Académicos cubanos repudian sentencia contra la economista Karina Gálvez

 

Karina Gálvez

Karina Gálvez

(DIARIO DE CUBA, 25/9/2017) Integrantes del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia expresaron este domingo su “más claro repudio” a la sentencia emitida por el Tribunal Municipal de Pinar del Río en contra de la economista Karina Gálvez Chiú.
“El fallo, en relación al supuesto delito de evasión fiscal, establece la limitación (por tres años) de libertad, restricciones al movimiento y ejercicio de derechos políticos, así como el decomiso de la vivienda de nuestra colega; inmueble que sirve de sede a las actividades del Centro”, recuerda la declaración emitida.
“A despecho de las pruebas profesionalmente presentadas por la defensa y haciendo uso de un lenguaje lleno de tecnicismos —que mal disfraza los móviles políticos de la decisión—, el acto constituye una fase superior del asedio del Estado cubano a un proyecto caracterizado por la vocación de servicio comunitario, su capacidad para el análisis y prospectiva en política pública, el fomento de la comunicación y educación ciudadanas y un sostenido apoyo a la reconciliación entre la nación y su diáspora, así como entre Cuba y su vecino EUA”, señala.
Para los académicos, “el fallo se dirige a sancionar y desincentivar el compromiso individual y el uso de recursos personales —incluidos los inmuebles— para la promoción de actividades cívicas; algo de innegable trascendencia para un tejido social afectado por el pobre desempeño económico, el crecimiento de diversas desigualdades y, en la coyuntura actual, el impacto de terribles desastres naturales”.
Asimismo, añaden que “Convivencia no es un partido político, un movimiento armado o un grupo terrorista. Es una de las miles de organizaciones que, internacionalmente, llevan la voz y propuestas de la ciudadanía a un diálogo fecundo con sus autoridades y contrapartes globales”.
“Con semejante acoso, el Estado cubano demuestra su incapacidad para adecuarse a los imperativos económicos, jurídicos, culturales y simbólicos que la sociedad insular, en sintonía con las tendencias mundiales, requiere y demanda”, consideran.
Por tales razones, denuncian lo que consideran un “nuevo atropello contra los derechos humanos de ciudadanos cubanos” y anuncian su “decisión de acompañar, en cuanta instancia y mecanismo legal o de otro tipo sea pertinente, las estrategias de defensa y denuncia decididas por el Consejo Directivo de Convivencia”.
Por último, apelan “a todas las personas solidarias —en especial a aquellos académicos que han conocido e interactuado, durante estos diez años, con los integrantes y programas del Centro— a que sumen sus voces frente esta desproporcionada e injustificable acción punitiva”.
La declaración del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia está suscrita por Armando Chaguaceda, Carmelo Mesa-Lago, Cristian Larroulet, Elías Amor, Juan Antonio Blanco, Dimas Castellanos, Gerardo Martínez-Solanas, Marifeli Pérez-Stable, Pedro Campos, Rafael Rojas, Silvia Pedraza y Miriam Celaya.
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Una enciclopedia sobre Reinaldo Arenas

Arenas Reinaldo foto

Reinaldo Arenas

Daniel Fernández
(EL NUEVO HERALD, EEUU, 20/7/2017) Hay autores inagotables. Quizá nunca sepamos todo acerca de Shakespeare, Cervantes, George Sand o Flaubert. Quizá siempre haya algo nuevo que escribir sobre ellos y siempre haya estudiosos que quieran resumirlos, abarcarlos, iluminarlos con otra luz para las generaciones de su tiempo.
Salvando las distancias con los autores mencionados, el escritor cubano Reinaldo Arenas comienza a erigirse como uno de esos inagotables. Muchos hemos incursionado en su vida y su obra, ambas llenas de contradicciones, misterios, abismos y glorias. Sobre él se han escrito ensayos, cuentos, novelas, se han hecho películas, y hasta una ópera, que se inspira en su autobiográfica Antes que anochezca, pero entre luces y sombras, su persona y sus personajes siguen atrayendo a creadores y estudiosos.
Entre esos estudiosos se encuentra la especialista Stephanie Panichelli-Batalla, que acaba de lanzar su enjundioso libro El testimonio en la pentagonía de Reinaldo Arenas(Tamesis, 2016). Nacida en Bruselas, Bélgica y radicada en Birmingham, Reino Unido, la autora fue profesora titular de español y estudios latinoamericanos en la universidad de Aston, y actualmente trabaja en la de Warwick. Profunda conocedora de la obra y la vida de Arenas, ha logrado con este libro una verdadera enciclopedia sobre el desdichado autor que nació en Holguín, en 1943, y se suicidó en Nueva York en 1990.
Símbolo de su generación, Arenas es también un ícono de los escritores gay, los anticastristas y de todo escritor, artista o persona que haya padecido la persecución por sus ideas o su manera de ser. El que haya contraído el sida (lo que lo lleva al suicidio) le da a su figura una dimensión aun más trágica. No es fácil resumir una vida tan compleja, intensa y multifacética como la de Arenas, quizá por eso, al menos estructuralmente, Panichelli-Batalla se centra en las cinco novelas que él clasificara como pentagonía: Celestino antes del alba, El palacio de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El color del verano y El asalto. Se centra, pero no se limita solo a esos títulos; la estudiosa ha realizado un trabajo monumental (de años) que incluye referencias a otros textos del autor y de especialistas en su obra, más el resultado de sus investigaciones personales como entrevistas a quienes lo conocieron. Un utilísimo Index sobre obras, personas, personajes y documentos convierte el trabajo de la investigadora en un valioso instrumento referencial.
Como su título indica, estas nutridas, pero amenas, 368 páginas quieren, y logran, demostrar que, a pesar de que se trata de obras de ficción, la pentagonía de Arenas es también un testimonio. “Todas estas obras de Reinaldo Arenas son, sin ninguna duda, obras de ficción […] Sin embargo, en cada una de ellas se puede reconocer la presencia de un autor-testigo, el contexto sociopolítico de la historia, la denuncia de la opresión y la representatividad del testigo, por lo tanto, nos parece más adecuado usar el término ‘novela testimonial’ que cuestionar la autenticidad del testimonio por el uso de la ficción en una obra literaria”.
Con esas palabras cierra su magnífico trabajo Panichelli-Batalla y, sin duda, tiene razón; aunque la obra de Arenas, rica en creatividad y testimonio, seguirá dando mucho que escribir por mucho tiempo.
Stephanie Panichelli foto

