Punto de vista

Ayer, en La Habana, la dictadura castrista y el Gobierno español acordaron mantener un diálogo permanente sobre los derechos humanos en Cuba. Cuando, tiempo atrás, el general Raúl Castro acordaba lo mismo con el presidente Obama mientras apretaba las tuercas de la represión en la isla, publiqué en el periódico español EL PAÍS un artículo en el que digo algo cuya repetición, ahora, me parece oportuna: “…Pero hay un diálogo previo, mucho más importante y perentorio, que el régimen castrista ha rechazado siempre y soslaya ahora: el que debe haber entre todos los cubanos, gobernantes y gobernados, para resolver el diferendo nacional entre autoritarismo y libertad, entre autocracia y democracia”. En ese mismo artículo digo: “Un régimen político se define como dictadura cuando proscribe el diálogo social, y Cuba, con un adalid incuestionable, un partido único, una economía centralizada, una prensa monocorde, un Parlamento unánime, una judicatura cautiva, una policía omnipresente y una oposición amordazada, es una nación sin diálogo desde 1959”. Los cubanos son los únicos con los que el régimen castrista nunca ha querido hablar de derechos humanos.

Anuncios

DECLARACIÓN DE BOGOTÁ

2013-03-23Los escritores cubanos reunidos en la ciudad de Bogotá, participantes en el Primer Festival Vista de Colombia,

Teniendo en cuenta la situación de acoso, amenazas y persecución en que desarrollan su labor los artistas y escritores de la Isla que no comulgan con la ideología oficial o simplemente trabajan de manera alternativa,

Ante las continuas violaciones a los derechos de asociación y movimiento de los creadores independientes,

Ante el recrudecimiento de las actividades represivas del régimen vigente en la Isla, las cuales incluyen el secuestro de varios creadores en territorio cubano –casos de los escritores y periodistas Victor Manuel Domínguez, Roberto Quiñones Haces, Henry Constantín Ferreiro, Ileana Alvarez y Francis Sánchez, del escritor y activista LGTB Pedro Manuel González Reinoso, de la escritora y músico Lía Villares y del músico Gorki Águila, a quienes se les ha impedido viajar fuera de Cuba en los últimos 12 meses teniendo incluso sus documentos en regla y sus permisos y pasajes de avión ya pagados; y del escritor Ángel Santiesteban, que el 27 de abril pasó 24 horas en un calabozo de La Habana bajo falsas acusaciones de la policía política, que buscaba impedir su asistencia a la edición de este Festival Vista en la Universidad Sergio Arboleda, de Bogotá,

Conociendo, además, que la lista de creadores cubanos secuestrados por la dictadura en los últimos meses es más amplia (los nombres relacionados en esta declaración son solo los más conocidos o aquellos que en su momento han tenido más impacto mediático),

Acordamos:

a) Condenar la escalada represiva contra los escritores y artistas alternativos residentes en Cuba

b) Exigir al régimen cubano que respete el derecho de los escritores y artistas a crear en libertad, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos

c) Emprender una campaña internacional de denuncia que dificulte a la dictadura la implementación impune de sus violaciones

d) Pedir la solidaridad, en forma de firmas, de todos aquellos escritores y artistas cubanos, y de otros países, capaces de sensibilizarse con sus colegas retenidos por la fuerza en la Isla

La presente declaración continuará acumulando firmas de adhesión en las próximas semanas para luego circular en todos aquellos medios informativos que se hagan eco de ella, y será propuesta a la comisión de derechos humanos en Ginebra.

Somos conscientes de que, tras 60 años en el poder, el régimen vigente en Cuba ha tejido una vasta red de compromisos y apoyos a nivel internacional, en virtud de una ideología totalitaria. Pero no podemos permanecer impasibles ante el abuso de todo un Estado contra creadores cuyo único “pecado” ha sido pensar con cabeza propia y crear en consecuencia, en un país cuyas instituciones y leyes responden prioritariamente a los intereses del Partido Comunista y sus dirigentes.

