París sin dinero

José Lorenzo Fuentes, Miami.
José_Lorenzo foto-Llegué a París con muchas ilusiones pero sin dinero. Es lo que ocurre con frecuencia. Casi todo el mundo, quiero decir: los pintores y los escritores, los artistas bohemios, siempre llegan a París con los bolsillos vacíos -dijo Wifredo Lam y sonrió. La conversación se había iniciado en los alrededores de la piscina del hotel Riviera, en La Habana, adonde acudimos Samuel Feijóo y yo con distintos propósitos: Samuel para saludar a un viejo amigo, que llevaban años sin verse, y yo para intentar hacerle una entrevista que iba a publicar; ¿dónde?, no sabía a ciencia cierta en qué revista, pero mi olfato de periodista me decía que si lograba entrevistar a Lam no me iba a ser nada difícil, por supuesto, encontrar dónde situarla.
Aún era mediodía, bullía sobre nuestras cabezas un espléndido sol, una claridad ofuscadora que Samuel Feijóo aprovechaba para tomar las primeras fotos del encuentro. Pensé que si la buena suerte me acompañaba y lograba entrevistar a Lam, las fotos con las que Feijóo rescataba la escena podían servirme para dejar la indispensable constancia gráfica de aquel momento.
Era un mediodía de 1963. A esas alturas de su vida -tenía 61 años- ya Lam era famoso mundialmente; y según se comentaba, si no millonario, al menos sin duda atesoraba una buena suma de dinero en el banco. Cuando llegamos al hotel Riviera, Wifredo estaba reunido con tres amigos: Allan Jouffroy, editor de L’Express, el fotógrafo Leo Klatser y el escritor Roberto Fernández Retamar. Al cabo de un rato, cuando los tres amigos se despidieron, Wifredo se enfrentó con nosotros. Samuel lo abrazó y con familiaridad le dio varias palmadas en la espalda (¿o Lam a él, o los dos se reciprocaron las palmadas?) mientras yo los observaba en silencio, reflexionando si las preguntas que había anotado en un papel doblado en cuatro que llevaba en el bolsillo eran las más atinadas para cumplimentar la entrevista.
Fue entonces cuando Lam, sin que mediara una pregunta nuestra, empezó a hablar de su salida de Cuba, de su llegada a España y de sus primeros días en París. Lo oí decir muchas cosas, que el tiempo transcurrido no ha impedido que las tenga todavía -tantos años después- al alcance de la memoria. Dijo que abandonó Sagua la Grande, su pueblo natal, cuando sus sueños de llegar a ser un pintor importante lo hicieron ver en Europa la única oportunidad de alcanzar esa meta. “Mi primer encuentro con el mundo europeo fue en 1924, en España; país al que viajé para estudiar en la Academia San Fernando, de Madrid. Allí estudié bajo la dirección de Álvarez Sotomayor, un pintor académico que dirigía, además, el Museo del Prado, y que también fue profesor de Salvador Dalí.” Sin embargo, las mejores enseñanzas que recibió en España no provinieron de Álvarez Sotomayor, sino de su contacto directo con las obras de los grandes maestros en el Museo del Prado. De cuantas obras observó allí detenidamente, entre las que ejercieron sobre él una mayor atracción mencionó Lam las del Bosco, de Velásquez, de Brüeghel y de Goya. “Siempre pensé que España iba a ser para mí una breve etapa, porque mi destino final debía ser París. Ya se sabe que no ocurrió así. Y, por cierto, fue en España donde pude ver por primera vez, en 1936, una parte de la obra de Picasso.”
Lam y José Lorenzo

