VENEZUELA: Un autogolpe de ida y vuelta

El Supremo rectifica y renuncia a atribuirse poderes del Parlamento

Gina Montaner

(EL MUNDO, España, 2/4/2017) Evidente que la situación en Venezuela es muy cambiante y los acontecimientos de las últimas horas ponen de manifiesto las fisuras en el seno del gobierno de Nicolás Maduro.

El pasado miércoles la noticia era un autogolpe fulminante del Poder Judicial sobre el Poder Legislativo, con dos sentencias polémicas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que le arrebataban las competencias a la Asamblea Nacional y le otorgaba facultades supraconstitucionales a Maduro. O sea, le pisaban el tubo de oxígeno a los restos de una democracia desguazada.

Sin embargo, después de romper un hilo constitucional que provocó denuncias internacionales y protestas de la oposición en Venezuela, inesperadamente este sábado el TSJ en su página web anunció que se revertían las decisiones que habían atentado contra una Asamblea Nacional cuyo control mayoritario está en manos de la oposición. Veinticuatro horas antes la fiscal general Luis Ortega Díaz había denunciado que las sentencias representaban una clara violación al orden Constitucional. Esa misma noche el propio Maduro convocó una reunión del Consejo de Defensa de la Nación para revisar los contenidos de las polémicas sentencias.

Para desentrañar este comportamiento bipolar del chavismo hay que juntar las piezas de un rompecabezas que apunta a divisiones en el núcleo duro del gobierno. Justo cuando el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) se acababa de reunir en un pleno extraordinario para discutir la grave crisis institucional y humanitaria que atraviesa Venezuela, el ardid en Caracas de un autogolpe no hizo más que consolidar el clamor internacional y debilitar los argumentos de los aliados de la revolución bolivariana. No tenia sentido hablar de intenciones de una “intervención militar” liderada por Estados Unidos cuando el propio gobierno de Maduro orquestaba un golpe de mando para solidificar una dictadura al estilo totalitario de Cuba.

¿Le convenía a Maduro desenmascararse como el victimario del pueblo venezolano y no como la víctima de una “injerencia” imperialista? Parece que el sucesor de Hugo Chávez no estaba por la labor de unas medidas que, según ha publicado ‘El Nacional de Caracas’, fueron tramadas por el ala más extremista del chavismo, con Diosdado Cabello y Tareck Al Aissami a la cabeza. Aparentemente el presidente estaba más inclinado a enviar un “mensaje duro y contundente” al Parlamento, pero no al extremo de estrangularlo.

Lo cierto es que Cabello, primer vicepresidente del Partido Unidos de Venezuela (PSUV), no perdió tiempo en aplaudir la decisión del TSJ y en su programa semanal ‘Con el mazo dando’ dijo que los representantes de la oposición debían someterse a las nuevas sentencias del máximo tribunal.

En este juego de poderes donde unos y otros mueven hilos, merece la pena resaltar lo que dijo Maduro en la clausura de un evento poco después de las declaraciones de la fiscal general: “No sabía nada del pronunciamiento que iba a hacer la fiscal como no sabía nada de la sentencia n° 156 que emitió la Sala Constitucional”. Lejos de un lenguaje confrontacional, se mostró como alguien ajeno a los insólitos acontecimientos y preocupado por señalar que en Venezuela no hay una dictadura de facto. Poco después escenificó el desmontaje de un autogolpe de ida y vuelta.

Es en este tira y afloja dentro del chavismo donde podría producirse una ruptura que profundice aún más las grietas entre las distintas facciones, sin perder de vista hacia dónde pudieran apuntar las lealtades e intereses de las fuerzas armadas y la policía política que ejercen la represión. Por lo pronto, queda por ver si la fiscal general tomará medidas contra los magistrados que produjeron las controvertidas sentencias. La única manera de que este extraño episodio termine correctamente es si Luisa Ortega Díaz los acusa ante los tribunales por vulnerar el orden democrático. Sólo así Venezuela no caerá en una dictadura definitiva.

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