Bogotá, Colombia. 30 de abril de 2018

Firmas en Bogotá (30 de abril de 2018):

Ángel Santiesteban-Prats (escritor, Cuba)
Armando de Armas (escritor, Cuba)
Armando Añel (escritor y editor, Cuba)
Faisel Iglesias (escritor, Cuba)
Luis Pérez de Castro (escritor, Cuba)
Rafael Vilches Proenza (escritor, Cuba)

Firmas alrededor del mundo (en progresión):

Aldito Menéndez (artista plástico, Cuba)
Alberto Lauro (escritor, Cuba)
Amir Valle (escritor, Cuba)
Ana María Valenzuela (escritora, Cuba)
Andrés Barca Díaz (fotógrafo y escritor, Cuba)
Ariel Aboal (fotógrafo y escritor, Cuba)
Arístides Pumariega (artista plástico, Cuba)
Armando Chaguaceda (historiador y ensayista)
Alejandro González Acosta (escritor, Cuba)
Armando León Viera (escritor y periodista, Cuba)
Alejandro Querejeta Barceló (escritor, Cuba)
Baltasar Santiago Martín (escritor, Cuba)
Carlos Alberto Dueñas (escritor, Cuba)
Carlos Alberto Montaner (escritor y periodista, Cuba)
Carlos Barrunto (escritor, Cuba)
Carlos Michel Fuentes (escritor y dibujante, Cuba)
Carmen Morales Ramírez (escritora, Cuba)
Daniel Carrazana (teatrista, Cuba)
Daniel Morales (escritor, Cuba)
Delio Regueral (fotógrafo, Cuba)
Denis Fortún (escritor, Cuba)
Francisco Alemán de las Casas (escritor, Cuba)
Jacovo Machover (escritor, Cuba)
Javier Iglesias (escritor y guionista, Cuba)
Joaquín Gálvez (escritor, Cuba)
Jorge Olivera Castillo (escritor y periodista, Cuba)
Jorge Sanguinetty (escritor y economista, Cuba)
José Antonio Navarrete (curador y editor, Cuba)
José Hugo Fernández (escritor, Cuba)
José M. Fernández Pequeño (escritor, Cuba)
Josep Rodríguez (escritor, Cuba)
Juan de Jesús Gutiérrez (artista plástico, Cuba)
Irasema Otero (cineasta, Cuba)
Isbel González (escritor y diseñador, Cuba)
Lilianne Ruiz (periodista y promotora, Cuba)
Lilo Vilaplana (cineasta, Cuba)
Luis de la Paz (escritor y periodista, Cuba)
Luis Felipe Rojas (escritor y periodista, Cuba)
Luis González (escritor, Cuba)
Luis Leonel León (editor y periodista, Cuba)
Mairym Cruz Bernal (escritora, Puerto Rico)
Mamela Fiallo (periodista y traductora, Ecuador)
Manuel Alberto Morejón (periodista, Cuba)
Manuel Díaz Martínez (escritor, Cuba)
Manuel Gayol Mecías (escritor y editor, Cuba)
Manuel Vázquez Portal (escritor, Cuba)
María del Carmen Ares Marrero (dramaturga, Cuba)
María Elena Faguagua (escritora y académica, Cuba)
María Eugenia Caseiro (escritora, Cuba)
Marlene Azor (académica, Cuba)
Massiel Rubio (escritora y actriz, Cuba)
Mayda Anias Martínez (escritora, Cuba)
Mayra del Carmen Hernández (editora, Cuba)
Mercedes Eleine Gonzalez (editora, Cuba)
Michel G. Nuñez (fotógrafo, Cuba)
Nereyda González (académica, Cuba)
Nonardo Perea (escritor y artista audiovisual, Cuba)
Norge Sánchez (escritor, Cuba)
Odette Alonso (escritora, Cuba)
Orlando Luis Pardo (escritor, Cuba)
Pedro Junco López (escritor, Cuba)
Rafael Almanza (escritor, Cuba)
Ramón Fernández Larrea (escritor, Cuba)
Rebeca Ulloa (escritora y promotora, Cuba)
Regina Coyula (historiadora y periodista, Cuba)
Tony Joaquín (escritor y guionista, Cuba)
Verónica Vega (escritora, Cuba)
Waldo González López (escritor, Cuba)
Yoaxis Marcheco (escritora y promotora, Cuba)

La ronda

Hoy, hurgando en la obra de Manuel de Zequeira y Arango (La Habana, 1764-1846), a quien le correspondió en suerte abrirle camino a la poesía cubana, releí su poema “La ronda”, que tengo por el pioner texto surrealista escrito en la isla. Y reparé que el día 15 del presente enero se cumplieron 210 años de la noche –la del 15 de enero de 1808– en la que, según Zequeira, ocurrió la pesadilla que describen las 26 perturbadoras décimas de su poema.

