Punto de vista

De un tiempo a esta parte, el panorama político mundial nos induce a suponer que los estadistas son una especie extinguida. Muchedumbres hartas de políticos mediocres y frecuentemente corruptos son seducidas por el primer encantador que aparezca tocando la flauta. En épocas de decadencia, los logreros pasan por mesías. Que un demagogo vociferante y procaz como Donald Trump haya ganado la presidencia de Estados Unidos da fe de ello. Me imagino que Poe, si viviera, diría que a sus paisanos les tocó elegir entre el pozo y el péndulo.

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