INNOVAR O PERECER. ¡SALVAD LA FIESTA!

2013-03-04_2Crear es más meritorio que seguir a pie juntillas lo establecido. Al menos en el arte es así. No sé por qué los ases de la tauromaquia, en vez de presumir, tan satisfechos, de que cultivan un legado añoso y casposo no se atreven a innovar, pasando de la categoría subalterna de seguidores de una tradición a la gloriosa de creadores de una nueva. El número de opciones depende, por supuesto, de la creatividad artística. Ahora mismo se me ocurre una, la homomaquia: lidiar toreros, banderilleros, picadores, ganaderos de morlacos para el tormento, dueños de plazas de toros, apoderados, críticos taurinos, aficionados y políticos. Preferiblemente políticos partidarios de declarar las corridas Bien de Interés Cultural. A éstos se les daría la oportunidad de demostrarnos en la práctica y por sí mismos las abisales razones que los asisten para llamar “bien cultural” a la fiesta brava. Lo más probable es que no me convenzan, pero me encantaría contemplar a Pío Escudero en la Maestranza clavándole banderillas a Toni Cantó (tan desafinado últimamente), o a Esperanza Aguirre en las Ventas rejoneando a José Ignacio Wert. Por ejemplo.

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