Verificada la noche del 15 de enero de 1808

Yo aquel subdito obediente
Que en grado superlativo,
Soy militar á lo vivo
Y esqueleto á lo viviente:
Yo aquel átomo paciente
Que de nada se lamenta,
Describiré la tormenta
Que con suerte muy contraria,
Yendo de ronda ordinaria
Sufrí en noche turbulenta.

A las tres de la mañana
Con viento septentrional
Salí desde el principal
A correr mi tramontana:
Un farol como campana
Conducia un granadero,
Y con el soplo severo
Que el norte consigo atrajo,
Andaban como badajo,
El farol y el farolero.

Con un silencio profundo
Como si nadie viviera,
Seguimos nuestra carrera
Como almas del otro mundo:
En el tiempo de un segundo
Llegamos á la Machina
Y al mirarnos de bolina
La centinela primera,
Dudando que cosa fuera,
Ni aun á hablar se determina.

No obstante, como concibe
Que todos ibamos muertos,
Con trémulos desaciertos
Gritando nos dá el quien vive:
De esta suerte nos recibe
La guardia llena de espanto,
Y sospechando entretanto
De mi vital subsistencia,
Para afirmar mi existencia
Tuve que implorar á un Santo.

Despues que entregué el marron,
Vi sirviendo de tintero
Un casco como mortero,
Y por pluma habia un cañon:
Al firmar, sin dilacion
Mi pluma luego se excita,
Y en la espesura infinita
Que el cañon tenia en su talla,
Una rígida metralla
En vez de tinta vomita.

Así que dejé el borron
De mi forma con gran gala,
Salí de allí como bala
Despedida de cañon:
Con tal precipitación
La luz del farol se apura,
De suerte que en tal tristura
Llegué en un decir Jesus
Hasta el muelle de la Luz
Por teórica congetura.

Al verme de esta manera
Envié luego á la ordenanza
Que encendiera sin tardanza
El farol y que volviera:
Con angustia tan severa
Hallándome solitario
Sin luz, me fué necesario
En esta lúgubre escena,
Como alma que estaba en pena,
Rezar el Santo Rosario.

Quiso Dios que sin tardanza
La ordenanza fué y volvió,
Y así se me recibió
Con arreglo á la Ordenanza:
No obstante, con desconfianza
El cabo el Santo pedia,
Y como mi fantasía
Rezaba llena de espanto
Por poco en lugar del Santo
Le soplo una letanía.

Desde aquí salí al instante
Con un impulso violento,
Llevando con tanto viento
Los honores de volante:
Cual difunto militante
A Paula llegué entretanto,
Y el cabo lleno de espanto
Sin mirar á mi respeto,
Quiso viéndome esqueleto
Soplarme en el Campo-Santo.

Viendo yo la tiranía
De estos impulsos atroces,
Procuré con muchas voces
Afirmarle que vivia:
Que era Ronda le decia
Por templar sus desaciertos,
Y él con los ojos abiertos
Siguió tal su trapisonda,
Que por poco vá la ronda
A parar entre los muertos.

Luego fui hasta la garita
Que de San José se nombra,
Que teniéndome por sombra
La centinela me grita:
El cabo se precipita
A saber quien era yo,
Y así que me recibió
Dejé allí la firma mía,
Que no la conocería
La pluma que la parió.

Salí desde aqui ligero
Con angustia muy crecida
Y para abreviar mi vida
Fui á parar al matadero:
Aquí me encontré un tintero
Rebozando en masacote,
Y allí empuñando un garrote
Que en vez de pluma encontré,
Sobre una tabla dejé
En cada letra un palote.

