PRIM FUE ESTRANGULADO

2013-02-11_1

Cinco días después de la muerte del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, acaecida el 22 de diciembre de 1870 en un piso de la madrileña calle Claudio Coello, fue tiroteado, muy cerca de esta calle, en la del Turco (hoy Marqués de Cubas), el general Juan Prim Prats, entonces presidente del Gobierno. El coche en el que el general había partido del Congreso de los Diputados rumbo a su casa fue bloqueado por otros dos para facilitar la tarea de los tres individuos que le dispararon con mosquetones, como se ve en la estupenda ilustración del dibujante Miranda, publicada en la prensa española de la época. Tras este magnicidio –al que pocos años después siguieron en España los de Cánovas, Canalejas y Dato– quedó una estela de incógnitas y sospechas que ha durado hasta nuestros días. La autopsia practicada recientemente a la momia de Prim por un equipo de forenses españoles ha demostrado –la noticia está hoy, con amplia reseña, en el ABC– que, lejos de lo que durante ciento cuarenta y dos años se ha venido diciendo, el general no murió de una infección provocada por las heridas que recibió en el atentado, sino estrangulado con lazo, lo cual hace imposible seguir dudando de que fue víctima de una conspiración palaciega de enemigos suyos muy poderosos, y esto, a su vez, aumenta la vieja sospecha de que el cabecilla de dicha conspiración fue el más poderoso de tales enemigos: Antonio de Orleans, Duque de Montpensier, aspirante al trono de España, trono para el que Prim prefirió a Amadeo de Saboya.

Un forense muestra las huellas del lazo en el cuello de Prim. (El Mundo, 20/11/2012)

Un forense muestra las huellas del lazo en el cuello de Prim. (El Mundo, 20/11/2012)

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