Cuentecitos cubanos

Un cubano que hacía senderismo por un paraje selvático es súbitamente acosado por un grupo de caníbales y, aterrado, echa a correr. Los caníbales le caen detrás. Tras una frenética persecución, el cubano, exhausto, se detiene y pide a los caníbales que le respondan unas preguntas antes de comérselo. Éstos vacilan un momento, pero, como eran antropófagos corteses, aceptan.
-¿Ustedes tienen Partido Comunista de Cuba? -les pregunta el resignado cubano.
-Nooo -responden a coro los caníbales.
-¿Y tienen Comités de Defensa de la Revolución?
-Nooo.
-¿Y tienen Instituto Cubano de la Reforma Agraria?
-Nooo.
-¿Y tienen Central de Trabajadores de Cuba?
-Nooo.
-¿Y tienen Asamblea Nacional del Poder Popular?
-Nooo.
-¿Y entonces por qué tienen tanta hambre?
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Pepito jugaba en el campo con unos amiguitos. De pronto los niños ven que un hombre se despeña por un barranco y van en su ayuda. El hombre, incorporándose trabajosamente, les dice:
-Compañeritos, yo soy el comandante Fidel Castro. Ustedes me han salvado la vida y quiero demostrarles mi agradecimiento concediéndoles lo que me pidan. ¿Qué quieres tú? -le preguntó a uno de los chiquillos.
-Yo quiero una bicicleta nueva, comandante –dijo el niño con entusiasmo.
-¿Y tú? -le preguntó a otro.
-Yo, un mes de vacaciones en la playa de Varadero con mis papás y mis hermanitos.
-Y tú -dirigiéndose a Pepito-, ¿qué quieres?
-Nada, comandante.
-Pide, hijo, pide lo quieras. ¿Cómo no vas a querer algo?
-Bueno, está bien. Lo que quiero es un entierro con banda de música.
-¡Cómo un entierro! ¿A qué viene eso, si eres un niño todavía?
-Es que cuando yo le diga a mi padre que le salvé la vida a usted me va a matar.
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