Lam y José Lorenzo

Mientras caminábamos alrededor de la piscina del hotel, Wifredo Lam continuaba hablando animadamente. Mencionó varias veces su llegada a París, “con los bolsillos vacíos”, como enfatizaba. “No tuve más remedio que alojarmen una buhardilla de un hotel en el boulevard Saint Michel, donde pagaba cinco francos, una miseria de dinero por la habitación.” En cuanto organizó sus pertenencias, hizo un recorrido a pie hasta la casa donde vivía Picasso, en la Rue de la Boétie. Llevaba, casi como un talismán contra la mala suerte, una carta de presentación que, según sus cálculos, le permitiría trabar una rápida relación con el gran pintor. No resultó así. Aunque su visita ya estaba anunciada, en lugar de Picasso, se encontró únicamente con Marcel, su chofer, quien le dijo que el encuentro con Picasso debía efectuarse a las cuatro de la tarde en la galería MeauxArts. “Cuando al fin nos encontramos fue algo así como un amor a primera vista”, dijo Wifredo Lam con una sonrisa. “Desde el primer momento Picasso me trató con gran familiaridad. Decía que los dos teníamos la misma sangre, que éramos como parientes. También me dijo que yo le recordaba a alguna persona, y más tarde me confesó que esa persona que yo le recordaba era a él mismo. Siempre le he buscado una explicación a esas palabras. Quizás sería, pienso yo, por la misma pasión que los dos desplegábamos en el trabajo.” Por supuesto, fue Picasso quien le abrió el camino en París. Recomendado por Picasso, pudo Lam efectuar en 1939 una exposición en la galería Loeb, a la que asistieron, entre otras personalidades, Marc Chagall, Le Corbusier y por supuesto Picasso.
-¿Cuándo regresaste a Cuba por primera vez? -pude preguntarle, interrumpiendo su charla.
-Dos años después, en 1941-respondió Lam. Por un lado, según él, fue un regreso triste, porque se encontró de nuevo con la miseria en la que vivían sus compatriotas. Pero también fue alegre, porque significó un reencuentro con la magia, con los adivinos, los santeros y los magos que le poblaron la imaginación desde los días de su niñez. “Yo siempre he dicho que soy materialista, pero en una ocasión un mago me dijo que una persona que vivía en el barrio del Cotorro me iba a comprar un cuadro. Yo me eché a reír, incrédulo. Pero a los pocos días el escritor Alejo Carpentier, que vivía precisamente en el Cotorro, me visitó para comprarme un cuadro. El mago no se equivocó. Por eso también he sido siempre muy tolerante con todas las creencias. Recuerdo que cuando yo iba a salir de Cuba rumbo a Europa, mi madrina Ma’Antoñica, me mandó buscar para hacerme una limpieza con yerbas y esas cosas, creo que con rompezaragüey y abrecamino, para que todo me saliera bien, y yo acepté convencido de que si no me hacía bien tampoco me haría mal. Y resultó que me hizo bien.” (A su regreso a París, en 1942, después de su breve estancia en Cuba, comenzó a pintar La Jungla, que concluyó en 1943; obra que, según la crítica del momento “combinaba el surrealismo y el cubismo con las formas y el espíritu del Caribe”, y que, junto con el Guernica de Picasso figura entre las más renombradas del Surrealismo).
-Ustedes ya podrán imaginarse lo que es llegar a París sin dinero -dijo Lam, con el evidente propósito de retornar al único tema que esa tarde le parecía interesante abordar: su relación de entrañable amistad con Picasso. En efecto, siempre se ha dicho que a ningún otro pintor Picasso le tendió la mano con tanta generosidad como a Wifredo Lam. Y no solo porque desde el primer momento reconoció su genio, sino porque siempre acudió en su ayuda en instantes en que Lam mucho lo necesitaba. En una ocasión en que Picasso lo visitó, cayó en la cuenta de que Lam estaba escaso de dinero; con prontitud extrajo de uno de sus bolsillos su chequera, y le entregó un cheque por varios miles de francos. El cheque llevaba la firma del eximio pintor: Pablo Ruiz. Lam lo enmarcó, y lo colocó en la pared como si fuera una pintura de Picasso; no fue capaz de llevarlo al banco para traducirlo en dinero hasta que su situación económica empeoró aún más y se le hizo insoportable: o cambiaba el cheque o se moría de hambre. “Para mí, la firma de Picasso valía más que todo el dinero del mundo.”
Como me percaté de que ya se hacía de noche y la conversación estaba llegando a su final, aproveché para decirle a Lam que quería hacerle una entrevista. “Una entrevista formal, sobre su vida y su obra”, subrayé. Pensé que podía publicarla en Bohemia, la revista en la que entonces yo colaboraba con cuentos y reportajes.
-Claro que sí, con mucho gusto -me dijo Wifredo-. En cualquier oportunidad.
Esa posible oportunidad nunca se presentó.

