El último libro de Luis Antonio de Villena

L A Villena libroManuel Díaz Martínez

La primera vez que estuve en Madrid, hace una tira de años, un editor español amigo mío me invitó a una especie de club cultural donde, bebiéndonos unas cervezas, escucharíamos la conferencia que allí iba a ofrecer un poeta que mi acompañante admiraba y cuya obra yo aún no conocía. El poeta era un joven pelirrojo, atildado y desenvuelto que fue muy aplaudido. Lo veía por primera vez, pero su nombre ya me sonaba en mi distante Habana, ciudad que siempre ha sido un una caja de resonancia. ¿Quién podía imaginar entonces que, andando el tiempo, aquel poeta y yo nos sentaríamos, codo con codo, para presentar un libro suyo en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria?

Luis Antonio de Villena, además de poeta de extenso recorrido y justamente muy bien valorado –soy un agradecido lector de su poesía–, es dueño de una prosa incisiva, ágil y diestra, situada en la línea de un Ramón Gómez de la Serna o un Francisco Umbral. Y se da el caso en su escritura que prosa y poesía –o sea, reflexión e intuición, cogitación y sensorialidad– crean una fértil sinergia que singulariza su estilo –incluso cuando hace crítica o periodismo– y potencia la expresión de sus preocupaciones y obsesiones, de sus fobias y filias, que no son pocas ni banales, y se aviene con su modo de pensar, que es libérrimo y arisco, como es conveniente que sea el de los artistas. Y artista es Villena, fundamentalmente.

El libro que he venido a recomendarles, IMÁGENES EN FUGA DE ESPLENDOR Y TRISTEZA, publicado en la Colección Visor de Poesía, pone de relieve tres características dominantes de este autor: su franqueza desprejuiciada, su criticismo ilustrado y su filiación a una estética y una ética que hicieron época en la cultura española del siglo XX como reacción emancipadora ante el acartonamiento y el oscurantismo impuestos por la dictadura franquista. Por supuesto, me estoy refiriendo a la memorable Movida Madrileña, la cual, más que un movimiento político, fue la erupción de un estado de ánimo de la sociedad española, sobre todo del estamento más joven y despierto de la misma; un estado de ánimo que venía dando señales de vida en plena dictadura y era parte de la resistencia popular a la misma, y que estalló y se expandió inconteniblemente al mismo tiempo que se iniciaba la Transición, esa modélica demolición controlada del franquismo.

De la literatura de la Movida, hecha por una hornada de audaces creadores que en su mayoría han quedado en la neblina de los años, han sobrevivido pocos. De éstos, veo dos que fueron acentuando su presencia, y lo lograron renovándose al paso del tiempo, pero sin traicionar el espíritu inconforme, desafiante, iconoclasta y humanista de aquella suerte de Renacimiento del siglo XX que acompañó a la Transición por el flanco cultural: uno de ellos es Leopoldo María Panero, quien compartió los últimos años de su vida con nosotros en esta ciudad, y el otro es Luis Antonio de Villena, quien hoy nos honra con su presencia.

¿Y qué es esto que ahora nos trae Villena? ¿Qué es este libro singular e intenso, inteligente y provocativo, tierno y áspero, humano hasta la piedad, que puede leerse página tras página o a saltos –como un diario o prontuario de realidades vividas o leídas–, y que no dejará indiferente a ninguna sensibilidad que lo visite? Para mí, que sólo soy un lector de los muchos que debería tener, es, sobre todo, una experiencia. Una experiencia de honestidad y literatura, similar a la que recibí de joven en las páginas del Marqués de Sade o en las de mi compatriota Virgilio Piñera, quien por dar semejante lección recibió el castigo de la hipocresía política en mi país.

Resumiendo, para mí IMÁGENES EN FUGA DE ESPLENDOR Y TRISTEZA es un poliédrico canto a la belleza y, por extensión, a la libertad. Es una insaciable, hirsuta, tumultuosa alabanza de la libertad, como fue, hasta sus últimas pavesas, aquella Movida que estremeció a Madrid y a media España y parió a Luis Antonio de Villena.

Termino confesándoles que cerré este libro al tiempo que me preguntaba: ¿cuánto de autorretrato, de espejo, habrá en estas páginas? Quizás la respuesta no sea necesaria. Cuenta Villena en la evocación que en este libro hace de Vicente Aleixandre que éste le dijo una vez: “¿Persigues la belleza? Persevera”.

[Presentación del más reciente libro de Luis Antonio de Villena, Imágenes en fuga de esplendor y tristeza, en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria 2016.]

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