Caulaincourt, el puente sobre los muertos

Puente de CauleineincourtDel año que viví en París como becario (1960) conservo algunos recuerdos parecidos a esos sueños, generalmente malos e inexplicables, que se fijan en nuestra mente para toda la vida. Uno de estos recuerdos se relaciona con la primera visita que hice al cementerio parisino de Montmartre. Me contrarió que el silencio respetuoso que esperaba hallar entre sus tumbas estuviese avasallado por el fragor, que me sonaba irreverente y despectivo, de los coches que circulan en manadas atravesando el puente que les pasa por encima, casi a ras de los sepulcros que le quedan directamente debajo.
Este cementerio tiene su origen, clandestino, en el siglo XVII, en unas canteras de yeso que entonces quedaban a las afueras de París. Gran parte de los primeros difuntos los suministró la Revolución Francesa, los cuales fueron enterrados en las galerías de esas canteras. El escritor Guy de Maupassant describió el sitio como una hondonada entre tres colinas arboladas que atraían paseantes. Las primeras tumbas autorizadas aparecieron en 1798. En 1847 se amplió el cementerio a su tamaño actual y veinte años más tarde el Barón Haussmann, conocido como el modernizador de París, prefecto de esta ciudad y estrecho colaborador de Napoleón III (el Pequeño, epíteto acuñado por Victor Hugo), ideó unir dos de las colinas de Montmartre mediante el puente de Caulaincourt. Por pasar por encima del cementerio, este proyecto tuvo que vencer una fuerte resistencia popular y parlamentaria.
El puente de Caulaincourt comenzó a fabricarse en 1888 y, como estaba previsto, se tendió por encima del cementerio de Montmartre, donde reposan, entre otros personajes famosos, Zola, Dumas (padre), Théophile Gautier, los hermanos Goncourt, Berlioz, Offenbach, Stendhal, Renan, Nijinsky, Sacha Guitry, Truffaut, Dalida y Alphonsine Plessis (La Dama de las Camelias). Antes de que en 1920 fueran trasladados a la necrópolis habanera de Colón, en la de Montmartre descansaron durante algún tiempo los restos de Luis Estévez Romero, vice-presidente del primer gobierno de la República de Cuba, y los de su esposa, la acaudalada benefactora villaclareña Marta Abreu.

[Foto: Puente de Caulaincourt a principios del siglo XX.]

Oportuna aclaración de la Real Academia Española

Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas
Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: “Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto”.
La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: “El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad”. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, “los alumnos” es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.
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Documental sobre MDM

MDM Y sERGIO aLZOLA FOTOAyer, domingo 26 de julio, continuó en mi casa, en la muy querida por mí ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, la filmación del documental que me están haciendo jóvenes amigos que admiro tanto, por su talento y bondad, como los escritores Sandra Franco Álvarez y Dani Martín y los fotógrafos Iraya Pérez y Pedro Hernández. En esta ocasión grabaron un mano a mano de música y poesía que sostuvimos el cantautor Sergio Alzola y yo. La foto que hoy comparto con ustedes deja constancia de un momento de ese diálogo, totalmente improvisado.

Un poema premiado

En septiembre de 1998 asistí en Rumanía a un festival internacional de poetas que se celebró en Curtea de Arges, villa situada al pie de los Cárpatos, próxima al castillo de Vlad Tepes o Vlad Dracul el Empalador, siniestro voivoda feudal de la Valaquia, en quien se inspiró Bram Stoker para crear a Drácula. El caso es que en aquel encuentro tuvo lugar un concurso de poemas y lo gané con el siguiente parte meteorológico:
MAL TIEMPO
Para Pío E. Serrano
Afuera llueve demasiado, pero
por momentos amaina el temporal,
y entonces queda goteando sobre todo
una pertinaz melancolía.
Pronostican para las próximas horas
silencios torrenciales
y al final de la jornada
una mudez en forma de nieve.
Serán inútiles las precauciones
para evitar los estragos del mal tiempo,
nos comunica el meteorólogo E. M. Cioran.
MDM
Momento en que me entregaban el premio. Recorte de un periódico rumano.

Momento en que me entregaban el premio. Recorte de un periódico rumano.

