Llamado de “Patria y Vida” por la libertad de Cuba

Los artistas de Patria y Vida han sido secuestrados, desaparecidos y procesados por el Estado Cubano

Convocamos con este manifiesto a todos los cubanos en el mundo al llamado de Patria y Vida, por la libertad de Cuba

El terror de los meses de abril y mayo en Cuba, han estado marcados por la represión y el acoso de la Seguridad del Estado a artistas, activistas y periodistas independientes. A raíz de la popularidad de la canción Patria y Vida creció el asedio del gobierno sobre Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel (Osorbo) Castillo Pérez, fundamentalmente. Cercos policiales, detenciones arbitrarias, mujeres abusadas y golpeadas por policías, y funcionarios públicos, cámaras de vigilancia instaladas por empresas del gobierno frente a las viviendas de activistas, además de la cancelación de líneas telefónicas y la señal de internet, impidiendo la comunicación y denuncia de las atrocidades de la dictadura.

Los agresivos discursos del Presidente y de otras autoridades del Gobierno Cubano durante el 8vo Congreso del PCC, generaron un clima de violencia y represión similar al de la llamada Primavera Negra, en 2003. De manera inmediata encarcelaron a activistas en varias partes del país y allanaron la vivienda de Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, destruyendo sus obras y llevándoselo preso a él y a sus amigos. Ante esta acción violenta el artista comenzó una huelga de hambre y sed que se extendió por siete días, lo que provocó un nuevo allanamiento de su casa en la madrugada del 2 de mayo, como ya hicieran el 26 de noviembre de 2020. Fue sacado en contra de su voluntad, y secuestrado en el Hospital Calixto García, donde todavía se encuentra, incomunicado y aislado. Se estableció un rígido cerco policial alrededor del hospital, que impide la visita de familiares, amigos y allegados. Luis Manuel no tiene acceso a teléfono ni al sistema de comunicación que hemos establecido para estas situaciones de peligro. Se evidencia la complicidad de las autoridades médicas, que incluso lo han grabado sin su consentimiento, intentando convencer a la opinión pública con videos manipulados que han salido en la Televisión Nacional. Dichos videos solo demuestran su deplorable estado físico y de conciencia, lo que nos lleva a suponer que ha sido sometido a métodos de tortura. Miembros de la Iglesia Católica o del cuerpo diplomático acreditado en Cuba, han manifestado intención de acceder al hospital y tampoco se les ha permitido.

Maykel Castillo se encuentra desaparecido hace más de siete días, encausado por los delitos fabricados de Atentado, Desacato y Resistencia. Fue secuestrado sin orden de detención por la Policía Nacional Revolucionaria, después de más de un mes de prisión domiciliaria, impuesta por la Seguridad del Estado. Durante ese tiempo fue detenido al menos en tres ocasiones y liberado antes de 72 horas. Finalmente, el 18 de mayo, es sacado de su casa, sin zapatos y sin camisa, y no le han permitido realizar la llamada telefónica a la que tiene derecho. No se encuentra en ninguna estación policial, ni se había registrado proceso penal alguno en su contra, hasta que, en respuesta al Habeas Corpus presentado, y para mantenerlo apresado, fabricaron las causas ya señaladas. El artículo 249 de la Ley de Procedimiento Penal establece que Maykel tiene derecho a comunicarse vía telefónica con un abogado o con su familia, para informar de su estado y su ubicación. Actualmente, Maykel está desaparecido.

Eliexer (Funky) Márquez Duany, también fue secuestrado el 18 de mayo, con esta sumarían decenas de detenciones arbitrarias en estos meses a activistas y artistas cubanos. Fue liberado ese mismo día en horario nocturno, con una medida cautelar que le impide salir de su casa libremente y después de ser amenazado con causas penales similares a las de Maykel Castillo. Al menos a cinco artistas más se les impuso el recurso de medida cautelar para silenciarlos e impedir su acceso a las calles.

Todas estas irregularidades y violaciones de carácter legal y humano, además de la complicidad del sistema judicial cubano, y otras instituciones, con las prácticas represivas del Estado, demuestran la precaria situación de los derechos civiles y naturales en Cuba. Múltiples organizaciones internacionales han manifestado preocupación por la seguridad de activistas, artistas y periodistas independientes a lo largo de toda la Isla y por la criminalización de estas prácticas dentro de un régimen totalitario. Suman siete los activistas procesados injustamente por intentar llegar a donde está Luis Manuel, engrosando la larga y creciente lista de 145 presos políticos, que el Estado Cubano no reconoce. Sus nombres son: Esteban Rodríguez, Mary Karla Ares, Thais Mailén Franco, Inti Soto, Ángel Cuza, Yuisán Cancio y Adrián Curuneaux. Los seis se manifestaron pacíficamente en un boulevard de La Habana y fueron violentados por la policía y los agentes de la Seguridad del Estado, mientras el pueblo gritaba Patria y Vida para impedir que se los llevaran. El gobierno penaliza de esta manera el apoyo popular como forma de escarmiento con fines políticos de control de la población.

Cuba ha violado de forma brutal las medidas de protección internacional otorgadas por la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos a Maykel Castillo, Luis Manuel Otero, y otros 18 miembros y allegados al Movimiento San Isidro. Amnistía Internacional ha nombrado nuevamente a Luis Manuel Otero preso de conciencia.  

El video “Patria y Vida”, creado por el deseo de reconciliación nacional y de llevar la esperanza al interior de la sociedad cubana, fue recibido por la dictadura con un despliegue brutal y agresivo hacia artistas y ciudadanos. Todos los integrantes del evento musical han sido difamados en los medios oficiales. Los cubanos han sido multados solo por escucharla y reprimidos por utilizar la frase en redes sociales, en carteles o en los muros de sus viviendas. El video ha sido censurado por el régimen con actos violentos.

La represión directa de Luis Manuel, Maykel y Eliexer hoy, es resultado terrible de ese combate contra una canción por parte del Estado Cubano, es la confirmación de su lógica de “Patria o Muerte”. Esta declaración está inspirada en nuestros deseos de libertad y justicia para Cuba. Para que ningún joven como Denis Solís González o Luis Robles Elizástegui sea procesado y añadido a la lista de presos políticos, por rapear en contra del régimen o por llevar un cartel de denuncia, públicamente. Para que ningún grupo opositor, como las Damas de Blanco, UNPACU, FANTU, MSI, 27N, MONR, Cuba Decide y otros muchos, sean hostigados y sus líderes detenidos, golpeados o torturados, a veces por labores humanitarias como repartir comida y medicinas a personas pobres. Para que tengamos comida y medicina para todos. Para que la juventud cubana pueda participar de la construcción de su futuro. Para que todos los cubanos puedan entrar a su tierra sin importar ideologías. Por una Cuba de todos y no para unos pocos.

Exigimos al Estado Cubano la libertad y exoneración inmediata de todos los Convictos y Condenados de Conciencia, los recientemente detenidos y encausados y los más de 100 casos actuales. Solicitamos a la comunidad internacional solidaria que exija a Cuba el cumplimiento de los compromisos adquiridos en materia de derechos humanos y que cese el estado de terror instaurado.

¡Libertad y justicia para todos los presos políticos y de conciencia!

¡Patria y Vida!

Suscrito por los co-autores de Patria y Vida aún libres:

Manuel Díaz Martínez: “La poesía es un acto de libertad”

Por JOSEFA MOLINA RODRÍGUEZ

Para el poeta cubano, la creatividad es ante todo “independencia, la expresión de uno mismo”

(GAFE.INFO) Cuando tenía diez años y acompañó a su padre hasta una lejana finca donde “el americano’ esperaba un manojo de habanos elaborados de forma artesanal, ‘realizados con la hoja más clara y sin vitola”, sin duda, este niño de Santa Clara desconocía que aquel significaría el primer contacto que tendría en su vida con el variopinto mundo de la literatura. Aquella finca era La Vigía y aquel ‘americano’, Ernest Hemingway.

Recién cumplidos los 82 años, quien bucea en la biografía de Manuel Díaz Martínez descubre que, en el transcurso de su vida, las musas de la poesía  siempre le han sido propicias. No en vano, Díaz Martínez es uno de esos poetas que, desde su humildad, te descubre, para tu más absoluto asombro, que compartía trabajo con Lezama Lima en el Instituto cubano de Literatura y Lingüística, que conoció al poeta Pablo Neruda en París, que compartió más de una vez arroz con judías negras con Nicolás Guillén o que mantuvo correspondencia con el mismísimo Julio Cortázar.

Afincado hace 25 años en Gran Canaria, el poeta cubano observa con tranquilidad cómo las olas de la Puntilla, en la playa de Las Canteras, se empeñan en golpear sus ventanas en un intento de eternizar la fiereza de sus huellas saladas. Es precisamente la mar quien le recuerda que ‘nadie se va de su país si en él es feliz’. Y es que la añoranza está siempre presente en el alma del poeta desde que tuvo que abandonar su Cuba natal un día de 1992.

Tan solo un año antes, en mayo de 1991, un grupo de diez intelectuales firmaron lo que se conoció posteriormente como ‘La Carta de los Diez’. La misiva, promovida por la poeta y fundadora de Criterio Alternativo, María Elena Cruz Varela, supuso el mayor desafío por parte de intelectuales que hubiera tenido que enfrentar la dictadura castrista hasta el momento. ‘La Carta de los Diez’ fue contestada con extremada contundencia por el régimen que, desde el periódico Granma, catalogó detraidores a sus firmantes –María Elena Cruz Varela, Raúl Rivero, Manuel Díaz Martínez, Nancy Estrada, José Lorenzo Fuentes, Bernardo Marquez Ravelo, Manuel Granados, Fernando Velázquez Medina, Roberto Luque Escalona y Víctor Manuel Serpa– sometiéndolos a todo tipo de represalias, incluidos el exilio y la cárcel.

Para Díaz Martínez, su posicionamiento crítico frente a la falta de libertad en Cuba supuso no sólo la expulsión de la Unión de Escritores sino del país. Tenía 56 años, dos hijas y una maleta repleta de incertidumbre. Un año después se afincaba junto a su esposa, Ofelia, en Gran Canaria. Cuba perdió un poeta, y de los grandes, y España, ganó un poeta, y de los grandes.

Me recibe en su casa a ritmo de son cubano y olor a café. La Orquesta de Cachao, leyenda de la música cubana, se encarga de poner banda sonora a los saludos iniciales antes de comenzar a ‘platicar’ sobre literatura, sobre poesía y, si me apuran, sobre la vida misma.

Es comenzar la conversación y descubrir que hablar con este escritor es adentrarse en la historia de la literatura cubana de la segunda mitad del siglo XX desde el testimonio directo de uno de sus protagonistas. Con una memoria prodigiosa y repleta de anécdotas, Díaz Martínez es algo así como la personificación de una parte crucial de la historia de la poesía cubana hecha hombre.

Acallamos a Cachao para dar rienda suelta a la palabra.

Don Manuel, ¿qué significa para usted la poesía? 

Para mí, la poesía es, ante todo, un acto de libertad. Como instrumento, supone un supra lenguaje a través del cual puedo comunicar con precisión mis sentimientos, mis ideas…

En su opinión, ¿de qué tiene que constar la poesía para que se pueda considerarse como ‘buena’ poesía’? 

Lo fundamental es que el poeta que está creando lo haga con honestidad y que se sienta lo suficientemente libre como para expresarse con absoluta libertad. Sin eso, todo lenguaje, poético o no, está mediatizado y, por tanto, carece del primer principio para tener calidad, la libertad. La poesía debe ser un ejercicio de independencia, la máxima expresión de uno mismo.

¿Qué ‘hace’ a un escritor? 

Sus experiencias vitales e intelectuales.  Quien aspire a ser escritor debe leer a los buenos escritores y trabajar en serio, no buscando el éxito fácil. Lo que debe motivarlo es el afán de comunicarse. Yo nunca he escrito para ganar dinero, lo que quiero es que me lean.

En alguna ocasión le he escuchado decir que hay que leer a los autores en su idioma original, ¿es realmente necesario? 

¡Por supuesto! Te cuento una anécdota al respecto que creo que lo explica perfectamente. En mi juventud leí, traducidos al español, poemas de Vladímir Mayakovski y no me pareció que Mayakovski fuera tan bueno como lo consideraban. En una visita a Cuba que realizó el poeta ruso Yevgueni Yevtushenko, tuve la oportunidad de decírselo. Entonces él se ofreció a leer poemas de Mayakovski en su idioma. Aquellos no eran poemas: ¡eran música, auténticas cantatas de Bach! Eso no hizo más que reafirmarme en mi idea de que leer al autor en su idioma es fundamental para captar su auténtica maestría.

En su poesía, ¿hay alguna temática preferente? 

Sí, claro: el olvido como una forma de la muerte, y, por contra, los recuerdos. Yel amor como contrapartida de la crueldad, del desprecio. He abordado muchos temas, pero estos, digamos, son mis obsesiones.

¿Qué autores han influido más en su producción poética? 

Entre los españoles los que más me han interesado han sido Lope de Vega y Quevedo. Ahora bien, como poeta siento que les debo mucho a Gustavo Adolfo Bécquer, a Antonio Machado y a León Felipe. Sin duda, estos dos últimos han sido decisivos en la consolidación de mi propio estilo.

Usted trabajó en el periódico ‘Noticias de hoy’, del partido comunista cubano, y fue jefe de la sección cultural de ese periódico.

Así es y eso me permitió conocer a muchos escritores y artistas, tanto de dentro como de fuera de la isla. Antes de la revolución, Cuba llegó a tener trece periódicos de tirada nacional, algunos de una calidad que nada tenían que envidiar a otros extranjeros, y todos vivían. En largos períodos de su historia, Cuba gozó de libertad de expresión. Fue así, pero… bueno, ya saben lo que pasó después de 1959.

Pero Cuba vivió una época de auténtico esplendor literario... Julio Cortázar, a quien he admirado y admiro mucho, decía ‘si quieres encontrarte con alguien que hace tiempo que no ves, ve a La Habana’; eso refleja la tremenda importancia cultural que tuvo Cuba en un momento concreto de su historia.

