba que el conocimiento puro, ese don de la vejez, proporcionaba la paz y la belleza.

E.P: Sí, puede aportar la paz. El mundo es supremamente maravilloso. Dios mío, todas estas cosas son puros clichés. ¡Me cansa tanto formular dos frases un poco difíciles!

G.L: Quizá nuestra discusión es un poco abstracta. Me gustaría pedirle que cambiásemos de tema. En Hugh Selwyn Mauberly se leen estos versos: “La época reclamaba un molde de escayola hecho sin pérdida de tiempo, un cine prosaico y, ciertamente, no de alabastro ni rima cincelada” Y también “mi celebridad de poco precio lo que de nuestra vida quedará”. A su edad, usted que ha descubierto tantos talentos nuevos, ¿qué consejo le daría a un joven poeta?, ¿qué cualidad necesita, en primer lugar?

E.P: Es difícil de decir, pero estoy seguro de que un poeta joven debe mantener siempre desvelada su curiosidad. Esto, desde luego, no le convertirá en escritor, pero puede salvarle de la aridez y de cosas peores. Sí, para hacer algo bueno es necesario conservar esta fuerza.

G.L: ¿Puede trabajar todavía, o le posee de tal modo la gran incertidumbre que hace inútil cualquier esfuerzo creador, sea el que fuere?

E.P: No, ya no trabajo… nada hago. Me he convertido en un iletrado y analfabeto. Me sumo a la letargia al comenzar el invierno. Para desgracia mía, no hago más que fomentar la glotonería y la pereza…Sí, me sumo a la letargia y contemplo… He elegido vivir en Italia, en Venecia, por el momento, como si la letargia o la contemplación fueran aquí más dulces que en otros parajes. ¿Por qué razones? Los italianos tienen una vitalidad, una espontaneidad curiosa… Llegué por primera vez a Italia a la edad de doce años, con mi tía, para visitar Venecia. Siempre he deseado regresar a ella. Por el momento aquí estoy. ¡Helo aquí! Esto me parece coherente…

G.L: ¿Pero le apetece viajar, visitar Italia, Europa?

E.P: ¡Ah, no lo sé! En cierto modo el retorno a Europa fue un “choc” para mí. Alguien ha dicho que soy el último poeta americano que vive la tragedia de Europa. Ahora me hablan de Sicilia, me dicen que debiera ir allí. Sí, ¿pero, cómo?

G.L: Me acuerdo que a los doce años recorrí Italia en tren y en automóvil. Hoy podría tomar el avión. ¿Le gustaría?

E.P: ¡El avión! Lo tomé una sola vez, en 1945. De Italia a los Estados Unidos, esposadas las muñecas…

G.L: Habiendo llegado a la incertidumbre total –que acaba de confesar– no veo de qué manera podría interesarle conocer nuevos aspectos de la realidad.

E.P: Así es. Ya no conozco más que mi letargia.

G.L: Recuerdo dos de sus mejores versos: “Tarde, muy tarde te conocí, oh tristeza, durante sesenta años fui de piedra, como la juventud”. ¿Qué hay en su letargia de hoy?, ¿tristeza o simplemente alejamiento, ausencia de pensamiento?

E.P: No pienso. Sólo tengo la certeza de mi gran incertidumbre. Dudo…

G.L: Entonces seguramente se dirá, al mirarme: ¿qué representa este rostro absurdo que pertenece a la realidad y que me hace preguntas como si yo también perteneciera a la realidad? Por lo tanto, le ruego que me excuse, si le he importunado con mis preguntas.

E.P: No, no se excuse. Usted pertenece al cosmos. Participa de su lógica, por esa minúscula parcela de verdad que él posee…Yo, por el contrario, ya no sigo siendo…

G.L: Ya no sigo siendo… ¿qué?

E.P: ¡Ah! No sigo siendo. He perdido el poder de llegar al fondo de mi pensamiento con palabras. Es todo tan difícil, tan inútil…

El ciruelo de Yuan Pei Fu

Por Pío E. Serrano

Como señala Manuel Díaz Martínez, eficaz editor y prologuista del volumen, El ciruelo de Yuan Pei Fu es “el libro más excéntrico de la poesía cubana”

(CUBAENCUENTRO, Madrid  / 15/06/2011) El orientalismo, como tendencia literaria, llegó a Hispanoamérica de la mano del modernismo, que produjo un imaginario oriental desde una postura más esencial y de vocación universalista que la que venían desarrollando los escritores europeos. Como expusiera E. Said, los acercamientos al “orientalismo” de Occidente (Europa) han creado una representación errónea y generalizada del Oriente, donde priman las visiones exóticas, románticas y extraordinarias. En los modernistas hispanoamericanos —Darío, Casal, Martí y J.J. Tablada, entre otros—, sin embargo, el propósito es la búsqueda de una suerte de fusión, abierta y dialógica, conducida por una voluntad de identificación.

Es en esta tendencia desde la que Regino Pedroso (1896-1983) da a conocer tardíamente su espléndido El ciruelo de Yuan Pei Fu (1955), tan alejado de los exotismos y relumbrones del orientalismo banalizador, acertadamente rescatado ahora por la colección Palimpsesto del ayuntamiento de Carmona, en Sevilla.

Significativa importancia tiene este texto por su acercamiento a una de las zonas de la identidad nacional menos investigadas por la crítica. Me refiero a la huella cultural que la presencia china dejara en la Isla. Llegados a Cuba los primeros ciudadanos chinos procedentes del puerto de Amoy en 1847, bajo el eufemismo formal de colonos, pronto se convirtieron en la segunda fuerza de trabajo después de la trata de africanos. Dispersos a lo largo de la Isla para ocuparse de labores agrícolas, una vez que vencían sus abusivos contratos por ocho años e imposibilitados económicamente de regresar a China pasaron a fundirse lentamente con la población local. Hacia finales del siglo XIX y en las primeras décadas del XX la visibilidad social del chino en las letras cubanas. Ramón Meza publica en 1887 su novela Carmela, en la que el comerciante chino Asma ocupa un papel importante. Pronto le siguieron cuentos de Alfonso Hernández Catá y Antonio Ortega, y Severo Sarduy en su novela De donde son los cantantes (1967). Más recientemente, Mayra Montero ha fundido con gran eficacia narrativa el mundo subterráneo de las sociedades secretas chinas con celebraciones sincréticas afrocubanas en el eje central de su novela Como un mensajero tuyo (1998) y Zoé Valdés se ha asomado al universo doméstico chino-cubano para entregarnos un personaje entrañable, el abuelo Mo Ying. Por su parte, los matrimonios mixtos, generalmente de chino con negra o mulata fueron enriqueciendo la demografía nacional con una prole de criollos mestizos, algunos de los cuales habrían de marcar significativamente la cultura cubana a partir del imaginario heredado de sus mayores, como, entre otros, lo hicieran Wifredo Lam en la plástica y Regino Pedroso en el libro que comentamos.

Regino Pedroso publica sus primeros poemas inscritos en un refinado lirismo subjetivo para, a partir de finales de la década del 20, pasar a una vigorosa poesía social, abiertamente comunicadora y humana, cuya excelencia se aprecia en los versos de “Salutación fraternal al taller mecánico” (1927), quizás la expresión mejor de la vanguardia en la poesía cubana, también experimentada por la poesía afrocubana inaugurada por Nicolás Guillén en 1930 con Motivos de son.

Como señala Manuel Díaz Martínez, eficaz editor y prologuista del volumen, El ciruelo de Yuan Pei Fu es “el libro más excéntrico de la poesía cubana”. Concebido como un homenaje a los ancestros chinos del autor, el texto es también, formalmente, un regreso a sus inicios modernistas, pero esta vez alimentado por un sereno escepticismo ante el desalentador escenario político y social de la Cuba de los 50.

El libro se abre con un Prólogo del autor donde nos revela la ficción de haber recibido en herencia de su abuelo “el retrato de un anciano mandarín” y “un amarillento legajo lleno de variados caracteres y cuyo sentido sólo vine a penetrar en estos últimos años de mi vida”. Los poemas, pues, corresponden a la traducción de los textos recibidos en herencia. Nos anuncia también el Prólogo que los poemas se construyen en un diálogo entre el Maestro Yuan Pei Fu y el “pobre y flaco discípulo que día y noche lo siguiera”, adoptando una perspectiva didáctica, tan cara a los clásicos y renacentistas.

Poema tras poema, el autor nos revela el propósito de las enseñanzas del Maestro. Sin acritud y lleno de una serena sabiduría, extiende ante el discípulo, mediante bellas alegoría, el conocimiento sobre “la eterna mutabilidad de lo existente”, la naturaleza mutante de toda ambición, lo efímero de toda vanidad, la fragilidad del poder, los paradójicos vericuetos de la existencia, la irónica experiencia del vivir, la mendacidad de los poderosos, la dócil credulidad del menesteroso, la callada lealtad de la amistad y los delicados juegos a los que el amor conduce (“El Pabellón de los Secretos”, uno de los más hermosos poemas del género de la poesía cubana).

Y para que el lector no se despiste, Regino Pedroso nos advierte, al concluir su Prólogo, de que ha sacrificado la “primorosa delicuescencia estilística” y que la suya “se trata de una obra de prosaica experiencia de vida y no de dulce ensoñación poética. Los campos en que brotaron estas yemas de bambú parecen haber sido las tierras pantanosas donde madura el arroz, no los pardos celestes de la luna”.

