Punto de vista

Hace unos días, el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke sumió en el desasosiego al Parlamento Europeo con la siguiente reflexión: “¿Sabe usted qué puesto ocupaban las mujeres en las Olimpiadas griegas? La primera mujer, ya se lo digo yo, ocupó el puesto 800. ¿Sabe usted cuántas mujeres hay entre los primeros cien jugadores de ajedrez? Se lo diré: ninguna. Por supuesto que las mujeres deben ganar menos que los hombres porque son más débiles, más pequeñas, menos inteligentes”. Al recibir el impacto de tan documentada gilipollez, me vinieron a la mente los nombres de dos paisanas del señor diputado: Maria Skłodowska-Curie, Premio Nobel de Química en 1911, y Wisława Szymborska, Premio Nobel de Literatura en 1996.

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