Conoció a Cortázar, a André Breton,… Así es. Con Julio Cortázar contacté cuando hice un ensayo sobre la obra de Lezama, que le envié por correo con la intención de que lo leyera y me diera su opinión. Él me respondió por carta con diversos comentarios al respecto. Hoy en día, esta carta forma parte de la correspondencia publicada del escritor argentino. Desde luego, mi paso por París me permitió conocer a André Breton, en cuya casa lo visité; también a Pablo Neruda y, de refilón, a Picasso,… Además, he mantenido amistad con diversos autores como el ruso Yevtushenko, el mexicano Efraín Huerta, con Saramago con quien tuve una buena amistad, ensombrecida posteriormente por su posicionamiento a favor del régimen de Castro, así como con muchos autores de mi generación, entre ellos, Guillermo Cabrera Infante.

Si tuviera que elegir a un escritor para compartir un café y conversar sobre literatura, ¿a quién elegiría? 

A Albert Camus. Llegué a París el 6 de enero de 1960 y en la agenda de cosas que quería realizar durante mi estancia en Francia estaba entrevistar a Camus. Cuando me bajé del tren vi que todos los diarios se hacían eco de su entierro. ¡Llegué a París justo el día en que lo estaban enterrando! Siempre me quedó esa pena… Otros personajes para charlar, sin duda, serían Jorge Luis Borges y, entre los cubanos, Agustín Acosta, Manuel Navarro Luna, Jorge Mañach…

Para terminar, ¿qué libro o qué autor, en su opinión, es imprescindible para cualquier biblioteca que se precie? 

Uf, tremenda pregunta… Si tengo que elegir, serían Campos de Castilla, de Antonio Machado, y Versos libres, de José Martí.

Tras una hora de conversación, damos por concluida la charla para adentrarnos un poco más en la memoria del poeta a través de la visualización de un álbum de fotos. Desde sus rígidas hojas plastificadas, me saludan un pequeño Manuel Díaz Martínez de tan solo un año de edad; unos padres jóvenes que pasean felices a su infante por un parque de La Habana; un canoso Nicolás Guillén que posa junto a un veinteañero Díaz Martínez mientras esperan la llamada a la mesa, un mediodía de 1960 en Camagüey; y los semblantes serios del citado Nicolás Guillén, de Onelio Jorge Cardoso y de Alejo Carpentier, entre otros asistentes a un encuentro sobre literatura cubana.

Al cerrar la puerta de su apartamento, me paro un segundo y pienso. Desde mi más puro, digamos ‘egoísmo’, motivado por mi personal interés por la literatura y la cultura, no tengo más que agradecer a Fidel Castro por obligar un día a Díaz Martínez a salir de su Cuba natal para no volver nunca más.

La isla caribeña perdió un referente nacional e internacional de la poesía contemporánea, mientras que nosotros, los habitantes de estas islas afortunadas damos más que nunca razón de ser al calificativo de ‘afortunada’ al contar entre nuestros vecinos no solo a un escritor de gran calibre y valía, a un excelente poeta y a un verdadero maestro de la palabra, sino también a un amigo entrañable, a un conversador divertido e inteligente y, sobre todo, a un buen hombre. Un hombre excepcional.

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Manuel Díaz Martínez. Cuba, 1936. Poeta y periodista. Ha publicado quince libros de poemas, entre los que figuran Vivir es eso (1967), Premio “Julián del Casal”, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y Memorias para el invierno (1994), Premio Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. El Centro Cultural Cubano de New York le otorgó la medalla «La Avellaneda», en el 2006, por su aporte a la cultura cubana. Su poesía completa fue publicada en 2011 con el título de Objetos personales (1961-2011). Es autor de la antología Poemas cubanos del siglo XX (Hiperión, 2002). Su último poemario es ‘En La Isleta’ (Mercurio, colección Faro de La Puntilla, 2017).

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Josefa Molina Rodríguez (Gáldar, 1969) Periodista.

Autora de los poemarios ‘Inflexiones’ (Playa de Ákaba, 2017) y ‘Los versos de las Caracolas’ (2019), y de la novela ‘Ideales perdidos’ (Multiverso Editorial, 2020). Compiladora y coordinadora del libro ‘Baltasar Espinosa. Obras completas (1962-2011)’, editado por Mercurio Editorial, 2021.

Doble Mención honorífica en el I Certamen de Relatos Cortos organizado por el colectivo Tagoror, edición 2015. Finalista I Certamen de Relato Corto Pluma de Cigüeña, convocado por Piediciones, 2016. Segundo premio en el concurso de relato corto Espacio Ulises-Playa de Ákaba 2018. Finalista Premio Literario Multiverso 2019.

Autora en diversas antologías de prosa y poesía editadas por Playa de Ákaba. Las antologías ‘Perdone que no me calle’, ‘Mujeres 88 poetas canarias’, ‘Escritos a Padrón’ y ‘Jornadas de la Ermita’, cuentan también con relatos suyos.

Miembro fundador y presidenta de la Asociación de Escritoras y Escritores ‘Palabra y Verso’ (palabrayverso.com). Directora de la Charla literaria ‘El Ultílogo’. Produce y dirige el programa de radio literario ‘De la Palabra al Verso’. Blog personal: josefamolinaautora.com

Discurso de Fidel Castro en la clausura del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura. La Habana, 30 de abril de 1971.

Señores invitados:

Como saben los compañeros del Congreso, hoy llevamos ya dieciséis horas y cuarto trabajando todos sin parar un solo minuto.  Por eso nosotros no queremos abusar, ni mucho menos que algunos se vayan a dormir a esta hora, y por eso trataremos de ser breves. 

No vamos a hablar de los puntos, las conclusiones, las recomendaciones, porque de eso largamente se ha hablado y se acaba de exponer en la declaración del Congreso. 

Nos parece que lo más importante es señalar, a los efectos de sacar las conclusiones útiles, otros aspectos que merecen señalarse.  En primer lugar, este Congreso ha sido el desarrollo consecuente de una línea de masas en la educación. 

En este Congreso han participado prácticamente todos los profesores y maestros del país, que suman casi 100 000.  Tuvieron lugar miles de reuniones en la base.  Se trajeron al Congreso, y se discutieron 413 ponencias.  Se recibieron en el Congreso 7 843 recomendaciones.  Se compatibilizaron 4 703, es decir:  quedaron 4 703 después de compatibilizadas.  Y se discutieron 4 703 recomendaciones.  Y se aprobaron entre 2 500 y 3 000 —falta el dato exacto— que saldrán junto con los dictámenes, en las Memorias de este Primer Congreso. 

De manera que aquí se ha traído la expresión fiel de lo que piensan, lo que sienten, lo que anhelan, lo que preocupa y lo que desean nuestros educadores. 

Al éxito del Congreso ha contribuido el apoyo pleno de todas las organizaciones de masas y de los organismos.  De manera que en su Congreso los educadores han contado con un apoyo total del país. 

El Congreso se ha caracterizado por su magnífica organización, su extraordinario trabajo previo —que comenzó desde la base—; se ha caracterizado por la seriedad de los análisis y las discusiones; se ha caracterizado por la profundidad de los debates; se ha caracterizado por el extraordinario espíritu de trabajo. 

Se trabajó de verdad y sin descanso en este Congreso, ¡tanto, que apenas se durmió!  Y como resultado de ese trabajo se ha logrado lo que puede calificarse de un magnífico programa educacional para nuestro país, es decir, para esta etapa de la Revolución.  De hecho tenemos ya el programa de la educación para la Revolución para esta década, y que resume la experiencia de nuestros educadores en estos años. 

El Congreso ha puesto de manifiesto algo que no nos toma por sorpresa, que es el considerable número de cuadros y de valores educacionales que se han ido desarrollando en estos años de Revolución. 

El Congreso puso en evidencia también los niveles que se van alcanzando y la complejidad creciente de estos problemas.  Y, por tanto, la necesidad de un mayor esfuerzo de superación, de un mayor rigor en el estudio y en el trabajo, para responder a una exigencia creciente de la calidad y de la técnica en la medida en que crece el propio nivel de nuestros educadores.  Y en la medida en que crecen, por supuesto, las complejidades en nuestros problemas educacionales. 

Se reveló un superior espíritu de camaradería entre los delegados del Congreso.  Y entre los compañeros, prevaleció en todo instante un espíritu verdadero de fraternidad, de compañerismo, de cooperación, sin egoísmos, sin individualismos, sin grupismos, sin ninguna manifestación por parte de nadie absolutamente del deseo de prevalecer o de predominar o de ganar popularidad. 

El Congreso se caracterizó, además, por una gran exigencia.  Y en las sesiones plenarias prevalecía un fuerte espíritu de crítica y, podríamos decir, de presión por cada uno de los delegados que pedía hacer uso de la palabra.  Es decir, la rápida e inmediata inconformidad con el menor detalle, con el menor descuido, con la menor pérdida de tiempo. 

De manera que a nosotros nos parecía que este Congreso era un poco la imagen de la futura sociedad de nuestro país.  Y habrá que ver si en un mundo así podrá vivir un analfabeto, un ignorante, y si incluso no se plantea desde ahora, entre otras muchas razones que se han expuesto de orden económico, científico y de todo tipo, la educación como condición elemental de vida espiritual y moral del hombre del futuro.  Porque creemos que en una sociedad que avanza hacia niveles superiores de cultura, la vida para el ignorante será moralmente insoportable. 

Nosotros observábamos todas estas características a medida que se desenvolvía el Congreso, y meditábamos sobre estos problemas. 

Los debates fueron amplísimos en las Comisiones, los criterios fueron expuestos con absoluta franqueza, con absoluta libertad, como no se puede concebir en ninguna otra sociedad que no sea socialista, expresando en todo instante únicamente los intereses de la comunidad, los intereses de la patria, que son los intereses de los trabajadores, los intereses de los estudiantes, los intereses de los niños. 

No exponían aquí los profesores y maestros sus preocupaciones por un grupito de niños privilegiados que podían ir a la escuela, no venían aquí a defender con calor y con pasión las iniciativas y los criterios que irían a beneficiar una minoría de clases explotadora y privilegiada.  Defendían los criterios y los intereses de los hijos de nuestros trabajadores y de nuestros campesinos, a lo largo y ancho de la isla; expresaban y reflejaban las inquietudes por aquellos niños que van a las escuelas humildes todavía, sí, muy pobres todavía, pero muy dignas, de las montañas de Baracoa o de la Sierra Maestra o del Escambray o de la Ciénaga de Zapata o de la Península de Guanahacabibes. 

Estaban representando los intereses de todos los niños sin excepción; luchaban por todo aquello que de un modo o de otro podía mejorar la calidad de la enseñanza que reciben esos niños, la enseñanza de 1 600 000 niños matriculados en nuestras escuelas primarias, la de casi 200 000 estudiantes de los cursos regulares de la enseñanza media y superior y de cientos de miles de adultos que estudian en las escuelas de superación obrera y campesina u otras escuelas; en fin, los intereses de más de 2 300 000 personas que estudian, que quiere decir los intereses más sagrados de nuestro pueblo, los intereses más fundamentales de nuestra patria, de los cuales depende el presente, pero sobre todo depende en grado extraordinario el futuro. 

Eso es lo que representaban aquí los delegados al Congreso, todos:  los intereses de toda la sociedad, de una sociedad que ha erradicado la explotación del hombre por el hombre, que ha erradicado el sistema de explotación que existía. 

Y por eso, solo en un proceso revolucionario y solo después de una Revolución tan profunda como la que ha tenido lugar en nuestra patria podía tener lugar un congreso como este.  Porque en el pasado ¿qué habría sido un Congreso como este?  —y eso nos decían algunos delegados.  Demandas de tipo económico de toda índole, en medio de una lucha lógica por la supervivencia, facciones.  Aquí habrían estado representadas todas esas corrientes que fueron combatidas. 

Aquí habríamos tenido un conjunto de profesores y maestros representando, en algunas ocasiones, desde luego, estos mismos intereses que representan ahora: los de los campesinos, los de los obreros, los de los estudiantes; habrían tenido posiblemente una minúscula participación en este Congreso. 

Habrían estado representadas todas las organizaciones y partidos burgueses, un Congreso dividido en una docena de partidos; habrían estado representados —por supuesto— los intereses de los explotadores, bien representados. Aquí habrían estado representadas todas las corrientes más oscurantistas, más retrógradas y más negativas.  Eso no habría podido llamarse jamás Congreso. 

¿Pero qué caracterizó muy especialmente este Congreso?  ¿Qué nos llamó extraordinariamente la atención?  Y es que en este Congreso, donde se discutieron incontables cuestiones, donde se presentaron cientos de ponencias y miles de recomendaciones, en que lógicamente muchas de esas materias tenían que ser y eran objeto de apasionados debates, sobre todo todas aquellas que tenían que ver con las técnicas, con los problemas de los métodos, evaluaciones, problemas prácticos de los muchos que se han referido aquí; en este Congreso donde se discutió tanto sobre todos los problemas discutibles y controvertibles, sin embargo, en lo que se refiere a las cuestiones ideológicas, en lo que se refiere a las cuestiones revolucionarias, en lo que se refiere a las cuestiones políticas, había una posición firme, sólida, unánime, monolítica (APLAUSOS). 

Y los temas que suscitaban más ardor, más pasión y más unanimidad, los que provocaron los más clamorosos aplausos, fueron precisamente esos temas que abordaban las cuestiones ideológicas, las cuestiones políticas, las cuestiones revolucionarias, y que revelaban hasta qué punto las ideas revolucionarias, las ideas patrióticas, las ideas internacionalistas, las ideas marxista-leninistas han calado profundamente en el corazón y en la conciencia de nuestro pueblo y muy especialmente en una gran parte de nuestros educadores.  Y cómo los maestros enviaron aquí delegados que eran fiel reflejo de ese pensamiento, de esas ideas, de esas posiciones verticales y radicales en la política que es fundamental. 

