Presentación de “Cantos y Cuentos” en Gran Canaria

cantos-y-cuentos-portadaCANTOS Y CUENTOS, mi último libro, será presentado el martes 27 del presente mes, a las 20:00h, en la librería Canaima (C/ Senador Castillo Olivares, 7, Las Palmas de Gran Canaria). La presentación estará a cargo de la escritora y periodista Belkys Rodríguez Blanco. En CANTOS Y CUENTOS, publicado en la Serie Biblioteca Cubana, de la Editorial Verbum, reúno poemas y relatos escritos a lo largo de varios años, algunos inéditos y otros aparecidos en revistas y antologías colectivas.

Entrevista a MDM en La Provincia

MANUEL DÍAZ MARTÍNEZ: “ME TEMO QUE LA MUERTE DE FIDEL CASTRO NO CAMBIARÁ NADA EN CUBA”

mdm-foto-la-provincia-entrevistaManuel Díaz Martínez (Santa Clara, Cuba, 1936) tuvo que dejar su tierra y venir a Canarias hace casi 25 años, tras cuestionar al gobierno de Castro como firmante de la Carta de los Diez. Cree que la muerte de Fidel no traerá ningún cambio.

Cira Morote Medina

LA PROVINCIA, Las Palmas de Gran Canaria, 27/11/2016

¿Qué sintió en el momento en el que supo que había fallecido Fidel Castro?

Ni tristeza ni alegría, porque este hombre ha estado tanto tiempo haciéndonos daño, que el hecho de que se muera ahora no creo que vaya a cambiar nada en Cuba. En realidad hace diez años que estaba fuera de combate, y en el plano personal de los cubanos que nos sentimos agraviados por él, lo mismo da que siga existiendo como que no. No me alegro de la muerte de nadie, pero eso no es un castigo, es un hecho natural, lo que me hubiera gustado es sentarlo ante un tribunal.

¿Llegó a conocerlo?

Sí, cuando se le otorgó en Cuba la Medalla José Martí a Rafael Alberti. Yo era muy amigo del poeta y cuando llegó a Cuba yo ya estaba vetado, pero él preguntó por mí, y me invitaron al Palacio de la Revolución. Allí, sentado, conversando con Alberti, llegó Fidel y Alberti fue quien nos presentó. “¿Usted conoce al poeta?”, le dijo. Y él contestó: “No, no tengo el gusto”. Entonces Rafael le explicó que yo era un poeta cubano. Fidel me preguntó mi nombre y entonces me dijo: “Ah, sí, tu nombre me suena. Has escrito cosas en el Granma”. Tenía una memoria prodigiosa, me dio la mano y eso fue todo.

¿Tuvo la oportunidad de decirle lo que pensaba de su forma de gobernar?

No, no tuve esa oportunidad.

¿Y le hubiera gustado?

Pues sí, me hubiera gustado mucho podérselo decir.

¿Cómo lo definiría?

Como un hombre muy inteligente y muy inescrupuloso. Esas dos cosas unidas son terribles, como dos armas de fuego que se juntan. Fue un hombre muy ambicioso y narcisista. En una entrevista que me hicieron para un periódico latinoamericano me hicieron la misma pregunta y contesté: “Es el actor más grande del siglo XX”. Era un animal político, lo que le interesaba era vencer, siempre vencer a sus enemigos.

En un primer momento usted creyó en la Revolución. ¿Dejó de hacerlo cuando firmó la Carta de los Diez o antes? ¿Y cuáles fueron las razones de esa decepción?

Fueron muchas las razones. Evaluaba las cosas que no me gustaban, pero siempre confié. Me decía, es un hecho humano, se cometen errores, pero se puede mejorar. Daba un plazo para que se solucionaran las cosas, pero sucedieron hechos muy desagradables que me hicieron comprender que no había nada que hacer. Lo peor que hizo Castro con Cuba y Latinoamérica fue traicionar una revolución en la que muchos millones de hombres confiamos, al convertirla en algo diferente de lo que decía. Fue una decepción muy grande.

¿Por la falta de libertad de expresión?

Por ahí se empieza, eso hace imposible expresar un pensamiento útil para que no se cometan errores. Las críticas eran recibidas por Fidel como ataques a la Revolución. No entendía que se podía disentir desde dentro y a favor. Privó a los cubanos de la iniciativa personal y el pensamiento propio. Si usted priva a todo un pueblo de la iniciativa personal y la posibilidad de emitir opiniones está desarmando a todo un pueblo. Por muy brillante que sea una persona, no puede sustituir la mente de millones de personas. Para ser revolucionario a sus ojos había que ser un criado de él.

