El modelo mixto-autoritario de medios de comunicación en Venezuela

(Los lectores de este artículo recordarán, seguramente, la solidaridad expresada por el presidente venezolano Nicolás Maduro al ex agente norteamericano Edward Snowden, el último de los “héroes” de la libertad de información, a quien brindó asilo político. MDM)

2012-12-18

Andrés Cañizález 

(TAL CUAL, 14/7/2013) En Venezuela prevalece hoy, en materia de medios masivos de comunicación, un modelo al que podríamos denominar como mixto-autoritario. Aunque el Estado aumentó significativamente el número de medios bajo su égida, lo cual es notable en materia de radio y televisión, mantiene un esquema de propiedad privada bajo un control político que cerca el pluralismo en materia informativa y de opinión. La colega venezolana Silvia Cabrera, quien reside en Alemania, desarrolló de forma más elaborada la caracterización del modelo. Acá presento mis apreciaciones a partir de observaciones y tendencias.

A partir del año 2007 claramente se dibuja la existencia de una política que sería sostenida en el tiempo: la hegemonía comunicacional, según palabras de Andrés Izarra en enero de aquel año. En 2007 el gobierno del presidente Chávez ejecutó el cierre del canal RCTV y eso constituyó un punto de inflexión: era el principal medio del país, y fue una medida con un alto costo político nacional e internacional, que finalmente representó un aprendizaje para el gobierno y para el sector mediático nacional. De seguidas, en 2009, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) –entonces comandada por Diosdado Cabello– ejecutó un cierre masivo y simultáneo de emisoras de radio en Venezuela (medida ejemplarizante, nuevo modelo de concesiones, autocensura en el sector).

La venta de Globovisión, concretada en este 2013, estuvo precedida entre otros factores por lo que fue un cerco político-administrativo sobre  este canal de noticias en el período 2009-2011. En ese período salió Alberto Federico Ravell de la dirección, se abrieron juicios y procesos de diferente índole contra los accionistas mayoritarios Zuloaga y Mezerhane, quienes optan por salir del país, al tiempo que eran incesantes los procedimientos de CONATEL, SENIAT, entre otras acciones.

Al mismo tiempo ha sido evidente la asfixia económica de la libertad de expresión. Hemos tenido declaraciones explícitas sobre los medios que no deben recibir pauta publicitaria del Estado, se usa el dinero público como mecanismo de presión y chantaje político. Al mismo tiempo, mientras esto ocurre con medios privados, los medios del Estado están dedicados a la guerra informativa con descalificaciones y campañas de guerra sucia contra actores de oposición, los medios “públicos” en realidad han devenido en medios de propaganda permanentes.

Llegamos así a 2013. Será un año que recordaremos por las inhabituales ventas de medios en Venezuela, que generan interrogantes sobre quiénes pueden comprar medios de comunicación en el contexto nacional actual, e interrogantes aún mayores sobre la finalidad de tales transacciones. Simultáneamente, antes y después del fallecimiento del presidente Chávez, el sistema de medios oficiales y toda la propaganda gubernamental se ha puesto al servicio de la mitificación del fallecido jefe de Estado.

Algunos números que ayudan a entender la orientación del modelo. El 99% de los hogares venezolanos tiene al menos un aparato de televisión. En promedio nuestra población ve 5 horas y 30 minutos diarios de televisión (y no son los niños los que más ven TV).  Además de los 15 minutos diarios de transmisión obligatoria de los “mensajes institucionales” en los canales de televisión abierta, el Estado venezolano es el principal anunciante en el sector. La inversión publicitaria en televisión abierta de 2012 superó ligeramente los 2 mil millones de bolívares fuertes. No puede perderse de vista que una cuarta parte fue inversión del Estado.

Entre 2011 y 2012 la inversión publicitaria creció 15%, pero la inversión publicitaria del Estado en el mismo período creció 45%. El Estado no sólo es el principal anunciante de la pantalla chica, sino que es el que más crece.

Se estima que más del 75 por ciento de los venezolanos tiene en la televisión su principal fuente de entretenimiento y de información. La TV por suscripción ha crecido en los últimos años, pero aún no llega ni siquiera a la mitad del país (47%). La red social Twitter es muy activa en el país, pero 75% de sus suscriptores en Venezuela tienen menos de 30 años y sólo tres millones de usuarios. A fin de cuentas, la televisión manda, eso explica la lógica televisiva del gobierno a partir de 1999 y con particular énfasis a partir del 14 de abril de 2013.

Más que un gobierno de calle, tenemos con Maduro un gobierno de set televisivo. Entre el 14 de abril y el 30 de junio Maduro habló 34 minutos diarios, en promedio, en cadena nacional de radio y televisión. Entre el 1 y 30 de junio, Maduro habló 1 hora y 46 minutos diarios, en promedio a través de la señal de VTV. De una jornada laboral promedio de 8 horas, el presidente Maduro dedica más del 25% a estar en TV.

Estas son tendencias y características que hemos observado en ese modelo mixto-autoritario. Mixto porque se mantiene la presencia notable de propiedad privada en el sistema de medios de comunicación, junto a un aparato de propiedad estatal y un número nada despreciable de medios comunitarios.

Pero, en Venezuela, el sector privado del sistema de medios de comunicación opera bajo un esquema no libre, con fuertes presiones y controles por parte del Estado, también en el ámbito de los contenidos. Por eso, sin duda alguna, se trata de un modelo autoritario.

[Andrés Cañizález es miembro del Consejo Académico de CADAL.]

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