Un trozo de la vida de Galdós en Las Palmas

Por Manuel Herrera Hernández (Asociación Internacional de Hispanistas)

Introducción

Desde hacía tiempo existían problemas con las propiedades de la familia Pérez Galdós en Gran Canaria y, de manera especial, con las de la «madrina» Magdalena Hurtado de Mendoza y Tate. Cuando la familia decidió que era necesario viajar a Las Palmas la autoritaria «madrina» le dijo a Benito Pérez Galdós que él era la persona adecuada. Pero a don Benito los viajes largos en barco le producían cinetosis, mareo acompañado de vómitos, provocados por el movimiento. Sin embargo, le hacía ilusión volver a su tierra natal y encontrarse con sus hermanas Soledad, Tomasa, Dolores y Manuela en su casa de la calle del Cano. Por esto planeó un viaje de corta duración después de realizar una excursión a Ansó, en el Pirineo aragonés, durante el verano de 1894. Sin embargo su preocupación por «Los condenados» le forzó a posponerlo hasta el año siguiente. Ni siquiera la muerte de sus padres y de sus dos hermanos le había inducido a volver a casa en años anteriores. Es una falacia que olvidara a su tierra natal. Lo cierto es que don Benito mantuvo con las islas íntimos vínculos de familia, de amigos, de recuerdos de su niñez y de su juventud. Incluso el uso de los dialectismos canarios aumenta a medida que Galdós acrecienta el dominio y empleo del lenguaje coloquial en sus obras. Se comentaba que Galdós recibía con regocijo a todos los isleños que le visitaban en Madrid. Y cuando en 1897 fundó su propia casa editorial en la calle Hortaleza número 132 (hoy 104) su oficina y su estudio eran el lugar donde se reunía la colonia canaria en Madrid por lo que fue popularmente conocida como la canariera. En la fachada de esa casa hay una placa colocada por el Ayuntamiento de Madrid en 1993 con la inscripción «En este entresuelo estuvo la editorial “Obras de Pérez Galdós” fundada por el escritor en 1897 hasta su cierre en 1904». También al doctor Gregorio Marañón le causaba impresión la legión de paisanos para quienes era un deber la visita a don Benito. Una carta autógrafa de Galdós dirigida al Ayuntamiento de la ciudad de Las Palmas en 1894 fue hallada en el archivo de las Casas Consistoriales de Las Palmas en 1972 por el Archivero Rodríguez Acosta. Esta carta tiene importancia ya que coopera a romper la falsa creencia de que don Benito olvidara su isla una vez trasladada su residencia a Madrid. Como hemos señalado, Galdós sintió siempre un gran amor por Canarias reflejado en gran número de sus personajes. La carta fue remitida desde Santander por don Benito a don Felipe Massieu y Falcón, que entonces presidía la Corporación, y era contestación a un telegrama que el Ayuntamiento en pleno había enviado al ilustre escritor con motivo del estreno, con extraordinario éxito, el 27 de enero de 1894 de «La de San Quintín» en el teatro de la Comedia. Esa noche María Guerrero hizo una creación magnífica junto a Emilio Thuillier. Galdós fue acompañado por muchos espectadores hasta su casa en entusiástica manifestación:

Señor Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Las Palmas. Muy señor mío: Poseído del más profundo agradecimiento, me apresuro a contestar el telegrama que en nombre de la Corporación que tan dignamente preside, se sirvió dirigirme con motivo del estreno de mi última obra dramática. Ninguna prueba de simpatía entre las que he recibido, me ha sido tan grata como la que a V. debo; porque el agradecimiento que en mí despiertan esas manifestaciones de afecto de cuantos me las dispensan, se une en esta ocasión la satisfacción inmensa de ser de paisanos las más sinceras y expresivas. Inútil será decir a V., señor Alcalde, la gratitud que por ellas les guardo. Dispénseme el señalado favor de hacerlo así presente a esa Corporación de su presidencia y reiterándole las gracias me repito de V. afmo. s.s., q.e.s.m. B. Pérez Galdós, 10 de febrero de 1894.

Manuel de Tolosa Latour fue un médico pediatra que, además, era médico de cabecera de la familia Pérez Galdós. Destacó como escritor español, por las que recibió la Medalla de Oro en la Exposición de Higiene de la Infancia de París, y fue miembro de número de la Real Academia Nacional de Medicina. En una carta de Pérez Galdós a Tolosa Latour desde Santander le dice:

 Santander. 22 de abril, 94 Mi adorado Doctorcillo: contesto a tu grata epístola que en efecto recuerdo que me hablaste de esa publicación […]. A Dª Magdalena la tenemos tan profundamente trastornada de los nervios que hemos resuelto llevarla unos días a Madrid, a ver si con el cambio, viviendo en la Moncloa, se repone. Martínez dice que es lo único que puede aliviarla, y allí iremos, probablemente antes de fin de mes. […] Y hasta que nos veamos, querido Doctorcillo, Tu siempre fiel, Don B.

Cuatro meses después del estreno en Madrid de «La de San Quintín», como hermoso acto en homenaje a don Benito Pérez Galdós, en la noche del martes 29 de mayo de 1894, tuvo lugar en el Teatro Tirso de Molina, organizado por el Ayuntamiento, la Sociedad Económica de Amigos del País, el Gabinete Literario y otras sociedades culturales, el estreno en Las Palmas de esa misma obra dramática con gran éxito.

A mediados de 1894 Magdalena Hurtado de Mendoza presentía que no le quedaba mucho tiempo de vida. Padecía de «ruidos, dolores y jaqueca» y fue tratada por el profesor Rafael Martínez Molina, maestro del doctor Manuel Tolosa Latour, que la había diagnosticado como una enferma del sistema nervioso que padecía, además, arteriosclerosis e hipertensión arterial. Y, puesto que sus asuntos personales requerían inmediata atención, decidió que don Benito viajara a Las Palmas. Él aceptó esta oportunidad por varias razones. En primer lugar, tendría la ocasión de investigar de cerca la fortuna de la familia. Su interés por la herencia fue creciendo a medida que los ingresos por sus obras no arreglaban su problema económico. Asimismo, su breve visita complacería a sus compatriotas después de haber estado ausente un cuarto de siglo y, asimismo, abrazaría a sus hermanas Soledad, Tomasa, Dolores y Manuela. Tolosa Latour, que gozó de gran prestigio como médico, fue no solo amigo entrañable de Benito Pérez Galdós sino también el médico de cabecera de su familia. Y a través de Magdalena Hurtado de Mendoza conoció la intención de don Benito de viajar a Las Palmas.

Desde Santander don Benito comunica a María Guerrero su viaje a Las Palmas y aprovecha para tranquilizarla porque «Los condenados», que es una obra que se pensó y se escribió para ella, van camino de Madrid:

1º de octubre de 94 Mi señora Dª Mariquita: le contesto a escape, porque me voy, me voy…Pero pronto volveré, pronto quiere decir a principios de noviembre. […] Mi viaje es largo. Me voy a Cádiz mañana o pasado. Allí me embarco para mi tierra. Regresaré por Cádiz también, y en seguida me voy a Madrid, con escala en Sevilla. Adiós, mi señora Dª Mariquita. Hasta la vuelta. No se olvide V. de mí. Mis recuerdos a su familia. Siempre queriéndola a V. re-muchísimo. Don Benito

El 24 de agosto de 1894 escribe el doctor Manuel Tolosa Latour a don Benito:

Queridísimo D. Benito: Hoy salgo para Chipiona con el arquitecto para convertirme en el D. Manuel de «La Loca de la casa». […] Ya sé que te vas a Canarias. ¡Qué bonito viaje! Si no fuera por el miedo que me produce el mareo iba allá. Pero no se puede hacer todo lo que viene en ganas. Da muchos afectos a las Sras., recíbelos de todos y un abrazo de tu af.º amigo, Miquis

A María Guerrero le escribe anunciando su próximo viaje

Santander 21 de Set. 94 Mi señora D/a Mariquita: desde que llegué aquí estoy haciendo propósito de escribirle. […] Debí mandarla ayer; pero no irá hasta el 27, fecha en que yo parta ¡ay¡ para Canarias. […] B.P. GALDÓS alias Don Benito

Y a José de Cubas le da detalles sobre su deseo de verle en la estación de Atocha.

4 de octubre, 1894 Mi querido Cubas: cuando V. reciba esta, si la recibe, estaré ya en Madrid; pero como si no estuviera, porque en la tarde del mismo día, salgo para Cádiz en el expréss de Sevilla a las 6,20 de la tarde. No puedo ir a verle, porque al llegar me voy a la Moncloa, donde está mi familia, y la distancia y las dos o tres ocupaciones que tengo que evacuar (como diría Torquemada) me imposibilitan de buscarlo a V. Si quiere que nos veamos, bájese a la estación de Atocha a las 6,20 de la tarde, suyo Galdós

Luego, un día más tarde, escribe desde Madrid a Concha Morell:

5 X 1894 Viernes Miquina: no hay novedad. Llegué bien, algo molesto. Coche lleno hasta aquí. Vete con (ilegible) al Astilllero a pasar unos días y no hagas tonterías. […] Hoy no escribo más. Hasta Cádiz. Tuyo siempre, siempre, Tu Ojirris

El 4 de octubre de 1894 Galdós baja de Santander a Madrid y dos días más tarde, el día 6, viaja a Cádiz a donde llega el sábado, día 7, con la intención de salir hacia Las Palmas, su tierra natal. Allí, para resolver los urgentes asuntos familiares, le espera su hermano el general Ignacio Pérez Galdós. En Madrid se enteró que ya habían salido los correos ordinarios y venía confiado en algún viaje extraordinario. En el puerto de Cádiz no había ninguno y, entonces, se telegrafió a Gibraltar de donde contestaron que el primero en salir, era el Espagne de una compañía francesa el día 13 de octubre. Entonces decidió embarcar el día 10 para Tánger en el Piélago para emplear el tiempo. A bordo del Piélago, se encontró con su antiguo amigo de Las Palmas de Gran Canaria el abogado don Eduardo Benítez González con quien concurriría algunos días en Tánger. Cuando el día 13 regresó a Cádiz del norte de África se encontró con la noticia de que su cuñada Magdalena Hurtado de Mendoza había fallecido. También los despachos telegráficos recibidos en la ciudad de Las Palmas comunicaban la noticia del fallecimiento en Santander de doña Magdalena Hurtado de Mendoza y Tate, viuda de don Domingo Pérez Galdós.

