Centenario de Onelio Jorge Cardoso

Onelio Jorge Cardoso (1914-1986)

Onelio Jorge Cardoso (1914-1986)

Que se conmemore el centenario de alguien que conociste y trataste, y que hasta fue tu amigo de largas conversaciones mientras fumaban frente a dos tazas de café, no deja de impresionar. Ocurre que te sorprende la vertiginosa velocidad del tiempo, que lo cubre todo con una pátina de irrealidad.

Cuando me enteré de que hace unos días se cumplieron cien años del nacimiento de ese maestro del relato breve que fue Onelio Jorge Cardoso, me vi sentado con él, una tarde, en un salón de la Unión de Escritores, allá en La Habana. Yo le leía un cuento mío titulado “El caballo”. Era un caballo desbocado que le daba vueltas y vueltas a una casa, ahondando en torno a ella un foso que terminó por aislarla del mundo. Onelio me dijo que el cuento le gustaba, pero, ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos -un gesto muy suyo-, me aconsejó que no lo publicara o le cambiara el título. En Cuba, lo digo para quienes no lo sepan, a Fidel Castro lo llaman El Caballo.

Ese consejo no fue una broma. Onelio habló en serio. Tiempo atrás él había publicado uno de sus mejores cuentos, el titulado “Caballo”, que despertó la peligrosa suspicacia de los guardianes de la revolución y le acarreó disgustos. Fue, supongo, porque el caballo de su cuento, momificado y oculto durante años en la oscuridad de un varentierra, al final del relato se desmorona. Hoy podría tomarse como un cuento profético.

El anterior recuerdo me trajo otro de esa misma tarde. De una pared de aquel salón de la UNEAC colgaba un grabado de grandes dimensiones cuyo autor, Carmelo González, era un artista con mucho oficio y poco gusto. Creo recordar que en el grabado -una alegoría de la Cuba de los latifundios- unos campesinos muy feos trabajaban encorvados sobre la tierra bajo la vigilancia de Guardias Rurales con fusiles. Mientras conversábamos, Onelio le echó varias miradas al grabado, que lo teníamos enfrente, y de pronto me dijo: “La verdad es que los campesinos de Carmelo no merecían la Reforma Agraria”.

 Grupo de escritoresEl profesor Belic -sentado, al centro-, durante una de sus visitas a Cuba, fue agasajado con un almuerzo por el Secretariado de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de lo que quedó este recuerdo gráfico. Sentados, de izquierda a derecha, Onelio Jorge Cardoso, Ángel Augier, Belic, Félix Pita Rodríguez y Manuel Díaz Martínez. De pie: Nicolás Guillén, José Antonio Portuondo, Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar y Lisandro Otero. (Archivo de MDM.)

[Oldrich Belic (1920-2002). Eminente hispanista checo. Visitó Cuba en varias ocasiones. Fue un entusiasta estudioso y divulgador de la literatura cubana.]

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