Viruta

La vaca que rie 2FELICIDAD. Cada vez que veo ese anuncio francés de La Vache qui Rit me acuerdo de Nicolás Maduro. Y viceversa. Es que, sin quererlo, enlazo la risa de la vaquita gabacha con el ansia de Maduro por ver reír a su pueblo. Él es un gobernante pragmático, de ahí que haya creado el Ministerio Bolivariano de la Felicidad Nacional. Me imagino que ahí no habrá ningún funcionario que no sea un yijadista del regocijo. Se especula acerca de que el edificio del Ministerio ostentará en el frontis un conjunto escultórico cinético -móvil, o sea- en el que incansablemente la Mona Lisa se inclinará ante el Buda Feliz ofreciéndole un rollo de Leyes Habilitantes. Es de esperar que de un momento a otro se expanda por todo el territorio de la república una risa estatal que ilumine la cara de los venezolanos, incluyendo la de Capriles. Hace tiempo, en La Habana, el escritor comunista Juan Marinello me dijo que no se podía hacer feliz a nadie por decreto. Eran tiempos de incredulidad. El Socialismo del Siglo XXI es otra cosa.

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