Y por eso nosotros nos sentimos alentados y nos sentimos optimistas de saber que nuestros educadores —en cuyas manos está la educación de más de 2 millones de personas, la educación de la actual generación—, nuestro movimiento de educadores ha alcanzado ya esos niveles de conciencia revolucionaria y política. 

Se ha logrado elaborar un conjunto de ideas magníficas.  No podríamos pretender, ni mucho menos, que hemos logrado ya la perfección, que todas las ideas ya fueran las óptimas.  Pero sí tenemos la impresión de que nos hemos acercado al máximo, a lo óptimo. 

Y lógicamente en años sucesivos, y respondiendo incluso a nuevas experiencias y a nuevas necesidades, haremos mayores avances.  Pero con lo que se ha elaborado bien se puede decir que se inicia en nuestra educación una nueva etapa, de que se inicia una verdadera revolución en nuestra educación. 

Creemos que este Congreso significará un salto de calidad incuestionable; creemos que este Congreso contribuirá a poner en primer plano la importancia de la educación; creemos que este Congreso contribuirá decisivamente a que nuestro pueblo todo tome conciencia de la importancia fundamental de este problema. 

Creo que este Congreso que ha logrado “a priori” el apoyo de todos y muy especialmente de nuestras organizaciones de masas, tendrá asegurado ese apoyo en los años futuros en un nivel superior al que hayamos alcanzado jamás. 

Creo que este Congreso contribuirá a elevar extraordinariamente la dignidad de los educadores, que este Congreso elevará ante la conciencia de todo el pueblo el papel de los educadores como reconocimiento a su trabajo y, además, como reconocimiento a su sentido del deber. 

Y aunque el papel del educador merezca el reconocimiento de todo el pueblo, merecen especial reconocimiento esas palabras emanadas del Congreso al expresar que los propios educadores contribuirán decisivamente a ello, que los propios educadores deberán alcanzar el más alto puesto en la estima de nuestro pueblo por su propio esfuerzo, por su propio trabajo, por su propio espíritu de superación. 

En el Congreso se señalaron las dificultades que todavía nos encontramos —las muchas dificultades— en la realización práctica de las tareas de la educación; problemas de muy diversa índole, que iban desde los problemas de la familia, los problemas de los servicios, los problemas del transporte y, en fin, muchas de esas dificultades de orden material que obstaculizan el trabajo, el desempeño óptimo de la actividad, muchas de las cuales infortunadamente tardaremos todavía años por resolver.  Pero que, sin embargo, hay entre ellas muchas que pueden ser aliviadas, que pueden ser mejoradas en la misma medida en que todo el pueblo, todas las organizaciones de masa y todos los organismos ponían especial empeño en ayudar a obviarlas. 

Esa toma de conciencia acerca de la importancia de la educación por todo el pueblo, sin duda nos ayudará a facilitar las condiciones de trabajo de los maestros.  Esa toma de conciencia que es la que hace que cuando alguien en un carro —en los lugares donde no hay ningún otro vehículo— se encuentre un maestro esperando para ir a la escuela o de regreso de la escuela, enseguida se acuerde de que es un maestro, que ese maestro está formando a las nuevas generaciones, que cada hora que pierda, cada minuto que pierda lo pierde el país, y se detenga allí, por apurado que vaya, para prestarle una cooperación y una ayuda. 

He citado este ejemplo como uno de los muchos, de los miles de ejemplos en que la toma de conciencia, el espíritu de cooperación puede cooperar con el trabajo de la educación. 

De la misma manera los organismos que están al frente de los servicios, y muy especialmente las organizaciones de masas, cuyo apoyo es tan fundamental y decisivo en las tareas de la educación…

Porque algo en lo cual había unánime criterio es que la educación, donde los educadores juegan un papel muy importante, es sin embargo deber de todos y tarea de todos, obligación de todos y esfuerzo de todos (APLAUSOS). 

Por nuestra parte, por parte de la dirección de nuestro Partido y del Gobierno Revolucionario, que siempre ha tenido preocupación por los problemas de la educación, que sin duda de ninguna clase ha dado a esta actividad grandes recursos de todo tipo, al extremo de que hoy trabajan en el campo de la educación, de la cultura y de la ciencia —como expresó aquí en el día de hoy la compañera Olga— 165 000 trabajadores, casi   100 000 profesores y maestros, sin contar las decenas de miles de jóvenes que se están preparando para esta actividad. 

Tendrán —decimos— del Partido y del Gobierno Revolucionario el máximo interés, porque para todos nosotros este Congreso servirá además para que tengamos una información más pormenorizada, más detallada de los problemas, y además dispongamos de ese magnífico material que se ha elaborado para trabajar en el campo de la educación. 

Pues, aunque se hayan puesto al servicio de la educación grandes recursos, todavía no veíamos con suficiente claridad, todavía no acabábamos de ver con suficiente claridad cómo aún quedaban recursos potenciales para apoyar la actividad de la educación; recursos que la Revolución tiene en sus manos y que, aunque han trabajado en ese sentido, pueden todavía aportar mucho más a la educación. 

Tenemos, desde luego, las organizaciones de masas, identificadas absolutamente con la tarea de los educadores.  Pero además tenemos otros recursos técnicos, tenemos esos medios masivos de comunicación, tenemos esos recursos que se han señalado. 

Tenemos el Instituto del Libro, por ejemplo.  Es cierto que se ha hecho un esfuerzo de impresión grande.  Es cierto que se han triplicado, cuadruplicado, los libros impresos.  Es cierto que, incluso, si vamos a atender el 100% de las necesidades, todas esas imprentas y todas esas capacidades son todavía limitadas, aun incluyendo la nueva imprenta que nos facilitaron los amigos de la República Democrática Alemana y que está a punto de entrar en producción. 

Pero hay que tener un criterio preciso acerca de las prioridades de nuestro Instituto del Libro.  Y ese criterio se puede resumir con estas palabras:  en los libros que se impriman en el Instituto del Libro, la primera prioridad la deben tener los libros para la educación (APLAUSOS), la segunda prioridad la deben tener los libros para la educación (APLAUSOS), ¡y la tercera prioridad la deben tener los libros para la educación!  (APLAUSOS.) Eso está más que claro. 

A veces se han impreso determinados libros.  El número no importa.  Por cuestión de principio, hay algunos libros de los cuales no se debe publicar ni un ejemplar, ni un capítulo, ni una página, ¡ni una letra!  (APLAUSOS.) 

Claro está que tenemos que tener en cuenta el aprendizaje, nuestro aprendizaje.  Claro está que en el transcurso de estos años hemos ido cada día conociendo mejor el mundo y sus personajes.  Algunos de esos personajes fueron retratados aquí con nítidos y subidos colores.  Como aquellos que hasta trataron de presentarse como simpatizantes de la Revolución, ¡entre los cuales había cada pájaro de cuentas!  (RISAS.)

Pero que ya conocemos, y nuestra experiencia servirá para los demás, y servirá para los países latinoamericanos, y servirá para los países asiáticos y los países africanos. 

Hemos descubierto esa otra forma sutil de colonización que muchas veces subsiste y pretende subsistir al imperialismo económico, al colonialismo, y es el imperialismo cultural, el colonialismo político, mal que hemos descubierto ampliamente.  Que tuvo aquí algunas manifestaciones, que no vale la pena ni detenerse a hablar de eso.  Creemos que el Congreso y sus acuerdos son más que suficientes para aplastar como, con una catapulta esas corrientes. 

Porque en definitiva, en Europa, si usted lee un periódico burgués liberal de Europa y en Europa, para ellos los problemas de este país no, no son los problemas de un país a 90 millas de Estados Unidos, amenazado por los aviones, las escuadras, los millones de soldados del imperialismo, sus armas químicas, bacteriológicas, convencionales, y de todo tipo.  No es el país librando una épica batalla contra ese imperio que nos quiere hundir y bloquear por todas partes, ¡no! No son estos problemas que nos plantean las condiciones de un país subdesarrollado, que tiene que librar su sustento en condiciones difíciles.  No son los problemas de los más de 2 millones de niños y jóvenes o de estudiantes que tenemos que atender, llevarles libros, materiales, lápices, ropa, zapatos, muebles, pupitres, pizarras, medios audiovisuales, tizas, alimentos en muchas ocasiones —puesto que tenemos medio millón aproximadamente que comen en las escuelas—, aulas, edificaciones, ropa, zapatos.  ¡No!  Para esos señores que viven aquel mundo tan irreal estos no son problemas, esto no existe. 

Hay que estar locos de remate, adormecidos hasta el infinito, marginados de la realidad del mundo, para creer que estos no son nuestros problemas, para ignorar estos reales problemas que tenemos nosotros, que van desde el libro de texto, el medio audiovisual, el programa, la articulación de los programas, los métodos de enseñanza, los niveles, las preparaciones, etcétera, etcétera, etcétera.  Y creen que los problemas de este país pueden ser los problemas de dos o tres ovejas descarriadas que puedan tener algunos problemas con la Revolución, porque “no les dan el derecho” a seguir sembrando el veneno, la insidia y la intriga en la Revolución.  Por eso, cuando trabajábamos en estos días en el Congreso, algunos decían que seguramente a eso me iba a referir yo esta noche.  Pero, ¿por qué?  ¿Por qué tengo que referirme a esas basuras?  ¿Por qué tenemos que elevar a la categoría de problemas de este país problemas que no son problemas para este país?  (APLAUSOS.)  ¿Por qué, señores liberales burgueses?  ¿Acaso no sienten y no palpan lo que opina y lo que expresa la masa de millones de trabajadores y campesinos, de millones de estudiantes, de millones de familias, de millones de profesores y maestros, que saben de sobra cuáles son sus verdaderos y fundamentales problemas?  (APLAUSOS PROLONGADOS.) 

Algunas cuestiones relacionadas con chismografía intelectual no han aparecido en nuestros periódicos.  Entonces:  “¡Qué problema, qué crisis, qué misterio, que no aparecen en los periódicos!”  Es que, señores liberales burgueses, esas cuestiones son demasiado intrascendentes, demasiado basura para que ocupen la atención de nuestros trabajadores y las páginas de nuestros periódicos (APLAUSOS). 

Nuestros problemas son otros, y ya aparecerán las historias, y ya aparecerán los problemillas en alguna revista literaria:  más que suficiente.  Y algún rato de ocio, de aburrimiento —si es que cabe— lo puede dedicar el público como un entretenimiento o como una ilustración útil a esas cuestiones que quieren a toda costa que las elevemos a la categoría de problemas importantes. 

Porque ellos allá, todos esos periódicos reaccionarios, burgueses, pagados por el imperialismo, corrompidos hasta la médula de los huesos, a 1 000 millas de distancia de los problemas de esta Revolución y de los países como el nuestro, creen que esos son los problemas.  ¡No!, señores burgueses:   nuestros problemas son los problemas del subdesarrollo y cómo salirnos del atraso en que nos dejaron ustedes, los explotadores, los imperialistas, los colonialistas; cómo defendernos del problema del criminal intercambio desigual, del saqueo de siglos.  Esos son nuestros problemas. 

¿Y los otros problemas?  Si a cualquiera de esos “agentillos” del colonialismo cultural lo presentamos nada más que en este Congreso, creo que hay que usar la policía, no obstante lo cívicos y lo disciplinados que son nuestros trabajadores y que son estos delegados al Congreso.  No se pueden ni traer, eso lo sabe todo el mundo.  Así es.  Por el desprecio profundo que se ha manifestado incesantemente sobre todas estas cuestiones. 

De manera que me he querido referir a esto para explicarles el porqué a los liberales burgueses. 

Están en guerra contra nosotros.  ¡Qué bueno!  ¡Qué magnífico!  Se van a desenmascarar y se van a quedar desnudos hasta los tobillos.  Están en guerra, sí, contra el país que mantiene una posición como la de Cuba, a 90 millas de Estados Unidos, sin una sola concesión, sin el menor asomo de claudicación, y que forma parte de todo un mundo integrado por cientos de millones que no podrán servir de pretexto a los seudoizquierdistas descarados que quieren ganar laureles viviendo en París, en Londres, en Roma.  Algunos de ellos son latinoamericanos descarados, que en vez de estar allí en la trinchera de combate (APLAUSOS), en la trinchera de combate, viven en los salones burgueses, a 10 000 millas de los problemas, usufructuando un poquito de la fama que ganaron cuando en una primera fase fueron capaces de expresar algo de los problemas latinoamericanos. 

Pero lo que es con Cuba, a Cuba no la podrán volver a utilizar jamás, ¡jamás!, ni defendiéndola.  Cuando nos vayan a defender les vamos a decir:  “¡No nos defiendan, compadres, por favor, no nos defiendan!” (APLAUSOS.)  “¡No nos conviene que nos defiendan!”, les diremos. 

Y desde luego, como se acordó por el Congreso, ¿concursitos aquí para venir a hacer el papel de jueces?  ¡No!  ¡Para hacer el papel de jueces hay que ser aquí revolucionarios de verdad, intelectuales de verdad, combatientes de verdad!  (APLAUSOS.)  Y para volver a recibir un premio, en concurso nacional o internacional, tiene que ser revolucionario de verdad, escritor de verdad, poeta de verdad (APLAUSOS), revolucionario de verdad.  Eso está claro.  Y más claro que el agua.  Y las revistas y concursos, no aptos para farsantes.  Y tendrán cabida los escritores revolucionarios, esos que desde París ellos desprecian, porque los miran como unos aprendices, como unos pobrecitos y unos infelices que no tienen fama internacional.  Y esos señores buscan la fama, aunque sea la peor fama; pero siempre tratan, desde luego, si fuera posible, la mejor. 

Tendrán cabida ahora aquí, y sin contemplación de ninguna clase, ni vacilaciones, ni medias tintas, ni paños calientes, tendrán cabida únicamente los revolucionarios. 

