La “Sputnik” que sacó de quicio a Fidel Castro

Tania Díaz Castro, La Habana.

2013-05-27(CUBANET, 4/2/2014) La última revista soviética Sputnik que circuló en Cuba, correspondiente al mes de noviembre de 1988, fue la que sacó de quicio a Fidel Castro. En ella, un extenso artículo de Yelizaveta Dabrina narra los pormenores de los últimos años de Vladimir Ilich Lenin durante su enfermedad, el testamento donde expuso las razones para que José Stalin cesara en su cargo de Secretario General del Comité Central y en el que prácticamente se demuestra que una disputa entre Stalin y la esposa de Lenin pudo haber apresurado la muerte del líder bolchevique. La revista Sputnik, cuyo nombre proviene del satélite que los soviéticos pusieron en órbita en 1957, sólo pudo sobrevivir durante 24 años, ya que en 1991 fue clausurada definitivamente tras el colapso de la URSS. Se le consideraba la contraparte de la famosa Reader’s Digest, de Estados Unidos, y aunque se editaba en siete idiomas, era importada por muy pocos países, principalmente por la mala calidad de sus textos y sus pésimas traducciones. Para sorpresa de muchos, con el advenimiento de la Perestroika y la Glasnost, Sputnik se transformó en un medio de prensa que todos buscaban para conocer la realidad de lo que ocurría en la URSS. Comenzaron a aparecer en sus páginas historias que jamás los comunistas soviéticos hubieran aprobado: la represión a los disidentes, la libertad que tenían los soviéticos de a pie para decir lo que pensaban, las razones de las invasiones soviéticas, la mala calidad de sus productos, las dificultades económicas, los filmes que fueron prohibidos, la imagen del burócrata comunista, etcétera. Se comentó en los medios periodísticos cubanos de la época que cuando Fidel Castro vio una foto a todo color de Mijaíl Gorbachov sentado junto a Ronald Reagan en el Kremlin, el 30 de mayo de 1988, en el número 11 de la revista Sputnik, ardió Troya en el despacho principal del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Una de las primeras decisiones que tomó Castro, al presentir la desintegración de la URSS, fue ordenar un inventario de las plantas comestibles, “por si hubiera que alimentarse de ellas en caso de guerra”,  y aprobar 28 medidas de austeridad para ahorrar divisas. Exactamente el 4 de agosto de 1989, el periódico Granma publicó un artículo titulado ¨Una decisión inaplazable¨, donde expuso las razones por las que quedaba suspendida en el país la circulación de las revistas Sputnik, Novedades de Moscú y otras, aunque ya desde noviembre del año anterior, con el último número de noviembre, fue imposible adquirir la revista en aquellos momentos, la más codiciada por los cubanos ansiosos de libertad. Estaba claro el nuevo pensamiento de Sputnik: El régimen castrista debía resolver sus problemas económicos sin ayuda exterior. Había perdido a su padrino para siempre.

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