¿Cuándo decide irse? ¿Recuerda ese momento exacto?

Sí, cuando firmé la Declaración de Intelectuales Cubanos/Carta de los Diez. Nos dirigíamos al gobierno para pedir medidas que evitaran lo que se nos venía encima, que era el Período Especial, cuando desapareció la Unión Soviética. Pasando por encima de la costumbre de ver toda crítica a la Revolución como un ataque, decidimos hacer ese documento donde pedíamos la libertad de los presos políticos, la creación de un diálogo nacional, pensaran como pensaran los actores, medidas económicas, etcétera. Nos reprimieron y todos tuvimos que ir saliendo. A mí me dieron 48 horas para abandonar el país.

¿Por qué eligió España?

Porque aquí tenía muchos amigos, entre ellos Diego Talavera [periodista y exdirector de LA PROVINCIA], que me llamaban para ver si estaba bien. Además, era mi idioma y mi cultura.

¿Cuba hubiera sido la misma sin el bloqueo norteamericano?

No hubieran sido las cosas como fueron sin el bloqueo, porque hizo alguna mella en la economía cubana, pero no fue decisivo, no fue lo que provocó el descalabro. Cuando el bloqueo existía estaba la ayuda soviética, que era de cinco mil millones de dólares anuales. Por otro lado, Cuba podía comerciar con el resto del mundo y de hecho lo hacía. Además, los Estados Unidos nunca incluyeron la venta de alimentos y medicinas en el bloqueo, sólo que imponía que tenía que hacerse la transacción pagando en efectivo y por antelación.

Se dice que la educación y la sanidad en Cuba son lo más positivo de la Revolución.

La enseñanza es buena, es cierto, y la Medicina en Cuba lo es y lo era desde mucho antes, desde el siglo XIX. Los médicos cubanos siempre han sido buenos y eso permanece.

¿Qué le parece el aperturismo que ha iniciado Raúl Castro?

Podría ser bueno si existiera la voluntad política, pero lo cierto es que después del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos la represión y la emigración han crecido en Cuba.

¿Por qué?

La represión para evitar que los descontentos puedan reorganizarse para resistir al régimen, aprovechando la situación de buenas relaciones con Estados Unidos.

¿Cómo haría una transición hacia un sistema democrático?

Abriendo gradualmente la economía, permitiendo la prensa libre y la formación de partidos políticos.

¿Y con reconciliación nacional?

Debe haber generosidad y sentido común para no prolongar el enfrentamiento violento e irracional. Pero los que hayan cometido delitos de sangre, deben ser juzgados.

¿Quiere volver a Cuba?

No, la muerte de Fidel, si tiene resultados, no los veo todavía. Todo queda ahora en manos de los mismos, que se están configurando como una monarquía hereditaria. Raúl está formando a su hijo para gobernar. Es una casta familiar, que dará paso a una casta militar, que ya está dominando la economía. Poco a poco se transformará en un régimen de capitalismo de Estado, como China y como la Italia de Mussolini, salvo que los dioses nos protejan.

Periodismo cubano en el exilio

periodismo-cubanoLa editorial Aduana Vieja (Valencia, España) ha publicado, bajo el título de LA CRÓNICA MÁS LARGA. PERIODISMO CUBANO EN EL EXILIO, una magnífica colección de artículos aparecidos en diversos medios de prensa. En este libro de 334 páginas y cuidadosamente editado, el texto más antiguo data de 1959, y de 2011 el más reciente. La selección y el prólogo se deben al ensayista cubano Fabio Murrieta, editor de Aduana Vieja, cuya intención ha sido la de rendir tributo al periodismo y a los compatriotas suyos que lo han ejercido lejos de su patria. Los autores incluidos en esta muestra son: Gastón Baquero, Zoe Valdés, Jesús Díaz, Manuel Díaz Martínez, Raúl Rivero, Carlos Alberto Montaner, Luis de la Paz, Andrés Hernández Alende, Alejandro Armengol, Madeline Cámara, Wilfredo Cancio Isla, Jorge Duany, Jorge Posada, Joaquín Badajoz, Uva de Aragón, Alejandro Ríos, Olga Connor, Luis Manuel García Méndez, Roberto Madrigal, Luis Felipe Rojas, Rafael E. Saumell, Ricardo Pau-Llosa, Ivette Leyva Martínez, Jesús Hernández, León de la Hoz, Vicente Echerri, Ernesto Hernández Busto, Roger Salas, Ena Comumbié, Germán Guerra, Max Barbosa, Orlando Rossardi, Emilio de Armas, Ángel Cuadra, Amir Valle, William Navarrete, Rolando Cartaya, Elías Amor Bravo, Álvaro Alba, José Azel, Juan Manuel Cao, Pablo Díaz Espí y José Abreu Felippe.

