Presentación de un libro de Antonio Arroyo Silva

Queridos amigos:

Esta tarde tengo una tarea sumamente grata: voy a compartir con ustedes algunas reflexiones que me ha suscitado la lectura de un libro notable, MIS ÍNTIMAS ENEMISTADES, publicado por Nueva Asociación Canaria para la Edición (NACE). La tarea me resulta dos veces grata porque el autor, Antonio Arroyo Silva, es uno de los amigos que más aprecio, intelectual y personalmente, de los muchos que por fortuna tengo en esta isla.

Este libro, como suele decirse, me ha “llegado”, me ha “tocado”. Gran parte de los poemas que lo integran están entre los mejores que he leído últimamente, y yo no ceso de leer buenos poetas.

Tratándose de poesía, siempre me ha resultado más fácil identificar las razones por las cuales un texto se me cae de las manos que aquéllas por las cuales otro me seduce. Supongo que esto me sucede –y seguramente no sólo me sucede a mí– porque anda por medio la emoción estética, y ésta, como el flechazo de Cupido, suele ser enigmática y determinante. En el prólogo que hizo para el libro de Antonio Arroyo Silva, la escritora canaria Cecilia Domínguez Luis inserta una cita de Gao Xingjian en la que este Premio Nobel chino dice que “A la literatura le basta con suscitar en el hombre algún sentimiento, alguna emoción, alguna certeza. Si lo induce a la reflexión, se convierte en necesaria”. Las palabras de Xingjian me eximen de explicar por qué el poemario que nos ocupa se me ha hecho “necesario”.

DE ÍNTIMAS ENEMISTADES es lo que llamo un libro mayor. Uno de ésos con posibilidad de abrirse un sitio destacado en la escala valorativa de una época. O de una literatura. Su autor es ya un nombre insoslayable en el actual momento de la poesía en Canarias. Buen momento, por cierto, en el que se advierte una fuerte voluntad renovadora.

Conozco parcialmente la obra poética anterior de Antonio Arroyo Silva, recogida en los nueve libros que aparecen en su bibliografía, pero si esa obra no hubiese sido suficiente para legitimar el sitio destacado que este autor ocupa en la poesía canaria contemporánea, DE ÍNTIMAS ENEMISTADES se encargaría de hacerlo inmediatamente.

No es Antonio Arroyo Silva un autor para ser leído a pie de calle o en un momento libre antes de cenar. No es fácil. No es complaciente. En la intrincada ciudadela de cogitaciones, intuiciones y fabulaciones que es su poética no hay, para decirlo de manera gráfica, jardines para pasear al perro y fumar sin molestar a nadie. Es un poeta ilustrado que hace uso de su cultura. De ahí la versatilidad de su poesía, versatilidad que es síntoma de sus múltiples intereses espirituales y de una avidez intelectual que lleva su verso de la gravedad al humor, del lirismo a la ironía, de la oscuridad a la transparencia.

Quien no lo haya leído podría pensar, por lo que acabo de decir, que estamos en presencia de un intelectualista cerebral y frío. Y nada más lejos de la realidad. Culteranismo hay en parte de sus textos –que no son precisamente los que más me atraen–; pero, en los que considero sus momentos más afortunados, Antonio Arroyo Silva ha llevado a su escritura, eficazmente y con voz propia, la angustia existencial del humanista que es. Muestra de ello es este poema del libro al que hoy he dedicado mis comentarios de lector:

Hasta donde llega la soledad
de un periódico abierto, sin letras; ante
una cara sin rostro que no espera por nadie.

Y en un fondo pintado, mientras ni el silencio
florece en la enramada, la ausencia de los pájaros
pone cruces en un labio. Y la tristeza
¿dónde está con su abrigo gris de cretona,
con su lágrima en el botón de su camisa?
¿Dónde está si no ocupa la nada alrededor
del poso de café ni el frío tintineo
del cubierto al mover la noche de este insomnio?

Las Palmas de Gran Canaria, Abril de 2016.

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