UN MAGNATE, COMIDA PARA PERROS Y UNA MATANZA DE BALLENAS

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2012-05-10Las ballenas de aleta son unas gigantescas y mágicas criaturas marinas. Pero en pocos días, un magnate islandés y su grupo de amiguetes se lanzarán a masacrar más de 180 ejemplares de esta especie en peligro de extinción. Se trata de su hobby veraniego: cazarlas con arpón y después trocearlas y, a través de Holanda, enviar su carne a Japón para que se convierta en comida para perros.

Pero hay una posibilidad de evitar la carnicería antes de que empiece –no es posible atracar en cualquier parte un barco lleno de cadáveres de ballenas capturadas ilegalmente–. Alemania y Finlandia se han negado a permitir este comercio vergonzoso. Ahora Holanda se ha convertido en la pieza clave. Son conocidos por tratar de mantener su reputación como país respetuoso con el medioambiente, y desean con todas sus fuerzas que este comercio sangriento no acapare las portadas de todo el mundo. Pero si lanzamos la voz de alarma y pedimos que las autoridades holandesas impidan que la carne de ballena se transfiera desde su puerto, podemos evitar la masacre!

Tenemos que actuar ya –los barcos balleneros están preparados para zarpar en pocos días–. Firma ahora y dile a todo el mundo que se una a esta acción. Construyamos una campaña de un millón de firmas para el Primer Ministro Mark Rutte advirtiéndole que crearemos una verdadera tormenta mediática, colocando figuras de ballenas gigantes enfrente de su oficina a menos que se niegue a autorizar el tránsito desde los muelles holandeses:

http://www.avaaz.org/es/days_to_stop_the_whale_slaughter_global/?bqvWAbb&v=25359

Estas majestuosas criaturas son el segundo animal más grande de la tierra. Pueden crecer hasta alcanzar el tamaño de tres autobuses y se deslizan a través del agua a la velocidad del rayo. Su increíble mezcla de elegancia, velocidad y potencia les ha valido el apodo de “galgos marinos”.

Desgraciadamente, balleneros como Kristjan Loftsson han masacrado cientos de miles, y más del 70% de la población global ha sido borrada del mapa. Desde que se aplicaron las prohibiciones decretadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas y la Comisión Internacional Ballenera, su población se ha incrementado significativamente. Ahora podemos volver a ayudarlas si evitamos que sean masacradas para alimentar a los perros japoneses.

Conseguir que Holanda se niegue a permitir que el sanguinario cargamento de Loftsson haga escala en Rotterdam es la mejor manera de impedir que la caza siga adelante, dado que sentará un precedente para el resto de puertos europeos. Hasta la fecha, Holanda le ha permitido seguir con la matanza impunemente. Expongámosles a la opinión pública y frenemos la carnicería.

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