En Cuba, miembro de la Comisión de la ONU para los DDHH, se prohíbe celebrar el Día de estos Derechos

En 1950, la Asamblea General de la ONU proclamó el 10 de diciembre Día de los Derechos Humanos, y un día como hoy, hace 20 años, estableció el mandato del Alto Comisionado para defender estos Derechos dondequiera que fuesen vulnerados. Sin embargo, la ONU no siempre ha sido consecuente con sus obligaciones al respecto y ha permitido que regímenes tiránicos, enemigos implacables de las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos, ocupen puestos en la presidencia de la Comisión creada por ella para proteger esas libertades. Por ejemplo, forman parte de la citada Comisión, elegidos recientemente, los gobiernos liberticidas de China, Rusia, Cuba, Arabia Saudita y Vietnam. Tiempo atrás, también tuvieron representación en ese organismo el Irak de Hussein y la Libia de Gadafi.

Mientras el general Raúl Castro asiste a los funerales de Nelson Mandela, invitado a hablar allí hombro con hombro con el presidente Obama, su policía política se moviliza para impedir que un grupo de ciudadanos cubanos, que no piensan como él, se reúnan a la luz del día para debatir sobre la situación de los Derechos Humanos en su país, el país donde nacieron y viven. El más destacado de los componentes de este grupo, el joven profesional Antonio G. Rodiles, es el autor de la carta pública al general Raúl Castro que a continuación reproduzco, cuya lectura recomiendo a los interesados en conocer un poco más sobre las vicisitudes de los Derechos Humanos en la Cuba de hoy.

A. G. Rodiles.

A. G. Rodiles.

La Habana, 6 de diciembre 2013

Sr. Raúl Castro Ruz

Mi nombre es Antonio Enrique González-Rodiles Fernández, ciudadano cubano, vecino de Ave. 1ª Número 4606 en el Municipio Playa, La Habana, estudié Física en la Universidad de La Habana y posteriormente obtuve los títulos de Candidato a Doctor en Física y Máster en Matemáticas graduado por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Estatal de la Florida, respectivamente. Después de 12 años viviendo fuera de mi país decidí regresar con la idea de ser parte de un proceso de cambios que nos ayude a salir de la desastrosa situación en la que vivimos.

En el verano del 2010, producto de estas inquietudes, y acompañado de un grupo de amigos, artistas, intelectuales, activistas, surge Estado de SATS, un proyecto cívico y cultural que propone desde el arte y el pensamiento un espacio público para el libre debate de ideas y visiones sobre nuestra nación.

El proyecto se realiza desde hace tres años en mi propia casa ante la imposibilidad y negativa de las autoridades para hacerlo en un espacio o institución pública. Desde sus inicios los aparatosos operativos policiales, alrededor de mi vivienda, acompañados de golpes y detenciones arbitrarias contra los asistentes, han sido una constante.

Mi familia y yo hemos recibido múltiples amenazas y presiones incluida una  golpiza propinada contra mi persona por varios agentes de la seguridad del Estado y una detención durante 19 días por un supuesto delito de resistencia en Noviembre pasado. Los autores de tal violación continúan impunemente cometiendo los mismos atropellos.

La semana pasada dos gomas de mi auto fueron punzoneadas y vertido un líquido químico de gran fetidez en los asientos, como consta en la denuncia 66804 del 26 de noviembre efectuada en la 5ta. estación de la PNR del municipio Playa.

Hace apenas dos días han arrojado orina en los asientos delanteros, todo esto se suma a alertas que nos han hecho llegar de posibles actos de repudio para impedir un evento que realizaremos el 10 y 11 de diciembre, celebrando el aniversario 65 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y como parte de una campaña cívica que pide la ratificación e implementación de los Pactos de la ONU.

Este evento tendrá las mismas características de todos los que hemos desarrollado anteriormente, donde la pluralidad de opiniones y el pleno respeto por el otro han sido nuestras premisas.

La situación que vivimos es insostenible, después de 54 años de manejar el país a golpe de capricho, violaciones y abusos, el resultado grita ante nuestros ojos. Todo individuo que se atreva a expresar públicamente sus discrepancias está destinado a ser tratado en forma degradante y humillante sin ninguna posibilidad de apelar a autoridad alguna.

Los deplorables actos de repudios, manejados a través de grupos parapoliciales, todos los abusos de poder y violaciones legales que se cometen, mantienen al ciudadano cubano en una posición de total indefensión. La gran irresponsabilidad y ambición desmedida de quienes hoy gobiernan llevarán a nuestra nación a una debacle aún mayor.

Con esto no solo pretendo remarcar la compleja situación que vivimos sino dejar claro mi total compromiso en la construcción de una nación basada en el respeto a los derechos y libertades fundamentales de todos los cubanos. Es imposible permanecer impasible ante un poder que sistemáticamente pasa por encima de la dignidad de los ciudadanos y de su propia ley bajo una total impunidad. Poder que ordena a sus representantes actuar como vulgares delincuentes.

Quienes tienen en sus manos las riendas del poder también llevan la mayor responsabilidad en el rumbo que tomen los próximos acontecimientos. Imposible permanecer impasible ante las violaciones y el abuso.

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