Inauguran monumento a Blas de Lezo en Madrid

Blas de Lezo estatuaVivo hace años en la calle Blas de Lezo, de Las Palmas de Gran Canaria, y casi siempre que he tomado un taxi para regresar a casa le he preguntado al taxista, luego de darle mi dirección, si sabía quién era ese personaje. Salvo uno, que me supo responder con bastantes datos, los otros sólo sabían que Blas de Lezo es una calle de La Isleta. Ayer, el rey Juan Carlos I de España inauguró en la Plaza de Colón, en el corazón de Madrid, un monumento (estatua en bronce, obra del escultor Salvador Amaya) para honrar a ese marino y militar vasco del siglo XVIII, cuya vida parece más la de un héroe imaginado por Walter Scott o Emilio Salgari que la de un ser de carne y hueso. La hazaña que fija en la Historia a este hombre como un admirable estratega, además de como un guerrero indomable, fue la de derrotar, defendiendo Cartagena de Indias con una escasa guarnición y una docena de buques -de los cuales sólo seis eran de combate-, a la imponente armada inglesa (180 navíos, 3.000 cañones y 23.600 soldados) que intentó apoderarse de la ciudad en 1741. Con esta casi inconcebible victoria, Blas de Lezo -cojo, manco y tuerto por heridas de guerra- impidió que el Imperio Británico sustituyera a España en América. No fue ésa, pues, una batalla más, sino una que, aparte de su asombroso desenlace, marcó un hito en la Historia.
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