Fidel y Mussolini, como dos gotas de agua

Tania Díaz Castro, La Habana.

Tanía Díaz Castro(CUBANET, 11/6/2014) Si algo me convence del fracaso y el desbarajuste a rajatabla del régimen dictatorial de Fidel Castro son sus periodiquitos matutinos, donde los que escriben se afanan por no buscarse problemas con la nomenclatura fascistoide que les paga. Busquen la breve crónica que publicó Rolando Pérez Betancourt el día 2 de este mes en Granma, titulada “Mi hija descubre el fascismo” y verán que tengo razón.

Este colega septuagenario cuenta lo que hizo para que su hija conociera lo que es el fascismo: le dio a ver un viejo documental sobre Adolfo Hitler. Luego, vio a la niña en el desayuno, ¨…con la pasión del que descubre lo inimaginable…¨ -¡Qué bueno, colega, que su niña desayunó! Yo estoy rodeada de niños que se van a la escuela con las barrigas vacías. Usted lo sabe-.

Me gustaría sentarme un día con usted y contarle cómo mis tres hijos, niños también, descubrieron el fascismo en carne propia y a pocos pasos seguramente del lugar donde usted trabaja, a través de actos de repudio organizados por el régimen contra mi persona y en presencia de ellos, cuando me incorporé a la lucha de los Derechos Humanos de forma pacífica.

Por eso me quedé sin hijos, colega, escaparon, ya pajaritos adultos, pero dañados y asustados todavía, hacia la libertad, y yo me he quedado aquí, porque es mi decisión y porque estoy muy vieja ya para andar entre las nubes. Pero tenga por seguro de que su niña descubrirá, más temprano que tarde, que para conocer el fascismo, no tenía que ir a un viejo documental sobre Hitler. Lo tenía cerca, muy cerca. Sólo bastaba que alguien con valor le hubiera abierto los ojos. A todas luces, ese alguien no podía ser usted.

Pero comprendo al colega Pérez. Enredarse a explicarle a su hija en qué consiste el fascismo le hubiera ocasionado un infarto masivo de corazón. ¿Cómo decirle que Fidel Castro y Mussolini, su creador, son como dos gotas de agua? ¿Cómo describir el régimen del italiano: partido único, corporativismo estatal totalitario, economía controlada por el Estado, adoctrinamiento de las masas, maniobras represivas contra los opositores por medio del terror, una prisión política compuesta por miles de “plantados”, cientos de fusilamientos, ciega obediencia al líder máximo, quien manipula a su antojo a través de su “estado” los medios de comunicación, el sistema educativo, el tesoro nacional para sus intereses políticos, etcétera?

En pocas palabras, el fascismo es un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su líder, capaz de corromper las instituciones, producir daños irreparables al desarrollo económico y a las almas de los seres humanos.

¿Recuerda cuando su jefe máximo aseguró en 1969 que los cubanos tendríamos un nivel económico similar al de Suecia? Entonces su hija no había nacido. Los míos sí. Fueron víctimas de todos los fracasos que hemos vivido a lo largo de medio siglo, bajo un líder carismático y fascista, que su prensa nacional, por supuesto, se niega reconocer.

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