Etcétera

George Orwell dice en su ensayo sobre Dickens: “La mayoría de los revolucionarios son conservadores en potencia, pues creen que todo puede solucionarse cambiando la forma de la sociedad, y una vez realizado ese cambio, como ocurre a veces, no les parece necesario ninguno más.” ¡He aquí una verdad fatídica expuesta con aplomo! La primera víctima de los revolucionarios victoriosos es la dialéctica. Los bolcheviques decretaron la Gloria Eterna para su régimen. Hitler mostró un destello de modestia al prescribir para el suyo un milenio de vida. Por ejemplo.

Anuncios