TENEMOS EL INCONFUNDIBLE ECO DEL “CHEQUEO EN LÍNEA”

Camilo Ernesto Olivera

(La Habana, 1/5/2013, www.cubanet.org) En el día de hoy, 1 de mayo, el régimen castrista será sometido al Examen Universal sobre Derechos Humanos de la ONU. En las últimas semanas, la dictadura ha realizado un aparatoso lavado de imagen. Esta operación ha incluido la publicación de artículos sobre el supuesto buen estado de las cárceles en el país. También se permitió la visita de prensa extranjera a varios recintos penitenciarios.

La puesta en escena implicó, según testimonios de varios reclusos, la inversión de cuantiosos recursos para maquillar el calamitoso estado de las prisiones. También fueron trasladados reos que podían resultar “molestos” a la consecución de la farsa.

Los presos con los cuales la prensa extranjera tuvo contacto, fueron elegidos con un rigor casi matemático, en base a perfiles psicológicos diseñados entre oficiales penitenciarios y expertos de la Seguridad del Estado. Sin embargo, todavía están frescas en la memoria las tétricas imágenes que reclusos de la Prisión Combinado del Este, en La Habana, lograron filmar y hacer llegar al exterior.

2011-12-10Por otra parte, Cuba continúa siendo un país violador de prácticamente todos los acápites que definen a un estado civilizado y democrático. Un país cuyas autoridades no respetan, siquiera, las leyes que refrenda una constitución amañada. Es importante acotar que la ratificación de dos importantes documentos avalados por las Naciones Unidas, Pacto de los Derechos Políticos y Civiles y Pacto de los Derechos Económicos Sociales y Culturales, no parece estar en la agenda del castrismo. Es de esperar que los países miembros de la comisión exijan al gobierno cubano la ratificación de dichos pactos y su implementación. Los acápites que se incluyen en estos pactos, constituyen toda una plataforma democratizadora de cara al futuro del país.

Esta ratificación pudiera significar el principio del fin de cinco décadas de totalitarismo. La bota de la represión que ha prevalecido como método del  castrismo para relacionarse con los opositores, tendría que ser abolida.

Durante el más de medio siglo de dominio monárquico-castrista, cada generación de opositores ha vivido su despertar y su Gólgota: La de los sesenta participó y sufrió de los avatares de la violencia. Resistió el escarnio, la incomprensión de la familia como parte de un entorno social bajo hipnosis y enfermo de una mística engañosa y excluyente. Enfrentó la soledad fundacional del exilio o afrontó la de los muros de la cárcel y el paredón de fusilamiento.

La de los setenta maduró en el estancamiento y la clausura psicosocial de un pueblo rehén de un poder subvencionado. Vivió la tristeza de los templos vacíos y el oro de la fe cambiado por espejitos “Made in URSS”. Se lanzó contra las cercas de una embajada para huir. Cruzó el mar, se sumó a la diáspora y fue llamada con el calificativo de “marielito”. La división, muros adentro, sumó odios, mítines de repudio, dolores y ofensas cuyo perdón parecía entonces muy lejano. El terror y la represión tenían índole común pero portaban la máscara vil y favorecedora de la coyuntura.

Sí, es cierto que cualquiera de nosotros cuando levanta el auricular del teléfono escucha el inconfundible eco del “chequeo en línea”. También son duros los infames “mítines de repudio”, las fachadas pintadas con carteles ofensivos y el asedio constante. Las golpizas y las amenazas de muerte como un paisaje mucho más despiadado a medida que te alejas de la capital. La cruda realidad de los opositores en Banes o el sacrificio de las huelgas de hambre como única arma en un país sin derechos.

Vale preguntarse si en el día de hoy, 1 de mayo, todo esto será tenido en cuenta, a la hora del Examen.

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