 José Lorenzo libroEntrevistas a 5 grandes, en cuyas páginas podremos disfrutar de conversaciones que el narrador y periodista José Lorenzo Fuentes (Santa Clara, Cuba, 1928) sostuvo con Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Cundo Bermúdez, Alfonso Grosso y Wifredo Lam. El diseño de cubierta y contracubierta es de Gloria Lorenzo. El libro ya está a la venta en Amazón.

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Convergencia hacia el centro

Teódulo López Meléndez, Caracas.
TeóduloEl país se inunda de simulaciones vestidas como propuestas. El país ve correr tinta con supuestas alternativas que no son más que justificaciones inventadas para el ejercicio vacuo del diario acontecer de mantenimiento. Estamos en una discusión estéril sobre “salidas constitucionales” y demás yerbas aromáticas entre las cuales no faltan las violentas. El país lo que recibe es una tormenta de distracciones, de diseños de “caminos verdes”, de políticos de segunda tratando de mantenerse en la palestra. Este país parece una gran fábrica de fuegos artificiales. Como ya lo es de dinosaurios ejerciendo el poder desde gríngolas ideológicas y con apego a normas jurásicas.
El caos es el cierto vertedero de cada día, con líneas aéreas suspendiendo vuelos, negándose a fletar aviones al Estado maula o con la suspensión de otros por retaliación. Sólo de apariencia el caos es aéreo, pues si se mira bien lo es también terrestre y marítimo para usar una imagen que nos indique que anda por todas partes, como yedra venenosa. Podríamos asegurar que el caos es existencial.
El país tiene, o debería tener, conciencia de que la posibilidad del escape es sólo suya, que sólo él puede desarrollar la concentración de energía necesaria para producir un cambio histórico, pues de cambio histórico se trata más allá del planteamiento simple y llano de obstinación frente a un gobierno y frente a quienes se le oponen desde la socarronería.
La única posibilidad es la de la constitución de una gran fuerza organizada que imponga a los actores del drama una voluntad y un camino, mediante un ejercicio serio de política, con estrategias y tácticas adecuadas de una presencia incontrastable.
Ese movimiento tiene que ser hacia el centro, pues los extremos han asumido hasta la paranoia sus habituales desvaríos. Ese centro tiene que estar definido por el pragmatismo, uno que conduzca a la asunción de las posibilidades que nos quedan sin pensar en definiciones ideológicas congeladas. Ese pragmatismo debe estar centrado sobre férreos principios éticos y sobre las ideas, porque la acción política sin ellas es bastarda.
Las ideas deben ser sobre una definición de país, de uno donde se puedan combinar en armonía las diversas variantes, las actualizaciones de la teoría democrática y económica y la asunción plena de una realidad marcada por el tiempo: este es el siglo XXI y no podemos seguir con praxis añeja y desvaríos propios del pasado.
Es esa conformación la única manera de imponerse a los actores del presente dramático. El país no puede continuar como uno enceguecido de bandos ni de bandos de los bandos. Se requiere una convergencia de centroizquierda y de centroderecha con eje en el centro. Tengo tiempo llamándolo “unidad superior” y también como “tercera opción”, que ya en verdad no es definible como tercera sino como “la” opción.
Se requieren voluntades, como el despertar de la inteligencia nacional de su sueño absurdo y de omisión. Se requiere una “unidad superior” que entienda que somos un país en emergencia, un país aún. Se requiere que los ciudadanos se arranquen los anteojos de suela, alcen la mirada y perciban que la respuesta no está en los arranques sinuosos de una clase política moribunda sino en ellos mismos.
Es una tarea difícil, no por falta de conceptualización ni por realpolitik de su procedencia, que es tan obvia que lo proclama a gritos frente a la sordera, sino por un adormecimiento impuesto a la gente, uno que cree que no existe cuando sólo se dedica en verdad a gritar su inconformidad en vano. Mientras, estamos expuestos a los avatares, a las sorpresas que el transcurrir de este drama pueda traer consigo. Si dejamos al azar o a los imprevistos que la historia suele acobijar, se nos impondrá otra realidad sin que hayamos hecho lo que debíamos hacer por construir una, porque los pueblos despiertos construyen realidades.

