Centenario de Gastón Baquero

Baquero fotoPues parece que Gastón Baquero nació en 1914. Digo esto porque en semblanzas publicadas en vida del poeta hay un baile de fechas en el que 1916, 1917 y 1918 aparecen como años de su natalicio. Para colmo, Baquero me dijo que querían hacerlo más viejo de lo que era porque él había nacido en 1919. Sea como sea, el caso es que el pasado día 4 se celebró el centenario de la llegada al mundo de este extraordinario poeta, ocurrida en Banes, pueblo situado en la costa norte de la región oriental de Cuba. Pueblo, por cierto, en el que también nació Fulgencio Batista, a quien los cubanos le debemos no sólo siete años de sangrienta dictadura sino, además, la aparición de Fidel Castro como salvapatria. Precisamente, la ascensión de Fidel Castro al poder fue lo que determinó que Baquero se exiliara a España y residiera en Madrid los últimos 38 años de su vida.

Conocí personalmente a Gastón Baquero en La Habana, antes de la revolución, cuando yo era un escritor en cierne y él era el jefe de redacción del Diario de la Marina, entonces el periódico más antiguo de América y el más importante de Cuba. Y volví a verlo en Madrid, en 1992, cuando ya yo también era un exiliado. Pocos días después de mi arribo a España compartí con él una lectura de poemas en la Residencia de Estudiantes, programada por el poeta gaditano José Ramón Ripoll, gran amigo de ambos. Ahí comenzó la  amistad entre Baquero y yo. La conversación más larga, reposada y divertida -me contó con humor anécdotas de Lezama- la sostuvimos, poco antes de su muerte, en la cafetería de un asilo de ancianos en Alcobendas, cerca de Madrid, donde lo cuidaban con esmero, y tanto, que le habían acondicionado una habitación para que tuviera sus libros y escribiera. Hoy ese asilo lleva su nombre. Desde allí me mandó estas cartas. En la primera responde a la invitación que le hice para que colaborara en la revista Espejo de Paciencia, que yo dirigía, editada por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; en la segunda me da el pésame por la muerte de mi mujer.

Baquero carta 1Querido amigo:
Espero mandarte lo antes posible una colaboración para la revista.
Quiero mandarte algo inédito y de interés.
Gracias por tu invitación.
Te deseo éxitos en tu trabajo. Cuenta conmigo en lo posible.
Un abrazo de tu lector y amigo.
Gastón.

Baquero carta 2Querido amigo: te llega un poco tarde mi pésame por tu pérdida. Sé por amigos comunes lo que Ofelia representó y fue para ti.
No hay nada más que decir: el silencio desconcertante y [palabra ilegible] ante la muerte, es lo que nos queda.
Un abrazo de tu amigo, que de veras se une a ti en esta hora.
Gastón

Anuncios