Lista de autores premiados con el Nobel de Literatura

Puede obtener más información sobre estos autores en la web de los premios.

  1. Sully Prudhomme (Francia).
  2. Theodor Mommsen (Alemania).
  3. Bjørnstjerne Bjørnson (Noruega).
  4. Frédéric Mistral (Francia) y José Echegaray (España).
  5. Henryk Sienkiewicz (Polonia).
  6. Giosuè Carducci (Italia).
  7. Rudyard Kipling (Reino Unido).
  8. Rudolf Christoph Eucken (Alemania).
  9. Selma Lagerlöf (Suecia).
  10. Paul von Heyse (Alemania).
  11. Maurice Maeterlinck (Bélgica).
  12. Gerhart Hauptmann (Alemania).
  13. Rabindranath Tagore (India).
  14. No se concedió.
  15. Romain Rolland (Francia)
  16. Verner von Heidenstam (Suecia).
  17. Karl Adolph Gjellerup (Dinamarca) y Henrik Pontoppidan (Dinamarca).
  18. No se concedió.
  19. Carl Spitteler (Suiza).
  20. Knut Hamsun (Noruega).
  21. Anatole France (Francia).
  22. Jacinto Benavente (España).
  23. William Butler Yeats (Irlanda).
  24. Władysław Reymont (Polonia).
  25. George Bernard Shaw (Irlanda).
  26. Grazia Deledda (Italia)
  27. Henri Bergson (Francia).
  28. Sigrid Undset (Noruega).
  29. Thomas Mann (Alemania).
  30. Sinclair Lewis (Estados Unidos).
  31. Erik Axel Karlfeldt (Suecia).
  32. John Galsworthy (Reino Unido)
  33. Ivan Bunin (nacido en Rusia, residente en Francia).
  34. Luigi Pirandello (Italia).
  35. No se concedió.
  36. Eugene O’Neill (Estados Unidos).
  37. Roger Martin du Gard (Francia).
  38. Pearl S. Buck (Estados Unidos)
  39. Frans Eemil Sillanpää (Finlandia).
  40. No se concedió.
  41. No se concedió.
  42. No se concedió.
  43. No se concedió.
  44. Johannes Vilhelm Jensen (Dinamarca).
  45. Gabriela Mistral (Chile).
  46. Hermann Hesse (nacido en Alemania, residente en Suiza).
  47. André Gide (Francia).
  48. T. S. Eliot (nacido en Estados Unidos, residente en el Reino Unido).
  49. William Faulkner (Estados Unidos).
  50. Bertrand Russell (Reino Unido).
  51. Pär Lagerkvist (Suecia).
  52. François Mauriac (Francia).
  53. Winston Churchill (Reino Unido).
  54. Ernest Hemingway (Estados Unidos).
  55. Halldór Kiljan Laxness (Islandia).
  56. Juan Ramón Jiménez (Español).
  57. Albert Camus (Francia).
  58. Boris Leonidovich Pasternak (Unión Soviética).
  59. Salvatore Quasimodo (Italia).
  60. Saint-John Perse (Francia).
  61. Ivo Andrić (Nacido en Austria-Hungría, residente en Yugoslavia).
  62. John Steinbeck (Estados Unidos).
  63. Giorgos Seferis (Grecia).
  64. Jean-Paul Sartre (Francia).
  65. Mikhail Sholokhov (Unión Soviética).
  66. Shmuel Yosef Agnon (nacido en Austria-Hungría y residente en Israel) y Nelly Sachs (nacida en Alemania y residente en Suecia).
  67. Miguel Ángel Asturias (Guatemala).
  68. Yasunari Kawabata (Japón).
  69. Samuel Beckett (Irlanda).
  70. Aleksandr Isayevich Solzhenitsyn (Unión Soviética).
  71. Pablo Neruda (Chile).
  72. Heinrich Böll (Alemania).
  73. Patrick White (nacido en el Reino Unido, residente en Australia).
  74. Eyvind Johnson (Suecia) y Harry Martinson (Suecia).
  75. Eugenio Montale (Italia).
  76. Saul Bellow (Nacido en Canadá, residente en Estados Unidos).
  77. Vicente Aleixandre (España).
  78. Isaac Bashevis Singer (nacido en Rusia, residente en Estados Unidos).
  79. Odysseas Elytis (Grecia).
  80. Czesław Miłosz (nacido en Polonia, residente en Estados Unidos).
  81. Elias Canetti (Bulgaria).
  82. Gabriel García Márquez (Colombia).
  83. William Golding (Reino Unido).
  84. Jaroslav Seifert (nacido en Austria-Hungría, residente en Checoslovaquia).
  85. Claude Simon (Francia).
  86. Wole Soyinka (Nigeria).
  87. Joseph Brodsky (nacido en la Unión Soviética, residente en Estados Unidos).
  88. Naguib Mahfouz (Egipto).
  89. Camilo José Cela (España).
  90. Octavio Paz (México).
  91. Nadine Gordimer (Sudáfrica).
  92. Derek Walcott (Santa Lucía).
  93. Toni Morrison (Estados Unidos).
  94. Kenzaburō Ōe (Japón).
  95. Seamus Heaney (Irlanda).
  96. Wisława Szymborska (Polonia).
  97. Dario Fo (Italia).
  98. José Saramago (Portugal).
  99. Günter Grass (Alemania).
  100. Gao Xingjian (nacido en China, residente en Francia).
  101. V. S. Naipaul (nacido en Trinidad y Tobago, residente en el Reino Unido).
  102. Imre Kertész (Hungría).
  103. J. M. Coetzee (Sudáfrica).
  104. Elfriede Jelinek (Austria).
  105. Harold Pinter (Reino Unido).
  106. Orhan Pamuk (Turquía).
  107. Doris Lessing (Reino Unido).
  108. Jean-Marie Gustave Le Clézio (Francia).
  109. Herta Müller (Alemania).
  110. Mario Vargas Llosa (Perú).
  111. Tomas Tranströmer (Suecia).
  112. Mo Yan (China).
  113. Alice Munro (Canadá).
  114. Patrick Modiano (Francia).
  115. Svetlana Aleixievich (Bielorrusia).
  116. Bob Dylan (Estados Unidos).