A Concha Morell escribe al llegar a Cádiz impaciente y preocupado:

Cádiz. Domingo 7 Caro bene: Aquí estoy desde ayer, derrengado y aburrido, lo primero por el largo y penoso viaje, lo segundo porque a causa de los «potititos», he tenido, he perdido el vapor. ¿Ves, ves, lo que te digo? Por los «potititos» de dos minutos, perdía casi todos los días el último tren; por los «potititos» de días, (que hoy, que mañana…) he perdido el vapor, y ahora tengo que fastidiarme, y tomar el caminito de Gibraltar. Verdad que de estos «potititos» de días, no tenías tu la culpa, sino yo que siempre lo dejaba para el día siguiente. Yo debí salir el martes. Me quedé para el jueves, y ahora a Gibraltar. Pero no me importa. Voy por mar, y de paso veo a Tánger y los moros. Ojirris

El 14 de octubre Galdós quiere decirle a Concha Morell con todo detalle las vicisitudes de su viaje:

  Cádiz, 14 Chiquita: Mi viaje ha sido lo más desgraciado que puede imaginarse. Llego a Cádiz el 6, como sabes, y me dice que no hay vapor hasta el 14, que en Gibraltar lo encontraría con seguridad. Me voy a Tánger con una travesía de mar malísima, en Tánger paso dos días, molestado por un catarro; y el 10 salgo para Gibraltar, con una travesía de mar, peor que la primera. En efecto, dos vapores salían de Gibraltar, uno el 0, otro el 13; pero en ninguno de ellos me dan billete para Las Palmas, porque trayendo de Marsella patente sucia, temen no ser admitidos. Me vuelvo a Cádiz, y anoche, a poco de llegar aquí, me da el gobernador el jicarazo comunicándome la noticia tristísima de la desgracia acaecida en mi familia (627). Me quedé completamente anonadado. Pasé una noche malísima, y hoy después de haber telegrafiado a Santander, Las Palmas y Madrid, me encuentro indeciso, sin saber qué resolución tomar. Mi primera determinación, anoche, al saber lo ocurrido fue quedarme y mandé retirar el equipaje que ya tenía a bordo del vapor. Recibo en este momento telegrama de mi hermana, diciéndome que siga viaje, y esto me decide a seguir. No tengo tiempo que perder. Mira, no extrañes que a mi llegada a la tierra, no pueda escribirte. Me figuro que será imposible en los primeros días. Tero ti. 628 Otra cosa: este retraso no motivará que me retrase a la vuelta. Volveré en la fecha indicada. Tero ti. Camuñas

El día 15 de octubre envía el siguiente disimulado telegrama:

Ibáñez Pedrueca, 15 pral. Texto: Cádiz, nº 15, palabras: 19 depositado el 15 a las 7,20 Pérez Galdós salió 15 Canarias Vapor Pio Nono. González

Don Benito había escrito el 14 de octubre a D. Miguel Honorio de la Cámara («Prisco») desde Cádiz5:

Grand Hotel de Cadix CADIX Ricca Frères Directeurs – Proprietaires Oct 14 Querido D. Prisco: No puedo escribirle con extensión, porque tengo jaqueca. Todo el día he estado vacilando entre seguir o no seguir el viaje, y al fin, su telegrama, que recibí esta tarde, me decide a continuar. El amigo Vila, que tan deferente ha sido conmigo en estas tristes circunstancias ha vuelto a llevar mi equipaje a bordo del vapor, y me embarcaré a las 7 de mañana lunes. De Gibraltar volví aquí porque en el vapor francés «Espagne», no quisieron darme billete porque temen que llevando, como llevan de Marsella, patente sucia les ocasione alguna dificultad el transporte de pasajeros. Anoche, a poco de llegar aquí supe lo ocurrido y ya puede V. comprender lo que me ha afectado. Supongo que mi hermana Carmen irá a Santander, o que Concha se irá con Pepe a Madrid, pues no creo que Pepe pueda permanecer mucho tiempo fuera. De esto no tendré noticia hasta que llegue a Las Palmas, que será el 18. Con desgracia empieza este viaje. No puedo escribir más. Si se le hubieran ocasionado gastos de importancia, puede pedir lo que necesite a Don Ricardo Martz Rodríguez. Escríbame a Las Palmas. Suyo afmo. B. P. Galdós.

La muerte de Magdalena Hurtado de Mendoza conmovió a Galdós y dudó si era conveniente coger el barco. Pero, después de haber consultado con su familia en Madrid, continuó el viaje. Por ese motivo rogó a las autoridades gaditanas que el recibimiento fuera discreto y dentro de los moldes del respeto al dolor que sufrían los familiares de la finada.

Pérez Galdós en Cádiz

La entrada de Galdós en la «Tacita de Plata», con su modestia característica y la sencillez de sus hábitos, pasó desapercibida. Llegó de Madrid con el célebre compositor y violinista Tomás Bretón. Dejó la maleta en el Gran Hotel de Cádiz y, después de almorzar, estuvo en la delegación de la Compañía Trasatlántica, preguntando al conserje señor Beres, por el conocido capitán don Pablo Vila. No estaba en la casa y, con sencillez, esperó sentado en los bancos del patio algún rato. El conserje, que no sabía quién era, le explicó que la causa del retardo del señor Vila era que estaba celebrando el bautizo de un hijo suyo. Don Benito Pérez Galdós preguntó las señas de la casa y, aceptando la guía de un portero, se presentó en la casa del señor Vila, que quedó sorprendido al abrazar a su antiguo amigo. El cansancio del viaje no le permitió aprovechar el resto del día como era su intención hacer.

Al día siguiente, domingo, convidó a un almuerzo al señor Vila y al capitán del «Ciudad de Santander». Luego paseó por la ciudad visitando con mirada curiosa casi todas las iglesias. En el Oratorio de San Felipe Neri estuvo un rato largo observando el escenario de las Cortes de Cádiz que dieron a luz a la Constitución de 1812. En seguida pareció que revivía este hecho histórico preguntando en la iglesia y tomando datos. Y con su insaciable curiosidad se dirigió también esa tarde hasta la iglesia de Santo Domingo. Luego fue al Parque Genovés con sus compañeros de paseo los señores Vila y García. Galdós había estado en Cádiz, de paso como ahora, en varias ocasiones sobre todo en su época estudiantil. Recordaba perfectamente el antiguo paseo del Perejil, llamado así por la inicial modestia de su vegetación, que fue remodelado a finales del siglo XIX por el jardinero valenciano Eduardo Genovés. Este lo convirtió en un auténtico muestrario de botánica y se le cambió su nombre por el actual de Parque Genovés. A solas, sin otra compañía, recorrió el Parque en todas direcciones y ascendió a la cascada. Al salir del parque confesó a sus acompañantes lo hermoso que había sido contemplar aquel paisaje con la puesta de sol. Toda esta manifestación de entusiasmo de Galdós se explica por sus aficiones al mar y las flores. Del parque Genovés pasaron al Bosque, donde pidió Galdós que se hiciera tiempo para poder apreciar el aspecto fantástico del sitio en las penumbras del oscurecer. Sentados en uno de los recodos del Bosque estuvieron hasta el anochecer. La permanencia durante casi nueve días en Cádiz le trajo gratos recuerdos de su época de estudiante cuando llegaba a Cádiz para continuar a Madrid.

En el camino hacia su tierra natal

El martes 16 de octubre de 1894 se conoció en Las Palmas que el día 15 había embarcado en Cádiz, con destino a Las Palmas, Benito Pérez Galdós en el Pio IX, cuyo capitán era D. Abilio de Ugoste, de Vapores Trasatlánticos de Pinillos Sáenz y Cª, que hacía hacia viajes no sólo entre Cádiz y Canarias sino también para Puerto Rico y La Habana. Se esperaba que el Pio IX llegara al Puerto de la Luz en las primeras horas del jueves, día 18, y se organizara un recibimiento entusiasta. Por esto el Ayuntamiento de Las Palmas junto a los representantes de corporaciones y sociedades programó los actos del recibimiento. El programa que se pensó hacer por el Ayuntamiento de Las Palmas tuvo que suspender muchos actos cuando se conoció el fallecimiento de doña Magdalena Hurtado de Mendoza. Esta fue la causa de que el recibimiento fuera menos brillante que lo deseado.

Existía también el temor de que el pueblo llano de Las Palmas, ignorante de la obra de Galdós y también movido por opiniones equivocadas sobre el canarismo de don Benito, no acudiera en masa a recibirle. No obstante, se confiaba que toda la sociedad respondiera a la cultura oficial demostrando la admiración a su insigne paisano. Por lo anterior, el día 17 de octubre de 1894, fue necesario que el alcalde Felipe Massieu y Falcón publicara una alocución a los habitantes de Las Palmas:

Después de una ausencia prolongada por más de veinte años, habremos de sentir muy en breve intenso júbilo al ver, en el querido suelo natal, a nuestro conciudadano ilustre D. Benito Pérez Galdós. Abrigo la confianza de que, sin incitación alguna de mi parte, todas las Corporaciones y Sociedades, todas las clases de este pueblo noble y leal, que a ninguno cede su entusiasmo cuando se trata de rendir tributo de loor y admiración a sus compatriotas insignes, acudirán en cariñosísima manifestación a recibir en el Puerto de la Luz al esclarecido hijo de Las Palmas que, en la mañana de ayer, salió de Cádiz en el vapor Pío IX. Mas, aun cuando tal convicción íntima sustento, porque conozco el candoroso civismo de estos habitantes, me creo en el deber de rogar encarecidamente a la Ciudad reciba con efusión al eximio canario, príncipe de la literatura patria y gloria de España. Las Palmas, Octubre 16 de 1894. El Alcalde, Felipe Massieu.