Con un triste desvarío
Fui siguiendo mi aventura,
Y sin tener calentura
Me iba muriendo de frio;
En este momento impío
Me acometieron traviesos
Dos mastines con excesos;
Pero por fin me dejaron
Porque sus dientes no hallaron
Ninguna carne en mis huesos.

Sufriendo un continuo yelo,
Mi carrera continué,
Y tanto que tropecé
Con un hueso, y caí al suelo:
La ordenanza con anhelo
Por ampararme se humilla,
Pues anduvo tan sencilla,
Tan ciega y tan torpe aquí,
Que por levantarme á mí
Va y levanta una canilla.

¿Qué no ves escomulgado,
Le dije muy aflijido,
Que me has dejado tendido
Sin saber lo que has alzado?
Entonces muy consternado
Me dijo: señor, confieso
Que anduve ignorante en eso,
Pero yo por no engañarme,
Siempre procuro inclinarme
Al mas grande aunque sea un hueso.

Mas ardido que una brasa
Con esta contestacion,
Camino sin dilacion
Hasta dar en la Tenaza:
De aquí mi espíritu pasa
A Puerta-Nueva de un salto,
Y con tanto sobresalto
La centinela me vió,
Que á un mismo tiempo me echó
¿Quién vive? ¿Qué gente? Haga alto.

Desde este puesto salí
Y fui á la Puerta de Tierra,
En cuyo lugar se encierra
Lo mejor que yo advertí:
Un capitan hallo aquí
Que extrangero parecia,
Y fué tal la algaravia
De su rara explicacion,
Que por pedirme el marron
El macarron me pedia.

Sufriendo un norte extremado
Tan airado continué,
De manera que llegué
A la Pólvora volado:
Salí al punto y alterado
Un perro con mil porfías
Se avanza á las barbas mias,
Pero yo con fieros modos
Con mis huesos y mis codos
Logré darle mil sangrías.

Pero lo que mas alabo
De tanta desdicha junta,
Es que en llegando á la Punta
De verme se asombra el cabo:
Despues de esto luego trabo
Con el oficial porfías,
Y él al ver las ansias mias,
Oyendo tocar campanas,
Me dice con voces llanas:
¿Son por tí esas agonías?

Hijo de tal, que malos
Crueles fines me deseas,
Le dije, ántes que tal veas,
Muera el pronóstico á palos:
Así premio los regalos
Con que me quiso obsequiar,
Y por no darle lugar
Al juicio que estaba haciendo,
Me fui al instante temiendo
No me mandase enterrar.

Siendo del viento juguete
Sin hallar en nada alivio,
Tuve que volverme anfibio
Para arribar al Boquete:
Por un pantano se mete
La ordenanza que me guia,
Que igualmente le seguia
A modo de gusarapo,
Y el soldado como sapo,
Fieros soplos despedia.

De esta suerte continuaba
Pensando yo no sé en qué
Y por no mentir diré
Que pienso que ni aun pensaba:
Tan extenuado me hallaba,
Tan triste y tan macilento
Con aquel frio y el viento,
Fué tal mi debilidad
Que me hallé sin voluntad,
Memoria, ni entendimiento.

Llegué á la Contaduría
Casi perdido el aliento
Donde me salió el sargento
A saber que me afligia:
Una triste alferecía
Le dije, tengo á mi lado,
Ha ocho años y asombrado,
No sé si entono de chanza;
Me preguntó en confianza,
¿Es usted beneficiado?

Sargento, señor bufon,
Repliqué con amargura,
Por desgracia ó por ventura
¿Tengo cara de capon?
Al concluir la expresion,
Salir quise cual saeta,
Cuando un soldado con treta
Asiéndome por detrás,
Ea, dice á los demas,
¿De quién es esta baqueta?

Repetirle gritos muchos
Fué mi confusa respuesta,
Que sinó, á la hora de esta,
Me hallo atacando cartuchos:
La ordenanza y yo muy luchos.
Volvimos al Principal,
Y aquel señor oficial,
Que era un joven mata-siete;
Quiso mandarme al gabinete
De la historia natural.