La libertad de prensa, un derecho que se evapora en Venezuela

Aly la Riva

(EL NACIONAL, Venezuela) Desde enero hasta el 15 de junio de 2014 se han registrado 366 violaciones a la libertad de expresión en Venezuela. La cifra representa un aumento de 27,5% en comparación con todo 2013, cuando hubo 287, de acuerdo con la ONG Espacio Público.
Carlos Correa, director ejecutivo de la asociación civil que tiene como fin la promoción y defensa de los derechos humanos, afirma que existe una política de hostigamiento hacia el gremio periodístico que el 27 de junio conmemora su día. A su juicio, hay un problema sistémico en el ejercicio de la profesión, porque en la política de Estado represiva confluyen varios factores.“Hay un esfuerzo recurrente de presionar. Es un fenómeno que gravita, un circuito de violaciones que incluye descalificaciones en público, violencia física, impunidad, leyes y normativas que son restrictivas y mecanismos de censura fuertes y abiertos, como impedir el acceso a una rueda de prensa por ser de un medio independiente o, por ejemplo, la salida del aire de NTN24”, indicó.
Boca cremalleraLas violaciones a la libertad de expresión incluyen en primer lugar los casos de agresiones hacia los comunicadores sociales, con 78; las amenazas (68) y las intimidaciones (65). En lo que va de 2014 hay 45 casos de censura, 43 hostigamientos verbales, 28 ataques, 21 hostigamientos judiciales y 17 restricciones administrativas. Un total de 307 reporteros, fotógrafos e infociudadanos fueron víctimas de estas violaciones, principalmente en febrero y marzo, por la represión de los cuerpos de seguridad y la actuación ilegal de los grupos civiles armados durante las manifestaciones. Por ejemplo, el ingeniero José Alejandro Márquez murió después de ser golpeado brutalmente por funcionarios de la Guardia Nacional el 19 de febrero en la noche, por realizar grabaciones en La Candelaria y practicar el periodismo ciudadano.
Sortear las adversidades
El 2014 es un año particularmente sombrío para los periodistas, que para ejercer su profesión deben aprender a sortear las adversidades. De los medios impresos del país, 40% han reducido su paginación y tiraje por la negativa del Gobierno de pagar las divisas que fueron aprobadas para la importación de papel periódico. Desde el pasado septiembre hasta la fecha, ocho diarios han dejado de circular debido a que agotaron sus inventarios de papel, de acuerdo con Espacio Público y el Bloque de Prensa Venezolano.
En una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de la semana pasada se rechazó ordenarle al Gobierno que entregue a los diarios las divisas para importar el papel y asegurar su continuidad. La Sala Constitucional desechó un amparo interpuesto el pasado 6 de febrero por Copei, que argumentaba la amenaza que hay a la libertad de expresión por la manera como se ha administrado el control cambiario. Para el máximo juzgado, “no resulta evidente que las políticas económicas en materia cambiaria que viene implementado el Ejecutivo Nacional menoscaben o amenacen menoscabar el derecho a la libertad de expresión”.
La censura
Al problema del papel se suma la compra de canales de televisión, diarios y radios por parte de factores vinculados al chavismo. En el caso de Globovisión y la Cadena Capriles, el cambio de la línea editorial y la autocensura provocaron una ola de despidos por motivos políticos, la renuncia de profesionales de la comunicación que exigen un periodismo libre y la protesta solidaria de quienes se quedan en sus trabajos.