Al mismo tiempo, que esta alocución circuló en la mañana del día 17 de octubre en la Ciudad de Las Palmas, el Alcalde también se dirigió a los presidentes de corporaciones y sociedades invitándoles para recibir «mañana día 18 a nuestro distinguido paisano». En Las Palmas le esperaba su hermano el general Ignacio Pérez Galdós, que anteriormente fue Gobernador militar de Santander en 1879. Al fallecer en Las Palmas su hermano Domingo en 1870, la administración del patrimonio de la familia Pérez Galdós iba mal y la ruina del marqués de Villanueva del Prado hacía imprescindible liquidar la deuda que éste tenía con ellos y que había garantizado con sus posesiones en La Aldea de San Nicolás. El litigio emprendido en 1881 finalizó en 1893, pero a la familia Pérez Galdós era necesario que Ignacio Pérez Galdós se pusiera al frente de todo.

El día 18 de octubre, jueves, después de 25 años de ausencia llegó a Las Palmas don Benito Pérez Galdós. Las autoridades junto con representantes de todas las corporaciones y sociedades, además de un grupo no numeroso de ciudadanos, se trasladaron al Puerto de la Luz para tributarle una cordial bienvenida. A las diez de la mañana fondeó en el puerto el Pío IX. Mucho antes ya se habían dirigido al costado del vapor algunas embarcaciones menores que llevaban diversas comisiones. En la falúa de Sanidad, entoldada y luciendo diversas banderas, se hallaban el alcalde, el delegado del gobierno y el general Pérez Galdós. Todos los buques del puerto estaban engalanados así como todas las casas consignatarias. Algunos remolcadores luciendo banderolas cruzaban en todas direcciones las aguas del puerto y daban mayor alborozo al acontecimiento. Alrededor de las once el estallido de los cohetes anunciaba que las embarcaciones se alejaban del vapor para dirigirse al muelle. Con las referidas autoridades y otras personas, acompañado de su hermano, venía Galdós en la falúa de Sanidad. Al poner el pie en tierra resonó una salva de aplausos y algunos gritos entusiastas de «¡viva Galdós!, ¡viva el príncipe de las letras patrias!». Desde la escalinata del muelle hasta el lugar donde se hallaba situado el carruaje Galdós fue aclamado y cumplimentado por las distintas comisiones y corporaciones. Ocupó un carruaje acompañado de su hermano Ignacio Pérez Galdós, del Alcalde y del Delegado del gobierno siguiendo luego una larga fila de coches hasta la casa de recreo que la familia de Galdós posee en Santa Catalina. En esta bonita casa de recreo se hizo alto, descendiendo Galdós del carruaje con los acompañantes. Después de haber llegado e instalado en la casa quería descansar y, algunos días, pasear por la ciudad.

Sin embargo todos los días se levantaba muy temprano para escribir y, después, cogía el tranvía de vapor, que comunicaba el casco antiguo de la ciudad de Las Palmas con las nuevas instalaciones portuarias, dirigiéndose al mercado de Las Palmas. Allí, casi de incógnito, observando todo minuciosamente, caminaba por la antigua calle de la Carnicería (actual calle Mendizábal), hacia el Colegio de San Agustín como en sus días de estudiante. Paseaba por la ciudad y por los barrios encontrándose con viejos amigos y tomando siempre nota.

1. Una lápida conmemorativa en la casa natal

En la sesión del 19 de octubre, viernes, de 1894 acordó el Ayuntamiento de Las Palmas dirigir un mensaje de bienvenida, que podían firmar todos los vecinos de esta ciudad que lo deseara, al ilustre paisano Benito Pérez Galdós. También el Ayuntamiento en esa sesión plenaria, presidida por el alcalde don Felipe Massieu y Falcón, acordó por unanimidad entre otros honores colocar solemnemente en la casa natal de Don Benito una lápida conmemorativa. Existen muchas conjeturas sobre la fecha de la colocación de la lápida conmemorativa en la casa donde nació Galdós. Al pasar por delante de la Casa-Museo Pérez Galdós se observa la sencilla lápida colocada en su frontis con la inscripción:

En esta casa nació D. Benito Pérez Galdós el 10 de Mayo de 1843. Homenaje acordado por el Ayuntamiento de esta Ciudad

Lógicamente muchos pensaron que la lápida se colocaría, a más tardar, a principios de 1895. Sin embargo, pasaron los años y la lápida no fue colocada por motivos políticos locales. A causa de las distintas conjeturas formadas decidí investigar la fecha exacta de la colocación de esta lápida. Así podemos afirmar que en 1901, con motivo de la celebración del 418 Aniversario de la Incorporación de Gran Canaria a la Corona de Castilla, el programa de los festejos firmado por el entonces alcalde don Tomás Sintes Llabrés y el secretario don Francisco Morales Aguilar distribuía la celebración de los actos en cuatro días desde el 28 de abril hasta el día 1 de mayo. Este programa de las fiestas tenía el interés especial de anunciar la colocación de esa lápida en el exterior de la casa natal de Galdós en la calle del Cano. El día grande de la celebración del 418 Aniversario de la Incorporación a la Corona de Castilla, el 29 de abril de 1901, a las nueve de la mañana tuvo lugar la procesión cívico-religiosa del pendón de la conquista y, a las diez y media, la misa solemne a toda orquesta en la Catedral Basílica. A continuación, a la una, en un acto justo aunque tardío, se colocó solemnemente la lápida conmemorativa en la casa donde nació don Benito Pérez Galdós. El concejal don Francisco González Díaz, que no acudió con sus compañeros de Ayuntamiento en Corporación a la ceremonia, sino como un ciudadano particular interesado en aquel acto, recibió del Alcalde don Tomás Sintes Llabrés, que era trabado de lengua, la petición de que dijera unas palabras desde una ventana de la casa natal de don Benito. Junto a don Francisco González estaban doña Soledad, doña Tomasa y doña Manuela hermanas de don Benito, su hermano don Ignacio, teniente general, y su hermana política doña Caridad Ciria, esposa del anterior, dama nacida en Cuba. En la calle Cano la multitud se aglomeró y don Francisco González con su conocido arte de pronunciar discursos reflejó las glorias de Galdós siendo muy aplaudido. Dejo así aclarada con estas precisiones la historia de la lápida que recuerda el nacimiento de nuestro glorioso escritor.

2. Un paseante y un capricho

A finales de octubre de 1894 se preguntaba la prensa de Las Palmas «qué hace Pérez Galdós durante el tiempo que se encuentra entre nosotros». Encerrado en la casa de Santa Catalina se deleitaba contemplando el panorama del puerto en los intervalos en que cesaba de escribir. Pero Galdós también paseaba discurriendo por las campiñas del Monte Lentiscal y visitando los sitios que fueron confidentes de sus primeros sueños cuando Sisita le esperaba coqueta con un par de flores de tuberosa en la cabeza, de color crema y deliciosa fragancia.

Pero tampoco olvidaba a Concha y le escribe:

Las Palmas, 27 Bribona: Desde que estoy aquí no me has escrito ni media letra. Ya me dispongo al regreso. Saldré en el primer vapor, desde Cádiz te avisaré cuando llega. Te tero. Tero ti. Minina: ¿en qué piensas que no me has escrito?

Y, mientras más cuidado ponía él en ocultarse, más excitaba la curiosidad pública. Galdós era para muchos una incógnita por la reserva casi impenetrable en que se mantenía. Sólo se le veía en algunas ocasiones paseando por las calles habituales de su juventud. Envuelto en su modestia vivía en la penumbra, gozando de los encantos de la familia y escribiendo. Los amigos íntimos que le acompañan en sus paseos manifiestan que no cesaba de ponderar la impresión favorable que le ha producido la isla transformada por completo en los veinticinco años de ausencia. Pero, a pesar de los cambios realizados, recuerda los amigos y la antigua ciudad con sorprendente precisión. Observaba, tomaba notas, ordenaba apuntes y trabajaba mucho en la casa de Santa Catalina, que se asentaba en la playa, con la montaña de la isleta y el puerto al frente, teniendo ante la vista las montañas de la isla escalonadas en lejana perspectiva y cercanas al mar siempre azul.

