Viruta

2013-05-17FIAT LUX. Cuando el Hacedor hizo lo que hizo, se le ocurrió, a fin de tenernos siempre ocupados, que los seres vivos tuviéramos necesidad de alimentarnos para no perecer. Y entonces a algunos nos hizo herbívoros y a otros carnívoros. Como al hombre lo diseñó a su imagen y semejanza (casualmente Él tenía aspecto humano), lo privilegió (así nació el nepotismo) haciéndolo herbívoro y carnívoro, o sea, ampliando sus posibilidades de pervivencia. No han faltado personas arriesgadas y de buenos sentimientos que han intentado que los carnívoros dejemos de ser depredadores. (Un camarada de la etnia marxista de Cuba experimentó con sus perros prohibiéndoles cazar y obligándolos a vivir sin comer carne y, cuando estaba a punto de enmendarle la plana al Hacedor y con ello darle una alegría al Primer Secretario de su tribu, uno de los chuchos se le murió y el otro se hizo anfibio en el Estrecho de la Florida.) Comprobado está que es ley inexorable de vida que unos animales devoremos a otros. Pero el Gran Arquitecto –de nuevo el nepotismo fundacional­– dotó de pensamiento abstracto al hombre. Mal hecho. El pensamiento abstracto es una pista de patinaje. Gracias a esta pifia del Gran Arquitecto, por poner un ejemplo, para mucha gente adorable matar un toro para comer da licencia para convertirlo en hamburguesa cuando está vivo. La diferencia es de tiempo.   

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