Ya saben, señores intelectuales burgueses y libelistas burgueses y agentes de la CIA y de las inteligencias del imperialismo, es decir, de los servicios de inteligencia, de espionaje del imperialismo:  En Cuba no tendrán entrada, ¡no tendrán entrada!, como no se la damos a UPI y a AP  ¡Cerrada la entrada indefinidamente (APLAUSOS), por tiempo indefinido y por tiempo infinito!

Eso es todo lo que tenemos que decir al respecto. 

Ahora, esos instrumentos:  cuanto libro se publique aquí, cuanto papel se imprima, cuanto espacio dispongamos útil dondequiera, en todos los medios de divulgación, no digo que los vayamos a usar ciento por ciento en la educación.  Desgraciadamente, no podemos.  Pero no podemos no porque no estén disponibles ahí, sino porque no tendríamos los materiales, el personal calificado necesario para dedicar la televisión entera, entera a la educación.  Si la educación es atractiva, la cultura forma parte de la educación; las mejores obras culturales, las mejores creaciones artísticas del hombre y de la humanidad forman parte de la educación.  Pero todo lo que pueden ser usadas, serán usadas.  Y deberán ser cada vez más usadas. 

Aquí se hablaba de la necesidad que tenemos de películas infantiles, de programas de televisión infantiles, de literatura infantil.  Y no Cuba, prácticamente el mundo está carente de eso.  Pero, ¿cómo vamos a tener programas infantiles si surgen algunos escritores influidos por esas tendencias y entonces pretenden ganar nombre, no escribiendo algo útil para el país sino al servicio de las corrientes ideológicas imperialistas?  Cómo han estado recibiendo premios esos señores, escritores de basura en muchas ocasiones.  Porque independientemente de más o menos nivel técnico para escribir, más o menos imaginación, nosotros como revolucionarios valoramos las obras culturales en función de los valores que entrañen para el pueblo. 

Para nosotros, un pueblo revolucionario en un proceso revolucionario, valoramos las creaciones culturales y artísticas en función de la utilidad para el pueblo, en función de lo que aporten al hombre, en función de lo que aporten a la reivindicación del hombre, a la liberación del hombre, a la felicidad del hombre. 

Nuestra valoración es política.  No puede haber valor estético sin contenido humano.  No puede haber valor estético contra el hombre.  No puede haber valor estético contra la justicia, contra el bienestar, contra la liberación, contra la felicidad del hombre.  ¡No puede haberlo! 

Para un burgués cualquier cosa puede ser un valor estético, que lo entretenga, que lo divierta, que lo ayude a entretener sus ocios y sus aburrimientos de vago y de parásito improductivo (APLAUSOS).  Pero esa no puede ser la valoración para un trabajador, para un revolucionario, para un comunista.  Y no tenemos que tener ningún temor a expresar con toda claridad estas ideas.  Si los revolucionarios hubieran tenido temor por las ideas, ¿dónde demonios estarían?  Tendrían 10 cadenas en el cuello y 100 000 patas sobre los hombros —no digo pies—, patas de verdugos y de opresores y de imperialistas.  Por algo una revolución es una revolución y existe y se desarrolla. Y por algo existen los revolucionarios y para algo existen los revolucionarios. Y esas son y tienen que ser y no pueden haber otras valoraciones. 

Pues decíamos que, claro, es lógico que nos falten libros de literatura infantil.  Unas minorías privilegiadas escribiendo cuestiones de las cuales no se derivaba ninguna utilidad, expresiones de decadencia.  ¡Ah!, pero en parte también porque aquí se han adoptado ciertos criterios.  En los tiempos contemporáneos, ¿se considera intelectual a quién?  Hay un grupito que ha monopolizado el título de intelectuales y de trabajadores intelectuales.  Los científicos, los profesores, los maestros, los ingenieros, los técnicos, los investigadores, no, no son intelectuales.  Ustedes no trabajan con la inteligencia.  Según ese criterio los educadores no son intelectuales. 

Pero también ha habido una cierta inhibición por parte de los verdaderos intelectuales, que han dejado en manos de un grupito de hechiceros los problemas de la cultura.  Esos son como los hechiceros de las tribus en las épocas primitivas, en que aquellos tenían tratos con Dios, con el Diablo también, y además curaban, conocían las hierbas que curaban, las recetas, las oraciones, las mímicas que curaban. 

Y ese fenómeno todavía en medio de nuestro primitivismo se produce.  Un grupito de hechiceros que son los que conocen las artes y las mañas de la cultura y pretenden ser eso. 

Y por eso se ha planteado que nosotros en el campo de la cultura tenemos que promover ampliamente la participación de las masas y que la creación cultural sea obra de las masas y disfrute de las masas.  Y que los mejores valores que ha creado la humanidad en todos los siglos, desde la literatura antigua, las esculturas, las pinturas, igual que lo fueron los principios de la ciencia, la matemática, la geometría, la astronomía, puedan ser patrimonio de las masas, puedan estar al alcance de las masas, puedan comprenderlas y disfrutarlas las masas.  Y que las masas sean creadoras. 

¿No tenemos acaso casi 100 000 profesores y maestros?  ¿No hemos visto nosotros en este Congreso brillantísimas intervenciones, agudas y profundas inteligencias, imaginación, carácter, tantas virtudes a raudales?  ¿Es que acaso entre casi 100 000 profesores y maestros, para señalar solo un sector de nuestros trabajadores, no podrían promover un formidable movimiento cultural, un formidable movimiento artístico, un formidable movimiento literario?  ¿Por qué no buscamos, por qué no promovemos, para que surjan nuevos valores, para que podamos atender esas necesidades, para que podamos tener literatura infantil, para que podamos tener muchos más programas de radio y de televisión educacionales, culturales, infantiles?  Es eso lo que debemos hacer, es eso el movimiento de masas que debemos proponer. 

¿Qué mejor ejemplo que el de hoy, en los espectáculos que brindaron los alumnos, jovencitos de la secundaria y de la preuniversitaria?  Algunos de esos alumnos representaban determinadas escuelas, donde todos los alumnos participan en algún Círculo de Interés Científico, y donde todos los alumnos participan en actividades culturales, y escriben, escriben poesía, y obras literarias, y obras de teatro, y representan, y practican todas las actividades culturales.  Y aquí los hemos visto esta noche. 

Si nosotros podemos hacer eso en todas las escuelas, y podemos hacerlo —¿no vimos un grupo de niños?—, podemos y debemos hacerlo desde los círculos infantiles, en la escuela primaria, en la secundaria, en la fábrica.  ¿Qué pueden preocuparnos a nosotros las magias de esos hechiceros?  ¿Qué pueden preocuparnos, si nosotros sabemos que tenemos la posibilidad de a todo un pueblo hacerlo creador, de a todo un pueblo hacerlo intelectual, hacerlo escritor, hacerlo artista?  ¡Todo un pueblo!  Si la Revolución es eso, si el socialismo es eso, si el comunismo es eso, porque pretende para las masas, pretende para toda la sociedad liberada de la explotación los beneficios de la ciencia, de la cultura, del arte.  Si eso, y todo lo que forme parte del bienestar del hombre… ¿Por qué luchamos? ¿Para qué luchamos? 

¿Y qué era lo que precisamente excitaba el interés de ustedes, la pasión de ustedes, en este Congreso, si no pensando en lo que podían llevar allí de cultura, de adelanto, de mejora, de bienestar, de felicidad, a los niños y a los jóvenes y a los obreros que ustedes enseñan? 

Y eso es lo que queremos para todo el pueblo.  Eso es lo que queremos para las futuras generaciones.  Y en nuestras manos está.  ¿Qué nos lo impide?  ¿Qué nos lo puede impedir?  ¡Nada! Ninguna barrera, ningún obstáculo se impone, como no sean todavía nuestras limitaciones materiales, nuestras faltas de niveles, nuestras faltas de cuadros.  ¡Eso es lo único!

Aquí todos los recursos disponibles, todas las riquezas, todos los brazos, todas las inteligencias, todos los corazones, están al servicio de eso. 

Y esa será nuestra sociedad del futuro, representada aquí por estos jóvenes.  Pero es que tenemos que arreglárnoslas para llevar a la actividad a millones de niños y de jóvenes, luchar, trabajar por el desarrollo económico del país, por la base material, que junto al desarrollo de la ciencia, de la educación y del movimiento de cuadros y de personal calificado nos permita hacerlo. 

¡Nada nos lo puede impedir!  Esa es la maravillosa ventaja de nuestra patria hoy.  No vivimos en el capitalismo, no hay burgueses saqueando a los obreros, ¡no!  Nuestros recursos están en manos del propio pueblo. 

Y así, mientras Europa capitalista decae, y decae cada vez más, y no se sabe a dónde va a parar en su caída, como barco que se hunde…  Y con los barcos, en este mar tempestuoso de la historia, se hundirán también sus ratas intelectuales. 

Cuando digo ratas intelectuales, esté claro que no nos referimos, ni mucho menos, a todos los intelectuales. ¡No!  ¡Allá también son una minoría!  Pero digo los marineros, las ratas que pretenden convertir en cosa trascendental su mísero papel de tripulantes de embarcaciones que se hunden en los mares tempestuosos de la historia. 

Es así.  Y es cuestión de años, ¡y tal vez ni siquiera de muchos!  Es cuestión de tiempo. Esas sociedades decadentes, podridas y carcomidas hasta la médula de los huesos por sus propias contradicciones, no durarán largo tiempo.  Y mientras van hacia el fondo, nosotros, con trabajo, con esfuerzo, con dificultades, sí, pero vamos hacia arriba. 

Este Congreso lo demuestra. ¿Qué es esto sino la corroboración de esta idea, el fruto de esta Revolución, el fruto de esta profunda transformación de nuestras estructuras económicas y nuestras estructuras sociales?  Parte del cual es esta humanidad, esta fuerza monolítica, esta formación ideológica profunda, esta masa politizada de educadores, que saben donde están las debilidades, dónde están los problemas, cómo debemos combatirlos, qué debemos priorizar en esa lucha.  Y que nada nos lo puede impedir.  Que hoy nos lo impiden, repito, nuestras limitaciones, pero cada día tendremos más recursos, cada día tendremos más escuelas como la que inauguramos en días recientes; cada día tendremos más base material, más instalaciones, más medios audiovisuales, más recursos. 

Ahora será seguido con los incrementos de producción de barras para la construcción, de cemento, de industrias de la construcción; iremos disponiendo cada vez de recursos mayores, para construirlas primero una, después dos; después serán decenas, y después serán cientos.  Y sabemos que ese es nuestro porvenir.  Y ya no es un porvenir lejano:  ya se ve, ya se vislumbra. 

Estamos conscientes de cuanta escuelita pobre:  todavía hay        630 000 muchachos en aulas multígradas en el país, muchas escuelas todavía en peores condiciones.  ¡Pero vamos hacia delante!  Ese es nuestro porvenir, un porvenir ya no lejano. 

Los próximos años serán testigos de esos avances, los próximos años, ¡seguro!, producto de este espíritu que hoy tiene nuestro pueblo, nuestras masas de trabajadores, espíritu similar al que revelan nuestros educadores. 

Debemos señalar, al hablar de estos problemas, cómo nuestro país en medio del bloqueo, en medio de las agresiones imperialistas, sin embargo ha podido luchar, ha podido defenderse, ha podido fortalecerse; cómo, a pesar de nuestra escasez de recursos, hemos podido ir sobreviviendo estos años; podremos ir mejorando, y avanzando en la misma medida en que otros países también hermanos comienzan a despertar, en la misma medida en que otros pueblos hermanos empiezan a sumarse a esta batalla, en la misma medida en que comienza el aislamiento a la inversa —poco a poco y después ampliamente— del imperialismo que nos aisló y nos bloqueó.

Hay que decir que en estos años hemos tenido la cooperación, el apoyo de los países socialistas. Y, como hemos señalado en otras ocasiones, de la Unión Soviética muy especialmente.  Por eso, hoy tenemos la satisfacción de contar aquí con una delegación soviética presidida por el Presidente del GOSPLAN y viceministro de la Unión Soviética, el compañero Baibakov, que en estos días ha estado discutiendo planes de cooperación económica con Cuba, esencialmente las formas de nuevos desarrollos de renglones básicos de nuestra economía como, por ejemplo, la electricidad, que nos proponemos elevar en 300 000 kilowatts los próximos…  en algo más de 300 000.  Estamos montando instalaciones industriales eléctricas: Tallapiedra, Regla se empezará a montar, O’Bourke se está terminando, se harán otras instalaciones en Santiago de Cuba y Matanzas, que ya tenemos los equipos; y aparte de eso, capacidades adicionales por 300 000 kilowatts, que serán suministrados los equipos por la Unión Soviética y que nos permitirán elevar en más de un 50% nuestra actual capacidad eléctrica, que es ya más del doble de la que teníamos antes del triunfo de la Revolución (APLAUSOS). 

Y ya sabemos la necesidad que tenemos de esos recursos básicos para el desarrollo económico, para el propio desarrollo de la educación, aunque ciertamente hemos señalado la importancia fundamental de que esos recursos costosos nosotros los usemos de manera óptima y los sepamos ahorrar. 

Hay también implicados en estos análisis con la delegación soviética planes de desarrollo de la industria textil, también con el propósito de duplicar nuestras capacidades en los próximos cinco años, de la industria de pulpa y de papel, de la minería, de la mecanización de la caña, de los talleres automotrices y otros programas en estudio. 

De manera que sin duda, con un esfuerzo serio y responsable en todos los campos, como se está viendo en la educación, nosotros no tenemos la menor duda de que venceremos las dificultades cualesquiera que sean y marcharemos adelante. 

También en la noche de hoy se encuentra presente la delegación de otro país que ha tenido una actitud amistosa hacia nosotros y que han estado cooperando en planes de asistencia técnica, que es la delegación de Suecia. 

En el terreno de la educación, ellos nos están ayudando ahora a la construcción de un magnífico Instituto de Electrónica, muy moderno, con todos los medios de la base material.  E igualmente, para la provincia de Las Villas, un Instituto de Refrigeración, que es sumamente importante para nosotros, y de mecánica especializada. 