Stephanie Panichelli-Batalla

Muere el Nobel chino Liu Xiaobo

Liu Xiaobo foto

Luchó por la democratización de China y pasó los últimos nueve años en prisión. Sólo fue excarcelado por su enfermedad.

(LIBERTAD DIGITAL. 13/7/2017) El disidente chino y Premio Nobel de la Paz, Liu Xiaobo, ha muerto a causa de un cáncer de hígado, poco después de ser liberado por razones humanitarias tras pasar casi una década encarcelado por exigir una apertura democrática del gigante asiático. Las autoridades chinas aceptaron sacarlo de prisión el pasado 26 de junio, cuando su estado ya era crítico. El opositor, finalmente, ha fallecido en un hospital blindado, bajo custodia policial y sin que se viera cumplido su deseo de morir en un país libre.
La familia había reclamado repetidamente que Liu, de 61 años, y su mujer, Liu Xia, viajaran al extranjero para que él pudiera recibir tratamiento médico y para que ella, una vez fallecido el activista, pudiera vivir lejos del régimen de Pekín.
Las autoridades se negaron esgrimiendo que es un “asunto interno” y se limitaron a permitir el 7 de julio la visita de dos médicos extranjeros independientes. “Esperamos que los países implicados respeten la soberanía china”, había reclamado en los últimos días el portavoz del Ministerio de Exteriores, Geng Shuang. El entorno del opositor había denunciado amenazas e intimidación por parte de las autoridades, que incluso mantuvo a la mujer del disidente bajo arresto domiciliario desde el año 2010.
Liu fue condenado en 2009 por “incitar a la subversión del poder estatal” por participar en la redacción de la conocida como ‘Carta 08’, que reclamaba reformas democráticas en China. Entre otras cosas, pedían al Ejecutivo que cumpliera los derechos que recoge la Constitución china, como la libertad de expresión, y pusiera fin a su régimen autoritario.
Ya había pasado 21 meses entre rejas tras la masacre de 1989 en la plaza de Tiananmen por su apoyo a los estudiantes que participaron en las protestas pacíficas. Fue de los pocos que, tras la masacre en la que acabó ese movimiento, continuó con la lucha.
Además, unas críticas contra la política oficial del régimen en Taiwán y el Tíbet le costaron el ingreso en un campo de ‘reeducación’ entre 1996 y 1999. Sus años en libertad también estuvieron marcados por una constante vigilancia policial.
Liu recibió a lo largo de su vida numerosos premios en reconocimiento a su labor de activismo y su compromiso con la libertad en China. En 2010, fue galardonado con el Nobel de la Paz “por su larga lucha no violenta por los derechos fundamentales”, pero ni él ni su esposa pudieron viajar a Oslo para recoger un galardón que fue duramente criticado desde Pekín.
A pesar de haber abandonado la cárcel, Liu seguía bajo custodia de las autoridades chinas, lo que para las organizaciones de Derechos Humanos representa un símbolo de la inagotable represión a la que fue sometidodurante gran parte de su vida.
“Ahora podemos mostrar al mundo que China es como la Alemania nazi”, consideraba el activista y amigo del fallecido Hu Jia, poco después de recibir la noticia, entre la tristeza y la rabia. Hu no podía evitar comparar a Liu con el pacifista alemán Carl von Ossietzky, el último premio Nobel de la Paz que murió bajo custodia en 1938, tras haber sido internado en un campo de concentración nazi por denunciar el rearme militar de su país.