La presión del Gobierno sobre los medios se volvió a manifestar el 10 de junio, cuando en Televen sacaron del aire el programa de Luis Chataing. Al humorista le dijeron que la decisión fue tomada por “presiones externas”.
“Los cambios editoriales en medios han llevado a la disminución de la lectoría o de la audiencia, como en el caso de Globovisión. La gente se siente frustrada y busca otros espacios, como las redes sociales”, aseguró Carlos Correa, director ejecutivo de Espacio Público. Agregó que por lo “golpeada” que está la empresa periodística, los profesionales empiezan a involucrarse en proyectos interesantes en la web: “Esto indica que incluso en estos escenarios se abren nuevas ventanas”.
También se han impuesto medidas administrativas o judiciales contra medios de comunicación y sus directivos, como en el caso de El Nacional y Tal Cual. Recientemente, el director de Notitarde fue víctima de amenazas.
El 26 de junio, el Ministerio Público designó a la fiscal séptima de Carabobo, Aracelis Pérez, para que iniciara las investigaciones en respuesta a la denuncia realizada por el gobernador de Carabobo y coordinador nacional de Estrategia Política y Electoral del PSUV, Francisco Ameliach, contra el director del diario Notitarde, Laurentzi Odriozola, a quien acusa de estar implicado en presuntos planes de asesinato en su contra o de su familia.
Los periodistas, reporteros gráficos y demás personal de la Editorial Notitarde hicieron público un comunicado en el que “rechazan contundentemente” los señalamientos hechos en contra de Odriozola.“Lo que está ocurriendo con nuestro director pareciera ser una presión más por parte del Gobierno, en evidente propósito de amedrentar y censurar los medios libres e independientes, propio de los regímenes totalitarios”, indicó el texto.
El sábado 7 de junio llegó a las instalaciones del diario El Nacional una citación del Ministerio Público para que el presidente editor Miguel Henrique Otero y su hija, Alejandra Otero, fueran a declarar en calidad de testigos ante el Sebin, presuntamente por estar vinculados a una conspiración para derrocar el Gobierno de Nicolás Maduro.
Los tribunales admitieron el 6 de marzo pasado la demanda que Diosdado Cabello introdujo, por difamación, contra Carlos Genatios, el director del periódico Teodoro Petkoff y otros miembros de la directiva de Tal Cual, después de que en el artículo de opinión Patria y Muerte, publicado el 17 de enero pasado, se le atribuyera al presidente de la Asamblea Nacional la frase “Si no les gusta la inseguridad, váyanse”. Se aplicaron medidas cautelares a la junta directiva del medio y al articulista: prohibición de salir del país y presentación en tribunales cada ocho días.
Acto de heroísmo
El presidente del Colegio Nacional de Periodistas, Tinedo Guía, considera que ejercer la profesión en Venezuela es un acto de heroísmo porque el Gobierno considera enemigos a quienes hacen su trabajo e intentan revelar la verdad. “Piensan que ocultando la verdad van a seguir teniendo la hegemonía comunicacional, pero eso no va a pasar gracias a las tecnologías modernas. Con internet y un simple celular se puede demostrar que la mentira tiene patas cortas. Por ejemplo, se desnudaron los 15 años de corrupción en la carta de Jorge Giordani”, dijo.
Aseguró que la ley del ejercicio es claro, cuando nombra a los periodistas custodios del sistema democrático: “El periodista es el perro guardián de la sociedad. Debemos luchar por todos los medios por un país libre, con un trabajo de calidad y respeto a la Constitución”.