También nosotros ya hemos empezado a trabajar en ese Instituto de Electrónica.  Se están empezando a hacer también los primeros esfuerzos en el de refrigeración. 

Tenemos también y estamos en la necesidad de llevar adelante construcciones en la Facultad de Tecnología de la Universidad de La Habana, para instalar equipos que hemos estado recibiendo. 

De manera que frente a las dificultades, los obstáculos, frente al bloqueo imperialista, frente a la irritación y al mal humor de los imperialistas, nosotros marcharemos adelante.  Y sin duda que lo lograremos al ritmo más rápido posible en la medida en que optimicemos nuestros esfuerzos, en que optimicemos nuestros recursos, en que superemos nuestras debilidades, nuestras deficiencias. 

Y en esa marcha hacia adelante, los educadores tienen un papel fundamental, más que definido y expresado en el documento del Congreso, un papel decisivo.  Aunque desde luego —como les decía esta tarde a algunos delegados— el fruto del esfuerzo de hoy, los verdaderos frutos del esfuerzo de hoy, en la medida en que realicemos este magnífico programa trazado por el Congreso, no son frutos próximos. 

Les decía:  próximamente tendremos solo satisfacciones morales.  En los próximos cinco años, diez años, con esa enorme masa de más de  un millón de niños en la primaria, con esa explosión de alumnos hacia las secundarias de más de 100 000 por año, en la medida en que superemos nuestras actuales dificultades materiales y tengamos todos los libros y mejores libros, y mejores programas y más articulados, y más cuadros y mejores niveles y mejor base material y más medios audiovisuales y más maestros y más escuelas, los frutos del esfuerzo trazado en este Congreso y de los esfuerzos del país nos proporcionarán en lo fundamental satisfacciones morales. 

Desde luego, los millones de personas que estudien recibirán algo más que satisfacciones morales.  Recibirán una mejor educación, una magnífica perspectiva de futuro.  Las familias cuyos hijos se eduquen, cada vez en forma más eficiente, recibirán algo más que satisfacciones morales.  Experimentarán la satisfacción y la felicidad de ver para sus hijos esas perspectivas. 

Para la economía del país, en bienes materiales no habrá desde luego ahora, sino en largos años, los frutos. 

Y si miramos hacia adelante, los frutos de este Congreso, los mejores, los más altos, ya no solo en el orden moral, ya no solo en el orden de los beneficios directos de tener una mejor educación o la felicidad de la familia por esa causa, sino en el orden material, están a 20 años vista, a 25, a tal vez 30, cuando logremos mejores profesores de los multígrados de primero, segundo y tercer grados, cuando logremos muchos de los anhelos que nos hemos propuesto.  Solo dentro de 15, 20, 25, 30 años podrá el país ver los mejores frutos. 

Pero al menos tendremos todos grandes satisfacciones de orden moral.  Nuestros maestros y nuestros profesores, nuestros educadores, nuestros trabajadores de la cultura y de la ciencia tendrán el bienestar moral, tendrán la felicidad, tendrán la satisfacción de lo que más nos preocupa.  Porque si les preguntamos a ustedes qué los haría más feliz en los años futuros, ustedes dirán:  ¡Ese programa de educación, el cumplimiento de ese programa, el vencimiento y la superación de las dificultades, más recursos, más escuelas, más medios, más cuadros, más apoyo! 

Y nosotros estamos seguros de que para esta masa de casi 100 000 educadores, su mayor satisfacción, su mayor felicidad la irán experimentando en la medida en que vayan obteniendo esos logros y en la medida en que esos logros sean resultado del esfuerzo de ustedes mismos, en la medida en que sean fruto de este Congreso. 

Hoy, dentro de unos minutos, habrá terminado este evento.  Mas no debemos declararlo propiamente clausurado.  Hemos, si se quiere, clausurado una reunión. 

Ahí está el programa, ahí están los acuerdos.  Ahora hay que llevarlos a cabo, ahora hay que cumplirlos. 

¿Por qué vamos a disolvernos al uso tradicional?  ¿Por qué dejar de seguirnos considerando Congreso de la Educación y la Cultura?  ¿Por qué no considerarnos delegados de ese Congreso hasta el próximo Congreso?  (APLAUSOS.) ¿Por qué no declararnos aptos para reunirnos en cualquier otro momento en que haga falta otra vez?  (APLAUSOS.)

Si estamos contentos, si estamos satisfechos de esta camaradería, de esta fraternidad, de esta hermandad; si sabemos que tenemos grandes tareas por delante que tenemos que cumplir; si sabemos que tenemos que ir cumpliendo esas tareas y que irlas controlando, ¿por qué no seguirnos considerando Congreso? 

¿Por qué no tener de nuevo otras oportunidades de reunirnos en estos próximos tres años, si no por una semana, en ocasiones por un día, dos días, para llevar a cabo cualquier política, para discutir cualquier cuestión, para tratar cualquier problema? 

Y por eso nosotros proponemos, como el último acuerdo de estas sesiones, que nos sigamos considerando Congreso de la Cultura en activo, y que nos sigamos considerando aptos y dispuestos para volvernos a reunir en cualquier situación, en cualquier circunstancia para ver cómo marcha el programa, cómo marcha el trabajo, hasta que dentro de tres años sean elegidos los nuevos delegados del Congreso. 

Y por eso les preguntamos a ustedes si están de acuerdo (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE:  “¡Sí!”). 

Entonces que levanten la mano los que están de acuerdo (LOS DELEGADOS LEVANTAN LA MANO). 

¡Perfectamente! 

Y siguiendo la costumbre del Congreso:  ¿Hay alguien en contra?  (EXCLAMACIONES DE: “¡No!“)

¡Muy bien! 

Entonces les deseamos, compañeros, los mayores éxitos en el cumplimiento del programa trazado por el Congreso. 

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos!

Ex oficiales de las FAR y el MININT firman manifiesto dirigido a los militares cubanos

Movidos por la actual crisis en la isla, un grupo de ex oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba y del Ministerio del Interior, entre los que figura el General de Brigada Rafael del Pino, han publicado un manifiesto que da inicio al “movimiento de militares cubanos objetores de conciencia”.

La propuesta está inscrita en el 126 aniversario del Grito de Baire, “gesta definitiva por la independencia para iniciar la construcción de la patria que Martí deseaba alcanzar” y reconoce que “mientras en todo el país se generaliza la pobreza, una casta corrupta de altos oficiales y burócratas han constituido un estado mafioso y vive a sus anchas”.

El documento, al que Radio y Televisión Martí tuvo acceso, señala que la élite militar controla “todas las actividades rentables en el monopolio de GAESA sin que nadie fiscalice sus operaciones e ingresos ni se inviertan las ganancias en beneficio del pueblo”.

Además denuncia que el régimen ha desatado “una guerra contra el pueblo y sus iniciativas económicas”.

“El nuevo estado mafioso bajo su control no se responsabiliza por la población, pero tampoco otorga libertades económicas ni políticas para buscar la prosperidad de forma independiente. Los ciudadanos son esclavos en una plantación moderna en la que ni siquiera se les garantiza el alimento”, indica el texto.

​Los firmantes, entre los que se encuentran también el Teniente Coronel Omar Ruiz Matoses FAR-MININT (Fuerzas Armadas Revolucionarias-Ministerio del Interior)  -padre de los opositores Ariel y Omara Ruiz Urquiola-, el Teniente Coronel Mario Riva Morales FAR, el Teniente Coronel Alfredo Lima Pérez FAR, y el 1er Teniente Ángel Madrazo Giro MININT, han declarado lo siguiente como Objetores de Conciencia:

1- Nos oponemos a cualquier orden o plan de usar la fuerza militar para reprimir las justas protestas y demandas de la población. Una casta mafiosa imparte hoy órdenes represivas a los cuerpos armados contra nuestros compatriotas. Esas son órdenes inmorales. Nadie debe cumplir órdenes represivas contra nuestras familias, vecinos, amigos y demás ciudadanos. Exhortamos a todo el que pueda hacerlo que solicite su baja o jubilación de esos cuerpos. Basta ya de reprimir mujeres, ancianos, niños y jóvenes que exigen una vida digna.

2- Nos oponemos a que las FAR continúe el reclutamiento para el servicio militar general en medio de la actual crisis. El único peligro real e inmediato para la nación es la hambruna general. Los núcleos familiares necesitan poder contar hoy con sus jóvenes para que los apoyen en múltiples tareas vinculadas a la supervivencia cotidiana.

3- Nos oponemos a que GAESA continúe siendo un monopolio militar no transparente cuyas propiedades, accionistas, actividades y ganancias no son fiscalizadas de manera independiente ni de dominio público. Sus ganancias tienen que ser conocidas e invertidas en beneficio de toda la sociedad cubana. GAESA es el núcleo financiero de un nuevo estado mafioso. Una élite de militares y civiles corruptos se ha apropiado de las empresas económicas más lucrativas y se enriquece al margen de toda fiscalización. La nueva casta explotadora sigue hablando en nombre de la revolución que ellos mismos enterraron hace mucho tiempo mientras la población –en especial a los jubilados- es abandonada a la más terrible miseria. No hay ya una revolución ni socialismo que defender. ¡Basta ya!

4- Nos oponemos a que las armas sean usadas para agredir al pueblo. Nuestro deber profesional es protegerlo, no asesinar compatriotas. Si llegara el momento en que alguien se atreviera a impartir la orden de disparar contra el pueblo, el verdadero mandato de la patria a todos los militares en esas circunstancias es rechazarla y proteger a los ciudadanos de cualquier ataque. Ha habido demasiadas muertes. Lo que queremos y exigimos es “Patria y Vida”. La patria libre, independiente, soberana, democrática y próspera que soñó José Martí.

En declaraciones a Radio Televisión Martí, Ruiz Matoses, quien sirvió tanto en las FAR como en el Minint y cumplió 20 años de prisión por pedir la renuncia de Fidel y Raúl Castro, expresó que “ya es hora de que se escuche a un sector de las fuerzas armadas cubanas que no comulga con el estado de cosas de reinante en nuestra tierra”. ■

Punto de vista

La prensa española divulga hoy unas declaraciones hechas por el vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, en las cuales éste afirma que “no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España”, puesto que existen políticos independentistas catalanes “en las cárceles y en el exilio”. Es sorprendente esta deducción en boca del señor Iglesias, quien no hace mucho afirmó (el vídeo quizás pueda verse aún en Youtube) que Cuba –ese país con un solo partido político gobernado por los mismos mandamases desde hace 62 años, y que tiene la cuarta parte de su población en el exilio y a los opositores al régimen perennemente vigilados por la policía o encarcelados– es, nada más y nada menos, “una democracia ejemplar”. ¿Qué será la democracia para el señor vicepresidente de España?

Declaración de la UNEAC

 Documento en el cual la dirección de la UNEAC deja constancia de su desacuerdo con los premios de Poesía y Teatro otorgados, respectivamente, a Heberto Padilla y Antón Arrufat en el concurso de 1968.  

El día 28 de octubre de este año se reunieron en sesión conjunta el comité director de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y los jurados extranjeros y nacionales designados por ella en el concurso literario que, como en años anteriores, tuvo lugar en este. El fin de dicha reunión era el de examinar juntos los premios otorgados a dos obras: en poesía, la titulada Fuera del juego, de Heberto Padilla, y en teatro, Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat. Ambas ofrecían puntos conflictivos en un orden político, los cuales no habían sido tomados en consideración al dictarse el fallo, según el parecer del comité director de la Unión. Luego de un amplísimo debate, que duró varias horas, en el que cada asistente se expresó con entera independencia, se tomaron los siguientes acuerdos, por unanimidad:

  1. Publicar las obras premiadas de Heberto Padilla en poesía y Antón Arrufat en teatro.
  2. El comité director insertará una nota en ambos libros expresando su desacuerdo con los mismos por entender que son ideológicamente contrarios a nuestra Revolución.
  3. Se incluirán los votos de los jurados sobre las obras discutidas, así como la expresión de las discrepancias mantenidas por algunos de dichos jurados con el comité ejecutivo de la UNEAC.

En cumplimiento, pues, de lo anterior, el comité director de la UNEAC hace constar por este medio su total desacuerdo con los premios concedidos a las obras de poesía y teatro que, con sus autores, han sido mencionados al comienzo de este escrito. La dirección de la UNEAC no renuncia al derecho ni al deber de velar por el mantenimiento de los principios que informan nuestra Revolución, uno de los cuales es sin duda la defensa de esta, así de los enemigos declarados y abiertos como –y son los más peligrosos– de aquellos otros que utilizan medios más arteros y sutiles para actuar.

El IV Concurso Literario de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, tuvo lugar en momentos en que alcanzaban en nuestro país singular intensidad ciertos fenómenos típicos de la lucha ideológica, presentes en toda revolución social profunda. Corrientes de ideas, posiciones y actitudes cuya raíz se nutre siempre de la sociedad abolida por la Revolución, se desarrollaron y crecieron, plegándose sutilmente a los cambios y variaciones que imponía un proceso revolucionario sin acomodamientos ni transigencias.

El respeto de la Revolución cubana por la libertad de expresión, demostrable en los hechos, no puede ser puesto en duda. Y la Unión de Escritores y Artistas, considerando que aquellos fenómenos desaparecerían progresivamente, barridos por un desarrollo económico y social que se reflejaría en la superestructura, autorizó la publicación en sus ediciones de textos literarios cuya ideología, en la superficie o subyacente, andaba a veces muy lejos o se enfrentaba a los fines de nuestra Revolución.

Esta tolerancia, que buscaba la unión de todos los creadores literarios y artísticos, fue al parecer interpretada como un signo de debilidad favorable a la intensificación de una lucha cuyo objetivo último no podía ser otro que el intento de socavar la indestructible firmeza ideológica de los revolucionarios.

