CONFERENCIA DE JOSÉ RAMÓN RIPOLL EN CÁDIZ

El próximo jueves, día 28 de abril, a las 20 horas y en el Museo de Cádiz, el escritor y musicólogo José Ramón Ripoll protagonizará el ciclo Voces en el Museo, que organiza la Asociación Qultura, bajo el lema “El arte y sus conexiones: de los orígenes a la modernidad”, con una intervención sobre “La expansión de la forma: mestizaje del arte, la palabra y la música durante el siglo XX”, para la que ha elegido como símbolo la estatua Thoracato. Será presentado por Javier Vela. La entrada es libre.

NO IRÉ A PRIMARIAS

Teódulo López Meléndez, Caracas.

La llamada “Mesa de la Unidad Democrática” (MUD) ha exacerbado hasta los límites sus vicios de origen. Se constituyó como una alianza de partidos sin participación del cuerpo social y sobre ese cuerpo social ha desarrollado un ejercicio dictatorial prevaliéndose del monopolio de la postulación y del desespero más que justificado de una parte de la población que desea producir un relevo en el gobierno.

Ha hecho de la “unidad” un fetiche, uno que ha colocado en el imaginario colectivo como palabra santa y capaz de resolver el conflicto que nos aflige. La han entendido no como la incorporación de los más vastos sectores a un proyecto común, sino como un instrumento de dominación. Es así como amparan cada decisión arbitraria y unilateral en el manto protector unitario, uno que advierte que si esa “unidad” se rompe haría imposible una salida al presente régimen. La población protesta, pero asimila.

No han planteado, además, otra cosa que un regreso a la libertad, a la democracia y a la separación de poderes, generalidades con las cuales en este mundo y en este momento histórico no se puede combatir. Para sustituir al presente es menester diseñar el país sustitutivo, un proyecto no “anti” sino alternativo. En cuanto a los problemas concretos que aquejan a la población, se han limitado a un listado de buenas intenciones.

Los procederes, las maneras y los ejercicios a que esta “Mesa de la Unidad Democrática” nos ha sometido no indican otra cosa que prácticas de vieja política, juego constante de intrigas, politiquería menuda, amén de un atraso conceptual que la convierte literalmente en un planteamiento de regreso al pasado. La visión que tengo del país es de construcción de otro futuro y es evidente que no coincide con lo que la MUD asoma. Sin ese planteamiento sustitutivo se derrumbará el falso alegato de que primero se sale del presente y luego se verá. He definido lo que viene como la transición más difícil de nuestra historia. Pues también hay que decirlo: es la elección más difícil de nuestra historia y no se puede ir a ella desnudo y con el único propósito de sacar a un gobierno para poner otro. El fenómeno de la polarización se ha tornado indispensable para los dos bandos que así se retroalimentan.

En un momento de responsabilidad intelectual dije que asumía la condición de precandidato presidencial para tratar de llenar el vacío conceptual y programático y dar un tono pedagógico –y quizás de mayor difusión– a mis propuestas.

He respetado escrupulosamente lo que es el sentir de una buena parte de la población que cree a ciegas en ese proyecto MUD que nos lleva hacia ninguna parte, pero es hora del planteamiento categórico.

Los partidos en su alianza olvidaron cualquier forma de resistencia y de combate político para refugiarse exclusivamente en un planteamiento electoral que ese abandono ha conformado no más que como un evidente electoralismo. He precisado en numerosas ocasiones los objetivos y propósito de participación electoral en las condiciones que actualmente los venezolanos sufrimos. No se es sincero ni muestra de honestidad la evasión constante a los problemas conflictivos diarios en una especie de sacrificio permanente en el altar de una política que sólo parece plantear una sustitución de un ejercicio déspota por el anterior que precisamente condujo a la república a su presente.

He presentado a mis conciudadanos, en los términos y propósitos que señalo arriba, unas primeras ideas para un programa concreto de gobierno (http://es.scribd.com/doc/50197848/Lo-propongo ), en áreas como educación, política internacional económica, ambiente, combate para superar la pobreza, petróleo y modos de enfrentar el flagelo de la inseguridad, entre otros. Igualmente he presentado mis primeras ideas para un Plan de la Nación (http://es.scribd.com/doc/52887233/PROYECTO-PAIS) a implementarse a partir del 2013 sobre tres vertientes: una sociedad del conocimiento, una república de ciudadanos y una democracia del siglo XXI.

Esto quiere decir que he asumido ante el país una responsabilidad, pues no se puede presentar un programa de gobierno y asumir conceptualmente la idea de la nación que queremos y luego rehuir las consecuencias de tal acto.

He planteado la necesidad de un debate entre precandidatos para encontrarme que luego que alguno dice quererlo lo evade. He encontrado que los “medios afectos” a la alianza partidista bloquean todo esfuerzo por su divulgación y he encontrado un encierro en la intriga menuda antes que un esfuerzo por decirle a los venezolanos “con esto sustituiremos al presente”.

No hay, entonces, ni principios ni resultados prácticos relativos a nuestra realidad que me hagan participar en las “primarias” que anuncia la “Mesa de la Unidad Democrática”. Desisto de tal participación. Considero, además, que las decisiones que se han tomado sobre esa vía la hacen perder fuerza y que todo indica que lo mismo resultará de las que tomen de ahora en adelante.

He planteado insistentemente la necesidad de construir una alternativa. Escribí un libro que titulé La tercera opción. Planteé la necesidad de lo que llamé en una expresión-concepto “una unidad superior”. No ha sucedido nada –todo lo contrario– que me haya hecho desviar de la necesidad de darle alternativas a la nación.