Glorieta Oswaldo Payá, en Madrid

El entonces presidente checo y líder de la Primavera de Praga propuso a Payá para el Premio Nobel de la Paz.

Payá fue propuesto por el presidente checo y líder de la Primavera de Praga, Václav Havel, para el Premio Nobel de la Paz.

La agencia de noticias EFE informa que, por acuerdo del Ayuntamiento de la capital española, una glorieta del norte de Madrid llevará el nombre de Oswaldo Payá, el líder demócrata cubano (también ciudadano español) fallecido hace un año en el oriente de Cuba en un extraño accidente de carretera aún no suficientemente investigado. Al morir, el 22 de julio de 2012, Payá presidía el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), una de las organizaciones más antiguas y fuertes de la oposición interna a la dictadura castrista. La proposición de rendir este homenaje a Payá, hecha al pleno del Ayuntamiento hace año y medio por la alcaldesa Ana Botella, obtuvo los votos a favor del Partido Popular (PP) y de Unión Progreso y Democracia (UPyD) y los votos en contra del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) e Izquierda Unida (comunista). Ayer, el portavoz del Ayuntamiento madrileño recordó que aquella decisión plenaria se tomó en reconocimiento a la labor de Payá “en defensa de la libertad, los derechos humanos y la democracia en Cuba”. (Votar en contra de un homenaje a un patriota como Payá es alinearse con la tiranía castrista. MDM.)
Cox, presidente del Parlamento Europeo, da la mano a Payá, que acabab de recibir el Premio Sájarov otorgado por dicho Parlamento.

Cox, presidente del Parlamento Europeo, da la mano a Payá, quien acababa de recibir el Premio Sájarov de Derechos Humanos otorgado por dicho Parlamento. 17/12/2002.

Desaparecido Ángel Santiesteban

Ángel Santiesteban es un notable escritor cubano, crítico acerbo del régimen castrista, que se encuentra cumpliendo una condena de cinco años en una cárcel de La Habana, acusado de maltratar físicamente a su exesposa, cargo que él rechaza y que califica de pretexto para encubrir la índole política de su condena. Desde hace días, Santiesteban no está en su celda y sus carceleros se niegan a informar sobre su actual paradero.

Gaza otra vez

Gaza otra vez¿Qué busca Hamás con esos cohetes que no se cansa de disparar contra Israel desde cualquier agujero o azotea de Gaza, caigan donde caigan? ¿Qué busca secuestrando de vez en cuando a un soldado hebreo o asesinando a algún civil israelí que pasaba por la calle? ¿Alguien con dos dedos de frente puede pensar que con estas acciones disparatadas lo que busca Hamás es realizar su eterno sueño de borrar del mapa al poderoso Estado judío? Como opino que, aunque lo parezcan, los de Hamás no son retrasados mentales, creo que lo que buscan es provocar a Israel para que haga lo que está haciendo ahora mismo, que es también una acción disparatada porque para cazar a un terrorista en la Franja tiene que llevarse por delante a un sinfín de civiles, niños incluidos. Y se me hace que es esto lo que buscan los terroristas, para que Israel quede como un Estado perverso, infanticida, que debe ser condenado unánimemente, y no como lo que es: una democracia acosada desde hace más de medio siglo. Los de Hamás provocan las iras de Israel y luego se entremezclan con sus conciudadanos, exponiéndolos a la metralla del ejército judío, y esto es un crimen que el antisemitismo pasa por alto. Los gazatíes, rehenes de Hamás, son las primeras víctimas del terrorismo. La tragedia escenificada por Hamás e Israel es otro ejemplo de la estupidez humana y de lo espantosa que es la civilización que hemos construido y nos empeñamos en mantener tal cual. Ni los terroristas van a acabar con Israel lanzando cohetes sobre la población hebrea, ni el Estado de Israel va a acabar con Hamás a cañonazos -a no ser que esté dispuesto a convertir a Gaza en un paisaje lunar cubierto de cruces, la mayoría con nombres de inocentes-. O ambos bandos se tranquilizan y usando el sentido común -quizás sea mucho pedir- encuentran una solución definitiva a su conflicto o todos acabaremos por aburrirnos de su juego macabro. Desde luego, sería conveniente que, como un homenaje a la sensatez, el Gobierno israelí no pusiera un ladrillo más en los territorios ocupados, aunque éstos sean el legítimo botín de una guerra odiosa que los árabes empezaron y perdieron. Y si desocupa esos territorios, o al menos parte de ellos -como hizo Rabin-, tanto mejor. ¿Es que esta gente -unos y otros- aún no se ha enterado de que una negociación es un toma y daca civilizado y que “el respeto al derecho ajeno es la paz”, como dijo Benito Juárez? Otra solución sería armar hasta los dientes a los extremistas de ambos bandos y llevarlos a un desierto donde se pulvericen a su gusto sin molestar al resto de los mortales. La vida y la felicidad de un niño, sea palestino, israelí o apátrida, vale infinitamente más que todos los odios atávicos, diferendos históricos, kibutz, sinagogas y mezquitas de este manicomio llamado mundo. MDM