A finales de octubre se conoció «un capricho de Galdós». En uno de sus paseos conoció a Manuel Miranda Romero, que era carpintero de ribera. Acompañado de este nuevo amigo don Benito visitó una mañana la ermita de San Telmo y saludó al presidente de la Confraternidad de Mareantes de San Telmo. «Entonces don Benito -dice Néstor Álamo- se propone ser dueño del mejor galeón que estaba en los tirantes de la capilla y que eran exvotos de los navegantes en peligro. Y lo logró por medio de Miranda, que llevaba la rueda del timón en aquel feudo de armadores y navegantes». Don Benito veladamente insinuó su propósito de que figurara en el lugar que conserva para las colecciones en su palacete San Quintín, en Santander. Luego firmó en el libro de la Confraternidad en prueba de gratitud por el obsequio. Este capricho de Galdós tiene su origen en su infancia cuando iba con frecuencia al templo con el deseo de admirar la colección de hermosos barquichuelos que en aquella época poseía la iglesia de San Telmo. Este recuerdo de su niñez explica que una de sus primeras visitas fuese a la mencionada iglesia. Cuando Galdós tuvo en sus manos aquel viejo barquichuelo al instante encargó a Manuel Miranda Romero que lo restaurara y se lo enviara por vía marítima para instalarlo en su despacho de San Quintín. Meses más tarde Galdós agradeció a Manuel Miranda Romero el envío del galeón restaurado, que esperaba con vehemente deseo:

Madrid, 1º de Febrero, 95 Sr. D. Manuel Miranda. Mi muy estimado amigo y paisano: por su grata del 24 del pasado, veo que el galeón salió de ese puerto navegando con rumbo a Cádiz, desde donde tomará la derrota del Cantábrico. Deseo mucho verlo, y me figuro que habiendo V. puesto las manos en ello, la restauración del barquito habrá resultado primorosa y digna la pequeña embarcación de figurar en nuestro Museo Naval. De seguro que no habrá en éste, ni en otro alguno, muchos que le superen en elegancia, ni en la perfección de la obra de su mano. En todas partes, por efecto de las construcciones de hierro, se va perdiendo el arte de la carpintería de ribera, y de él solo quedan vestigios en nuestra ciudad de Las Palmas. No necesito decirle cuánto le agradezco la diligencia, esmero y entusiasmo con que ha realizado V. la restauración de este modelo, que de sus manos, estoy de ello seguro, habrá salido como nuevo, de tal modo que lo reconocería por suyo el mismo don Juan de Austria, capitán general de las galeras del Rey Católico y de la Liga contra el Turco. Ahora me falta, dar también las gracias a la Confraternidad de San Telmo por su delicado obsequio, que no olvidaré nunca. En otro correo lo haré; pues no es cosa de escribir a ésos de prisa y corriendo. Hágame el favor de dar la adjunta al Sr. D. Pedro del Castillo y sabe que me tiene V. a las órdenes para todo. Me alegraría mucho de tener una ocasión de manifestarle cuánto estimo su amistad, y con qué agrado veo su pericia en un arte que de tal modo honra a la Gran Canaria. Suyo afectísimo amigo y paisano, q.b.s.m. B. Pérez Galdós S/C. San Mateo, 11 bajo Cuando vaya a Santander y vea el galeón volveré a escribir a v.

Galdós se encontró, en uno de sus paseos por la mañana, a uno de sus antiguos amigos, el maestro Joaquín Gutiérrez que aún vivía, era carpintero, charlatán y bebedor. Los dos amigos se hicieron inseparables. Y todos los días al atardecer se sentaban en los poyos del Obispo, más allá del barrio San José, en la carretera a Telde, observando las plataneras situadas debajo del barrio de San José y, a lo lejos, el azul del Atlántico.

En la prensa de Las Palmas se publicó el 29 de octubre la siguiente esquela mortuoria:

R. I. P. La Sra. Doña Magdalena Hurtado de Mendoza y Tate, Viuda del Señor Don Domingo Pérez Galdós. Falleció en Santander el 15 del corriente. Sus hermanos, sobrinos y amigos ruegan a las personas piadosas se sirvan encomendarla a Dios y asistir a las misas que por el eterno descanso de su alma se dirán en la Parroquia de San Francisco el día 31 del corriente, de 6 a 8 de la mañana.

Tal vez don Benito asistió a ese acto y recordaría las campanas de San Francisco. Años más tarde, recordando cuando vivía en su casa de la calle del Cano número 33, diría en la entrevista realizada por El Bachiller Corchuelo para la revista Por esos mundos, julio 1910, que «cuando he oído el tañido de sus campanas, siempre he sentido una emoción entre triste y dulce. Su son no lo confundiría con ninguno. Lo distinguiría entre cien que tocasen a un tiempo».

Escribe Néstor Álamo que, en la visita que don Benito hizo cuando lo llevaron a ver la primera instalación de El Museo Canario, fundado por el doctor Gregorio Chil y Naranjo en 1879, se ubicó en la planta alta del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que cedió generosamente algunas salas, hasta que el legado del Dr. Chil fuera recibido en 1913 fecha de la muerte de su viuda. Aun así, el traslado de El Museo Canario a la que fue vivienda del ilustre benefactor en el barrio de Vegueta, donde se instaló definitivamente, se retrasó hasta 1923. El Dr. Chil tenía mucho empeño en la visita de Galdós al reciente Museo Canario, pero don Benito dijo solamente esto: «¡Qué hermoso es el Museo Canario!». Y don Gregorio no se lo perdonó aunque ese laconismo de Galdós al firmar en el libro de El Museo Canario no le ofendió al investigador mucho tiempo.

Invitado por el alcalde de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, don Felipe Massieu y Falcón, Galdós visitó en la tarde del martes, día 30 de octubre, la magnífica quinta del Batán. Don Benito admiró la diversidad de plantas que había en esta finca. Galdós amaba los animales, las plantas y las flores que «son unas como sonrisillas que echa la tierra». El señor Massieu con la galantería que le era peculiar estuvo obsequioso con el gran novelista y demás distinguidos amigos que le acompañaban.

3. Galdós en la Villa de Teror

Una excursión destacada tuvo lugar a principios de noviembre. Don Benito mostró a su amigo el alcalde accidental de Las Palmas, Rafael Massieu y Falcón, interés en visitar la Villa de Teror. El viaje a Teror el día 6, martes, fue muy cansado porque aún no se había terminado la carretera desde Las Palmas. No obstante, al ilustre novelista le agradó en extremo la visita a Teror y los preciosos paisajes que tuvo ocasión de ver. En Teror conoció al comerciante Manuel Acosta Sarmiento que era el alcalde de Teror en 1894. Don Manuel Acosta fue alcalde durante más de veinte años y su gestión hizo posible la terminación de la carretera de Teror a Las Palmas en 1895. También existía en 1894 un comercio, con la denominación Juan Bautista Yanes y Compañía, cuyo socio del titular era Juan Rivero García. Este nació en Cuba, hijo de emigrantes canarios en la ciudad de Matanzas tan familiar para los Galdós, y que acumuló un gran patrimonio en parte de la mano de Juan Negrín, padre. Pérez Galdós recibió, además, atenciones en la Villa de Teror invitado en la finca de Osorio en la que Adán del Castillo y Westerling invitaba a los visitantes ilustres. En su recinto se conservaban restos de bosques de laurisilva y una amplia extensión de castañar. Y con Rafael Massieu y Falcón visitó la Iglesia de Nuestra Señora del Pino.

En las crónicas de terorenses hay que anotar algunos hechos relacionados con el estamento militar. El Regimiento de milicias de Canarias eligió en 1787 por su Patrona a la Virgen del Pino. El párroco de Teror, don Judas Antonio Dávila, le informaría acerca de la historia del templo y de la Virgen del Pino. Hay buenas razones para pensar que conversarían de las crónicas terorenses relacionadas con el estamento militar. Galdós evocaría cuando, sobre las rodillas de su padre, escuchaba la actuación de las unidades canarias en la Península durante la Guerra de la Independencia. La Granadera Canaria contó con un cronista de sus andanzas. Fue don Domingo Pérez Macías y su hermano don Sebastián, el que sería padre de don Benito Pérez Galdós, que formaron parte como capellán y subteniente respectivamente. El capellán don Domingo Pérez dejó el manuscrito titulado «Expedición a España del batallón de granaderos de Canaria. Notas del Diario que hizo don Domingo Pérez Macías, capellán de dicho Batallón».

El propio Sebastián Pérez Macías en las notas que redacta para completar las páginas extraviadas del diario de operaciones de su hermano don Domingo, el capellán de la Unidad, relata que:

En la Isla de León fue dicho Batallón agregado al Real cuerpo de Artillería, haciendo el servicio de todas aquellas Baterías que diariamente se batían con los franceses, hasta que se dio la Batalla de Chiclana, en la cual formaron dichos Granaderos una Batería, a pesar del fuego vivo que hacían los franceses, sólo con el entusiasmo de ¡Viva la Virgen del Pino!, por cuyo valor se les dio a todo el cuerpo, la Cruz de Chiclana, y además se puso a dicha batería el nombre de Batería de Granaderos de Canaria, según la orden del capitán general y Presidente de la Regencia el Señor Castaños, que nos mandaba.

Los grancanarios atribuyeron el hecho a la protección milagrosa de la Virgen del Pino, que todos aseguraron haber visto con su manto tendido ante ellos. De ahí que sus integrantes hicieron la promesa, para que salvara sus vidas la Virgen del Pino, de ofrecerle un manto cuando regresaran a Gran Canaria. En aquellos momentos los grancanarios defensores de Cádiz se jugaban la vida y, su invocación fervorosa a la Virgen del Pino, les envalentonó en tal alto grado que un sargento llamado Juan Miguel Padrón escribió en una carta que «… nos tiraron 180 tiros y no lastimaron siquiera un hombre, fue un milagro patente de la Virgen del Pino». Por estos hechos ofrecieron por agradecimiento a la Virgen del Pino un manto nuevo que andando el tiempo se ha perdido.

Es probable que don Benito igualmente preguntara en Teror por la casa de los Manrique de Lara, antiguos amigos suyos desde su juventud y luego en Madrid. La Casa de los Manrique en Teror, Patronos de la Virgen, se encuentra situada frente a la basílica de la Virgen del Pino. La casa, anteriormente, fue residencia de los Rodríguez del Toro y allí nació Bernardo Rodríguez del Toro en 1675, quien fue el origen de una familia venezolana de cuyo seno nacerían María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, esposa del Libertador Simón Bolívar.

