“Cuadernos para la transición”, una revista para el debate

David Canela, La Habana.

(CUBANET) El sábado por la mañana se presentó en la sede del proyecto cívico Estado de SATS una nueva revista, titulada Cuadernos para la transición, cuyo propósito es “ofrecer un espacio de análisis y participación plural”, al que se puedan sumar todos los cubanos interesados en “pensar y visualizar esa otra Cuba que es ya inaplazable” -según declara la nota del Editorial-. En ella se indica que este primer número está “dedicado al tema de la transnacionalidad”.

Cuadernos para la transición es una revista producida y coordinada por el proyecto cívico Estado de SATS, el cual ha tenido como una de sus principales estrategias convertirse en un “banco” ideológico, adonde puedan regresar las ideas y la confianza de ese “capital humano” que se ha ido invirtiendo en otras partes del mundo, debido al éxodo de la sociedad cubana. En este número, por ejemplo, colaboraron algunos intelectuales y artistas que ya no viven en la Isla: Juan Antonio Blanco Gil, Emilio Morales, Alexis Jardines, Carmelo Mesa Lago, Garrincha, entre otros. Su presencia por ahora es distante, pero a medida que la transición a la democracia sea más visible y efectiva, el proceso de retorno de muchos de estos actores sociales dejará de ser un evento para convertirse en un flujo que enriquezca de nuevo la savia nacional.

Presentación de los Cuadernos

A pesar del operativo policial, que impidió que algunas personas llegaran hasta el lugar del encuentro, salieran de sus casas, e incluso de su provincia (como fue el caso de José Gabriel Barrenechea), más de cuarenta personas que pudieron asistir al lanzamiento de este primer número.

El panel que expuso los detalles de la revista estuvo integrado por Antonio Rodiles, coordinador general del proyecto Estado de SATS; Ailer González, su directora artística; Camilo Ernesto Olivera, periodista independiente; y Walfrido López, especialista en informática. Los tres primeros forman parte del Consejo Editorial, además de José Gabriel Barrenechea y Alexis Jardines, quien es el único del plantel que actualmente radica fuera de Cuba.

Durante la exposición se abordaron temas como la integración de la sociedad cubana, las remesas económicas y “de conocimiento”, las estructuras de liderazgo, la madurez cívica como un requisito para la transición consciente, el papel de los cubanos de dentro y fuera de Cuba en el nuevo sistema político, etcétera.

No solo para opositores

Rodiles comentó que “la sociedad cubana está muy dañada y fragmentada, por lo que es necesario el ejercicio de aglutinar a los cubanos en torno a un debate franco”. Y apuntó que en la transición a la democracia “tienen que estar no sólo los activistas y los opositores, sino también el ciudadano común”.

Acerca del papel de internet en la construcción de una sociedad democrática, Walfrido López opinó que no basta con que algunos cubanos se muevan con suficiente libertad por la red de redes, posean miles de seguidores en Twitter, y cientos de amigos en Facebook, si no son capaces de crear una red de comunicación interna con los cubanos de la Isla.

Sobre el contexto económico actual, Rodiles indicó que el “flujo económico entre Cuba y Miami es el eje de un cambio en Cuba”, que ya se está moviendo en torno a los negocios privados, la compra de casas, etcétera; y añadió que las remesas de los emigrados aportan la mayor fuente de ingresos a la economía nacional, llegando hoy al 62% de los hogares cubanos.

“La transición comienza por nosotros”

Camilo Ernesto Olivera planteó el viejo problema de cómo alcanzar esa unidad nacional de intereses, o al menos dentro de la oposición. Entonces, señaló que primero debemos transitar nosotros hacia una conciencia cívica, y hacia una madurez, basada en el respeto. “La transición comienza por nosotros”, sentenció. Rodiles, por su parte, afirmó que la unidad nacional no debería girar alrededor de un líder, de un nuevo Fidel Castro, y abogó por una “oposición policéntrica”. Dijo que “la relación entre los individuos es lo que genera un capital humano y social”, y por tanto, “nuestra revista está dirigida a crear esos nexos entre todos los cubanos”.

Con mucha agudeza, Ailer González enunció que “las diferencias de criterios entre la oposición no fortalecen al régimen, sino a la oposición”, ya que aumentan su capacidad para el debate público.
Rodiles recalcó que “es de extrema importancia la influencia de los cubanos del exterior”, mientras que González se dirigió a los cubanos que viven y luchan en su país: “¿Cuál es tu papel en esa nueva Cuba? Ser opositor no es un oficio. Cada uno debe irse imaginando el lugar que ocupará en esa nueva Cuba”.

Finalmente, Ailer González concluyó la reunión con estas palabras: “Gracias a todos los cubanos del mundo. Los estamos esperando para reconstruir Cuba”.

Resumen del primer número

Aunque los Cuadernos para la transición tienen básicamente un perfil académico e investigativo, relacionado con el presente y los futuros posibles de Cuba, también ha abierto espacios para la literatura, la traducción y la historia (con esa sección llamada El Documento).

Este cuaderno, que corresponde al mes de octubre, se compuso de varias secciones:  Editorial, Encuesta, Dossier (que es la principal), El Documento, La Traducción y Literatura.

En la Encuesta, algunas personas de Santa Clara responden sobre “el tema de la emigración cubana y su papel dentro de la nación”. El Dossier reúnen cinco artículos: “Internet en las relaciones Cuba-Estados Unidos”, de Walfrido López; “Las remesas se han convertido en motor de la economía cubana”, de Emilio Morales; “Cambio civilizatorio y emigración”, de Juan Antonio Blanco Gil; “República Dominicana: un estado-nación trasnacional”, escrito por un colectivo de autores, y “Apuntes para la transición”, de Antonio Rodiles y Alexis Jardines.

La sección El Documento rescata “una carta olvidada de Enrique José Varona”, escrita en 1900, y La Traducción publica un fragmento del libro El espíritu del capitalismo democrático, de Michael Novak. Por último, el apartado de Literatura reproduce el poema “Botellero”, de Otilio Carvajal (incluido en su libro inédito Nacido el trece de agosto), y también el poema “Fragmento”, de Ángel Santiesteban.

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