Un poeta olvidado

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Yo tenía veinte años cuando se tomó esta foto, en la qu estoy en compañía de Sanjurjo y la poetisa cubana Ana Núñez Machín en la presentaci del primer poemario de ella. La Habana, 1956.

 

El pasado mes de abril se cumplieron 105 años del nacimiento de José Manuel Sanjurjo, un poeta injustamente olvidado. Nació en 1911 en el pueblo gallego de Villa de Arés (La Coruña). Los padres lo llevaron a La Habana con sólo 3 años y allí vivió, vendiendo víveres, haciendo radio, escribiendo artículos para los periódicos y componiendo poemas, hasta su muerte, ocurrida en 1973. En tiempos de la Segunda República fue funcionario del Departamento de Cultura de la Embajada de España. En los años 50 lo conocí en una de las tertulias que hacía en su casa de Centro Habana, en la cual radicaba la Institución Naciona de Escritores, Poetas y Amigos del Arte –la INEPAA–, fundada por él, a la que pertenecí y que dejó de existir en los convulsos días que precedieron a la caída del dictador Fulgencio Batista. Fue amigo de Pablo de Rokha y Alfonso Camín y ganó importantes premios internacionales de poesía y teatro. Recuerdo a Pepe Sanjurjo y a su mujer, la poetisa mexicana María del Refugio Segón, con gratitud y nostalgia. No he conocido a nadie que amara la poesía con tanto entusiasmo y erudición como ellos.

Obra poética de Sanjurjo:ROMANCERO DEL ALBA (1942), SANGRE ENAMORADA  (1946), GUATEQUE A ALFONSO CAMÍN EN DÉCIMAS DE BATEY (1953), TIEMPO AFUERA DEL AIRE (1959), SONETOS DEL MOMENTO DE LA ROSA (1960) y CANTO DE ETERNIDAD Y GUERRA (1961).

CANTO EN TI…

Yo canto en ti la antigüedad del heno
y la fábula bíblica del lino,
la nube desgarrada por el trueno
y el árbol que da sombra en el camino.

Por tu dolor de rostro nazareno,
yo canto en ti la rueca y el molino,
los arroyos dormidos en su seno
y la virtud sacramental del vino.

Yo canto en ti la navidad del horno
y la presencia eterna del retorno
del alba por colmenas y ventanas.

Yo canto en ti los cielos estrellados,
la alegría del sol en las campanas
y la gloriosa paz de los sembrados.

COMPAÑERA DE SUEÑOS Y DE LUCHAS

Compañera de sueños y de luchas,
resplandeciente espiga de mi grito,
parece que me escucha el infinito
cuando canto al amor y tú me escuchas.

Te debo este aire de alegría y muchas
cosas que tengo cuando resucito
de esta muerte recóndita que habito,
compañera de sueños y de luchas.

Tú vienes de las piedras milenarias,
de la ternura del maíz dorado,
del agua larga de los largos ríos.

Escóndeme en tus manos necesarias
y nunca se dirá que me ha mirado
la muerte con sus viejos ojos fríos.

JOSÉ SANJURJO

Cuando Pepe falleció, lo despedí con este poema:

MUERTE DEL POETA JOSÉ SANJURJO

 Mi amigo murió por la mañana.

Dijo tan sólo: tengo sueño, mucho sueño,

y se hundió en la blancura de las sábanas

con los párpados cerrados y los brazos muy abiertos.

La luz de mayo, que es tan clara,

palidecía sobre su cuerpo.

La Muerte cerró sin prisa la ventana

y se fue en puntillas, pidiéndonos silencio.

MDM

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