En los últimos meses hemos publicado varios libros, en los que en dimensión mayor o menor y por caminos diversos, se perseguía idéntico fin. Era evidente que la decisión de respetar la libertad de expresión hasta el mismo límite en que esta comienza a ser libertad para la expresión contrarrevolucionaria, estaba siendo considerada como el surgimiento de un clima de liberalismo sin orillas, producto siempre del abandono de los principios. Y esta interpretación es inadmisible, ya que nadie ignora, en Cuba o fuera de ella, que la característica más profunda y más hermosa de la Revolución cubana es precisamente su respeto y su irrenunciable fidelidad a los principios que son raíz profunda de su vida.

Como dijimos en dos de los seis géneros literarios concursantes, poesía y teatro, la dirección de la Unión encontró que los premios habían recaído en obras construidas sobre elementos ideológicos francamente opuestos al pensamiento de la Revolución.

En el caso del libro de poesía, desde su título, Fuera del juego, juzgado dentro del contexto general de la obra, deja explícita la autoexclusión de su autor de la vida cubana. Padilla mantiene en sus páginas una ambigüedad mediante la cual pretende situar, en ocasiones, su discurso en otra latitud. A veces es una dedicatoria a un poeta griego, a veces una alusión a otro país. Gracias a este expediente demasiado burdo cualquier descripción que siga no es aplicable a Cuba, y las comparaciones sólo podrán establecerse en la “conciencia sucia” del que haga los paralelos. Es un recurso utilizado en la lucha revolucionaria que el autor quiere aplicar ahora precisamente contra las fuerzas revolucionarias. Exonerado de sospechas, Padilla puede lanzarse a atacar la Revolución amparado en una referencia geográfica.

Aparte de la ambigüedad ya mencionada, el autor mantiene dos actitudes básicas: una criticista y otra antihistórica. Su criticismo se ejerce desde un distanciamiento que no es el compromiso activo que caracteriza a los revolucionarios. Este criticismo se ejerce además prescindiendo de todo juicio de valor sobre los objetivos finales de la Revolución y efectuando transposiciones de problemas que no encajan dentro de nuestra realidad. Su antihistoricismo se expresa por medio de la exaltación del individualismo frente a las demandas colectivas del pueblo en desarrollo histórico y manifestando su idea del tiempo como un círculo que se repite y no como una línea ascendente. Ambas actitudes han sido siempre típicas del pensamiento de derecha, y han servido tradicionalmente de instrumento de la contrarrevolución.

En estos textos se realiza una defensa del individualismo frente a las necesidades de una sociedad que construye el futuro y significa una resistencia del hombre a convertirse en combustible social. Cuando Padilla expresa que se le arrancan sus órganos vitales y se le demanda que eche a andar, es la Revolución, exigente en los deberes colectivos, quien desmembra al individuo y le pide que funcione socialmente. En la realidad cubana de hoy, el despegue económico que nos extraerá del subdesarrollo exige sacrificios personales y una contribución cotidiana de tareas para la sociedad. Esta defensa del aislamiento equivale a una resistencia a entregarse en los objetivos comunes, además de ser una defensa de superadas concepciones de la ideología liberal burguesa.

Sin embargo, para el que permanece al margen de la sociedad, fuera del juego, Padilla reserva sus homenajes. Dentro de la concepción general de este libro el que acepta la sociedad revolucionaria es el conformista, el obediente. El desobediente, el que se abstiene, es el visionario que asume una actitud digna. En la conciencia de Padilla, el revolucionario baila como le piden que sea el baile y asiente incesantemente a todo lo que le ordenan; es el acomodado, el conformista que habla de los milagros que ocurren. Padilla, por otra parte, resucita el viejo temor orteguiano de las “minorías selectas” a ser sobrepasadas poruña masividad en creciente desarrollo. Esto tiene, llevado a sus naturales consecuencias, un nombre en la nomenclatura política: fascismo.

El autor realiza un trasplante mecánico de la actitud típica del intelectual liberal dentro del capitalismo, sea esta de escepticismo o de rechazo crítico. Pero, si al efectuar la transposición, aquel intelectual honesto y rebelde, que se opone a la inhumanidad de la llamada cultura de masas y a la cosificación de la sociedad de consumo, mantiene su misma actitud dentro de un impetuoso desarrollo revolucionario, se convierte objetivamente en un reaccionario. Y esto es difícil de entender para el escritor contemporáneo que se abraza desesperadamente a su papel anticonformista y de conciencia colectiva, pues es ese el que le otorga su función social y cree –erróneamente– que al desaparecer ese papel también será barrido como intelectual. No es el caso del autor que por haber vivido en ambas sociedades conoce el valor de una y otra actitud y selecciona deliberadamente.

La Revolución cubana no propone eliminar la crítica ni exige que se le hagan los ni cantos apologéticos. No pretende que los intelectuales sean corifeos sin criterio. La obra de la Revolución es su mejor defensora ante la historia, pero el intelectual que se sitúa críticamente frente a la sociedad debe saber que, moralmente, está obligado a contribuir también a la edificación revolucionaria.

AI enfocar analíticamente la sociedad contemporánea, hay que tener en cuenta que los problemas de nuestra época no son abstractos, tienen apellido y están localizados muy concretamente. Debe definirse contra qué se lucha y en nombre de qué se combate. No es lo mismo el colonialismo que las luchas de liberación nacional; no es lo mismo el imperialismo que los países subyugados económicamente; no es lo mismo Cuba que Estados Unidos; no es lo mismo el fascismo que el comunismo, ni la dictadura del proletariado es similar en lo absoluto a las dictaduras castrenses latinoamericanas.

Al hablar de la historia como “el golpe que debes aprender a resistir”, al afirmar que “ya tengo el horror/ y hasta el remordimiento de pasado mañana”, y en otro texto: “sabemos que en el día de hoy está el error/ que alguien habrá de condenar mañana”, ve la historia como un enemigo, como un juez que va a castigar. Un revolucionario no teme a la historia, la ve, por el contrario, como la confirmación de su confianza en la transformación de la vida.

Pero Padilla apuesta sobre el error presente –sin contribuir a su enmienda–, y su escepticismo se abre paso ya sin límites, cerrando todos los caminos: el individuo se disuelve en un presente sin objetivos y no tiene absolución posible en la historia. Sólo queda para el que vive en la revolución abjurar de su personalidad y de sus opiniones para convertirse en una cifra dentro de la muchedumbre para disolverse en la masa despersonalizada. Es la vieja concepción burguesa de la sociedad comunista.

En otros textos Padilla trata de justificar, en un ejercicio de ficción y de enmascaramiento, su notorio ausentismo de su patria en los momentos difíciles en que esta se ha enfrentado al imperialismo, y su inexistente militancia personal convierte la dialéctica de la lucha de clases en la lucha de sexos, sugiere persecuciones y climas represivos en una revolución como la nuestra que se ha caracterizado por su generosidad y su apertura, identifica lo revolucionario con la ineficiencia y la torpeza, se conmueve con los contrarrevolucionarios que se marchan del país y con los que son fusilados por sus crímenes contra el pueblo, y sugiere complejas emboscadas contra sí que no pueden ser índice más que de un arrogante delirio de grandeza o de un profundo resentimiento. Resulta igualmente hiriente para nuestra sensibilidad que la Revolución de Octubre sea encasillada en acusaciones como “el puñetazo en plena cara y el empujón a medianoche”, el terror que no puede ocultarse en el viento de la torre Spasskaya, las fronteras llenas de cárceles, el poeta “culto en los más oscuros crímenes de Stalin”, los cincuenta años que constituyen un “círculo vicioso de lucha y de terror”, el millón de cabezas cada noche, el verdugo con tareas de poeta, los viejos maestros duchos en el terror de nuestra época, etcétera.

Si en definitiva en el proceso de la Revolución soviética se cometieron errores, no es menos cierto que los logros –no mencionados en El abedul de hierro— son más numerosos, y que resulta francamente chocante que a los revolucionarios bolcheviques, hombres de pureza intachable, verdaderos poetas de la transformación social, se les sitúe con falta de objetividad histórica, irrespetuosidad hacia sus actos y desconsideración de sus sacrificios.

Sobre los demás poemas y sobre estos mencionados, dejemos el juicio definitivo a la conciencia revolucionaria del lector que sabrá captar qué mensaje se oculta entre tantas sugerencias, alusiones, rodeos, ambigüedades e insinuaciones.

Igualmente entendemos nuestro deber señalar que estimamos una falta ética matizada de oportunismo que el autor en un texto publicado hace algunos meses, acusara a la UNEAC con calificativos denigrantes, y que en un breve lapso y sin que mediara una rectificación se sometiera al fallo de un concurso que esta institución convoca. También entendemos como una adhesión al enemigo la defensa pública que el autor hizo del tránsfuga Guillermo Cabrera Infante, quien se declaró públicamente traidor a la Revolución.

En última instancia concurren en el autor de este libro todo un conjunto de actitudes, opiniones, comentarios y provocaciones que lo caracterizan y sitúan políticamente en términos acordes a los criterios aquí expresados por la UNEAC, hechos que no eran del conocimiento de todos los jurados y que alargarían innecesariamente este prólogo de ser expuestos aquí.

En cuanto a la obra de Antón Arrufat, Los siete contra Tebas, no es preciso ser un lector extremadamente suspicaz para establecer aproximaciones más o menos sutiles entre la realidad fingida que plantea la obra, y la realidad no menos fingida que la propaganda imperialista difunde por el mundo, proclamando que se trata de la realidad de Cuba revolucionaria. Es por esos caminos como se identifica a la “ciudad sitiada” de esta versión de Esquilo con la “isla cautiva” de que hablara John F. Kennedy. Todos los elementos que el imperialismo yanqui quisiera que fuesen realidades cubanas están en esta obra, desde el pueblo aterrado ante el invasor que se acerca (los mercenarios de Playa Girón estaban convencidos que iban a encontrar ese terror popular abriéndoles todos los caminos) hasta la angustia por la guerra que los habitantes de la ciudad (el coro) describen como la suma del horror posible, dándonos implícito el pensamiento de que lo mejor sería evitar ese horror de una lucha fratricida, de una guerra entre hermanos. Aquí también hay una realidad fingida: los que abandonan su patria y van a guarecerse en la casa de los enemigos, a conspirar contra ella y prepararse para atacarla, dejan de ser hermanos para convertirse en traidores. Sobre el turbio fondo de un pueblo aterrado, Etéocles y Polinice dialogan a un mismo nivel de fraterna dignidad.

Ahora bien: ¿a quién o a quiénes sirven estos libros? ¿Sirven a nuestra Revolución, calumniada en esa forma, herida a traición por tales medios?

Evidentemente no. Nuestra convicción revolucionaria nos permite señalar que esa poesía y ese teatro sirven a nuestros enemigos, y sus autores son los artistas que ellos necesitan para alimentar su caballo de Troya a la hora en que el imperialismo se decida a poner en práctica su política de agresión bélica frontal contra Cuba. Prueba de ello son los comentarios que esta situación está mereciendo de cierta prensa yanqui y europea occidental, y la defensa, abierta unas veces y “entreabierta” otras, que en esa prensa ha comenzado a suscitar. Está “en el juego”, no fuera de él, ya lo sabemos, pero es útil repetirlo, es necesario no olvidarlo.

En definitiva, se trata de una batalla ideológica, un enfrentamiento político en medio de una revolución en marcha, a la que nadie podrá detener. En ella tomarán parte no sólo los creadores ya conocidos por su oficio, sino también los jóvenes talentos que surgen en nuestra isla, y sin duda los que trabajan en otros campos de la producción y cuyo juicio es imprescindible, en una sociedad integral.

En resumen: la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba rechaza el contenido ideológico del libro de poemas y de la obra teatral premiados.

Es posible que tal medida pueda señalarse por nuestros enemigos declarados o encubiertos y por nuestros amigos confundidos, como un signo de endurecimiento. Por el contrario, entendemos que ella será altamente saludable para la Revolución, porque significa su profundización y su fortalecimiento al plantear abiertamente la lucha ideológica.

Comité director de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
La Habana, 15 de noviembre de 1968, “Año del Guerrillero Heroico”.

El PEN Internacional demanda “respetar la integridad y el ejercicio de la libertad artística del Movimiento San Isidro”

La artista cubanoamericana Coco Fusco pide respaldo de las instituciones culturales estadounidenses, profesionales, periodistas, en torno a la represión actual en Cuba.

 (14/YMEDIO, La Habana, 3/12/2020) El PEN Club International y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio demandaron el miércoles al Gobierno cubano poner fin al descrédito, el hostigamiento, las amenazas y las detenciones de artistas, escritores y periodistas críticos, a raíz de los sucesos en torno al Movimiento San Isidro.

“Las tácticas represivas utilizadas por las autoridades cubanas incluyen amenazas, citaciones, interrogatorios, detenciones arbitrarias, allanamientos y confiscaciones de material periodístico u otros bienes y la limitación arbitraria de la libertad de circulación”, lamentan en una declaración.

Condenan además que “la represión y las amenazas se han incrementado notablemente desde los Decretos 370 y 349, que violan la libertad de expresión y de arte: todo contenido artístico debe ser sometido al Estado para su aprobación”.

En tal sentido, condenan la existencia de estos decretos, solicitan su derogación y hacen un llamado urgente al Estado de Cuba para, además de acabar con la represión sobre artistas, escritores y periodistas independientes, “declare nulo el proceso penal contra Denis Solis González y permita su inmediata liberación”.

Asimismo, pidieron “respetar el diálogo y los acuerdos entre el Ministerio de Cultura y los artistas independientes” y “respetar la integridad y el ejercicio de la libertad artística del Movimiento San Isidro y de todos los artistas y escritores de Cuba”.

¿Qué más tiene que pasar para un pronunciamiento?

La artista, escritora y curadora cubanoamericana Coco Fusco publicó este miércoles una carta abierta a instituciones culturales estadounidenses, profesionales de las artes, periodistas y varios cubófilos pidiendo un pronunciamiento con lo que está sucediendo actualmente con activistas que apoyan al Movimiento San Isidro.

Fusco se refirió en específico a las amenazas contra la artista Tania Bruguera y el periodista Carlos Manuel Álvarez, incluida la demonización en los medios estatales. 

