Cuba y las músicas negras

CUBA MUSICAS NEGRAS Adolfo Salazar“Adolfo Salazar (Madrid, 1890 – Ciudad de México, 1958). Compositor, musicógrafo, historiador y crítico musical fue uno de los primeros en señalar la presencia del jazz en la música clásica. Su interés por las músicas de raíces negras se acrecentará tras su viaje a Cuba durante los meses de mayo y junio de 1930, una experiencia que comparte con Federico García Lorca. Su estancia le permite conocer la música popular cubana y asistir a la aparición del llamado movimiento afrocubano en la música clásica. A partir de ese momento, Salazar se convertirá en un difusor de la música cubana y escribirá tanto sobre el son y la rumba cubanos, como sobre los diferentes compositores que incorporan los ritmos negros a sus obras: Pedro Sanjuán, Amadeo Roldán y, sobre todo, Alejandro García Caturla, cuya obra estudia con interés. La obra de Salazar será clave para el escritor y musicólogo Alejo Carpentier, que encontrará en ella un modelo para ejercer la crítica musical. Asimismo, su trabajo crítico será fundamental para la divulgación de las investigaciones realizadas por el antropólogo Fernando Ortiz sobre la presencia negra en la cultura cubana.” Nota de contraportada.

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Humor cubano

Santana caricatura democracia

Caricatura de Omar Santana

Prisión permanente revisable

La prisión permanente revisable es una ley equilibrada. Permite dos posibilidades racionales: que vuelva a ser libre un arrepentido y que jamás vuelva a la calle un peligro público.
 A la vista está que ni la cárcel ni la amputación de las manos han suprimido el robo, ni la pena de muerte ni la cadena perpetua el asesinato; pero es de suponer que esos castigos habrán evitado alguna cantidad de asesinatos y robos. Sin duda, la disminución de los delitos guarda relación con la severidad de las sanciones.

En Cuba hubo unas votaciones que la dictadura vende como “elecciones”

(CIBERCUBA, 12/3/2018) A continuación reproducimos el comunicado de CubaDecide sobre el proceso de votaciones para elegir a los 605 diputados al Parlamento y los 1.265 delegados a las 15 Asambleas Provinciales del Poder Popular, celebrado este domingo 11 de marzo en Cuba.

Las organizaciones y ciudadanos que promueven Cuba Decide realizamos hoy un ejercicio de observación de las votaciones que organizan las autoridades de la dictadura.

Aclaramos que la ley electoral vigente en Cuba no permite la elección directa por parte de la ciudadanía de los candidatos a nivel provincial ni a la Asamblea Nacional. Dicha ley contempla que el total de candidatos en boleta sean designados por instancias del oficialismo, y ese total es exactamente igual al número de delegados por elegir, por tanto todos los candidatos en boleta son delegados de facto, y las llamadas elecciones son un mero ejercicio de ratificación en el que es imposible en la práctica que algún candidato no salga elegido.

En consecuencia, la llamada Ley Electoral en Cuba determinadamente imposibilita a la ciudadanía elegir libremente a sus representantes.

En adición, la Constitución vigente declara al Partido Comunista Cubano como “la fuerza dirigente superior de la sociedad”, impone de manera arbitraria que el sistema político y social de partido único y el socialismo son irreversibles, y prohíbe toda reforma constitucional al respecto. En consecuencia, la Constitución cubana viola el principio básico de la democracia y de las leyes internacionales, que se basa en la participación activa de la ciudadanía en la determinación del sistema político económico y social.

En conclusión, el sistema de gobierno y el sistema electoral cubanos están diseñados para garantizar el secuestro de la soberanía nacional a manos del grupo de generales en la dirección del Partido y del Consejo de Estado, y para perpetuar el poder de los mismos.

Lo anterior pone en evidencia a priori la ilegitimidad de los delegados que conformarán las asambleas provinciales y  el parlamento nacional, así como el Consejo de Estado y de Ministros que allí se designe.

La observación realizada por los promotores de CubaDecide dio seguimiento a la convocatoria para que los electores, desafiando las presiones y represalias de la dictadura, no fueran a votar o anularan su boleta durante las votaciones de candidatos a las asambleas provinciales y nacional.