Ahora, a principios de noviembre, don Benito ya mostraba sensación de estar cansado por las atenciones de sus paisanos, de no poder pasear solo y de no poder trabajar como acostumbraba. Por supuesto los asuntos familiares, que le habían llevado a Las Palmas, estaban casi solucionados. Pero su vida placentera estaba entre Santander y Madrid. Y Concha Morell, a quien había escrito que estaba «cansado con las atenciones de mis paisanos», le esperaba en Madrid.

El último viaje

Benito Pérez Galdós determinó embarcar, en la mañana del viernes día 9, en el vapor Hespérides, de la Compañía de Navegación e Industria, con destino a Cádiz. Y para evitar una tibia despedida, como habían valorado algunos el recibimiento, formaron un programa anunciando lo que se pensaba hacer en la despedida de la ciudad de Las Palmas al gran novelista canario. Así una banda de música iría a bordo del vapor interinsular Viera y Clavijo, facilitado por don Rosendo Ramos, representante de los correos Interinsulares, cuyo buque estaría a disposición del Ayuntamiento y representantes de corporaciones públicas y sociedades. También saldrían del puerto varios remolcadores y embarcaciones menores perfectamente engalanadas. Con todo esto se confiaba que un gran público asistiera a la salida del Hespérides expresando su afecto y admiración a Galdós.

Después de la breve estancia de tres semanas en su tierra natal llegó el triste día de la despedida del eximio escritor grancanario. Don Benito embarcó el 9 de noviembre, viernes, para Cádiz en el vapor Hespérides. Si poco expresivo fue el recibimiento que la ciudad de Las Palmas hizo a su ilustre hijo, magnifica y entusiasta fue la despedida. Aquel día a las nueve se trasladó a la casa familiar de Santa Catalina una numerosa comisión del Ayuntamiento. Don Benito expresó a las autoridades, y asimismo rogó lo transmitiera a los ciudadanos, su agradecimiento por las atenciones durante su estancia en Las Palmas. A continuación entró en el landó con el Alcalde y su hermano el general Ignacio Pérez Galdós. Desde allí, y seguido de los demás carruajes que ocupaban las comisiones del Ayuntamiento y sociedades, se dirigió al dique de abrigo donde se hallaba atracado el vapor Hespérides. En el momento en que llegó a su costado, la banda municipal hizo los honores al egregio escritor engalanando a seguida sus mástiles el Hespérides. En estos instantes presentaba el puerto un aspecto de gran solemnidad. Empavesados todos los buques, que lucían múltiples banderolas en sus elegantes arboladuras, y exornadas también con banderas todos los buques surtos en aquellas apacibles aguas y cruzando en todas direcciones los remolcadores ocupados en las faenas marítimas, se presentaba un cuadro hermoso lleno de vida y animación.

Ya a bordo Benito Pérez Galdós estuvo durante largo rato recibiendo afectuosas muestras de consideración de numerosas comisiones y amigos que allí fueron a despedirle. Llegado el instante de la maniobra de desatraque y leva la comisión del Ayuntamiento, presidida por el alcalde accidental Rafael Massieu y Falcón, salió del Hespérides y embarcó en el vapor correo interinsular León y Castillo que, engalanado profusamente, hallábase también atracado al dique. A su bordo estaba el comandante de esta provincia marítima, Antonio Moreno Guerra, y allí embarcó también la banda municipal y numerosos admiradores de Galdós, deseosos todos de rendirle cariñosísimo homenaje de simpatía.

El vapor León y Castillo inició la marcha, desatracando del dique, y se situó en la boca del puerto a esperar al Hespérides que a los pocos momentos surcaba velozmente aquellas dormidas aguas. Al cruzar el Hespérides por estribor del León y Castillo se produjo en este una verdadera explosión de entusiasmo. Los vivas a Pérez Galdós, al Cervantes canario, a España y a Gran Canaria, los acordes de la música, el ruido de los silbatos de ambos buques y de los remolcadores que seguían al Hespérides y el vivo cañoneo con que saludaba el vapor León y Castillo determinaron en todos el más alto grado de expansión patriótica. Pérez Galdós, verdaderamente emocionado, no cesaba de agitar el pañuelo y el sombrero, contestando con efusión al saludo que en igual forma se le hacía. Ya cerca del roque de la Isleta, el Hespérides suspendió su marcha, deteniéndose también el León y Castillo y demás vaporcitos remolcadores que le escoltaban. En aquel instante el goce inefable que produce el amor a las glorias patrias, revelábase en los conmovidos semblantes de todos, vitoreando y aclamando, a compás de los acordes de la marcha real, al eminente novelista.

Con millares de firmas fue suscrito el mensaje, redactado por acuerdo del Ayuntamiento en honor de Pérez Galdós y que le fue remitido en un álbum con tapas lujosamente artísticas, a fin de que el eximio escritor grancanario lo conserve en su gabinete de estudio como recuerdo de reciente visita a esta su ciudad natal.

El referido mensaje dice así:

La ciudad de Las Palmas se complace vivamente en dar la más cordial bienvenida a su preclaro hijo, el artífice eminente que ha esmaltado con inestimables joyas la historia patria, el ingenio fecundísimo que emulando por lo castizo de su dicción y la galanura de sus formas la gloria de Cervantes ha creado la novela española dándole nuevos rumbos y abriéndole amplios horizontes en multitud de obras, que, a juicio unánime de propios y extraños, son brillantes ornamentos de la literatura universal y orgullo legítimo del rico idioma castellano. Aquí se meció la cuna de Pérez Galdós, y es éste un título que nos envanece porque lo consideramos como una de nuestras más señaladas horas. Salud y prosperidad al hijo ilustre cuya vida conserve la Providencia por dilatados años para mayor gloria de las letras españolas y del teatro nacional. Octubre de 1894.- (Siguen las firmas).

En su corta estancia en Santa Cruz de Tenerife Don Benito Pérez Galdós, al llegar desde Las Palmas a aquella localidad, de paso para la Península, fue cumplimentado por los presidente de corporaciones y sociedades, lo mismo que por las autoridades. La noche antes de su partida se le obsequió con una serenata por la banda militar.

El periódico de Cádiz «La Nueva Era» decía que en el vapor Hespérides llegó, el lunes día 12, por la mañana de Canarias el notable novelista Benito Pérez Galdós. Apenas tuvo noticia de su llegada una comisión del Ateneo, compuesta del presidente don Adolfo de Castro y los señores Viesca, García de Castro, Alberti y Alonso, pasaron al Gran Hotel de Cádiz, donde se hospedaba el eximio literato, para visitarle en nombre de la Sociedad que representaban. Pérez Galdós no pudo acceder al banquete, con que se le pensaba obsequiar en el antedicho Centro, por las pocas horas que pensaba estar en Cádiz y por estar de luto tras la muerte de su entrañable cuñada doña Magdalena Hurtado de Mendoza hacía menos de un mes. Declaró, asimismo, que se había mareado durante todo el viaje. Manifestó Galdós, igualmente el mismo día de la llegada, que tenía planeado marchar en el correo directamente a Madrid donde pensaba estrenar este año varias obras. En el Teatro de la Comedia se preparaba «Los condenados» y, en el Teatro de Novedades, se pondría en escena por primera vez un melodrama suyo.

Desde Cádiz, todavía confuso a causa de los trastornos del viaje escribe a Concha:

Cádiz, 13 de Nov. 94 Mon enfant: esta mañana al llegar aquí recibí tu parte, que me alegró mucho. Allá recibí pocos días antes de salir, la tuya del 1*, única tuya que ha llegado a mis manos desde que no nos vemos. […] Descanso hoy, y mañana salgo para Madrid. Aun ignoro si mi hermana está en Madrid. Si continuase en Santander, al momento iría yo para allá. Nada sé hasta que llegue a Madrid, por Mora de la interrupción del telégrafo. […] Tengo que contarte muchas, muchas cosas. Vengo rendido, y con no muy buena salud. Si no echó a correr para acá, mis paisanos acaban conmigo, a fuerza de obsequios. […] Tuyo siempre, Camuñas o Tío Juan

Al llegar a Madrid don Benito escribe a su amante Concha:

Madrid – Moncloa, 16 de Nov. 94
Borrica: aquí estoy desde ayer. Bastante cansado, pues el viaje ha sido demasiado rápido y penoso. Hoy habrás recibido la que te escribí en Cádiz. Espero que me escribirás a vuelta de correo, y que no harás lo de otras veces. Aquí me he encontrado un lío doméstico, un pequeño drama de familia, que me ocasiona grandes disgustos. Está escrito que este viaje mío empezó con una desgracia acabe también de un modo poco grato. No sé si recordarás que te dije y mi sobrina tiene un novio, pretendiente, o como se llame. La madre y toda mi familia si opone resueltamente, con una tenacidad propia de los tiempos medievales […] Yo que desde Las Palmas vi armada la nube, hice propósito de no meterme en nada; pero la fatalidad ha querido que al llegar aquí me encuentre en el cráter del volcán. […] De todos modos, yo voy a Santander, con mi sobrino y estaré cuatro días. Hablaremos largo, y examinaremos las ventajas y los inconvenientes de que tú vengas a Madrid, si lo quieres. […] Tuyo, Ojirris

Galdós se había llevado una impresión tan grata de su tierra que manifestó mantener la promesa que hizo a su familia de volver a Las Palmas en la próxima primavera de 1895. No obstante no regresó a su tierra natal esa primavera ni tampoco lo hizo nunca en los veintiséis restantes años de su vida. Don Benito regresó a su tierra natal en octubre 1894, y éste fue el último viaje a su tierra natal. Algunos biógrafos afirman que don Benito expresó su deseo de ser enterrado en Madrid. Pero no existe, al menos yo no lo he encontrado, escrito alguno en el que don Benito manifestara ese deseo. Tampoco lo afirman los amigos que le acompañaban en la tertulia de su casa como Marciano Zurita, Emiliano Ramírez Ángel, Victorio Macho, Rafael de Mesa, José de Lara y Luís Doreste Silva, entre otros. Apuntó Francisco Ruano García que Galdós se encuentra en Madrid y que, no tardando mucho, sería traído a la tierra donde él nació. Igualmente el escritor Ildefonso Maffiotte reclamó en su día que se colmará la misión del monumento en Las Palmas cuando se llene ese hueco con los huesos para los que se labró la hornacina. El 15 de marzo de 1921 publicó El Cantábrico, de Santander, que «…Victorio Macho, en breve irá a Canarias a realizar su valioso trabajo escultórico y, en la cripta que forma el basamento, han de ser depositados los restos mortales de aquel gran español que tanto amaba a Santander». Y Luís Doreste Silva afirmaba que la sedente estatua de Galdós que se encontraba sobre la cripta en el muelle de Las Palmas «está destinada a guardar sus restos mortales».