Alertó de que “es probable que estas tácticas de intimidación sean el preludio de la presentación de cargos formales contra ellos y contra otros, seguidos de arrestos y posible encarcelamiento”.

“Tanto Bruguera como Álvarez están siendo llamados mercenarios pagados por fundaciones estadounidenses y agencias estatales para desestabilizar la revolución cubana. Otros artistas que participaron en la discusión del 27 de noviembre también están siendo blanco de los medios estatales cubanos. Entre el grupo original de cubanos que se declaró en huelga de hambre en protesta por el arresto del rapero Denis Solís, varios siguen bajo arresto domiciliario”, lamentó.

“¿Qué más tiene que pasar para que las fundaciones, museos y periódicos estadounidenses que han apoyado a Tania Bruguera y Carlos Manuel Álvarez se pronuncien sobre esta situación? ¿Dónde están todos los conservadores del museo que se entusiasman con el trabajo de Tania? ¿Dónde está el MoMA? ¿Dónde están los coleccionistas que lo han comprado? ¿Dónde están los editores que han publicado Carlos Manuel Álvarez? ¿Dónde están los financiadores que han otorgado becas y premios a Bruguera y Álvarez?”, se preguntó.

“¿Dónde están los líderes de Black Lives Matter que se tomaron el tiempo para saludar a Fidel tras su muerte pero no dijeron nada sobre la brutalidad policial contra los artistas negros en Cuba? ¿Por qué los medios progresistas estadounidenses ignoran esto? No ha habido nada de esto en The Nation , Mother Jones , In These Times , The Intercept , Democracy Now , Latino USA o Remezcla o Radio Ambulante”, lamentó. 

Otros apoyos

El escritor argentino Eduardo Sacheri expresó su solidaridad y su respeto por el Movimiento San Isidro en un mensaje que publicó a través de su cuenta en Twitter.

Manifestó su solidaridad “por la lucha que están llevando adelante por algo tan importante y básico como la libertad de expresión, no solo para los artistas e intelectuales, sino para todos los seres humanos”.

También desde Argentina, como recogió un extenso hilo en Twitter la profesora Sabrina Ajmechet, han enviado sus mensajes de respaldo al San Isidro figuras del mundo de la cultura, académicos, políticos, como Graciela Fernández Meijide, Hugo Vezzetti, Jesús Rodríguez, Patricia Bullrich, Marcelo Cavarozzi, Diego Scott, Fernando A. Iglesias, Ernesto Sanz, Lilita Puig, Hilda Sabato, Fabio Quetglas, entre otros.

Respuestas a Priscila Guilayn, corresponsal en España del diario brasileño “O Globo”

1. Es usted una figura importante de la generación de los 50 de Cuba. ¿Cómo la Cultura, en Cuba, se ha visto afectada por el régimen de Fidel Castro?

R. Como todos los regímenes comunistas, el de Castro ha pretendido reducir la cultura a la esfera de la propaganda ideológica, por lo cual hacer arte y literatura bajo este régimen ha sido una agonía. La imposición de un discurso único, con la correspondiente ausencia de libertad de expresión, es el peor escenario para la creación cultural, y éste es el escenario en que la cultura ha sido obligada a sobrevivir en la Cuba de Castro. Pero la experiencia cubana vuelve a demostrarnos que la cultura es un bastión que las tiranías nunca consiguen tomar íntegramente.

2. En 1991 usted ha sido uno de los firmantes de la Carta de los Diez intelectuales que le pedían a Castro la liberación de los presos políticos y una reforma en el régimen. ¿Cuál ha sido la reacción de Castro a esa Carta? ¿Qué ha sufrido usted (y sus demás compañeros firmantes de la misma carta) desde entonces?

R. La respuesta de Castro fue la de un gobernante negado a debatir civilizadamente con sus críticos, sobre todo si son cubanos: nos acusó de colaboración con “el enemigo imperialista”. “Traidores abyectos” nos llamaron sus periódicos, que no se atrevieron a publicar la Carta. Quienes la firmamos recibimos diversos castigos, desde la cesantía y la exclusión social hasta la cárcel. Todos tuvimos que exiliarnos.

3. ¿Cuál era su opinión hacia Fidel Castro y su manera de gobernar hasta entonces? ¿Su visión sobre Castro ha ido cambiando con los años?

R. Cuando Castro estaba en la Sierra Maestra y cuando se estrenaba como gobernante, su ideario, contenido en el Programa del Moncada y en sus soflamas de entonces, era el de un socialdemócrata. Después se declaró marxista-leninista y se alió con la Unión Soviética, y a partir de ese momento condujo la revolución hacia el estalinismo. La Unión Soviética lo respaldó económica y militarmente, garantizándole la existencia del modelo totalitario que le ha permitido practicar sin limitaciones el caudillismo de izquierda que con tanto éxito mediático protagoniza desde hace medio siglo. Cuando firmé la Carta, hacía tiempo que mi desencanto de la revolución era irreversible. Mis tropiezos con el régimen se remontan a 1967. Entonces formé parte del jurado que le dio el premio de la Unión de Escritores al poeta contestatario Heberto Padilla, premio que provocó el primer conflicto grave entre el régimen y los intelectuales. En 1968 fui sancionado por el Partido Comunista cubano por esto y por manifestar mi desacuerdo con la invasión soviética a Checoslovaquia, que Castro apoyó. A causa de esta sanción, estuve diez y seis años sin poder publicar ni una letra en mi país y sin poder viajar al extranjero.

4. ¿Cuáles han sido los mayores errores de Fidel Castro y sus actitudes más reprochables en su opinión?

R. Castro jamás se ha equivocado en su contra. Quiso ser el dueño de Cuba y lo consiguió sin cometer ni un solo error. Lo más dañino para Cuba de cuanto ha hecho es haber establecido un sistema rigurosamente autocrático, en el que su voluntad ha sido la primera y la última instancia de poder. Así, la inteligencia y la iniciativa personal del ciudadano, o sea, la fuerza creadora de la nación, quedó abducida por el líder omnímodo, cuyo nombre ha llegado a fundirse simbólicamente con el del país. No olvidemos la aberración, mundialmente generalizada, de que discrepar de Castro significa situarse contra Cuba. Por supuesto, un régimen de estas características sólo se construye mediante el falseamiento de la realidad, la divinización del adalid y la coacción sin límite.

5. ¿Qué, en su opinión, se puede sacar de positivo del régimen de Fidel?

R. La lección de que los caudillismos de izquierda son tan nocivos para las naciones como los de derecha, y que las libertades democráticas son imprescindibles para el progreso material y el equilibrio espiritual de los pueblos. Es una lección oportuna en estos tiempos latinoamericanos, en los que parece prosperar de nuevo el mesianismo populista.

6. ¿Cómo, cuándo y por qué ha tomado usted la decisión de exiliarse? ¿Y por qué en España?

R. Al firmar la Carta de los Diez y el Proyecto de Programa Socialista Democrático, fui echado de la emisora de radio en que trabajaba y quedé políticamente estigmatizado y a merced de la arbitrariedad castrista, por lo cual decidí emigrar. No me fue fácil hacerlo porque el Gobierno se negaba a darme el permiso de salida. Finalmente me lo concedió por gestiones del entonces presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga Iribarne, amigo de Castro. Decidí venir a España porque es un país de mi idioma, porque yo tenía una invitación para dirigir un curso de literatura en la Universidad de Cádiz y porque aquí cuento con muchas y buenas amistades.

7. ¿Desde el exilio, cuál es su ligación con Cuba? ¿Consigue usted (o lo desea) desconectarse de la actualidad política? ¿Sufre, se angustia o alimenta expectativas con relación a lo que está pasando y puede pasar?¿Desea usted volver a vivir a Cuba?

R. Mantengo correspondencia con colegas y amigos míos que siguen en Cuba. Por interés propio y también por mis obligaciones como director de la revista Encuentro de la Cultura Cubana estoy al tanto de lo que sucede en la isla, siempre con la esperanza de que de un momento a otro aparezcan señales inequívocas de la tan ansiada transición democrática. En cuanto a volver a vivir en Cuba, no tengo intención de hacerlo, salvo que mis hijas regresen. Soy ciudadano español, tengo setenta años y aquí me siento en casa.

8. Fidel Castro y los castristas insisten que Cuba es un país democrático, porque todos sus cargos son elegidos de manera directa y secreta. Sin embargo, el PCC es el partido único. ¿Qué opina usted?

R. Todos los castristas son elegidos para cualquier cargo de manera directa o indirecta y nada secreta por Fidel Castro. En Cuba no hay elecciones sino votaciones de candidatos al Poder Popular, que es un parlamento decorativo, designados o aprobados por el partido único. Léase la ley electoral cubana y se entenderá perfectamente lo que acabo de decir.

9. ¿El pueblo cubano, en general, ve a Castro como un demócrata? ¿El pueblo le apoya, le quiere, le admira? ¿O le teme?

R. En Cuba queda gente que apoya y admira a Castro y, además de su familia, habrá quien lo quiera, porque en el mundo hay público para todo. En Rusia hay nostálgicos de Stalin que salen en procesión con su retrato, y en muchos puntos del planeta, incluso en Estados Unidos, Hitler aún tiene seguidores. Me atrevería a afirmar que en Cuba o donde sea sólo los ignorantes y los muy ingenuos han de estar convencidos de que Castro es un demócrata. De lo que sí estoy seguro es de que en Cuba todos le temen, empezando por su hermano el general.

10. ¿Qué puede significar que un grupo plantee la formación de un nuevo partido político y solicite su registro legal? ¿Puede conllevar algún tipo de reprimenda? ¿O simplemente sería rechazado? ¿O no sería ni siquiera aceptado para trámite?

R. Muchos grupos opositores y de derechos humanos han hecho los trámites para legalizarse. Los funcionarios del Ministerio de Justicia les reciben los formularios, pero les dan una callada eterna por respuesta. El Gobierno, que no se compromete con una negativa explícita, prefiere mantenerlos en la ilegalidad para represaliarlos “legalmente” cuando lo estime oportuno.

11. ¿Cómo viven los opositores de Castro que no se han ido de Cuba?

R. Viven en el filo de la navaja, entre la calle, la cárcel, el hospital y el paredón de fusilamiento. Castro ha organizado partidas de porristas llamadas Brigadas de Respuesta Rápida, compuestas por policías vestidos de civil y partidarios del Gobierno armados con garrotes, cuya misión consiste en reventar a golpes manifestaciones públicas y reuniones de los opositores. Como la fuerza uniformada no interviene, parece que es “el pueblo indignado” (Castro dixit) el que se enfrenta a los discrepantes. Los opositores, los activistas de derechos humanos y los periodistas independientes son constantemente acosados por la policía política, que los detiene, registra sus domicilios y les confisca sus máquinas de escribir, sus aparatos de fax, sus libros, etcétera, y les orquesta “mítines de repudio” frente a sus casas. En marzo de 2003, tres jóvenes negros que robaron una lancha en La Habana para llegar a Estados Unidos fueron fusilados tras un juicio sumario ordenado por Castro, quien declaró que con estas ejecuciones enviaba un mensaje disuasorio a quienes pensaran secuestrar transportes para salir del país. Es decir, que el asesinato de esos tres infelices que no le dieron un pellizco a nadie fue el texto de un mensaje de terror.

12. ¿Cuál es la situación de la prensa en Cuba? ¿Es posible hacer periodismo independiente? ¿Ha habido libertad de prensa con Fidel?

R. Castro suprimió la prensa libre en Cuba en 1960, año y medio después de tomar el poder y luego de garantizar desde la Sierra Maestra que respetaría la libertad de prensa, e impuso un férreo dominio estatal sobre todos los medios de comunicación. Desde entonces, la única prensa en Cuba es la oficial, en la que, por supuesto, sólo se publica lo que el Gobierno quiere. Hace unos pocos años, desafiando el monopolio informativo del régimen, surgieron en la isla los periodistas independientes, auténticos kamikazes de la comunicación, cuyos textos, prohibidos en Cuba, son divulgados en el extranjero por el exilio cubano a través de Internet y otros canales. El periodismo independiente sobrevive pese al acoso implacable del Gobierno. Reporteros sin Frontera afirma que Cuba es, después de China, el país con más periodistas presos, y el primero en términos porcentuales.

13. ¿Sabe usted cuántos cubanos están actualmente en la cárcel por no compartir las mismas ideas políticas de Fidel Castro? En marzo del 2003, 75 opositores del régimen fueron encarcelados. ¿Desde entonces, han seguido las detenciones?

R. Según las denuncias que he leído últimamente, hechas por organizaciones de derechos humanos que operan dentro de Cuba, hay algo más de trescientos presos políticos en las prisiones castristas. No se dispone de una cifra exacta porque el Gobierno no facilita información al respecto, aparte de que no reconoce tener presos políticos en sus prisiones. Por otro lado, los periodistas independientes siguen siendo detenidos. Por ejemplo, en diciembre último, la policía detuvo a Raymundo Perdigón Brito en la ciudad de Santa Clara y a Ahmed Rodríguez Albacia en La Habana y, como siempre, les requisó sus enseres de trabajo.

14. ¿Cómo ve usted las reacciones de la Comunidad Internacional ante las actitudes represoras de Castro?

R. Por el mundo circula la creencia de que hay dictadores malos, como Pinochet, porque son de derecha, y dictadores buenos, como Castro, porque son de izquierda, y esta tontería forma parte del conjunto de factores que determinan la tibieza con que la comunidad internacional reacciona habitualmente ante la violación de los derechos humanos en el único país con dictadura que existe en América Latina. Sólo cuando en Cuba se comete un abuso espectacular, como el encarcelamiento masivo de opositores en 2003 y el sobrecogedor fusilamiento ese mismo año de tres secuestradores de un bote, la comunidad internacional reacciona enérgicamente, hasta que al cabo de unos días vuelve a fijarse más en los talibanes detenidos en Guantánamo por “el imperialismo” que en los demócratas presos en las infectas cárceles de “la Cuba revolucionaria”.