Las decenas de incidentes que reportamos de acoso a los observadores en varias ciudades del país, y la obstaculización activa por parte de las fuerzas represoras del ejercicio de observación, junto al alto número de arrestados, muestran que en la práctica el proceso de votaciones y el escrutinio no es transparente y que está marcado por la represión y el hostigamiento de la ciudadanía por parte de la policía y los agentes de la Seguridad del Estado, cuyo proceder viola incluso la ley electoral vigente.

En los colegios donde de hecho se pudo realizar la observación, el 37% de los electores tuvo el valor de mostrar su rechazo al sistema electoral y de gobierno, así como su apoyo a la realización de un voto libre y con garantías para cambiar el sistema a través de la anulación de la boleta, o no presentándose a votar.

La jornada de hoy ha sido una confirmación de que en nuestro país se pretende imponer una sucesión dinástica por parte de un poder ilegítimo que intenta perpetuarse. Sin embargo, aún bajo condiciones de fuerte represión y vigilancia por parte de las autoridades de la dictadura, una parte significativa del electorado cubano ha demostrado su voluntad y necesidad de cambio de sistema y su apoyo a los objetivos de la campaña CubaDecide.

Esperamos que el mundo se ponga de parte del pueblo cubano en estos momentos decisivos. Exhortamos a todos los cubanos dentro y fuera de la Isla, a los gobiernos democráticos de los países hermanos, y a todos los ciudadanos de buena voluntad a:

1) Denunciar la ilegitimidad de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y a los representantes del Consejo de Estado y de Ministros que en este marco se designen.

2) Apoyar el derecho del pueblo cubano a cambiar el sistema en un Plebiscito Vinculante con garantías para poder realizar elecciones libres, justas y plurales.

La Habana, 12 Marzo 2018.

CubaDecide.org

Antología de Izet Sarajlic

Recientemente, Seix Barral (Editorial Planeta) publicó, bajo el título de DESPUÉS DE MIL BALAS, 120 poemas del gran poeta Izet Sarajlić (Bosnia-Herzegovina, 1930-2002), considerado uno de los poetas eslavos más importantes del siglo XX y el más traducido de los balcánicos en todos los tiempos. La traducción fue realizada, directamente del serbocroata, por Fernando Valverde y Branislava Vinaver. La edición lleva un magnífico prólogo de Erri de Luca, el gran amigo italiano de Sarajlić, así como dos apéndices: un texto crítico de Dorde Slavnić y una memoria escrita por Tamara, la hija del poeta. En DESPUÉS DE MIL BALAS, la selección más amplia que se ha publicado de la obra de Sarajlić, retumba la última guerra de los Balcanes, sufrida por el poeta y su familia en la sitiada Sarajevo. De ahí el título de la antología.

SÓLO AHORA

Sólo ahora que en la cabeza ha caído la escarcha,
cuando me temo que por mí doblan las campanas,
sólo ahora que los violines quedan muy lejos
comprendo quién es el poeta: el poeta es aquél
que siempre empieza de nuevo.