Frente a ello debo sostener que me mantengo en la misma actitud de poner mi nombre a disposición del país, para servirle y ayudar a construir un futuro distinto. Continuaré escribiendo mis propuestas a mis conciudadanos en un permanente desafío a la imaginación colectiva para superar esta dura etapa de nuestra historia. El país existe para servirlo, no para servirse de él. Bajo este insoslayable precepto me mantendré en la vida pública.

¿QUÉ ES CORAJE?

Aprecio a Tania Díaz Castro como persona, poetisa y ciudadana. Nadie desprovisto de coraje reconoce sus errores y flaquezas, ni rectifica pese a  los riesgos que ello implique, ni escribe un artículo como éste. 

Tania Díaz Castro, La Habana.

(CUBANET) Pasar revista a una larga vida es algo complicado. Mucho más si nuestra existencia no ha transcurrido en una tranquila aldea de pescadores, o de recolectores de mamoncillos, donde casi nunca ocurre nada.

Le zumba la berenjena pasar revista a mis 72 años agitados, dramáticos, accidentados; los últimos 23 como opositora contra una dictadura totalitaria. Sobre todo porque al llegar al final del camino, asomada a una de las últimas ventanas de este mundo, descubro que no fui una mujer de coraje, como creía; que hace veinte años, cuando más falta me hizo, no tuve coraje para enfrentar meses de tortura psicológica en una cárcel de Fidel Castro, aceptar con tranquilidad la amenaza de fusilamiento, con mis hijos del otro lado del muro, o una condena de largos años, mientras mis niñas se hubieran hecho mujeres en las calles.

Ha pasado el tiempo. Ni como revolucionaria tuve coraje. Raúl Castro lo dijo claramente en la inauguración del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: “Si continuamos cometiendo los mismos errores que hemos cometido durante 50 años, la revolución se vendrá abajo”.

Entonces, no por coraje, sino por error, caminé 45 kilómetros con unas botas que me apretaban, perdí horas de mi vida de pie entre la muchedumbre para escuchar el mismo discurso repetido hasta el cansancio, hice guardias nocturnas en lucha contra el sueño, recogí café en las montañas, escribí a favor de Fidel Castro. Treinta años de errores no es cosa de juego. Para colmo de males, es muy posible que tampoco haya tenido suficiente coraje en mis largos años como periodista independiente.

¿Alguien comprenderá mis errores?

Ni siquiera voy de la mano con mis viejas colegas cubanas, ni junto a esas mujeres de Camerún, Bielorrusia, Cuba, Afganistán, China, Hungría, Jordania, Kirguistán, México, Pakistán, que sí tienen coraje, recientemente galardonadas como mujeres valientes por el Gobierno de Estados Unidos.

Caramba, ¿no creen que es como para darse un balazo frente al espejo?

23 DE ABRIL, DÍA DEL IDIOMA

Estatua de Miguel de Cervantes en La Habana

INELUCTABLES SILENCIOS

mas ha venido en mí a ser lo que siento
de tal arte, que ya en mi fantasía
no cabe; y así quedo
sufriendo aquello que decir no puedo.

Garcilaso de la Vega

Mil años de lengua castellana.
¡Válame Dios!
Diez siglos, aquí y allá,
haciendo medrar la lengua
de Castilla bajo el cielo,

y aún no alcanzan sus palabras
a llenar ciertos silencios.

PALABROLOGÍA

Los clásicos nos enseñaron a no temer a las palabras.
Todas son esencialmente nobles, insustituibles y sabias.
Algunas son melones dulces y otras son nueces amargas.
Lo importante, sobre todo, es aprender a usarlas.
Que para gustarlas una a una nuestra lengua esté educada.
Ignoro cuáles son las buenas y cuáles las malas.
Ignoro cuáles son oscuras y cuáles son claras.
Herramientas son y hay que aprender a usarlas.
Unas, martillos; otras, garlopas; otras, tarrajas.
Una rosca no se hace a golpes ni para cepillar sirve la pala.
La discriminación racial no debe dividir a las palabras.
Desde luego, algunas muerden y las hay suaves y mansas.
Animales casi son: cada cual con sus flaquezas y sus armas.
Lo importante, repito, es aprender a usarlas.
Esto es: no pretender que el toro haga nidos en las ramas.
Están, como el vestido, sujetas a mudanzas.
Pero no son para vestir, sino para desnudar el alma.
Gracia de las gracias será aquélla que mejor lo haga.

MDM

OPINIÓN AJENA

[…] Cuando, varias horas después de concluir el desfile, Raúl Castro leyó su Informe central al congreso, numerosos temores se confirmaron. La autocrítica que realizó frente a los mil delegados iba dirigida principalmente contra los burócratas que no habían sabido interpretar las orientaciones de su hermano.

Desplegó otra vez su lenguaje en apariencia pragmático, pero acompañándolo de las viejas fórmulas ideológicas, de la misma intolerancia que lo hace llamar “mercenarios” y “contrarrevolucionarios” a cubanos que no comparten la ideología gobernante. […]

Y concluyó sus extensas palabras con una frase que aúpa el enfrentamiento entre cubanos. “No vamos a impedirle al pueblo que defienda sus calles”, dijo, las mismas calles que esa mañana vibraron bajo el golpeteo de las botas militares. Todos los delegados al VI Congreso del PCC se levantaron de las sillas y lanzaron un aplauso, que duró largos segundos. El ruido de las manos batiendo fue atronador, como el de los aviones que cruzaban el cielo unas horas antes. Del mismo modo que los Mig volando sobre la ciudad no sobrepasaron la barrera del sonido, estos representantes partidistas no lograron atravesar los límites de su inmovilismo, la línea roja de su miedo.

Yoani Sánchez: “El VI Congreso y sus barreras infranqueables”. EL PAÍS, España, 22/4/2011.