La era de las falsificaciones

Teódulo López Meléndez, Caracas.
TeóduloVenezuela sigue empeñada en las mismas discusiones, en un ritornello ocioso que no es más que tapaderas del vacío. En Venezuela no se hace política, se hace albañilería. Se ha convertido al país en una mezcladora de cemento en medio de la paradoja de que cemento no hay. La astucia, los cambios de traje, los retrocesos que muestran una ambición desmedida, se disfrazan de “planteamientos a discutir” cuando no son más que parches como en la vieja historia de aquel que metía los dedos en los huecos de la represa para evitar su colapso.
Se exige discutir las excusas y los acomodos como si de novedosas tesis de salvación nacional se tratasen. Hasta las acusaciones semejan cucharadas de albañil tratando de corregir una pared derruida.
El país no requiere albañiles frisando. El país requiere de grandes movimientos mientras está pleno de albañiles. El país requiere de ideas, no de simulacros. El país requiere de obras de alta ingeniería inteligente, no de remiendos. El país no necesita distraccionistas lanzando al aire bolos para recoger en las esquinas algún émulo.
El país requiere la suplantación de los falsificadores. He hablado de las modificaciones sufridas por las tablas de dividir y multiplicar. Aquí mientras se dice sumar se resta. Es menester un gran fraccionamiento, que cada quien salga de donde no debe estar, para confluir en la evidente necesidad de ofrecer al país una nueva alternativa contra su anquilosamiento en un gobierno de fingimiento y parches y de una oposición de fingimiento y parches.
Aquí se amontonan todas las vaguedades, desde “salidas constitucionales” hasta monumentos religiosos argüidos como atractivos turísticos, desde repentinos “darse cuenta” de que la organización adversada en verdad tiene todos los planes para liberar a los presos hasta la repetición de frases empalagosas y vacías. La única posibilidad es realmente la conformación de un gran movimiento político que asuma la totalidad de la república por encima de los bloques levantados por los albañiles de turno.
El país oye las cucharadas de los albañiles sobre la pared derruida como un ritmo cadente que ayuda a su siesta. De paso, los corea. Cada paletada levanta seguidores. La profesión de albañil es muy respetable, pero la de político es otra. La del político es vislumbrar las salidas por encima de la monotonía de los ganadores de tiempo e, incluso, por encima del país que corea las paletadas de los albañiles y por encima de los fabricantes de imagen en un marketing político que sustituye a la política.
El país está inmerso en una era de falsificaciones. Más allá de “era” como espacio de tiempo quizás la palabra nos asalta como pequeño terreno donde se machaca, en este caso a un país absorto y minado por los engañifitas. En realidad aquí el tiempo no cuenta. De esta pésima obra se hace una reproducción infinita, diríamos que un “clásico”, pero ello equivaldría a un uso injusto y deleznable del lenguaje. En verdad no hay nada de clásico, no podemos recurrir al griego Theatron pues su etimología es “lugar donde se mira” y este país ha pasado a ser el lugar donde se falsifica y no se mira.
Los saltimbanquis siguen en las esquinas aprovechando el tráfico detenido esperando se les metan votos en sus sombreros de pedigüeños, mientras el país lo que requiere es destino. El destino pasa por una recomposición total, por lo que hemos denominado rebarajar las cartas, por el despido de los actores de esquina, por dejar los fingimientos de mal teatro y la asunción del país como supremo objetivo de nuestros intereses.
Fingen, se inventan planteamientos trillados y repetitivos porque esta clase dirigente carece de imaginación. Se usan latiguillos más propios de la publicidad comercial para tapar la total falta de ideas y para justificarse en una sobrevivencia artificial como actores de la política y de lo político. Este es un pequeño terreno donde nos machacan. Estamos, en efecto, en una era, en una donde el principal mineral es la falsificación.