Estas son de mis desdichas
Las noticias y eficacias,
Que siempre serán desgracias,
Por ser de mis labios dichas:
Basten ya las susodichas
Fatigas de mi quimera,
Cese mi pluma grosera
En su tan cansado estilo,
Dejando pendiente el hilo
Al filo de otra tijera.

MANUEL DE ZEQUEIRA Y ARANGO

Texto tomado de la edición original.

Camus

Camus

Albert Camus

El pasado jueves 4 se cumplieron 57 años de la muerte de Albert Camus, ocurrida en un accidente de carretera, precisamente la muerte que él consideraba más estúpida. Llegué a París 48 horas más tarde, el Día de Reyes de 1960, cuando lo estaban sepultando. Mi pesar fue doble: en mi agenda de trabajo constaba el compromiso de entrevistarlo para el periódico cubano NOTICIAS DE HOY. Recordemos al gran Camus en esta fecha leyendo un breve poema suyo, sin título ni compasión:

“Le diré un gran secreto, querido:
no espere el juicio final,
él se realiza todos los días.”

Académicos cubanos repudian sentencia contra la economista Karina Gálvez

 

Karina Gálvez

Karina Gálvez

(DIARIO DE CUBA, 25/9/2017) Integrantes del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia expresaron este domingo su “más claro repudio” a la sentencia emitida por el Tribunal Municipal de Pinar del Río en contra de la economista Karina Gálvez Chiú.
“El fallo, en relación al supuesto delito de evasión fiscal, establece la limitación (por tres años) de libertad, restricciones al movimiento y ejercicio de derechos políticos, así como el decomiso de la vivienda de nuestra colega; inmueble que sirve de sede a las actividades del Centro”, recuerda la declaración emitida.
“A despecho de las pruebas profesionalmente presentadas por la defensa y haciendo uso de un lenguaje lleno de tecnicismos —que mal disfraza los móviles políticos de la decisión—, el acto constituye una fase superior del asedio del Estado cubano a un proyecto caracterizado por la vocación de servicio comunitario, su capacidad para el análisis y prospectiva en política pública, el fomento de la comunicación y educación ciudadanas y un sostenido apoyo a la reconciliación entre la nación y su diáspora, así como entre Cuba y su vecino EUA”, señala.
Para los académicos, “el fallo se dirige a sancionar y desincentivar el compromiso individual y el uso de recursos personales —incluidos los inmuebles— para la promoción de actividades cívicas; algo de innegable trascendencia para un tejido social afectado por el pobre desempeño económico, el crecimiento de diversas desigualdades y, en la coyuntura actual, el impacto de terribles desastres naturales”.
Asimismo, añaden que “Convivencia no es un partido político, un movimiento armado o un grupo terrorista. Es una de las miles de organizaciones que, internacionalmente, llevan la voz y propuestas de la ciudadanía a un diálogo fecundo con sus autoridades y contrapartes globales”.
“Con semejante acoso, el Estado cubano demuestra su incapacidad para adecuarse a los imperativos económicos, jurídicos, culturales y simbólicos que la sociedad insular, en sintonía con las tendencias mundiales, requiere y demanda”, consideran.
Por tales razones, denuncian lo que consideran un “nuevo atropello contra los derechos humanos de ciudadanos cubanos” y anuncian su “decisión de acompañar, en cuanta instancia y mecanismo legal o de otro tipo sea pertinente, las estrategias de defensa y denuncia decididas por el Consejo Directivo de Convivencia”.
Por último, apelan “a todas las personas solidarias —en especial a aquellos académicos que han conocido e interactuado, durante estos diez años, con los integrantes y programas del Centro— a que sumen sus voces frente esta desproporcionada e injustificable acción punitiva”.
La declaración del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia está suscrita por Armando Chaguaceda, Carmelo Mesa-Lago, Cristian Larroulet, Elías Amor, Juan Antonio Blanco, Dimas Castellanos, Gerardo Martínez-Solanas, Marifeli Pérez-Stable, Pedro Campos, Rafael Rojas, Silvia Pedraza y Miriam Celaya.