Izet Sarajlić

Fidelito es la metáfora de Cuba

 Loris Zanatta
(LA NACIÖN, Argntina, 6/2/2018) Pobre Fidelito. ¿Qué más se puede decir sobre el suicidio del primogénito de Fidel Castro? ¿De la muerte de un hombre que a la edad de 70 años mantenía el sobrenombre de su infancia? ¿De una muerte que todos usarán para hablar sobre el padre? Se podría decir que se suma a la larga lista de los famosos suicidios, o suicidados, de la revolución cubana: Osvaldo Dorticós, Haydée Santamaría, Nilsa Espín, Javier da Varona, Félix Peña, Alberto Mora y muchos otros: para llenar libros. Pero no sería correcto. Él, la Revolución no la hizo: la sufrió. No fue su vocación, sino su destino, ya escrito al nacer. Un destino que, como hijo de Fidel, ni siquiera podía pensar desafiar. Quién sabe cuántas veces lo habrá vivido como una prisión.
Había nacido el 1 de septiembre de 1949 del matrimonio de Fidel Castro con Mirta Díaz-Balart. Fidel era así: hijo de un gallego que se hizo rico pero siguió siendo un campesino rústico, siempre fue un paria entre los vástagos de la burguesía con quienes estudió en los colegios jesuitas. Hacia su clase, maduró así un odio visceral que duró toda la vida, el mismo odio que la España rural y católica en que se había formado tenía por las costumbres liberales y por Estados Unidos, culpables de contagiarlas al puro e inocente pueblo cubano. Sin embargo, se enamoró siempre de mujeres que eran el espejo de esa misma burguesía: bellas, rubias, ricas, cultas, sofisticadas y de excelentes modales. Cómo para sublimar de esa manera el dolor del rechazo padecido. Mirta, la madre de Fidelito, correspondía a la perfección a ese retrato. Más que nadie: los Díaz-Balart formaban parte de la élite burguesa oriental, cosa mucho más relevante que su vinculación con Batista, que de burgués no tenía un pelo.
Desde la infancia, por lo tanto, el niño fue un rehén político: a veces del padre, a veces de la familia de la madre. Lo secuestraron y se lo robaron el uno al otro y Fidel lo exhibió triunfante cuando ingresó a La Habana en enero de 1959. ¿El padre lo amaba? Se supone. ¿El padre lo consideró? Para nada. Porque para Fidel no era una cuestión de afecto familiar: estaba la historia de por medio, una misión a la que ambos debían someterse, aunque él la hubiese escogido y Fidelito no. Quien, como Fidel, se consideraba a sí mismo un hombre de la providencia investido con la misión de redimir a la humanidad del pecado, no podía tener una familia como un mortal común. ¿Los sacerdotes tienen familia? ¿Los guerreros?
Como un Quijote algo fanático y egolatra, profesor de todo y conocedor de nada, Fidel tuvo muchos sueños absurdos y deletéreos: soñó que Cuba se haría más rica que los Estados Unidos y que en los Estados Unidos estallaría la revolución socialista; aseguró que Occidente estaba declinando y que la Unión Soviética triunfaría, porqué así lo decían las leyes de la historia, que él pretendía conocer. Soñó que Cuba produciría mejores quesos que Francia, más leche que Holanda, más citricos que Israel, que exportaría en grandes cantidades todo lo que siempre tuvo que importar. ¿Por qué no soñar con ser potencia nuclear? ¿No lo ayudaría a redimir la humanidad? ¡Esa sería la tarea de su hijo! Cuando finalmente sus sueños se convertían en pesadillas de las cuales otros pagaban las consecuencias, él no era hombre que recitara el mea culpa: Dios no se equivoca. La culpa la tenían entonces el Imperio, los contrarrevolucionarios, los derrotistas, el mismo pueblo, que nunca llegaba a ser tan virtuoso como él quería. ¿Por qué no el hijo también? Fidelito había estado dirigiendo la agencia cubana de energía atómica durante doce años: “no hay monarquía”, dijo el padre monarca al echarlo.
Pobre Fidelito. Ni siquiera pudo imaginar su vida, porque su padre aplastaría a cualquiera bajo sus exigentes mayúsculas: Heroísmo, Sacrificio, Moral, Pueblo, Patria, Muerte. Una sinfonía ensordecedora de trombones. No es coincidencia que en la búsqueda constante de la sucesión dinástica que algún día podría tomar las riendas de Cuba, no aparezcan hijos de Fidel. Son todos hijos y nietos de Raúl, cruel y afectuoso, metódico y despiadado, un hombre de poder y familia. Mejor: Familia, con mayúscula. Fidelito es la metáfora de Cuba y de su dramática historia. Quién sabe qué grandes talentos habría desarrollado si hubiera sido libre. Quién sabe qué gran humanidad hemos perdido. De esa metáfora, el suicidio es la clave.

La ronda

Hoy, hurgando en la obra de Manuel de Zequeira y Arango (La Habana, 1764-1846), a quien le correspondió en suerte abrirle camino a la poesía cubana, releí su poema “La ronda”, que tengo por el pioner texto surrealista escrito en la isla. Y reparé que el día 15 del presente enero se cumplieron 210 años de la noche –la del 15 de enero de 1808– en la que, según Zequeira, ocurrió la pesadilla que describen las 26 perturbadoras décimas de su poema.