15. ¿Qué papel ha jugado, en su opinión, el embargo estadounidense, para que Cuba se encuentre tal y como está actualmente? ¿Es el embargo el gran culpable de que la economía cubana sólo haya descrecido en estos años?

R. El embargo estadounidense ha jugado un papel muy menor en el desastre económico cubano y, en cambio, ha proporcionado a Castro una magnífica coartada para cargarle a Estados Unidos la responsabilidad de ese desastre y, además, para reprimir a la oposición interna presentándola como colaboradora de “una potencia extranjera”. El embargo dura cuarenta años y en este lapso Cuba ha comerciado con más países que antes de la revolución, ha recibido créditos internacionales astronómicos que no ha pagado y que probablemente no pague nunca y, sobre todo, disfrutó de una beca soviética que se elevaba a la cifra de 5.500 millones de dólares anuales, más petróleo barato y otros insumos. ¿Qué hizo Castro con esos fabulosos recursos financieros? Guerras y guerrillas. Cuando se derrumbó la Unión Soviética y comenzó el llamado Período Especial, los cubanos constatamos que no teníamos ni agricultura ni industria. Sólo titulares de Granma, un ejército enorme, mucha policía y gritos de Patria o Muerte.

16. ¿Qué papel pueden jugar los presidentes de izquierdas para que el comienzo de la transición tarde más o menos? ¿Brasil, Argentina y Chile pueden hacer algo? ¿La ayuda económica y el apoyo político de Chávez es fundamental para Cuba en este momento? ¿Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa tienen relevancia o peso político suficiente para influir contra una posible transición en Cuba?

R. Por principio, las democracias deberían favorecer la transición en Cuba. Parece lo lógico. Pero eso depende de la calidad moral, la tendencia política y los intereses de quienes gobiernan. Generalmente, para el político en el poder no cuentan tanto los principios como los fines. Los escritores y los artistas tendemos a sobredimensionar el papel de la ética en la política, de ahí nuestras repetidas perplejidades y decepciones. Los Gobiernos que usted cita, menos el de Chile hasta ahora, y los cuatro mandatarios que usted nombra están cerca o muy cerca de Castro y lejos o muy lejos de la oposición cubana, por tanto son obstáculos en el tránsito de la dictadura a la democracia en mi país natal. Pero ninguno, ni siquiera el Tío Rico McChávez con sus petrodólares, podrá impedir que Cuba se reincorpore, más tarde o más temprano, al sistema democrático.

17. ¿Ha cambiado algo desde julio, cuando Fidel nombró a Raúl Castro como presidente del Consejo de Estado?

R. Sí: ha aumentado el secretismo del régimen, se ha intensificado la represión policial y ha crecido la incertidumbre de los cubanos respecto a su futuro.

18. ¿Cree usted que Cuba ya ha entrado en un proceso de transición? ¿Cree usted en una transición con Fidel vivo?

R. Desde el triunfo de la revolución, es la primera vez que Castro no está visible ni ejerciendo oficialmente el poder. Esta novedad traza la frontera, por el momento sólo psicológica, entre un antes y un después en Cuba. Que esta frontera deje de ser un sentimiento o una expectativa y se convierta en un hecho objetivo depende de que Castro desaparezca. Sin Castro será imparable la descomposición del régimen, primera etapa del proceso de transición.

19. ¿Qué cree usted que pasará con la muerte de Fidel?

R. Raúl Castro y su corte intentarán mantenerse a flote todo el tiempo que puedan, para lo cual harán reformas económicas que alivien las severas condiciones de vida de los cubanos, sin hacer, mientras puedan evitarlas, reformas políticas que pongan en riesgo su permanencia en el poder. Lo más probable es que clonen parcial o totalmente los modelos chino y vietnamita. También buscarán la manera de entenderse con los norteamericanos, pero les será más fácil entenderse con los europeos. Cabe la posibilidad de que remodelen las relaciones con Hugo Chávez y no descarto que, al discutir sus planes, surjan discrepancias y hasta rupturas entre el general y sus subordinados. A la oposición interna, en tanto no se vean obligados a pactar con ella, le seguirán dando en la mera madre, como se dice en México. No me negará usted, estimada Priscila, que esta respuesta parece un oráculo de Ifá.

20. ¿Qué, en su opinión, ha hecho Fidel Castro a Cuba y a los cubanos? ¿Cuál es el legado de Fidel Castro?

R. Sobre este tema podríamos hablar largo y tendido, pero me limitaré a decir que a los cubanos Fidel Castro nos despertó con un sueño y nos abandona con una pesadilla.

21. ¿Un estadista, un líder, un dictador? ¿Quién es Castro en su opinión?

R. El mejor actor del siglo XX.

(2006)

MOLE: un movimiento por la libertad de expresión en Cuba

MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba

Por Camila Acosta

(CUBANET, La Habana, 13/5/2020)  Como esclavos en el cepo, recibiendo azotes constantes, nos han mantenido a los cubanos durante más de sesenta y un años. Ese látigo ha logrado silenciar, aterrorizar y subyugar a muchos, pero no a todos; ha logrado demorar la rebelión, pero no impedirla. Por mucha piel que laceren, siempre hubo ‒y habrá‒ en Cuba cimarrones que enfrentan el peligro, porque la libertad es un llamado de la naturaleza; la libertad de opinión y expresión es una necesidad personal, social y humana.

Por eso hoy el Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido en frente de resistencia cívico. Esta organización ha nacido producto de la indignación colectiva, pero también resultado de un contexto cada vez más represivo, fundamentalmente a raíz de la crisis por la COVID-19 y la imposición de multas asociadas al Decreto-Ley (DL) 370, la Ley Azote.

Antecedentes

El Decreto-Ley 370, Sobre la Informatización de la Sociedad en Cuba, entró en vigor el 4 de julio de 2019, pero no fue hasta enero de 2020 que se comenzara a implementar. Entre enero y mayo de 2020, un total de 21 periodistas, comunicadores, activistas, disidentes y ciudadanos cubanos han sido azotados en virtud de esta disposición legal, y al menos una docena de personas han sido amenazadas con sus castigos. La aplicación de la norma conlleva una multa de 3 000 pesos (120 dólares) y el decomiso de equipos de trabajo, en este caso los teléfonos celulares y ordenadores.

El efecto ejemplarizante de estas sanciones es fundamental, pues en Cuba el salario mínimo mensual es de 16 dólares, por lo que, para la mayoría de los cubanos, la multa resulta impagable; además de que comprar un teléfono celular es un sacrificio extremo.

Según los inspectores del Ministerio de Comunicaciones y los agentes de la Seguridad del Estado ‒quienes dirigen las puniciones‒, los transgresores, al publicar denuncias en las redes sociales, violan el artículo 68, inciso i de dicho DL, el cual establece que se considera una contravención asociada a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones: difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas.

La ambigüedad es evidente. Lo primero es que ni Facebook ‒la red social en donde se hallan las publicaciones “delictivas”‒ ni ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.) son redes públicas, sino empresas o monopolios privados. Y, contrario al “interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”, es todo aquello que estimen los funcionarios que imponen la norma y, por lo demostrado por ellos, es todo lo que constituya una denuncia a las arbitrariedades y violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado cubano; es decir, lo que atente contra los intereses ideológicos del Partido Comunista de Cuba (PCC), la “moral socialista”, las costumbres e integridad económica de la cúpula de militares, funcionarios y sus familias corruptas.

Mientras en otras naciones la preocupación ha sido establecer regulaciones en internet de manera que se respete al máximo los estándares de libertad de expresión, en Cuba ha ocurrido todo lo contrario. Por las posibilidades de libertad y acceso a la información que brinda, Internet se ha convertido en una amenaza para la estabilidad del sistema totalitario cubano y, por tanto, su control constituye un asunto de primer orden.

Por otro lado, con la imposición del 370 el gobierno cubano transgrede el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En materia de libertad de expresión resulta inconstitucional pues, al decir de Laritza Diversent, Directora de Cubalex, la Constitución cubana condiciona los derechos que en ella se reconocen a lo que establezcan leyes menores. La Constitución de la República de Cuba está llena de contradicciones, al igual que varias de las normativas establecidas en el Código Penal.

El mes de abril del presente año, justo en medio del recrudecimiento de la crisis por la pandemia de coronavirus, aumentaron las imposiciones de multas adscriptas al Decreto-Ley 370. Debido a esta escalada represiva, el 19 de abril varios periodistas independientes, artistas, activistas y ciudadanos cubanos hicieron pública una Declaración contra la Ley Azote.

“Por ´pensar y hablar sin hipocresía´ los cubanos estamos siendo hostigados y corremos peligro de contagio por la COVID-19, así como de ir a prisión”, señala el documento y añade: “Los azotados con el DL 370, la Ley Azote, conscientes de que informar, opinar y expresarse libremente no constituyen delitos, y de que las leyes injustas se deben cambiar, no acatar, disponemos que, a partir de este momento, nos negamos a pagar las multas derivadas de la aplicación de esta norma y todas aquellas que violen nuestros derechos humanos”.

Entre las exigencias se hallan: la eliminación del Artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370; el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos cubanos, la liberación inmediata del periodista independiente Roberto Jesús Quiñones y el otorgamiento de personalidad jurídica a la prensa independiente cubana.

La campaña llamó la atención de organizaciones de derechos humanos y medios de prensa, nacionales e internacionales. El 6 de mayo se logró un hecho sin precedentes en la historia de Cuba: un total de cuarenta y siete organismos de este tipo publicaron el comunicado “Cuba y su Decreto-Ley 370: aniquilando la libertad de expresión en internet”. En la declaración se repudia la imposición del DL 370 y la persecución en contra de periodistas y actores de la sociedad civil independiente en Cuba, así como se conmina a gobiernos y demás entidades a repudiar estos actos y exigir al régimen cubano el respeto de los pactos internacionales de derechos humanos.

“Si bien la situación de represión de la libertad de expresión y prensa es histórica y sistemática, la escalada represiva actual se recrudece en el marco de la aplicación del Decreto-Ley 370 (…); reiteramos nuestra plena solidaridad con las y los periodistas independientes y actores de la sociedad civil perseguidos en el ejercicio de su libertad de expresión”, expone el documento.

Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE)

La campaña contra la Ley Azote se ha ido articulando hasta lograr aunar a cubanos dentro y fuera de Cuba. El Movimiento cubano por la Libertad de Expresión (MOLE) se ha constituido para estructurar ese trabajo e implementar acciones en este sentido.

MOLE está integrado por periodistas independientes, artistas, intelectuales, activistas de derechos humanos y cubanos de la sociedad civil independiente que pretenden exigir la derogación tanto del artículo 68, inciso i, del Decreto-Ley 370 como de todas las regulaciones nacionales que atenten contra la libertad de expresión en Cuba.

Asimismo, la organización se propone mantener la vigilancia sobre acciones por parte del gobierno, sus instituciones y órganos represivos que puedan coartar la libertad de expresión de cualquier ciudadano cubano; informar y denunciar ante la opinión pública y los organismos internacionales estos atropellos; brindar apoyo emocional y acompañamiento legal a las personas víctimas de violaciones de este tipo; así como promover en los cubanos una educación sobre sus derechos ciudadanos.

De esta manera, MOLE aspira a convertirse en un movimiento que suscite y favorezca la democracia, las libertades y los derechos humanos en Cuba.

Más de 60 años bajo una única ideología, un mismo sistema y partido político, ha generado en la Isla una cultura cívica casi nula; por eso, advertimos que los cubanos debemos comprender, primero, cuáles son nuestros derechos ciudadanos, para luego saber exigirlos. La libertad de expresión es un derecho humano y reclamar su respeto compete a todos. En este marco, la labor de los periodistas independientes, activistas y sociedad civil en general, resulta trascendental pues son ellos quienes informan, denuncian, generan estados de opinión y demandan respuestas de los gobiernos.

MOLE es actualmente uno de los frentes más visibles y confrontativos al gobierno totalitario dentro del país, por eso el régimen responderá como suelen hacerlo las dictaduras en su ocaso: con más represión y censura. Aunque tememos por nuestra integridad física y psicológica, reconocemos que claudicar no es la solución, pues sería la muerte en vida de los cimarrones que todos, de alguna manera, llevamos dentro y que, tarde o temprano, se rebelan y terminan venciendo el látigo, el azote del opresor.

Camila Acosta

Graduada en Periodismo en la Universidad de La Habana, 2016. Investigadora, Documentalista y Especialista en Comunicación del Club de Escritores y Artistas de Cuba (CEAC). Reside en La Habana, Cuba.

 

Hernando de Soto va a la conquista de la Florida

Un día como hoy, en 1539, el conquistador, navegante y explorador español Hernando de Soto, Gobernador de Cuba –nombrado por el emperador Carlos V, quien también lo nombró Adelantado y Capitán General de todas las tierras descubiertas por España–, partió de La Habana, al frente de una expedición compuesta por 11 navíos y un millar de hombres bien armados, rumbo a La Florida. Iba en busca del oro que supuestamente abundaba en esa región de América del Norte y, según la leyenda, en busca también de la fabulosa Fuente de la Juventud. Pero en La Florida, descubierta en 1513 por el vallisoletano Juan Ponce de León, lo que halló fue una naturaleza de lodazales y mosquitos, tan letal como sus belicosos pobladores. De Soto, muy enfermo, murió con 42 años junto al río Mississippi, que él descubrió para el resto del mundo. Su viuda, Inés, o Isabel, de Bobadilla, cumpliendo con lo dispuesto por su marido, ocupó, entre 1539 y 1544, el puesto de éste como primera autoridad civil y militar en el archipiélago cubano, convirtiéndose así en la primera mujer Gobernadora de una colonia en el imperio español. He leído que la Giraldilla –graciosa figura femenina hecha en bronce y que desde hace 500 años corona el campanario del habanero Castillo de la Real Fuerza– fue inspirada por Isabel, o Inés, quien durante años mantuvo el hábito de pasear por las barbacanas de esa fortaleza, mirando el mar como si esperase que se produjera, de un momento a otro, el regreso del ausente.