Se acordó la paz en Colombia, ¿y también el olvido?

DE ACUERDO CON EL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA, ENTRE 1958 Y 2013 HAN MUERTO 220 MIL PERSONAS A CAUSA DEL CONFLICTO ARMADO COLOMBIANO
Jorge Orozco
(EL PAÍS, España, 27/9/2016)  El conflicto armado colombiano dejó al menos 220.000 personas asesinadas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y 2012, según el informe presentado este miércoles por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) .
Estas son algunas de las cifras reveladas por el documento “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad”, un trabajo encomendado a este centro por la Ley 975 de 2005 (de Justicia y Paz) que es similar al de una comisión de la verdad, pero durante una confrontación todavía activa.
Así lo destacó el director del CNMH, Gonzalo Sánchez, en una rueda de prensa previa a la entrega del informe al presidente Juan Manuel Santos, en la que señaló que lo más difícil fue darle legitimidad al estudio cuando incluso las víctimas estaban silenciadas.
La directora del informe, Martha Nubia Bello, advirtió por su parte que las cifras que presenta el documento “muestran la dimensión del conflicto pero no pueden dar cuenta de lo que pasó porque los actores armados acudieron a estrategias para la invisibilización” de los hechos.
Según estos datos, de los 220.000 asesinatos documentados, 177.307 fueron perpetrados contra la población civil, es decir, el 82%, y unas 40.787 víctimas mortales corresponden a las partes combatientes.
De los 16.340 asesinatos selectivos registrados por el CNMH entre 1981 y 2012, los paramilitares fueron responsables del 38,4 % de los casos, a los grupos armados no identificados se le atribuyó el 27,7 %, a las guerrillas el 16,8 %, a la Fuerza Pública el 10,1 %, a desconocidos el 6,5 % y a la alianza entre la ultraderecha armada y a los cuerpos de seguridad del Estado el 0,4 %.
Todavía siguen desaparecidas en Colombia 25.007 personas desde 1985, según informan sus allegados, mientras que entre 1970 y 2010, un total de 27.023 personas han sufrido el drama del secuestro, perpetrado por las guerrillas en un 90,6 % de los casos.
El desplazamiento forzado ha sido un flagelo para 5.712.506 personas entre 1985 y 2012, aunque este delito se ha cometido con más frecuencia en los últimos 16 años, puesto que en este periodo se registraron 4.74.046 casos.
De las 1.982 masacres cometidas entre 1980 y 2012, el CNMH atribuyó a los grupos paramilitares 1.166 casos, que representan un 58,9 %, seguidos por las guerrillas con 343 (17,3 %) , y por la Fuerza Pública con 158 (7,9 %) . La violencia sexual en el marco del conflicto entre 1985 y 2012 ha dejado 1.754 víctimas, mientras que las explosiones de minas antipersonal han afectado a 10.189 personas.
Por otro lado, el CNMH reporta en su estudio unas 716 acciones bélicas que han dejado 1.344 víctimas, cometidas en un 53 % por las guerrillas, en un 22,5 % por combates entre insurgentes y fuerza pública, en un 16,8 % por enfrentamientos de guerrillas y paramilitares y en un 5,2 % por la Fuerza Pública.
Asimismo, entre 1988 y 2012 el informe reporta 95 atentados que han perjudicado a 1.566 personas, y que fueron cometidos en un 82 % de los casos por los grupos guerrilleros, en un 16,8 % por bandas armadas no identificadas y por paramilitares en un 2,6 %. Unos 6.421 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados por distintos grupos armados en medio siglo de conflicto, de los cuales 5.156 entre 1999 y 2012.
Los académicos encargados del informe esperan que esta compilación sirva para que los actores armados de todo tipo que han generado la violencia reconozcan su culpa y para que la sociedad civil colombiana acepte que el conflicto colombiano no es un fenómeno propio de la ruralidad sino que sus lógicas han permeado hasta las más altas esferas del poder.
Para Esther Polo representante de las víctimas quienes han puesto la sangre en el conflicto son los campesinos del país “y nos ha tocado levantarnos de las cenizas para dar cuenta de estos hechos que nos ha dejado esta guerra. El centro de Memoria nos ha dado la posibilidad de contar nuestra versión de los hechos”.
La representante de las víctimas sostuvo que en el cotidiano de Colombia la guerra se ha convertido en algo natural, “pero el país debe entender que esta guerra no es normal es absurda y dañina. Con ese trabajo rescatamos la esperanza de decirle al Estado y a Colombia que a pesar de nuestras muertas y nuestros muertos estamos aquí, resistiendo”.
El informe del conflicto armado
La propuesta investigativa y narrativa con la que se visibilizarán las voces de las víctimas en la construcción es un relato nacional sobre la historia del conflicto. En seis capítulos se recogen las experiencias más sobresalientes, luego de seis años de investigación en distintas regiones del país y la publicación de 20 informes sobre casos específicos.
El recorrido realizado por los seis capítulos que comprende el informe, da cuenta del horror, el dolor, la guerra y las luchas de las víctimas en todo el territorio nacional.
El primer capítulo trata sobre la magnitud del conflicto y da cuenta de lo que ha pasado en el país, destacando a quiénes son los actores en disputa, cuáles han sido sus prácticas de guerra y los móviles de su accionar, todo esto sin dejar de lado el cómo se ha visto afectada la población. En pocas palabras, es el resumen de las cifras del horror del conflicto nacional.
Un texto explicativo sobre el devenir de la guerra es el tema central del segundo capítulo que amplia el contexto de la interpretación de los caminos que ha recorrido la guerra para mantenerse a lo largo del tiempo.
La propuesta a un análisis entre guerra y justicia es el objetivo del tercer capítulo, en el que haciendo una lectura sobre la existencia en Colombia de un aparato judicial, que ha sido permeado y rebasado por la guerra al punto de llegar a ser en algunos casos cómplice y partícipe, también se ha visto fuertemente impactado.
El cuarto habla de los daños e impactos de la guerra sobre la población, las formas de expresión de la violencia y analiza las afectaciones producidas en distintos grupos poblacionales luego de haber recolectado algunos testimonios.
El quinto capítulo da cuenta de las iniciativas de la paz y el rescate de lo que el Centro ha llamado “las memorias”, en un recorrido por los casos documentados en regiones rastreando qué y cómo recuerdan las victimas lo sucedido. El último capítulo recoge las recomendaciones del Centro para la superación de la guerra y la construcción de la paz.
(El informe se encontrará en distintos formatos como exposición fotográfica, crónicas radiales, aplicación para iPhone, Android y tabletas, multimedia, libro y audio libro; lo anterior con traducción a cuatro lenguas indígenas, al palenque y al inglés.)
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