¿Por qué no reposan los restos mortales de don Benito en su tierra natal? Su hija doña María no accedió a ello pues, hallándose residiendo en Madrid, era su deseo seguir dedicando ante la tumba de su padre sus oraciones. Doña María no sintió por Gran Canaria más afecto que el paternal. Han pasado noventa y seis años de la muerte de don Benito. Ahora es imposible el traslado de Galdós a Las Palmas de Gran Canaria. La tierra de Galdós. Acaso se perdió la posibilidad después del fallecimiento de doña María Pérez Galdós y Cobián. Para muchos grancanarios los restos de Galdós no están en su tierra porque no se reclamó resueltamente los mismos y se incurrió así en una responsabilidad histórica.

Fuentes directas

Hemerotecas (1894): El Museo Canario y Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ABC (Madrid), Diario de CádizDiario de las PalmasEl Pueblo (Canarias), Heraldo de MadridLa Dinastía (Cádiz), La Orotava (Tenerife), La Opinión (Canarias), La Vanguardia (Barcelona).

MOLE: un movimiento por la libertad de expresión en Cuba

MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba

Por Camila Acosta

(CUBANET, La Habana, 13/5/2020)  Como esclavos en el cepo, recibiendo azotes constantes, nos han mantenido a los cubanos durante más de sesenta y un años. Ese látigo ha logrado silenciar, aterrorizar y subyugar a muchos, pero no a todos; ha logrado demorar la rebelión, pero no impedirla. Por mucha piel que laceren, siempre hubo ‒y habrá‒ en Cuba cimarrones que enfrentan el peligro, porque la libertad es un llamado de la naturaleza; la libertad de opinión y expresión es una necesidad personal, social y humana.

Por eso hoy el Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido en frente de resistencia cívico. Esta organización ha nacido producto de la indignación colectiva, pero también resultado de un contexto cada vez más represivo, fundamentalmente a raíz de la crisis por la COVID-19 y la imposición de multas asociadas al Decreto-Ley (DL) 370, la Ley Azote.

Antecedentes

El Decreto-Ley 370, Sobre la Informatización de la Sociedad en Cuba, entró en vigor el 4 de julio de 2019, pero no fue hasta enero de 2020 que se comenzara a implementar. Entre enero y mayo de 2020, un total de 21 periodistas, comunicadores, activistas, disidentes y ciudadanos cubanos han sido azotados en virtud de esta disposición legal, y al menos una docena de personas han sido amenazadas con sus castigos. La aplicación de la norma conlleva una multa de 3 000 pesos (120 dólares) y el decomiso de equipos de trabajo, en este caso los teléfonos celulares y ordenadores.

El efecto ejemplarizante de estas sanciones es fundamental, pues en Cuba el salario mínimo mensual es de 16 dólares, por lo que, para la mayoría de los cubanos, la multa resulta impagable; además de que comprar un teléfono celular es un sacrificio extremo.

Según los inspectores del Ministerio de Comunicaciones y los agentes de la Seguridad del Estado ‒quienes dirigen las puniciones‒, los transgresores, al publicar denuncias en las redes sociales, violan el artículo 68, inciso i de dicho DL, el cual establece que se considera una contravención asociada a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones: difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas.

La ambigüedad es evidente. Lo primero es que ni Facebook ‒la red social en donde se hallan las publicaciones “delictivas”‒ ni ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.) son redes públicas, sino empresas o monopolios privados. Y, contrario al “interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”, es todo aquello que estimen los funcionarios que imponen la norma y, por lo demostrado por ellos, es todo lo que constituya una denuncia a las arbitrariedades y violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado cubano; es decir, lo que atente contra los intereses ideológicos del Partido Comunista de Cuba (PCC), la “moral socialista”, las costumbres e integridad económica de la cúpula de militares, funcionarios y sus familias corruptas.

Mientras en otras naciones la preocupación ha sido establecer regulaciones en internet de manera que se respete al máximo los estándares de libertad de expresión, en Cuba ha ocurrido todo lo contrario. Por las posibilidades de libertad y acceso a la información que brinda, Internet se ha convertido en una amenaza para la estabilidad del sistema totalitario cubano y, por tanto, su control constituye un asunto de primer orden.

Por otro lado, con la imposición del 370 el gobierno cubano transgrede el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En materia de libertad de expresión resulta inconstitucional pues, al decir de Laritza Diversent, Directora de Cubalex, la Constitución cubana condiciona los derechos que en ella se reconocen a lo que establezcan leyes menores. La Constitución de la República de Cuba está llena de contradicciones, al igual que varias de las normativas establecidas en el Código Penal.

El mes de abril del presente año, justo en medio del recrudecimiento de la crisis por la pandemia de coronavirus, aumentaron las imposiciones de multas adscriptas al Decreto-Ley 370. Debido a esta escalada represiva, el 19 de abril varios periodistas independientes, artistas, activistas y ciudadanos cubanos hicieron pública una Declaración contra la Ley Azote.

“Por ´pensar y hablar sin hipocresía´ los cubanos estamos siendo hostigados y corremos peligro de contagio por la COVID-19, así como de ir a prisión”, señala el documento y añade: “Los azotados con el DL 370, la Ley Azote, conscientes de que informar, opinar y expresarse libremente no constituyen delitos, y de que las leyes injustas se deben cambiar, no acatar, disponemos que, a partir de este momento, nos negamos a pagar las multas derivadas de la aplicación de esta norma y todas aquellas que violen nuestros derechos humanos”.

Entre las exigencias se hallan: la eliminación del Artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370; el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos cubanos, la liberación inmediata del periodista independiente Roberto Jesús Quiñones y el otorgamiento de personalidad jurídica a la prensa independiente cubana.

La campaña llamó la atención de organizaciones de derechos humanos y medios de prensa, nacionales e internacionales. El 6 de mayo se logró un hecho sin precedentes en la historia de Cuba: un total de cuarenta y siete organismos de este tipo publicaron el comunicado “Cuba y su Decreto-Ley 370: aniquilando la libertad de expresión en internet”. En la declaración se repudia la imposición del DL 370 y la persecución en contra de periodistas y actores de la sociedad civil independiente en Cuba, así como se conmina a gobiernos y demás entidades a repudiar estos actos y exigir al régimen cubano el respeto de los pactos internacionales de derechos humanos.

“Si bien la situación de represión de la libertad de expresión y prensa es histórica y sistemática, la escalada represiva actual se recrudece en el marco de la aplicación del Decreto-Ley 370 (…); reiteramos nuestra plena solidaridad con las y los periodistas independientes y actores de la sociedad civil perseguidos en el ejercicio de su libertad de expresión”, expone el documento.

Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE)

La campaña contra la Ley Azote se ha ido articulando hasta lograr aunar a cubanos dentro y fuera de Cuba. El Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido para estructurar ese trabajo e implementar acciones en este sentido.

MOLE está integrado por periodistas independientes, artistas, intelectuales, activistas de derechos humanos y cubanos de la sociedad civil independiente que pretenden exigir la derogación tanto del artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370 como de todas las regulaciones nacionales que atenten contra la libertad de expresión en Cuba.

Asimismo, la organización se propone mantener la vigilancia sobre acciones por parte del gobierno, sus instituciones y órganos represivos que puedan coartar la libertad de expresión de cualquier ciudadano cubano; informar y denunciar ante la opinión pública y los organismos internacionales estos atropellos; brindar apoyo emocional y acompañamiento legal a las personas víctimas de violaciones de este tipo; así como promover en los cubanos una educación sobre sus derechos ciudadanos.

De esta manera, MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba.

Más de 60 años bajo una única ideología, un mismo sistema y partido político, ha generado en la Isla una cultura cívica casi nula; por eso, advertimos que los cubanos debemos comprender, primero, cuáles son nuestros derechos ciudadanos, para luego saber exigirlos. La libertad de expresión es un derecho humano y reclamar su respeto compete a todos. En este marco, la labor de los periodistas independientes, activistas y sociedad civil en general, resulta trascendental pues son ellos quienes informan, denuncian, generan estados de opinión y demandan respuestas de los gobiernos.

MOLE es actualmente uno de los frentes más visibles y confrontativos al gobierno totalitario dentro del país, por eso el régimen responderá como suelen hacerlo las dictaduras en su ocaso: con más represión y censura. Aunque tememos por nuestra integridad física y psicológica, reconocemos que claudicar no es la solución, pues sería la muerte en vida de los cimarrones que todos, de alguna manera, llevamos dentro y que, tarde o temprano, se rebelan y terminan venciendo el látigo, el azote del opresor.

