Viruta

Mono lengua afuera

Por supuesto que estoy en contra del lenguaje sexista. Por eso he comenzado mi último relato de esta manera, acatando las normas dictadas por los/as lingüistas de la Junta de Andalucía: “Pepito era un niño despabilado y su hermana era una niña despabilada. [La carcundia sexista prefiere decir: Pepito y su hermana eran niños despabilados.] Tan pequeño/a como eran y ya sabían que a las gaviotas y gaviotos les encantan las sardinas y sardinos. Eso sí, seguían teniéndoles miedo a los/as fantasmas…” Yo, como las/os feministas más avanzados/as, sé que la lengua es lo esencial. Estoy convencido de que, por ejemplo, las mujeres comenzarán a ganar lo mismo que los hombres por hacer el mismo trabajo cuando de una puñetera vez se use la lengua igualmente para ambos sexos.

Anuncios