Juan Gelman

Ha muerto Juan Gelman. Es una mala noticia, pero me trae un simpático recuerdo. A Gelman -lo dijo en una entrevista que le hizo el poeta cubano Félix Contreras- lo maravilló que un perro se llamara Hermano. Era uno de mis perros en La Habana. El nombre se lo puso mi hija Gabriela. Le faltaba una pata, perdida bajo las ruedas de un coche, y era gruñón. Yo lo llamaba Antripático, pero lo quería. Salvo comer, no le gustaba nada, y entre las cosas que le gustaban menos estaban las visitas. Sin embargo -misterios de canes y vates- , lo de él con Gelman fue amor a primera vista. Se conocieron en la sala de mi casa, una tarde en que el poeta, de paso por La Habana, me visitó.

EPITAFIO

Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.
Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.
¡Digo que el hombre debe serlo!
Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín.

JUAN GELMAN

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