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba.

 

Hernando de Soto va a la conquista de la Florida

Un día como hoy, en 1539, el conquistador, navegante y explorador español Hernando de Soto, Gobernador de Cuba –nombrado por el emperador Carlos V, quien también lo nombró Adelantado y Capitán General de todas las tierras descubiertas por España–, partió de La Habana, al frente de una expedición compuesta por 11 navíos y un millar de hombres bien armados, rumbo a La Florida. Iba en busca del oro que supuestamente abundaba en esa región de América del Norte y, según la leyenda, en busca también de la fabulosa Fuente de la Juventud. Pero en La Florida, descubierta en 1513 por el vallisoletano Juan Ponce de León, lo que halló fue una naturaleza de lodazales y mosquitos, tan letal como sus belicosos pobladores. De Soto, muy enfermo, murió con 42 años junto al río Mississippi, que él descubrió para el resto del mundo. Su viuda, Inés, o Isabel, de Bobadilla, cumpliendo con lo dispuesto por su marido, ocupó, entre 1539 y 1544, el puesto de éste como primera autoridad civil y militar en el archipiélago cubano, convirtiéndose así en la primera mujer Gobernadora de una colonia en el imperio español. He leído que la Giraldilla –graciosa figura femenina hecha en bronce y que desde hace 500 años corona el campanario del habanero Castillo de la Real Fuerza– fue inspirada por Isabel, o Inés, quien durante años mantuvo el hábito de pasear por las barbacanas de esa fortaleza, mirando el mar como si esperase que se produjera, de un momento a otro, el regreso del ausente.

A la izquierda le encanta la censura

Por Pedro Fernández Barbadillo

(LIBERTAD DIGITAL, Madrid, 26/4/2020) La izquierda ha sacado el censor que lleva dentro. Quiere antes declaraciones falsas que la desagradable realidad. Quien diga la verdad, provoca desafección, desmoraliza y desgasta al Gobierno más progresista, más feminista, más numerosos y más inepto que ha padecido España.

En los últimos días, hemos sabido por boca de ministros y generales que se nos vigila y que el mismo Gobierno que es incapaz de contar los muertos por el Covid19 y de suministrar mascarillas y EPIs a los sanitarios no va a consentir que nadie le critique. Lo ha dicho Isabel Celáa: “No podemos permitir que haya mensajes negativos“. Otro socialista, Alfonso Gómez Celis, encima vicepresidente del Congreso, acaba de decir estas palabras: “En esta pandemia tenemos que desechar a los que señalan con el dedo los errores”. ¿A qué se refiere con ‘desechar’? Conociendo el pasado del PSOE, ese verbo produce miedo.

De momento, los socialistas se están contentado con manipular las ruedas de prensa para que nadie pueda preguntar por qué ha sido España durante semanas el país del mundo con más muertos por millón de habitantes y con denunciar a quienes refutan su discurso de “Sólo era una gripe”, “Todos los países europeos están igual”, “El Gobierno no tiene nada de lo que arrepentirse”, “Hay que arrimar el hombro”. Así, el PSOE ha denunciado a Vox y a la tertuliana Cristina Seguí por ‘delito de odio’, ese nuevo crimen político que sustituye al de ‘contrarrevolucionario’ aplicado en las tiranías comunistas.

“Envenenar el ambiente” en 1931

Por ahora, los socialistas y sus aliados morados no pueden cerrar los periódicos que molestan sus desayunos. Cuando en España las izquierdas en sus distintas manifestaciones han gozado de la facultad legal para hacerlo, se han quedado a gusto. El gobernante que más periódicos ha ordenado clausurar ha sido Manuel Azaña.

Al cumplirse el mes de la huida de Alfonso XIII y la proclamación de la II República, el Gobierno Provisional había permitido el asalto a un centro monárquico, encarcelado al propietario de ABC por sospechoso de haber cometido un asesinato aunque el cadáver no aparecía, una quema de iglesias y conventos y el cierre de varios periódicos de derechas.

El ministro de Gobernación, Miguel Maura, con unos modales de cacique que su padre habría repudiado, convocó a finales de mayo a su despacho a los directores de los diarios de Madrid para pedirles que diesen la noticia de la muerte, por la Guardia Civil, de ocho miembros de la CNT que formaban parte de una columna que quería arrasar San Sebastián, a fin de demostrar a todos los españoles que él haría cumplir la ley.

Acudieron todos, incluso aquellos cuyos diarios estaban suspendidos desde el 12 de mayo (…). Les rogaba diesen a conocer la noticia del motín en San Sebastián. Ahora bien –continué-: el diario que utilice la noticia para su campaña política, o intente envenenar el ambiente con ella, será suspendido, y suspendido quedará mientras yo esté en este Ministerio.

“Envenenar el ambiente” de Maura no se distingue mucho de “los bulos y desinformaciones que generan un gran nivel de estrés y alarma social” de la Guardia Civil sumisa al Gobierno de Sánchez.

La Ley de Defensa de la República

El 10 de agosto de 1932, se produjo la ‘sanjurjada’, el último pronunciamiento decimonónico. El mismo general que había contribuido a traer la República como director general de la Guardia Civil se sublevó en Sevilla y Madrid. El Gobierno, presidido desde octubre anterior por Azaña, conocía los planes de Sanjurjo y venció sin problemas el cuartelazo.

Azaña aprovechó la ocasión para aplicar la terrible Ley de Defensa de la República (vigente desde octubre anterior), que daba al gobierno un poder inmenso para reprimir a la oposición y perseguir a los ciudadanos que se le antojasen.

El artículo 42 de la Constitución establecía que “En ningún caso podrá el Gobierno extrañar o deportar a los españoles, ni desterrarlos a distancia superior a 250 kilómetros de su domicilio”; pero Azaña y su compañero Casares Quiroga, ministro de Gobernación, amparados en la Ley de Defensa de la República, deportaron a sospechosos a Villa Cisneros, en el Sáhara. Meses antes habían deportado a varios anarquistas a Guinea Ecuatorial.

Respecto a la prensa, el Gobierno republicano, en el que había tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y De los Ríos) y uno de ERC (Carner Romeu), ordenó el cierre de docenas de periódicos.

Casi 130 periódicos cerrados

Desde semanas antes de la ‘sanjurjada’, según el periodista Julián Cortés Cavanillas, estaban suspendidos La Correspondencia, El Imparcial, El Popular, El Mundo y Mundo Obrero, todos editados en Madrid. La lista de las publicaciones cerradas por orden gubernamental, sin que lo decidiera ningún juez, la hizo Justino Sinova (La Prensa en la Segunda República española. Historia de una libertad frustrada). En total, 127 periódicos.

La mayoría, por no decir la totalidad, de las cabeceras eran de derechas, católicas, tradicionalistas/carlistas y monárquicas. El único punto común entre ellas no era su implicación en la rebelión militar (inexistente, como se comprobó al no producirse procesamientos), sino su línea editorial desfavorable al Gobierno. Había semanarios de humor como Gracia y Justicia, revistas como Blanco y Negro dedicadas a la moda, las variedades y el cotilleo, y publicaciones de pensamiento de difusión muy reducida como Acción Española.

La suspensión, que en varios casos duró hasta meses, afectó a cabeceras que existen hoy, como ABCLas Provincias de Valencia, El Adelantado de Segovia, El Ideal de Granada, La Verdad de Murcia, Diario de JerezEl Día de Palencia, La Gaceta Regional de Salamanca, El Correo de AndalucíaDiario Montañés de Santander, El Pueblo Vasco de Bilbao, El Diario de Ávila y el Diario de Navarra, entre otros.

Se trató del mayor cierre de periódicos ordenado jamás por un Gobierno español. En la guerra civil cada bando cerró los periódicos que no coincidían con su ideología, pero no fueron tan numerosos. Se dieron casos como el de La Vanguardia, que pasó a publicarse entre el 22 de julio de 1936 al 25 de enero de 1939 con una línea editorial favorable al Frente Popular y la Generalidad de Companys a convertirse, después de un día de cierre para adaptarse, en partidario exaltado de Franco a partir del 27 de enero de 1939.

‘ABC’, cerrado por más de cien días

ABC, bestia negra de los republicanos por su carácter monárquico, fue suspendido el 10 de agosto por la noche y reapareció el 30 de noviembre. En el editorial de ese día, el periódico se quejó de la dureza de la medida, tomada por un Gobierno supuestamente democrático:

“La suspensión gubernativa de ABC ha durado nada menos que tres meses y medio, ¡quince semanas! Ni en los tiempos de Calomarde, ni en los de Narváez, ni en los de Primo de Rivera… Durante todos los gobiernos de seis reinados y de dos repúblicas se aplicó jamás a un periódico una sanción gubernativa tan dura sin justificación legal.”

En una medida admirable, la empresa mantuvo el pago de los salarios de sus trabajadores, aunque carecía de ingresos: 837 obreros de talleres, 67 redactores y 81 empleados. El 20 de julio de 1936, el ABC fue incautado por la UGT y regresó a sus propietarios el 29 de marzo de 1939.

Las repetidas sanciones y persecuciones contra los periódicos por parte de los Gobiernos de la República, en su mayoría de izquierda, convirtieron en una burla el artículo 34 de la Constitución republicana:

“Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cualquier medio de difusión, sin sujetarse a la previa censura. En ningún caso podrá recogerse la edición de libros y periódicos sino en virtud de mandamiento de juez competente. No podrá decretarse la suspensión de ningún periódico, sino por sentencia firme.”

Quizás por la omnipotencia gubernamental y la violación de la Constitución, las izquierdas son admiradoras de los años republicanos…