Punto de vista

La Historia demuestra que la democracia representativa es, con mucha diferencia, el mejor modelo de organización y funcionamiento del Estado. Pero es también el más vulnerable: en primer lugar porque garantiza a sus enemigos –que son tanto los corruptos como los demagogos– los mismos derechos y libertades que a sus adeptos; y en segundo lugar porque los partidos políticos, salvo en ocasiones excepcionales, actúan como sectas que con mejor o peor histrionismo anteponen sus intereses grupales –o sea, los de sus caudillos– a los de la nación. ¿Por qué nos asombra lo que estamos viendo hoy en el “ruedo ibérico”, que diría Valle-Inclán?

Viruta

Cuando Pablo Iglesias era jacobino, decía que la guillotina es un instrumento de y para la democracia. Cuando devino bolchevique, habló de tomar el cielo por asalto y suprimir la prensa privada. Después, ya de chavista, dijo que las expropiaciones son democráticas y que “Cuba es una democracia ejemplar”. Desde hace unos días es socialdemócrata y adora a Zapatero. Estoy esperando que llegue a democristiano o Testigo de Jehová para sentirme menos intranquilo. Perdónenme, pero es que para los exiliados cubanos, y yo soy uno de ellos, la suspicacia es como una mosca cojonera.

Diarios de Marina Tsvietáieva

Difícilmente se hallará un lector de poesía, que se precie de serlo, que a estas alturas ignore quiTsvietáieva Diarios libroén fue Marina Tsvietáieva. Su nombre está en la lista de los grandes poetas del siglo XX. Y, desgraciadamente, también en la interminable nómina de quienes sufrieron las consecuencias de los delirios políticos de esa tempestuosa centuria. Uno de éstos –el comunista, causante del holocausto rojo– la llevó al exilio y al suicidio. La editorial Acantilado publicó el año pasado, y aún se encuentran ejemplares en librerías, DIARIOS DE LA REVOLUCIÓN DE 1917 (fragmentos), de Marina Tsvietáieva. Traducción de Selma Ancira. 223 pp.

“Visión de Max friendo cebolla en un escaloncito de la torre, con Taine en las rodillas. Y mientras la cebolla se fríe, el repaso en voz alta, a S. y a mí, del mañana y el pasado mañana de Rusia.

–Y ahora, Seriozha, pasará esto y esto…

Y, con encanto, casi con alegría, como un mago bueno a los niños, imagen tras imagen –toda la revolución rusa con cinco años de adelanto: el terror, la guerra civil, los fusilamientos, los puestos fronterizos, la Vendée, la crueldad, la pérdida de identidad, los espíritus desencadenados de los elementos, la sangre, la sangre, la sangre…” [M. Tsvietáieva, DIARIOS DE LA REVOLUCIÓN DE 1917.]