Lezama

El pasado día 9 se cumplieron 40 años de la muerte de José Lezama Lima. Para recordar al maestro, reproduzco una respuesta mía en la entrevista que Luis Manuel García Méndez me hizo en septiembre de 2011 para el periódico digital CUBAENCUENTRO.

“MDM: Conocí a Lezama en la década de los 50, en una emisora de radio situada en los bajos del Centro Gallego [La Habana], de la que él era asesor jurídico o algo así. Fue Branly quien me lo presentó. Pero mi amistad con el Gordo empezó cuando, al comienzo de la revolución, me invitó a su casa para explicarme, a propósito de unos comentarios inicuos que le propinamos Baragaño, Heberto Padilla y yo, que él tuvo un puesto en Bellas Artes en tiempos de Batista pero que nunca fue batistiano. Me convenció y le tomé afecto. Me sentí culpable ante los temores y la humildad de aquel hombre excepcional, obeso, asmático, pobre y que me doblaba la edad. Me reprocho muchas de las cosas que he hecho y una de ellas es haber atacado a Lezama, aunque si no hubiese sido por esa estupidez quizás no habría existido la amistad que hubo entre él y yo, una amistad que se estrechó cuando trabajamos juntos en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias. Recuerdo que en esa época raro era el mes en que yo no le prestara dinero o me lo prestara él a mí para llegar al siguiente sueldo. Lezama estaba tan seguro de su valía intelectual, que jugaba con la posibilidad de que en algún momento tocara a su puerta “el viejito de Suecia”, y pienso que el hecho de estar convencido de la importancia de su obra lo salvó de la arrogancia y la inmodestia, unos excesos que no necesitaba. La lezamamanía, que él conoció cuando esa moda alboreaba, debe de haber sido para él una satisfactoria compensación por el Nobel que, como Borges, se quedó esperando.”

Lezama, yo, otros

[Foto: De izquierda a derecha: Manuel Díaz Martínez, Roberto Branly, César López, José Lezama Lima, Armando Álvarez Bravo, Fayad Jamís y Onelio Jorge Cardoso. La Habana, 1966, año en que se publicó PARADISO.]

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