Aniversario del fusilamiento del general Arnaldo Ochoa

Arnaldo Ochoa fotoUn día como hoy, hace 26 años, fue fusilado en La Habana el General de División Arnaldo Ochoa Sánchez (Cacocum, Cuba, 1930). Los Castro lo acusaron -al igual que a otros oficiales, también ejecutados- de tráfico ilegal de cocaína, marfil y diamantes y, por consiguiente, de traición a la revolución..
Al momento de ser detenido, Ochoa era miembro del Comité Central del Partido Comunista, poseía el título de Héroe de la República de Cuba y gozaba de  prestigio y popularidad -prestigio y popularidad cuyo origen se remontaba a su etapa de guerrillero en la Sierra Maestra-. Poco antes de su arresto y recién llegado de la guerra de Angola, donde comandó las tropas cubanas, había sido propuesto para dirigir la Región Militar de Occidente, la más importante de la isla porque es la encargada de proteger la capital.
Aunque el juicio de Ochoa y sus compañeros de infortunio fue divulgado por las autoridades -la televisión lo transmitió, en diferido, durante semanas-, el proceso contra estos militares es uno de los episodios más turbios de la historia de la dictadura castrista, y tanto, que hay hipótesis sobre él que siguen abiertas. Una de ellas apunta a una conspiración contra los Castro que Ochoa estaría liderando dentro de las Fuerzas Armadas.
Yo estaba en La Habana en aquellos días y recuerdo el semblante sombrío de los transeúntes con los que me crucé en las calles la mañana en que la prensa anunció el fusilamiento de Ochoa. Aquel mismo día, por la noche, en una avenida próxima a la Universidad, los estudiantes se manifestaron contra la ejecución y fueron violentamente dispersados por la policía. Al día siguiente, en muchas paredes de La Habana aparecieron pintadas con este signo: “8A”.

100 años de la “Antología de Spoon River”

Ant Spoon River libroEl abogado Edgar Lee Masters (Estados Unidos, 1868-1950) dedicó más tiempo y entusiasmo a la literatura que a las leyes. En un momento no muy tardío de su larga vida, abandonó las últimas por la primera y se convirtió en un escritor ermitaño. Me atrevo a decir que, además de ermitaño, obsesivo: según biógrafos suyos, hasta su muerte luchó con denuedo para superar con nuevas obras el libro gracias al cual lo recordamos hoy, Antología de Spoon River, de cuya primera edición se cumple un siglo en el presente año. Pero aquélla fue una batalla perdida, como la de Flaubert contra Madame Bovary. El culmen de cuanto escribió Masters son los imaginarios epitafios de las ficticias lápidas pertenecientes a los falsos difuntos que supuestamente reposan en el mítico cementerio de un pueblo que -poco importaría que existiera- él se inventó.
Mi descubrimiento de Antología de Spoon River se produjo mientras, animado por la ilusión de encontrar algo diferente, que me sorprendiera, exploraba una librería de Las Palmas de Gran Canaria. El nombre de su autor no me decía absolutamente nada, pero, tan pronto como leí, al pie de un estante de aquella librería, algunas páginas de esta obra de dudosa clasificación -¿narrativa?, ¿poesía?- me invadió el regocijo de haber dado con lo que a tientas buscaba. Libro raro, aún hoy, en su tiempo fascinó a unos cuantos poetas mayores, entre los cuales estaba Ezra Pound, quien lo recibió públicamente con un aleluya a nombre de la poesía norteamericana.
A mí lo que más me atrae en él, la razón por la cual siento no haberlo leído mucho antes, es la desinhibida sencillez con que desnuda la trascendencia de esa parte de la realidad que parece no tenerla: lo cotidiano. Los doscientos y tantos poemas-lápidas que nos dejó Masters en su genial ucronía de Spoon River configuran un coro de voces sin tiempo en el que todos cantamos.
Al cerrar el libro, advertí que faltaba la lápida del autor. He aquí el epitafio que para esa lápida propongo:
EDGAR LEE MASTERS
Yo, Edgar Lee Masters, abogado,
último difunto en merecer parcela
en el viejo cementerio de Spoon River,
fui notario leal y diligente
de casi todos mis vecinos en el pueblo,
hoy mis vecinos en la eternidad.
Tanto ellos como yo esperamos
que al contarte, caminante, quiénes fuimos
nos libres de perecer definitivamente.
Doy fe de la veracidad
de cuantas confesiones
mis vecinos más locuaces me han confiado.
Algunos, por prudencia o timidez,
prefirieron acogerse al silencio sepulcral,
y suyas son las lápidas en blanco.
Dedícales también un pensamiento.
MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ

[Tomado de la revista Palimpsesto, Nº 30, 2015.]

“Palimpsesto” Nº 30

Palimpsesto 30Ya está circulando el Nº 30 de la revista de creación PALIMPSESTO, una de las más bellas y serias de su género en España. Publicada desde hace 25 años por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Carmona (Andalucía), la dirige el poeta Francisco José Cruz. Este número contiene 26 poemas, reunidos bajo el título de “Transparencias”, del gran poeta chileno Pedro Lastra; un estudio de Beatriz Barrera Parrilla, profesora de la Universidad de Sevilla, titulado “El poeta Luis de Ribera (s. XVII) y la edición sevillana de sus SAGRADAS POESÍAS”; y una “Conversación” de Robinson Quintero Ossa, poeta y ensayista colombiano, con el poeta mexicano Jaime Jaramillo Escobar. Completan el índice poemas de Antonio Deltoro (México), Alejandro Anreus (Cuba), Andrés Barrios (Venezuela), Patrizia Cavalli (Italia), Antonio Moreno (España) y Micaela Paredes (Chile). El número cierra con un texto en prosa y un poema de Manuel Díaz Martínez a propósito del centenario de la ANTOLOGÍA DE SPOON RIVER, del poeta norteamericano Edgar Lee Masters.