Verificada la noche del 15 de enero de 1808

Yo aquel subdito obediente
Que en grado superlativo,
Soy militar á lo vivo
Y esqueleto á lo viviente:
Yo aquel átomo paciente
Que de nada se lamenta,
Describiré la tormenta
Que con suerte muy contraria,
Yendo de ronda ordinaria
Sufrí en noche turbulenta.

A las tres de la mañana
Con viento septentrional
Salí desde el principal
A correr mi tramontana:
Un farol como campana
Conducia un granadero,
Y con el soplo severo
Que el norte consigo atrajo,
Andaban como badajo,
El farol y el farolero.

Con un silencio profundo
Como si nadie viviera,
Seguimos nuestra carrera
Como almas del otro mundo:
En el tiempo de un segundo
Llegamos á la Machina
Y al mirarnos de bolina
La centinela primera,
Dudando que cosa fuera,
Ni aun á hablar se determina.

No obstante, como concibe
Que todos ibamos muertos,
Con trémulos desaciertos
Gritando nos dá el quien vive:
De esta suerte nos recibe
La guardia llena de espanto,
Y sospechando entretanto
De mi vital subsistencia,
Para afirmar mi existencia
Tuve que implorar á un Santo.

Despues que entregué el marron,
Vi sirviendo de tintero
Un casco como mortero,
Y por pluma habia un cañon:
Al firmar, sin dilacion
Mi pluma luego se excita,
Y en la espesura infinita
Que el cañon tenia en su talla,
Una rígida metralla
En vez de tinta vomita.

Así que dejé el borron
De mi forma con gran gala,
Salí de allí como bala
Despedida de cañon:
Con tal precipitación
La luz del farol se apura,
De suerte que en tal tristura
Llegué en un decir Jesus
Hasta el muelle de la Luz
Por teórica congetura.

Al verme de esta manera
Envié luego á la ordenanza
Que encendiera sin tardanza
El farol y que volviera:
Con angustia tan severa
Hallándome solitario
Sin luz, me fué necesario
En esta lúgubre escena,
Como alma que estaba en pena,
Rezar el Santo Rosario.

Quiso Dios que sin tardanza
La ordenanza fué y volvió,
Y así se me recibió
Con arreglo á la Ordenanza:
No obstante, con desconfianza
El cabo el Santo pedia,
Y como mi fantasía
Rezaba llena de espanto
Por poco en lugar del Santo
Le soplo una letanía.

Desde aquí salí al instante
Con un impulso violento,
Llevando con tanto viento
Los honores de volante:
Cual difunto militante
A Paula llegué entretanto,
Y el cabo lleno de espanto
Sin mirar á mi respeto,
Quiso viéndome esqueleto
Soplarme en el Campo-Santo.

Viendo yo la tiranía
De estos impulsos atroces,
Procuré con muchas voces
Afirmarle que vivia:
Que era Ronda le decia
Por templar sus desaciertos,
Y él con los ojos abiertos
Siguió tal su trapisonda,
Que por poco vá la ronda
A parar entre los muertos.

Luego fui hasta la garita
Que de San José se nombra,
Que teniéndome por sombra
La centinela me grita:
El cabo se precipita
A saber quien era yo,
Y así que me recibió
Dejé allí la firma mía,
Que no la conocería
La pluma que la parió.

Salí desde aqui ligero
Con angustia muy crecida
Y para abreviar mi vida
Fui á parar al matadero:
Aquí me encontré un tintero
Rebozando en masacote,
Y allí empuñando un garrote
Que en vez de pluma encontré,
Sobre una tabla dejé
En cada letra un palote.

Con un triste desvarío
Fui siguiendo mi aventura,
Y sin tener calentura
Me iba muriendo de frio;
En este momento impío
Me acometieron traviesos
Dos mastines con excesos;
Pero por fin me dejaron
Porque sus dientes no hallaron
Ninguna carne en mis huesos.

