Punto de vista

Para que Cuba transite de la dictadura a la democracia es imprescindible que las fuerzas sociales y políticas, internas y externas, implicadas en ello comprendan que dicho tránsito sería de una dictadura –la comunista de los Castro– a otra –la fascista del capitalismo de Estado– si no descansa en el respeto absoluto de las libertades consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin libertades individuales, las supuestamente colectivas son una ficción. Una mascarada que suele desembocar en ordalías. A mi edad, es harto difícil que confíe en las palabras de un político –Martí decía, y yo repito, que, en política, la verdad es lo que no se ve–. Para creer en las de Obama relativas a Cuba necesito ver que el presidente norteamericano deje de hacer concesiones a la dictadura castrista mientras ésta continúa difamando, golpeando y encarcelando a sus opositores, entre los cuales destacan las Damas de Blanco.

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