Año de Miguel Hernández

MIGUEL HERNÁNDEZ
(Coplas buscando una voz)

En el campo,
a viento y cielo,
el pastorcito de cabras

el sueño trocó
en desvelo
y fue pastor de palabras.

En la cárcel
encerrado,
muriendo de su tristeza,

aquel rayo
vulnerado
se hizo silbo que no cesa,
silbo que no cesa.
que no cesa…

MDM

Antología de textos cubanos sobre Miguel Hernández

Miguel Hernández libro

La Fundación Cultural Miguel Hernández (Orihuela, España) publicó en 2009 el libro PRESENCIA DE MIGUEL HERNÁNDEZ EN CUBA. ANTOLOGÍA DE TEXTOS (1937-2008). La edición y la introducción estuvieron a cargo de Concepción Allende Vasallo y Aitor L. Larrabide. Como se explica en el porólogo, dicho volumen “es uno de los frutos de las I y II Jornadas Hernandianas en Cuba, desarrolladas entre 2007 y 2009 y organizadas por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Consejería de Cultura de la Embajada de España en Cuba”. Los editores subrayan que seleccionaron “más de cuarenta trabajos sobre el universal poeta oriolano, publicados desde 1937 [fecha del fallecimiento del poeta en una cárcel franquista] hasta 2008, con el propósito de “poner al alcance del lector interesado aquellos artículos representativos del devenir crítico hernandiano en Cuba”. Entre otros, se dan cita en este libro Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Juan Marinello, Enrique Labrador Ruiz, José Antonio Portuondo, Manuel Díaz Martínez, José Forné Farreres, Roberto Fernández Retamar, Víctor Casaus, Ricardo Viñalet, Luis Suardíaz, Tania Cordero, Amado del Pino y Roberto Méndez Martínez. El texto mío incluido en esta antología se titula “Entre la vida y la poesía (Notas sobre Miguel Hernández” y fue publicado en LA GACETA DE CUBA (La Habana, Nº 77, 1969).

Etcétera

George Orwell dice en su ensayo sobre Dickens: “La mayoría de los revolucionarios son conservadores en potencia, pues creen que todo puede solucionarse cambiando la forma de la sociedad, y una vez realizado ese cambio, como ocurre a veces, no les parece necesario ninguno más.” ¡He aquí una verdad fatídica expuesta con aplomo! La primera víctima de los revolucionarios victoriosos es la dialéctica. Los bolcheviques decretaron la Gloria Eterna para su régimen. Hitler mostró un destello de modestia al prescribir para el suyo un milenio de vida. Por ejemplo.

Lezama

El pasado día 9 se cumplieron 40 años de la muerte de José Lezama Lima. Para recordar al maestro, reproduzco una respuesta mía en la entrevista que Luis Manuel García Méndez me hizo en septiembre de 2011 para el periódico digital CUBAENCUENTRO.

“MDM: Conocí a Lezama en la década de los 50, en una emisora de radio situada en los bajos del Centro Gallego [La Habana], de la que él era asesor jurídico o algo así. Fue Branly quien me lo presentó. Pero mi amistad con el Gordo empezó cuando, al comienzo de la revolución, me invitó a su casa para explicarme, a propósito de unos comentarios inicuos que le propinamos Baragaño, Heberto Padilla y yo, que él tuvo un puesto en Bellas Artes en tiempos de Batista pero que nunca fue batistiano. Me convenció y le tomé afecto. Me sentí culpable ante los temores y la humildad de aquel hombre excepcional, obeso, asmático, pobre y que me doblaba la edad. Me reprocho muchas de las cosas que he hecho y una de ellas es haber atacado a Lezama, aunque si no hubiese sido por esa estupidez quizás no habría existido la amistad que hubo entre él y yo, una amistad que se estrechó cuando trabajamos juntos en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. Recuerdo que en esa época raro era el mes en que yo no le prestara dinero o me lo prestara él a mí para llegar al siguiente sueldo. Lezama estaba tan seguro de su valía intelectual, que jugaba con la posibilidad de que en algún momento tocara a su puerta “el viejito de Suecia”, y pienso que el hecho de estar convencido de la importancia de su obra lo salvó de la arrogancia y la inmodestia, unos excesos que no necesitaba. La lezamamanía, que él conoció cuando esa moda alboreaba, debe de haber sido para él una satisfactoria compensación por el Nobel que, como Borges, se quedó esperando.”

Lezama, yo, otros

[Foto: De izquierda a derecha: Manuel Díaz Martínez, Roberto Branly, César López, José Lezama Lima, Armando Álvarez Bravo, Fayad Jamís y Onelio Jorge Cardoso. La Habana, 1966, año en que se publicó PARADISO.]