Sufriendo un continuo yelo,
Mi carrera continué,
Y tanto que tropecé
Con un hueso, y caí al suelo:
La ordenanza con anhelo
Por ampararme se humilla,
Pues anduvo tan sencilla,
Tan ciega y tan torpe aquí,
Que por levantarme á mí
Va y levanta una canilla.

¿Qué no ves escomulgado,
Le dije muy aflijido,
Que me has dejado tendido
Sin saber lo que has alzado?
Entonces muy consternado
Me dijo: señor, confieso
Que anduve ignorante en eso,
Pero yo por no engañarme,
Siempre procuro inclinarme
Al mas grande aunque sea un hueso.

Mas ardido que una brasa
Con esta contestacion,
Camino sin dilacion
Hasta dar en la Tenaza:
De aquí mi espíritu pasa
A Puerta-Nueva de un salto,
Y con tanto sobresalto
La centinela me vió,
Que á un mismo tiempo me echó
¿Quién vive? ¿Qué gente? Haga alto.

Desde este puesto salí
Y fui á la Puerta de Tierra,
En cuyo lugar se encierra
Lo mejor que yo advertí:
Un capitan hallo aquí
Que extrangero parecia,
Y fué tal la algaravia
De su rara explicacion,
Que por pedirme el marron
El macarron me pedia.

Sufriendo un norte extremado
Tan airado continué,
De manera que llegué
A la Pólvora volado:
Salí al punto y alterado
Un perro con mil porfías
Se avanza á las barbas mias,
Pero yo con fieros modos
Con mis huesos y mis codos
Logré darle mil sangrías.

Pero lo que mas alabo
De tanta desdicha junta,
Es que en llegando á la Punta
De verme se asombra el cabo:
Despues de esto luego trabo
Con el oficial porfías,
Y él al ver las ansias mias,
Oyendo tocar campanas,
Me dice con voces llanas:
¿Son por tí esas agonías?

Hijo de tal, que malos
Crueles fines me deseas,
Le dije, ántes que tal veas,
Muera el pronóstico á palos:
Así premio los regalos
Con que me quiso obsequiar,
Y por no darle lugar
Al juicio que estaba haciendo,
Me fui al instante temiendo
No me mandase enterrar.

Siendo del viento juguete
Sin hallar en nada alivio,
Tuve que volverme anfibio
Para arribar al Boquete:
Por un pantano se mete
La ordenanza que me guia,
Que igualmente le seguia
A modo de gusarapo,
Y el soldado como sapo,
Fieros soplos despedia.

De esta suerte continuaba
Pensando yo no sé en qué
Y por no mentir diré
Que pienso que ni aun pensaba:
Tan extenuado me hallaba,
Tan triste y tan macilento
Con aquel frio y el viento,
Fué tal mi debilidad
Que me hallé sin voluntad,
Memoria, ni entendimiento.

Llegué á la Contaduría
Casi perdido el aliento
Donde me salió el sargento
A saber que me afligia:
Una triste alferecía
Le dije, tengo á mi lado,
Ha ocho años y asombrado,
No sé si entono de chanza;
Me preguntó en confianza,
¿Es usted beneficiado?

Sargento, señor bufon,
Repliqué con amargura,
Por desgracia ó por ventura
¿Tengo cara de capon?
Al concluir la expresion,
Salir quise cual saeta,
Cuando un soldado con treta
Asiéndome por detrás,
Ea, dice á los demas,
¿De quién es esta baqueta?

Repetirle gritos muchos
Fué mi confusa respuesta,
Que sinó, á la hora de esta,
Me hallo atacando cartuchos:
La ordenanza y yo muy luchos.
Volvimos al Principal,
Y aquel señor oficial,
Que era un joven mata-siete;
Quiso mandarme al gabinete
De la historia natural.

Estas son de mis desdichas
Las noticias y eficacias,
Que siempre serán desgracias,
Por ser de mis labios dichas:
Basten ya las susodichas
Fatigas de mi quimera,
Cese mi pluma grosera
En su tan cansado estilo,
Dejando pendiente el hilo
Al filo de otra tijera.

MANUEL DE ZEQUEIRA Y ARANGO

Texto tomado de la edición original.